jueves, 12 de septiembre de 2019

LA FUERZA DE FRANCIA, EL BRILLO DE AUSTRALIA... Y EL CORAZÓN DE ARGENTINA Y ESPAÑA







Scola pudo con Jokic. Sabe más el diablo por viejo...





Pues en un suspiro nos hemos plantado en las semifinales del mundial. Con un ritmo trepidante y partidos cada dos días para cada una de las selecciones participantes, sólo cuatro equipos siguen compitiendo por el título final, los por otro lado únicos equipos invictos.  






Argentina es quizás la selección más inesperada a estas alturas de torneo, pero lo cierto es que su participación está siendo sobresaliente. Después de pasar por encima de Venezuela y Polonia en la segunda fase, una Serbia llena de dudas se cruzaba en su camino en cuartos de final. Los de Djordjevic se habían complicado la vida después de perder contra España, pero aún así todos los pronósticos los daban como favoritos ante la albiceleste. Pero el corazón competitivo de esta Argentina es enorme. Endurecieron el partido de salida (en el primer cuarto tres interiores, Scola, Delia y Gallizi, sumaban siete faltas personales) y parecía que el encuentro se les iba a hacer largo a los de Hernández con una Serbia machacona en el juego interior, pero la gestión del técnico argentino fue soberbia y de hecho finalizaron el partido sin que ninguno de sus jugadores pasase de las tres faltas personales. Tampoco Djordjevic explotó su batería de hombres altos como era de esperar (entre Raduljica y Marjanovic apenas sumaron seis minutos en pista frente a esta Argentina que tiene una de las medias de estatura más bajas del campeonato) La selección americana volvió a recurrir a las que están siendo sus dos mejores armas durante todo el torneo. Por un lado la clase y experiencia de un colosal Scola (20 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias) y sobre todo un Campazzo tan genial como frío a la hora de mantener el control del partido (18 puntos, 12 asistencias, 6 rebotes y 3 asistencias... desde Toni Kukoc nadie hacía más de 15 puntos, 10 asistencias, 5 rebotes y robos en un partido) Y es que el ritmo y mando del choque dio la sensación de estar en todo momento del lado argentino, llevando las primeras ventajas del partido. Pese a ello Serbia estaba ahí y comenzando el último cuarto un triple de Guduric ponía a los de Djordjevic 68-70 arriba. Sería un espejismo, desaprovechando dos ocasiones para ampliar su ventaja (un triple fallado de Jokic y un tapón de Scola sobre el propio pívot de Denver Nuggets) Dos triples de Garino y Campazzo abrieron una pequeña brecha que a partir de ese momento se mantendría entre los 4 y 6 puntos de ventaja hasta que la conexión Campazzo-Scola, con el pequeño base madridista asistiendo al mito argentino estiraba el marcador hasta un 87-76 que a falta de poco más de tres minutos se hacía insalvable para los serbios, como así fue.






El rival argentino en semifinales será contra todo pronóstico la Francia de Collet, quienes han dado la gran campanada en cuartos de final frente a unos Estados Unidos que confirmaron su condición vulnerable en la presente edición, especialmente en el juego interior. La falta de confianza de Popovich en sus hombres altos (jugaron más de medio partido sin pívots, especialmente en el decisivo último cuarto) resultó un chollo para un descomunal Rudy Gobert (21 puntos, 16 rebotes y 3 tapones), dejando una actuación para la historia. La diferencia en el rebote fue sangrante (44 a 28 para los franceses), y eso unido a que Fournier y De Colo mantuvieron su habitual tino anotador (22 y 18 puntos respectivamente) hizo que el partido tuviera color “bleu” desde el comienzo, aunque un Donovan Mitchell en su mejor versión (se fue hasta los 30 puntos) mantuvo con vida a una selección estadounidense realmente decepcionante en la que sólo el escolta de Utah Jazz con su brío anotador y un voluntarioso Marcus Smart (enorme a ambos lados de la cancha, y quien ha tenido que abandonar la concentración de su equipo por problemas físicos) pueden ser salvados de la quema. Precisamente la imagen de Gobert apartando a Smart como un gigante se libra de un mosquito para hundir el balón en el aro estadounidense es una de las imágenes del partido, perfecta ilustración de la facilidadd del pívot francés para imponerse ante la ausencia de interiores rivales. Batacazo en toda regla y condenados a luchar por la quinta plaza para superar al menos la sexta posición de Indianapolis 2002, la peor clasificación de una selección USA hasta la fecha (perdieron el partido por el quinto puesto ante España)  



El festín de Gobert. Smart por los suelos.







La otra semifinal enfrentará a España y Australia, las únicas dos selecciones invictas junto a la citada Argentina. En el caso de la selección de Scariolo, ha venido a confirmar de nuevo una serie de valores más bien intangibles referentes a capacidad para competir, sacrificio decisivo y gestión emocional. El ya famoso “menos a más” de este grupo vuelve a ser una realidad y desnuda de nuevo las verguenzas del aficionado más ingrato y desagradecido que la mayor parte del tiempo de lo que dura un torneo de este tipo lo dedica a dudar de la valía de unos jugadores de esta categoría y de un entrenador como Scariolo. La particular “final” ante Italia, ese partido que muchos habíamos marcado en el calendario como absoluto momento clave del torneo ejerció de catapulta sentimental para un equipo que sin la ascendencia en el liderazgo de antaño de los Garbajosa, Calderón, Pau Gasol, Navarro o Felipe Reyes ha encontrado en el estajanovismo de jugadores como Claver o Juancho Hernángomez el camino para seguir siendo competitivos: el de la defensa. Eso unido a un Ricky Rubio sensacional, claro, cada vez más confiado ante el aro, o un Marc Gasol que pese a su evidente bajo estado de forma destila baloncesto en cada acción y aporta en todo, o un Rudy Fernández en su segunda juventud quien parece por fin disfrutar del deporte para el que está dotado y olvidar sus sempiternos problemas lumbares. Logramos dejar a la Italia de los Belinelli, Datome, Gallinari y Gentile en tan solo 60 puntos. Dos días después Serbia, la máquina perfecta, el equipo más anotador del torneo y que llegaba habiendo ganado no sólo todos sus partidos si no todos y cada uno de sus cuartos, no era capaz de llegar a 70, pese al partidazo, otra vez, de Bogdanovic (26 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias, líder de su equipo en las tres principales estadísticas) Scariolo recurriendo a su rotación habitual de 9 jugadores (Rabaseda, Beirán y Colom apenas cuentan)   combinaba sus quintetos de todas las maneras posibles, quintetos altos, bajos, tres pequeños, tres grandes, incluso la última jugada del segundo cuarto deja un curioso quinteto (Ricky, Ribas, Llull, Rudy y Marc, cuatro pequeños y Rudy de falsísimo cuatro), por primera vez en el torneo Marc y Willy juntos. En definitiva una soberbia lección de dirección técnica y humana a la que no supo responder un crispado Djordjevic quien, no nos engañemos, disponía a su cargo de más y mejores recursos que Scariolo.  




Con la primera plaza del grupo conseguida, Polonia, una de las sorpresas de cuartos de final junto a República Checa, aparecía como rival por una plaza en semifinales. Pese a la necesaria prudencia éramos favoritos y cumplimos los pronósticos. Apareció el tiro exterior (Rudy 5 de 5 en triples, Ricky 3 de 4, Juancho 3 de 6) y pese a que no pudimos romper el partido hasta la segunda parte el final del choque fue lo suficientemente plácido como para que incluso Colom, Rabaseda y Beirán pudieran ingresar a pista. Objetivo cumplido. 





Y si la presencia de Polonia en cuartos de final resultaba sorprendente, más todavía la de la República Checa, ya que aunque con mejor roster que los polacos su trayectoria hasta caer frente a Australia ha estado plagada de mayores dificultades por la calidad de los rivales (Estados Unidos, Turquía, Brasil, Grecia…) Después de la machada de eliminar a los de Sarica en primera fase pasaron por la piedra al Brasil de Aza Petrovic, obteniendo un botín de 22 puntos suficiente para pasar la segunda fase pese a caer ante una Grecia sorprendentemente fuera de las ocho mejores del torneo. Y todo eso sin Jan Vesely. Frente a Australia aguantaron hasta el descanso pero finalmente sucumbieron ante el poderío de Mills (24 puntos y 6 asistencias) y los suyos. Y es que la selección de Lemanis sigue enamorando al estilo de los Juegos de 2016, donde precisamente sólo su rival en semifinales, España, les privó de colgarse una histórica medalla. Los “boomers” siguen invictos pese a los apuros sufridos ante selecciones de también gran nivel como Lituania o Francia, con Patty Mills y Joe Ingles realizando un baloncesto de seda. Todo pasa por ellos, lo cual unido al trabajo más oscuro pero igualmente efectivo de los Dellavedova, Baynes o Bogut les ha convertido en una de las selecciones que mejor combina buen juego y ritmo ofensivo con dureza granítica. Sólo Serbia ha anotado más puntos que esta selección que, como las otras tres semifinalistas, ya tiene garantizado el billete olímpico para los próximos Juegos Olímpicos de Tokio. 





EL QUINTETO DEL MUNDIAL: 





PATTY MILLS (AUSTRALIA): 22.2 puntos, 2.3 rebotes. y 4.5 asistencias  por partido.



FACUNDO CAMPAZZO (ARGENTINA): 13.8 pts, 4.2 rbts, 8 asists y 1.8 robs por partido.



BOGDAN BOGDANOVIC (SERBIA): 20.7 pts (52.4% T3), 4.2 rebts, 4.3 asists y 1.3 robs por p.



LUIS SCOLA (ARGENTINA): 17.8 puntos, 7.3 rebotes y 1.7 asistencias por partido.



RUDY GOBERT (FRANCIA): 12.7 pts (65.8% TC), 9.7 rebts, 2.2 asists y 2.3 tapones por partido.






ENTRENADOR: 

SERGIO HERNÁNDEZ (ARGENTINA)  



jueves, 5 de septiembre de 2019

DECEPCIONES, SUSTOS Y OCASIONES PERDIDAS. ASI FUE LA PRIMERA FASE.





Osman consolado por Popovich. La gran ocasión perdida.



Finalizada la primera fase de esta copa del mundo toca hacer repaso colectivo e individual de lo más destacado y ponernos al día con las escuadras supervivientes en la lucha por el título, donde apenas ha habido sorpresas aunque tampoco ha faltado alguna. No podía ser de otra manera.


Comenzamos por el grupo A, quizás el más débil de los ocho, donde Polonia ha conseguido liderar de manera invicta. Sin brillo pero sin apuros. China ha supuesto una pequeña decepción y en su final particular ante Venezuela no fue capaz de conseguir la victoria, con lo que no logra avanzar a segunda fase a pesar de encontrarse en un grupo propicio para ello. Hay que darle mérito al pase de los suramericanos, después de todos los problemas que han acarreado, propios de la situación actual de su país y que hicieron plantearse incluso la posibilidad de no viajar a China debido a la falta de recursos. Costa de Marfil por otro lado ha sido quizás la selección más débil hasta el momento del torneo, perdiendo de manera clara sus tres partidos en el, repetimos, posiblemente grupo más flojo de todo el mundial. Polonia y Venezuela se las verán en segunda fase con Argentina y Rusia. Brillante primera fase de los de Sergio Hernández, con el eterno Scola y el mago Campazzo como líderes indiscutibles de la albiceleste. Sólo Rusia les dio ciertos problemas, una Rusia que por cierto sufrió lo indecible ante una Nigeria en el partido de debut que llegó a ponerse ocho arriba en el último cuarto. Hubiera supuesto la eliminación de los ex -soviéticos, ya que Nigeria por su parte no tuvo problemas para vencer a la débil Corea del Sur, eliminada sin conocer la victoria.


Por el lado C y D, formando por tanto el grupo J, toca hablar de España. Lo mejor de los de Scariolo lo pudimos ver en la segunda parte ante Túnez, en un partido que dejó el record de triples en un partido de nuestra selección absoluta. 17, en 33 intentos. Brutal. Tan brutal que parece un espejismo, sobre todo después de acumular 13 de 60 en los dos siguientes choques ante Puerto Rico e Irán donde se lograron sendas victorias con muy poco juego. Los boricuas acompañan a España en segunda fase después de superar el susto de la primera jornada ante una Irán que tuvo su partido ganado. Túnez e Irán jugarán la ronda del 17 al 32, pero dejan buenas sensaciones. Los primeros consiguen la primera victoria de su historia en unos mundiales, y los segundos pese a sus tres derrotas, no han sido un rival nada fácil y su decente -22 acumulado en los tres partidos da idea de que ninguna selección ha logrado echarles de la cancha. Serbia e Italia, como era previsible, son quienes avanzan desde el grupo D. En su final particular los de Sachetti aguantaron prácticamente durante tres cuartos, pero acabaron sucumbiendo a otra exhibición en el tiro de Bogdanovic (lleva un descomunal 15 de 23 en triples), de momento el hombre del mundial. Serbia pasa líder, invicto, y (con mucha diferencia además) como máximo anotador del torneo, endosando 105 puntos a Angola, 126 a Filipinas y “sólo” 92 a Italia. Una burrada. Italia cumplió venciendo a los débiles angoleños y filipinos y se la jugará contra España este viernes. En el duelo de cenicientas Angola demostró su mayor experiencia en este tipo de torneos ganando en la prórroga a Filipinas.


Por la otra parte del cuadro se han producido, sin duda alguna, los momentos más interesantes hasta la fecha de este mundial. Estados Unidos pasa a segunda fase con tres victorias, pero para el recuerdo queda la ocasión perdida por Turquía errando cuatro tiros libres seguidos en un partido que era suyo. Era la segunda jornada y hubiera supuesto la clasificación de los otomanos mientras que Estados Unidos se la hubiera tenido que jugar con República Checa en el último partido. No fue así, y los de Sarica, sin duda alguna con la cabeza todavía en su final de partido ante los de Popovich parecieron jugar lastrados en su particular final ante los checos, quienes han aprovechado la ocasión para acceder a segunda fase en su primera participación en un mundial. Tremendo. Japón, por otro lado, ha sido una comparsa en la que sólo ha merecido la pena seguir las evoluciones de la futura estrella Rui Hachimura. Avanzan desde el grupo F Brasil y Grecia. Era previsible, pero no tanto que los de Aza Petrovic (el entrenador más fortalecido después de la primera fase) con una selección veteranísima lo hicieran como primeros de grupo, haciendo morder el polvo a una Grecia que pierde favoritismo de cara a las medallas. Los helenos despertaron a tiempo para no tropezar ante Nueva Zelanda en un partido vibrante en el que Antetokounmpo tuvo que sacar su mejor versión (24 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias) Pequeña decepción la de Montenegro, con jugadores como Vucevic, Dubljevic, Todorovic o Radoncic se esperaba que al menos dieran algo más de guerra.


Y por último, la no pequeña si no gran decepción que ha sido Alemania. Después de plantar dura batalla a Francia (líder invicto) en la primera jornada no superaron a una República Dominicana que dio la campanada y dejó a los de Dennis Schroder sin acceso a la segunda fase. Otro exitazo del temperamental técnico Nestor “Ché” García que acrecienta su fama de consolidar equipos que, sin gran calidad individual, están sobrados de dureza bien entendida y competitividad. Jordania, como se esperaba, ha sido la comparsa del grupo. Y por el otro lado llegan Australia y Lituania desde el que se predecía grupo más interesante de la primera fase y así ha sido. De hecho “aussies” y lituanos disputando la primera plaza han dejado el posiblemente mejor partido de esta primera ronda. Los de Lemanis confirman las buenas previsiones alrededor de sus posibilidades con un juego colectivo brillante en el que en lo individual destaca la solvencia anotadora de Patrick Mills, aunque sin duda su hombre clave es un excelente Joe Ingles en modo “all-around player”(máximo asistente y reboteador de su equipo, y cuarto mejor anotador) Lituania pasa con balance 2-1 al caer ante Australia, pero con muy buena sensaciones. Canadá deberá esperar mejores ocasiones (y mejor suerte en los sorteos) y Senegal deja la fase con el casillero de victorias a cero, pero con el buen sabor de boca de su partido ante Australia en el que perdieron por unos discretos 13 puntos.




Australia, vence y convence.





EL QUINTETO DE LA PRIMERA FASE:


COREY WEBSTER (NUEVA ZELANDA) : 25 pts, 5 rebts y 5.7 asists por partido.

BOGDAN BOGDANOVIC (SERBIA): 24 pts, 3 rebs, 4.3 asists, 2.3 robos por part. 65.2% T3

GIANNIS ANTETOKOUNMPO (GRECIA): 15.7 pts, 7.3 rebts, 2.7 asists, 2.3 robos por par.

HAMED HADDADI (IRÁN): 15 puntos, 14 rebotes y 6 asistencias por partido.

RUDY GOBERT (FRANCIA): 12.7 puntos, 10 rebts, 1.3 asists y 2.7 tapones por part. 72.2%TC



ENTRENADOR:


ALEKSANDAR PETROVIC (BRASIL)








sábado, 31 de agosto de 2019

¿HAY VIDA DESPUÉS DE LOS JUNIORS DE ORO?



Raúl, Felipe, Pau y Navarro en su primera concentración juntos con la absoluta.




Esta es la pregunta que parece hacerse la afición española en vísperas de la primera gran cita internacional de nuestra selección sin representantes de la llamada generación de los “Juniors de Oro” (los campeones de Europa en Varna en 1998 y del mundo en Lisboa al año siguiente en dicha categoría) desde que en los Juegos de Sidney de 2000 Raúl López y Navarro debutaran con la absoluta. Aquella impresionante colección de talentos (Pau Gasol, Navarro, Felipe Reyes, Berni Rodríguez, Carlos Cabezas, José Calderón…) unida a algunos jugadores más veteranos (Garbajosa, Carlos Jiménez…) y ensamblándose con otras talentosas generaciones posteriores (Rudy Fernández, Marc Gasol, Sergio Rodríguez, Llull, Ricky Rubio…) han llevado a nuestro baloncesto a donde jamás hubiéramos podido imaginar. Campeones del mundo, tres veces de Europa, dos veces subcampeones olímpicos… un ciclo absolutamente ensoñador, maravilloso, quizás irrepetible, y cuyo eje ha girado principalmente en torno a aquellos chavales que en 1999 fueron capaces de tumbar en categorías inferiores a unos Estados Unidos en los que militaban jugadores como Nick Collison, Keyon Dooling, Bobby Simmons, Matt Carroll, Lance Williams o Casey Jacobsen, por citar a los nombres quizás más reconocibles y con mejor carrera posterior. Y principalmente, no cabe duda, Pau Gasol y Juan Carlos Navarro han sido los principales referentes de estos maravillosos años.


Sergio Scariolo, un tipo cuyo palmarés hablar por si solo, se enfrenta al reto de conseguir que nuestra selección siga siendo lo suficientemente competitiva como para seguir luchando por medallas. Un nivel de exigencia al que nos ha llevado el reciente ciclo triunfal y que, sinceramente, deberíamos ir moldeando en favor de unas perspectivas más reales. No obstante volver a subirse al podio es una posibilidad real, pero tan real como caer en cuartos de final, octavos, o incluso en el peor de los escenarios no superar una segunda fase en la que casi con toda probabilidad nos enfrentaremos a Serbia e Italia con la necesidad de salir victoriosos en uno de estos dos duelos para no hacer las maletas anticipadamente.


Un primer análisis del campeonato sitúa a Estados Unidos y Serbia como principales favoritos al oro, con los de Popovich unos pocos peldaños por encima de los de Djordjevic, veremos si los suficientes. La prestigiosa web HoopsHype ya se ha encargado de recordar que nos encontramos ante la a priori peor selección norteamericana de la historia desde que acuden los NBA, en relación a los números de la presente temporada. No obstante siguen siendo la escuadra a batir, sobre todo gracias a su temible backcourt formado por Kemba Walker, flamante nuevo director de juego de Boston Celtics y único jugador que ha sido All Star en el presente curso, y el explosivo Donovan Mitchell quien con sólo dos años de experiencia NBA ya es uno de los mejores exteriores del baloncesto USA. El tercer espada debe ser en buena lid Khris Middleton, el alero todoterreno de Milwaukee Bucks. Jóvenes de la calidad de Brown y Tatum, un perro de preso como Smart, el especialista en el tiro Joe Harris… mimbres para considerar a los vigentes campeones como el rival con mayor capacidad de anotación y por tanto más difícil de frenar. Quizás por dentro pueda parecer que flojean un poco, con sólo tres interiores puros, aunque con la calidad de Brook Lopez y Myles Turner. El primero aportará su calidad ofensiva y excelente mano en el tiro exterior, mientras que Turner sacará provecho de su mejor juego cerca del aro y será esencial en defensa. Mason Plumlee tendrá sus minutos simplemente por la escasez de elementos en la zona. Favoritos, pero más batibles que nunca… sobre todo por una Serbia que no teme a la presión (el propio Djordjevic ha insinuado que se ve campeón ante USA) y sólo la baja por lesión de Milos Teodosic ha trastocado los planes del temperamental técnico de Belgrado. No obstante el roster de los ex –yugoslavos asusta de puro talento. Cuatro NBA como Jokic (jugador total en un cuerpo de pívot), Marjanovic, Bogdanovic y Bjelica al frente de un equipo completado con jugadores del calibre de Lucic, Milutinov, Raduljica, Guduric o un Micic que viene de hacer una temporada bestial con el Efes turco. Una plantilla sin fisuras con el oro como objetivo.



Walker frente a Jokic. Líderes de las dos grandes favoritas.



Por detrás de los que parecen los dos colosos del torneo, España puede situarse en un nutrido grupo de equipos que deben aspirar a medallas. Consultando las principales casas de apuestas, nuestra selección aparece cuarta en los pronósticos, por detrás de Grecia y justo por delante de Francia. Ambas escuadras, helenas y galas, tienen los suficientes mimbres para optar a medallas, pero es comprensible el optimismo respecto a los griegos, que cuentan en sus filas con el actual MVP de la NBA. Giannis Antetokounmpo es el gran argumento del veterano entrenador Thanasis Skourtopoulos, quien afronta su primera gran cita al frente de la selección de su país después de varios años como asistente y sobre todo de una gran trayectoria en clubes de su país. Pero es que acompañando al crack de los Bucks nos encontramos con un buen ramillete de figuras, destacando los exteriores Calathes y Sloukas, estrellas consagradas en Europa, junto a jugadores que sin llegar a ese brillo tienen la solvencia de Mantzaris o Papanikolau, y clásicos del baloncesto griego como Printezis o Bourousis aportando la necesaria dosis de veterania. Normal que estén en todas las quinielas para medallas. En el caso francés, al igual que España, afrontan el desafío de la renovación después de haber contado con la posiblemente mejor generación de su historia encabezada por Tony Parker con Boris Diaw como el mejor escudero posible. El hueco que dejan estos dos genios es imposible de llenar, pero la presencia de estrellas como Batum, Fournier o De Colo alrededor del poderoso ancla que supone la presencia de Rudy Gobert, simplemente uno de los mejores pívots del mundo, hace comprensible que haya que contar con los galos como candidatos a semifinales. Y en el banquillo, claro, sigue el incombustible Vincent Collet, quien cumple ya una década dirigiendo a la selección absoluta de su país.


No faltan los clásicos “outsiders”, y ahí es imposible no fijarse en Australia, quienes llegan al torneo con la vitola de haber ganado a Estados Unidos en la preparación para este mundial, rompiendo una racha de 78 partidos ganados de los norteamericanos. Con un sólido bloque NBA (Mills-Dellavedova-Ingles-Baynes-Bogut) y un estilo de juego tan vistoso como comprometido, deberían ser capaces de llegar por lo menos a cuartos de final pese a que de salida tienen una de las primeras fases más complicadas con Canadá y Lituania en su mismo grupo. Otra selección a no perder de vista es Italia, ¿será por fin el año del retorno a la auténtica élite?, que no sea por falta de estrellas, aunque Datome y Gallinari llegan con poco rodaje después de haber sufrido distintos percances físicos. Sólo han jugado los dos últimos partidos de la preparación (ante Serbia y Francia) pero parecen totalmente recuperados más allá del puntual estado de forma. Belinelli completa el trío estelar de los transalpinos cuyo partido clave muy posiblemente sea precisamente el mismo que el nuestro, es decir, el que casi con toda probabilidad dirimamos en la segunda fase frente a frente. No podemos olvidarnos de Argentina. Nunca se han ido, y de hecho la “Generación Dorada” se resiste a desaparecer del todo ya que Luis Scola continúa liderando a la albiceleste con sus 39 gloriosos años de puro talento. Claro que a este deporte se juega mucho más fácil si tienes a tu lado un par de bases de la calidad de los madridistas Campazzo y Laprovittola (flamante MVP de la temporada ACB, el Facu por su parte lo ha sido de las finales), quienes junto a Gabriel Deck forman el trío merengue, con lo cual podemos decir que hay más madridistas en la selección argentina que en la española (dónde sólo acuden Rudy y Llull) y que una cuarta parte del combinado de Sergio Hernández es del Real Madrid, dentro de una selección en la que por otra parte casi todos los jugadores tienen experiencia ACB. Queremos meter en este, digamos, tercer grupo de selecciones poderosas a Turquía. Pese a las reservas que se merece un combinado que habitualmente decepciona y que sólo obtiene grandes resultados cuando ofician de anfitriones (finalistas continentales en 2001 y del mundo en 2010 jugando como locales), y a que su gira de preparación preocupántemente ha ido de más a menos, llegando incluso a perder ante Venezuela. Pero el imparable crecimiento de los Osman y Korkmaz y el momento de madurez de Ilyasova, junto a la habitual dureza de sus interiores (aunque llevan uno de los rosters con altura media más baja del campeonato) hace que no sea una selección fácil para ningún rival. Tampoco descartamos a Alemania como otro de los equipos que pueda dar la campanada. Deberían pasar a la segunda fase sin problemas y una vez ahí ante cualquiera de sus posibles rivales (Australia, Lituania o Canadá) no sería nada quimérico verlos avanzar y seguir adelante para un roster muy definido (fueron de los primeros países en confirmar sus doce definitivos) en el que Dennis Schroder ejerce de eléctrico jefe desde el puesto de base para una generación de jugadores nacidos a mediados de los 90 y que sigue creciendo unida. Hablamos de los NBA Theis y Klebber, un ex-NBA como Zipser, o los sobradamente conocidos por su paso ACB Obst o Voigtmann. Otro jugador conocido de nuestra liga como Robin Benzig (llegaron a venderlo casi como un nuevo Nowitzki y se ha quedado en un muy aprovechable alero alto gran reboteador y decente tiro exterior) es el veterano del equipo con sólo 30 años. Hablamos por tanto de uno de los equipos con media más joven del torneo pese a que ningún jugador baja de los 20 años.




El Tortuga, Facu y Lapro, madridismo albiceleste.



Hemos hablado ya de diez equipos que sinceramente no sería nada descabellado pensar en verlos subirse al podio (aun admitiendo que Turquía y Alemania si serían más sorprendentes), incluso podemos ampliar la lista a 14 si metemos a la siempre habitual Lituania, selección a la que se le suele tildar en los últimos años de “venida a menos” pero siempre acaba llegando lejos (pese a venir de un noveno puesto en el último Eurobasket), y que con piezas tan sólidas como Valanciunas, Kuzminskas o Sabonis Jr., más los veteranos Kalnietis, Maciulis, Seibutis o Jankunas, es una selección a colocar bajo el radar. Si no los situamos más arriba en nuestro particular ranking es por el hecho de que tener de salida a rivales como Australia y Canadá, y posiblemente Francia y Alemania en caso de que accedan a la segunda fase, hace que jueguen casi sin margen de error, debiendo ganar al menos a tres de estos cuatro rivales para asegurarse llegar a octavos (o ganar dos y esperar otros resultados) Precisamente a los canadienses también queremos introducir en este cuarto grupo de candidatos a hacer grandes cosas en el mundial. Les pasa lo mismo que a los lituanos, su camino es durísimo, y además con un punto menos de calidad y experiencia que los de Adomaitis. Su mayor garantía quizás resida en el banquillo, con un Nick Nurse glorificado después de sus magistrales lecciones en los últimos play offs NBA llevando a Toronto Raptors a un histórico título de campeones de la mejor liga del mundo. Tienen buena dinamita exterior, con Pangos, Cory Joseph o los hermanos Scrubb (aunque estos últimos acaban sumando puntos gracias a que se tiran hasta las zapatillas) pero parecen flojear un poco por dentro, donde sólo Wiltjer ofrece ciertas garantias (por delante incluso del jugador de Toronto Chris Boucher) Quizás sea la influencia del último partido de la gira de preparación que enfrentó a nuestra selección, pero lo cierto es que hemos cambiado la mirada sobre la desahuciada Rusia. Caso italiano aparte, la selección absoluta ex-soviética supone el caso de mayor caída en desgracia en el baloncesto internacional en los últimos años. Si encima añadimos que no podrán contar con sus dos jugadores más reconocibles como son Shved y Mozgov, ambos ausentes por lesión, todo parece indicar que este no será el año de la resurrección rusa. No obstante su lado del cuadro es relativamente suave, y si superan esa especie de final en su partido inaugural contra Nigeria su segunda fase no debería plantear problemas para llegar a cuartos y colocarse entre los ocho mejores del torneo, lo cual vista la dificultad e igualdad de este campeonato sería una buena nota. Momento para que Karasev demuestre el jugador que pudo llegar a ser. Tampoco queremos perder de vista al Brasil de Alexandar Petrovic, con una de las selecciones más veteranas del torneo (Barbosa, Huertas, Marquinhos, Varejao, Alex García... todos superando ampliamente la treintena) llegan muy de tapado jugándose a priori el pase a segunda ronda ante Nueva Zelanda y en segunda fase su particular final sería ante Turquía. Al igual que Rusia, si logran colarse entre los ocho mejores habrán cumplido con creces.


Estas son en nuestra opinión las 14 selecciones más destacadas de este Mundial. Lo cual no quiere decir que las 18 restantes sean comparsas. Si alguien está pensando en posibles sorpresas no hay que descartar a los anfitriones, cuya primera fase (Polonia, Venezuela y Costa de Marfil) plantea incluso la posibilidad de que pasen invictos a segunda ronda y con margen de error ante Argantina, Rusia o Nigeria. No es nada descabellado pensar en China alcanzando cuartos de final en un mundial por primera vez en su historia. Menos posibilidades le damos a la otra gran selección oriental. Japón quiere seguir creciendo de cara al mundial de 2023 en el que ejercerán de anfitriones, y aunque muy posiblemente no pasen de primera fase (Estados Unidos, Turquía y Chequía son sus rivales), hay que seguirles la pista aunque sólo sea por el nombre propio de Rui Hachimura. El número 9 del presente draft elegido por Washington Wizards apunta a ser uno de los jugadores dominantes del comienzo del campeonato, al menos en los tres primeros y posiblemente únicos partidos que juegue su selección. Por otro lado, nos gusta mucho la Nigeria de Epke Udoh, Stan Okoye, Al-Farouq Aminu, Michael Eric, Josh Okogie o el venerable veterano Ike Diogu. Se lo juegan todo ante Rusia en su partido inaugural, ya que tal y como hemos dicho de la selección de Bazarevich, su segunda ronda puede ser relativamente asequible. Les sigue faltando calidad en el puesto de base.




Hachimura, estrella emergente.




Por lo demás poco más a lo que aferrarse. Bien sea por lesiones y ausencias notables (Chequia, República Dominicana) o problemas internos que casi dan al traste con la participación en el torneo (Venezuela), no creemos que más allá de las selecciones citadas merezca poner demasiado foco excepto para comprobar el estado de baloncestos muy desconocidos por la mayoría de los aficionados (caso de por ejemplo Filipinas, país con una liga doméstica que cuenta con un seguimiento espectacular y que oficiará de co-anfitrión junto a Japón dentro de cuatro años) y disfrutar de las evoluciones de jugadores que son santo y seña dentro de rosters menores (Mejri en Túnez, Haddadi en Irán...)


¿Y España?, pues lo dicho, la lógica invita a pensar en que nos moveremos alrededor de la difusa línea que separa acceder a la lucha por las medallas de la decepción de caer antes de lo deseado. Insistimos en que muy posiblemente el partido clave sea en la segunda fase ante Italia. Nuestras posibilidades, a nadie se le escapa, pasan mayormente por el talento del clásico binomio base-pívot que conforman Ricky Rubio y Marc Gasol, líderes absolutos de esta nueva selección española que busca responder de manera positiva a la cuestión planteada en el título de esta entrada. Si Rudy Fernández mantiene el nivel de esta temporada en su club y sobre todo Llull es capaz de recuperar el anterior a su terrible lesión de verano de 2017, nuestras opciones crecerán de manera exponencial en una selección dirigida por un Sergio Scariolo absoluta garantía tan capaz de fiar nuestro éxito a la inspiración de los jugadores ya citados como al trabajo estajanovista de los Claver o Juancho Hernángomez. Necesitamos más que nunca esa hiperactividad defensiva, bosques de brazos impidiendo pases en la zona, presión en las líneas exteriores y cerrar el rebote como si nos fuera la vida en ello. Y es que nos va la vida en ello. La vida que puede existir después de los “Juniors de Oro”.



Seleccionador y presidente. Quieren que siga la fiesta.








martes, 20 de agosto de 2019

LOS BRAZOS ABIERTOS DE MARC GASOL











A menos de dos semanas del comienzo del Mundial de baloncesto 2019 en China, no cabe duda de que gran parte de nuestras expectativas de éxito recaen en la figura de un pívot colosal que llega con la vitola de nada menos que campeón de la NBA. Marc Gasol emerge como principal (pero no única) figura de una selección renovada en la que por primera vez desde los JJOO de Sidney del año 2000, es decir, por primera vez en este siglo, concurrimos sin ningún integrante de la generación conocida como los “Juniors de oro”.  


Pero hablar de Marc es hacerlo de un personaje que, al igual que sucede con su hermano Pau, trasciendo el mero ámbito baloncestístico. Los hermanos Gasol se han convertido en referentes y embajadores de nuestro país, personalidades cuyos actos y opiniones merecen ser tenidos en cuenta y ejemplos de que el éxito no debiera ser motivo para vivir de espaldas a la realidad. Acostumbrados a lidiar en las zonas de la NBA, donde lo que se reparten no son caricias y abrazos precisamente, Pau y Marc andan sobrados de carácter para entender, por difícil que parezca (y lo es) cual debe ser el camino más recto y el comportamiento correcto. No pretendemos tampoco investirlos de ninguna autoridad moral que a buen seguro ellos mismos rechazarían, pero si reconocer en su justa medida que hablamos de sujetos que van mucho más allá del tópico del deportista de discurso limitado y escaso verbo. 


El pasado verano de 2018 ofrecía un panorama un tanto desangelado para el aficionado, ya que por primera vez desde 1950 (cuando comienza la Copa del Mundo de baloncesto y con ello todos los veranos nos aseguramos tener baloncesto de selecciones bien por el citado mundial, Juegos Olímpicos, o europeo bianual) nos quedábamos sin un gran torneo internacional, con el cambio de los europeos a una periodicidad de cuatro años y el paso de los mundiales a años impares. Un verano de asueto en el que nuestros jugadores aprovecharon para pasar más tiempo con los suyos, mejorar fundamentos del juego, o conocer de primera mano algunas de las realidades más crudas del mundo en el que vivimos. Fue el caso de Marc Gasol y su enrolamiento en Proactiva Open Arms, en particular en el barco Astral al que se subió en Julio de 2018 para surcar ese Mediterraneo convertido en una auténtica tumba para tantos seres humanos que se juegan la vida intentando llegar a Europa precisamente porque no tienen absolutamente nada que perder empujados por el hambre, la miseria, o las desgracias de las numerosas guerras civiles que siguen aconteciendo en África y Oriente Medio. Concretamente el mediano de los Gasol participó en el rescate de una mujer aferrada a un trozo de madera después de que se hundiese la embarcación hinchable en la que viajaba. Otra mujer y un niño, compañeros de viaje de la rescatada, no tuvieron tanta suerte y cuando Marc y el resto de voluntarios llegaron a su encuentro ya eran cadáveres. No resulta difícil imaginar que incluso un hombretón de dos metros y dieciséis centímetros que ronda los 120 kilos de peso como el de Sant Boi, quien se ha partido la cara contra los más grandes pívots europeos y mundiales de los últimos tiempos, sintiera el punzante escalofrío de la realidad del drama de la inmigración en su vertiente más mísera, la de quienes no pueden siquiera costearse un billete de avión para abandonar su país. 


Marc confesaría que su motivación para unirse a la causa del Open Arms le llegó, como a tantos otros, después de ver la terrible imagen del niño sirio Aylan Kurdi de tan sólo tres años de edad muerto y ahogado boca abajo, abrazado al sueño eterno, en las costas de Turquía. Era Septiembre de 2015 y aquella imagen dio la vuelta al mundo desnudando las vergüenzas de una sociedad occidental empeñada en mirar hacia otro lado. Líbreme Dios de querer hacer política con esta entrada del Tirador, ya que precisamente considero que asuntos relativos a la humanidad poco tienen que ver con ideologías y no deben entenderse en esas ridículas dicotomías de izquierdas y derechas. Lacras como la xenofobia y el racismo no son exclusivos de ninguna siga política si no que tienen más que ver con la escasa humanidad de algunos individuos, pero no podemos menos que denunciar como viejos populismos nacionalistas propios de la Europa de la primera mitad del siglo XX (de cuyas guerras y barbaries parece que no hemos aprendido nada) están llevando a la población a comprar ingentes dosis de discursos  del miedo. No se trata de seres humanos si no de potenciales terroristas o violadores. Tampoco es un drama relativo a la pobreza y a la guerra si no simplemente un negocio de trata de personas. No puede caber solidaridad internacional cuando conduce al suicidio de nuestro viejo continente y la muerte de su identidad. Ese es el discurso con el que buscan justificarse y convencerse a sí mismos quienes quieren cerrar Europa a los refugiados. Todo con un cinismo y una hipocresía que les lleva a afirmar que no tienen nada contra esas gentes, al contrario, pero que sus problemas los arreglen en su casa. Como el homófobo que sin ningún pudor afirma no tener nada contra los gays… pero no tolera ver a dos hombres mostrando su cariño en público y les conmina a volver al “armario”. Y mientras la espiral de retroceso continúa. Cuando se vislumbraba la posibilidad de unas próximas generaciones de ciudadanos concienciados con temas tan sensibles como el feminismo, los derechos de las minorías étnicas y sociales, la convivencia con el mundo animal, el medio ambiente, la lucha contra el hambre y la pobreza a nivel global o la solidaridad internacional por encima de las fronteras, o quizás precisamente porque contemplábamos que por fin pudiésemos hablar de un mundo mejor en el futuro, se han levantado enormes trincheras de intolerancia y racismo empeñadas en derribar toda esa ilusión, volviendo a un discurso rancio, casposo y caduco en el que hay que juzgar a las personas por su lugar de nacimiento, color de la piel, religión o sexualidad. Y así, divididos de este modo, mucho mejor controlados y sumisos. Divide y vencerás.


Este verano Marc no se ha subido a otro barco que el de la selección de Sergio Scariolo, pero ha sido una de las muchas voces que han clamado de indignación por la vergüenza de la actual situación del Open Arms frente a las costas de Lampedusa, donde un totalitario en la mejor tradición comunista y fascista (de la que nos consta es seguidor) llamado Matteo Salvini se erige por encima del derecho internacional y del deber de socorro, ya que como buen totalitario él está por encima de las leyes. En el caso de Marc hablamos de una voz autorizada por haber vivido esa realidad de primera mano. En unos días le veremos batirse en las canchas y partirse el pecho por los colores de nuestro país, jaleado a buen seguro por epatadores de pacotilla que desde las redes se instalan en las trincheras retrógradas antes mencionadas. A ellos también les representará Marc, porque a su diferencia, muchos otros sí que creemos que en este mundo cabemos todos, aunque no todos muestren al prójimo que sufre los brazos abiertos como Marc Gasol.