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lunes, 23 de noviembre de 2020

MARC CIERRA EL CÍRCULO



Se disiparon las dudas sobre el futuro de Marc Gasol, uno de los agentes libres más deseados del mercado y quien al igual que Serge Ibaka recala en la ciudad de Los Angeles, sólo que mientras el hispano-congoleño lo hace en el mejor momento de su carrera volviendo a unir sus fuerzas con Kawhi Leonard, compañero tanto de Ibaka como de Marc en Toronto hace dos temporadas en la que alcanzaron el anillo. Lo volverán a intentar los Clippers poniendo sobre la mesa 19 millones de dólares por dos temporadas (la segunda ejercida a través de “player option” que debe ejecutar el propio jugador) para el ala-pívot de Brazzaville.


El caso de Marc Gasol es distinto. A sus casi 36 años parecen haber pasado sus mejores días al menos en cuanto a rendimiento individual. Aspecto este que el mediano de los Gasol ya ha dejado claro que no es lo que más le importa. Marc buscaba su posible último contrato en la NBA en un equipo ganador donde volver a competir por el anillo, y que mejor escenario que los actuales campeones. Para ello ha tenido que rebajar considerablemente su sueldo que en Toronto rondaba los 25 millones de dólares mientras que en la franquicia angelina se habla de que percibirá el salario mínimo de veteranos, los 2,6 millones de dólares que cobraba Dwight Howard, cuya marcha a Philadelphia junto al traspaso de Javale McGee a Cleveland deja a Marc como la gran referencia angelina en el puesto de cinco, confiando en que de salida Frank Vogel juegue con Davis como cuatro. Aunque la combinación interior con más minutos en los momentos decisivos posiblemente sea la de La Ceja junto a Montrezl Harrell, quien viene de ser elegido como Mejor Sexto Hombre de la NBA la pasada temporada. Lo que está claro es que a estas alturas de su carrera Marc lo único que busca es ganar su segundo anillo e igualar así el palmarés de su hermano Pau, quien precisamente obtuviera ambos en el nuevo club de su consaguíneo, como escudero de Kobe Bryant. El apellido Gasol vuelve a sonar con fuerza en Los Angeles, siendo además la única pareja de hermanos que han jugado para la laureada franquicia oro y púrpura. 


Supone además para Marc cerrar el círculo de su trayectoria NBA, vistiendo por fin la camiseta del club que le escogió en la segunda ronda del draft de 2007 y cuyos derechos cedió a Memphis meses después en el traspaso que llevaría a su hermano Pau a Lakers y resultaría histórico para el baloncesto español con los dos títulos conquistados por el mayor de la saga Gasol. Nadie podía imaginar que aquello que parecía letra pequeña de aquel histórico trade significaría una magnífica carrera de Marc en los Grizzlies, un posterior anillo de campeón con Toronto Raptors, y por fin, 13 hace años después, el desembarco en la franquicia que por primera vez pronunció el nombre de Marc Gasol en la mejor liga de baloncesto del mundo. Curiosos giros del destino.

martes, 20 de agosto de 2019

LOS BRAZOS ABIERTOS DE MARC GASOL











A menos de dos semanas del comienzo del Mundial de baloncesto 2019 en China, no cabe duda de que gran parte de nuestras expectativas de éxito recaen en la figura de un pívot colosal que llega con la vitola de nada menos que campeón de la NBA. Marc Gasol emerge como principal (pero no única) figura de una selección renovada en la que por primera vez desde los JJOO de Sidney del año 2000, es decir, por primera vez en este siglo, concurrimos sin ningún integrante de la generación conocida como los “Juniors de oro”.  


Pero hablar de Marc es hacerlo de un personaje que, al igual que sucede con su hermano Pau, trasciendo el mero ámbito baloncestístico. Los hermanos Gasol se han convertido en referentes y embajadores de nuestro país, personalidades cuyos actos y opiniones merecen ser tenidos en cuenta y ejemplos de que el éxito no debiera ser motivo para vivir de espaldas a la realidad. Acostumbrados a lidiar en las zonas de la NBA, donde lo que se reparten no son caricias y abrazos precisamente, Pau y Marc andan sobrados de carácter para entender, por difícil que parezca (y lo es) cual debe ser el camino más recto y el comportamiento correcto. No pretendemos tampoco investirlos de ninguna autoridad moral que a buen seguro ellos mismos rechazarían, pero si reconocer en su justa medida que hablamos de sujetos que van mucho más allá del tópico del deportista de discurso limitado y escaso verbo. 


El pasado verano de 2018 ofrecía un panorama un tanto desangelado para el aficionado, ya que por primera vez desde 1950 (cuando comienza la Copa del Mundo de baloncesto y con ello todos los veranos nos aseguramos tener baloncesto de selecciones bien por el citado mundial, Juegos Olímpicos, o europeo bianual) nos quedábamos sin un gran torneo internacional, con el cambio de los europeos a una periodicidad de cuatro años y el paso de los mundiales a años impares. Un verano de asueto en el que nuestros jugadores aprovecharon para pasar más tiempo con los suyos, mejorar fundamentos del juego, o conocer de primera mano algunas de las realidades más crudas del mundo en el que vivimos. Fue el caso de Marc Gasol y su enrolamiento en Proactiva Open Arms, en particular en el barco Astral al que se subió en Julio de 2018 para surcar ese Mediterraneo convertido en una auténtica tumba para tantos seres humanos que se juegan la vida intentando llegar a Europa precisamente porque no tienen absolutamente nada que perder empujados por el hambre, la miseria, o las desgracias de las numerosas guerras civiles que siguen aconteciendo en África y Oriente Medio. Concretamente el mediano de los Gasol participó en el rescate de una mujer aferrada a un trozo de madera después de que se hundiese la embarcación hinchable en la que viajaba. Otra mujer y un niño, compañeros de viaje de la rescatada, no tuvieron tanta suerte y cuando Marc y el resto de voluntarios llegaron a su encuentro ya eran cadáveres. No resulta difícil imaginar que incluso un hombretón de dos metros y dieciséis centímetros que ronda los 120 kilos de peso como el de Sant Boi, quien se ha partido la cara contra los más grandes pívots europeos y mundiales de los últimos tiempos, sintiera el punzante escalofrío de la realidad del drama de la inmigración en su vertiente más mísera, la de quienes no pueden siquiera costearse un billete de avión para abandonar su país. 


Marc confesaría que su motivación para unirse a la causa del Open Arms le llegó, como a tantos otros, después de ver la terrible imagen del niño sirio Aylan Kurdi de tan sólo tres años de edad muerto y ahogado boca abajo, abrazado al sueño eterno, en las costas de Turquía. Era Septiembre de 2015 y aquella imagen dio la vuelta al mundo desnudando las vergüenzas de una sociedad occidental empeñada en mirar hacia otro lado. Líbreme Dios de querer hacer política con esta entrada del Tirador, ya que precisamente considero que asuntos relativos a la humanidad poco tienen que ver con ideologías y no deben entenderse en esas ridículas dicotomías de izquierdas y derechas. Lacras como la xenofobia y el racismo no son exclusivos de ninguna siga política si no que tienen más que ver con la escasa humanidad de algunos individuos, pero no podemos menos que denunciar como viejos populismos nacionalistas propios de la Europa de la primera mitad del siglo XX (de cuyas guerras y barbaries parece que no hemos aprendido nada) están llevando a la población a comprar ingentes dosis de discursos  del miedo. No se trata de seres humanos si no de potenciales terroristas o violadores. Tampoco es un drama relativo a la pobreza y a la guerra si no simplemente un negocio de trata de personas. No puede caber solidaridad internacional cuando conduce al suicidio de nuestro viejo continente y la muerte de su identidad. Ese es el discurso con el que buscan justificarse y convencerse a sí mismos quienes quieren cerrar Europa a los refugiados. Todo con un cinismo y una hipocresía que les lleva a afirmar que no tienen nada contra esas gentes, al contrario, pero que sus problemas los arreglen en su casa. Como el homófobo que sin ningún pudor afirma no tener nada contra los gays… pero no tolera ver a dos hombres mostrando su cariño en público y les conmina a volver al “armario”. Y mientras la espiral de retroceso continúa. Cuando se vislumbraba la posibilidad de unas próximas generaciones de ciudadanos concienciados con temas tan sensibles como el feminismo, los derechos de las minorías étnicas y sociales, la convivencia con el mundo animal, el medio ambiente, la lucha contra el hambre y la pobreza a nivel global o la solidaridad internacional por encima de las fronteras, o quizás precisamente porque contemplábamos que por fin pudiésemos hablar de un mundo mejor en el futuro, se han levantado enormes trincheras de intolerancia y racismo empeñadas en derribar toda esa ilusión, volviendo a un discurso rancio, casposo y caduco en el que hay que juzgar a las personas por su lugar de nacimiento, color de la piel, religión o sexualidad. Y así, divididos de este modo, mucho mejor controlados y sumisos. Divide y vencerás.


Este verano Marc no se ha subido a otro barco que el de la selección de Sergio Scariolo, pero ha sido una de las muchas voces que han clamado de indignación por la vergüenza de la actual situación del Open Arms frente a las costas de Lampedusa, donde un totalitario en la mejor tradición comunista y fascista (de la que nos consta es seguidor) llamado Matteo Salvini se erige por encima del derecho internacional y del deber de socorro, ya que como buen totalitario él está por encima de las leyes. En el caso de Marc hablamos de una voz autorizada por haber vivido esa realidad de primera mano. En unos días le veremos batirse en las canchas y partirse el pecho por los colores de nuestro país, jaleado a buen seguro por epatadores de pacotilla que desde las redes se instalan en las trincheras retrógradas antes mencionadas. A ellos también les representará Marc, porque a su diferencia, muchos otros sí que creemos que en este mundo cabemos todos, aunque no todos muestren al prójimo que sufre los brazos abiertos como Marc Gasol.  



viernes, 31 de mayo de 2019

SIAKAM ENCARNA LA BENDICIÓN CANADIENSE



No pudo conocer mejor debut en unas finales NBA la populosa ciudad de Toronto. El equipo de Nick Nurse pone el 1-0 en las series y prolonga el estado de gracia de la franquicia de Ontario. Cinco victorias consecutivas en post-temporada para un equipo al que literalmente le sale todo. Canastas imposibles tras rebotar varis veces en el aro, triples a tablero, encestes sobre la bocina de posesión… cabe preguntarse si Dios es canadiense, porque lo cierto es que las manos de los jugadores de Toronto parece que han sido bendecidas, con casos tan asombrosos como los de Fred VanVleet, héroe inesperado en las últimas semanas para el club del norte del continente. Aunque si nos ceñimos al primer partido de las finales el gran protagonista no ha sido otro que el camerunés Pascal Siakam, haciendo el partido de su vida en el mejor escenario posible.  




La progresión del espigado jugador africano ha sido evidente durante toda la temporada. De los 7.3 puntos, 4.5 rebotes  y 2 asistencias del curso 17-18, a los rotundos 16.9 puntos, 6.9 rebotes y 3.1 asistencias del presente ejercicio. Números que evidentemente le hacen entrar en todas las quinielas a Most Improved Player (jugador más mejorado respeto a la temporada pasada), galardón al que opta junto a D’Angelo Russell y De’Arron Fox. Y también es cierto que este año le habíamos visto superar la treintena de puntos en alguna ocasión, incluso se fue hasta los 44 ante Washington (tope de su carrera), pero hablamos de una tarjeta de 32 puntos con un descomunal 14 de 17 en tiros de campo, 8 rebotes, 5 asistencias y 2 tapones en un partido de las finales por el título. Como todos los jugadores venidos del continente africano, la historia humana que hay detrás del deportista es digna de ser contada. Y es que el padre de Pascal, alcalde en su momento de la populosa ciudad natal del jugador, Duala, envió a su hijo al seminario con la intención de que se convirtiera en sacerdote. No fue hasta el año 2011, siendo ya Siakam un adolescente de unos 16 o 17 años, cuando tuvo un auténtico primer contacto con el mundo del baloncesto a cierto nivel y con las posibilidades de futuro que le podían otorgar el mundo de la canasta si era capaz de trabajar y aprovechar la materia prima de su físico. Aquellas vacaciones de 2011, justo un año antes de la que debería ser su graduación como sacerdote, Siakam acompañó a unos amigos a un campus NBA perteneciente al programa “Basketball Without Borders”, oficiado por Luc Mbah Moute (por aquel entonces enrolado en Milwaukee Bucks) Fue un tardío despertar para el baloncesto, pero que le haría tomar la decisión de hacer las maletas para viajar a Estados Unidos a labrarse una carrera. El primer colegio en el que jugó en el Nuevo Continente, por cierto, tiene el nombre de God’s Academy (la academia de Dios), ¿alguien duda de que este chaval está bendecido?  



Siakam, su gran noche.





Siakam fue un martillo pilón en el ataque canadiense. Al poste, desde la media distancia, en el triple… lideró un equipo en el que Kawhi Leonard volvió a hacer uno de esos partidos a los que nos tiene tan acostumbrados. De menos a más. Una discreta primera parte (8 puntos, sólo 3 en el primer cuarto), sensación de no estar para finalmente acabar con 23 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias, y de nuevo otra paliza impresionante con 43 minutos en pista. Inhumano. Marc Gasol fue la otra pieza del tridente. Steve Kerr sorprendió poniendo a Jordan Bell de inicio, en ese rol de falso pívot titular que venía ocupando Andrew Bogut (ayer no jugó ni un segundo), quizás intentando despistar a Marc, dejándole sin un “cinco” claro de referencia en la zona a quien marcar. Un error, porque el internacional español demostró estar tan fino físicamente como para salir constantemente a todo tipo de ayudas exteriores, además de eso dejó una de sus mejores versiones en ataque yéndose hasta los 20 puntos. En un equipo tan acostumbrado a la circulación exterior Marc ejerció de balanza ejecutando desde la media distancia y jugando de espaldas al aro. Estamos acostumbrados a ver en los últimos años a los ganadores de la NBA jugar prácticamente sin pívot, tendencia que nuestro jugador parece empeñado en querer cambiar. En ese sentido Kerr recupera la baza de DeMarcus Cousins, quien ayer participó ocho minutos, demostrando una evidente y comprensible falta de forma. Veremos si logra encajar en el puzzle californiano, pero en medio de unas finales y teniendo en cuenta la prevalencia del juego exterior en el equipo de Oakland, no parece que vaya a ser un elemento desequilibrante, aunque evidentemente hablamos de un jugador con calidad, puntos en la mano, y buena visión de juego para un interior. Marc, como decimos, fue el punto de equilibrio de un equipo de cuyos nueve primeros ataques en este G1 ocho de ellos fueron intentos triples (dos de ellos del propio Marc) Danny Green, por cierto, está de vuelta. Suyo fue el primer triple del partido y sus 11 puntos finales son oro puro para un equipo que ya lo daba por perdido, y es que hay que recordar que llevaba ocho partidos consecutivos sin pasar de la decena de puntos.




Toronto fue fiel a su estilo de circulación rápida de balón, poco bote y mucho tiro exterior. El orden táctico de Nick Nurse, quien ya ha hecho historia convirtiéndose en el primer entrenador de la historia en disputar finales de la NBA y de la D-League (la liga de desarrollo, algo así como una filial de la NBA), continúa resultando ejemplar, pero eso no impide que el equipo castigue con contras fulgurantes los fallos y pérdidas de balón del rival ni que recurra de vez en cuando al “run and gun”. Paradigmática fue la jugada que en los primeros minutos del tercer cuarto levantó a los espectadores del Scotiabank Arena. Después de una canasta fácil de Draymond Green en penetración Lowry ve adelantado a Siakam, quien recibe la bola cerca del aro para asistir a Leonard, castigando la malísima transición defensiva (uno de los puntos débiles de Golden State anoche) del rival. Ni siquiera cabe hablar de contrataque en el sentido estricto dentro del baloncesto, el que se produce tras fallo rival, ya que los Warriors habían conseguido canasta y por tanto el balón no estaba en juego. Tampoco fue fruto de adelantar las líneas y presionar a toda pista dejando a uno de los rivales adelantado. No, fue simplemente lentitud en hacer la transición. Una jugada que bien haría Steve Kerr en recordar a sus jugadores una y otra vez como ejemplo de la actitud que no deben tener los Warriors si quieren revalidar el títulos de campeones. ¿Se han cansado los de Oakland de, por decirlo en castizo, bajar el culo después de ganar tres anillos en cuatro años?




No nos olvidamos tampoco de nuestro “patito feo” favorito de Toronto. Fred VanVleet continúa su idilio con el aro y finalizó con unos lustrosos 15 puntos. Hay que ver lo que hace la confianza, porque pese a que no mantuvo su escalofriante acierto en el triple de los tres últimos partidos ante Milwaukee (recuerden que acumuló un 14 de 17 en esos encuentros desde la letal distancia) y sólo anotó uno de sus cuatro lanzamientos desde el arco, nos descubrió su faceta de anotador en penetración y en el uno contra uno, yéndose contra los rivales y sacando faltas personales. Nos tiene enamorados.  




En mi opinión los Warriors siguen siendo favoritos. Es muy difícil pensar en una serie fácil para Toronto y que Golden State no alargue las finales, con lo que el factor físico sigue cobrando vital importancia. Kerr continúa manejando más recursos, pese a que ayer Nurse utilizase, ¡por fin!, un noveno jugador en momentos importantes, el base Patrick McCaw, quien dispuso de casi siete minutos en pista ante los problemas de faltas de Lowry. McCaw, por cierto, vive sus terceras finales después de haber vestido la camiseta de Golden State las dos anteriores  temporadas.  Es el caso inverso al jugador de segundo año Alfonzo McKinnie, quien en su año “rookie” fuera miembro de los Raptors. McKinnie fue uno de los siete jugadores de banquillo utilizados ayer por Kerr (en honor a la verdad Jacob Evans jugó sólo tres segundos), es decir, el entrenador tejano puso a sus doce jugadores convocados. Da la sensación de que Kerr se mantiene fiel a un plan en el que la rotación juega un papel fundamental y que a la larga parece mucho más inteligente que la idea de Nurse de exprimir a sus ocho jugadores básicos. También da la sensación, y esto resulta más preocupante, que Golden State está jugando con una marcha menos. Preocupante porque ya han cedido un punto de ventaja, si bien es verdad todos sabemos que los Warriors pueden hacer un baloncesto mucho más efectivo, y por supuesto, evitar que el rival lo haga.   




Veremos que sucede con Kevin Durant y como condiciona su posible regreso el juego del equipo. Hablamos del jugador más desequilibrante de Golden State en este tipo de partidos, como demuestran sus dos galardones de jugador más valioso de las dos últimas finales. Con Durantula en pista los Warriors vuelven a tener ese extraño orden ejercido desde la posición de “point-forward” (el duelo con Leonard puede ser colosal), ataques moderadamente más largos (dentro de la locura ofensiva que suele caracterizar a los de Kerr) y posiblemente menos lagunas en transición defensiva que las vistas en este G1. 





Durant sin uniforme, ¿forzará su regreso para el G2?




viernes, 25 de agosto de 2017

10 NOMBRES PARA EL EUROBASKET: PÍVOTS




Vamos con nuestra última entrada sobre jugadores a seguir en el próximo Eurobasket. Los reyes de la zona. Los pívots.



MARC GASOL (2.15/32 AÑOS/ESPAÑA/MEMPHIS GRIZZLIES): El pívot puro de más cache de todo el Eurobasket, y posiblemente el más completo. Defensa, visión de juego y mano de seda. Ojo a su evolución como triplista. En sus ocho primeras temporadas NBA lanzó un total de 66 triples en liga regular… y sólo el pasado curso intentó 268, anotando 104, un brutal y exacto 50%.


NIKOLA VUCEVIC (2.13/26 AÑOS/MONTENEGRO/ORLANDO MAGIC): Uno de los reyes del doble-doble en la NBA (39 en 75 partidos la pasada temporada) Una bestia. Pívot de vieja escuela, de los de jugar cerca del aro y rebañar todo lo que se pasea por el tablero. El tiro de media y larga distancia sigue siendo su hándicap.


ZAZA PACHULIA (2.11/32 AÑOS/GEORGIA/GOLDEN STATE WARRIORS): Llega luciendo anillo de campeón NBA, aunque para ello haya tenido que ver reducidos sus números habituales. Otra cosa es la selección, donde sigue siendo el faro de los suyos, aunque Shermadini y Shengelia cada vez reclaman más galones. En estos momentos es duda por una inoportuna lesión de tobillo.




Pachulia. Ya tiene más anillos que Pat Ewing.



JONAS VALANCIUNAS (2.13/25 AÑOS/LITUANIA/TORONTO RAPTORS): La sensación de indolencia y frialdad que le acompaña y las altas expectativas creadas en torno a su figura cuando estaba en categorías inferiores han dejado en torno a él una imagen de jugador por explotar, cuando en realidad es un pívot totalmente consolidado en la NBA y un líder en su selección. Decepcionó en los Juegos de Río, pero en la plata europea de 2015 fue elegido en el mejor quinteto del torneo. Ahí está por tanto la razonable duda, si veremos al Valanciunas de Lille o al de Río de Janeiro.


JOFFREY LAUVERGNE (2.10/25 AÑOS/FRANCIA/SAN ANTONIO SPURS): Sin Gobert ni Ajinca (de Noah ya ni hablamos) llega como la gran referencia interior gala por delante de Seraphin. Su carrera NBA parece haberse estancado, pero tiene cualidades de sobra para en una selección tan física como Francia hacer daño con su capacidad para jugar por encima del aro.


GIORGI SHERMADINI (2.17/28 AÑOS/GEORGIA/UNICAJA): Uno de los techos del torneo, jugador sobradamente conocido por su gran temporada en Andorra, donde fue el faro y referente del conjunto del Principado. Pívot claramente de vieja escuela, de los de poner la tienda de campaña en la zona. Una vez que recibe cerca del aro es imparable.


IOANNIS BOUROUSIS (2.13/33 AÑOS/GRECIA/ZHEJIANG GUANSHA LIONS): Sigue teniendo una clase descomunal, pese a su decepcionante año en Panathinaikos. Buena mano, movimientos, visión de juego… otra cosa son sus ganas de competir.     




Bou y sus cosas.



BOJAN DUBLJEVIC (2.05/25 AÑOS/MONTENEGRO/VALENCIA BASKET): Por sus características bien podría haber entrado en el listado de los “cuatros”, pero ante tanta competencia en ese puesto y dada su versatilidad aprovechamos para incluirlo en una posición sin tantos nombres ilustres en este torneo. Lo cierto es que aunque sigue creando peligro desde fuera ya no es el tirador compulsivo de sus primeras temporadas ACB y cada vez postea más y mejor. Llega en un gran momento de forma tras masacrar al Real Madrid en unas finales ligueras de las que fue justo y merecido MVP.


TIMOFEY MOZGOV (2.16/31 AÑOS/RUSIA/BROOKLYN NETS): El martillo pilón de los rusos. Complemento ideal al alérgico a la zona Vorontsevich. Verle lanzar un triple es más difícil que, ya saben, ver sonreír a su compatriota Shved. Debería ser uno de los grandes pívots del torneo, pero necesitará balones de Khvostov y del citado Shved.


VIACHESLAV KRAVTSOV (2.13/30 AÑOS/UCRANIA/ESKISEHIR BASKET): El nombre más reconocible del débil roster ucraniano. Es posible que no ganen ni un partido, pero si algún busca un pívot que pueda hacer números, Kravtsov debe ser su hombre. Todo eso siendo su fuerte la defensa, pero es que hablamos de una selección que sin Pooh Jeter, Gladyr ni Fesenko, bien puede considerarse la más floja del torneo.   



Kravtsov, lo más salvable de Ucrania.











jueves, 3 de marzo de 2016

ESPAÑOLES NBA: MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA



Pau Gasol tira del carro de unos Bulls a la deriva.




No está siendo una temporada para el recuerdo la actual de nuestros jugadores españoles en la NBA. Si bien es cierto que hace unos meses analizábamos el rendimiento individual de los protagonistas, viendo que siguen manteniendo un buen nivel, en el aspecto colectivo las cosas no están saliendo como a nuestros internacionales les hubiera gustado, por no hablar de la lesión de Marc Gasol, por la que nuestro gran pívot se perderá el resto de la temporada, incluyendo unos play offs para los que salvo hundimiento en la recta final del curso los Grizzlies se clasificarán. No sólo eso, si no que como ya sabrán la mayoría de los aficionados, peligra seriamente su presencia en los Juegos Olímpicos de Río con nuestra selección española.   


Hasta el momento de su lesión el mediano de los Gasol estaba promediando 16.6 puntos por partido, con 7 rebotes, 3.8 asistencias, 1 robo y 1.3 tapones con un 46.4% en tiros de campo y un 82.9% en tiros libres. En general números levemente inferiores al curso interior, pero muy levemente. Prácticamente a su nivel, pese a no haber sido votado ni convocado para el All Star Game (Davis, Cousins y Aldridge son competencia seria) Hay que reconocer por otro lado que Memphis no se ha venido abajo con la ausencia de su mejor hombre y sigue siendo un equipo muy competitivo, de hecho su balance sin su pívot titular es de 5-2, con el veterano Chris Andersen aportando su habitual oficio y Zach Randolph recuperando el rol de líder que tenía en la franquicia de Tennessee antes de la explosión de Marc en la mejor liga del mundo. Una auténtica pena el infortunio de La Tanqueta, ya que su temporada estaba siendo buena y los Grizzlies siempre son un hueso duro de roer en post-temporada. No podremos verlo, y sólo queda rezar para tenerlo recuperado para la cita olímpica. 


Su hermano Pau sigue siendo un seguro. 17 puntos, 11 rebotes, 3.8 asistencias y 1.9 tapones por partido. 47.3% en tiros de campo y 81.3% en libres. En la línea habitual de lo que llevan siendo 15 años de exitosa carrera NBA para el mejor jugador español de la historia. Y encima se ha marcado 34 dobles-dobles. El problema es que Chicago Bulls han pasado de ser la gran alternativa al poder de Cleveland en el Este a verse en estos momentos fuera de play offs y tener que pelear por la octava plaza. Lo cierto es que está todo muy reñido en su conferencia (ni siquiera Cleveland está dando el rendimiento esperado), baste el dato de que entre Miami, en cuarta posición con balance 34-26 y Chicago, décimos con 30-30, hay sólo cuatro victorias de diferencia, con todavía 22 partidos por disputarse, de modo que la realidad de los Bulls puede virar entre aspirar a la cuarta plaza (la tercera, de los sorprendentes Celtics con 37-25 parece inabordable) o quedarse fuera de la lucha por el título, lo cual sería un duro golpe para este proyecto de los Bulls que inspiraba tan buenas sensaciones con jugadores como Rose, Butler, Mirotic, Noah y el propio Pau. Lo cierto es que no están teniendo suerte con las lesiones, y en estos momentos Butler, Gibson y Mirotic están en el dique seco, teniendo que dar la titularidad a jugadores con calidad más propia de la ACB que de la NBA como el australiano Cameron Bairstow. Pau y Rose cumplen pero están muy solos. Veremos qué sucede finalmente con una franquicia que ve fracasar su actual proyecto con rumores sobre malas relaciones entre Rose y Butler y una salida del talentoso alero del club de Illinois.


Respecto al compañero de Pau en los Bulls, Nikola Mirotic, actualmente es baja después de su operación de apendicitis, se espera su retorno en unas tres semanas o incluso menos.  Sus números están siendo de 10.6 puntos, 5.9 rebotes y 1.4 asistencias por partido. Ligeramente, muy ligeramente, superiores a la pasada temporada. Se esperaba mayor explosión tras su curso “rookie”, saldado con notable. El habitual problema de poner las expectativas muy altas. Además ha bajado sus porcentajes de tiro, siendo 38.6% en tiros de campo y 78% desde la línea del libre. Se da por segura su ausencia de los Juegos en caso de que Marc no llegue a tiempo, ya que Scariolo optaría por Ibaka, jugador con mayor prestancia defensiva y capacidad para hacer daño en la zona y suplir mejor la baja de Gasol. Pero aun teniendo a Marc, el hispano-montenegrino no las tendría todas consigo para repetir en la selección. 


En el caso del citado Ibaka, es nuestra baza más segura para seguir enganchados a la NBA una vez que la temporada regular finalice. Oklahoma City es tercero en el Oeste con balance 42-19, y aunque aún no están matemáticamente clasificados para play offs (cosa que los increíbles Golden State y unos fantásticos San Antonio ya han conseguido), tienen confirmada su presencia en post-temporada al 99%. El papel de Serge sigue siendo el de escudero de esas dos bestias llamadas Westbrook y Durant. Ibaka, como tercer hombre, está firmando 12.8 puntos, 7 rebotes y 2.1 tapones por partido. Buenos números… pero los peores en los últimos cuatro años de su carrera NBA. 48.3% en tiros de campo y 75.8% en libres. No es su mejor temporada, pero al menos le veremos luchar por el título. 


Peor le van las cosas a nuestros dos bases, Ricky y Calderón. El de Minnesota está firmando 10.1 puntos por partido, 8.7 asistencias, 4.3 rebotes y 2.1 robos. Son buenos números, qué duda cabe, pero no dejan de ser un calco de sus cuatro anteriores campañas en la NBA. Al igual que en el caso de Mirotic, comenzar de manera exitosa su andadura en la mejor liga del mundo ha creado unas expectativas de poder superar unas barreras que hasta el momento siguen estando ahí. Su gran caballo de batalla sigue siendo el porcentaje en tiros de campo (36.5%), aunque ha mejorado ostensiblemente en el tiro libre (83.7%) También está demostrando mayor seguridad en la dirección, perdiendo esta temporada sólo 2.4 balones por partido, cifra muy baja para un base titular (para que nos hagamos una idea, Westbrook pierde 4.2, Wall 4, Rondo 3.9, Curry 3.4…) Ese magnífico ratio asistencias/pérdidas, entre otras cosas, le lleva a lucir un muy buen PER (Player Efficiency Rating), vamos, lo que es la “eficiencia”. Esta estadística no es ninguna excentricidad sacada de la manga, baste ver que la lideran Stephen Curry, Westbrook, Durant y LeBron para ver como en efecto, indica que jugadores están rindiendo mejor en la liga. El PER de Ricky está siendo de un 17.98. Entre los españoles sólo le supera Pau Gasol (22.14), pero está por encima de Marc Gasol (17.84), Mirotic (14.42), Ibaka (14.16) y Calderón (12.27) Personalmente creo que está siendo una buena temporada individualmente para Ricky, pero una vez más llevando las riendas de un equipo perdedor que no encuentra la tecla y sigue en una eterna renovación. El núcleo Ricky-Wiggins-Towns es lo único que noche tras noche garantiza algo a los de Sam Mitchell, y de hecho el pívot dominicano es el gran favorito para proclamarse Rookie of The Year, pero lo cierto es que la temporada de los Wolves, un año más, es para olvidar. 


Y finalizamos con un Calderón en evidente cuesta descendente de su carrera. Estábamos muy esperanzados con el proyecto de Phil Jackson en la Gran Manzana y con el papel que pudiera tener el propio base internacional español en el asunto, pero lo cierto es que sus 7.6 puntos, 3.1 rebotes y 3.9 asistencias son sus peores números en la NBA desde su temporada rookie. Sigue siendo sobrio de cara a canasta (46.1% en tiros de campo y 89.7% desde la línea de castigo), pero poco más. Lo peor es verlo partícipe de otro naufragio neoyorquino, ya que parece que un año más se van a quedar fuera de play offs salvo impresionante final de temporada que visto lo visto es casi imposible de prever. 



En resumen, tras unos años de ensueño en los que en la mejor liga de baloncesto del mundo los jugadores españoles tenían un protagonismo extraordinario e impensable en décadas pasadas, asistimos a la realidad del ocaso de un ciclo dorado, coincidente posiblemente con el de nuestra mejor generación de jugadores de la historia. El baloncesto español se sigue regenerando y produciendo nuevos talentos, pero va a ser difícil que volvamos a ver coincidir tantos y tan buenos jugadores de nuestro país en la NBA. Disfrutemos por tanto de cada minuto que nos puedan seguir brindando genios como Pau o Calderón el tiempo que les quede, y aprovechemos los que aún pueden ser los mejores años de carrera de Marc, Ibaka, Ricky, o Mirotic.  





Ricky es Top 5 en dos categorías, pero el equipo no carbura.



miércoles, 10 de febrero de 2016

GASOL CARA Y CRUZ


Pau, la cara





El apellido más famoso de la historia de nuestro baloncesto vuelve a ser noticia en Febrero, en los albores de un nuevo All Star Weekend, el primero a disputar fuera de las fronteras de Estados Unidos, pero igualmente en plaza de franquicia NBA (Toronto) Si el año pasado decir Gasol suponía el orgullo de asistir al hito histórico de ver a ambos hermanos disputar el salto inicial del All Star Game de Nueva York, en esta ocasión ambos son noticia por distintos motivos, recurriendo al tópico una buena y una mala.  


La cara es para Pau, quien finalmente disputará su sexto All Star Game al ocupar la plaza de su compañero en los Bulls de Chicago Jimmy Butler. Es una justísima elección, y cuando se analice la carrera del mayor de los Gasol quedarán para la historia esas seis comparecencias en el All Star (veremos si aún se amplía la cuenta) sin matizar que alguna haya sido por lesión de otro jugador. A nadie se le escapa que Pau se quedó a las puertas de ser titular por votación popular (le faltaron tan sólo 360 votos), y que si no en los 12 mejores del Este, nadie dudaría de incluirlo al menos entre unos hipotéticos 15 mejores. Hay que tener en cuenta que los entrenadores, a la hora de elegir los suplentes para configurar los rosters definitivos del All Star Game, valoran entre otras cosas las trayectorias de los equipos y procurar hacer justicia en ese sentido. No parece la campaña de Chicago lo suficientemente meritoria como para que dos de sus jugadores fuesen llamados al All Star, de hecho es peor que la de Atlanta o Miami, donde Paul Millsap y Chris Bosh, con números similares a los de Pau, si han sido llamados para la cita de Toronto en primera instancia. En definitiva, un aliciente más para el aficionado español para disfrutar del fin de semana de las estrellas, de esta fiesta del baloncesto profesional estadounidense, lo cual significa realmente una fiesta del baloncesto a nivel global. 



La cruz la protagoniza Marc Gasol, quien tras sufrir una fractura en su pie derecho es baja indefinida. La posibilidad de “done for the season” se cierne sobre el gigante de Sant Boi, pero no sólo eso, si no que para preocupación del aficionado español (el aficionado normal, no el enfermizo “hater” de turno que disfruta con las desgracias de los nuestros) a día de hoy no es segura su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Queda mucho para la cita olímpica, de modo que mantenemos el optimismo sobre nuestra gran referencia en el puesto de “cinco”. No obstante ha sido una pésima noticia con la que levantarnos hoy, contrastando con la buena con la que nos acostamos ayer de la presencia de Pau en el All Star.      




Marc, la cruz




miércoles, 30 de diciembre de 2015

LOS MEJORES DE 2015: JUGADORES NACIONALES



Vamos con un clásico: el repaso a los grandes protagonistas del año que finaliza en el mundo de la canasta. Un 2015 de fantástico baloncesto. Una aseveración que repetimos año tras año, lo sé, pero es que ciertamente el momento que vive nuestro querido deporte a nivel global, y el éxito que sigue viviendo en concreto el español, es sencillamente espectacular. Sin necesidad de esforzarme mucho puedo recordar cosas maravillosas vistas este año, como el aplastante dominio del Real Madrid en España y Europa, el salto inicial de los hermanos Gasol en el All Star, las maravillosas finales de la NBA entre los excelentes Golden State y los mermados pero voluntariosos Cleveland, la revolución bolivariana del Torneo de Las Américas con Venezuela subiendo a lo más alto del podio en una de las mayores sorpresas que recuerdo en la historia de este deporte... y por encima de todo Pau Gasol echándose a su espalda a todo un país para volvernos a hacer campeones de Europa. Como no podía ser de otro modo, comenzamos con Pau, el gran protagonista de 2015, él abre esta primera entrega, la dedicada a jugadores nacionales. Como siempre, elegimos tres nombres por categoría (jugadores nacionales, jugadores internacionales, entrenadores nacionales, entrenadores internacionales)  



PAU GASOL: Con 35 años ha vivido uno de los mejores años de su ya legendaria carrera, incluso no sería descabellado decir que el mejor, sobre todo recordando su exhibición en un Eurobasket del que fue dominador absoluto (25.6 puntos, 8.8 rebotes, 2.9 asistencias y 2.3 tapones, y como no podía ser de otro modo, flamante MVP del torneo) y en el que deja para los anales su portentoso partido de semifinales ante Francia, en la que quizás sea la más emocionante actuación jamás realizada por un jugador en categoría absoluta masculina con la camiseta de nuestra selección (si atendemos a otras categorías, los 51 puntos, 24 rebotes y 12 asistencias de Ricky Rubio, incluyendo el triple desde el medio campo que llevaba el partido a la prórroga en la final del Europeo Cadete ante Rusia en Linares, siguen siendo inigualables) Pau lideró la remontada española con 40 puntos, 11 rebotes y 3 tapones en un partido que rompió records de audiencia para este deporte. Por unos días el baloncesto fue el incontestable deporte rey en España. Otro regalo que le debemos los aficionados de este país a Pau. Pero no soló brilló con la camiseta roja de nuestra selección, ya que su magnífica temporada en Chicago le llevó a su quinto All Star Game y a su segunda inclusión en el Mejor Quinteto de la temporada regular NBA. Curso que finalizó en play offs semifinales ante unos Cleveland que aprovecharon su ausencia por lesión en los partidos cuarto y quinto para remontar la serie y finalmente ganar la eliminatoria. Esta temporada quiere resarcirse y de momento sus 16.4 puntos y 10.7 rebotes por partido confirman que pese a sus 35 años tenemos Pau para rato.





Pau ante Francia, ¿lo más grande qué hemos visto?



SERGIO LLULL: Sería un pecado no incluir al menos un jugador madridista en este podio de los mejores del año tras un 2015 en el que los blancos se alzan con la Copa del Rey, Liga, Euroliga, e Intercontinental. En todas esas citas Llull fue jugador fundamental, tanto es así que fue elegido MVP de las finales ACB y de la Intercontinental. A pesar de tantos meses a gran nivel aún le quedó gasolina para con 9.9 puntos y 4.4 asistencias por partido ser uno de los hombres fundamentales para Sergio Scariolo en la reconquista del cetro continental de selecciones. A este nivel no es de extrañar que el pasado verano sonasen más que nunca campanas de boda con la NBA, que para alivio del aficionado madridista no se ha producido.  



Llull, coleccionista de títulos.



PAU RIBAS: La madurez, a sus 28 años, de uno de los mejores jugadores exteriores de los últimos años en nuestro basket, que ha progresado sin hacer demasiado ruido y que por fin ha encontrado la recompensa de la selección nacional. Parecía un pecado no llevarlo al Eurobasket después de su temporadón con el Valencia y su 47% en triples con que cerró su campaña ACB, y máxime con las ausencias de Ricky, Calderón y Navarro. Cumplió sobradamente para Scariolo con sus 6 puntos, 1.8 rebotes y 2.2 asistencias por partidos en el torneo continental, pero sobre todo convirtiéndose en la principal solución a uno de los problemas de nuestra selección en su dubitativo comienzo de campeonato: el tiro exterior. Brutal, en ese sentido, su 53.8% en triples, con 14 aciertos de 26 intentos, erigiéndose en improvisado especialista tirador. Su progresión le ha llevado a fichar, por fin, por un equipo (aún más) grande como el actual Barcelona de Pascual aspirante a todo. Para empezar ya ha levantado una Supercopa ACB de la que ha sido MVP, demostrando desde el principio ser una pieza clave para su nuevo técnico. Va a tener difícil repetir presencia en la selección en los Juegos de Río si las ausencias antes destacadas retornan este verano, pero no cabe duda de que pondrá todo el empeño en ponérselo difícil a Scariolo, como bien sabe un Pascual para quien es su tercer máximo anotador en ACB, por detrás de Tomic y Doellman, y segundo mejor pasador tras Satoransky. El "pegamento" de este Barcelona.  



Ribas, llegar y besar el santo.




Tampoco podemos olvidar el año de Marc Gasol, dejándonos esa foto del salto inicial del All Star Game junto a su hermano Pau, a un Felipe Reyes eterno siendo MVP de la temporada regular ACB y en el mejor quinteto de la Euroliga, o un espectacular Dani Díez al que seguro echan de menos en San Sebastián, en femenino nos acordamos de Anna Cruz, campeona de la WNBA con Minnesota Lynx y protagonista de una de las jugadas del año con ese 2+1 vital en cuartos de final del Eurobasket ante Montenegro, de Alba Torrens, liderando a la selección a una nueva medalla, esta vez de plata, o de Angela Salvadores, dominadora del Eurobasket Sub18 y que sigue sin conocer sus límites.  



Anna Cruz y un 2+1 que acabó valiendo una medalla.