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martes, 2 de diciembre de 2014

EL MADRID RECUERDA A FERNANDO MARTIN



El madridismo recuerda a sus dioses




Este miércoles se cumplen 25 años del fallecimiento de Fernando Martín. Uno de esos hechos que a quien esto escribe le hacen sentirse viejo, ya que recuerdo perfectamente aquella tarde de domingo en la que sentado ante el televisor esperando la retransmisión de un Real Madrid-Cai Zaragoza se comenzaba a informar de un trágico suceso que tendría a un jugador del Real Madrid de baloncesto como protagonista. A medida que pasaban los minutos y los jugadores de la plantilla entrenada por aquel entonces por George Karl iban llegando al pabellón el círculo se estrechaba y el nombre de Fernando Martín, gran pionero de nuestro baloncesto, ganaba papeletas para ser el del finado.   

Fue Martín un pionero, muchos años después de los Kucharski, Emiliano y demás, pero también un pionero y un innovador. No sólo por la evidencia irrefutable de ser el primer español en jugar en la NBA, casi nada, si no por la tipología de jugador que representaba, siendo junto a Andrés Jiménez (baloncestista que bien hubiera podido dar también el salto a la mejor liga de baloncesto del mundo) el jugador español más rompedor y evolutivo en nuestro baloncesto de los 80. En efecto, si Jiménez, de la mano de Aíto García Reneses revolucionó nuestro baloncesto pasando a la posición de alero pese a que su estatura invitaba hasta aquel entonces a considerarlo un pívot, siendo nuestro primer gran ejemplo de “alero alto”, Fernando Martín ofrecía por primera vez en nuestro escenario el perfil de “power forward” moderno, siendo el primer pívot español al que yo recuerdo ver correr el contrataque o practicar el lanzamiento exterior.     

25 años después (unos días antes) y de nuevo con el Cai Zaragoza (o mejor dicho el nuevo Cai Zaragoza) como rival, el recuerdo de la figura del colosal jugador madrileño sobrevoló el Palacio de Los Deportes de nuestra capital en un partido en el que el equipo blanco, como mejor homenaje a quien fuera uno de sus más recordados iconos deportivos, le brindó la victoria y la consolidación de su liderato imbatible. El Madrid se mantiene en lo más alto de la tabla (balance 9-0) con un espectacular Sergio Rodríguez (11 puntos y 10 asistencias) y un Felipe Reyes que sigue de dulce (¡ay Orenga!), con 13 puntos y 6 rebotes en 22 minutos en pista. Ojo porque el capitán madridista es el jugador con mejor valoración de su equipo, de modo que los que querían jubilar (llevan desde que llegó Messina queriéndolo hacer) van a tener que seguir esperando. Por el Cai, que es octavo con registro 5-4, destacó una vez más Jelovac (14 puntos y 6 rebotes)     


Felipe Reyes, le pese a quien le pese sigue siendo el mayor símbolo blanco de la actualidad,


Uno de los equipos que aprovecha la derrota maña para subir en la tabla es el eficiente Río Natura Monbus, que sin hacer ruido ya es sexto (igualmente con 5-4) y mantiene opciones coperas tras derrotar en feudo compostelano a un Baloncesto Sevilla (16º, 2-7) que si bien es cierto ha experimentado cierta mejoría respecto al comienzo de curso aún está muy lejos de poder medirse con garantías a proyectos tan estabilizados como el que dirige Moncho Fernández. Gran partido de los bases gallegos, Luz y Pozas, y Corbacho sacando el fusil (5 de 8 en triples), más la sobriedad del siempre cumplidor Maxi Kleber. Demasiado para el bisoño Sevilla que sigue teniendo en Alex Urtasun (18 puntos) a su jugador más seguro. 

Otro equipo que apunta a la Copa, y de que manera, es el Fiatc Joventut. En esta ocasión se llevó su segundo derbi catalán a domicilio (recordemos que hace unas jornadas derrotó al Barcelona en el Palau) para subir a la quinta posición con balance 6-3. Los de Maldonado se siguen moviendo muy bien en finales igualados y aguantaron el empuje de un Manresa (farolillo rojo con 1-8) que llegó a ponerse a 2 puntos a falta de un minuto pero no pudo culminar la remontada. Los verdinegros siguen tremendos en el triple (brutal 15 de 31, 48%) con Clevin Hannah (13 puntos y 6 asistencias) como jugador más destacado, haciendo vano el esfuerzo de un gran Roger Grimau (16 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias) 

El Bilbao Basket sigue arriba (cuarta posición con 7-2) con muchos apuros después de derrotar por la mínima a un bravo Estudiantes que no hizo honor a su mala posición en la tabla (14º, 2-7), plantando batalla en todo momento y mandando durante buena parte del partido con diferencias rondando la decena de puntos. Pero Miribilla no es plaza fácil de tomar y máxime cuando veteranos de la calidad de Raúl López se echan el equipo a la espalda en busca de la remontada, bien apoyado por los Todorovic (Marko, como siempre, bien, y en esta ocasión también Dejan) Dos tiros libres del base de Vic sentenciaron un partido que aún pudo ganar el Estudiantes con un último intento errado del joven Jaime Fernández. Nacho Martín sigue en su buena línea y es motivo para el optimismo en las filas colegiales… pero las victorias no llegan. 

Si parecen llegar a Vitoria, donde el Laboral Kutxa, pese a no consumar la remontada en la tabla, al menos procura no perder opciones de estar en la fase final de la Copa. De momento andan un poco por debajo de la tabla en decimoprimera posición y balance 4-5 tras derrotar a un Iberostar Tenerife, rival directo por tales puestos coperos que es décimo con similar balance pero presenta mejor average. La mejoría del equipo baskonista desde la marcha del italiano Crespi y la apuesta por el interino Ibon Navarro, sin ser espectacular, si es evidente. Partidazo de un clásico, San Emeterio, autor de 26 puntos y una espectacular serie de 10 de 13 en tiros de campo, incluyendo tres triples sin fallo. Junto a él Fabien Causeur, con 22 puntos y 4 robos, formó una pareja demoledora para los intereses visitantes de un Iberostar que tuvo en el base Rodrigo San Miguel (10 puntos, 3 rebotes y 4 asistencias) a su mejor hombre.     


San Eme busca llevar a su equipo a la Copa


Cómoda victoria para apuntalar la segunda plaza (balance 8-1) por parte de un Barcelona que recibía al “gallito” UCAM Murcia (noveno, 4-5) de Diego Ocampo que en esta ocasión poco pudo hacer ante el vendaval de juego azulgrana liderado por un Alex Abrines en versión depredadora (24 puntos con 6 de 7 en triples) Pascual pudo rotar con comodidad (Tomic sólo jugó 11 minutos) y no notó la ausencia de Navarro, baja por una leve lesión muscular en la pierna derecha. Por el UCAM dio la cara un voluntarioso Antelo, con 12 puntos y 5 rebotes. 

Sufrida victoria del Herbalife Gran Canaria recibiendo al Gipuzkoa Basket. El equipo de Aíto convence en Europa (ha ganado sus siete partidos de Eurocup hasta la fecha) pero muestra una preocupante irregularidad en competición doméstica (lo cual también habla de la calidad y competitividad de nuestra liga) De momento andan decimosegundos en la tabla con un balance de 4-5 que aún podría ser peor si Dani Díez hubiera aprovechado la última bola del partido para los visitantes, después de que Tomás Bellas le diese emoción al choque fallando dos tiros libres consecutivos. Al final victoria por un punto del conjunto local recuperando al mejor Eulis Báez (15 puntos y 5 rebotes) Por parte de los de Ponsarnau Will Hanley (14 puntos y 10 rebotes) sigue en un gran momento de forma, pero no basta para sacar a los donostiarras de la zona baja de la tabla (15º, 2-7) 

Quien no sufre es Unicaja, en magnífica tercera Posición y balance 8-1, aguantando el pulso de los dos grandes. Su última víctima en el Martín Carpena ha sido un Fuenlabrada instalado en puestos de descenso (17º, 1-8) y que apenas opuso resistencia a las fuerzas armadas de un Joan Plaza al que el día antes veíamos en La Rosaleda asistiendo al record de victorias consecutivas del Real Madrid de fútbol de Carlo Ancelotti (ese “quiet man” que ha devuelto la normalidad y la tranquilidad al balompié madridista después de los tumultuosos años del show de Mourinho) Buena rotación malagueña, sin ningún jugador llegando a los 30 minutos, y con Ryan Toolson como máximo anotador con 14 puntos, aunque el más valorado fue Fran Vázquez (11 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias)   


La orquesta de Plaza sigue afinada


Por último, el Valencia derrotó con muchos apuros a domicilio al MoraBanc Andorra en otro partido que se decidió por la mínima diferencia. Lo tuvieron a su favor los locales, pero la precipitación de Schreiner en el lanzamiento triple dio vida a un Valencia que acabó sentenciando desde la línea de tiros libres gracias al acierto de Lucic, y aún con todo Betinho Gomes (gran trabajo con 12 puntos, 8 rebotes y 2 asistencias) dispuso de la última posesión andorrana, sin acierto. Con Van Rossom en el dique seco, y a la espera de que Nedovic se adapte y de el rendimiento esperado para un jugador de su categoría, es Guillem Vives quien da un paso al frente y con 10 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias fue el mejor de los de Perasovic, que sin alcanzar el nivel de la pasada temporada siguen en puestos de Copa, en séptima posición y balance 5-4. Los andorranos son decimoterceros con registro 3-6, y muy buenas sensaciones para tratarse de un equipo recién ascendido a la máxima categoría de nuestro baloncesto. 



EL QUINTETO DE LA JORNADA: 

Fabien Causeur (Laboral Kutxa) 22 puntos y 4 robos de balón. 27 valoración.
Roger Grimau (Bruixa d’Or Manresa) 16 ptos, 5 rebs, 3 asists y 2 robs. 24 val.
Alex Abrines (Barcelona) 24 puntos (6 de 7 en T3) y 2 rebotes. 27 valoración.
F. San Emeterio (2) (Laboral Kutxa) 26 pts (10 de 13 en TC) Y 3 rebs. 26 val.
Nacho Martín (Estudiantes) 16 pts, 6 rebs, 2 asist y 2 robos. 21 valoración.


ENTRENADOR: 

Sito Alonso (Bilbao Basket) 



EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 

F. San Emeterio (5) (Laboral Kutxa) 12.9 pts, 3.3 rebs y 1.3 asts. 15.1 val. p.p.
Zeljko Sakic (4) (Bruixa d’Or Manresa) 14.4 ptos y 5.4 rebs. 17.4 valoración.
Maxi Kleber (2) (Río Natura Monbus) 13.9 pts y 7.3 rebs. 16.6 valoración.
Stevan Jelovac (3) (Cai Zaragoza) 13.7 pts y 6.9 rebs. 17.4 valoración.
Luke Sikma (8) (Iberostar Tenerife) 14.3 pts, 6.9 rebs y 2.7 asists. 19.1 valor.


ENTRENADOR: 


Pablo Laso (4) (Real Madrid) 

martes, 20 de mayo de 2014

AITO MILENARIO (I): PRIMEROS AÑOS EN BADALONA


Inauguramos una serie de entradas dedicadas a Aíto García Reneses con motivo de sus mil partidos ACB. Repasar la historia de Aíto es repasar gran parte de la historia del baloncesto español en las cinco últimas décadas. En esta ocasión nos centramos en sus primeros años en Badalona, en el mítico Cotonificio y su breve paso por la Penya.



Aíto, homenajeado.



Aíto, la leyenda. Un palmares baloncestístico que habla por si solo (9 ligas ACB, 5 copas del Rey, 2 Korac, 1 Recopa, 1 ULEB, 1 Eurocup, 1 Copa Príncipe de Asturias, 1 plata olímpica), una institución magistral cuyas manos han pulido a la mayoría de los mejores jugadores de nuestra historia (Solozabal, Epi, Andrés Jiménez, Villacampa, Montero, Navarro, Pau Gasol, Rudy Fernández, Ricky Rubio) El nombre más reconocible en nuestros banquillos actualmente acaba de añadir el dato definitivo a su biografía: mil partidos ACB, lo que ningún otro ha logrado hasta la fecha en nuestro baloncesto. Se convierte, por derecho propio, en el entrenador record del deporte de la canasta en España. 

No sabemos si en aquel ya lejano 1972 en el que un aún jugador en activo del Barcelona se sentaba por primera vez en el banquillo de un equipo senior (el CB Esparreguera), ese mismo protagonista habría podido imaginar que el destino le iba a deparar toda una vida como técnico, llegando, 42 años después, a seguir en activo y con la ilusión del primer día, como el propio Aíto siempre afirma.    


Aíto, y su pequeño cameo en "La gran familia y uno más"


Al igual que su colega y gran rival en aquellos inolvidables duelos de los 80 entre Real Madrid y Barcelona, Lolo Sainz, el Aíto jugador ya encerraba dentro de sí un entrenador en potencia, debido a su capacidad analítica para el deporte y su ascendencia sobre el grupo. Con sólo 26 años, el base canterano del Estudiantes que había llegado al Barcelona a los 22, y ya siendo capitán del club azulgrana, decidía poner punto y final a su carrera como jugador y comenzaba a escribir la historia del baloncesto español en los banquillos. Y no era mal jugador el Aíto que vestía de corto. En aquel Estudiantes de los dorados 60, junto a jugadores como Vicente Ramos y Gonzalo Sagi-Vela, los colegiales eran una alternativa al poder. Los madrileños eran por aquel entonces la mejor cantera de jugadores de España, y jugadores como Aíto, quien había sido internacional junior, emigraban a clubes con mayor potencial en cuanto despuntaban (tal y como sigue sucediendo ahora), aunque es cierto que nuestro hombre recala en un Barcelona pasando los peores momentos de su historia, con una sección de baloncesto que había sido disuelta años antes y que incluso se había visto jugando en segunda división.    


Aíto, de corto con el 7.


De modo que el joven técnico decide consagrarse en exclusiva a la labor de entrenador, recalando, al año siguiente de su primera experiencia en el citado y modesto Esparreguera, en el Círculo Católico de Badalona, lo que fue el mítico Cotonificio de los 70. Allí empezó a forjarse su leyenda como artesano de proyectos fiables sin necesidad de grandes presupuestos, sólo con jugadores jóvenes con ganas de crecer (de hecho durante su etapa como entrenador del Cotonificio alterna como seleccionador nacional juvenil) además de tiempo y paciencia, ingredientes muchas veces quiméricos cuando hablamos de deporte de elite. Afortunadamente hace tres y cuatro décadas el aspecto mercantil y mediático no tenía un peso tan excesivo y Aíto pudo madurar durante una década un proyecto que le llevó a codearse en liga con los grandes y hasta disputar unas semifinales de Copa Korac, frente al Arrigoni AMG de Rieti, que contaba con unos 45 millones de presupuesto (traducido a pesetas) de la época, por los apenas 8 con los que luchaba Aíto. Una Korac que por cierto acabaría ganando el Partizan de Dalipagic y Kicanovic. El entrenador madrileño contaba con jugadores de la calidad del americano Jack Schrader (posteriormente en el Joventut), Héctor Perotas, Mendiburu, Adolfo Sada (padre de Víctor), posteriores baloncestistas azulgranas como Quim Costa y un joven Andrés Jiménez al que conoce en la cantera del club, o incluso un desgarbado rockero llamado José María Sanz, al que un tal Juan Antonio San Epifanio en un campeonato escolar le cambió el apodo de “Pájaro Loco” por uno con el que se haría famoso para siempre: “Loquillo”. Y de entrenador ayudante nada menos que Manel Comas.    


El "Coto".

Aíto, a pesar de su juventud, era ya una institución del baloncesto español, especialmente en Cataluña y más concretamente en Badalona, donde jugaba su Cotonificio y con el que había “regalado” una liga a otros de los equipos de su vida y el gran equipo histórico de la ciudad badalonesa. El Joventut, la Penya. Fue en 1978, cuando el Cotonificio de Aíto derrotaba en la antepenúltima jornada liguera al Real Madrid en un partido que aún escuece, y mucho, en la memoria madridista (Carmelo Cabrera confesaba recientemente a “Cuadernos del Basket” que estaba convencido de que aquella fue una liga robada) Por aquel entonces no había play offs por el título, de modo que aquella derrota en la pista del Cotonificio (al que el Madrid había aplastado en la ida) a sólo dos jornadas para el final de liga, hizo que el título se lo llevase el Joventut de Margall, Santillana y el genial “Moka” Slavnic. La tercera liga que el Real Madrid perdía en toda la historia del baloncesto español, tal era el dominio del equipo entrenado por entonces por Lolo Sainz y con jugadores como Corbalán, Rullán, Brabender, Luyk, Szczerbiak, vigente campeón de Europa en aquellos momentos. Fue uno de los partidos más míticos del Cotonificio de Aíto, un equipo agresivo del que se comenzaba a escuchar aquello del “karate press”. En los mentideros de la canasta se le atribuía a Reneses una particular filosofía que muchos entrenadores posteriores han utilizado: “si cometes 20 faltas personales, los árbitros te señalarán 20 faltas personales, si cometes 200 faltas personales, los árbitros te señalarán igualmente 20 faltas personales, por lo tanto comete 200 faltas personales” Aíto también era uno de los pioneros en darle importancia a las rotaciones con aquel Cotonificio. Se trataba de que todo jugador que estuviera en pista diera el 100%, independientemente de que jugase 5 minutos o 40, de ahí de la importancia de tratar de tener fresco al equipo, ya que Aíto buscaba agresividad, pero también capacidad para mantener un ritmo alto de juego.     


El acta del partido que consagró a Aíto.



En 1983 el Cotonificio pasó a la historia. Es decir, la empresa del mismo nombre, que comenzaba a sufrir una importante crisis económica, retiró el patrocinio al Círculo Católico, el cual se vio obligado a renunciar a su plaza ACB, que pasó entonces al Santa Coloma, patrocinado por Licor 43. A Aíto, lógicamente, no le iba a faltar trabajo. Se queda en Badalona, firmando por el histórico Joventut, y con él se lleva a una de sus obras maestras. Un Andrés Jiménez que ya por aquel entonces era el jugador más diferencial del baloncesto español. Un 2.05 con capacidad para jugar por fuera y penetrar como un alero. Lo nunca visto. Aíto le sacó de la zona para convertirlo en el primer alero alto del basket nacional, y un auténtico dolor de cabeza para los rivales en los años posteriores, especialmente un Real Madrid que con jugadores como Iturriaga o Del Corral no encontraría un antídoto con perfil similar para medirse al sevillano. El club verdinegro disfruta del magisterio de García Reneses. Pese a no ser el Joventut de aquel periodo (1983-1985) un equipo ganador, la mano del madrileño se dejará notar a la hora de trabajar con jóvenes jugadores que definirán la Penya de aquella década y principios de los 90, especialmente Rafa Jofresa, José Antonio Montero (al que recoloca como escolta) y Jordi Villacampa. Resultados al margen aquel era un equipo muy atractivo para el aficionado, en el que además pudimos disfrutar de la primera experiencia ACB de uno de los grandes mitos baloncestísticos de nuestras canastas en los 80, David Lee Russell, el matador por excelencia. En esa primera temporada de Aíto en la Penya los verdinegros llegaron a semifinales, cayendo ante el Real Madrid, que a la postre sería campeón de liga. En el curso siguiente subieron un peldaño más, al eliminar al Barcelona en la lucha por el título y plantarse en la gran final ante un Real Madrid que necesitó de un tercer partido para seguir dominando el baloncesto nacional (aquellas finales se jugaban al mejor de tres encuentros) También serían finalistas de Copa, cayendo de nuevo ante el Real Madrid pero eliminando al Barcelona. Aíto no sabía todavía lo que era ganar títulos, pero su calidad como técnico haciendo que escuadras inferiores como el Cotonificio y el Joventut fueran capaces de plantar cara a los dos grandes de nuestra canasta, Real Madrid y Barcelona, estaba fuera de toda duda. Parecía lógico, por tanto, que su siguiente paso fuese recalar, por fin, en un equipo con potencial para levantar copas.     


Lo mejor estaba por llegar.