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viernes, 19 de julio de 2019

LA MEJOR GENERACIÓN, EL MEJOR TÉCNICO









De vuelta de vacaciones toca ponernos al día. Nos vemos absolutamente desbordados por todo lo que está sucediendo en el planeta baloncestístico en las últimas semanas, con traspasos y fichajes bomba a ambos lados del Atlántico. Pero que mejor que comenzar con una excelente noticia, con otro gran hito del baloncesto español como es el de ver a nuestra selección femenina senior colgarse de nuevo la medalla de oro que las acredita como campeonas continentales por cuarta vez en la historia y segunda de manera consecutiva, cosa que nadie había hecho desde el caso aparte de la URSS, absoluta dominadora en Europa ganando nada menos que 20 títulos seguidos entre 1960 y 1991. Precisamente fue España quien en 1993 rompía la insoportable dictadura soviética con nuestro primer oro, una vez que la Unión Soviética ya se había disgregado y Rusia por su parte realizó un campeonato bastante discreto en aquella primera comparecencia. A las órdenes de Manuel Coloma jugadoras como Marina Ferragut, Elizabeth Cebrián, Blanca Ares, o Margarita “Wonny” Geuer (madre de los hermanos Hernángomez) conseguían el primer gran hito del baloncesto femenino español. Era sólo el principio, y de hecho después de la citada Unión Soviética ningún país ha conseguido más campeonatos europeos que el nuestro. 


Las chicas de Mondelo han vuelto a rozar la perfección realizando un torneo impecable y finalizando invictas. Seis partidos resueltos con seis victorias. Sólo Letonia en la primera fase y las anfitrionas serbias en semifinales logran poner en aprietos a nuestro combinado. Para el recuerdo quedan las exhibiciones de octavos ante Rusia y sobre todo una final sin historia en la que pasamos por encima de Francia, de nuevo subcampeona y un peldaño por debajo de las nuestras, como sucediera en 2017 en Chequia. Y todo ello además sin poder contar con la presencia de una de nuestras grandes estrellas (y precisamente MVP en 2017), la alero Alba Torrens, lesionada en la rodilla desde antes del comienzo del verano. Su relevo lo ha tomado una enorme Astou Ndour. La pívot de origen senegalés ha promediado 14.8 puntos y 8.2 rebotes que la confirman como la jugadora más valiosa del reciente campeonato. 


Que nos encontramos ante la mejor generación de jugadoras de la historia del baloncesto español es una obviedad, tanto como que no puede haber mejor técnico para este grupo que un Lucas Mondelo al que la categoría de mito de los banquillos se le queda pequeña. Lo ha ganado absolutamente todo como entrenador de clubes, pero es que en la selección española su presencia se traduce en nada menos que diez medallas (siete con la absoluta, tres con juveniles) Desde que se hizo cargo del banquillo del equipo nacional senior, en el Eurobasket 2013, no ha dejado de subirse al podio ningún verano. Siete años consecutivos. Una locura y un palmarés que le sitúa como el mejor técnico de la Federación Española de Baloncesto en cualquiera de las categorías. 


Ahora que la impresionante generación de los Juniors de Oro parece tocar a su fin (el Mundial de China será el primer torneo sin ningún jugador de aquel grupo, desde que en los Juegos Olímpicos de Sydney de 2000 Javier Imbroda llevase a Juan Carlos Navarro y Raúl López, inaugurando un siglo inolvidable para nuestro deporte) queda seguir disfrutando de una generación femenina a la que vista la edad de algunos de sus pilares (Ndour, Casas, Xargay, Torrens…) le queda cuerda para rato (y seguimos esperando a Angela Salvadores), como cuerda la queda, qué duda cabe, al mejor entrenador de la mejor generación, Lucas Mondelo.  



lunes, 29 de junio de 2015

NO BAJARSE DEL PODIO









La selección femenina absoluta entrenada por Lucas Mondelo finaliza su participación en el Eurobasket 2015 de Hungría y Rumanía colgándose al cuello un bronce que supone su séptima medalla en los últimos ocho campeonatos de Europa (sólo nos caímos del cajón en 2011), lo que da una idea de la regularidad competitiva que ha alcanzado un baloncesto femenino cuyo crecimiento ha sido todavía más asombroso que el del masculino, ya que si en hombres siempre hemos tenido buenas generaciones y aunque no ha habido éxitos continuados sí que durante la segunda mitad del siglo XX de vez en cuando rascábamos metal en algún torneo, en femenino hasta principios de los 90, con las Blanca Ares, Elizabeth Cebrian y compañía, no empezamos a conocer el éxito.   

Ha sido un brillante torneo para las nuestras, ganando el 90% de los partidos (9 victorias por una sola derrota, ante Francia en semifinales, aunque se sufrió más de lo esperado en cuartos de final ante Montenegro) y con Alba Torrens como máxima anotadora de la competición e incluida en el Quinteto Ideal del torneo. No pudimos en esta ocasión con la potencia gala, vengándose así las francesas de la final del anterior Europeo en el que conquistamos el oro ante las francesas que eran anfitrionas en un trepidante final de partido. No obstante las Yacobou, Gruda y compañía no supieron rematar la faena y una sorprendente Serbia se coronaba por primera vez en su historia campeona de Europa en femenino dejando a las francesas de nuevo con la miel en los labios. 

El bronce español tiene aún más mérito teniendo en cuenta que se afrontaba el torneo con la ausencia de Sancho Lyttle, posiblemente la mejor pívot del mundo y cuyo equipo WNBA, las Atlanta Dream, no ha permitido su concurso con nuestra selección. En ese sentido hay que reseñar el enorme trabajo realizado por la joven senegalesa Astou Ndour, quien ha suplido con garantías a toda una estrella como la jugadora de San Vicente y Las Granadinas. Al igual que sucede en masculino (y ahí tenemos el debate Ibaka-Mirotic), sólo se permite una jugadora nacionalizada, con lo cual y salvo cambio en la norma, Ndour debe esperar cuando Lyttle cuando esté disponible. Sería fantástico contar con ambas.   

Lucas Mondelo ha vuelto a realizar un fenomenal trabajo con unas jugadoras empeñadas en no bajarse del podio. El bronce es un éxito y nadie pone en duda tal afirmación. Pero echando la vista atrás y recordando nuestro anterior bronce masculino en el Eurobasket 2013, no puedo evitar seguir pensando que se fue injusto no sabiendo valorar aquel metal conseguido sin Pau Gasol, Navarro, Felipe Reyes, Ibaka ni Mirotic. La única explicación que encuentro para que el bronce femenino de 2015 sea un éxito y el bronce masculino de 2013 un fracaso (para algunos) es que el basket femenino, al ser menos mediático, puede trabajar más tranquilo sin tanto ruido e intoxicación alrededor. Esto no pretende ser una defensa de Orenga, cuya incompetencia quedó patente en el tristemente recordado partido contra Francia del pasado Mundial, pero sí una reivindicación de lo que fue otro éxito para el basket español y no se supo valorar como tal. 


En todo caso lo que esperamos es que esta medalla haya sido la primera de otro verano de recolección de metales para nuestro baloncesto en ambos sexos y en todas las categorías posibles.