Mostrando entradas con la etiqueta Utah Jazz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Utah Jazz. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de abril de 2018

EL JAZZ DE RICKY RUBIO








Finalizada la primera temporada regular de Ricky Rubio en Utah merece la pena detenerse a analizar su concurso durante estos meses en Salt Lake City. A la espera de lo que suceda en los primeros play offs NBA que el base internacional español va a disputar en su carrera, el curso no puede ser calificado por debajo de sobresaliente, no tanto a nivel individual como en lo colectivo. Y es que Ricky se ha consolidado como parte fundamental de un engranaje metódico en el que por encima de las individuales ha funcionado el bloque para llevar a una sorprendente quinta plaza (con opciones de haber sido terceros hasta la última noche) del Oeste a una franquicia que con la salida de Gordon Hayward el pasado verano muchos apuntaban que no llegaría a post-temporada. En ese sentido en este blog lo tenemos claro: si hay que reconocer a alguna estrella en estos Utah Jazz que haya liderado al equipo para llevarlo a este éxito hay que mirar al banquillo, y es que Quin Snyder se ha reivindicado como el nuevo gran entrenador de la actual NBA (junto al otro gran talento joven de la pizarra, Brad Stevens) 


Pero vayamos con el papel de Ricky Rubio en su primer año mormón. Un Ricky en una nueva versión, dando otra dimensión a su juego reforzada por un cambio de imagen poco favorecedor en lo estético pero sintomático como declaración de principios. Un Ricky con aspecto de “malote” que se deja crecer la barba y no se corta el pelo, y al que con acertada hilaridad se le ha buscado un descacharrante parecido con el actor Fernando Tejero. Ricky Rubio en versión “killer”, más eficaz pero menos mágico. Si le criticaban su falta de puntos o su desencuentro con el aro rival, firma el mejor año en anotación de su carrera NBA, dejando 13.1 puntos por noche con un buen porcentaje del 41.8% en tiros de campo (por contextualizar, superior al de bases como Avery Bradley,  D’Angelo Russell, Devin Harris, De’Aaron Fox, Patrick Mills, Markelle Fultz, Lonzo Ball, Patrick Beverley o Isaiah Thomas, y prácticamente similar al de John Wall con su 42%)


Pero empecemos por el colectivo. En un equipo que, hay que insistir en ello, se ha basado en la aportación coral, Ricky finaliza la temporada regular como el tercer máximo anotador del equipo (obviamos a Rodney Hood, traspasado a mitad de temporada), tras el espectacular “rookie” Donovan Mitchell y sus 20.5 puntos por partido, y muy cerquita de Rudy Gobert (13.5 por noche ha anotado el francés, sólo 0.4 puntos por encima de Ricky) También es tercero en rebotes, sólo por detrás de Gobert y Favors, es decir, de los dos jugadores interiores titulares de Utah, y por supuesto ha sido el líder en asistencias. El dato es demoledor. En las tres estadísticas principales de este juego (puntos, rebotes y asistencias) ha sido el máximo en una de ellas y el tercero en las otras dos. También ha liderado al equipo en otra de sus especialidades, la recuperación y robo de balón, mientras que en tapones su aportación ha sido muy esporádica, 11º con 0.1 “chapas” por partido. En la estadística negativa de balones perdidos también lo encontramos liderando junto a Donovan Mitchell, con 2.7 pérdidas por encuentro (lógico siendo los dos jugadores encargados de la subida y distribución del balón) También va parejo con Mitchell liderando las faltas personales, otras 2.7 cada uno por partido. Respecto a los porcentajes, ha sido el mejor de su equipo en tiros libres, aunque en tiros de campo sólo Jae Crowder (a pesar de las fantásticas sensaciones dejadas por el jugador llegado de Cleveland) ha estado más errado que Ricky. Todo esto siendo el cuarto jugador más utilizado por Snyder, por detrás de Mitchell, Gobert y un gran Joe Ingles. Datos que confirman a Ricky Rubio como una de las indiscutibles piezas claves de estos sólidos Utah Jazz.  


Y ahora vayamos a lo que supone su temporada en el global de su carrera. El análisis más superficial nos lleva a la evidente conclusión de haber visto el Ricky Rubio más anotador y menos asistente (que no pasador) de su carrera. En efecto, nunca anotó tanto (13.1 puntos por noche) pero asistió menos (5.3 pases por canasta, 2 menos que en su anterior peor año, 2013, y muy por debajo de su tope de 9.1 de la pasada campaña) La solidaridad de su juego se sigue mostrando en el rebote, con 4.6 capturas por noche, la segunda mejor marca de su carrera (en 2015 llegó a 5.7) y ha bajado ligeramente sus números en recuperación (1.6 por partido, su peor registro, pero muy parecido al año pasado o a 2015, cuando estuvo en 1.7) Los 11 tapones que ha puesto esta temporada son su tope, aunque en promedio resultan más valiosos los 8 “gorros” colocados en los 41 partidos de su primera temporada. Respecto a las pérdidas de balón, sus 2.7 balones perdidos están en la media de su carrera. Su mejora más importante, qué duda cabe, la encontramos en la anotación y en el tiro, manteniendo sus habituales buenos porcentajes desde el libre (86.6%, su segundo mejor porcentaje tras el 89.1 del pasado año) pero mejorando los de campo hasta el 41.8 con el que acaba este curso regular. Su 35.2% en triples también es el mejor registro de su vida NBA. Yendo más allá de lo que es estrictamente el tiro, ha sido buena noticia verle seleccionar mejor sus penetraciones y manejar más recursos a la hora de encarar el aro, llegando incluso a ver como uno de sus más habituales movimientos ha sido bautizado como el “catalán step”, siguiendo la pauta iniciada con el “euro step” de Manu Ginobili. Ricky marcando tendencia en maneras de anotar. Ver para creer. 


¿Qué nos dicen las estadísticas avanzadas? Su impacto defensivo sigue siendo brutal. Finaliza con un valor de 101.3 en deffensive rating (25º mejor de la liga, empatado con Pau Gasol, Amir Johnson y Shaun Livingston) y su deffensive “win shares” es de 0.048, 19º mejor de la temporada, superando a jugadores como Russell Westbrook, Klay Thompson, Draymond Green, Paul George o Jimmy Butler. Hemos buscado su lugar en el PER, que viene a ser algo así como lo más parecido a la valoración en la NBA, y hallamos a Ricky en el puesto 132 de toda la liga, con un valor de 15.43. Es una bajada considerable respecto a su puesto 90 la pasada temporada (con 16.87 de puntuación), pero aun así es una buena valoración, superior a la de jugadores de la consideración de Serge Ibaka, Thaddeus Young, Andrew Wiggings, Trevor Ariza, Carmelo Anthony o Isaiah Thomas, y supone la mejor cuarta marca de su equipo tras Gobert, Favors y Mitchell. La conclusión después de todo esto parece clara, la buena temporada de Ricky no viene motivada tanto por una mejoría de sus números a nivel individual como por ser parte importante de uno de los bloques más sólidos de toda la NBA pese a su ausencia (o quizás gracias a eso) de grandes figuras.  


Y es que más allá de los números, esa es la sensación positiva que nos transmite el Ricky Rubio actual. En Minnesotta era un buen segunda espada tras la estrella de turno (Love, Wiggings, Towns…), a la que surtía de balones olvidándose de mirar aro. En Utah se ha encontrado un equipo en el que nadie tiene, sobre el papel, más tiros por decreto que sus compañeros (en todo caso Mitchell, rol que se ha ganado encarnando ese “jugón” de toda la vida descarado y capaz de anotar canastas de todos los colores) La subida de balón y dirección de juego la ha compartido precisamente con un Donovan Mitchell que le ha descargado de amasar la bola, viendo así un Ricky Rubio liberado para el tiro exterior, especialmente en las esquinas (recordando un poco la versión que vimos de Jose Calderón en Dallas) La temporada de Mitchell ha sido brutal, y ha sido el jugador incendiario necesario para sacar adelante, pero, a pesar de sus limitaciones (nulo tiro exterior, ausencia de pick&pop, exceso de continuaciones verticales, recepción de balón muy mejorable), el francés Rudy Gobert (y así lo dice el PER) ha sido el auténtico ancla del equipo, el jugador cuya presencia más se nota en pista, bien complementado por un Derrick Favors muy mejorado en el tiro (el 56.3% en tiros de campo es el tope en su carrera, y nunca lanzó tantos triples como los 63 de este curso), y que decir de la campaña de Joe Ingles, haciendo el mejor curso en puntos, rebotes y asistencias de su trayectoria NBA. 


Rubio-Mitchell-Ingles-Favors-Gobert, un quinteto que se conocen al dedillo los aficionados de Salt Lake City, reforzados por un Jae Crowder cuya llegada a la ciudad mormona ha sido una bendición, haciendo olvidar a todo un tirador de muñeca de seda como Rodney Hood. Royce O’Neale no sólo ha confirmado el gran jugador que se anticipaba en Las Palmas de Gran Canaria en su año ACB, sino que incluso ha superado las expectativas en torno a su juego. Jonas Jerebko se ha reivindicado como un eficiente jugador de banquillo una vez asumido su rol secundario. Estos serían los ocho jugadores clave de Snyder. A partir de ahí poco más, salvo Epke Udoh, Raúl Neto, y por supuesto el reaparecido Dante Exum, la perla australiana que de momento ha de adaptarse a vivir a la sombra de un Ricky encajado perfectamente en el puzzle de Snyder.  


La apasionante última noche NBA, con la complicada visita a Portland, deja a los Jazz quintos y destinados a enfrentarse a los Oklahoma City de Westbrook, George y Anthony con factor cancha en contra. El curso ya ha sido un éxito para los de Salt Lake City, queda ver si la química de Snyder puede con las excelencias individuales de los Thunder. 

miércoles, 5 de julio de 2017

EL JAZZ IMPROVISADO DE RICKY RUBIO







“El jazz trata acerca de estar en el momento presente”, dijo en una ocasión uno de los mejores músicos de esta disciplina de la historia, el genial pianista Herbie Hancock (aunque a muchos de ustedes el nombre no les diga nada, seguro que han escuchado infinidad de veces sus canciones, o al menos muchos de sus riffs de teclado en samplers de otros artistas) El momento presente lleva a Ricky Rubio, tras varios años de rumores de traspaso, a Salt Lake City, a vestir la camiseta de los Utah Jazz que luciera otro genio español como Raúl López, y tiempo antes aquel maravilloso Pete “Pistol” Maravich con el que tanto asemeja físicamente, a otro equipo joven y en reconstrucción pero que a diferencia de Minnesota si habían conseguido dar con la tecla para el correcto crecimiento (son actuales semifinalistas del Oeste), claro que nada va a ser lo mismo después de conocerse que su gran estrella y agente libre este verano, Gordon Hayward, haya decidido enrolarse en unos Boston Celtics que buscan ser la gran alternativa en el Este a los Cavaliers de LeBron James. La fórmula de Utah pintaba bien, alrededor de una gran estrella como Hayward, equilibrar la experiencia de sobrios veteranos como Joe Johnson o Boris Diaw junto a la pujanza de jóvenes valores como Rudy Gobert, Rodney Hood o Derrick Favors. La llegada de Ricky Rubio, director de juego puro solicitado por el mismísimo Hayward, en detrimento de un base anotador pero de los peores asistentes como George Hill (un pobre promedio de 3.3 asistencias en su carrera NBA), hacía ilusionar enormemente a la afición de los Jazz, pensando en un quinteto explosivo con Ricky Rubio, Rodney Hood, Gordon Hayward, Derrick Favors y Rudy Gobert. La cosa sonaba muy bien, pero definitivamente Ricky parece no tener suerte en su trayectoria NBA, por no hablar del consabido tema de las lesiones.


Deja Rubio seis años en Minnesota en los que si bien no ha logrado llevar a la franquicia a play offs, el crecimiento del equipo ha sido palpable (excepto hace dos temporadas, en las que el “tanking” fue evidente), alcanzando su mejor momento en la 2013-14, con un balance de 40 victorias y 42 derrotas, lo que suponía el mejor registro de los Wolves en nueve años. Curiosamente fue la única temporada en la que Ricky no se perdió un partido, jugando los 82 de la temporada regular, y también curiosamente (o no tan curiosamente) el pésimo curso siguiente coincide con la campaña en la que Rubio está más ausente de las pistas (sólo juega 22 partidos) Lo cierto es que tan sólo seis años han bastado para que Ricky se haya convertido en un jugador histórico de la joven franquicia de Minnesota. De hecho se despide de los Lobos como el máximo asistente por partido (8.5) y recuperador de balones (2.1), e igualmente en estadística avanzada con el mejor porcentaje en asistencias (39.2) y robos (3.4) Es el séptimo jugador que más partidos ha jugado en esa franquicia (353), el sexto en minutos, y ojo, el décimo triplista de la historia de Minnesota (sí, pese a todas las críticas sobre su tiro, sólo 9 jugadores en la historia han anotado más triples que Ricky vistiendo esa camiseta), también es el séptimo que más tiros libres ha anotado, y ojo a este dato, el décimo máximo reboteador defensivo de la historia de los Wolves. También es el segundo máximo asistente que jamás haya vestido la camiseta de los de Minneapolis (y recordamos que es el mejor por partido) y el segundo mayor recuperador de balones de todos los tiempos en Minnesota (y posee el record de mayor número de robos de balón en una temporada) En estadística avanzada también aparece en el Top 10 de varias estadísticas, como en las de los “win shares” (estadística que creó Bill James en béisbol y que refleja la contribución de un jugador cada temporada en relación a sus compañeros) En los “win shares” generales figura el quinto mejor de la historia, y en defensa el cuarto. En otra estadística compleja, el “Value Over Replacement Player”, que estima la contribución del jugador frente a sus suplentes, figura el quinto en la historia. Por último, hay que recordar que deja también un buen número de records en un partido, destacando especialmente el de mayor número de asistencias en un encuentro en la historia de Minnesota, con los 19 pases de canasta que repartió precisamente en la recta final de la pasada temporada, cuando parecía estar jugando el mejor baloncesto de su carrera. No está nada mal con 26 años, después de 6 temporadas en la misma franquicia, figurar en varios de los Top 10 estadísticos por mucho que hablemos de una franquicia no precisamente histórica y en la que Kevin Garnett, no podía ser de otro modo, copa casi todas las categorías.  



Y todo ello asumiendo que no ha sido Ricky Rubio precisamente un jugador al que las cosas le hayan ido de cara. Incluso su salida de Minnesota, que podría entenderse una liberación al dejar una de las franquicias cuyo progreso parece más lento y tortuoso, se produce un verano en el que desde los despachos de los Wolves se ha apostado fuerte con el traspaso que ha llevado a Jimmy Butler al Oeste a cambio de Zach LaVine y Kris Dunn, lo que parecía otorgar plenos poderes a Ricky en la dirección del juego y una muestra de la total confianza de Thibodeau en el español. Nos relamíamos con la posibilidad de un quinteto tan potente como Ricky-Butler-Wiggins-Dieng-Towns cuando días después nos sorprendía el traspaso de Ricky a Minnesota, dejando a los Wolves sin bases. Finalmente el elegido por Thibodeau ha sido Jeff Teague, otro talentoso play-maker, no tan buen director y sin la visión de Ricky, pero con una capacidad anotadora muy superior. Ciertamente los Wolves han conformado un quinteto que sobre el papel es de los más potentes del Oeste y que les debería llevar sin problemas a los play offs. Otra cosa es que funcione la química con tanto jugador que mira aro (habrá que ver cuantos tiros le dejan al pobre Giorgi Dieng), pero esa es una lucha que ya no nos interesa. Ahora nuestra intención se centra en ver cómo le sienta a Ricky la llegada a su nuevo club. Siguiendo con frases de jazz, decía George Gerwhin que tanto en la vida como en el jazz lo mejor era improvisar. Con la marcha de Gordon Hayward, a Ricky y sus nuevos compañeros no les toca otra que improvisar y esperar que la melodía suene afinada. De momento no podrían tener mejor director en la batuta del jugador español. Ahora queda ver cómo responden los solistas.  


jueves, 20 de octubre de 2016

NBA IS COMING: NORTHWEST



Juancho y el sueño NBA



Y le toca el turno al Wild West, en nuestro análisis para la próxima e inminente temporada NBA. Comencemos con la División Noroeste, en la que vamos a tener este curso a nada menos que tres jugadores españoles: Ricky Rubio, Alex Abrines y Juancho Hernángomez. 


DENVER NUGGETS: Continuidad es la mejor palabra para definir a los Nuggets de la 16-17, y es que Michael Malone, en su segundo año como primer entrenador de Denver va a disponer de prácticamente la misma plantilla que la temporada pasada, incluyendo un Kenneth Faried cada vez más dudoso y cuyo traspaso parecería una buena opción para los Nuggets, dotando así de mayor responsabilidad a sus jóvenes y talentosos pívots balcánicos Nurkic y Jokic, y por supuesto a nuestro Juancho Hernángomez cuyas prestaciones en pretemporada apuntan a que tendrá un sitio en la rotación. En la apuesta de futuro sigue entrando el base congoleño Mudiay, pese a que en su año rookie se mostró como una máquina de perder balones, y fue de los pocos bases titulares con el dudoso honor de presentar peores porcentajes en el tiro que Ricky Rubio. Por si acaso se han cubierto las espaldas con la elección del número 7 del draft de este año, Jamal Murray, base-escolta con muy buena mano, y por supuesto Jameer Nelson seguirá teniendo minutos. Las bajas de Augustin, Lauvergne y Papanikolau parecen intrascendentes, y el presente pasa por Danilo Gallinari, llamado de nuevo a ser el referente anotador del equipo. Superar las 33 victorias del pasado curso sería una buena señal. 


MINNESOTTA TIMBERWOLVES: La franquicia del eterno y lento crecimiento. Castigados por las lesiones en la época de Kevin Love, y con decisiones bastante dudosas más recientemente (el traspaso de Thaddeus Young, por ejemplo), parece que este año sí, que sobre el papel los Wolves tienen equipo para si no entrar en play offs quedarse prácticamente en puertas. El gran culpable de tal optimismo es Karl-Anthony Towns, un pívot todoterreno que, sencillamente, hace de todo, y todo bien. Un escándalo de jugador. El problema es que su  “maridaje” con la otra gran estrella del equipo, Andrew Wiggins, no me acaba de convencer. Y es que el alero canadiense es un jugador demasiado individualista sin el sentido del juego de su pívot. Ahí debe notarse la mano de un entrenador tan férreo en la disciplina como el recién llegado Tom Thibodeau. Ricky Rubio, pese a los rumores de traspaso, sigue pareciendo la mejor opción para dirigir el juego y surtir de balones a Towns, y por lo demás juventud al poder en esta manada de lobos, con Zach Lavine y su progresión imparable (sólo tiene 21 años), Gorgui Dieng o el novato Kriss Dunn. Si no hay lesiones de por medio deberían estar en esa horquilla entre las 40-43 victorias para optar a una de las últimas plazas de post-temporada del Oeste, el problema es que posiblemente las disputen frente a equipos más veteranos, y ahí es donde puede notarse su bisoñez. 


PORTLAND TRAIL BLAZERS: Otro equipo lleno de juventud, pero ya consagrado. Confianza plena en Terry Stotts, quien llevó al equipo a segunda ronda de play offs el pasado curso pese a haber tenido que lidiar con las bajas de jugadores como Aldridge, Batum o Robin Lopez. Entraban en las quinielas de equipos más empeorados pero acabaron haciendo mejor temporada que el año anterior. Exitazo. Este año ya no pueden ir de tapados, con Lillard y McCollum como letal pareja exterior capaz de destrozar cualquier defensa. Llega una debilidad personal, Evan Turner, quien pese a no haber cumplido las expectativas que se le presuponían a un número 2 del draft es uno de los jugadores más completos de la liga, y Festus Ezeli, jugador básico en la rotación de los últimos Warriors. Uno mira el roster y sigue sin encontrar, nombre por nombre, argumentos de franquicia grande más allá de Lillard, posiblemente porque muchos jugadores todavía estén sin consagrarse. No obstante huele a que volverán a estar ahí.


OKLAHOMA CITY THUNDER: Vivir sin Durant. De posible aspirante al anillo a que se dude de su presencia en play offs. Tiene su lógica cuando pierdes a todo un MVP de temporada regular y cuatro veces máximo anotador de la competición. Y no empezaba mal el verano para los del trueno, ya que con el movimiento por el que enviaban a Orlando a Serge Ibaka a cambio de Victor Oladipo, Ersan Ilyasova y Domantas Sabonis, constituían un tridente ofensivo exterior demoledor con Westbrook-Oladipo-Durant (claro que ya lo tuvieron antaño con Westbrook-Harden-Durant y aquello no parecía cuajar… pese a que ahora firmarían con los ojos cerrados volver a unas finales por el título) Aun así con Westbrook y Oladipo tienen posiblemente el “backcourt” más letal de la liga (con permiso de Golden State) y si Steven Adams muestra el nivel del final de la pasada temporada, deberían entrar en play offs. Importante la adaptación de Sabonis Jr, ya que el Hijo del Zar apunta a posible cuatro titular por delante de Ilyasova. Otro turco, Enes Kanter, garantiza minutos de calidad para el descanso de Adams. La posición de alero parece la más débil, con Andre Robertson apuntando a la titularidad. Ojo a Alex Abrines que como tirador especialista tendrá bastantes minutos. Si Westbrook se pone en modo MVP no sólo deberían entrar en play offs, sino que son capaces de dar algún susto una vez ahí. 


UTAH JAZZ: Siguen siendo una plantilla joven y en crecimiento, pero esta temporada aportan veteranía y jugadores consagrados con las llegadas de George Hill, Joe Johnson o Boris Diaw, quienes sin duda darán un salto de calidad que puede catapultarles a los deseados play offs. Gordon Hayward sigue siendo el santo y seña, aunque comenzará la temporada de baja por la lesión de un dedo de su mano izquierda. Rudy Gobert y Rodney Hood (brutal progresión el pasado año la del alero) ejemplifican la pujanza de la juventud, sin olvidar al jovencísimo base australiano Dante Exum. Derrick Favors  parece haber encontrado definitivamente su sitio en Salt Lake City y es otro de los hombres fuertes de un equipo que si la pasada temporada se quedó en las puertas de los play offs (novenos en el Oeste), con la aportación de sus nuevos jugadores debería estar entre los ocho mejores de la conferencia. 


NUESTRO PRONÓSTICO: 

DENVER: Fuera de play offs.
MINNESOTTA: Primera ronda de play offs.
PORTLAND: Primera ronda de play offs.
OKLAHOMA CITY: Segunda ronda de play offs.
UTAH: Primera ronda de play offs. 




Abrines y Ricky, amigos y residentes en el Northwest



martes, 11 de noviembre de 2014

WINTER IS COMING: NORTHWEST


La división en la que más españoles podemos encontrar. Tres de nuestros siete jugadores que compiten en la mejor liga de baloncesto del mundo, Serge Ibaka, Víctor Claver y Ricky Rubio, lucen camisetas de distintos equipos de esta división. 

Comenzando por Ibaka y esos Thunder de la ciudad del trueno que no acaban de convertirse en la potencia que se intuía hace años, cuando la conjunción de tres astros como Westbrook, Harden y Durant parecía anticiparles como la franquicia dominante a corto plazo. La barba más famosa de la NBA salió rumbo a Houston hace dos años vía traspaso debido a que los propietarios consideraban que si tener dos gallos en el mismo corral (Westbrook y Durant) ya era complicado, con tres era directamente insostenible. Todo ello entre veladas críticas al decepcionante comportamiento de Harden en play offs. Desde entonces el equipo no ha sido capaz de crecer ni de volver a repetir su condición de finalista NBA precisamente en el último curso con La Barba en sus filas. Tampoco ayudan las lesiones, si la pasada temporada el menisco de Westbrook tuvo al estelar base en el dique seco durante una buena parte de la temporada, este curso lo comienzan sin Durant, y por si fuera poco de nuevo Westbrook se acaba de fracturar la mano con lo que estará unas semanas fuera de las canchas. Enorme responsabilidad para Ibaka, sobre quien recaerá la responsabilidad de que el equipo no pierda comba de cara a una buena posición de play offs en este inicio de temporada. Con la plantilla completa pueden aspirar incluso a finalistas de conferencia. Apenas sufren cambios respecto al roster del pasado curso, llegando Anthony Morrow para suplir las carencias en el lanzamiento exterior y ofrecer un rol muy distinto al de Sefolosha, jugador más completo y defensivo. Necesario que los más jóvenes, encabezados por Jeremy Lamb, sigan creciendo. También se espera mucho de Reggie Jackson tras la solvencia demostrada la pasada temporada supliendo a Westbrook.   


Serge sostiene a Oklahoma


Portland fue una de las franquicias más sólidas y sorprendentes el pasado curso, con un comportamiento competitivo que les hace enterrar definitivamente la etiqueta de perdedores, malditos, “Jail Blazers”, y olvidarse de todas las desgracias acaecidas en torno a estelares elecciones del draft (Brandon Roy, Greg Oden… por no remontarnos a cuando dejaron escapar a Michael Jordan para escoger a Sam Bowie, claro) De 33 victorias en 2013 pasaron a 54 llegada la pasada primavera, y semifinales de conferencia por primera vez en 14 años. Estaba claro entonces que en Oregon iban a apostar por la continuidad, con Terry Stotts desde el banquillo dirigiendo un grupo de jugadores liderados por la pareja Damian Lillard-LaMarcus Aldridge, y con un elenco de secundarios fabuloso (Batum, Matthews, Lopez… y el recién llegado Chris Kaman poniendo un punto de veteranía) Desgraciadamente nos tememos que Víctor Claver afrontará otra temporada agitando toallas y jugando esporádicos minutos de la basura. 

Bien distinto es el caso de Ricky Rubio en Minnesota, convertido ya en líder del equipo y favorito de los aficionados tras el megatraspaso que ha dado con Kevin Love en Cleveland. Los Wolves post-Love lejos de deprimirse se han dado una inyección de moral y pese a perder a su jugador franquicia de los últimos años los aficionados batieron el record de compra de abonos para la nueva temporada. Sin Love se espera un equipo mucho más coral y con jóvenes creciendo y madurando a buen paso. Aunque nadie piensa en play offs, si hay potencial para rondar las 40 victorias. El comienzo de competición demostraba que el optimismo no era en vano, en los cuatro primeros partidos se conseguían dos victorias y se perdía frente a equipos potentes como Chicago por un solo punto y frente a Memphis por cuatro, con Ricky Rubio rayando a un gran nivel. Desgraciadamente en el siguiente partido, frente a Orlando, nuestro base internacional sufrió un aparatoso percance doblándose su tobillo por lo que puede llegar hasta estar dos meses de baja, con lo que las opciones de Minnesota de mantenerse rozando el 50% de victorias parecen en este momento quiméricas. Aparte de nuestro Ricky, merece la pena seguirles por ver a Wiggins, “the next big thing”, y la segunda oportunidad de Anthony Bennett tras el peor año rookie de un número 1 del draft que se recuerda desde Kwame Brown, así como al resto de jóvenes en general (Dieng, LaVine…) Martin, Young y Pekovic, junto a Ricky cuando esté recuperado, serán la columna vertebral de estos Wolves.    


Ricky se volvió a romper


Denver Nuggets parecía haberse instalado entre ese grupo de equipos que, pese a no tener opciones de anillo, si parecían fiables de cara a play offs además de practicar un baloncesto muy coral y atractivo con el equipo por encima de las individualidades. George Karl fue el gran arquitecto de un proyecto que pisó post-temporada durante diez cursos seguidos, hasta el pasado año en el que desacertadamente el club no renovó al buen coach de Pennsylvania. Brian Shaw lleva las riendas desde entonces de un roster que parece no ofrecer tantas garantías como en su pasado reciente (1-5 de balance cuando escribo estas líneas) En definitiva, uno de los equipos que más pasos atrás ha dado en menos tiempo. La conexión Lawson-Faried es un lujo. Affalo es uno de los exteriores más sobrios de la liga ahora mismo y Mozgov una bestia bajo tableros. Gallinari busca reencontrarse, y hay veteranos ilustres como Wilson Chandler y Nate Robinson. No son malos mimbres, pero el Oeste es así de duro. 

Utah es otra de esas franquicias que vive tiempos de transición con un roster muy joven que en un futuro no muy lejano debiera dar sus frutos. Gordon Hayward obtiene mando en plaza tras su millonaria renovación, y se convierte en el jugador más reconocible de un equipo en el que seguirán creciendo Trey Burke y Alec Burks por fuera (junto al rookie Dante Exum) y los poderosos Derrick Favors y Enes Kanter por dentro. A dejar madurar el proyecto.   


NUESTRO PRONÓSTICO: 

OKLAHOMA: 2º ronda de play offs.
PORTLAND:  1ª o 2ª ronda de play offs.
MINNESOTA: fuera de play offs.
DENVER: fuera de play offs.

UTAH: fuera de play offs.