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miércoles, 5 de julio de 2017

EL JAZZ IMPROVISADO DE RICKY RUBIO







“El jazz trata acerca de estar en el momento presente”, dijo en una ocasión uno de los mejores músicos de esta disciplina de la historia, el genial pianista Herbie Hancock (aunque a muchos de ustedes el nombre no les diga nada, seguro que han escuchado infinidad de veces sus canciones, o al menos muchos de sus riffs de teclado en samplers de otros artistas) El momento presente lleva a Ricky Rubio, tras varios años de rumores de traspaso, a Salt Lake City, a vestir la camiseta de los Utah Jazz que luciera otro genio español como Raúl López, y tiempo antes aquel maravilloso Pete “Pistol” Maravich con el que tanto asemeja físicamente, a otro equipo joven y en reconstrucción pero que a diferencia de Minnesota si habían conseguido dar con la tecla para el correcto crecimiento (son actuales semifinalistas del Oeste), claro que nada va a ser lo mismo después de conocerse que su gran estrella y agente libre este verano, Gordon Hayward, haya decidido enrolarse en unos Boston Celtics que buscan ser la gran alternativa en el Este a los Cavaliers de LeBron James. La fórmula de Utah pintaba bien, alrededor de una gran estrella como Hayward, equilibrar la experiencia de sobrios veteranos como Joe Johnson o Boris Diaw junto a la pujanza de jóvenes valores como Rudy Gobert, Rodney Hood o Derrick Favors. La llegada de Ricky Rubio, director de juego puro solicitado por el mismísimo Hayward, en detrimento de un base anotador pero de los peores asistentes como George Hill (un pobre promedio de 3.3 asistencias en su carrera NBA), hacía ilusionar enormemente a la afición de los Jazz, pensando en un quinteto explosivo con Ricky Rubio, Rodney Hood, Gordon Hayward, Derrick Favors y Rudy Gobert. La cosa sonaba muy bien, pero definitivamente Ricky parece no tener suerte en su trayectoria NBA, por no hablar del consabido tema de las lesiones.


Deja Rubio seis años en Minnesota en los que si bien no ha logrado llevar a la franquicia a play offs, el crecimiento del equipo ha sido palpable (excepto hace dos temporadas, en las que el “tanking” fue evidente), alcanzando su mejor momento en la 2013-14, con un balance de 40 victorias y 42 derrotas, lo que suponía el mejor registro de los Wolves en nueve años. Curiosamente fue la única temporada en la que Ricky no se perdió un partido, jugando los 82 de la temporada regular, y también curiosamente (o no tan curiosamente) el pésimo curso siguiente coincide con la campaña en la que Rubio está más ausente de las pistas (sólo juega 22 partidos) Lo cierto es que tan sólo seis años han bastado para que Ricky se haya convertido en un jugador histórico de la joven franquicia de Minnesota. De hecho se despide de los Lobos como el máximo asistente por partido (8.5) y recuperador de balones (2.1), e igualmente en estadística avanzada con el mejor porcentaje en asistencias (39.2) y robos (3.4) Es el séptimo jugador que más partidos ha jugado en esa franquicia (353), el sexto en minutos, y ojo, el décimo triplista de la historia de Minnesota (sí, pese a todas las críticas sobre su tiro, sólo 9 jugadores en la historia han anotado más triples que Ricky vistiendo esa camiseta), también es el séptimo que más tiros libres ha anotado, y ojo a este dato, el décimo máximo reboteador defensivo de la historia de los Wolves. También es el segundo máximo asistente que jamás haya vestido la camiseta de los de Minneapolis (y recordamos que es el mejor por partido) y el segundo mayor recuperador de balones de todos los tiempos en Minnesota (y posee el record de mayor número de robos de balón en una temporada) En estadística avanzada también aparece en el Top 10 de varias estadísticas, como en las de los “win shares” (estadística que creó Bill James en béisbol y que refleja la contribución de un jugador cada temporada en relación a sus compañeros) En los “win shares” generales figura el quinto mejor de la historia, y en defensa el cuarto. En otra estadística compleja, el “Value Over Replacement Player”, que estima la contribución del jugador frente a sus suplentes, figura el quinto en la historia. Por último, hay que recordar que deja también un buen número de records en un partido, destacando especialmente el de mayor número de asistencias en un encuentro en la historia de Minnesota, con los 19 pases de canasta que repartió precisamente en la recta final de la pasada temporada, cuando parecía estar jugando el mejor baloncesto de su carrera. No está nada mal con 26 años, después de 6 temporadas en la misma franquicia, figurar en varios de los Top 10 estadísticos por mucho que hablemos de una franquicia no precisamente histórica y en la que Kevin Garnett, no podía ser de otro modo, copa casi todas las categorías.  



Y todo ello asumiendo que no ha sido Ricky Rubio precisamente un jugador al que las cosas le hayan ido de cara. Incluso su salida de Minnesota, que podría entenderse una liberación al dejar una de las franquicias cuyo progreso parece más lento y tortuoso, se produce un verano en el que desde los despachos de los Wolves se ha apostado fuerte con el traspaso que ha llevado a Jimmy Butler al Oeste a cambio de Zach LaVine y Kris Dunn, lo que parecía otorgar plenos poderes a Ricky en la dirección del juego y una muestra de la total confianza de Thibodeau en el español. Nos relamíamos con la posibilidad de un quinteto tan potente como Ricky-Butler-Wiggins-Dieng-Towns cuando días después nos sorprendía el traspaso de Ricky a Minnesota, dejando a los Wolves sin bases. Finalmente el elegido por Thibodeau ha sido Jeff Teague, otro talentoso play-maker, no tan buen director y sin la visión de Ricky, pero con una capacidad anotadora muy superior. Ciertamente los Wolves han conformado un quinteto que sobre el papel es de los más potentes del Oeste y que les debería llevar sin problemas a los play offs. Otra cosa es que funcione la química con tanto jugador que mira aro (habrá que ver cuantos tiros le dejan al pobre Giorgi Dieng), pero esa es una lucha que ya no nos interesa. Ahora nuestra intención se centra en ver cómo le sienta a Ricky la llegada a su nuevo club. Siguiendo con frases de jazz, decía George Gerwhin que tanto en la vida como en el jazz lo mejor era improvisar. Con la marcha de Gordon Hayward, a Ricky y sus nuevos compañeros no les toca otra que improvisar y esperar que la melodía suene afinada. De momento no podrían tener mejor director en la batuta del jugador español. Ahora queda ver cómo responden los solistas.  


jueves, 20 de octubre de 2016

NBA IS COMING: NORTHWEST



Juancho y el sueño NBA



Y le toca el turno al Wild West, en nuestro análisis para la próxima e inminente temporada NBA. Comencemos con la División Noroeste, en la que vamos a tener este curso a nada menos que tres jugadores españoles: Ricky Rubio, Alex Abrines y Juancho Hernángomez. 


DENVER NUGGETS: Continuidad es la mejor palabra para definir a los Nuggets de la 16-17, y es que Michael Malone, en su segundo año como primer entrenador de Denver va a disponer de prácticamente la misma plantilla que la temporada pasada, incluyendo un Kenneth Faried cada vez más dudoso y cuyo traspaso parecería una buena opción para los Nuggets, dotando así de mayor responsabilidad a sus jóvenes y talentosos pívots balcánicos Nurkic y Jokic, y por supuesto a nuestro Juancho Hernángomez cuyas prestaciones en pretemporada apuntan a que tendrá un sitio en la rotación. En la apuesta de futuro sigue entrando el base congoleño Mudiay, pese a que en su año rookie se mostró como una máquina de perder balones, y fue de los pocos bases titulares con el dudoso honor de presentar peores porcentajes en el tiro que Ricky Rubio. Por si acaso se han cubierto las espaldas con la elección del número 7 del draft de este año, Jamal Murray, base-escolta con muy buena mano, y por supuesto Jameer Nelson seguirá teniendo minutos. Las bajas de Augustin, Lauvergne y Papanikolau parecen intrascendentes, y el presente pasa por Danilo Gallinari, llamado de nuevo a ser el referente anotador del equipo. Superar las 33 victorias del pasado curso sería una buena señal. 


MINNESOTTA TIMBERWOLVES: La franquicia del eterno y lento crecimiento. Castigados por las lesiones en la época de Kevin Love, y con decisiones bastante dudosas más recientemente (el traspaso de Thaddeus Young, por ejemplo), parece que este año sí, que sobre el papel los Wolves tienen equipo para si no entrar en play offs quedarse prácticamente en puertas. El gran culpable de tal optimismo es Karl-Anthony Towns, un pívot todoterreno que, sencillamente, hace de todo, y todo bien. Un escándalo de jugador. El problema es que su  “maridaje” con la otra gran estrella del equipo, Andrew Wiggins, no me acaba de convencer. Y es que el alero canadiense es un jugador demasiado individualista sin el sentido del juego de su pívot. Ahí debe notarse la mano de un entrenador tan férreo en la disciplina como el recién llegado Tom Thibodeau. Ricky Rubio, pese a los rumores de traspaso, sigue pareciendo la mejor opción para dirigir el juego y surtir de balones a Towns, y por lo demás juventud al poder en esta manada de lobos, con Zach Lavine y su progresión imparable (sólo tiene 21 años), Gorgui Dieng o el novato Kriss Dunn. Si no hay lesiones de por medio deberían estar en esa horquilla entre las 40-43 victorias para optar a una de las últimas plazas de post-temporada del Oeste, el problema es que posiblemente las disputen frente a equipos más veteranos, y ahí es donde puede notarse su bisoñez. 


PORTLAND TRAIL BLAZERS: Otro equipo lleno de juventud, pero ya consagrado. Confianza plena en Terry Stotts, quien llevó al equipo a segunda ronda de play offs el pasado curso pese a haber tenido que lidiar con las bajas de jugadores como Aldridge, Batum o Robin Lopez. Entraban en las quinielas de equipos más empeorados pero acabaron haciendo mejor temporada que el año anterior. Exitazo. Este año ya no pueden ir de tapados, con Lillard y McCollum como letal pareja exterior capaz de destrozar cualquier defensa. Llega una debilidad personal, Evan Turner, quien pese a no haber cumplido las expectativas que se le presuponían a un número 2 del draft es uno de los jugadores más completos de la liga, y Festus Ezeli, jugador básico en la rotación de los últimos Warriors. Uno mira el roster y sigue sin encontrar, nombre por nombre, argumentos de franquicia grande más allá de Lillard, posiblemente porque muchos jugadores todavía estén sin consagrarse. No obstante huele a que volverán a estar ahí.


OKLAHOMA CITY THUNDER: Vivir sin Durant. De posible aspirante al anillo a que se dude de su presencia en play offs. Tiene su lógica cuando pierdes a todo un MVP de temporada regular y cuatro veces máximo anotador de la competición. Y no empezaba mal el verano para los del trueno, ya que con el movimiento por el que enviaban a Orlando a Serge Ibaka a cambio de Victor Oladipo, Ersan Ilyasova y Domantas Sabonis, constituían un tridente ofensivo exterior demoledor con Westbrook-Oladipo-Durant (claro que ya lo tuvieron antaño con Westbrook-Harden-Durant y aquello no parecía cuajar… pese a que ahora firmarían con los ojos cerrados volver a unas finales por el título) Aun así con Westbrook y Oladipo tienen posiblemente el “backcourt” más letal de la liga (con permiso de Golden State) y si Steven Adams muestra el nivel del final de la pasada temporada, deberían entrar en play offs. Importante la adaptación de Sabonis Jr, ya que el Hijo del Zar apunta a posible cuatro titular por delante de Ilyasova. Otro turco, Enes Kanter, garantiza minutos de calidad para el descanso de Adams. La posición de alero parece la más débil, con Andre Robertson apuntando a la titularidad. Ojo a Alex Abrines que como tirador especialista tendrá bastantes minutos. Si Westbrook se pone en modo MVP no sólo deberían entrar en play offs, sino que son capaces de dar algún susto una vez ahí. 


UTAH JAZZ: Siguen siendo una plantilla joven y en crecimiento, pero esta temporada aportan veteranía y jugadores consagrados con las llegadas de George Hill, Joe Johnson o Boris Diaw, quienes sin duda darán un salto de calidad que puede catapultarles a los deseados play offs. Gordon Hayward sigue siendo el santo y seña, aunque comenzará la temporada de baja por la lesión de un dedo de su mano izquierda. Rudy Gobert y Rodney Hood (brutal progresión el pasado año la del alero) ejemplifican la pujanza de la juventud, sin olvidar al jovencísimo base australiano Dante Exum. Derrick Favors  parece haber encontrado definitivamente su sitio en Salt Lake City y es otro de los hombres fuertes de un equipo que si la pasada temporada se quedó en las puertas de los play offs (novenos en el Oeste), con la aportación de sus nuevos jugadores debería estar entre los ocho mejores de la conferencia. 


NUESTRO PRONÓSTICO: 

DENVER: Fuera de play offs.
MINNESOTTA: Primera ronda de play offs.
PORTLAND: Primera ronda de play offs.
OKLAHOMA CITY: Segunda ronda de play offs.
UTAH: Primera ronda de play offs. 




Abrines y Ricky, amigos y residentes en el Northwest



miércoles, 28 de octubre de 2015

CUATRO LÁGRIMAS





Dawkins, en su etapa en New Jersey, y Malone, en Philadelphia, batiéndose el cobre. Dos colosos que nos dejaron este año.




La actualidad baloncestística va tan deprisa que hay noticias sobre las que muchas veces pasamos de puntillas, noticias, además, que son las que menos nos gusta dar. Por eso preferimos reflejar el lado más vitalista del baloncesto, pero desde luego no podemos descartar su lado más humano, el cual a veces resulta el más amargo, ya que como todo lo relacionado con lo humano, la muerte juega un papel siempre presente. Por eso hoy queremos dedicar esta entrada a rendir nuestro pequeño homenaje a cuatro grandes nombres del deporte de la canasta que nos han dejado en recientes fechas. Van por ellos estas cuatro lágrimas. 


Primero nos dejaba un jugador muy especial. El 27 de Agosto fallecía el mítico Darryl “Gorila” Dawkins (también conocido como "Chocolate Thunder", apodo que le puso Stevie Wonder) tras fallarle su corazón a los 58 años. Dawkins se hizo famoso por su contundencia a la hora de machacar los aros rivales, llegando incluso a destrozar el tablero en más de una ocasión. Pero además de eso fue durante los primeros años de su carrera profesional uno de los mejores pívots NBA de finales de los 70 y primeros de los 80. Su mejor temporada la firmaría en New Jersey en la 1983-84, con 16.8 puntos, 6.7 rebotes y 1.7 tapones por partido. Lastrado por las lesiones, emprendió finalmente su aventura europea, jugando en clubes italianos siendo la más recordada su participación en el Olimpia Milano, con quienes jugó la Final Four de 1992. Sus 19 rebotes (record en un partido de Final Four) en semifinales no bastaron para derrotar a un Partizan que posteriormente ganaría el título europeo en la final al Joventut de Badalona, comenzando la leyenda de Obradovic. Posteriormente siguió vinculado al baloncesto como entrenador, no en grandes categorías (equipos femeninos de instituto, y en una liga ya desaparecida conocida como la IBA) Pero sobre todo será recordado por ser un jugador descomunal a la hora de atacar el aro anticipando el espectáculo de los grandes matadores posteriores. Un pionero en ese sentido.     




Dawkins, el terror de los tableros.





Mucho mayor es la leyenda de Moses Malone. Figura evocadora para los de mi generación de aquella primera NBA que comenzábamos a seguir “cerca de las estrellas”. Un tipo cuyo nombre ya resulta irresistiblemente “cool”, y que fue una de las grandes estrellas de su época. Comenzó su carrera en la mítica ABA, y después de ser dos años MVP de temporada regular vistiendo la camiseta de Houston Rockets recaló en Philadelphia en la temporada 1982-83 (justo en la que Darryl Dawkins dejó el equipo de la ciudad del amor fraternal) Con los 76ers alcanzaría la gloria de ser campeón en un inolvidable equipo junto a jugadores como Maurice Cheeks o Julius Erving. En total ganó 3 MVP de temporada regular, 1 MVP de finales, 1 anillo de la NBA, y fue 12 veces All Star. Directamente uno de los mejores de la historia, y por supuesto miembro del Hall of Fame. A lo largo de su amplia carrera como profesional (jugó hasta los 40 años de edad) dejó unas medias de 20,6 puntos y 12,2 rebotes por partido. Ahí es nada. El 13 de Septiembre nos dejaba tras sufrir un ataque al corazón con 60 años de edad. Descanse en paz, mito y leyenda.     
  



El Dr. J y Mo Malone, aquellos 76ers... 






 Especialmente doloroso ha sido el adiós a Nate Huffman, por lo prematuro de su muerte (tan sólo 40 años) y por su vinculación con el baloncesto de nuestro país, ya que en la temporada 1998-99 pudimos disfrutar de su calidad en Fuenlabrada, donde dejó unas medias de 12,5 puntos y 8,2 rebotes por partido, para una valoración media de 18,1. Numerazos con los que dio el salto al Maccabi Tel Aviv. A finales de Septiembre conocíamos que padecía un cáncer avanzado con metástasis en hígado, pulmones y riñones. El 15 de Octubre fallecía. Durísima noticia especialmente sentida en Fuenlabrada y Tel Aviv.     




Huffman, llorado en España e Israel



Y el maldito cáncer también se ha llevado a un grande de los banquillos. Flip Saunders padecía un linfoma de Hodgkin, debido al cual sabíamos que no entrenaría la presente temporada a su equipo, los Minnesota Timberwolves. Lo que no esperábamos era un desenlace tan rápido y cruento, y es que el pasado domingo 25 de Octubre conocíamos la noticia de su fallecimiento, a los 60 años y todavía con muchísimo magisterio que regalar, sobre todo ahora que tenía en sus manos una plantilla tan joven y con tanto diamante por pulir como los actuales Timberwolves. Ha sido la franquicia de Minneapolis a la que más vinculado ha estado, ya que ha estado sentado en su banquillo como entrenador jefe nada menos que durante once temporadas. Una primera etapa, de 1995 a 2005, en la que llegó a disputar las finales del Oeste de 2004, y esta actual que desgraciadamente sólo ha durado un curso. Entre medias pasó por Detroit y Washington, siendo sus tres años en la MoTown de buen recuerdo para los aficionados al equipo de la ciudad del motor, ya que llevó a los Pistons a tres finales de conferencia consecutivas, y en la temporada 2005-2006 consiguió el record de victorias en temporada regular de la franquicia, con un balance de 64-18 (superando el 63-19 que poseían los Bad Boys de la 1988-89 dirigidos por el mítico Chuck Daly) Uno de los grandes. Descanse en paz, también, el bueno de Flip Saunders.     




Los jóvenes lobos pierden a su maestro.




Cuatro hombres de baloncesto, con carreras distintas e impacto diferente en la historia de este deporte, y cuyos fallecimientos nos dejan a los aficionados un poquito huérfanos. El balón sigue botando, pero hoy queríamos recordarlos. Que pervivan siempre en nuestra memoria.  



martes, 27 de octubre de 2015

NBA IS COMING




Cuando a eso de la una de esta madrugada el balón se ponga en el aire en los pabellones del United Center de Chicago y el Phillips Arena de Atlanta, dará comienzo una nueva temporada de la mejor liga de baloncesto del mundo y uno de los mayores espectáculos deportivos del globo (pese a que los talibanes del basket FIBA sigan diciendo que son sólo negros saltando y demás barbaridades producto de la ignorancia, ellos se lo pierden) 


Para este curso no hemos podido realizar nuestro habitual análisis por división, y no hemos tenido mucho tiempo de seguir la pre-temporada, no obstante queremos dedicar esta entrada al comienzo de la nueva liga y dar nuestra visión, subjetiva, sobre lo que esperamos y sobre donde queremos poner especialmente el foco. Una NBA que por cierto se abre de luto, con la reciente pérdida de Flip Saunders, actual entrenador y jefe de operaciones de Minnesota. Descanse en paz.


Como sabrán los más acérrimos seguidores del blog, nos declaramos seguidores de los Detroit Pistons (equipo donde por cierto hizo un gran trabajo el malogrado Saunders como “coach”), de modo que una vez más la franquicia de la MoTown será objeto de nuestros desvelos, esperando que por fin vuelva a ser el equipo competitivo que habitualmente ha sido. Las últimas temporadas prometían esperanzadoras, pero los resultados no llegaban. Stan Van Gundy arriesgó deshaciéndose de uno de los jugadores más completos de la NBA como Josh Smith a cambio de nada, en vista de que no encajaba en su sistema y no lograba hacerlo rendir en la posición de alero puro (el front-court estaba reservado para Drummond y Monroe) La salida del forward provocó una extraordinaria racha de resultados positivos que ponían a los Pistons en la senda de los play-offs… hasta que se rompió un Brandon Jennings que estaba haciendo el mejor baloncesto de su carrera. De cómo vuelva, allá por navidades, de su lesión del talón de Aquiles dependerán muchas de las opciones de unos Pistons en manos de Reggie Jackson, una especie de Russell Westbrook de gama baja capaz de hacer numerazos individuales pero sin la capacidad de mover al equipo del talentoso Jennings. Para este curso SVG ha subido la apuesta, prescindiendo de Greg Monroe, camino de Milwaukee, dejando a Drummond como único interior y jugando con cuatro abiertos, intentando repetir su éxito con los Orlando Magic campeones del Este en 2009, con Howard como referente interior y un falsísimo cuatro como Rashard Lewis. De modo que eso es lo que se espera esta temporada en Auburn Hills, mucha dinamita exterior con Caldwell-Pope, Jackson, Meeks… cuatros abiertos como Marcus Morris e Ilyasova, la incógnita Danny Granger, y la ilusión encarnada en el alero rookie Stanley Johnson, uno de los favoritos por sus propios compañeros para ser Rookie of The Year. Van Gundy ya no tiene excusas después de que le hayan dejado configurar la plantilla a su gusto. Es cierto que el nivel del Este ha crecido (aun siendo inferior al Oeste), pero es hora de que la MoTown vuelva a post-temporada.     



El bueno de Flip, dirigiendo a la MoTown.



El otro equipo que espero seguir de manera compulsiva y ver sus 82 partidos de temporada para este curso es Minnesota Timberwolves. La razón es clara: Ricky Rubio. Sigue siendo a día de hoy mi jugador favorito y quien realiza un baloncesto más excitante. Con dos escuderos jovencísimos como Andrew Wiggins y Karl-Anthony Towns, los play offs parecen una quimera para estos Wolves. El objetivo debe ser hacer una temporada digna, olvidar el “tanking” del curso anterior, ofrecer un buen baloncesto, y que sobre el triángulo Ricky-Wiggins-Towns (25, 20 y 19 años respectivamente) se asiente una base de futuro a la que ayudarán Dieng, Muhammad y Lavine (25, 22 y 20 años) Paciencia con los lobos, y desear de corazón que por fin las desgracias dejen de cebarse con esta franquicia, en forma de constantes lesiones o tragedias muchísimo peores e irreversibles, como ha sido la muerte de Flip Saunders, o los trastornos convulsivos de la esposa de Rick Adelman que obligaron al brillante y veterano técnico a dejar los banquillos. Parece que pesa una maldición sobre la franquicia de Minneapolis que esperemos toque a su fin. 


Estos son los dos equipos que más van a centrar mi atención esta temporada, pero no quiero olvidarme de un buen puñado de franquicias a las que hay que seguir muy atentamente: Chicago Bulls, con Pau y un Mirotic que aún debe progresar más y que una vez más dependiendo del estado de Rose pueden ser candidatos reales al anillo, con permiso, claro, de los Cavaliers de LeBron James, favoritos en las apuestas y que también se han acostumbrado a lidiar sobremanera con las lesiones. Veremos si Kevin Love aparca por fin su particular gafe. Ahora la alarma está sobre Kyrie Irving, aun recuperándose de su lesión de rodilla y sin fecha de regreso a las canchas. Pero por supuesto, equipo a seguir sobre todo por disfrutar de una leyenda en activo como LeBron James. También hay curiosidad por saber si Atlanta es capaz de repetir la brillante temporada del pasado curso. Leo a muchos analistas vaticinar que los llamados “Spurs del Este” no serán capaces de mantener la excelencia, pese a mantener su bloque de la campaña anterior, con la excepción de DeMarre Carroll. A Washington también hay que verlos, por saber hasta dónde puede llegar John Wall. Y luego están los equipos jóvenes. En ese sentido ninguno parece tan excitante como Milwaukee. Posiblemente la apuesta más clara por el baloncesto aposicional, lo que parecería una herejía para los puristas (esos pasados que hablan de que hay que jugar con un pívot puro que ponga la tienda de campaña en la zona, de que hay que jugar en estático, etc, etc), pero que es el baloncesto del futuro y ya del presente. Con un quinteto plagado de altura, talento y exuberancia física como puede ser el que formen Carter-Williams, Antetokounmpo (un saludo a Siro López), Parker (hubiera sido ROY el pasado curso de no lesionarse), Middleton y Monroe, y un banquillo con nombres como Greivis Vászquez, O.J.Mayo, Jerryd Bayless, Shawne Williams, Chris Copeland,  John Henson o Miles Plumlee, ciertamente hablamos de un equipazo cuyos únicos hándicaps pueden ser la juventud, el adaptar tanta pieza “bizarra”, y el estado de Jabari Parker, aún sin fecha de retorno tras su grave lesión y diez meses de inactividad. Pero hay que ver a este equipo. Otro grupo bisoño a seguir es Boston, sin ninguna estrella que reluzca especialmente, pero con un gran entrenador como el joven Brad Stevens (39 años), que ha moldeado un equipo generoso y coral donde destacan los intensos exteriores Smart, Bradley y Thomas. Incluso hay que echarle un ojo a Philadelphia, el equipo de los jóvenes nuevos pívots (Noel y Embiid, 21 años, y Okafor, 19, todos ellos apuestas muy altas de los últimos drafts), veremos como logran repartir los roles, aunque de momento habrá que seguir esperando para ver al lesionado Embiid (¿el nuevo Greg Oden?)   




No hay que perderse a Milwaukee



No podemos olvidarnos de New York, deseando, al igual que con Ricky, que Calderón tenga por fin una temporada tranquila y sin problemas físicos. ¿Emergerá por fin el proyecto de Phil Jackson en la Gran Manzana? Hay que echar un ojo a Hezonja en Orlando también, y poco más. De Charlotte me interesa ver a su gigantesco rookie Frank Kaminsky. Igualmente en Miami al alero Justice Winslow (compitiendo con Stanley Johnson por ver quién es el mejor de su promoción en su puesto) De Toronto, Indiana y Brooklyn caerá algún partido, cuando jueguen contra rivales que me interesen. 


En el Oeste, como no puede ser de otro modo los focos han de estar sobre Golden State Warriors. Poca gente cree en el “back to back” de los actuales campeones, pero que nadie dude que ganarán muchos partidos en regular season y por supuesto su baloncesto será de los más atractivos de ver. Tampoco nos perdamos a los eternos Spurs, reforzados con Aldridge y David West. A Clippers y Houston hay que verlos como posibles “contenders” al anillo. Igualmente Memphis y Oklahoma City, con el añadido de disfrutar de las evoluciones de nuestros Marc Gasol y Serge Ibaka, el primero líder indiscutible de su franquicia. Habrá que echarles un ojo a los defenestrados Lakers, y donde el base rookie D’Angelo Russell tiene buena pinta, pero tratándose hoy día de un equipo tan extraño no sería de extrañar que hasta viésemos a Marcelinho Huertas tener minutos (pese a tener por delante a Russell y a otro base de excelente nivel como Louis Williams) Hay que ver si crecen los Pelicans, con ese auténtico fenómeno llamado Anhony Davis. Y poco más me atrae del Oeste (bueno, hay que ver a Rondo en Sacramento) Es cierto que sigue siendo la conferencia con más nivel, pero creo que esta temporada el Este es más atractivo y puede ser más impredecible. 


En lo individual, tenemos que disfrutar de lo que pueden ser los últimos partidos de auténticas leyendas, algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos, caso de Kobe Bryant o Tim Duncan. En menor medida, sin un brillo tan brutal, pero igualmente seguro “hall of fame” en el futuro, que se nos emborrache el ojo viendo los “fade aways” a la pata coja de Dirk Nowitzki. Su retirada no es inminente, pero está claro que su presencia en la cancha ya empieza a sonar a “último baile”. Disfrutémoslo.


Sobre posibles jugadores revelación, creo que es la apuesta más difícil de determinar. Veo que se habla muchísimo del francés Rudy Gobert, con una consideración realmente alta en los fantasys (incluso en una liga de las que tres en las que que juego ha salido en primera ronda con el número 9) Me parece una exageración. Es cierto que tiene un potencial enorme, es espectacular, plástico, con un timing de salto brutal y es uno de los grandes protectores del aro de la liga, además de su capacidad para jugar por encima de la canasta, algo siempre muy difícil de defender si es capaz de conectar con un gran base, pero no es un jugador con el rango ofensivo ni el IQ baloncestístico de los Marc Gasol, Greg Monroe o Al Horford, y si hablamos de bestias pardas, está por debajo de los Cousins, Drummond, o incluso de Howard y Jefferson en sus mejores versiones. Sinceramente creo que el jugador revelación será consecuencia de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, aprovechando lesiones e inconvenientes que sucedan en un determinado equipo (como pasó con Hassan Whiteside en Miami o Jeremy Lin en New York), de modo que no me atrevo a dar ningún nombre. 


Sobre el MVP, tengo claro que si New Orleans ganase un gran número de partidos Anthony Davis sería el gran favorito. Creo que a día de hoy es el mejor jugador en lo puramente estadístico. Pero como (y así ha de ser), se valora además de los números individuales la trayectoria del equipo, Stephen Curry, James Harden y LeBron James son los grandes favoritos, sin olvidar a Kevin Durant. No obstante en el caso del alero de los Cavs hay que valorar las especulaciones que apuntan a una posible dosificación durante la temporada regular, limitando su participación en pista a no más de 30 minutos por partido, con lo que sus opciones a ser mejor jugador de la temporada se verían ligeramente mermadas (aunque 30 minutos de LeBron siguen dando para mucho)   


¿Y los rookies? Habrá que ver cómo sale la camada de este año, en la que no podemos incluir a Julius Randle, ya que al lesionarse en su primer partido de la temporada pasada, tras disputar tan sólo 13 minutos, ya se le considera profesional, por lo tanto no debutante. Es la norma, injusta, pero la norma al fin y al cabo. La mayoría de las miradas se centrarán en el número 1 del draft, Karl-Anthony Towns, como posible relevo de su compañero de equipo Andrew Wiggins para ser Rookie of The Year. Tiene muchas cosas a favor. Un equipo sin presión, apenas competencia en su puesto (Dieng como “back up” y la broma pesada de Pekovic cuando se recupere), y un magnífico base asistente a su lado como Ricky Rubio. Otro pívot, como Okafor, muy de vieja escuela, también apunta entre los candidatos. Veremos que tal resulta su sociedad con Nerlens Noel. En los aleros los ya citados Johnson en Detroit y Winslow en Miami (éste tiene por delante a Luol Deng) parten como los mejor colocados, sin olvidar a Hezonja. En los bases hay que recordar que Russell es el actual número 2 del draft, por lo que las expectativas son realmente altas, pero tiene la competencia de Williams, e incluso Clarkson y, como no, Kobe Bryant, quienes pueden alternar las funciones de base y escolta (veremos si Huertas rasca algo) Aquí sí que me voy a mojar y mi apuesta personal como ROY para 2016 es el base de Denver Nuggets, Emmanuel Mudiay. Es una apuesta arriesgada, ya que se trata de un jugador que saltó del instituto a la liga china, sin pasar por la NCAA, y tras tan sólo una temporada en el extranjero intenta la aventura NBA (Jennings hizo algo parecido, pero en Europa, en un baloncesto de mayor nivel, y aun así pagó su adaptación al baloncesto profesional estadounidense) La razón por la que apostamos por él es porque, aparte de tratarse de un jugador espectacular y potente con un buen uno contra uno, su “mando en plaza” va a ser total, con la marcha de Ty Lawson y en un equipo en donde ningún jugador ostenta un gran rango de estrella (a excepción de Kenneth Faried, quien dejó enormes dudas la pasada temporada) Eso sí, ojo que le respeten las lesiones, ya que en China sólo pudo jugar 12 partidos por ese motivo. 



Que comience el espectáculo.    



Emmanuel Mudiay, espectáculo asegurado en Denver.






miércoles, 21 de octubre de 2015

RICKY Y SU ENÉSIMO NUEVO COMIENZO




Buenas noticias para los aficionados al baloncesto en general, y los aficionados de Minnesota y españoles en particular. Nuestro base internacional Ricky Rubio reaparecía en una cancha de baloncesto 214 días después, prácticamente siete meses en el dique seco por una lesión en el tobillo izquierdo que le hizo pasar por el quirófano durante el mes de Abril. Desgraciadamente nos hemos acostumbrado a que el genial jugador sea más noticia por sus problemas físicos que por su juego, y de hecho durante esta pretemporada volvió a encender las alarmas debido a sus problemas en el cuádriceps derecho. Hablamos de un jugador que a sus 25 años recién cumplidos (hoy mismo) ha sufrido ya tres graves lesiones en una carrera NBA en la que a pesar de tanta desgracia ha sido capaz de acumular unas nada desdeñables medias estadísticas de 10.2 puntos, 8.2 asistencias, 4.3 rebotes y 2.3 asistencias. No son para nada malos números, de hecho se diría que son bastante buenos, pero siempre nos quedará la duda de que tipo de jugador estaría siendo Ricky en estos momentos de haber podido realizar una campaña NBA entera y ser un jugador con la suficiente confianza física y psicológica para regalarnos su mejor baloncesto. No es poco lo que nos ofrece Ricky, un genio que cualquier jugador quiere tener a su lado por su enorme visión de juego, pero podría ser mucho más. 


La buena noticia es volver a verlo de corto, aunque su equipo haya sumado dos contundentes derrotas ante dos equipos en teoría superiores como Memphis y Milwaukee. El equipo de Marc Gasol volverá a ser uno de los conjuntos más duros en defensa del campeonato, y dejaron a los Wolves en 68 puntos. Ricky no anotó ninguno de sus cuatro lanzamientos en una hoja estadística desastrosa para todo el conjunto de los lobos. Su sustituto Lavine estuvo aún peor, con 1 de 6 en tiros de campo, y los dos números 1 del draft (a Bennett ya le han dado boleta), Wiggins y Towns, sumaron un pobre 5 de 15. Ricky, eso sí, repartió 4 asistencias, capturó 3 rebotes y recuperó un balón en sus 23 minutos en pista. Cogiendo sensaciones. Sensaciones que van acrecentándose tras lo visto frente a Milwaukee, donde pese a perder por 18 puntos ante uno de los equipos a seguir esta temporada (desde luego los Bucks apuntan a uno de los conjuntos más espectaculares y divertidos de ver, además de tener un equipazo al que sólo la insultante juventud de la mayoría de sus jugadores no les permite aspirar a cotas mayores), ya se fue hasta los 8 puntos, 3 asistencias y 1 robo en 22 minutos de juego, y dejó una de esas jugadas marcas de la casa con un tremendo pase picado al corazón de la zona para que Andrew Wiggins machacase sin oposición.


De momento Ricky con cuentagotas y sin prisas, en un equipo que en la primera semana de competición sólo va a disputar dos partidos. Tiempo por tanto para ponerse a punto en una nueva temporada que vuelve a significar un nuevo comienzo en la estrella española más castigada por las lesiones desde Raül López, un base que en su día apuntaba a sucesor de nada menos que John Stockton y se había colgado el cartel de jugador más talentoso de los “juniors de oro” junto a Juan Carlos Navarro, y se ha quedado en un magnífico base, pero muy por debajo de donde hubiera podido llegar si sus rodillas no hubieran lastrado su proyección. 


En lo colectivo no parece que haya razones para el optimismo a corto plazo en la franquicia de Minnesota, después de una temporada pasada en la que comenzaron con sueños de play offs, empezando como un tiro sus cuatro primeros partidos, ganando a Brooklyn y Detroit y poniendo contra las cuerdas a equipos muy superiores como Memphis (perdieron de cuatro) o Chicago (perdieron de uno), hasta que llegó la lesión de Ricky en el quinto partido, contra Orlando, y a partir de ahí encadenaron una racha en los siguientes 30 partidos sin el base español de 27 derrotas y tan sólo 3 victorias que les encaminó descaradamente al “tankeo” en busca de mayores posibilidades en el sorteo del draft (el traspaso de un Thaddeus Young en el mejor momento de su carrera por un jugador en franca decadencia como el “hijo pródigo” Kevin Garnett no pudo ser más clarificador), consiguiendo en efecto la deseada primera posición en la elección. El triángulo Ricky-Wiggins-Towns apunta a ser la piedra angular del nuevo proyecto (pese a los rumores, ya disipados, de traspaso de Ricky, cosa que visto lo visto podría ser una bendición para el español), pero va a llevar tiempo que estos dos números 1 a los que Ricky debe hartarse de surtir de balones impongan su dominio en la liga, ya que ni Wiggins sugiere ser el nuevo LeBron ni Towns parece que vaya a ser otro Anthony Davis. El banquillo debe madurar con jugadores como Lavine o Dieng, y trabajar para librarse de contratos como el de Pekovic, un jugador en mi opinión sobrevalorado y el pívot NBA al que más he visto fallar a medio metro del aro. Una vez más los aficionados del Target Center deben armarse de paciencia. Les queda el consuelo de haber visto a las Lynx ganar tres títulos de la WNBA en cuatro años, el último con nuestra jugadora Anna Cruz en sus filas. 



No me resisto a dejarles el magnífico artículo escrito por el bloguero Matraco, del recomendable blog Jugones, pero en esta ocasión para otra web de referencia como es NBAmaniacs. Desprovisto de todo apasionamiento hace un análisis objetivo en cuanto a números de lo que está suponiendo la accidentada carrera NBA de Ricky y su impacto en su equipo. Sin obviar, claro está, que no se puede valorar de la misma manera a un jugador totalmente sano que a otro que constantemente tenga que visitar la enfermería. Juzguen ustedes mismos.






Ricky, por fin de corto.

martes, 21 de abril de 2015

RICKY SE PIERDE EL EUROBASKET



Ricky y el infortunio




Se confirmaron los malos augurios y los peores pronósticos sobre el verano de Ricky Rubio. No estará en el próximo Eurobasket 2015, que se disputará en cuatro países y en el que España competirá en la primera fase en Alemania en un grupo realmente temible (Alemania, Islandia, Serbia, Italia y Turquía serán nuestros rivales) Es la primera baja entre las estrellas de primer nivel de nuestro país, y mucho nos tememos que no será la única. 

La noticia la confirmó Flip Saunders, primer entrenador y presidente de operaciones en Minnesota Timberwolves. Los problemas físicos que han perseguido a Ricky una temporada más, llevándole a su reciente operación de tobillo y paso por el quirófano, han hecho no transigir al club NBA arriesgándose a ceder a quien consideran su jugador franquicia, y más tras la multimillonaria renovación que suponía el espaldarazo definitivo a la confianza depositada en el base español. Un Ricky Rubio sano y de vuelta a su mejor nivel (el que ronda habitualmente los 10 puntos, 10 asistencias y 5 rebotes por partido) es la máxima prioridad para los jóvenes Wolves, que confían en el jugador del Masnou como el director de juego idóneo para que los Wiggins y compañía sigan creciendo en la mejor liga del mundo. Ha sido una dura temporada para Ricky, no así para sus “haters” quienes de manera inmisericorde han jaleado sus constantes lesiones celebrándolo como victorias personales. Lo más miserable que hemos llegado a ver en redes sociales ha sido ya no reírse a algunos “aficionados” de la última desgracia de nuestro base internacional, si no incluso acusarle de fingir dicha lesión. Increíble pero cierto. Perdonen los lectores la digresión y desahogo que suponen estas líneas, pero a veces me pregunto cómo es posible que este país haya obtenido tantos éxitos en deportes de equipo como baloncesto o fútbol cuando una parte de nuestra afición despedaza sin piedad a nuestras figuras.   

Lo cierto es que la baja de Ricky supone un duro golpe a nuestras aspiraciones en un torneo en el que recordemos que nos jugamos la participación en los JJOO de Río de Janeiro el próximo año, y es que pocas posiciones parecían tan claras y bien cubiertas como la de la tripleta de bases, la ya consolidada Ricky-Calderón-Sergio Rodríguez. Veremos que pasa finalmente con el base extremeño de los Knicks, ya que su temporada también ha sido desafortunada en lo físico, y hay considerables dudas sobre su participación con la selección española en el próximo gran torneo continental. Se abre por tanto el abanico de posibilidades. Un Llull haciendo labores de base, o la búsqueda de un director puro, puesto en el que ningún jugador español está brillando especialmente al margen del Chacho. Quino Colom tuvo un gran comienzo de temporada pero no ha logrado la continuidad deseada, y por otro lado el no haber sido un jugador vinculado a la selección en los últimos tiempos juega en su contra. Jóvenes valores como Jaime Fernández o Guillem Vives podrían tener su oportunidad. No obstante, si se trata de aprovechar el hueco para otro jugador exterior, hay un nombre que brilla de manera propia y además puede desempeñar funciones de director de juego. Se trata de Pau Ribas cuya excelente temporada debería merecer el premio de la selección, máxime si comienza el rosario de bajas en nuestras primeras espadas. Claro que todas estas especulaciones no cobran ningún sentido cuando ni siquiera sabemos lo que piensa el futuro seleccionador… ya que no sabemos quién desempeñará tal cargo (vuelve a sonar Scariolo)   

El Eurobasket 2015 será la segunda gran cita internacional que se pierde por lesión el base de los Wolves (la otra fueron los Juegos de Londres 2012), desde que en las Olimpiadas de 2008, con sólo 17 años, se convirtiera en un fijo en nuestro combinado. Desde entonces ha sumado 2 oros europeos (2009 y 2011), 1 plata olímpica (2008) y un bronce europeo (2013)     



¿La hora de Pau Ribas?




martes, 11 de noviembre de 2014

WINTER IS COMING: NORTHWEST


La división en la que más españoles podemos encontrar. Tres de nuestros siete jugadores que compiten en la mejor liga de baloncesto del mundo, Serge Ibaka, Víctor Claver y Ricky Rubio, lucen camisetas de distintos equipos de esta división. 

Comenzando por Ibaka y esos Thunder de la ciudad del trueno que no acaban de convertirse en la potencia que se intuía hace años, cuando la conjunción de tres astros como Westbrook, Harden y Durant parecía anticiparles como la franquicia dominante a corto plazo. La barba más famosa de la NBA salió rumbo a Houston hace dos años vía traspaso debido a que los propietarios consideraban que si tener dos gallos en el mismo corral (Westbrook y Durant) ya era complicado, con tres era directamente insostenible. Todo ello entre veladas críticas al decepcionante comportamiento de Harden en play offs. Desde entonces el equipo no ha sido capaz de crecer ni de volver a repetir su condición de finalista NBA precisamente en el último curso con La Barba en sus filas. Tampoco ayudan las lesiones, si la pasada temporada el menisco de Westbrook tuvo al estelar base en el dique seco durante una buena parte de la temporada, este curso lo comienzan sin Durant, y por si fuera poco de nuevo Westbrook se acaba de fracturar la mano con lo que estará unas semanas fuera de las canchas. Enorme responsabilidad para Ibaka, sobre quien recaerá la responsabilidad de que el equipo no pierda comba de cara a una buena posición de play offs en este inicio de temporada. Con la plantilla completa pueden aspirar incluso a finalistas de conferencia. Apenas sufren cambios respecto al roster del pasado curso, llegando Anthony Morrow para suplir las carencias en el lanzamiento exterior y ofrecer un rol muy distinto al de Sefolosha, jugador más completo y defensivo. Necesario que los más jóvenes, encabezados por Jeremy Lamb, sigan creciendo. También se espera mucho de Reggie Jackson tras la solvencia demostrada la pasada temporada supliendo a Westbrook.   


Serge sostiene a Oklahoma


Portland fue una de las franquicias más sólidas y sorprendentes el pasado curso, con un comportamiento competitivo que les hace enterrar definitivamente la etiqueta de perdedores, malditos, “Jail Blazers”, y olvidarse de todas las desgracias acaecidas en torno a estelares elecciones del draft (Brandon Roy, Greg Oden… por no remontarnos a cuando dejaron escapar a Michael Jordan para escoger a Sam Bowie, claro) De 33 victorias en 2013 pasaron a 54 llegada la pasada primavera, y semifinales de conferencia por primera vez en 14 años. Estaba claro entonces que en Oregon iban a apostar por la continuidad, con Terry Stotts desde el banquillo dirigiendo un grupo de jugadores liderados por la pareja Damian Lillard-LaMarcus Aldridge, y con un elenco de secundarios fabuloso (Batum, Matthews, Lopez… y el recién llegado Chris Kaman poniendo un punto de veteranía) Desgraciadamente nos tememos que Víctor Claver afrontará otra temporada agitando toallas y jugando esporádicos minutos de la basura. 

Bien distinto es el caso de Ricky Rubio en Minnesota, convertido ya en líder del equipo y favorito de los aficionados tras el megatraspaso que ha dado con Kevin Love en Cleveland. Los Wolves post-Love lejos de deprimirse se han dado una inyección de moral y pese a perder a su jugador franquicia de los últimos años los aficionados batieron el record de compra de abonos para la nueva temporada. Sin Love se espera un equipo mucho más coral y con jóvenes creciendo y madurando a buen paso. Aunque nadie piensa en play offs, si hay potencial para rondar las 40 victorias. El comienzo de competición demostraba que el optimismo no era en vano, en los cuatro primeros partidos se conseguían dos victorias y se perdía frente a equipos potentes como Chicago por un solo punto y frente a Memphis por cuatro, con Ricky Rubio rayando a un gran nivel. Desgraciadamente en el siguiente partido, frente a Orlando, nuestro base internacional sufrió un aparatoso percance doblándose su tobillo por lo que puede llegar hasta estar dos meses de baja, con lo que las opciones de Minnesota de mantenerse rozando el 50% de victorias parecen en este momento quiméricas. Aparte de nuestro Ricky, merece la pena seguirles por ver a Wiggins, “the next big thing”, y la segunda oportunidad de Anthony Bennett tras el peor año rookie de un número 1 del draft que se recuerda desde Kwame Brown, así como al resto de jóvenes en general (Dieng, LaVine…) Martin, Young y Pekovic, junto a Ricky cuando esté recuperado, serán la columna vertebral de estos Wolves.    


Ricky se volvió a romper


Denver Nuggets parecía haberse instalado entre ese grupo de equipos que, pese a no tener opciones de anillo, si parecían fiables de cara a play offs además de practicar un baloncesto muy coral y atractivo con el equipo por encima de las individualidades. George Karl fue el gran arquitecto de un proyecto que pisó post-temporada durante diez cursos seguidos, hasta el pasado año en el que desacertadamente el club no renovó al buen coach de Pennsylvania. Brian Shaw lleva las riendas desde entonces de un roster que parece no ofrecer tantas garantías como en su pasado reciente (1-5 de balance cuando escribo estas líneas) En definitiva, uno de los equipos que más pasos atrás ha dado en menos tiempo. La conexión Lawson-Faried es un lujo. Affalo es uno de los exteriores más sobrios de la liga ahora mismo y Mozgov una bestia bajo tableros. Gallinari busca reencontrarse, y hay veteranos ilustres como Wilson Chandler y Nate Robinson. No son malos mimbres, pero el Oeste es así de duro. 

Utah es otra de esas franquicias que vive tiempos de transición con un roster muy joven que en un futuro no muy lejano debiera dar sus frutos. Gordon Hayward obtiene mando en plaza tras su millonaria renovación, y se convierte en el jugador más reconocible de un equipo en el que seguirán creciendo Trey Burke y Alec Burks por fuera (junto al rookie Dante Exum) y los poderosos Derrick Favors y Enes Kanter por dentro. A dejar madurar el proyecto.   


NUESTRO PRONÓSTICO: 

OKLAHOMA: 2º ronda de play offs.
PORTLAND:  1ª o 2ª ronda de play offs.
MINNESOTA: fuera de play offs.
DENVER: fuera de play offs.

UTAH: fuera de play offs. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

SHAME ON YOU RICKY HATERS!!


Floor General

Siempre me ha fascinado la figura del “hater” deportivo. Ese sujeto que sin el menor pudor expresa su odio e inquina hacia alguna figura triunfal, de la que no puede soportar su éxito y dedica sus energías a buscar la manera de revertir la realidad a su gusto. 

En el caso de nuestro querido deporte de la canasta, globalmente, la palma se la han llevado los “LeBron haters”, una jauría vociferante empeñada en ningunear la trayectoria de quien con 28 años ya es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos… y veremos en que lugar del escalafón acaba su carrera. Sobre el caso LeBron ya hemos profundizado largo y tendido en este blog, por lo que no vamos a volver a incidir sobre ello, pero es curioso comprobar como algunos antiguos “LeBron haters” hoy día se deshacen en elogios cuando no hace más de dos años era el mayor objeto de sus iras. ¿Tanto ha evolucionado el juego de “The King” para voltear la situación?, lo dudo, es cierto que la bestia de Akron cada día es mejor jugador de baloncesto, pero hace ya temporadas que la polivalencia de su juego y su capacidad para dominar todas las facetas de este deporte no conocen parangón. Por eso tiendo a pensar que el “hater” baloncestístico suele ser un tipo de seguidor que apenas ve el juego, si no que se limita a seguir las noticias, mirar resultados y comprobar estadísticas. Es el típico aficionado que durante el otoño y el invierno apenas dedica su tiempo a ver un solo partido, y únicamente por Primavera, cuando se jueguen los títulos, quizás se decida a perder un poco de su tiempo viendo un encuentro de este deporte. 

En España, país cainita por excelencia, la figura del “hater”, como no podía ser de otro modo, se ceba con los nuestros. No hay más que recordar todo lo que se dijo hace unos meses sobre la selección de Orenga y la escasa valía que se le ha dado al último bronce europeo. Hoy queremos centrarnos en el juicio y valoración que se establece sobre Ricky Rubio por parte de quienes no es que sean incapaces de rendirse a la magia del genio del Masnou (están en su derecho… y difícilmente pueden hacerlo además cuando no ven un solo partido NBA), si no que se empeñan en cargarse de razones para demostrar que Ricky es un hype sobrevalorado con buena prensa pero escaso baloncesto. Admitimos desde este blog que Ricky es uno de nuestros jugadores favoritos, nunca lo hemos negado. No somos objetivos con el base catalán. Nos enamora su juego y lo reconocemos. Pero creemos que lo que los lectores van a leer a continuación trata de acercarse lo más posible a esa objetividad que niegan quienes tienen entre ceja y ceja a nuestro talentoso director de juego.


SOBRE LA INCIDENCIA DE RICKY RUBIO EN SU EQUIPO: El base español comienza su andadura NBA en Minneapolis en una franquicia deprimida que había obtenido balances de 15-67 (18.3% de victorias) y 17-65 (20.7%) en los dos cursos anteriores a la llegada del catalán. En esas dos temporadas Kevin Love, la indiscutible gran estrella del equipo, ya cumplía su segundo y tercer año en la NBA. Es decir, con la llegada de Love la franquicia, pese a recuperar ilusiones ante un jugador de ese calibre, no lo notaba en resultados. La primera temporada de Ricky se salda con un balance de 26-40, o lo que es lo mismo, un 39.4% de victorias. Los Wolves doblan prácticamente su porcentaje de partidos ganados en cuanto Rubio pone un pie en la franquicia. Pero recordemos además que la temporada rookie de Ricky finaliza abruptamente con su grave lesión de rotura de ligamentos cruzados (la misma que ha tenido a Derrick Rose 18 meses sin pisar una cancha), por lo que nuestro jugador internacional se pierde 25 partidos. En total Ricky juega ese primer curso 41 partidos, con un balance de 21 victorias y 20 derrotas. Con su ausencia el balance del equipo en los 25 partidos restantes es de 5 victorias y 20 derrotas. Y esto, repetimos, son números objetivos. Esto, repetimos, es la realidad, por mucho que algunos intenten distorsionarla para moldearla a su antojo. Evidentemente el gran líder de los Wolves no es otro que Kevin Love, un jugador absolutamente descomunal, pero no deja de ser cierto que hasta que el “beach boy” no ha tenido a su lado un socio perfecto como Ricky no ha podido transformar su juego en algo que se traduzca en victorias para el club que confió en él como jugador franquicia en el verano de 2008. De hecho la temporada pasada fue un auténtico desastre para Minnesota, con Ricky recuperándose de su lesión y Love ausente casi todo el curso por la rotura de los huesos de su mano, además de incontables percances con Budinger, Kirilenko, o la fallida aventura de recuperar a Brandon Roy. Tanto fue así que no resultó extraño ver a un temporero llegado de la ACB como Mickael Gelabale establecerse como titular en gran parte de la temporada de los lobos. El quinteto final de los Wolves más repetido fue el de Ricky-Ridnour-Gelabale-Williams-Stiemsma. Una pesadilla para Adelman. Esta temporada con el equipo sano hasta el momento los lobos marchan con un 6-3 que les darían la quinta plaza del Oeste de cara a unos hipotéticos play offs, los cuales parecen una realidad y no una quimera por vez primera desde la temporada 2003-04, cuando cayeron en finales de conferencia frente a Los Angeles Lakers. Eran los tiempos de Kevin Garnett,  Latrell Sprewell y Sam Casell. 

Respecto a la producción de Ricky dentro de su franquicia los datos son elocuentes. Evidentemente ha sido el máximo asistente y recuperador de balones del equipo desde su llegada, pero ha sido de los más destacados en todas las facetas del juego. Si nos atenemos a esta temporada, Ricky es el tercer jugador más utilizado por Adelman tras Love y Kevin Martin, lógicamente es el mejor pasador y ladrón del equipo, pero ojo a este dato, es además el tercer mejor reboteador del equipo, sólo por detrás de la pareja interior Love-Pekovic. Incluso como taponador aparece como el séptimo dentro de su roster. Respecto a sus tan comentados porcentajes de tiro, de los que hablaremos más adelante, es actualmente el tirador con mejor porcentaje en triples del equipo y presenta la segunda mejor marca en tiros libres (por detrás de Kevin Martin) Por cierto, pueden ustedes entrar en la página web oficial de los Minnesota Timberwolves y ver a que jugador le dedican la portada. ¿Alguien sigue creyendo que se trata simplemente de un jugador “de equipo”, o de segunda fila? Después de todo lo analizado creo que el resultado es concluyente: el impacto de Ricky en su club ha sido brutal, la franquicia ha crecido en los poco más de dos años desde que llegó más que en los tres anteriores con la aparición de Love, y es el segundo jugador más productivo de los Wolves por detrás del ala-pívot All Star.   


Minneapolis vuelve a soñar como hace diez años.


SOBRE EL TIRO DE RICKY RUBIO: Sigue siendo su gran talón de Aquiles… pero no tanto. El problema es que haciendo caso al refrán “cría fama y échate a dormir”, se ha instalado un tópico sobre la figura de Ricky de que “no sabe tirar” totalmente injusto y desafortunado. Siendo, como afirmamos, todavía su gran handicap y aspecto a mejorar, el Ricky tirador está ya en el nivel medio de cualquier base titular NBA, excepto talentos excepcionales como Chris Paul o Stephen Curry. De hecho en el presente curso Ricky muestra porcentajes francamente buenos en el aspecto puramente referido al tiro, ya que está lanzando por encima del 40% en triples (7 de 17, 41.2%) y del 90% en tiros libres (fantástico registro de 22 de 24, 91.7%) Lo dicho, huyan del tópico. Es en el tiro de dos donde su efectividad baja y hace que su porcentaje de tiros general sea un flojo 35.4%. Su tiro a media distancia, ese que le vimos mejorar notablemente en verano con la selección española, sigue siendo en ocasiones muy forzado, y, siendo muy habilidoso a la hora de penetrar a canasta dado su talento para el uno contra uno y su excepcional manejo de balón, sin embargo no es todavía un finalizador.seguro. Es evidente que Ricky tiene mucho que mejorar en esta faceta del juego, pero es igualmente evidente que comienza su tercer curso NBA mostrando una notable mejoría en el tiro, sobre todo teniendo en cuenta que en nuestra opinión un tirador “puro” lo demuestra principalmente en el triple y en el tiro libre, aspectos donde el base está mostrando muy buenos registros. Aún así, hay que tener claro que el perfil de jugador que presenta Ricky Rubio nunca será el de un anotador, y esta faceta del juego siempre estará por debajo de muchísimas otras virtudes innatas, por mucho que siga mejorando su tiro y capacidad anotadora.       


En el punto de mira


SOBRE LA NATURALEZA DEL JUEGO DE RICKY RUBIO: A Ricky algunos le achacan, incomprensiblemente, la floritura, la magia, el adorno, la estética. Algo tan absurdo como haber criticado en su día a “Magic” Johnson por dar pases con los ojos cerrados o cambiando de deporte, a Michael Laudrup por regalar goles a sus delanteros mirando al tendido. Sinceramente pienso que tal crítica sólo puede venir de quien no ame el baloncesto y únicamente le importe el resultado. Pero como bien explicó en una ocasión Antoni Daimiel, “la floritura de Ricky siempre va acompañada de algo productivo”. Ya hemos explicado la importancia y el valor del jugador dentro de su equipo, y la enorme diferencia de unos Timberwolves sin o con Ricky Rubio en la cancha. Dentro de la generalidad de los bases NBA, el español se codea con los más grandes, en la posición que sin lugar a dudas a día de hoy presenta la mayor cantidad y calidad de genios que uno pueda recordar. En el Tirador llevamos viendo NBA más de 25 largos años, que se dice pronto, y jamás vimos juntos tanta cantidad de play-makers absolutamente geniales (Paul, Williams, Rondo, Westbrook, Wall, Rose, Irving, Curry, Holiday, Nash, Lillard, Parker… por citar los primeros que vienen a nuestra cabeza) A Ricky le ha tocado vivir la edad dorada de los bases en la mejor liga de baloncesto del mundo, y se codea con ellos. Hablamos del tercer mejor asistente a día de hoy de la NBA (9.7 por partido) y del mejor recuperador de balones (3.3) Además su media reboteadora de 4.3 rechaces por partido le sitúa como el séptimo base que más rebotea en toda la NBA, jugando cinco de ellos (la excepción es Westbrook) al menos dos minutos más que Ricky (lidera esta clasificación Michael Carter-Williams con 5.4 rebotes por partido en 36:37 minutos de juego… recordemos que Ricky permanece en pista 34:06 minutos por partido) Por lo tanto no cabe la menor duda de que Ricky no es únicamente un base de florituras, si no que hablamos de uno de los bases más sobrios, eficientes, efectivos y productivos de toda la NBA.   

Y un dato. Ricky lleva 30 partidos consecutivos robando al menos un balón al rival, la cual constituye la mayor racha activa en la NBA (la histórica la tiene Chris Paul con nada menos que 108 encuentros seguidos recuperando balonces)

Hemos tratado de analizar, a grandes rasgos, la figura, trascendencia e importancia de Ricky Rubio en la NBA actual, la cual a nuestro juicio arroja muchísimas más luces que sombras para un jugador que apenas ha cumplido 23 años hace unas semanas y lleva poco más de un centenar de partidos en una liga como la NBA. No vamos a recordar ahora todo lo conseguido por Ricky hasta la fecha, en una carrera precoz e insaciable que le ha convertido en el jugador más joven en ganarlo prácticamente todo en Europa, hablamos del presente, y ese es luminoso para nuestro joven base internacional. Hemos afirmado que no somos objetivos con Ricky, y lo mantenemos. Hablamos de él con la pasión que creemos que se merece un jugador para nosotros distinto, diferencial, capaz de transmitir sensaciones que sólo muy pocos genios logran. Los números sí que son objetivos (o no tanto, porque la interpretación de que de ellos puede hacerse también varía), y eso es lo que les hemos traído. Pero no hay nada malo en la falta de objetividad debido al empuje de la pasión. Hablamos de deporte como podríamos hacerlo de cine o música. Piensen ustedes en un fan de Roky Erickson, por ejemplo. ¿Le importará acaso que el tejano tenga esa voz de zapatilla destrozada?, ¿o qué no llene estadios como Bruce Springsteen?, no, defenderá a capa y espada la pasión que le transmite el gran Roky por mucho que el estúpido fan de Springsteen, incapaz de profundizar en la esencia real del rock’n’roll, se ría del barbudo de Dallas al que considerará simplemente un songwriter de segunda fila. Es la diferencia entre quien escucha la música con esa gasolina vital a la que llamamos pasión y quien simplemente la oye de pasada sin implicarse emocionalmente. Igualmente creemos que hay aficionados capaces de ver y emocionarse con el baloncesto de una manera más profunda que quien sólo echa un vistazo a los resultados del día anterior. Hay una gran diferencia. Por eso seguimos defendiendo a Ricky como uno de los mayores talentos aparecidos en el baloncesto en los últimos tiempos, aunque cada cual es libre, lógicamente, de establecer su veredicto sobre esta y cualquier figura deportiva puesta en la palestra. 

O quizás es que a nuestra manera nosotros también somos “haters”… de los “haters”.  


Court Vision