jueves, 17 de septiembre de 2015

CUENTAS PENDIENTES


Parker y Gasol, líderes de las mejores generaciones de la historia de sus respectivos países.



Esta noche tenemos de nuevo el que ya es el clásico europeo por excelencia entre selecciones nacionales en esta década. Los dos últimos campeones de Europa frente a frente. España, la selección que dominó el continente a partir de la segunda mitad de la primera década del siglo XXI, frente a Francia, que con la mejor generación de jugadores de su historia veía truncados una y otra vez sus sueños de gloria precisamente a causa de la superioridad de los Gasol y compañía. Supieron esperar su momento y los frutos llegaron. Repasamos los últimos enfrentamientos entre hispanos y galos en torneos de la máxima categoría. 


EUROBASKET 2009. CUARTOS DE FINAL. Francia 66-España 86  

Francia llegaba al cruce invicta, como primeros de su grupo, y después de pasarse por la piedra a Rusia, Alemania, Letonia, Grecia y Macedonia. Parker era el máximo anotador del torneo y los galos parecían una máquina perfectamente engrasada bajo el mando del base de los Spurs y sus inseparables escuderos Batum y Diaw, además del infatigable Pietrus, Diot, y el trotamundos NBA Turiaf. España era un mar de dudas. Después de perder contra Serbia y Turquía y clasificarse cuarta de grupo, acabó barriendo en aquel torneo para proclamarse por vez primera campeona de Europa. Fue el comienzo de la frustración francesa. Ricky Rubio dio un clinic defensivo sobre Tony Parker, y Pau Gasol sembró estragos en ambas zonas (28 puntos, 9 rebotes y 3 tapones) España daría posteriormente dos exhibiciones más para colgarse el oro apalizando a Grecia y Serbia en un torneo en el que se empezó pidiendo la cabeza de Scariolo y se acabó realizando posiblemente el mejor baloncesto que hayamos visto con esta generación de jugadores.   


Ricky y su inolvidable defensa a Parker en 2009



MUNDIAL 2010. PRIMERA FASE. Francia 72-España 66  

No tardaron mucho los galos en desquitarse. Fue en el primer partido de ambas selecciones en aquel torneo en el que acabamos sextos (a Francia no le fue mejor, cayendo en octavos de final de manera contundente ante Turquía), y que será recordado por aquel triple de Teodosic que nos apartó de la lucha por las medallas, escenario al que parecíamos abonados. Francia iba sin Parker (pero con Diaw y Batum) y nosotros sin Pau Gasol. Gelabale nos hizo daño con 16 puntos, y Navarro nos sostuvo con 17.


EUROBASKET 2011. SEGUNDA FASE. Francia 69-España 96

Defendíamos título en un largo Eurobasket con dos liguillas, e infligíamos a Francia su primera derrota, y de qué manera. Habían llevado a todas sus figuras al torneo y Collet reservó a Parker y a Noah, dando lugar a especulaciones de que lo hacía para no ser primeros de grupo y evitar el lado del cuadro por el que iba Lituania, anfitriona del evento. Seraphin y Traore, con 18 y 16 puntos respectivamente mantuvieron el tipo para los galos, mientras que en el festín español varios jugadores anotaron en dobles dígitos, destacando Navarro y Rudy con 16 y 15 puntos respectivamente. Días después nos veríamos en una gran e inolvidable final. 


EUROBASKET 2011. FINAL. España 98-Francia 85 

Segundo oro consecutivo para la selección española en una final para el recuerdo. Los trece puntos de diferencia finales son anecdóticos, porque lo cierto es que España fue una perfecta sinfonía coral con un juego exterior inmenso (Calderón 17 puntos, Rudy 14, Navarro 27 y 5 asistencias), un Pau imperial (17 puntos y 10 rebotes) y la exhibición taponadora de Ibaka (históricos sus 5 tapones en 3.43 minutos) Nuestro baloncesto vivía sus mejores momentos, y una constelación de estrellas como la que formaban Parker,  Batum, Noah, Diaw, De Colo, Seraphin o Gelabale debían conformarse con la plata. Lo nuestro era de otra galaxia.     


Ibaka se consagró con nuestra selección en la final de 2011



JUEGOS OLÍMPICOS 2012. CUARTOS DE FINAL. Francia 59-España 66  

El día que Batum perdió los nervios, y la frustración francesa se hizo más evidente que nunca. El partido ya llegaba caliente debido a las acusaciones vertidas por nuestros rivales de dejarnos perder contra Brasil para evitar el lado del cuadro en el que iba Estados Unidos. El caso es que llegábamos con muchas dudas, habiendo perdido dos partidos (Rusia y el citado contra Brasil) y sufriendo lo indecible ante Gran Bretaña. Francia sólo había claudicado ante la todopoderosa USA. El partido más bronco y duro de los disputados entre estas dos selecciones con sus actuales generaciones. Encuentro a cara de perro en el que cada canasta costaba sangre, sudor y lágrimas y se decidió desde la defensa. Llull puso testiculina en los momentos decisivos, encendiendo las gradas londinenses, Rudy taponó a Parker cuando empezamos a tener las primeras ventajas del último cuarto, en los minutos finales, y a partir de ahí desinflamos a una Francia en su versión más rocosa pero igualmente derrotada. La escena final de Batum agrediendo a Navarro simbolizó lo que significaba en aquel momento la selección española para Francia. Pura frustración. En un partido sin apenas brillo estadístico, destacó el doble-doble de Pau Gasol con 10 puntos y 11 rebotes. Acabaríamos colgándonos nuestra tercera plata olímpica tras otra extraordinaria final frente a los imbatibles norteamericanos. 


EUROBASKET 2013. SEMIFINALES. España 72-Francia 75  

Y por fin llegó el momento para Francia. Su dulce venganza previo paso a convertirse en campeones continentales (Lituania no fue rival en la final) Visto con perspectiva, y pese a todo lo que ha caído sobre Orenga posteriormente, hay que admitir que el bronce de 2013 tiene un enorme mérito, y más aún haber tenido auténticas opciones de victoria frente una Francia muy superior a la que llevamos a la prórroga, después de dominar durante gran parte del partido y de tener incluso un tiro ganador con Calderón. Pudimos haber ganado a una selección que contaba con los habituales Parker (estelar con 32 puntos), Batum y Diaw y a la que se unían grandes pívots como Ajinca o Lauvergne. Sin embargo con nuestras ausencias se podría haber hecho un equipo favorito para el oro (Pau Gasol, Felipe Reyes, Navarro, Ibaka y Mirotic) Sencillamente, era el momento de Francia. 


MUNDIAL 2014. CUARTOS DE FINAL. España 52-Francia 65

El penúltimo capítulo de esta historia supuso la derrota más dolorosa para una España que como anfitriona y con su mejor selección posible aspiraba incluso a plantar cara a unos intratables Estados Unidos. Orenga, muy señalado tras su mala gestión de recursos (incomprensible ostracismo para Felipe Reyes) tuvo que dimitir bajo la presión popular. Marc Gasol, estrenando paternidad y sin haber dormido en toda la noche, no debería haber permanecido aquellos 29 minutos en pista en los que su presencia no sólo no aportó nada ni en defensa ni en ataque si no que nos lastró sobremanera. Los franceses arrasaron en el rebote (50 por 28) y nos ejecutaron con un constante Diaw y un Heurtel en modo “killer” en los instantes finales del partido. Ni siquiera un solvente defensor como Ricky Rubio supo pararlo. Todo fue un desastre. Ibaka, nuestra gran esperanza para suplir a los Gasol, errático en el tiro e indolente en la actitud. Navarro, Llull y Rudy con la pólvora mojada. El porcentaje en el tiro de 3 lo dice todo: 2 de 22. Sólo se salvó mínimamente Pau Gasol respondiendo con 17 puntos y 8 rebotes. Derrota ignominiosa ante una Francia sin Parker ni Noah, pero donde empezaba a destacar un espectacular pívot que apunta a estrella NBA. Rudy Gobert anotó sólo 5 puntos, pero sus 13 rebotes le convirtieron en el auténtico dueño de los tableros. La noche más negra del baloncesto español en mucho tiempo.    


La noche más triste




De modo que muchas cuentas pendientes entre ambas selecciones. El mayor ánimo de revancha es nuestro tras sus dos últimas victorias, pero nos siguen teniendo muchas ganas ya que en su recuerdo aún perduran exhibiciones de Pau Gasol o Navarro. Son claramente favoritos y tendrán 27000 gargantas apoyándoles. Al igual que dijimos ante Grecia, empecemos por reconocer su superioridad y ese será el primer paso para tener opciones de victoria y conseguir ese deseado billete directo para los Juegos de Río, que tantos problemas de calendario ahorraría a nuestros jugadores.   

miércoles, 16 de septiembre de 2015

ESPAÑA SOBREVIVE AL EFECTO "ANTETOKUBO"


¿Antetoqué?


Nunca dudes de un equipo campeón. Spanoulis se vuelve a quedar con las ganas (este año tendrá pesadillas con los españoles) y el inmenso Antetokounmpo, en su mejor partido del campeonato (12 puntos, 17 rebotes, 8 de ellos en ataque, y 2 tapones) tendrá que esperar para luchar por medallas con la selección de adopción de su familia. A sus 20 años y con el tremendo potencial que atesora no nos cabe duda de que más pronto que tarde así será.


El caso es que España llega a sus novenas semifinales consecutivas en un campeonato de Europa de selecciones, una burrada estadística que da la sensación de que no sabemos valorar en su justa medida. Desde 1999 no hemos dejado de luchar por medallas, llevando las mejores selecciones posibles, o en ocasiones, como en este 2015, con equipos de circunstancias y superando una y mil adversidades. Ningún país ha conseguido tal proeza excepto las míticas y extintas URSS y Yugoslavia. No importa. Seguiremos atizando a Scariolo, al maltrecho Rudy, al Chacho por perder un par de balones… en fin, mientras el típico español sigue en su particular cruzada contra el mundo nosotros a lo nuestro, a disfrutarlo. 


Y es que ayer, pese al sufrimiento (no podía ser de otro modo), hemos de admitir que vimos a una gran España. Llull castigaba de inicio con dos triples, el segundo de ellos llegaba además tras meter Rudy Fernández  limpiamente la mano ante el posteo de Antetokounmpo, dándonos esperanzas de volver a ver al mejor Rudy con la selección, el que es capaz de emparejarse con éxito con aleros grandes (recuerden su defensa a Luol Deng) y suplir esa figura del “alero alto” que tan desahuciada parece en el combinado nacional (a la espera de que se apueste por Dani Diez, toda vez que el “divorcio” con Carlos Suárez es evidente) desde la retirada de Carlos Jiménez. Lamentablemente no fue así y el mallorquín volvió a demostrar que físicamente no está, se agradece su compromiso pero en ocasiones su presencia, a este nivel, puede lastrarnos más que beneficiarnos. Surgió entonces la figura de Claver, decisivo en los momentos claves y único jugador capaz de parar al gran protagonista del partido, y no sólo en el aspecto puramente deportivo: Giannis Antetokounmpo.   



La clave Claver



De Antetokounmpo se lleva largo tiempo hablando entre los aficionados al baloncesto (evidentemente Siro López no se cuenta entre ellos), a estas alturas ya todo el mundo conoce su particular historia de hijo de familia inmigrante dedicada a la venta ambulante, tarea que tuvo que realizar el propio Giannis, antes de que encauzase su futuro hacia un deporte para el que está magníficamente dotado. Ya es una de las figuras indiscutibles de unos Milwaukee Bucks con vitola de proyecto de futuro (Carter-Williams, Parker, Monroe…) y por supuesto una de las atracciones principales de un Eurobasket repleto de estrellas. Siro López, la malísima elección de Mediaset como narrador para este torneo, especialista en meterse en jardines y en vivir enfrentado contra el mundo (tengan en cuenta que su ídolo es José Mourinho), tuvo la feliz ocurrencia de acercarse, según contó, a preguntarle a Fotsis Katsikaris por la pronunciación griega de Antetokounmpo (a pesar de que su apellido es nigeriano), y a resultas de lo que sucedió durante la estrambótica narración de Siro, parece ser que el sosias griego de Elvis Costello respondió algo así como “Antetokubo”. De modo que ni corto ni perezoso y para asombro de la audiencia, López se tiró los 40 minutos del partido refiriéndose a la perla griega como “Antetokubo”, mientras se convertía en trending topic en ese Twitter que carga el diablo y era objeto de chanzas de todo tipo por los aficionados. Tal fue así la cosa que al descanso un enrabietado Siro cargaba contra los tuiteros con ironía nada fina y seguía en sus trece: Antetokubo, Antetokubo y más Antetokubo. A su lado Antúnez y Pepu, más prudentes, no se metían en líos. Para ellos era Antetokounmpo, y listo. De modo que Siro, con su habitual acritud, ayer dirimía dos batallas, la de España vs. Grecia y la suya particular contra los incultos tuiteros que se reían de su excelsa pronunciación griega. Por curiosidad estuve investigando un poquito sobre el tema, y al parecer el jugador habla de sí mismo como “Adetokunbo”, y de hecho en su estancia en Zaragoza era conocido por tal nombre. De modo que si quieren ir de finos estilistas de la lengua yoruba, a la cual pertenece el apellido Antetokounmpo, deben decir “Adetokunbo”, pero creo que con Antetokounmpo (que no es tan difícil), nos vamos a entender todos, excepto Siro López y sus estrambóticas anécdotas que no le dejan precisamente en buen lugar. 


Volvamos al baloncesto, que es lo que importa de verdad. Decíamos que España había tenido un gran comienzo de partido, con Llull acertado en el triple y buena actitud defensiva (el robo a Antetokounmpo, dos tapones de Pau Gasol), pero Grecia no tardaría en meterse en el partido, con ese ritmo lento y en apariencia cansino que les conviene. España estaba atenta a que Spanoulis no encendiera la chispa, pero aparecían sus hombres altos, Printezis (con ese extraño tiro lateral tan característico) y Koufos, para acabar el primer cuarto en tablas, 14-14. Veríamos buenos minutos en el segundo cuarto, con Grecia cargándose rápido de faltas intentando parar los pacientes ataques españoles. Jugamos con acierto buscando a Pau y a Mirotic por dentro. Después de un intercambio de triples (Chacho y Antetokounmpo), el partido fue nuestro con un parcial de 22-15 (25 puntos anotados en total en el segundo acto) para irnos al descanso con un buen resultado: 39-32 y muy buenas sensaciones. Las sensaciones de un equipo otrora campeón que pese a no ser favorito en esta cita demostraba su capacidad y oficio para este tipo de partidos. 


Nunca dudes de un equipo campeón, pero tampoco entierres nunca a un equipo que tenga en sus filas a un jugador llamado Vassilis Spanoulis. Al demonio de Larisa le va la marcha y sabemos de su facilidad para liderar remontadas, tal y como hemos visto tantas veces con su siempre sorprendente Olympiacos. Un triple suyo abría la anotación de un tercer cuarto en el que los helenos nos iban a pasar, literalmente, por encima. Y eso que Ribas respondía con otra canasta de tres puntos para devolver los siete puntos de diferencia, pero un parcial de 0-11 ponía a los griegos cuatro arriba y ya no abandonarían el mando en el marcador durante el tercer cuarto. Calathes castigaba desde el triple, y Spanoulis y Antetokounmpo, éste además imperial en defensa y rebote, se echaban el equipo a la espalda. Scariolo ordenaba zona 2-3 que de nuevo jugadores como Printezis y Koufos aprovechaban para anotar desde media distancia, debido a la ausencia de defensor en el poste medio central. Zozobra. Pau Gasol rompía el parcial y anotaba un triple mediado el cuarto que nos ponía a un punto. Uf. Respirábamos. Ya llovía menos. A partir de ahí nos encomendamos al “pau-sistema”, contando el triple fueron nada menos que once puntos consecutivos, entre canastas en juego y tiros libres, para mantenernos en el partido y dos tiros libres de Felipe Reyes ponían el 55-57 final del tercer cuarto. Lo peor era que nos habían anotado 25 puntos en 10 minutos, pero habíamos superado un momento crítico y estábamos vivos.     


Pau volvió a mantenernos



Vaya película de terror que nos esperaba para el último y definitivo acto.


Nunca dudes de un equipo campeón. Esta selección sabe competir, sabe sufrir, y sabe ganar sufriendo. Cuando todo se pone en contra sabes que hay algo con lo que puedes contar: tu propio corazón y deseo en defensa. Los griegos tardaron más de tres minutos en ver aro (un triple de Antetokounmpo), tiempo que aprovechamos para a trancas y barrancas hacer un parcial de 5-0 con nuestros hombres altos (Felipe, Mirotic, y Claver, definitivamente jugando de alero y emparejado con el jugador de Milwaukee, tremenda defensa la del ex –jugador de Portland y en ataque dejando cosas como la canasta tras rebote ofensivo después del fallo en tiro libre de Reyes, nuestro primer error en el partido desde la línea) El Chacho nos ponía 4 arriba tras el triple de Giannis y pese a que no lográbamos cerrar el rebote (Antetokounmpo de nuevo haciendo daño), Zisis fallaba dos intentos triples consecutivos. Costaba anotar, el partido estaba bronco, pero el crono corría a nuestro favor. Mirotic sacaba la quinta personal a un frustrado Bourousis y su acierto en los libres nos ponía con 66-60 a falta de tres minutos y medio. Era el momento de Spanoulis, bien defendido por Llull, pero que aun así encontraba algún resquicio para hacer daño sacando la falta al de Mahón. Sólo anotaba uno de los tiros libres. Cinco arriba y poco más de tres minutos por jugar. Y llegaron los nervios. Claver regalaba una bola que no debería haber subido estando Chacho y Llull en la pista. Printezis fallaba el triple pero el rebote lo capturaba Antetokounmpo, que por aquel entonces ya era Antetokubo, Cabecicubo, Siroalcubo o vaya usted a saber. A sufrir. Calathes fallaba pero él mismo capturaba su propio rebote y el silbato sonaba para pitar unos aliviadores pasos. Había pasado un minuto. En el siguiente ataque Llull fallaba un triple pero aparecía Mirotic para el rebote y sacar la falta de Printezis. La excelencia en los tiros libres nos ponía siete arriba (68-61) con dos minutos por disputarse. Lo empezábamos a acariciar. Llull seguía desactivando a Spanoulis, quien fallaba su intento triple, y el propio jugador del Real Madrid se hacía con el rebote, pero Pau Gasol perdía la bola ante Koufos. A sufrir. Antetokounmpo, que a aquellas alturas ya era Antetokubo, Antequeranokubo o Antediluvianokubo hacía pasos de salida y nos devolvía la posesión. Lo volvíamos a acariciar. Llull perdía la bola con sólo cinco segundos transcurridos. A sufrir. Calathes anotaba una canasta rápida. A sufrir. Quedaba poco más de un minuto y con cinco arriba los griegos nos llevaban a la línea para parar el crono. El Chacho anotaba el segundo. 69-63 y 1.05 para el final. Lo volvíamos a acariciar. Una buena defensa finalizaba con un fallo de Spanoulis y rebote para Pau, ¡lo estábamos acariciando!, pero el Chacho perdía incomprensiblemente (incomprensiblemente desde el sofá de mi casa, claro, jugándote un pase a semifinales en un Eurobasket frente a toda una selección griega es otra cosa) Calathes, imbuido del espíritu de un neutralizado Spanoulis (y repetimos, gracias al trabajo de Llull), anotaba otra canasta rápida. A sufrir. Cuatro arriba y 27 segundos. Estaba claro que nos iban a mandar de nuevo a la línea de personal. Se nos complica el saque de banda pese a estar con tres “pequeños” (Chacho, Llull y Ribas) y sólo Gasol logra recibir. Falta personal sobre nuestra estrella con sólo tres segundos consumidos. Mete el primero. ¡Lo estamos acariciando! Falla el segundo. A sufrir. Cinco arriba y 24 segundos. Spanoulis sigue sin aparecer, o quizás es que le transfirió sus poderes a Calathes. Triple del base de Panathinaikos a falta de 15 segundos. Ahora sí, a sufrir. Falta rapídisima sobre el Chacho (la quinta de Calathes) que enmienda su fallo de la posesión anterior anotando ambos lanzamientos. Cuatro arriba a falta de 13 segundos. ¡Lo estamos acariciando! Sin Calathes, Spanoulis tiene que tomar la responsabilidad. Falla su intento triple. ¡Lo estamos acariciando! Rebote para Antetokounmpo-Antetokubo de Todos Los Santos. A sufrir. Un triple desesperado de Sloukas, quien había entrado por el eliminado Calathes y apenas había jugado durante el partido y no había realizado tiro alguno hasta aquel momento ajustaba el marcador en un 72-71 a falta de casi 4 segundos por jugar. Lo han adivinado: a sufrir. Volvemos a sacar de banda y vuelve a recibir Pau. Como anteriormente, Pau mete el primero… pero falla el segundo, rebotea Koufos y Antetokounmpokubo López cruza su cancha hasta llegar a medio campo y sobre la bocina lanza un triple que no entra mientras su padrino Siro musita extrañamente: “canastaaaaa… canastaaaaaaa… canastaaaa… canastaaaa que no ha entradoooo…” para poner a prueba la capacidad neurológica de los aficionados que, como en la buena película de terror en que se había convertido el partido, habían preferido no mirar a la pantalla en el momento en el que el astro griego de los mil nombres lanzaba esa pelota que podía significar el cielo o el infierno. 


Pero el cielo se abrió, y con justicia, para una selección española que alcanza sus novenas semifinales consecutivas, siendo éstas además las más meritorias que recuerdo en mucho tiempo. Subimos un peldaño más, el de Francia, la actual campeona continental y bronce mundialista. Casi nada.  



Caía la noche en Lille y nuestros jugadores buscaban el descanso del guerrero. Pese a la escasa rotación (ocho jugadores, Aguilar, Vives, Willy y extrañamente San Emeterio no contaron ayer) Scariolo los dosificó bien, con Llull, Mirotic y Pau Gasol permaneciendo 31 minutos en pista como hombres más utilizados (Katsikaris exprimió más a sus titulares, todos por encima de los 30 minutos) Tocaba celebrar la victoria. Pero había alguien que todavía tenía otra batalla que librar. Siro López abandonaba su puesto de comentarista y se entregaba con fruición a tuitear pruebas de que Antetokounmpo era, en realidad, “Antetokubo”. Y es que cada persona, al fin y al cabo, elige la causa por la que luchar.      


Giannis, antes de ser drafteado, cuando era "Adetokunbo".

martes, 15 de septiembre de 2015

LA FIESTA CHECA Y LA SORPRESA LETONA


Hoy arrancan los cuartos de final del Eurobasket 2015, y queremos echarles un rápido vistazo, después de unos octavos en los que ha habido dos sorpresas, una relativa y la otra mayor, aunque bien pudieran definirse como relativas ambas, dado el nivel de igualdad y la calidad de casi todos los rosters de este torneo. La relativa es la de Letonia dejando fuera a Eslovenia. Y decimos relativa porque esta ha sido posiblemente la peor Eslovenia que podamos recordar, con Zoran Dragic como figura representativa, cuyos 15.5 puntos por partido no han sido suficientes. Quien más nos ha gustado de la selección verde ha sido Klemen Prepelic, jugador de 22 años del clásico Union Olimpia y a quien le vemos un buen futuro en el baloncesto europeo. Un jugador exterior muy completo, como atestiguan sus 9.8 puntos, 4.2 rebotes y 4.2 asistencias por partido. Claro que si Eslovenia no parecía muy fuerte para este campeonato, ¿qué podemos decir de Letonia?, contábamos con que pasaran de la primera fase, siendo uno de los equipos anfitriones de la misma, pero verlos entre los ocho mejores resulta sorprendente. Lo cierto es que están haciendo un juego muy coral, con varios jugadores aportando (Bertans, Berzins, Strelnieks, Blums, Freimanis, Janicenoks…), y por supuesto lanzando triples como si no hubiera mañana. No llegan siquiera al 30% (29.1), pero les da igual. Es su juego y van a ir con él hasta el final. Lo normal es que Francia (sin problemas en octavos ante Turquía) les pase por encima, y en la lucha por las plazas del Pre-Olímpico parece el rival más débil (consuelo para España, si caemos derrotados ante Grecia nos tocaría Letonia para luchar por el quinto puesto) 


La otra sorpresa llegó en el Croacia-Chequia. No tanto porque los checos se cuelen entre los ocho mejores, ya que equipo tienen para ello (y desde este blog llevamos tiempo apostando por ellos y su magnífico futuro), pero si porque hayan pasado por encima de una Croacia sobrada de talento a la que le ha vuelto a faltar carácter y espíritu competitivo, lo cual ya parece un mal endémico en un baloncesto que viera en su día a jugadores como Drazen Petrovic o Toni Kukoc. Otra enorme decepción croata y Ante Tomic de nuevo señalado. 0 puntos y 2 rebotes en el partido decisivo para un jugador tan talentoso como indolente. Uno de los grandes perdedores del Eurobasket, contrastando con un Jan Vesely que con 16.8 puntos y 9 rebotes por partido es uno de los grandes nombres del torneo. No es excusa que los croatas perdieran por lesión a Krunoslav Simon, el alma del equipo, ya que tenían plantilla para luchar por las medallas.      


Los checos, con Vesely al frente, celebran su histórico partido ante Croacia



En el resto de los partidos se cumplieron las previsiones, Italia se deshizo de Israel con otra exhibición en el tiro exterior (Gentile se fue a los 27 triples, Belinelli clavó 4 triples) apalizándoles por 30 puntos, Francia, como hemos dicho, sin problemas ante Turquía, igualmente Grecia ante Bélgica y Serbia ante Finlandia, imponiendo griegos y serbios su mayor profundidad de banquillo y resolviendo sus partidos en las segundas partes. España y Lituania, sobre todo los segundos, con sufrimiento y en partidos ya analizados en este blog en las dos entradas anteriores. 


Esto nos deja un panorama de cuartos de final que se abre con el duelo entre españoles y griegos de esta tarde. La selección helena es otra de esas clásicas grandes del continente europeo que en los últimos años no han podido progresar todo lo lejos que les gustaría en gran parte por cruzarse en nuestro camino. A diferencia de Serbia o Francia, los griegos aún no han podido con nosotros. Nos tienen muchas ganas desde aquella final de Saitama en 2006 cuando fuimos campeones del mundo en un partido con un solo color: el nuestro. Posteriormente les derrotamos en un durísimo encuentro de semifinales en el Eurobasket de 2007, en la primera fase de los Juegos de Pekín 2008, de nuevo en semifinales del Europeo 2009 (de paliza) y en octavos de final del Mundial 2010. En las últimas grandes competiciones nuestros caminos no se han vuelto a cruzar… hasta ahora. Pero las cinco puñaladas consecutivas del periodo 2006-2010 a buen seguro no han sido olvidadas por la afición griega ni por sus jugadores más veteranos (Spanoulis o Bourousis) Precisamente el ex –pívot madridista no ha tardado en calentar el encuentro recordando el Europeo 2007, cuando éramos anfitriones, asegurando que fue un robo arbitral. Nos tienen ganas, muchas ganas, y saben que en esta ocasión son superiores. Es cierto que nos darían ganadores en muchos duelos individuales (Gasol contra Koufos, Mirotic contra Printezis…), pero tienen una plantilla más amplia y completa. Katsikaris, a diferencia de Scariolo, sí confía en todos sus hombres y utiliza más alternativas que el italiano. Nos parece exagerado afirmar, como ha dicho Johnny Rogers, que esta es la mejor selección griega de la historia, pero posiblemente si sea la mejor de los últimos 8 o 9 años, cuando fueron subcampeones del mundo. Son favoritos, y más dado el estado de algunos de nuestros jugadores (el gemelo de Pau Gasol, la espalda de Rudy, las anginas de Ribas…)     



Garbajosa y su bronca con los griegos en 2007. Claman venganza.



El Francia-Letonia no sabemos si quiera si computará en las casas de apuestas, excepto para el hándicap, porque nadie en su sano juicio puede dudar de una clara victoria de los anfitriones. De no ser así hablaríamos de la mayor sorpresa del baloncesto europeo que yo pueda recordar en estos momentos. 


El menú de cuartos se completa mañana con dos partidos realmente atractivos y del nivel que se le supone a una cita de esta categoría. Un Serbia-Chequia con claro favoritismo para los de Djordjevic frente a unos checos que ya han cumplido pero que buscan más de la mano de su pareja estelar Satoransky-Vesely, a quienes se ha unido un Jelinek en plan microondas (tremendo ante Croacia con 13 puntos en 16 minutos) o ese jugador revelación de 33 años como es el pívot Petr Benda. El problema, como suele ser habitual a estas alturas, es que cuando hablamos de selecciones como Serbia, Francia, o Grecia, se trata de equipos con una profundidad de banquillo, y eso hace que a sus rivales los 40 minutos se les hagan muy largos. Lo vimos con una Finlandia capaz de aguantar casi durante tres cuartos para finalmente ver como Serbia les pasaba por encima. Aun así hay que darles sus opciones a Chequia, con una magnífica defensa (la tercera mejor del campeonato) y las ideas muy claras en ataque con un buen equilibrio entre juego exterior e interior. Pero Serbia está jugando de maravilla, tan bien que se pueden permitir que hasta Finlandia les anote más de 80 puntos.   


Italia parece favorita en su duelo contra una sufrida Lituania. Excelente ocasión transalpina para reverdecer viejos (cada vez más viejos) laureles. Los “azzurri” llegan tras apalizar a Israel y con uno de los mejores juegos ofensivos del campeonato (aunque de los peores en defensa) Cualquiera de sus jugadores demuestra muñeca, y la lesión de Datome ha servido para que un Gallinari reconvertido en cuatro sea una pesadilla para cualquier defensor. A Belinelli se le caen los triples de las manos (3.8 por partido, líder del torneo) y Gentile imprime hambre y carácter a una selección que llevaba años esperando este momento. Lituania pondrá orgullo, la competitividad que se le supone a una selección obligada a estar siempre arriba y que pese a las limitaciones de su actual plantilla ofrece sus mejores prestaciones en facetas como rebote y defensa. Es decir, en las que más tienen que ver con la actitud.   


Los pronósticos hablarían de unas semifinales Grecia-Francia y Serbia-Italia. Serían unas semifinales estupendas y con un magnífico nivel… pero con la amargura de no tener a los nuestros en ellas, por lo que confiemos en no acertar en tales pronósticos, al menos en ese caso. 
   

Belinelli, a lo suyo con sus triples. 

lunes, 14 de septiembre de 2015

MACIULIS SALVA EL ORGULLO LITUANO


Jonas contra el mundo



En el partido que cerraban los octavos de final asistimos a una actuación individual tan portentosa que creemos que merece entrada propia (además los más acérrimos lectores de este blog ya sabrán de nuestra devoción por el baloncesto lituano) Una exhibición heroica para salvar el orgullo de un país en el que este deporte es religión, y protagonizada, para mayor grandeza, por un jugador sin vitola de estrella pero fundamental en cualquier equipo gracias a su trabajo y honradez en la pista. Un complemento perfecto en el Real Madrid de Laso para las explosiones de genialidad del Chacho, Llull o Rudy, y que ayer hizo posiblemente el mejor partido de su vida para mantener con vida a una Lituania venida a menos pero que por nombre está obligada al menos a luchar por las plazas del Pre-Olímpico.


No es Jonas Maciulis un jugador que destaque por explosiones anotadoras, pero su trabajo defensivo y capacidad para aportar en distintas facetas le han hecho un hombre importante tanto a nivel de clubes como de selección. En la actual Lituania, llamada a pivotar sobre el juego interior de Valanciunas, ha dado un paso adelante en anotación ante la ausencia de grandes tiradores exteriores (quien lo iba a decir tratándose de Lituania), alcanzado la excelencia anoche contra Georgia, un durísimo rival liderado por el NBA Zaza Pachulia que tiró de veteranía para imponerse de manera elocuente sobre el joven Valanciunas. Si el choque entre las dos escuadras ex –soviéticas iba a depender del duelo entre sus dos grandes pívots, se entiende entonces los apuros de una Lituania que se vio abajo en el marcador durante gran parte del encuentro y que se vio sorprendida de salida por una Georgia muy superior que encontraba en Pachulia (23 puntos y 7 rebotes) un filón imposible de detener por un Valanciunas desbordado y pronto castigado por las personales. Entonces apareció un Maciulis imperial, buscando el aro rival sin miedo tanto en lanzamiento exterior como en penetraciones, y dejándose la piel en defensa para dificultar el ataque rival. Su imagen lanzándose por cada balón sin dueño fue la más habitual del partido, levantando a la bulliciosa hinchada lituana de sus asientos. Le vimos cortar balones y cruzar la pista como una centella, rebotear, asistir, anotar el triple decisivo para sepultar las esperanzas de los voluntariosos georgianos, y certificar la victoria lituana con los dos tiros libres finales. En total anotó 34 puntos, sin que le temblase el pulso desde el tiro libre (9 de 9), certero en el triple (3 de 4), y seguro en lanzamientos de dos (8 de 9), acompañado de 6 rebotes, repartió 3 asistencias, robó 4 balones, y hasta puso dos tapones. Su valoración final es de videojuego: 50. Histórico, demencial, brutal. Y por si fuera poco muchas de sus acciones estuvieron acompañadas de espectacularidad y componente estético, con pases de fantasía y preciosidad en sus movimientos en el uno contra uno. Si Pau Gasol había agotado los adjetivos el sábado, lo de Maciulis la pasada noche consiguió llegar todavía un paso más lejos.  

Lituania lo agradece.  


PAUXTASIS



Pau engrandece su mito


Pasaban las seis de la tarde de este sábado tanto en España como en Francia. En el estadio Pierre-Marouy, cancha futbolística del equipo local del Lille y reconvertido a escenario baloncestístico para la ocasión, España y Polonia finalizaban las ruedas de calentamiento. Los técnicos daban las últimas instrucciones a sus jugadores antes del comienzo de los himnos. Llegaba el turno del español, y nuestros jugadores, ceremoniosos, formaban en la habitual fila mientras sonaban los compases de la Marcha Real. Al instante tanto los presentes en el pabellón francés como los espectadores de televisión repararon en una significativa ausencia en nuestro grupo baloncestístico. Los 215 centímetros de Pau Gasol no destacaban, como suele ser habitual, entre sus compañeros. No destacaban por la sencilla razón de que Pau no estaba allí en aquel momento. 


Las primeras especulaciones hablaban de algo tan humano como un “apretón” de última hora que había obligado al de Sant Boi a acudir al vestuario para su alivio intestinal, pero pronto las noticias iban apuntando en una dirección más alarmante. Pau estaba tocado. En efecto, concluyendo la rueda de calentamiento, el máximo anotador de este Eurobasket sentía un pinchazo en su gemelo derecho que le obligaba a ser tratado con su fisioterapeuta Joaquín Juan. Un vendaje en su pierna, un lenguaje gestual excesivamente sufrido, y una exagerada tendencia a jugar por fuera, resultaban síntomas claros de que algo no estaba bien en Pau y no se veía en condiciones de “pegarse” en la zona con el martillo polaco Marcin Gortat. Lo que vino después ya es historia del baloncesto español. 


Historia, y una intrahistoria de la que poco a poco vamos conociendo más detalles y engrandece el mito de nuestro mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos. La conversación con Sergio Scariolo, temeroso de arriesgar la carrera del líder tras conocer que los médicos convenían en que el jugador no jugase más de cinco minutos continuados, y el baloncestista reafirmando su compromiso con un barco del que no se quiere bajar, figurará en los libros de historia del baloncesto español en los capítulos, amplios sin duda alguna, que deban dedicarse a una figura que lleva casi dos décadas agotando los calificativos y que a sus 35 años se empeña en demostrar que todavía no ha jugado los mejores partidos de su vida. Porque el de este sábado ha sido uno de ellos. 


Cuesta ya ser original a la hora de definir actuaciones tan superlativas como la realizada por el mayor de Gasol ante Polonia, pero vamos a intentarlo. Pau ha sido el hombre que ha cambiado el curso del baloncesto español contando con un pequeño pero genial escudero que mortifica a sus rivales desde el exterior. Hablamos, claro, de Juan Carlos Navarro, ausente en esta cita debido a su ya crónica fascitis plantar. Bien, pues ante Polonia Pau Gasol se convirtió en él mismo y en Navarro. Nuestro dúo dinámico en un solo jugador. Nos mantuvo con vida durante todo el encuentro, cuando Polonia demostraba porque era una selección que tuvo contra las cuerdas a Francia y que nadie la había ganado en este torneo por más de tres puntos. Y finalmente rompió el partido en el último cuarto, cuando su exhibición exterior anotadora alcanzaba momentos de éxtasis más propios de jugadores de perímetro para firmar ese resplandeciente 6 de 7 en triples. 


Una victoria que nos permite alcanzar el objetivo mínimo de pelear por un puesto en el Pre-Olímpico (para ello valdría con una séptima posición) y que analizada en su contexto ideal hay que darle su mérito, con la ausencia de Rudy Fernández, a quien su hernia discal le ha hecho decir “basta”, veremos si momentáneamente, y con Pau Gasol tocado desde el primer minuto. Se dio el deseado paso adelante en defensa, e incluso vimos, por fin, a la selección haciendo defensa presionante en todo el campo, con la particularidad de que la punta de lanza de esta presión era... ¡Felipe Reyes! Al estilo de lo que ha hecho Laso con Slaughter, Scariolo utilizó al capitán de la selección para dificultar la subida de balón del base rival. Ya lo ven, finalmente Pablo Laso, con todo lo que se ha dicho sobre él, creando escuela.


Apareció Claver, en su versión más oscura pero necesaria: defensa y rebote. Se sigue apostando en exceso por la dirección de Sergio Rodríguez sin buscar alternativa. El Chacho tuvo momentos de zozobra (3 pérdidas de balón), pero respondió en los momentos claves. Seguimos creyendo que hay que dosificarlo mejor para que, precisamente, responda mejor. Mirotic, sin hacer ruido, sigue sumando y mucho (15 puntos y 8 rebotes con un buen 66.7% en tiros de campo... errado en el triple con 1 de 4, pero acertando sus 5 lanzamientos de dos puntos) y Llull va recuperando su mejor versión (12 puntos y 3 asistencias en 20 minutos) Las razones para el optimismo siguen centrándose en el ataque, pero se observa un cambio de actitud en defensa. Para bien o para mal esta es una selección acostumbrada a autogestionarse y a exigirse en los momentos decisivos. Saben medir la importancia de cada contexto, y suelen responder ante situaciones críticas. ¿Están demasiado acostumbrados a jugar con fuego? No lo sé. A todos nos gustaría ver a una selección que arrasase desde el minuto uno del primer partido, pero eso es sencillamente baloncesto-ficción. De nada vale realizar una primera fase brutal para luego caer en los cruces, como hemos visto en otras ocasiones. 



Sea como fuere, el partido de este pasado sábado será recordado siempre por la actuación de Pau Gasol, dando una de las mayores exhibiciones individuales del campeonato y una lección de compromiso que nos ha puesto la piel de gallina. Nos espera Grecia, rival siempre complicado y que llega a esta cita en un mejor momento que el nuestro, con una plantilla más completa y mejor dosificada. Son favoritos. Reconocer tal circunstancia puede ser el primer paso para nuestras opciones de triunfo.  

viernes, 11 de septiembre de 2015

LA EXTRAÑA PRIMERA FASE DE ESPAÑA




España sigue



Con sufrimiento, pero estamos en octavos de final. Primer paso dado. Toca hacer balance de una extraña primera fase en la que se conjugan por igual las razones para el optimismo como las malas sensaciones. Centrémonos primero en los datos objetivos. Hemos ganado tres partidos, destrozando a Turquía (cuarto clasificado), cumpliendo el trámite ante Islandia (último de grupo), y sufriendo en el partido decisivo frente a Alemania (quinto, y eliminado) Un balance 3-2 que nos permite ser segundos de grupo tras un triple empate con Turquía e Italia pero un mejor average gracias a la contundente victoria ante los turcos. Hemos caído con cierta claridad ante Serbia (intratable líder de grupo) e Italia (terceros de grupo, una buena plaza teniendo en cuenta el lado del cuadro que les queda… ¿hicieron todo lo posible por derrotar a Serbia?) Quedar segundos en el grupo más complicado del torneo no parece tan mal resultado, incluso se diría que bueno. Caer ante Serbia e Italia entraba dentro de lo posible, pero cuesta aceptar que los transalpinos fueran capaces de hacernos más de 100 puntos, prácticamente con cinco jugadores y todo desde el exterior.


Los números con los que llegamos a Lille son igualmente extraños, porque hemos estado extraordinarios en algunos aspectos y mediocres en otros. Parecemos el típico estudiante brillante en asignaturas de letras pero estrepitoso en ciencias, o viceversa. Y eso es peligroso, porque un “muy deficiente” en determinadas disciplinas puede cerrarte las puertas. Desgraciadamente la web oficial del Eurobasket (que suele funcionar bastante bien por otro lado) no está actualizada en el momento de escribir esto, con varios equipos computando sólo cuatro partidos, por lo que no sabemos el ranking en el que estamos en algunas estadísticas, pero si podemos valorar los números.  


Exuberancia ofensiva, con nada menos que 89.6 puntos por partido (claramente líderes en este aspecto), y repartiendo 22 asistencias en cada encuentro. Además sólo perdemos 8.8 balones por partido, por lo que el ratio asistencias/perdidas en francamente bueno. Estos son los aspectos en los que más destacamos, demostrando una gran fluidez en ataque. Aunque nuestros porcentajes no son excelsos, realizamos muchos tiros a canasta (63.2 por partido concretamente), es una excelente señal, síntoma de que estamos jugando a un ritmo alto, posiblemente el que más conviene a nuestros jugadores. Se ha hablado mucho sobre nuestras lagunas en el tiro exterior (en este blog sin ir más lejos), pero echando un vistazo a las estadísticas vemos que no estamos tan mal: 37 triples de 101 intentos, un 36.6% Para hacernos una idea, Serbia presenta un 31.8%, con 41 aciertos de 129. Están lanzando mucho peor que nosotros. Con tan buenos números en ataque y jugando a un ritmo tan alto, nos está faltando mejorar en el rebote, lo cual nos permitiría más contraataque (en el caso del defensivo) 36 rechaces por partido es una cifra mejorable, debemos acercarnos a los 40 (los que conseguía Alemania en cada encuentro, líderes estadísticos… y eliminados) Ojo al tiro libre, estamos en un flojo 75.8% y perdiendo más de 6 puntos por partido desde la línea de castigo. Aunque lo que importa es meter los decisivos, como Llull frente a Alemania. En aspectos puramente defensivos, mucho que mejorar. Sólo 4.8 robos por partido, una cifra muy baja para un equipo que cuenta con jugadores como Rudy Fernández o Sergio Llull, habitualmente muy activos a la hora de presionar líneas de pase y certeros en la recuperación. Peor incluso lo de los tapones, sólo 3.8, pero es que además Pau Gasol coloca 2.4 gorros por encuentro… el resto apenas intimida. En definitiva, estamos muy bien en un lado de la cancha, pero permisivos en el otro. 82.2 puntos por partido encajados son demasiados si se sigue pensando en medalla (aunque el aficionado realista comienza a darse cuenta de la dificultad real de este campeonato y un quinto puesto se empieza a ver con buenos ojos) 


Tras haber visto los cinco partidos, observar las estadísticas, y contextualizar nuestra participación en un grupo con un nivel muy superior al de los otros tres, me cuesta encontrar la realidad de nuestras sensaciones. Creo que precisamente la dureza del grupo permite valorar la importancia de nuestros números, más que si hubiéramos tenido enfrente rivales de un ranking inferior. Seguimos vivos, estamos ahí, y contamos como uno de los 7 u 8 equipos que optan a medalla y cuyas posibilidades de éxito o fracaso son claramente difusas y vendrán definidas por muy pequeños detalles (pensemos por ejemplo en Alemania y la bandeja fallada por Schroeder ante Italia en la última jugada del partido o su tercer tiro libre errado cuando acariciaban la prórroga ante nosotros)  


Nos espera Polonia, un rival duro, con oficio, y al que nos hemos enfrentado en la pasada gira de preparación (71-64 para los nuestros) Sus números no son tan buenos como los nuestros, pero encaja sólo 70.4 puntos por partido. Su dureza queda constatada en que a pesar de que ganaron con muchos apuros a Bosnia y a Rusia (pero sin problemas ante Finlandia en el partido clave), Francia e Israel sufrieron para doblegarles. Su gran estrella, qué duda cabe, es el pívot de los Washington Wizards Marcin Gortat. Este hijo y hermano de boxeadores (su padre fue bronce olímpico en Munich 72) está promediando 11.8 y 7.2 rebotes por encuentro. El jefe de la zona. Una buena noticia es su inconsistencia en los tiros libres (un 61%) Los puntos en realidad, y quizás el peligro, dado lo fácil que encajamos desde fuera, llegan de la mano del jugador ACB Adam Wacynski. Fue una de las revelaciones de la pasada temporada en la Liga Endesa con la camiseta del Obradoiro, y su Eurobasket está siendo sencillamente espectacular. Es uno de los máximos anotadores del torneo con 17.2 puntos por partido, pero atención a sus porcentajes: 52% en triples (13 de 25) y 58.8% en tiros de dos (10 de 17) No es habitual ver a jugadores exteriores por encima del 50% en tiros de campo. Sin duda la gran amenaza. El base Slaughter (9.6 puntos y 4.8 asistencias por partido) y el alero Ponitka (9.2 puntos por partido), son otros jugadores a tener en cuenta dentro de una selección que globalmente es inferior a nosotros en todo excepto rebote y defensa… esas dos grandes lagunas por mejorar por nuestra parte. 


Siguiendo con nuestra selección, a nivel individual Pau Gasol está sencillamente monstruoso (21.6 puntos, 8 rebotes, 2.8 asistencias y 2.4 tapones de media), Mirotic parece ir a más (13.2 puntos y 6.2 rebotes), y el Chacho (10.4 puntos y 4 asistencias) y Llull (9.2 y 5) se empiezan a parecer a los jugadores que llevan tres temporadas seguidas maravillando en Europa con la camiseta del Real Madrid. Felipe sigue siendo el arte de la productividad (9.2 puntos y 3.4 rebotes en 17.4 minutos) Ribas, nuestro mejor tirador (brutal 11 de 18, 61.1%, en triples) y Rudy sigue renqueante (lo mejor sus 4.2 rebotes por partido) San Emeterio aparece como octavo hombre con 16.8 minutos por choque… y a partir de ahí nada. Hernángomez, pese a haber jugado todos los partidos, apenas llega a 6 minutos (pero muy bien aprovechados, 4.2 puntos por partido), y Vives, Claver y Aguilar ya es sabido que no cuentan. 


Plantilla limitada, escasas rotaciones, poca profundidad de banquillo. Pero toda la ilusión intacta. 



Y ahora a por los cruces.  

jueves, 10 de septiembre de 2015

ALERTA NOWITZKI


Dirk y su "fade away", una vieja rivalidad contra España.


Llegó el día del todo o nada para España. Y llega antes del cruce de octavos, que aún no tenemos asegurado. Escuché el otro día a un lamentable periodista futbolero de Radio Marca, el malagueño y malaguista Antonio Merchán, afirmar que él era “de los” (como si fueran una especie diferente de aficionados) consideraba que un torneo de este tipo sólo empezaba cuando comenzaban los cruces. Díselo a todos los equipos que ni siquiera llegan a los cruces, Merchán, díselo a España, esta España mía, esta España tuya, esta España nuestra. Me pregunto si este presunto periodista deportivo se tomará la molestia de ver hoy a la selección de baloncesto en un partido que a todas luces es como un cruce, es un partido del KO. La anterior vez que escuché a este sujeto hablar de baloncesto fue para atizar a un pedazo de entrenador como Joan Plaza, el hombre que ha devuelto el baloncesto malagueño del Unicaja al primer plano. ¡Ay, los futboleros! Eso sí que es una “especie” 


Soltada la particular dosis de bilis mañanera (cosa a la que no somos particularmente propensos por aquí, excepto cuando llegan citas como éstas y los que no siguen habitualmente este deporte se retratan), vamos con lo que importa. Y es que todo pasa por ganar a Alemania para seguir adelante en el torneo (únicamente una derrota de Turquía contra Islandia en el partido de las nueve de las noche nos permitiría acceder a octavos en caso de derrota, circunstancia ésta, la derrota otomana, prácticamente impensable) No hay más cábalas. Dependiendo de lo que suceda entre Serbia e Italia nuestra victoria ante los germanos nos daría una tercera o segunda plaza. Sinceramente poco importa. Lo que importa es pasar. Lo que importa es ganar. 


No es lo más aconsejable jugarte la vida ante un rival duro que cuenta en sus filas con uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, una joven estrella emergente que ya despunta en la NBA, o uno de los pívots más dominantes en Europa y a punto de dar el salto a la liga norteamericana, entre otros poderes. Y además hacerlo frente a su público y en su casa. Con todo en contra. Hay que recordar que con Francia y Croacia ya clasificadas, y Letonia con muchas opciones (partido a priori fácil ante Estonia), estamos hablando de tres de los cuatro anfitriones accediendo a octavos. Alemania luchará por conseguir el pleno para los equipos locales. A esto es lo que nos ha conducido un grupo tan terrible donde sólo Serbia, arrasando desde el comienzo, e Italia, enmendando su tropiezo inicial ante Turquía al doblegar a España y Alemania, llegan a la última jornada con la tranquilidad de saber que siguen adelante (se juegan la primera plaza entre ellos) Es cierto que los turcos también se la juegan en el día del cierre del grupo, claro que el calendario ha provocado que lo hagan ante la débil Islandia, con lo que parece más que claro que será selección de octavos de final.  


Las dos derrotas ante Serbia e Italia nos dejaron mal culpa y muchas dudas defensivas, viendo como los rivales nos acribillaban inmisericordemente a triples. Es cierto que los exteriores no están mordiendo atrás como esperábamos, pero hay que recordar que gran parte de nuestras opciones se escaparon por la incapacidad de nuestros hombres altos de defender a rivales que fueron capaces de sacarlos por fuera y castigarles desde el exterior. Tal fue el caso de Bjelica en Serbia, y Gallinari (éste no sólo anotando, si no asistiendo a sus pívots que aprovechaban la ausencia de nuestros hombres altos que salían a la amenaza del italiano), que con la baja de Datome parece ocupar la posición de falso cuatro, y se diría que con mucho peligro. Ni Felipe ni Mirotic están sabiendo defender a los ala-pívots rivales cuando juegan en abierto y amenazan en exterior. Pau, obligado a jugar de cinco, no puede dejar la zona, y la función de Willy Hernángomez tampoco parece la de salir a defender por fuera. Otras opciones podrían ser Claver o Aguilar (si contarán para el técnico), aleros con buen desplazamiento y rapidez de piernas (Rudy o Llull, uno mermado físicamente, el otro muy por debajo de su nivel), o jugártela con una zona que asegure que tus interiores no dejen descubierta la zona (invitando con ello a más tiro exterior del rival) Este pequeño análisis lo hacemos viendo en lontananza una figura que no necesita comentario alguno: Dirk Nowitzki. Si Bjelica o Gallinari se aprovecharon de la endeblez defensiva de sus pares a la hora de defender por fuera, veremos lo que es capaz de hacer el jugador alemán, habitualmente letal en el tiro, y con las suficientes tablas para aprovechar la atención defensiva que pueda concitar por sus rivales para buscar a su pívot (Pleiss) Es cierto que no estamos viendo al mejor Dirk (y a sus 37 años, quizás ya no lo volvamos a ver), sus 14.8 puntos y 8 rebotes por partido serían numerazos para el 90% de los jugadores de este torneo, pero resultan discretos para una superestrella de este calibre. Su porcentaje de tiro no inquieta (34.7%), y especialmente en el triple se está mostrando pobre (3 de 11, un triste 27.3%), pero hay jugadores a los que nunca se les debería mirar los números. Nowitzki puede hacer el Eurobasket más horrible de su vida y ganarte él solo el partido decisivo anotando la canasta definitiva con uno de sus poéticos “fade aways” a la pata coja. En el recuerdo encuentros como el de cuartos de final del Mundial de Indianapolis en 2002, cuando fue nuestro verdugo y nos obligó a jugar por el quinto puesto (los alemanes se acabaron colgando el bronce y Nowitzki elegido MVP) y sobre todo el Eurobasket de Serbia en 2005, cuando en semifinales una canasta del astro alemán a falta de tres segundos nos dejó fuera de la final (posteriormente Francia nos pasó por encima en la lucha por el bronce) Doloroso recuerdo que seguro que muchos aficionados aún tenemos presentes.


Al lado del abanderado alemán, el otro gran peligro es Dennis Schroeder, eléctrico base de los Atlanta Hawks con una capacidad endiablada para la penetración y cortar la zona como un rayo. Se ha hablado mucho de la poca compenetración entre las dos estrellas NBA de la selección alemana. Hoy buscarán acallar esas críticas, demostrando que la conjunción entre la estrella que irremediablemente se apaga de Nowitzki y el fulgor imparable de Schroeder, es capaz de llevar a su país al menos hasta el Pre-Olímpico, quizás sea la única ocasión en la que estos dos astros coincidan en la misma selección y tratarán de dejar el mejor recuerdo posible.  



Y en medio de todo eso, el todo o nada para España. ¿Es posible que la selección con el mejor ataque del torneo (92.8 puntos y 23.8 asistencias por partido, líderes en ambos apartados) pueda quedar eliminada en la primera fase? Sí, es muy posible. Porque aunque meter es lo más bonito en todos los órdenes de la vida, en este deporte se trata de muchas más cosas. Una de ellas debe ser parar a Nowitzki.