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miércoles, 23 de agosto de 2017

10 NOMBRES PARA EL EUROBASKET: ALEROS



Otra posición con muchas bajas ilustres (Antetokounmpo, Gallinari…) pero en la que encontramos aun así un buen número de jugadores de calidad. Estos son nuestros favoritos.



OMRI CASSPI (2.06/29 AÑOS/ISRAEL/GOLDEN STATE WARRIORS): Parecía un jugador caído en desgracia tras una última temporada en la que llevó a vestir hasta tres camisetas NBA y ser habitual visitante de las enfermerías, pero un contrato como agente libre con los actuales y ya históricos Warriors le ha devuelto la sonrisa. Jefe absoluto en una selección que con pasar la primera fase ya habrá cumplido. Mientras Israel esté en liza lo lógico es que sea el “tres” con mejores números del torneo.


BOJAN BOGDANOVIC (2.00/28 AÑOS/CROACIA/INDIANA PACERS): Pasan los años y mientras Bogdanovic consolida su carrera NBA, su prometedora Croacia no acaba de explotar al más alto nivel. ¿Será éste el año? En gran parte dependerá del tino exterior de este alero de vieja escuela y muñeca exquisita. En Río estuvieron a punto de dar la campanada poniendo contra las cuerdas a Serbia, en unos Juegos Olímpicos de los que este jugador fue máximo anotador con una burrada de 25 puntos por partido.


ADAM HANGA (1.99/28 AÑOS/HUNGRÍA/BARCELONA): Uno de los jugadores de moda en Europa. Su progreso se ha cocinado a fuego lento en Manresa para explotar en Baskonia. Galardón de Mejor Defensor de Euroliga y nuevo contrato con un Barcelona que busca salir de la depresión. Entre medias acude a otro escaparate donde seguir mostrando su exuberancia física a ambos lados de la cancha. Junto a Casspi parece el alero mejor dotado para la combinación puntos/rebotes (objeto de deseo, por tanto, para jugadores del Supermanager)


ADAM WACZYNSKI (1.99/27 AÑOS/POLONIA/UNICAJA): Al igual que Bogdanovic, aquí hablamos de un anotador puro (sin desmerecer su labor reboteadora) Habitual referencia ofensiva de su selección, la explosión de Mateusz Ponika y el más que posible retorno de Lampe (de momento entre algodones sin jugar la preparación) le harán perder levemente galones, pero será un gustazo verle levantarse ante el aro rival. Sin llegar a los números anotadores que hizo en el Obradoiro, en Málaga con el Unicaja le hemos visto anotar nada menos que 47 triples de 107 intentos. Un killer.


JONAS MACIULIS (1.98/32 AÑOS/LITUANIA/REAL MADRID): Pese a su flojo año en el Real Madrid, hablamos de uno de esos jugadores que se transforma con la camiseta de su selección. Lideró a Lituania hacía la plata en 2015, y seguro que tiene entre ceja y ceja no bajarse del podio. Obrero de lujo en la maquinaria de Laso, en la selección de Adomaitis le veremos mucha más libertad en ataque.      



"La Tanqueta de Kaunas", mejor alero en 2015.



NIKOLA KALINIC (2.02/25 AÑOS/SERBIA/FENERBAHCE): Uno de esos jugadores que siempre quieres en tu equipo, más allá de los números. Porque es cierto que no hablamos de un jugador espectacular ni que brille en lo individual ni que vaya a ser de los más comprados en el Supermanager, pero es pegamento para cualquier roster. De los que se ponen el mono de trabajo. Imprescindible para Djordjevic… y para Obradovic.


KOSTAS PAPANIKOLAU (2.03/27 AÑOS/GRECIA/OLYMPIACOS): La eterna promesa del baloncesto griego. Sin Antetokounmpo obligado a dar un paso al frente en ataque y anotación. En rebote y defensa no ofrece dudas.


ROBIN BENZING (2.08/28 AÑOS/ALEMANIA/SIN EQUIPO): Y de la eterna promesa griega a la alemana. Una versión descafeinada de Nowitzki, se ha quedado en un apreciable alero alto de gran envergadura y capacidad reboteadora y mano decente. Viene de hacer un gran año en Zaragoza en la Liga Endesa, a la espera de conocer su nuevo destino.


JUANCHO HERNÁNGOMEZ (2.06/22 AÑOS/ESPAÑA/DENVER NUGGETS): Definitivamente y pese a ser un jugador con un perfil totalmente distinto parece haberle comido la tostada al tibio Alex Abrines en el puesto de “tres” (el mallorquín intentará rascar minutos de escolta), y es que aunque Juancho parezca un “cuatro” de libro, en la gira de preparación Scariolo le ha utilizado de alero muchos minutos con los Gasol en la pintura. Impacto inmediato en su primer verano con la absoluta.



DINO RADONCIC (2.02/18 AÑOS/MONTENEGRO/REAL MADRID): Nos tiramos a la piscina con un jugador hasta ahora de Liga EBA, pero que creemos que pasará el corte definitivo de Tanjevic. Y es que la confianza del mítico técnico montenegrino en la perla madridista parece sólida. Con jugadores como Dubljevic o Todorovic su sitio estará en la posición de “tres”, donde no tiene gran competencia en el puesto. Uno de los posibles jugadores revelación del torneo.      




Radoncic apunta al Eurobasket








martes, 30 de agosto de 2016

MÁS MÚSCULO, MENOS MAGIA




Laso pierde su prolongación en la pista.




La sexta temporada de Pablo Laso al frente del Real Madrid supone, en la medida de lo posible, una apuesta por la continuidad. Parece lo más consecuente tratándose de un equipo que en la etapa con el vitoriano al frente ha ganado una euroliga, tres ligas, cuatro copas, tres supercopas y una intercontinental, además de haber disputado prácticamente todas las finales posibles. Dominador absoluto del baloncesto nacional y consolidado entre los grandes de Europa. Con la tranquilidad del trabajo bien hecho durante estos cinco años y sin cargarse de presión alguna por muy Real Madrid que sea, se ha podido incluso apostar por darles otra oportunidad a jugadores como Jeff Taylor o Trey Thompkins, quienes no tuvieron el impacto previsto en su primer año de blanco. Los nuevos fichajes llegan para cubrir las salidas, alguna no deseada, como la de Sergio Rodríguez, rumbo a la NBA con una suculenta oferta de Philadelphia 76ers bajo el brazo. Su puesto lo ocupará un viejo conocido como Dontaye Draper. En las alas la continuidad es casi absoluta, excepto por la salida de K.C.Rivers y la llegada de Alex Suárez. Las otras dos caras nuevas las encontramos en el juego interior. Con Willy Hernángomez saltando el charco al igual que el Chacho para enrolarse en los Knicks de New York y Lima cedido al Zalgiris Kaunas (además de la baja del “parche”, con todos los respetos, que fue el fichaje de Ndour, quien compartirá vestuario con Willy en New York), y después de lo ardua que resultó la renovación de Gustavo Ayón, la secretaria técnica del club blanco buscó reforzarse por dentro con dos fichajes de relumbrón: Anthony Randolph y Othello Hunter.   


Cinco bajas y cuatro altas en una plantilla que aún sin oficializarse el fichaje de Hunter (30 años) era la más veterana de la próxima Liga Endesa según una estadística publicada por el diario Marca el pasado fin de semana. Aunque siempre gusta ver sangre joven en el equipo, no debería inquietar este dato al aficionado madridista, sabedor del magnífico trabajo de cantera que se está haciendo en la entidad blanca y el ramillete de figuras que vienen detrás, las cuales deberían ir entrando poco a poco en el sistema de Laso aun siendo conscientes de que la exigencia de un club ganador en ocasiones acaba fagocitando el talento debido a la falta de paciencia y esa exigencia en resultados inmediatos. No obstante, obviando temas generacionales, un primer vistazo al nuevo roster blanco arroja la sensación de que nos encontramos una plantilla con menos capacidad para el ritmo alto (seña de identidad de Laso), la velocidad, las transiciones ofensivas, y más física y granítica que en temporadas pasadas. Pablo Laso ha hecho un trabajo extraordinario sabiendo sacar las mejores virtudes de unos jugadores dotados para un baloncesto alegre y vertical que buscaba el aro rival antes de que el equipo contrario formase su defensa. Es en ese aspecto donde el nuevo Real Madrid puede ofrecer más dudas, al perder al Chacho Rodríguez, prolongación de Laso en la pista junto a un Llull que se queda solo como base revolucionario. En su anterior etapa al servicio de Laso Draper fue el tercer base del equipo, especializado como “stopper” ante bases rivales y jugando escasos minutos, normalmente en el inicio de los terceros cuartos. Verá incrementada su presencia en pista notablemente, la pregunta es, ¿será capaz de adaptarse a la velocidad de crucero del gusto de Laso, o será el entrenador quien pida al equipo bajar revoluciones cuando el nativo de Baltimore esté en pista? La perla eslovena Luka Doncic también debería ver aumentado su número de minutos con la salida del Chacho. Es uno de los favoritos de la grada (ya decimos que al público siempre le gusta ver sangre joven), y aunque su físico pueda seguir albergando dudas sobre si su puesto ideal es el de base, Laso ya demostró con Llull su capacidad para derribar prejuicios sobre una posición que el entrenador vitoriano dominó a la perfección en su época de jugador. Lo cierto es que se va a echar de menos a Sergio Rodríguez y su varita mágica, pero debemos seguir pensando en un Real Madrid tremendamente descarado en ataque a partir del arrojo de sus bases. 


En los aleros como decimos apenas hay cambios. Rivers no llegó a enamorar como en su anterior paso por el equipo blanco y no parece que se le vaya a echar mucho de menos. Suárez llega para cumplir cupos nacionales, tratará de aprovechar cualquier ocasión que se le presente, y seguirá buscando progresar y definir su juego entre las posiciones de 3 y de 4. El peso en las alas realmente lo seguirán llevando Rudy Fernández, aportando en todas las facetas y rezando para que su espalda deje de martirizarle, Jaycee Carroll, envejeciendo como el buen vino (el año pasado dejó un brutal 53% en triples en liga regular, el mejor porcentaje de su carrera), y Jonas Maciulis, “la tanqueta de Kaunas”, que diría Lalo Alzueta, haciendo honor a su apodo. Pegamento para el equipo. Y Llull, claro, que seguirá teniendo sus minutos como escolta. Taylor no convenció en líneas generales al aficionado la pasada temporada, pero Laso confía en él y sabe de sus prestaciones defensivas, tan necesarias en un equipo que busca correr y no puede hacerlo si no muerde atrás (parece mentira pero todavía hay que explicar a algunos que acusan a equipos con esta filosofía de no defender, de que el contraataque nace precisamente de la defensa)    


Jaycee Carroll, el tiro nunca se deja de mejorar.



En los hombres altos es donde más ilusionante se presenta el Real Madrid de Laso 6.0. Una batería de hombres temible, necesariamente bien dosificados (Felipe Reyes está en 36 años, Nocioni en Noviembre cumplirá 37) Cantidad y calidad. Ayón seguirá siendo la pieza angular. No hay un pívot en Europa que se pueda adaptar mejor a lo que pide Laso. Capacidad para aprovechar los espacios e incluso correr la pista, manos rápidas y buena defensa de anticipación. La pasada temporada le vimos ampliar su repertorio defensivo robando constantemente balones exteriores. Tendrá que rotar en ACB con Thompkins y Randolph, al ser los tres extracomunitarios (no así en Euroliga donde podrán ir convocados todos ellos), pero no cabe duda de que dentro de esta terna es el favorito para Laso. Se lo ha ganado. Cómo se ha ganado Felipe Reyes seguir siendo uno de los pesos pesados del equipo, no sólo por su ascendencia como capitán dentro del vestuario, si no por su rendimiento fuera de dudas en la pista. Si estamos viviendo la cuesta abajo de su carrera, la lentitud con la que se está produciendo hace que tengamos Felipe para rato. El Chapu Nocioni compensa su falta de piernas con su enorme corazón competitivo, y siempre aparece cuando se le espera. Quizás dormite durante el invierno pero con los títulos en juego impondrá la baza de la veteranía. Othello Hunter llega como un nuevo Marcus Slaughter, pero con mejor mano. Al igual que el actual jugador del Darussafaka, su anterior experiencia ACB fue en Valladolid, y como el bueno de Marcus, su solo nombre impone. Si Slaughter significa “masacre” o “matanza”, en Hunter tenemos a todo un “cazador”, y con nombre shakesperiano. Es un clásico de la Euroliga, tras disputarla con el Siena y el Olympiacos. Su pasaporte liberiano (cotonou) es otro gran punto a su favor. Anthony Randolph era posiblemente el jugador más deseado de este verano tras su exitosa campaña en el Lokomotiv Kuban, recordando a aquel proyecto de estrella que vimos en la NBA a principios de la década (llegó a compartir vestuario con Ricky Rubio en Minnesotta) El Madrid no lo dejó escapar previendo una posible salida de Ayón. En principio rotará con Thompkins, siendo dos jugadores con ciertas similitudes, exquisita técnica individual y buena mano, pero no especialmente agresivos en su juego y con cierta alergia a la zona. No obstante no descartemos que Laso, el técnico de la heterodoxia, sea capaz de hacer jugar juntos a estos dos talentos. Sería auténtico encaje de bolillos. Tanto Trey como Randolph garantizan peligro de cara al aro rival, pero será necesario compensarlo con las dotes de testiculina necesarias cuando tengan enfrente al Epke Udoh de turno. Ahí es donde entrarán de nuevo en juego los corajudos Felipe o Nocioni, y por supuesto un Gustavo Ayón por quien seguirá pasando todo el juego interior del equipo de Laso. 



En definitiva, optimismo para el campeón, que ha compensado sus bajas de la mejor manera posible. Hay más física pero se mantiene la química. No hay obsesión por sustituir al Chacho por una sencilla razón: la magia es insustituible. Era imposible encontrar heredero del talento tinerfeño emigrado a Philadelphia. Nos hallamos por tanto ante un Madrid menos elástico pero más musculoso, más fuerte, pero sobre todo continuista con la arquitectura baloncestística de un Pablo Laso que tras cinco años llenando las vitrinas del club de trofeos se presenta como el mayor aval para una nueva temporada de baloncesto en el Palacio de Los Deportes de la Comunidad de Madrid.     




Randolph en los Warriors, iba para estrella NBA.







lunes, 22 de febrero de 2016

A CORUÑA, TALISMÁN MADRIDISTA




Pablo Laso, garantía de éxito para el Real Madrid




Prosigue el idilio de la bella ciudad gallega con el Real Madrid de baloncesto. Cuatro ediciones de Copa del Rey saldadas con cuatro triunfos madridistas. El equipo de Laso, legendario ya dentro de la historia de nuestro deporte (nunca se habían conseguido tres copas seguidas con el actual formato), toma el relevo del equipo de Emiliano, Luyk, Brabender, Cabrera o Rullán, dirigidos por el mito por excelencia del banquillo blanco, Pedro Ferrándiz, que en 1972 derrotaba al Joventut en la gran final. Posteriormente en 1989 el Madrid de Petrovic, con el segundo gran mito blanco en cuanto a técnicos Lolo Sainz (Pablo Laso es ya por derecho propio el tercer gran mito entre los entrenadores madridistas), vencía al Barcelona de Epi, Jiménez y Aíto por 85-81 (curiosamente el mismo resultado con el que se impusieron ayer al Gran Canaria en la última final de este torneo), y en 1993 el equipo de Sabonis y otro mito en el banquillo, en este caso como jugador como ha sido Clifford Luyk (quizás lo hubiera llegado a ser como técnico también si hubieran tenido paciencia con su trabajo, la paciencia, ese bien tan escaso en los últimos tiempos en la entidad madridista con Florentino Pérez convertido en constante espada de Damocles para sus entrenadores), se hacía con un nuevo entorchado venciendo al Joventut en la tercera final coruñesa.   


Prosigue también el idilio de Pablo Laso con este torneo del KO, en sus cinco cursos al frente de la nave blanca ha obtenido cuatro títulos. Sólo en 2013, en su segundo año como entrenador madridista, no obtuvo premio al caer en el partido de cuartos de final ante un Barcelona a la postre campeón y que no había llegado a la final a ocho como cabeza de serie, de ahí que el sorteo emparejase a los dos colosos de nuestro basket. En total Laso ha disputado 13 partidos coperos, encuentros a vida o muerte sin segunda oportunidad, y ha salido airoso en 12 de ellos. Dato demoledor que demuestra lo infundadas de las críticas (cada vez menos) sobre su trabajo y su incapacidad para dirigir al equipo en los momentos decisivos. El proyecto de Laso continúa vigente y sigue siendo ganador para la entidad blanca, pese a llegar a una final a ocho muy lejos de su mejor momento de forma, sin uno de sus hombres clave, Rudy Fernández, y con varios jugadores tocados. No ha tenido el equipo blanco el brillo de otras ocasiones, pero ha sabido sacrificarse en defensa (cargándose de faltas personales de manera inusual tanto en semifinales como en la final), luchar por cada rebote como si fuera el último, y jugar con descaro y sin miedo (pura etiqueta de Laso) los minutos finales de los partidos, escenario donde a otros equipos les pueden temblar las piernas, no a este grupo de jugadores entregados a una idea baloncestística reñida con el basket-control y la especulación (definitivo el tiempo muerto de la final en el que con ocho arriba Laso pedía a sus jugadores que el crono corriera en defensa, no en ataque… puro lasismo) Analizaremos con detalle en otra entrada esta nueva obra dentro de la arquitectura lasista, el personaje lo merece.  


El Real Madrid llegaba a la final después de pasar por encima del sorprendente Fuenlabrada en cuartos de final. Fue el único partido falto de suspense durante los cuatro días de esta competición. Llull (11 puntos y 6 asistencias), Ayón (12 puntos y 7 rebotes) y Carroll (18 puntos), demostraban, tal y como muchos analistas apuntábamos, que eran los tres hombres que llegaban en mejor momento de forma dentro de la escuadra blanca, el núcleo básico en el que Laso debía confiar para un nuevo éxito copero. La buena noticia para el aficionado madridista estaba en ver a Felipe Reyes, pese a su maltrecho hombro, formar como titular (dejando 10 puntos y 7 rebotes) y al otro jugador dudoso, Andrés Nocioni, firmar unos 14 puntos y 5 rebotes que demostraban que el argentino se crece cuando llegan las grandes citas. El Fuenlabrada se despedía a las primeras de cambio, pero tiene un mérito enorme su presencia en esta final a ocho, en la que Ivan Paunic con sus 17 puntos y 7 rebotes para 34 de valoración, dejaba los mejores números individuales del club fuenlabreño en su historia copera. Hablando de valoración, los 136 de valoración conjunta del Real Madrid en su primer partido suponían un nuevo record en la competición. Los de Laso despejaban dudas de golpe, pero en semifinales esperaba el equipo de moda en Europa, el Laboral Kutxa de Velimir Perasovic. 


Pero bien pudo darse otra sorpresa en el encuentro de cuartos ante el pseudo-anfitrión Río Natura Monbus (club afincado en Santiago de Compostela) y el cuadro baskonista, pese al inicio arrollador de los de Perasovic (12-24 en el primer cuarto) La buena defensa gallega en el segundo acto, y su acierto en ataque en el tercero, les hizo llegar al último parcial incluso por delante en el marcador (60-58) En un final igualado la estrella “local”, Wacynski, quien lleva 27 tiros libres sin fallo en Liga Endesa, erró desde el 4,60 un lanzamiento a falta de 3 segundos que hubiera supuesto el empate. Impresionante la lucha del Obradoiro, que finalmente no tuvo resultado. El hombre del partido sin duda fue Adam Hanga (gran temporada la suya), con sus 6 triples de 7 intentos, y Bourousis con 13 puntos y 8 rebotes iba dejando su candidatura para el MVP. 


Una semifinal entre Real Madrid y Baskonia siempre es partido de alto voltaje, siendo dos equipos con habituales cuentas pendientes, y este curso con el añadido del morbo Bourousis. Los de Laso hicieron minutos de gran baloncesto en ambos lados de la pista, con Willy Hernángomez minimizando el efecto Bourousis, como posteriormente haría Lima, y Sergio Rodríguez dirigiendo a un gran nivel. Pero precisamente el Chacho sufrió la calidad de un Darius Adams y su juego de puro street-ball, martilleando el aro rival a base de triples, alguno tras crossover dejando en evidencia la defensa del base madridista. Los de Perasovic, gracias a la inspiración del de Illinois, se iban al descanso 4 arriba (44-40) El propio Adams con un nuevo triple daba la máxima diferencia para los baskonistas, que se iban de siete. El Madrid no perdía la cara al partido, pero siempre por debajo en el marcador, con diferencias entre 4 y 6 puntos, y viendo como sus jugadores se cargaban de faltas personales. Los blancos capeaban el temporal e incluso Sergio Rodríguez les ponía por delante, pero un contrataque del siempre peligroso Hanga ponía el 61-60 con un punto a favor de los de Perasovic para comenzar el último acto. Las espadas por todo lo alto. Hanga y Bourousis estiraban el marcador al comienzo del cuarto periodo (65-60) Maciulis (gran torneo el suyo) respondía con un triple y 5 puntos seguidos de un inspirado Chacho volvían a poner por delante al Madrid con un parcial de 0-8. Eran buenos momentos para los de Laso, más seguros en el intercambio de canastas, llegando a ponerse 6 arriba (69-75) Y apareció de nuevo Bourousis, con dos triples seguidos que empataban el partido, el primero señalando al banquillo blanco y el segundo sacando la lengua al más puro estilo Petrovic. Más leña al fuego. Carroll se sacaba un 2+1, Adams volvía a castigar desde el triple. Se llegaba al último minuto, a los maravillosos últimos 75 segundos de Sergio Llull. Primero una penetración para poner el 78-80. A Adams se le acababa la pólvora y fallaba su lanzamiento triple, rebote para Felipe. Ataque estático para el Madrid que culminaba Llull con otra penetración a tablero marca de la casa, donde Bourousis no podía llegar. 78-82. Causeur estrechaba el marcador desde el tiro libre, 80-82. Con poco más de 30 segundos por disputarse el balón volvía a estar en manos del menorquín. La ortodoxia pediría agotar posesión lo máximo posible, pero Llull es un genial heterodoxo que no entiende de dogmas baloncestísticos. Su juego es pura intuición y si hay que saltar al vacío no le cabe la menor duda en hacerlo.  Tiro lateral en carrera para poner el 80-84 prácticamente definitivo a 27 segundos para el final. Adams volvía a fallar un triple ya a la desesperada y el propio Llull cerraba el pase a la final desde el tiro libre. 8 puntos en 75 segundos. Una locura. El Madrid a la final después de lo que había sido ya una final anticipada, ya que del duelo contra el Baskonia saldría el equipo que iba a ser más favorito que nunca en una final reciente de este torneo, gracias a la sorprendente resolución del otro lado del cuadro.     




Aíto, el magisterio que no cesa.



Y es que ni los analistas más excéntricos y atrevidos hubieran podido apostar por un Gran Canaria finalista de esta edición copera. Ni siquiera parecía factible que fuesen capaces de superar a un Valencia con marca 19-1 en Liga Endesa, y que había ganado de 25 puntos en el único partido que había enfrentado a ambos equipos esta temporada hasta la fecha. Fue un partido de alternativas y parciales (los de Aíto llegaron a hacer un 0-21) y que parecía encarrilado para los de Pedro Martínez con el 67-57 que mostraba el luminoso a 9 minutos para el final. Los amarillos dieron un paso adelante en defensa provocando fallos y pérdidas del rival, para con otro parcial de 0-8 volver a meterse en el partido. Con toda la tensión de un final igualado, Xavi Rabaseda emergió como héroe improvisado. Un triple suyo ponía 5 arriba a los canarios a falta de dos minutos para el final, además de otra canasta de 2 en un 2+1 en el que erró el tiro libre. 5 puntos, lucha en el rebote y defensa en los momentos claves del partido le convirtieron en el factor decisivo para Aíto. Finalmente la frialdad en los tiros libres de Pangos y Oliver dieron el pase al Gran Canaria a semifinales por segunda vez en su historia. Era la segunda gran sorpresa del torneo. 


Y es que anteriormente el Barcelona de Xavi Pascual, otro de los grandes favoritos a alzar la Copa, quedaba eliminado a las primeras de cambio frente a un gran Bilbao Basket. En ningún momento los azulgrana se sintieron cómodos ni pudieron dominar el partido ante un rival que encontró primero en Hervelle y posteriormente en Ruoff sus dos grandes armas ofensivas, mientras el equipo se dejaba la piel en defensa. A eso hay que sumarle el trabajo de un Alex Mumbrú líder ejemplar y clave con un rebote en ataque y el último robo de balón del partido. Tomic confirma su deprimente estado de forma y sus fallos en los tiros libres, especialmente uno que hubiera empatado el partido a falta de 3 segundos, fueron una losa para los de Pascual. Un Pascual cuyo ya largo y exitoso proyecto, en el que lo ha ganado absolutamente todo con este equipo, puede tambalearse definitivamente esta temporada si su escuadra no endereza el rumbo. El botín de la Supercopa empequeñece tras este descalabro, y más teniendo en cuenta la sequía en títulos de la pasada temporada. 


De modo que nos encontramos con una semifinal improvisada entre Bilbao y Gran Canaria. Cualquiera de los dos equipos haría historia con el pase a la final. Aíto, de nuevo ante un ex –alumno aventajado (Sito Alonso en este caso) Veteranos cargados de toneladas de ilusión frente a frente (Hervelle, Mumbrú, Raúl López, Oliver, Savané…) Un partido a priori muy bonito, sobre todo por lo incierto del pronóstico. Los de Sito realmente hicieron un partido soberbio durante dos cuartos y medio y llegaron a dominar al rival por 19 puntos de diferencia. Parecía visto para sentencia, pero el Gran Canaria se confirmaba como el particular Olympiacos de esta edición copera y labraba una gran remontada paso a paso, sin parciales demoledores pero limando poco a poco la diferencia trabajando en defensa, con Baez hiperactivo, y sobre todo con un Albert Oliver inconmensurable echándose el equipo a la espalda y anotando canastas de todos los colores, desde el exterior o incluso al poste bajo. Con la mentalidad ganadora de quien viene desde detrás, finalmente el equipo de Aíto consumó la remontada con un sobrio Kevin Pangos, desaparecido durante todo el choque pero decisivo en los minutos finales. Histórico García Reneses, accediendo a su decimosegunda final de Copa, con cuatro equipos distintos, siendo sin duda ésta con el Gran Canaria la más meritoria en su larga carrera.


Pocos apostaban por el equipo insular en la finalísima ante un Real Madrid que tiene tomada la medida a esta competición, pero la ilusión canaria nos regaló una gran final no resuelta hasta los minutos finales. Los de Laso fueron superiores y justos vencedores, pero el Gran Canaria tuvo sus opciones e incluso se vio por delante en el marcador durante varias fases del tercer cuarto. El 48-45 mediado el citado tercer acto, tras triple de Oliver, fue la última vez que se vieron por delante, con un Oliver reviviendo el espíritu de aquel Chichi Creus que le diese Copa y Liga al Manresa bordeando los 40 años de edad. Bueno, Oliver “sólo” tiene 37, y viéndole jugar da la sensación de que está en el mejor momento de su carrera. Hasta en eso ha sido sorprendente esta Copa, un torneo que habitualmente sirve de espaldarazo para nuestros jóvenes talentos, pero que en esta ocasión ha servido de reivindicación de veteranía, con jugadores como Oliver o Mumbrú liderando las gestas de sus equipos, o incluso de un técnico como Aíto que tras décadas de magisterio baloncestístico aún tiene cuerda para seguir haciendo historia y llevar al Gran Canaria a la primera final copera de su historia (recordemos que la pasada temporada los llevó a la primera final europea, de Eurocup, concretamente) Donde si pudimos ver las estrellas del mañana fue en la Minicopa, ganada, para redondear la faena, también por el Real Madrid y de manera incontestable, de principio a fin y apalizando al Joventut en la final por nada menos que 102-50. El pívot Usman Garuba ha sido elegido MVP con sus estratosféricas medias de 11.5 puntos, 22.8 rebotes, 3.7 asistencias y 4 recuperaciones por partido, para una valoración media de 35. También es pívot el MVP de la Copa, un Gustavo Ayón que con este galardón individual calla las bocas de aquellos quienes, de nuevo de manera infundada, acusan a Laso de no sacar provecho de sus jugadores interiores, y parece ser que añoran a gigantes como Ante Tomic. Viendo la trayectoria del Madrid de Laso sin el croata, y el palmarés de Ante con Pascual, hay que estar muy obnubilados por el fanatismo para no darse cuenta de que el Madrid acertó no renovando a Tomic. Pero como digo, ya analizaremos en profundidad el trabajo (y éxito, van de la mano) de Laso en otra entrada. Un Laso que no para de llenar de títulos las vitrinas blancas dejando en evidencia lo ridículo de los argumentos de sus cada vez menos numerosos detractores.   




El éxito de Ayón. A Laso también le gustan los pívots.





EL QUINTETO DE LA COPA:    


ALBERT OLIVER (GRAN CANARIA): 13 pts, 2 rebs y 3.6 asists por partido. 14 valo.
SERGIO LLUL (REAL MADRID): 9.3 pts, 3 rebs, 5 asists y 1.3 robs p.p. 13.6 valor.
JONAS MACIULIS (REAL MADRID): 11.3 puntos y 3.6 rebotes p.p. 12.3 valoración.
EULIS BAEZ (GRAN CANARIA): 8.3 puntos y 6 rebotes por partido. 10.6 valoración.
G. AYÓN (REAL MADRID): 13.6 pts, 6.3 rebs, 2 asists y 1.7 robs p.p. 20.3 valoración.


ENTRENADOR:



PABLO LASO (REAL MADRID)





martes, 5 de enero de 2016

LOS MEJORES DE 2015: JUGADORES INTERNACIONALES



STEPHEN CURRY:   El nombre propio del baloncesto hoy día se llama Stephen Curry, y así ha sido durante todo un 2015 en el que ha llenado el ojo del aficionado con su baloncesto de seda, su bote de balón fluido, su capacidad para generarse sus propios tiros, y sobre todo su interminable capacidad para perforar los aros rivales una y otra vez. Más allá del goce estético de contemplar al que ya puede ser considerado mejor tirador de todos los tiempos, están los méritos objetivos, y no son pocos. MVP de la temporada regular por primera vez en su carrera con 23.8 puntos, 4.3 rebotes, 7.7 asistencias y 2 robos por partido, donde asusta de verdad es en el tiro. 91.4% en el libre y rozando el 50% en tiros de campo (48.7%), una burrada para un jugador que no vive en las inmediaciones del aro. Pese a llevarse Igoudala la gloria del MVP de las finales, sus 28.3 puntos, 5 rebotes y 6.4 asistencias por partido durante todos los play offs muestra la dimensión de un jugador capaz de crecerse en los momentos decisivos. En la finalísima ante Cleveland dejó 26 puntos por partido en los seis choques para ganar su primer anillo, por mucho Dellavedova y su guerra de guerrillas que le pusieran delante. La nueva temporada la comenzó de nuevo haciendo historia, llevando a sus Warriors a registros de record y con actuaciones legendarias. Antes de acabar el 2015 le hemos visto llegar como mínimo a los 40 puntos en siete ocasiones en el nuevo curso, marcando su tope con los 53 a los Pelicans el 31 de Octubre. Leyenda.     





Curry, baloncesto de etiqueta.



LEBRON JAMES: Pese a que pueda parecer que para un jugador de la magnitud de LeBron verse superado, tanto a nivel individual como colectivo, por un Stephen Curry que tiene el mundo del baloncesto a sus pies, lo cierto es que el genio de Akron (curiosamente la misma cuna de Curry) ha vuelto a regalarnos un grandísimo año de baloncesto. Y eso que sus 25.3 puntos por partido con los que acabó la temporada pasada es la segunda marca anotadora más baja de su carrera después de su año de debut (a esos niveles se mueve este coloso), acompañado, eso sí, de 6 rebotes, 7.4 asistencias y 1.6 recuperaciones que demuestran que siguen siendo el jugador más polivalente del mundo. Pero hay algo por lo que sin duda creemos que The King debe ser recordado durante el 2015, y es que siendo un jugador tan acostumbrado a convivir con la figura del “hater”, incapaz de reconocerle sus méritos, la imagen de James acalambrado, deshidratado y con las energías justas en sus piernas tras el extenuante esfuerzo de luchar con unos muy mermados Cavaliers ante unos pletóricos Warriors ha hecho que incluso sus más acérrimos detractores se hayan rendido ante la evidencia de que hablamos de un jugador que destila puro baloncesto por cada poro de su piel. Para la historia quedan sus 32.5 puntos, 11.5 rebotes, 8.8 asistencias y 1.3 robos por partido durante las finales, que abrieron el debate sobre si James debería recibir el MVP pese a estar en el equipo perdedor, por segunda vez en la historia tras Jerry West en el 69 (curiosamente, el primer año que se otorgaba este galardón) Sí, Curry manda, pero la insobornable resistencia de LeBron le da, si cabe, aún más mérito.     



LeBron contra el mundo





ANDRES NOCIONI: Teníamos claro que el tercero de la lista debía ser un jugador del Real Madrid, no podría ser de otro modo dado el fastuoso año blanco. Teníamos tres opciones: Ayón, Maciulis y Nocioni. Los tres fueron hombres clave para Laso, y los tres brillaron en verano con sus selecciones integrando los quintetos ideales de sus respectivos torneos continentales de naciones. Ayón era quien menos nos convencía, pese a ser un baluarte madridista que se convirtió en el máximo reboteador del Torneo de Las Américas en la edición de 2015, y que ha tenido un buen comienzo de temporada dentro de un dubitativo equipo blanco. Teníamos sin embargo muchas ganas de meter a Maciulis, ya que aún recordamos su impresionante exhibición aquel domingo noche ante Georgia en octavos de final, echándose a toda Lituania a las espaldas para firmar 34 puntos y 6 rebotes que significaron seguir vivos para finalmente alcanzar la plata. Pero tras deliberaciones varias, el “Chapu” Nocioni ha sido nuestro elegido, y es que ese MVP de la Final Four es sin duda un argumento de peso. Con 35 años al argentino jugaba la primera final a cuatro europea de la historia, y lo hacía con la ilusión de un veinteañero a punto de comerse el mundo. Sus números ante Fenerbahce y Olympiacos no es que fueran especialmente refulgentes (12 puntos y 6.5 rebotes por partido, 18 de valoración media), pero su intensidad a ambos lados de la cancha y sus ganas saliendo desde el banquillo contagiaron a sus compañeros. En el momento decisivo y más deseado por todos los madridistas, el Chapu hizo olvidar completamente a un Mirotic al que siempre se le reprochó, precisamente, esas dosis de coraje en partidos de ese pelaje. Para el recuerdo sus impresionantes “gorros” a Goudelock o Bjelica que encendieron las gradas del Palacio de Los Deportes durante aquel inolvidable fin de semana en Madrid. Por si fuera poco se colgó otra medalla con su selección, una plata en el Torneo de Las Américas que significa billete directo a los Juegos de Río.   






Nocioni, héroe en Madrid.



lunes, 21 de septiembre de 2015

ESPAÑA GANA EL EUROBASKET DE LOS CORAZONES INDOMABLES




“No importa cuan estrecha sea la puerta,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma”

(“Invictus”, William Ernest Henley, 1875)    




Dueños de sus destinos


Hace dos semanas, cuando comenzaba la aventura de este apasionante Eurobasket 2015, el primero de la historia con cuatro anfitriones en su primera fase pero con Francia como organizador único a partir de los cruces, nadie en su sano juicio hubiera apostado por España y Lituania cerrando el torneo en la gran final, ambos como los grandes triunfadores y con el billete olímpico bajo el brazo. Dos selecciones con marcado gen competitivo y ADN ganador, pero lejos de sus mejores versiones. Especialmente en el caso de España, donde hasta seis jugadores con los que inicialmente hubiera contado Sergio Scariolo de estar disponibles no han sido de la partida. Hablamos de Calderón, Ricky Rubio, Navarro, Abrines, Marc Gasol, e incluso Ibaka, ya que si el hispano-congoleño no hubiera terminado la Primavera pasada lesionado de la rodilla derecha y pasando por el quirófano, a buen seguro hubiera sido la elección del italiano por delante de Mirotic. Seis jugadores, medio roster. Y con todo eso Scariolo ha vuelto a hacer oro en el tercer Eurobasket en el que dirige a nuestra selección. Tres europeos, tres oros, nuestros tres únicos oros. Sigan rajando del “gominas”.


Tampoco se esperaba mucho de esta Lituania, con una sola estrella NBA (lo cual parece actualmente el método de medida de la calidad de una selección), Jonas Valanciunas, dos jugadores ACB (Maciluis y Kuzminkas) y el resto prácticamente todo jugadores de la competición lituana. Oficio, un gran entrenador (ese Kazlaukas que empezó a “recuperar” el baloncesto después de los ignominiosos años en los que se ganaban copas de Europa anotando 50 puntos, con aquel maravilloso Zalgiris Kaunas liderado en la pista por el ciclón Tyus Edney en 1999, anticipando que el siglo XXI iba a sepultar por fin el aburrido baloncesto-control de los 90), y sobre todo muchísimo corazón, el mismo que llevó a España a superar contra pronóstico los duros escollos de Grecia y Francia con sus super-plantillas apenas sin fisuras y dos y hasta tres jugadores de renombre por posición. Scariolo y Kazlaukas han dado una lección de optimización de recursos. No han tenido un camino fácil. España, a excepción de la débil Islandia (y en menor medida Polonia, aunque los polacos son un equipo ya con cierta veteranía en estos torneo) se las han visto con prácticamente toda la élite europea: Serbia, Turquía, Italia, Alemania, Grecia, Francia y Lituania. Los lituanos por su parte comenzaron en un grupo más fácil, donde sólo Bélgica les logró sorprender. Georgia les puso contra las cuerdas en octavos de final, y de no ser por la estratosférica actuación de Maciulis muy posiblemente se hubieran quedado fuera en la primera eliminatoria. Nadie daba un duro por ellos viendo lo que les venía por delante, pero en un inmenso partido resuelto en prórroga hicieron besar la lona a una Italia que presentaba clara candidatura a medalla. Más sorprendente aún resultó su victoria sobre Serbia en un extraño partido. Los lituanos apartaron de la final a uno de los grandes favoritos en un encuentro en el que anotaron tan solo... ¡dos triples! 2 de 14. Y perdieron nada menos que 17 balones. El equipo de Djordjevic, de quien se alababa su personalidad y carácter, se ha desinflado en los momentos decisivos con fallos tan garrafales como la pérdida de balón de Bogdanovic y su pase a la grada en una jugada que regaló la victoria a Lituania. En el partido por el tercer y cuarto puesto, Francia, mucho mejor anímicamente y con ganas de festejar una medalla con su afición, les pasó por encima.



Scariolo, tres de tres.



En un campeonato tan exigente no es mal resultado para los de Collet el cosechar otra medalla, una más para su extraordinaria generación de jugadores, a las que aún les queda gasolina para unos cuantos años más, y a la que además se suman nuevos elementos como el colosal Gobert, un pívot llamado a ser uno de los interiores de referencia a ambos lados del Atlántico. No obstante queda cierta decepción en el papel francés en este torneo, ya que con un calendario muy cómodo, apenas dejan partidos para el recuerdo. Su mejor encuentro de hecho fue el que les dio el bronce frente a Serbia. Parker, desdibujado todo el torneo, ha mostrado una versión un tanto inusual de su juego. El genial base de los Spurs es un jugador sobre el que no se admite dudas, pero en ocasiones hemos comentado que Francia parece jugar mejor sin él. Siendo un hombre acostumbrado a acaparar tanto juego, sin él en pista los galos acostumbran a realizar un juego más coral (como en el pasado Mundial) En este Eurobasket hemos visto a un Parker que insinuaba querer mostrar una faceta menos individualista en su juego. Un Parker más director y menos anotador... y lo que ha resultado es un Parker menor.


Pero volvamos a los grandes triunfadores. España y Lituania se citaban para la gran final habiendo sido los equipos que, si no mejor baloncesto habían hecho (que posiblemente también), si habían demostrado más espíritu competitivo y corazón de campeones. Era una final en principio asequible para nuestros intereses. Sobre el papel, y pese a nuestras ausencias, éramos favoritos. Por primera vez desde cuartos de final. Renunciar a ese papel frente a Grecia y Francia nos había sentado muy bien, por lo tanto había dudas de como íbamos a reaccionar una vez que volvíamos a ser el foco de atención, el rival a batir. Nuestro inicio de partido despejó de golpe todas las incógnitas, viendo a la mejor selección del campeonato. Sin necesidad de acudir una y otra vez al seguro de Pau Gasol (aún así, el mejor del partido una vez más con 25 puntos, 12 rebotes, 4 asistencias y 3 tapones), Llull, y sobre todo Rudy Fernández, ¡por fin!, se encargaban de poner las primeras diferencias en el marcador gracias además a un extraordinario trabajo defensivo que comenzaba en los dos jugadores madridistas. El mallorquín parecía olvidar por fin su dichosa hernia discal para hacer su mejor partido del campeonato hasta que un tremendo golpe en un bloqueo con Jankunas le dejaba KO y le hacía retirarse de la cancha. Tuvimos a Litunia constantemente a remolque, voluntariosos con Maciulis y Kuzminkas, pero sin llegar a inquietarnos en el marcador. En definitiva el partido más tranquilo desde la segunda jornada, frente a Turquía. Como en 2009 ante Serbia y 2011 ante Francia, la final fue casi un paseo.    


Maciulis, héroe lituano.



Si España ha ido de menos a más durante el torneo, la final fue un compendio de las virtudes que nos han llevado a ser campeones de Europa por tercera vez. Y en este punto cabe detenerse a analizar lo realmente extraño que ha sido nuestro campeonato. Asumiendo las dudas iniciales antes incluso de comenzar el torneo (pocos efectivos en dirección de juego, ausencia de tiradores puros, excedencia de “cuatros” pero poco “cinco”...), nos mostramos desde el principio como un equipo sobrado en ataque, pero desdibujado en defensa. Claro que todo eso había que ponerlo en el contexto de que nos habíamos enfrentado a plantillas con excelente arsenal ofensivo, especialmente Serbia e Italia, a la sazón únicos equipos que nos hicieron morder el polvo. De hecho después de encajar los escandalosos 105 puntos frente a Italia, ningún otro equipo fue capaz de llegar siquiera a 80, ni siquiera Francia en 45 minutos. Finalmente el equipo mordió en defensa, y la mejor prueba fue el partido contra Lituania. Defensa, rebote y contraataque, ese viejo axioma del baloncesto alegre y ofensivo que tanto nos ha costado mostrar en este Europeo pese a intentarlo (hay que recordar la semifinal contra Francia, donde la exuberancia física de los locales les permitía rápidas transiciones defensivas que impedían nuestras contras, o el partido de cuartos ante Grecia, donde las constantes faltas personales cortaban nuestras salidas tras rebote o robo) Contra Lituania si pudimos correr, y a favor de marcador también supimos jugar los cinco contra cinco buscando, como no, a Pau Gasol. MVP sin discusión con unos números de escándalo (25.6 puntos, 8.8 rebotes, 2.9 asistencias y 2.3 tapones, con un brutal 57.5% en tiros de campo... ¡66.7% en triples!), máximo anotador, taponador y cuarto mejor reboteador del campeonato. La leyenda Pau se sigue agrandando pese a la edad que diga su DNI.


Acompaña a Pau en el quinteto ideal Sergio Rodríguez, el gran Chacho. Se le premia haber sido decisivo, como así ha sido, en llevar a España al éxito prácticamente como único facilitador del juego español (aunque Llull le supera en asistencias, 4.4 del de Mahón por 4.3 del tinerfeño, claro que Llull ha jugado unos cuatro minutos más por partido), pero en honor a la verdad debemos reconocer que ha habido bases que han hecho mejor torneo, como Satoransky, Teodosic o Kalnietis. No obstante nos alegramos por el Chacho, siendo además un jugador que sigue generando división de opiniones por su manera de entender el baloncesto sin red. Capaz de levantar un partido a base de penetraciones, triples, pases imposibles y de dominar el juego con su endiablado manejo del balón, es el típico jugador al que se le señala sin piedad en el fallo. Suele ocurrir con quienes arriesgan. La inclusión de Maciulis como mejor alero no ofrece discusión. Su campeonato ha sido descomunal, con el mérito añadido de no ser un jugador que entrase en las quinielas de las grandes figuras del Eurobasket. Además deja la segunda mejor actuación individual del campeonato después de la de Pau Gasol ante Francia. Justa también es la presencia de De Colo, el jugador francés más constante y regular y quien mejor ha suplido a un apagado Parker. Valanciunas también ha brillado, y a sus 23 años ya es líder que el baloncesto lituano esperaba. Le falta algo de constancia y ha sufrido frente a pívots más experimentados como Pachulia o Gasol, pero es el nuevo faro de un pueblo que vio nacer al mejor pívot europeo de todos los tiempos, un Arvydas Sabonis que como presidente de la federación lituana sigue trabajando para que el país que mayor devoción profesa a este deporte no deje de estar en la elite. No obstante tampoco hubieran desentonado en el mejor quinteto del torneo jugadores como Vesely,  Raduljica o Gobert.



Pau Gasol, amo y señor del Eurobasket



El tercero oro de la selección española, el tercer oro de Scariolo, hay que valorarlo como el más meritorio de este maravilloso ciclo (en los últimos cinco campeonatos de Europa hemos ganado tres oros, una plata y un bronce) Con una rotación de ocho jugadores parece imposible ganar una gran competición hoy día. Y se ha hecho. El torneo nos deja también la justificación, por fin, de Víctor Claver en este grupo. Es cierto que en 2013, con otra selección también de circunstancias como ésta (resulta complicado establecer cual era mejor de ambas sobre el papel), fue un jugador fundamental para Orenga, pero siempre como “cuatro” abierto. Finalmente ha aparecido el Claver alero y su figura se ha hecho tan imponente hasta llegar a recordar a nada menos que a Carlos Jiménez. Su lucha en los rebotes, palmeos en el aro contrario, y defensa ante aleros grandes, especialmente Antetokounmpo, ha sido otra de las claves de esta selección. Al igual que el trabajo generoso de un Felipe Reyes al que hemos visto en punta de defensas presionantes y saliendo constantemente a defensas exteriores. Enorme. Ribas ha sido otro de los nombres propios, con rol de titular, para ceder la dirección a Llull y utilizar al Chacho, con acierto, como sexto hombre (como bien sabe Laso, el tinerfeño rinde más saliendo desde el banquillo), su tiro exterior nos ha sostenido en los comienzos del campeonato (ha sido nuestro máximo triplista, con 14 canastas de 26 intentos) Mirotic, por fin con la absoluta, pasa con nota el examen y gana enteros para seguir vistiendo esta camiseta, aunque el plus que otorga Ibaka en defensa es francamente difícil de despreciar. El hispano-montenegrino, sin hacer apenas ruído, ha sido el segundo máximo anotador (12.7 puntos) y reboteador (4.9 capturas) de nuestra selección en 24.6 minutos de juego por partido. A San Emeterio, otrora jugador básico en la rotación, le ha tocado hacer grupo, viéndose superado por un gran Claver en los últimos partidos. Igual circunstancia para un Pablo Aguilar que sabía que su presencia obedecía únicamente a la lesión de última hora de Alex Abrines. Vives y Willy Hernángomez apenas han contado, pero tenerlos en el equipo ha resultado esencial sobre todo pensando en el futuro. Volverán, y lo harán para ser importantes.


Y Scariolo, claro, con un magnífico equipo con nombres como Txus Vidorreta y Joan Ponsarnau, técnicos de probada solvencia y experiencia ACB. Un trío para el éxito, con sabia mano para llevar un roster que pese a lo escaso de su rotación se ha movido muy bien. Y es que sólo Pau Gasol llega a los 30 minutos por partido (exáctamente 30), tras él, Llull, Rodríguez, Mirotic, Rudy y Ribas, se han movido entre 23 y 28 minutos por partido), Felipe ha llegado casi a 19, y San Emeterio y Claver 16 y 13 respectivamente. Resulta especialmente sangrante que un entrenador que en tres campeonatos de Europa nos ha llevado a tres oros (por no hablar de todo lo que ha ganado en ACB) siga siendo tan criticado (aunque creo que este torneo va a hacer cambiar bastante la percepción sobre el coach italiano), claro que hablamos de un país donde no se ha sabido valorar siquiera a nada menos que Vicente del Bosque.  



Ponsarnau, Scariolo y Vidorreta, ellos también son de oro.



No podemos dejar pasar la ocasión para dar nuestra opinión sobre un punto, a nuestro modo de ver, muy negativo y muy contraproducente para la salud baloncestística (y en general deportiva), de este país. Vaya por delante nuestro respeto para Siro López. Simplemente creemos que pertenece a una cultura deportiva y un tipo de periodismo que no nos interesa y que no casa bien con este maravilloso deporte. El caso “antetokubo”, o escucharle cantar “¡gol!” ante alguna canasta de Sergio Rodríguez, sus gritos, sus improvisaciones desatadas de barra de bar... todo eso recuerda a una manera de entender el deporte rancia y casposa impropia de un deporte tan civilizado como el baloncesto (a pesar de los analfabetos, no se les puede calificar de otra manera, que abuchearon a Pau al recibir el MVP... estaban viendo historia viva de este deporte y sólo se les ocurre silbar, hay que tener muy pocas luces) El buen aficionado a este juego es exigente porque, precisamente, al no ser el deporte mayoritario, sabe buscar bien sus fuentes y medios para mantenerse informado. Sabe a quien leer y a quien escuchar, y este país, afortunadamente, está dotado de excelentes profesionales y conocedores de este deporte que saben hablar de baloncesto sin pedir la cabeza de nuestro entrenador a las primeras de cambio o ver constantemente conspiraciones arbitrales en cada partido. Mediaset debería tomar nota y escuchar las críticas, que han sido numerosas, de los aficionados. Ofrezcannos el producto mejor cuidado, en todos los aspectos.



Y esto ha sido todo. O no. Ha sido un Eurobasket fantástico con el mejor de los resultados finales para nuestros intereses. Intentaremos no obstante sacar tiempo para algunas entradas más sobre jugadores que nos han sorprendido, y cosas que nos han decepcionado (pero estamos ahora mismo disfrutando de unas mini-vacaciones, no nos fuercen) A la vuelta de la esquina tenemos el comienzo de la temporada, con la Supercopa Endesa comenzando el 2 de Octubre. Y es que el baloncesto no para. Y mientras haya corazones indomables, jugadores empeñados en ganar y en no perder el hambre a pesar de la edad, páginas gloriosas como las que ha escrito esta inmortal selección liderada por un Pau Gasol que lleva nada menos que década y media dándonos alegrías a nuestro deporte, seguirán siendo escritas. “Dueños de nuestro destino, héroes de Europa”, fue el lema elegido por este grupo de jugadores para afrontar este campeonato y así lo lucieron finalmente en la celebración del título. Recordaban el poema “Invictus” de William Ernest Henley. Hasta eso lo hacen bien.      


Otra vez campeones


lunes, 14 de septiembre de 2015

MACIULIS SALVA EL ORGULLO LITUANO


Jonas contra el mundo



En el partido que cerraban los octavos de final asistimos a una actuación individual tan portentosa que creemos que merece entrada propia (además los más acérrimos lectores de este blog ya sabrán de nuestra devoción por el baloncesto lituano) Una exhibición heroica para salvar el orgullo de un país en el que este deporte es religión, y protagonizada, para mayor grandeza, por un jugador sin vitola de estrella pero fundamental en cualquier equipo gracias a su trabajo y honradez en la pista. Un complemento perfecto en el Real Madrid de Laso para las explosiones de genialidad del Chacho, Llull o Rudy, y que ayer hizo posiblemente el mejor partido de su vida para mantener con vida a una Lituania venida a menos pero que por nombre está obligada al menos a luchar por las plazas del Pre-Olímpico.


No es Jonas Maciulis un jugador que destaque por explosiones anotadoras, pero su trabajo defensivo y capacidad para aportar en distintas facetas le han hecho un hombre importante tanto a nivel de clubes como de selección. En la actual Lituania, llamada a pivotar sobre el juego interior de Valanciunas, ha dado un paso adelante en anotación ante la ausencia de grandes tiradores exteriores (quien lo iba a decir tratándose de Lituania), alcanzado la excelencia anoche contra Georgia, un durísimo rival liderado por el NBA Zaza Pachulia que tiró de veteranía para imponerse de manera elocuente sobre el joven Valanciunas. Si el choque entre las dos escuadras ex –soviéticas iba a depender del duelo entre sus dos grandes pívots, se entiende entonces los apuros de una Lituania que se vio abajo en el marcador durante gran parte del encuentro y que se vio sorprendida de salida por una Georgia muy superior que encontraba en Pachulia (23 puntos y 7 rebotes) un filón imposible de detener por un Valanciunas desbordado y pronto castigado por las personales. Entonces apareció un Maciulis imperial, buscando el aro rival sin miedo tanto en lanzamiento exterior como en penetraciones, y dejándose la piel en defensa para dificultar el ataque rival. Su imagen lanzándose por cada balón sin dueño fue la más habitual del partido, levantando a la bulliciosa hinchada lituana de sus asientos. Le vimos cortar balones y cruzar la pista como una centella, rebotear, asistir, anotar el triple decisivo para sepultar las esperanzas de los voluntariosos georgianos, y certificar la victoria lituana con los dos tiros libres finales. En total anotó 34 puntos, sin que le temblase el pulso desde el tiro libre (9 de 9), certero en el triple (3 de 4), y seguro en lanzamientos de dos (8 de 9), acompañado de 6 rebotes, repartió 3 asistencias, robó 4 balones, y hasta puso dos tapones. Su valoración final es de videojuego: 50. Histórico, demencial, brutal. Y por si fuera poco muchas de sus acciones estuvieron acompañadas de espectacularidad y componente estético, con pases de fantasía y preciosidad en sus movimientos en el uno contra uno. Si Pau Gasol había agotado los adjetivos el sábado, lo de Maciulis la pasada noche consiguió llegar todavía un paso más lejos.  

Lituania lo agradece.  


lunes, 17 de noviembre de 2014

EL BARCELONA EXHIBE MÚSCULO



Séptima jornada de Liga Endesa, teñida de duelo por el tristísimo suceso ocurrido en Benidorm con el fallecimiento repentino de una joven jugadora de 16 años, Alicia Fernández Romero, en el transcurso de un partido de competición junior. Enorme mazazo que hace que el deporte, desgraciadamente, quede en segundo plano. Desde aquí nuestro más sentido pésame a toda su familia y allegados. 

Pero la vida sigue y tenemos que hablar de lo que se ha vivido en los pabellones ACB, en un fin de semana en el que el Barcelona deja una buena exhibición de poderío ante un Valencia que definitivamente no es el del pasado curso. El Barça saca músculo, y lo hace desde la defensa, dejando a un equipo de Euroliga en tan sólo 57 puntos. Maciej Lampe estuvo enorme en los casi 17 minutos que permaneció en pista, firmando 20 puntos y 11 rebotes, más 2 asistencias y otros tantos robos de balón. Partido cómodo para un Barcelona que dosificó y rotó perfectamente a sus jugadores, no llegando nadie siquiera a 25 minutos en cancha. La réplica taronja la dio un buen Pau Ribas, con 14 puntos y 5 asistencias, pero el tono general valencianista fue pobre y muy por debajo de lo esperado. Sigue segundo el Barcelona a la caza del líder, con un balance de 6-1, mientras que el Valencia es quinto liderando el numeroso grupo de equipos que presentan cuatro victorias por tres derrotas.     


Lampe, el mejor de esta jornada.


El Real Madrid no cede. Y pese a eso aún hay que escuchar cosas como, esta mañana en Radio Marca, que el equipo “no es la apisonadora del pasado año”. Esto después de meter 90 puntos y ganar por 25 a un rival que llegaba como sexto clasificado en la tabla. Y ofreció resistencia un UCAM Murcia con muy buenas sensaciones esta temporada. De hecho al descanso se llegó con un ajustado 42-41 que hablaba bien a las claras de la capacidad del equipo de Diego Ocampo. Pero un parcial de 24-5 tras el paso por vestuarios con un Jonas Maciulis desatado (20 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias, con 4 triples sin fallo) encarriló la séptima victoria madridista finalmente con insultante autoridad. Los de Laso siguen en lo más alto sin conocer la derrota, y anotando más de 88 puntos de promedio por partido. Apisonadora o no, lo cierto es que van como un tiro. Baja puestos en la tabla el UCAM Murcia, que ahora es noveno con balance 4-3, pero sigue siendo uno de los que equipos más agradables del comienzo de temporada. 

También sigue arriba el Unicaja (tercera posición, 6-1), superando con claridad como local a un Iberostar Tenerife (11º, 3-4) en el que volvía Sekulic, pero muy por debajo de su nivel habitual (horrible partido con uno de nueve en tiros de campo) Si cumplió Sikma, con 11 puntos y 8 rebotes, pero fue insuficiente frente a un equipo malagueño brillante en el triple (un 48% con 12 de 25) en el que entre Kuxzminskas (20 puntos y 7 rebotes) y Caleb Green (17 y 9) se bastaron para poner en franquía una nueva victoria local.  

Segunda derrota del Bilbao Basket, que pese a ello mantiene su cuarta posición (5-2), después de que un gran Cai Zaragoza asaltase el fortín de Miribilla. Landry rozó el doble-doble (9 puntos y 9 rebotes, además de 3 tapones) y Pere Tomás hizo uno de sus mejores partidos con la camiseta maña con 14 puntos y 8 rebotes, aunque el auténtico “killer” fue el base Kevin Lisch con 20 puntos y 4 de 4 en triples. Los de Ruiz Lorente buscan asentarse en puestos de Copa, de momento sextos y dentro del grupo de equipos con balance 4-3. Mumbrú, que no acaba de cuajar una gran temporada en lo individual, fue en esta ocasión el mejor de los hombres de negro. 

Otro equipo que está con 4-3, en este caso en séptima posición, es el Fiatc Joventut de Salva Maldonado que después de tumbar a Barcelona y Unicaja no pudo sumar su tercera victoria consecutiva en su visita al Principado de Andorra. Partido igualado y emocionante final, a pesar de que los verdinegros parecían encarrilar el choque cuando mandaban por 64-72 según transcurría el último cuarto. Entonces Shaun Green se echó el equipo a la espalda para los locales, que acabarían dándole la vuelta a un partido en el que el Joventut no tuvo la pericia de otras ocasiones en finales apretados, con Suton y Mallet fallando cada uno un lanzamiento triple que hubiera llevado el partido a la prórroga. Es la tercera victoria en siete partidos para el recién ascendido equipo andorrano, que les hace situarse en una meritoria decimotercera plaza. Buen partido de Carles Biviía, recién llegado para paliar la baja de Víctor Sada, y sobre todo de Jordi Trías (9 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias) y David Navarro  (15 puntos)  

En Santiago de Compostela no quieren perder el tren de la Copa, de modo que el Río Natura volteó el marcador en la segunda parte de su partido frente al Fuenlabrada para remontar un partido que se le había complicado en la primera parte (29-35 al descanso) Una gran reanudación de los gallegos, certeros en el triple, les hizo despegarse en el marcador y finalmente llevarse con bastante solvencia. Gran partido del checo Pumprla, con 17 puntos y 3 rebotes, bien apoyado por el polaco Waczynski (15 y 6) Akindele sigue en un gran momento de forma y fue el mejor del lado visitante. El Obradoiro aparece en octava posición en la tabla, con el balance, como no, de 4-3, mientras que el Fuenlabrada se acostumbra una temporada más a vivir en la zona baja de la tabla, con una sola victoria en siete partidos y en antepenúltimo lugar. 

Victoria en el estreno de Ibon Navarro como primer técnico del Laboral Kutxa tras la destitución a mediados de semana (después de perder ante el Estrella Roja en Euroliga) Ya es el quinto entrenador en dos años para el antaño estable banquillo baskonista. Significativo. Navarro ha sido un habitual entrenador ayudante en quien en principio ahora se confía como hombre capacitado para llevar a buen puerto la ahora mismo complicada nave alavesa. De momento importante y rotundo triunfo en su derbi ante el Gipuzkoa Basket de Ponsarnau, equipo que ya es colista con un balance de 1-6. Y eso que David Doblas parece encontrar por fin su mejor versión (17 puntos y 5 rebotes) Buen partido de la pareja exterior francesa local (27 puntos y 10 asistencias entre Causeur y Heurtel) para situar al Baskonia décimo con balance 3-4. Conseguir plaza copera, primer objetivo para Navarro.      


La gran ocasión para Ibon


Esa plaza la tiene asegurada el Herbalife Gran Canaria como equipo anfitrión, pero aún así busca conseguirla por méritos propios y no organizativos. Segunda victoria consecutiva (pese a ellos bajan un puesto y ahora son decimosegundos, con balance 3-4) en esta ocasión a domicilio y a costa del débil Bruixa d’Or Manresa de precisamente el técnico que hasta la temporada pasada hizo historia con los insulares, Pedro Martínez. Kuric sacó la escopeta para irse hasta los 21 puntos, con 5 triples anotados. Newley y Bellas le secundaron en la anotación, y Oliver estuvo sobrio en la dirección. Suficiente para hacer besar la lona a un conjunto manresano donde sólo Zeljko Sakic (21 puntos y 5 rebotes) demuestra auténtico nivel para el optimismo, aunque parece “despertar” el lituano Grigonis, con 13 puntos y 7 rebotes. Preocupante la situación manresana en penúltima posición con un balance de 1-6, aunque por otro lado nada sorprendente dadas las limitaciones de su roster. 

Y para finalizar, victoria a domicilio del Baloncesto Sevilla que abandona el farolillo rojo después de asaltar el Palacio de Los Deportes, metiendo en un lío a un Tuenti Estudiantes para quien la Copa empieza a parecer utópico. Ambos equipos presentan ahora balance 2-5, siendo por average el conjunto madrileño decimocuarto mientras que los andaluces están justo un puesto debajo. Se marcaron su mejor partido de la temporada los sevillanos, a quienes prescindir de los servicios de Jacob Pullen parece haberles sentado bien, ya que desde que le dieron pasaporte al base tirador estadounidense han contado sus dos partidos ligueros por victorias. Brillante Derrick Byars, con 19 puntos, y dominador Porzingis con 11 y otros tantos rebotes. El buen partido de Nacho Martín (18 puntos y 9 rebotes) fue insuficiente para los madrileños.      


Sakic ya es el más valorado de la ACB



EL QUINTETO DE LA JORNADA:   

Kevin Lisch (Cai Zaragoza) 20 puntos y 2 rebotes. 4 de 4 triples. 24 valoración.
Jonas Maciulis (Real Madrid) 20 ptos, 6 rebs, 3 asists y 2 robs, 4/4 tripls. 29 val.
Zeljko Sakic (3) (Bruixa d’Or Manresa) 21 ptos 5 rebs y 2 asists. 26 valoración.
Mindaungas Kuzminskas (Unicaja) 20 puntos y 7 rebs. 8 de 9 en TC. 24 val.
Maciej Lampe (Barcelona) 20 ptos, 11 rebs, 2 asists y 2 robos. 31 valoración.


ENTRENADOR: 

Xavi Pascual (Barcelona) 



EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 

David Navarro (MoraBanc Andorra) 11.7 pts, 2.1 rbs y 3.9 asists por par. 14.9v.
Fernando San Emeterio (4) (Laboral Kutxa) 12.3 ps, 3.3 rbs y 1.5 asists. 15.7 v.
Zeljko Sakic (2) (Bruixa d’Or Manresa) 16.2 pts y 6.2 rebotes. 20.6 valoración.
Luke Sikma (6) (Iberostar Tenerife) 15.6 pts, 7.3 rebs y 2.1 asists. 20.4 valorac.
Blagota Sekulic (5) (Iberostar Tenerife) 13.8 pts, 8.7 rebs y 2.5 asists. 19 valor.


ENTRENADOR: 

Pablo Laso (2) (Real Madrid)