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lunes, 8 de julio de 2024

LOS ÚLTIMOS BILLETES A PARIS

 


Analizamos en esta entrada como se han desarrollado los cuatro torneos preolímpicos que han otorgado los últimos cuatro pasaportes para los Juegos de París para Grecia, Brasil, España y Puerto Rico. A diferencia de lo sucedido hace tres años (en los clasificatorios para los Juegos de Tokyo de 2020, disputados, por la pandemia, un año más tarde), cuando ni Canadá, Croacia, Lituania ni Serbia pudieron clasificarse jugando como locales, en esta ocasión sólo Letonia ha fallado como anfitrión. 


 SEDE EL PIREO: ANTETO, HÉROE Y SÍMBOLO


Empezamos por el que sin duda era el clasificatorio más apasionante debido a la calidad de los contendientes. Sólo Egipto desentonaba en un torneo en el que Grecia, Croacia, Eslovenia, Nueva Zelanda y República Dominicana tenían entidad suficiente para ser considerados equipos olímpicos. Las mayores hostilidades y oscilaciones se vivieron en el grupo A, con Croacia mostrando su candidatura pasando por encima de una Eslovenia en la que pese a las abultadas diferencias Doncic se fue hasta los 37 minutos para dejar en 16 puntos una derrota que llegó a sumar hasta 29 de desventaja. Un dato para la historia: tanto Luka como el croata Dario Saric firmaron sendos triples-dobles, sumando estos registros al del propio Luka en 2021 ante Lituania como los únicos triples-dobles de la historia de los pre-olímpicos hasta ese momento. Dos días después Doncic lo haría de nuevo ante Nueva Zelanda.


La victoria de Nueva Zelanda sobre Croacia al día siguiente ponía patas arriba el grupo y devolvía a los eslovenos todas las opciones para clasificarse, incluso como primeros de grupo... les faltaron tres puntos de average y eso les condenaba a enfrentarse a una Grecia que no fallaba en el grupo B. 27 arriba ante Dominicana y +22 ante Egipto, reservando a Antetokounmpo frente los africanos, un Anteto quien sólo necesito 18 minutos en el primer partido para firmar 32 puntos sin fallo en tiros de campo (11 de 11) y 34 de valoración. Había gran expectación por tanto para ver la semifinal entre Grecia y Eslovenia, decepcionante finalmente por la tremenda superioridad helena mostrando una coralidad mucho más allá del jugador de Milwaukee. La defensa de Walkup, la dirección de Calathes, la confirmación, por fín, de Papagiannis (un tipo que hay que recordar que llegó a debutar en la máxima división del baloncesto heleno con 14 años y fue número 13 del draft de 2016) o los triples de Toliopuolos. Muchas armas al servicio del mito Spanoulis, quien desde el banquillo vuelve a llevar a Grecia a unos Juegos Olímpicos por primera vez desde 2008.


Más disputada resultó la otra semifinal, con Croacia certificando un agónico triunfo por tres puntos ante los dominicanos desde la línea de tiros libres por medio de Mario Hezonja. Pero en la gran final Grecia cumplió los pronósticos y Croacia sólo aguantó un cuarto ante los de Spanoulis. Pese a las actuaciones de Saric o Zubac (descomunal torneo el suyo, acabando con medias de 22.8 puntos, 11.3 rebotes y 33 de valoración), de nuevo la dirección de Calathes (10.5 asistencias por partido), el 5 de 8 en triples de Papagiannis, y por supuesto los 23 puntos y 8 rebotes del Zeus de ébano del nuevo baloncesto griego que es Giannis Antetokounmpo, resultaron demasiado para una Croacia a la que le tocarán ver los terceros Juegos Olímpicos consecutivos desde casa. Anteto, obviamente elegido MVP... y jugando a medio gas. Sólo ha necesitado 22.5 minutos por partido para sumar 22.7 puntos y 23 de valoración media. El mejor con diferencia de su equipo, pero con cuatro jugadores acumulando más minutos en pista que él.


Siempre resulta simbólico el éxito de Anteto en su Grecia natal recordando como la ultraderecha se opusó a darle la nacionalidad al jugador ateniense. Recibió palizas de neonazis siendo prácticamente un niño, el líder de Amanacer Dorado dijo literalmente que "Si a un chimpancé le das un plátano y una bandera griega en el zoo, ¿eso le hace griego?", y a día de hoy todavía es habitual ver como se mancillan grafittis o retratos del jugador por las calles griegas pintarrajeados con simbología nazi. Anteto se erige como héroe de un baloncesto diverso, multicultural y multiracial, llevando a su selección a unos Juegos Olímpicos a la capital de una nación que precisamente acaba de demostrar que lo único que no quiere tolerar, haciendo buena la paradoja de Popper, es a los intolerantes. 


Lás lágrimas del héroe



SEDE RIGA: SI ES PAIS PARA VIEJOS


Letonía ha sido la única selección que ha fallado como anfitriona, dejando ya dudas desde el principio con su derrota en la segunda jornada ante Filipinas, pese a aplastar a Georgia en el comienzo del torneo. Sufrió para derrotar a Camerún en semifinales, basada en un parcial de 19-9 en el último cuarto. Un combinado camerunés que sorprendía al colarse por delante de Montenegro (pese a caer ante ellos en su primer partido) gracias a su sorprendente victoria ante Brasil. Por el otro lado Brasil se deshacía de Filipinas para citarse con los de Luca Banchi en una de las finales menos llamativas del fin de semana debido al nivel más bien pobre de baloncesto mostrado en este grupo. El billete se lo llevan finalmente los de Asa Petrovic, sentenciando casi desde el comienzo (11-34 finaliza el primer cuarto), con Bruno Caboclo como justo MVP gracias a sus medias de 17.8 puntos, 7 rebotes y 22.5 de valoración. Pero quien merece historia aparte en este caso es Marcelinho Huertas.


Desgraciadamente Raulzinho Neto no acaba de recuperarse de su escalofriante lesión ante Irán en el pasado Mundial. Sabedor de sus problemas físicos, Huertas, quien en principio no entraba en los planes de Petrovic (Neto y Yago eran su pareja de bases), se ofreció al entrenador croata. "Si tú quieres... yo estoy preparado". Dicho y hecho, y felizmente para el baloncesto brasileño, ya que Neto sólo aguantó 18 minutos en el primer partido y ya no pudó volver a disputar un sólo segundo del torneo. Mientras tanto Marcelinho se dedicó a dar clinics de baloncesto llevando la batuta verdeamarela. Al ritmo que le permiten sus 41 años el genio de Sao Paulo ha aguantado 24.5 minutos en pista para ser uno de los más valorados de su equipo, con 11.8, por detrás de jugadores como el citado Caboclo o de Leo Meindl con 15. Otro de los veteranos, no tanto como Marce, pero que también pasa de los 30 (31), como los pasa sobrado otro de los puntales brasileños, Vitor Benite, todavía sumando con sus 34 años. En baloncesto, Brasil, si es país para "viejos".


Liderazgo



SEDE SAN JUAN: VALORADO ALVARADO


Puerto Rico vuelve a unos JJOO 20 años después, y nos congratula que un país tan entregado a este deporte pueda disfrutar de una cita olímpica, aunque sea a costa de otra selección representativa de un estado en el que el baloncesto es religión como Lituania (segundos Juegos consecutivos que se pierden) Para citarse en la que cronológicamente fue la última final disputada, los boricuas no dieron opciones a ninguno de sus rivales, Bahrein e Italia mordieron el polvo en fase de grupos y México no fue rival en semifinales. Lituania obtuvo dos sufridas victorias ante México y Costa de Marfil, jugando ambos partidos en menos de 24 horas. Al menos eso les permitió tener tres días de descanso para medirse en semifinales a una decepcionante Italia donde sólo Gallinari ofreció algo de resistencia en una dolorosa derrota de 24 puntos que evidencia que el emocional seleccionador Pozzecco resulta incapaz de hacer crecer a este grupo más allá de algún destello ocasional basado precisamente en esa emotividad que transmite el mítico ex -jugador del Varese, pero la triste sensación es que la esperada resurrección del baloncesto transalpino no acaba de producirse. Toca reflexión en la FIP de Gianni Petrucci.


Y no decepcionó la gran final, disputada durante toda la primera parte y rota en un tercer cuarto en el que los boricuas comenzaron a cimentar diferencias por encima de la decena de puntos, parcial de 2-13 con siete puntos consecutivos entre medias de un fulgurante Alvarado, eléctrico duelo de bases con Jokubaitis durante todo el partido. Los 12 puntos de renta con los que los locales comenzaron el último acto fue suficiente botín para administrar en unos últimos minutos en los que Lituania no inquietó. 16 puntos y 3 asistencias de media para 16.5 de valoración dan a Jose Alvarado el MVP en esta sede, consolidándose como líder emocional y estadístico de su selección. Un paso más en la carrera de un jugador especial y contagioso, como bien saben los seguidores de New Orleans Pelicans, quienes tienen al pequeño base nativo de Brooklyn como uno de sus favoritos.


Alvarado vs Jokubaitis, el duelo de San Juán.




SEDE VALENCIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE


Cuando la bocina final de La Fonteta señalaba el cierre del partido ante Bahamas y certificaba la séptima presencia olímpica consecutiva de España en París, la mayoría de los focos apuntaban a un rostro, el rostro que buscaban las cámaras y micros de los periodistas, el de Rodolfo Fernández Farrés, historia viva del baloncesto mundial al, ausencia de lesiones de última hora mediante, sellar su sexto pase a unos Juegos Olímpicos. El primer baloncestista en lograr la gesta (en femenino le acompañará Diana Taurasi) abandonando un ilustrísimo club en el que compartía membresía con Pau Gasol, Navarro, Oscar Schmidt, Teófilo Cruz, Andrew Gaze y Luis Scola. Y lo hace, además, sumando. 9 puntos en 20 minutos y 13 de valoración. No agitando toallas. Cumple así Rudy la promesa que le hizo a su padre antes de fallecer, retirarse en unos Juegos Olímpicos alcanzando un hito hasta el momento inalcanzable para cualquier otro jugador. 


Tanto España como Bahamas cumplieron las previsiones que les situaban como los máximos aspirantes a este billete olímpico, con un grupo claramente más asequible para los de Scariolo, cuyo mayor contratiempo en la primera fase fue la lesión de aductores de Juancho Hernángomez (sólo 8 minutos en la cómoda victoria ante Líbano)  y las dificultades planteadas en el rebote por la Angola de Pep Clarós, con 40 rechaces y nada menos que 18 capturados en el tablero de los de Scariolo. Bahamas por su parte mostró magnfíficas sensaciones ante Finlandia y Polonia, alcanzando los 90 puntos en ambos partidos (sobrepasándolos ante los fineses) mostrando un gran ritmo ofensivo basado en su triángulo NBA Gordon-Hield-Ayton más el adolescente Valdez Edgecombe Jr, una de las sensaciones del torneo con sus 16.5 puntos, 5.5 rebotes y 3.8 asistencias por partido pese a sus sólo 18, casi 19 años.


Tampoco hubo sorpresa en semifinales, si soprendió en todo caso ver colarse ahí a Líbano después de hacer morder el polvo a Angola, para medirse a un Bahamas que no dio opción. Más sufrida fue la victoria española ante Finlandia, más incluso que en los cuartos de final del Eurobasket 2022, demostrando que pese a la ausencia de Markannen el gen competitivo que ha inoculado Lassi Tuovi a este grupo de jugadores les hace ser un rival siempre a tener en cuenta, además de la imprevisibildad de su juego, más aún sin un líder claro como Markannen, con todos los jugadores como amenaza exterior. De hecho todos los jugadores utilizados por Tuovi lanzaron al menos un triple, haciendo diana siete de ellos, sumando un brutal 17 de 39. Añadan a eso los 42 rebotes (de nuevo España sufriendo en este aspecto) y el resultado es un partido incómodo con una Finlandia que no dejó que su rival rompiese el partido en ningún momento pese a lo que pudiese parecer en el tercer cuarto, donde los de Scariolo bordeaban la decena de puntos de diferencia, pero un parcial de 15-0 entre el final de dicho tercer acto y comienzo del cuarto, encendía las alarmas en la bancada roja, recurriendo a la defensa de Alberto Díaz atrás y el talento de Aldama para voltear el marcador y asegurar una victoria cerrada con sangre fría desde la línea del tiro libre con dos acciones de Willy y Lorenzo Brown que estiraron el marcador a seis puntos a 47 segundos del final. Ya no se podía escapar.


Y como suele suceder con los de Scariolo, la final fue, relativamente, más plácida que el camino anterior. La tan temida amenaza exterior caribeña no fue tal (asumible 8 de 25, y especialmente reseñable el 2 de 10 de Buddy Hield) y tan sólo nuevamente el problema en el rebote, otra vez superados por el rival y especialmente concediendo mucha segunda opción (14 ofensivos de los caribeños) inquietó un partido más cómodo de lo que cabría preveer en un principio. Excelencia en el trabajo defensivo (10 recuperaciones, 4 tapones...) sacando de ritmo a Bahamas, destacando en ese sentido un imperial Usman Garuba y finalmente la explosión anotadora de Brown, fallón al comienzo en su habitualmente seguro tiro de media distancia pero letal desde el triple para acabar liderando al equipo con 18 puntos. Aldama, con una regularidad sostenidad durante todo el torneo finaliza como MVP brillando con 17 puntos, 8 rebotes y 1.8 tapones y 23 de valoración media. En el plano negativo, la poca utilización de Nuñez hace pensar que Scariolo tenga en mente el relevo por Abrines para París, en caso del que el balear esté recuperado de su lesión, y por supuesto, esperar a lo que suceda con Juancho Hernangomez, jugador absolutamente clave para una selección a la que le esperan rivales de la calidad de Australia, Canadá y Grecia. Pero nadie puede quitarle a España el privilegio de ser la única selección europea que va a disputar sus séptimos JJOO consecutivos (le sigue Francia con cuatro), pese a la sensación personal de que en nuestro país no somos capaces de valorar lo que supone esta gesta dando por sentado que es un privilegio ya adquirido y no trabajado y tan sudado en la cancha como ha sido en este caso. 


Rudy cumplió la promesa.



miércoles, 4 de agosto de 2021

GRANDES ESPERANZAS

 



La era de Anteto.



Hay en la biografía de Giannis Antetokounmpo algo dickensiano, como si fuera uno de esos personajes que de manera tan hábil supo retratar el novelista inglés en el siglo XIX. Vidas surgidas en la miseria pero capaces de medrar socialmente en un entorno difícil, como bien refleja la obra “Grandes esperanzas”, en la que un huérfano aprendiz de herrero se acaba convirtiendo en caballero. Por mucho que se haya querido exagerar la vida del jugador griego, cayendo en la hipérbole sobre la dureza de su infancia como vendedor ambulante, no se puede negar que estamos ante una de las historias más hermosas que nos ha regalado el baloncesto del siglo XXI, culminando, por el momento, ya que hablamos de un deportista que tan sólo tiene 26 años, en la consecución del anillo de campeón de la NBA refrendado con un indiscutible MVP basado en unas medias terroríficas de 35.2 puntos, 13.3 rebotes, 5 asistencias, 1.8 tapones y 1.2 robos de balón con un 61,8% en tiros de campo. Una salvajada para un tipo llamado a llevar al baloncesto a otra dimensión, una en la que es justo situarle en el debate sobre el mejor europeo en la historia de la NBA, y es que ningún otro jugador de nuestro continente puede decir que ha sido dos veces MVP de temporada, MVP de las finales, Mejor Defensor de la temporada, y ganador del anillo. Y repetimos, con 26 años.

 

Lejana queda la obscenidad que llegó a sufrir en sus carnes cuando al recibir, por fin, después de años pateándose las calles de su Atenas natal dedicándose en ocasiones incluso como hemos recordado a la venta ambulante, la nacionalidad del país que le vio nacer, Grecia, el líder neonazi del partido Golden Dawn se descolgó con unas declaraciones que no deberían tener cabida en una sociedad como la nuestra. “Si a un chimpancé le das una banana y una bandera griega en el zoológico, ¿eso le convierte en griego?” llegaron a decir desde la bancada fascista. Todo esto hablando de un adolescente hijo de inmigrantes nigerianos. La crueldad expresada en su grado más sumo sobre un joven que, como expresa en la inscripción de la suela de sus zapatillas, es el legado de su padre fallecido (“I am my father’s legacy”)

 

Antetokounmpo es uno de esos jugadores bendecidos por los dioses del baloncesto a partir de un imponente molde físico que le hizo destacar desde la segunda división griega, donde en el modesto Filathlitikos y siendo todavía menor de edad era capaz de hacer de todo, incluso jugar de base. Cuentan que Larry Drew, su primer entrenador en Milwaukee, antes de conocerle en persona calculó que no debía medir más de 1,85 tras ver su manejo de balón en vídeos. Posteriormente a las órdenes de Jason Kidd, uno de los mejores bases de la historia, volvió a las posiciones exteriores demostrando que el apodo de “The Greek Freek” no era en vano, pero ha sido en las últimas tres temporadas, jugando cerca del aro y dejando la dirección del juego a bases contrastados como Eric Bledsoe y sobre todo Jrue Holiday cuando el dominio del griego le ha llevado al lugar al que estaba predestinado. Ganar el anillo.

 

Ha sido precisamente el cambio de Holiday por Bledsoe el movimiento maestro para que el equipo de Budenholzer haya pasado de equipo aspirante a real y tangible campeón. Holiday, un tipo muy querido en la liga (la temporada pasada recibió el premio Twyman-Stokes como mejor compañero de equipo y este curso ha sido galardonado con el Joe Dumars a la deportividad), es pura élite defensiva en la NBA. Un base capaz de defender cuatro posiciones, a quien hemos visto secar a Devin Booker en el sexto y definitivo partido (8 de 22 en tiros de campo) y que deja una de las jugadas clave de las finales con el robo al propio Booker en el quinto, con 120-119 para los Bucks y posesión de Phoenix para consumar una remontada (llegaron a estar 14 abajo pocos minutos antes) que no llegó cuando quedaban sólo 16 segundos para el final. Un robo de balón que derivó en un estratosférico alley oop de Anteto servido por el propio Holiday . El base de Chatsworth firmó 9.3 asistencias por partido, el mejor de las finales en ese apartado, además de ser el  máximo recuperador con 2.2 robos por choque. Fueron las únicas principales estadísticas no dominadas por su compañero Giannis, máximo anotador, reboteador y taponador de las series.

 

Khris Middleton ha sido el tercer hombre clave en la franquicia de Wisconsin. Desde LeBron James en 2007 no se veía un jugador más seguro en el “clutch” en las series de post-temporada. Su fiabilidad en el tiro exterior y el “mid range” ha sido fundamental cuando en los finales de partido las defensas más se cerraban sobre Antetokounmpo. Middleton ya tiene estatus de estrella, pero su carrera se ha movido habitualmente por debajo del radar desde que fuera elegido en segunda ronda del draft por unos Detroit Pistons que no supieron ver su potencial (apenas jugó 27 partidos en la MoTown antes de verse involucrado en un trade que llevaba a Brandon Jennings a Detroit), su perfil parecía limitarse al de un “glue guy”, abnegado jugador de equipo que poco a poco ha ido destapando su capacidad anotadora hasta explotar en estos “play offs” con un rendimiento calculado para responder cuando su equipo más le necesitaba, como en la remontada ante Brooklyn, anotando 30.5 puntos por partido en las dos noches en las que el astro griego estuvo ausente por lesión y el pesimismo se había instalado en la bancada de Wisconsin. Y es que excepto en la serie ante Miami, saldada con un barrido de 4-0 (quien sabe cuál hubiera sido el discurrir de la serie si el propio Middleton no hubiera sellado la primera victoria a medio segundo del final de la prórroga de aquel primer partido de play offs… por si fuera poco Holiday, quien si no, taponaba un desesperado lanzamiento de Butler ya fuera de tiempo en la jugada siguiente ), en el resto de eliminatorias los del siempre cuestionado Budenholzer han comenzado por debajo. Ante Brooklyn tuvieron que remontar un 2-0 y un 3-2, Atlanta comenzó ganando la final del Este, y Phoenix llegó a ponerse 2-0 en las recientes finales por el título.

 

Ese 2-0 de los de Arizona basado en la imponente asociación en el “pick and roll” entre Paul y Ayton (22 puntos y 19 rebotes para el pívot de Bahamas en su primera aparición en unas finales) deja la sensación de oportunidad perdida para unos Phoenix Suns que no obstante han sido la gran revelación de la temporada, y en los que el tutelaje de la veteranía de Chris Paul ha maridado de manera certera con la juventud de los Booker, Bridges o Ayton, todos por debajo de los 25 años, la edad justa que tiene Cameron Johnson, otra de las grandes esperanzas del equipo de Monty Williams. Veremos si Phoenix son realmente el futuro o vuelven a ser un caso similar al de Miami, que presentándose en las finales el pasado curso de manera sorprendente con un roster también muy joven sin embargo esta temporada no han sido capaces de superar la primera ronda. En el caso de Phoenix hay que poner en valor también su gran temporada regular (segunda mejor marca con 51-21, sólo una derrota menos que Utah, y muy por encima del 44-29 con el que Miami acabaron quintos en el Este en 2020) y unas eliminatorias en las que antes de llegar a las finales sólo cedieron cuatro partidos ante ambos equipos angelinos, dos ante Lakers y dos ante Clippers, barriendo a los Denver Nuggets del MVP Jokic por 4-0.  El curso de la franquicia de Arizona por tanto no merece otro calificativo que el de sobresaliente. 

 

Pero el presente es de Milwaukee y de Antetokounmpo. El héroe dickensiano que ha alcanzado esa gloria a la que estaba destinado pero le parecía esquiva. Giannis dibuja un baloncestista nuevo, al que los siempre presentes “haters” tratarán de restar méritos aludiendo a su molde físico como único valor cuando en realidad hablamos de un jugador en constante progreso (en el partido definitivo firma un imponente 17 de 19 en tiros libres cuando era una de las mayores aristas de su juego), inconformista, ambicioso y tan competitivo que ha sido capaz de poner el mundo del baloncesto a sus pies con sólo 26 años (¿hace falta recordar de nuevo que Jordan tuvo que esperar a los 28 para ganar su primer anillo?)  Giannis refiere como decimos un baloncestista nuevo y total capaz de ser igual de demoledor a ambos lados de la cancha. Las dos imágenes icónicas que nos deja en estas finales le muestran primero colocando un tapón sobrehumano sobre Ayton a 1.14 del final del cuarto partido evitando una canasta segura que hubiera puesto la igualdad en el marcador. En la segunda le vemos hundiendo el aro tras el robo y asistencia de Holiday para sentenciar el quinto encuentro a falta de 13 segundos. Dos acciones descomunales en los dos lados de la cancha para remontar las series, poner el 3-2 en el global y viajar a Milwaukee con una oportunidad de cerrar las finales que no dejaron escapar.

 

Cada uno de los 50 puntos anotados por Antetokounmpo en el sexto partido justifican la desorbitada extensión de contrato firmada desde la franquicia para con su estrella finalizada la temporada 2020. “Esta es mi casa”, respondía entonces el griego, demostrando una fidelidad no tan habitual a día de hoy en una NBA en la que el movimiento de estrellas entre clubes llega a resultar mareante. A Giannis le han sabido rodear del contexto ideal donde lograr explotar su atómico poder, apostando igualmente por jugadores capaces de unir talento con estajanovismo (Holiday y Middleton) o simplemente lo segundo (Tucker o Connaughton) Y esto es lo que hace este triunfo de Milwaukee tan especial, revelando un quinteto titular en el que sólo la veterana estrella Brook Lopez (máximo anotador histórico de la franquicia de Nets, precisamente una de sus víctimas en post-temporada) presenta en su biografía un pick realmente alto en el draft (número 10 en 2008) Jrue Holiday, un 17 en 2009 por unos Philadelphia con los que a pesar de llegar a ser all star sufrió el interminable proceso de reconstrucción de los 76ers, siendo una de las primeras víctimas traspasado a New Orleans donde las lesiones y un retiro temporal para cuidar de su esposa embarazada y diagnosticada con un tumor cerebral le apartaron del foco. Middleton, ya lo hemos explicado, un segunda ronda cuya primera temporada la pasó mayormente en la liga de desarrollo, como segunda ronda fue también un P.J. Tucker al que vimos curtirse sus primeras temporadas como profesional en ligas europeas (Ucrania, Israel,  Italia, Alemania, Grecia…), y en el medio de todo el imponente Antetokounmpo, aquel chaval sin papeles cuyo nombre comenzaba a aparecer en las libretas de los más avezados ojeadores europeos, pero también norteamericanos, dejando con la miel en los labios al Zaragoza y a la ACB, ya que el equipo maño había pagado por los derechos continentales del jugador 200000 euros. Milwaukee no se lo pensó y pagó la cláusula de salida (un millón de dólares) a la NBA para incorporar a aquel espigado jovenzuelo de 18 años ipso facto. Con esa insultante juventud debutaba en la mejor liga del baloncesto del mundo, apenas cuatro minutos para anotar su primer punto, un tiro libre, frente a los New York Knicks. Ocho años han pasado entre aquel primer punto y los 50 de su histórico sexto partido. Ocho años de grandes esperanzas por fin cumplidas.



Un tapón para la historia.



miércoles, 16 de septiembre de 2015

ESPAÑA SOBREVIVE AL EFECTO "ANTETOKUBO"


¿Antetoqué?


Nunca dudes de un equipo campeón. Spanoulis se vuelve a quedar con las ganas (este año tendrá pesadillas con los españoles) y el inmenso Antetokounmpo, en su mejor partido del campeonato (12 puntos, 17 rebotes, 8 de ellos en ataque, y 2 tapones) tendrá que esperar para luchar por medallas con la selección de adopción de su familia. A sus 20 años y con el tremendo potencial que atesora no nos cabe duda de que más pronto que tarde así será.


El caso es que España llega a sus novenas semifinales consecutivas en un campeonato de Europa de selecciones, una burrada estadística que da la sensación de que no sabemos valorar en su justa medida. Desde 1999 no hemos dejado de luchar por medallas, llevando las mejores selecciones posibles, o en ocasiones, como en este 2015, con equipos de circunstancias y superando una y mil adversidades. Ningún país ha conseguido tal proeza excepto las míticas y extintas URSS y Yugoslavia. No importa. Seguiremos atizando a Scariolo, al maltrecho Rudy, al Chacho por perder un par de balones… en fin, mientras el típico español sigue en su particular cruzada contra el mundo nosotros a lo nuestro, a disfrutarlo. 


Y es que ayer, pese al sufrimiento (no podía ser de otro modo), hemos de admitir que vimos a una gran España. Llull castigaba de inicio con dos triples, el segundo de ellos llegaba además tras meter Rudy Fernández  limpiamente la mano ante el posteo de Antetokounmpo, dándonos esperanzas de volver a ver al mejor Rudy con la selección, el que es capaz de emparejarse con éxito con aleros grandes (recuerden su defensa a Luol Deng) y suplir esa figura del “alero alto” que tan desahuciada parece en el combinado nacional (a la espera de que se apueste por Dani Diez, toda vez que el “divorcio” con Carlos Suárez es evidente) desde la retirada de Carlos Jiménez. Lamentablemente no fue así y el mallorquín volvió a demostrar que físicamente no está, se agradece su compromiso pero en ocasiones su presencia, a este nivel, puede lastrarnos más que beneficiarnos. Surgió entonces la figura de Claver, decisivo en los momentos claves y único jugador capaz de parar al gran protagonista del partido, y no sólo en el aspecto puramente deportivo: Giannis Antetokounmpo.   



La clave Claver



De Antetokounmpo se lleva largo tiempo hablando entre los aficionados al baloncesto (evidentemente Siro López no se cuenta entre ellos), a estas alturas ya todo el mundo conoce su particular historia de hijo de familia inmigrante dedicada a la venta ambulante, tarea que tuvo que realizar el propio Giannis, antes de que encauzase su futuro hacia un deporte para el que está magníficamente dotado. Ya es una de las figuras indiscutibles de unos Milwaukee Bucks con vitola de proyecto de futuro (Carter-Williams, Parker, Monroe…) y por supuesto una de las atracciones principales de un Eurobasket repleto de estrellas. Siro López, la malísima elección de Mediaset como narrador para este torneo, especialista en meterse en jardines y en vivir enfrentado contra el mundo (tengan en cuenta que su ídolo es José Mourinho), tuvo la feliz ocurrencia de acercarse, según contó, a preguntarle a Fotsis Katsikaris por la pronunciación griega de Antetokounmpo (a pesar de que su apellido es nigeriano), y a resultas de lo que sucedió durante la estrambótica narración de Siro, parece ser que el sosias griego de Elvis Costello respondió algo así como “Antetokubo”. De modo que ni corto ni perezoso y para asombro de la audiencia, López se tiró los 40 minutos del partido refiriéndose a la perla griega como “Antetokubo”, mientras se convertía en trending topic en ese Twitter que carga el diablo y era objeto de chanzas de todo tipo por los aficionados. Tal fue así la cosa que al descanso un enrabietado Siro cargaba contra los tuiteros con ironía nada fina y seguía en sus trece: Antetokubo, Antetokubo y más Antetokubo. A su lado Antúnez y Pepu, más prudentes, no se metían en líos. Para ellos era Antetokounmpo, y listo. De modo que Siro, con su habitual acritud, ayer dirimía dos batallas, la de España vs. Grecia y la suya particular contra los incultos tuiteros que se reían de su excelsa pronunciación griega. Por curiosidad estuve investigando un poquito sobre el tema, y al parecer el jugador habla de sí mismo como “Adetokunbo”, y de hecho en su estancia en Zaragoza era conocido por tal nombre. De modo que si quieren ir de finos estilistas de la lengua yoruba, a la cual pertenece el apellido Antetokounmpo, deben decir “Adetokunbo”, pero creo que con Antetokounmpo (que no es tan difícil), nos vamos a entender todos, excepto Siro López y sus estrambóticas anécdotas que no le dejan precisamente en buen lugar. 


Volvamos al baloncesto, que es lo que importa de verdad. Decíamos que España había tenido un gran comienzo de partido, con Llull acertado en el triple y buena actitud defensiva (el robo a Antetokounmpo, dos tapones de Pau Gasol), pero Grecia no tardaría en meterse en el partido, con ese ritmo lento y en apariencia cansino que les conviene. España estaba atenta a que Spanoulis no encendiera la chispa, pero aparecían sus hombres altos, Printezis (con ese extraño tiro lateral tan característico) y Koufos, para acabar el primer cuarto en tablas, 14-14. Veríamos buenos minutos en el segundo cuarto, con Grecia cargándose rápido de faltas intentando parar los pacientes ataques españoles. Jugamos con acierto buscando a Pau y a Mirotic por dentro. Después de un intercambio de triples (Chacho y Antetokounmpo), el partido fue nuestro con un parcial de 22-15 (25 puntos anotados en total en el segundo acto) para irnos al descanso con un buen resultado: 39-32 y muy buenas sensaciones. Las sensaciones de un equipo otrora campeón que pese a no ser favorito en esta cita demostraba su capacidad y oficio para este tipo de partidos. 


Nunca dudes de un equipo campeón, pero tampoco entierres nunca a un equipo que tenga en sus filas a un jugador llamado Vassilis Spanoulis. Al demonio de Larisa le va la marcha y sabemos de su facilidad para liderar remontadas, tal y como hemos visto tantas veces con su siempre sorprendente Olympiacos. Un triple suyo abría la anotación de un tercer cuarto en el que los helenos nos iban a pasar, literalmente, por encima. Y eso que Ribas respondía con otra canasta de tres puntos para devolver los siete puntos de diferencia, pero un parcial de 0-11 ponía a los griegos cuatro arriba y ya no abandonarían el mando en el marcador durante el tercer cuarto. Calathes castigaba desde el triple, y Spanoulis y Antetokounmpo, éste además imperial en defensa y rebote, se echaban el equipo a la espalda. Scariolo ordenaba zona 2-3 que de nuevo jugadores como Printezis y Koufos aprovechaban para anotar desde media distancia, debido a la ausencia de defensor en el poste medio central. Zozobra. Pau Gasol rompía el parcial y anotaba un triple mediado el cuarto que nos ponía a un punto. Uf. Respirábamos. Ya llovía menos. A partir de ahí nos encomendamos al “pau-sistema”, contando el triple fueron nada menos que once puntos consecutivos, entre canastas en juego y tiros libres, para mantenernos en el partido y dos tiros libres de Felipe Reyes ponían el 55-57 final del tercer cuarto. Lo peor era que nos habían anotado 25 puntos en 10 minutos, pero habíamos superado un momento crítico y estábamos vivos.     


Pau volvió a mantenernos



Vaya película de terror que nos esperaba para el último y definitivo acto.


Nunca dudes de un equipo campeón. Esta selección sabe competir, sabe sufrir, y sabe ganar sufriendo. Cuando todo se pone en contra sabes que hay algo con lo que puedes contar: tu propio corazón y deseo en defensa. Los griegos tardaron más de tres minutos en ver aro (un triple de Antetokounmpo), tiempo que aprovechamos para a trancas y barrancas hacer un parcial de 5-0 con nuestros hombres altos (Felipe, Mirotic, y Claver, definitivamente jugando de alero y emparejado con el jugador de Milwaukee, tremenda defensa la del ex –jugador de Portland y en ataque dejando cosas como la canasta tras rebote ofensivo después del fallo en tiro libre de Reyes, nuestro primer error en el partido desde la línea) El Chacho nos ponía 4 arriba tras el triple de Giannis y pese a que no lográbamos cerrar el rebote (Antetokounmpo de nuevo haciendo daño), Zisis fallaba dos intentos triples consecutivos. Costaba anotar, el partido estaba bronco, pero el crono corría a nuestro favor. Mirotic sacaba la quinta personal a un frustrado Bourousis y su acierto en los libres nos ponía con 66-60 a falta de tres minutos y medio. Era el momento de Spanoulis, bien defendido por Llull, pero que aun así encontraba algún resquicio para hacer daño sacando la falta al de Mahón. Sólo anotaba uno de los tiros libres. Cinco arriba y poco más de tres minutos por jugar. Y llegaron los nervios. Claver regalaba una bola que no debería haber subido estando Chacho y Llull en la pista. Printezis fallaba el triple pero el rebote lo capturaba Antetokounmpo, que por aquel entonces ya era Antetokubo, Cabecicubo, Siroalcubo o vaya usted a saber. A sufrir. Calathes fallaba pero él mismo capturaba su propio rebote y el silbato sonaba para pitar unos aliviadores pasos. Había pasado un minuto. En el siguiente ataque Llull fallaba un triple pero aparecía Mirotic para el rebote y sacar la falta de Printezis. La excelencia en los tiros libres nos ponía siete arriba (68-61) con dos minutos por disputarse. Lo empezábamos a acariciar. Llull seguía desactivando a Spanoulis, quien fallaba su intento triple, y el propio jugador del Real Madrid se hacía con el rebote, pero Pau Gasol perdía la bola ante Koufos. A sufrir. Antetokounmpo, que a aquellas alturas ya era Antetokubo, Antequeranokubo o Antediluvianokubo hacía pasos de salida y nos devolvía la posesión. Lo volvíamos a acariciar. Llull perdía la bola con sólo cinco segundos transcurridos. A sufrir. Calathes anotaba una canasta rápida. A sufrir. Quedaba poco más de un minuto y con cinco arriba los griegos nos llevaban a la línea para parar el crono. El Chacho anotaba el segundo. 69-63 y 1.05 para el final. Lo volvíamos a acariciar. Una buena defensa finalizaba con un fallo de Spanoulis y rebote para Pau, ¡lo estábamos acariciando!, pero el Chacho perdía incomprensiblemente (incomprensiblemente desde el sofá de mi casa, claro, jugándote un pase a semifinales en un Eurobasket frente a toda una selección griega es otra cosa) Calathes, imbuido del espíritu de un neutralizado Spanoulis (y repetimos, gracias al trabajo de Llull), anotaba otra canasta rápida. A sufrir. Cuatro arriba y 27 segundos. Estaba claro que nos iban a mandar de nuevo a la línea de personal. Se nos complica el saque de banda pese a estar con tres “pequeños” (Chacho, Llull y Ribas) y sólo Gasol logra recibir. Falta personal sobre nuestra estrella con sólo tres segundos consumidos. Mete el primero. ¡Lo estamos acariciando! Falla el segundo. A sufrir. Cinco arriba y 24 segundos. Spanoulis sigue sin aparecer, o quizás es que le transfirió sus poderes a Calathes. Triple del base de Panathinaikos a falta de 15 segundos. Ahora sí, a sufrir. Falta rapídisima sobre el Chacho (la quinta de Calathes) que enmienda su fallo de la posesión anterior anotando ambos lanzamientos. Cuatro arriba a falta de 13 segundos. ¡Lo estamos acariciando! Sin Calathes, Spanoulis tiene que tomar la responsabilidad. Falla su intento triple. ¡Lo estamos acariciando! Rebote para Antetokounmpo-Antetokubo de Todos Los Santos. A sufrir. Un triple desesperado de Sloukas, quien había entrado por el eliminado Calathes y apenas había jugado durante el partido y no había realizado tiro alguno hasta aquel momento ajustaba el marcador en un 72-71 a falta de casi 4 segundos por jugar. Lo han adivinado: a sufrir. Volvemos a sacar de banda y vuelve a recibir Pau. Como anteriormente, Pau mete el primero… pero falla el segundo, rebotea Koufos y Antetokounmpokubo López cruza su cancha hasta llegar a medio campo y sobre la bocina lanza un triple que no entra mientras su padrino Siro musita extrañamente: “canastaaaaa… canastaaaaaaa… canastaaaa… canastaaaa que no ha entradoooo…” para poner a prueba la capacidad neurológica de los aficionados que, como en la buena película de terror en que se había convertido el partido, habían preferido no mirar a la pantalla en el momento en el que el astro griego de los mil nombres lanzaba esa pelota que podía significar el cielo o el infierno. 


Pero el cielo se abrió, y con justicia, para una selección española que alcanza sus novenas semifinales consecutivas, siendo éstas además las más meritorias que recuerdo en mucho tiempo. Subimos un peldaño más, el de Francia, la actual campeona continental y bronce mundialista. Casi nada.  



Caía la noche en Lille y nuestros jugadores buscaban el descanso del guerrero. Pese a la escasa rotación (ocho jugadores, Aguilar, Vives, Willy y extrañamente San Emeterio no contaron ayer) Scariolo los dosificó bien, con Llull, Mirotic y Pau Gasol permaneciendo 31 minutos en pista como hombres más utilizados (Katsikaris exprimió más a sus titulares, todos por encima de los 30 minutos) Tocaba celebrar la victoria. Pero había alguien que todavía tenía otra batalla que librar. Siro López abandonaba su puesto de comentarista y se entregaba con fruición a tuitear pruebas de que Antetokounmpo era, en realidad, “Antetokubo”. Y es que cada persona, al fin y al cabo, elige la causa por la que luchar.      


Giannis, antes de ser drafteado, cuando era "Adetokunbo".

jueves, 23 de octubre de 2014

WINTER IS COMING: CENTRAL DIVISION


Tras protagonizar los más sonados movimientos del mercado NBA este pasado verano por parte de la franquicia de Cleveland, la división central parece la más fuerte de la conferencia, albergando a los dos equipos en teoría llamados a jugar las finales del Este, los propios Cavaliers y los Bulls de Chicago.    

Efectivamente todos los focos de atención estarán puestos en la franquicia de Ohio, obligados a soportar la presión de ser los grandes favoritos al título. Ya hemos escrito sobre el nuevo proyecto cavalier en este blog (aunque después de escribir aquello conocimos por Antoni Daimiel que los contactos con Kevin Love ya se estaban produciendo antes incluso de la llegada de LeBron) Irving-Waiters-LeBron-Love-Varejao conforman el quinteto titular más fuerte de toda la liga, apoyados por la veteranía de Shawn Marion y Mike Miller o la juventud de Tristan Thompson. Todo lo que no sea ser, ya no campeones de división, si no de conferencia, será considerado un fracaso.     


LeBron y sus nuevos compinches


Chicago tratará de consumar ese fracaso cavalier con su esperada gran baza: el retorno de Derrick Rose. Un jugador llamado a marcar la época de la NBA actual junto a LeBron y Durant, hasta que las malditas roturas de ligamentos hicieron acto de aparición. A su lado se encontrará con jugadores como nuestro Pau Gasol, en el que puede ser su último gran contrato NBA y su último tren para luchar por su tercer anillo. Pau, junto a un Noah cada vez más maduro y completo (excelente en defensa y visión de juego) y un Taj Gibson relegado a la suplencia, pero que será importante, forman un juego interior realmente temible, sin olvidar, como no, a un Nikola Mirotic en su debut NBA en el que contará con minutos. Tampoco es manca su línea exterior, con el citado Rose, los veteranos Hinrich y Dunleavy, un Jimmy Butler que sigue creciendo, y un alero blanco rookie del que se espera mucho como Doug McDermott, bendecido por el mismísimo Larry Bird. Deben estar en la pelea. 

Hablando de Larry Bird, nos gustaría ver a Indiana como esa alternativa al poder que se intuía hace un par de temporadas, pero la grave lesión de Paul George, que le deja “out of season”, les hace no entrar en las quinielas, máxime si tenemos en cuenta la decepción de los pasados play offs envueltos en un ambiente enrarecido y líos de faldas entre sus estrellas, y el paso atrás dado por jugadores como Roy Hibbert, quien apuntaba a pívot dominador pero no ha sido capaz de confirmar tal condición, o la marcha de otro de sus puntales como era Lance Stephenson. Llegan C.J.Miles, Rodney Stuckey y el ex –ACB Damjan Rudez. Poca cosa para hacer olvidar a los ausentes. Aún así deberían ser competitivos si son capaces de mantener el “sello Vogel”, esto es, gran intensidad defensiva y el bloque por encima de las individualidades.   

Detroit y Milwaukee parten en principio muy atrás en los pronósticos, sin embargo nos parecen equipos muy atractivos y que merece seguirles la pista. En el caso de la franquicia de la MoTown, además de ser nuestro equipo favorito, como sabrán nuestros más fieles lectores, creemos que vuelve a tener una plantilla ilusionante (aunque tardaremos en volver a vivir un ciclo maravilloso como el que marcaron hace una década los Billups, Hamilton, Prince, Wallace y compañía), de hecho ya lo pensábamos la pasada temporada, antes de ver como el proyecto del debutante en los banquillos Maurice Cheeks se iba al traste. Ahora se confía en un clásico como Stan Van Gundy. El sosías de Ron Jeremy tiene a su disposición una plantilla muy completa, con dos de los mejores pívots jóvenes de la competición (Drummond y Monroe), un todoterreno como Josh Smith y un base fantástico como Brandon Jennings. Además han buscado dinamita exterior con Jodie Meeks (baja por dos meses) y el veterano Caron Butler. Se espera que Kentavious Caldwell-Pope de un paso al frente. Con todo esto SVG debería llevarnos a los sufridos aficionados de la ciudad del motor a la tierra prometida de los play offs.    


In Stan we trust


En el caso de los Bucks de Milwaukee, lo lógico es que les veamos en las zonas bajas de la tabla. Pero aún así hay que echarles un ojo para ver crecer a sus jóvenes promesas. Hablamos de Jabari Parker, número 2 del pasado draft, quien ya está destacando en pre-temporada y tendrá galones desde el primer momento, y ese portento de la naturaleza llamado Giannis Antetokounmpo, quien con sus 2,11 de estatura puede jugar en prácticamente cualquier posición (seguramente lo veamos de escolta, para dejar a Parker la posición de alero) Larry Sanders seguirá siendo el muro defensivo, y Brandon Knight a demostrar que aún tiene margen de progresión. Los mandos se los otorgan a Jason Kidd, en su segunda aventura como entrenador tras dejar más sombras que luces en Brooklyn. Aquí no tendrá que soportar tanta presión. Los play offs ni se los plantean, aunque deberían mejorar el infame 15-67 de la pasada temporada.    

Sin duda, la división más fuerte de la conferencia Este.


NUESTRO PRONÓSTICO: 

CLEVELAND: Campeón del Este y campeón NBA
CHICAGO:      Finalista conferencia
INDIANA:        Fuera de play offs.
DETROIT:       Primera ronda de play offs.

MILWAUKEE: Fuera de play offs.  

jueves, 14 de agosto de 2014

DIEZ ALEROS PARA EL MUNDIAL


NICOLAS BATUM (FRANCIA, 25 AÑOS, 2.03): En ausencia de Parker y Noah, sin duda la gran estrella “blue”. Viene de firmar 13 puntos, 7.5 rebotes y 5.1 asistencias como una de las piezas claves del engranaje de unos Portland que maravillaron durante gran parte de la temporada. Números que hablan claramente de su capacidad multidisciplinar. No para de crecer. 


RUDY FERNÁNDEZ (ESPAÑA, 29 AÑOS, 1.96): Claro que si hablamos de jugadores multidisciplinares, pocos superan a nuestro Rudy. Huérfana la selección de figura de alero alto desde la retirada de Carlos Jiménez (Carlos Suárez debería haber sido su sustituto natural de haber progresado adecuadamente), le ha tocado a Rudy ponerse el mono de trabajo y pelearse con jugadores más altos y más fuertes que él. No le ha asustado el reto. Sigue siendo un talentazo, pero cada vez aporta más de eso que llaman “intangibles”.      


Rudy y Nico, cuando eran compañeros.


EMIR PRELDZIC (TURQUÍA, 26 AÑOS, 2.06): En una selección acostumbrada a decepcionar fuera del calor de su hogar, y con ausencias de algunos nombres reconocibles (Turkoglu, ya retirado del equipo nacional, o Enes Kanter, su actual gran figura), todas las opciones otomanas parecen pasar por manos de este genio nacido en Bosnia. Un auténtico “all around player”. Puede jugar en cualquier posición del campo y es habitual verle subir la bola y dirigir el ataque más que a cualquier base.     


Prelzdic manda en Turquía.


ANDRES NOCIONI (ARGENTINA, 34 AÑOS, 2.03): Pónganlo de alero o de ala-pívot, a su gusto, tanto da. Este viejo rockero recién fichado por el Real Madrid para hacer olvidar a Nikola Mirotic seguirá dando lecciones de juego al poste sin olvidar su tiro exterior. Sobre su carácter, ya lo saben, no se arruga ante nadie. En una Argentina sin el genio Ginobili, el “Chapu” y Scola son las grandes esperanzas albicelestes.   


Nocioni Rock'n'Roll


BOJAN BOGDANOVIC (CROACIA, 25 AÑOS, 2.00): La principal arma ofensiva de la selección de Repesa. Por fin ha decidido dar el salto a la NBA, concretamente a Brooklyn, de modo que muchas miradas estarán puestas en su actuación.      


Próxima parada: Brooklyn


GIANNIS ANTETOKOUNMPO (GRECIA, 19 AÑOS, 2.11): Sin duda el “prospect” que más focos atraerá en el próximo Mundial. Aunque ya parece incluso desacertado llamarlo “prospect” cuando es toda una realidad. Un jugador que sigue creciendo, y en sentido literal, ya que llegó a la NBA con 2.06 de estatura y ahora ronda los 2.11. En Milwaukee ha demostrado auténticas razones para creer en él como un posible jugador franquicia en el futuro. No hace mucho sobrevivía con su familia vendiendo pañuelos por las calles griegas tras llegar de manera ilegal desde Nigeria. Imagino que la gentuza de Amanecer Dorado echarán bilis con la sorprendente historia de este joven prodigio. Quédense con su nombre, por difícil que resulte pronunciarlo.      



Antetotokounmpo luciendo la bandera griega en el Draft de la NBA. La pesadilla de los racistas helenos.


JOE INGLES (AUSTRALIA, 26 AÑOS, 2.03): Como decíamos en nuestra entrada sobre los escoltas, en referencia a Brad Newley, cuando se trata de tiro exterior hay que fijarse en los “boomers”. Les vamos a ver correr y tirar de lo lindo, y el ex –ACB será de los que más galones imponga para jugársela. Viene de ser campeón de Europa de clubes con el Maccabi Tel Aviv.



El ciclón "boomer"


WALTER HERRMANN (ARGENTINA, 35 AÑOS, 2.06): Otro clásico del baloncesto argentino con una impresionante hoja de servicios a sus espaldas entre Argentina, ACB y NBA (y con nuevo contrato para jugar en Brasil, en el Flamengo) Fue noticia la pasada temporada en la liga argentina al anotar 49 puntos y sumar 59 de valoración con el Atenas de Córdoba. Un tipo muy querido y que ha dejado buen recuerdo por donde ha estado y ha sabido reponerse a las desgracias personales (perdió a su madre, novia y dos hermanas en un mismo accidente de tráfico, y al cumplirse un año se le iba su padre) Un luchador. 


Noble vieja guardia.


KOSTAS VASILEIADIS (GRECIA, 30 AÑOS, 2.00): Uno de los jugadores con mayor facilidad anotadora que campean actualmente por las canchas europeas. Cuando entra en combustión es un auténtico espectáculo capaz de clavarla aunque le pongan cinco tíos encima. Claro ejemplo de jugador de rachas.     

El calor griego



CHANDLER PARSONS (USA, 25 AÑOS, 2.06): El avezado lector se habrá dado cuenta de que no habíamos incluido ningún alero de la selección sin duda gran favorita al oro. La razón es sencilla, no tenemos ni idea quienes serán los elegidos finalmente para ese puesto, y si Krzyewski apostará más perfiles tiradores, o defensores o reboteadores, etc… apostamos por el guaperas de Florida precisamente porque puede aportar un poco de todo. Eso si a última hora al bocazas de Mark Cuban no le da un rebote y le prohíbe jugar el campeonato después de llevárselo de Houston por 45 millones de dólares en 3 años.       


Parsons con la modelo danesa Nina Agdal. Sí, el tío se lo sabe montar.