martes, 20 de agosto de 2019

LOS BRAZOS ABIERTOS DE MARC GASOL











A menos de dos semanas del comienzo del Mundial de baloncesto 2019 en China, no cabe duda de que gran parte de nuestras expectativas de éxito recaen en la figura de un pívot colosal que llega con la vitola de nada menos que campeón de la NBA. Marc Gasol emerge como principal (pero no única) figura de una selección renovada en la que por primera vez desde los JJOO de Sidney del año 2000, es decir, por primera vez en este siglo, concurrimos sin ningún integrante de la generación conocida como los “Juniors de oro”.  


Pero hablar de Marc es hacerlo de un personaje que, al igual que sucede con su hermano Pau, trasciendo el mero ámbito baloncestístico. Los hermanos Gasol se han convertido en referentes y embajadores de nuestro país, personalidades cuyos actos y opiniones merecen ser tenidos en cuenta y ejemplos de que el éxito no debiera ser motivo para vivir de espaldas a la realidad. Acostumbrados a lidiar en las zonas de la NBA, donde lo que se reparten no son caricias y abrazos precisamente, Pau y Marc andan sobrados de carácter para entender, por difícil que parezca (y lo es) cual debe ser el camino más recto y el comportamiento correcto. No pretendemos tampoco investirlos de ninguna autoridad moral que a buen seguro ellos mismos rechazarían, pero si reconocer en su justa medida que hablamos de sujetos que van mucho más allá del tópico del deportista de discurso limitado y escaso verbo. 


El pasado verano de 2018 ofrecía un panorama un tanto desangelado para el aficionado, ya que por primera vez desde 1950 (cuando comienza la Copa del Mundo de baloncesto y con ello todos los veranos nos aseguramos tener baloncesto de selecciones bien por el citado mundial, Juegos Olímpicos, o europeo bianual) nos quedábamos sin un gran torneo internacional, con el cambio de los europeos a una periodicidad de cuatro años y el paso de los mundiales a años impares. Un verano de asueto en el que nuestros jugadores aprovecharon para pasar más tiempo con los suyos, mejorar fundamentos del juego, o conocer de primera mano algunas de las realidades más crudas del mundo en el que vivimos. Fue el caso de Marc Gasol y su enrolamiento en Proactiva Open Arms, en particular en el barco Astral al que se subió en Julio de 2018 para surcar ese Mediterraneo convertido en una auténtica tumba para tantos seres humanos que se juegan la vida intentando llegar a Europa precisamente porque no tienen absolutamente nada que perder empujados por el hambre, la miseria, o las desgracias de las numerosas guerras civiles que siguen aconteciendo en África y Oriente Medio. Concretamente el mediano de los Gasol participó en el rescate de una mujer aferrada a un trozo de madera después de que se hundiese la embarcación hinchable en la que viajaba. Otra mujer y un niño, compañeros de viaje de la rescatada, no tuvieron tanta suerte y cuando Marc y el resto de voluntarios llegaron a su encuentro ya eran cadáveres. No resulta difícil imaginar que incluso un hombretón de dos metros y dieciséis centímetros que ronda los 120 kilos de peso como el de Sant Boi, quien se ha partido la cara contra los más grandes pívots europeos y mundiales de los últimos tiempos, sintiera el punzante escalofrío de la realidad del drama de la inmigración en su vertiente más mísera, la de quienes no pueden siquiera costearse un billete de avión para abandonar su país. 


Marc confesaría que su motivación para unirse a la causa del Open Arms le llegó, como a tantos otros, después de ver la terrible imagen del niño sirio Aylan Kurdi de tan sólo tres años de edad muerto y ahogado boca abajo, abrazado al sueño eterno, en las costas de Turquía. Era Septiembre de 2015 y aquella imagen dio la vuelta al mundo desnudando las vergüenzas de una sociedad occidental empeñada en mirar hacia otro lado. Líbreme Dios de querer hacer política con esta entrada del Tirador, ya que precisamente considero que asuntos relativos a la humanidad poco tienen que ver con ideologías y no deben entenderse en esas ridículas dicotomías de izquierdas y derechas. Lacras como la xenofobia y el racismo no son exclusivos de ninguna siga política si no que tienen más que ver con la escasa humanidad de algunos individuos, pero no podemos menos que denunciar como viejos populismos nacionalistas propios de la Europa de la primera mitad del siglo XX (de cuyas guerras y barbaries parece que no hemos aprendido nada) están llevando a la población a comprar ingentes dosis de discursos  del miedo. No se trata de seres humanos si no de potenciales terroristas o violadores. Tampoco es un drama relativo a la pobreza y a la guerra si no simplemente un negocio de trata de personas. No puede caber solidaridad internacional cuando conduce al suicidio de nuestro viejo continente y la muerte de su identidad. Ese es el discurso con el que buscan justificarse y convencerse a sí mismos quienes quieren cerrar Europa a los refugiados. Todo con un cinismo y una hipocresía que les lleva a afirmar que no tienen nada contra esas gentes, al contrario, pero que sus problemas los arreglen en su casa. Como el homófobo que sin ningún pudor afirma no tener nada contra los gays… pero no tolera ver a dos hombres mostrando su cariño en público y les conmina a volver al “armario”. Y mientras la espiral de retroceso continúa. Cuando se vislumbraba la posibilidad de unas próximas generaciones de ciudadanos concienciados con temas tan sensibles como el feminismo, los derechos de las minorías étnicas y sociales, la convivencia con el mundo animal, el medio ambiente, la lucha contra el hambre y la pobreza a nivel global o la solidaridad internacional por encima de las fronteras, o quizás precisamente porque contemplábamos que por fin pudiésemos hablar de un mundo mejor en el futuro, se han levantado enormes trincheras de intolerancia y racismo empeñadas en derribar toda esa ilusión, volviendo a un discurso rancio, casposo y caduco en el que hay que juzgar a las personas por su lugar de nacimiento, color de la piel, religión o sexualidad. Y así, divididos de este modo, mucho mejor controlados y sumisos. Divide y vencerás.


Este verano Marc no se ha subido a otro barco que el de la selección de Sergio Scariolo, pero ha sido una de las muchas voces que han clamado de indignación por la vergüenza de la actual situación del Open Arms frente a las costas de Lampedusa, donde un totalitario en la mejor tradición comunista y fascista (de la que nos consta es seguidor) llamado Matteo Salvini se erige por encima del derecho internacional y del deber de socorro, ya que como buen totalitario él está por encima de las leyes. En el caso de Marc hablamos de una voz autorizada por haber vivido esa realidad de primera mano. En unos días le veremos batirse en las canchas y partirse el pecho por los colores de nuestro país, jaleado a buen seguro por epatadores de pacotilla que desde las redes se instalan en las trincheras retrógradas antes mencionadas. A ellos también les representará Marc, porque a su diferencia, muchos otros sí que creemos que en este mundo cabemos todos, aunque no todos muestren al prójimo que sufre los brazos abiertos como Marc Gasol.  



lunes, 19 de agosto de 2019

OTRA GENERACIÓN DE ORO










Otro lunes que tenemos que hablar del éxito del baloncesto español en categorías de formación. En esta ocasión hablamos de la U16 campeona de Europa, una generación de chavales nacidos mayoritariamente en 2003 (con Juan Núñez y Eddy Pinedo como representantes de 2004) que se ha subido a lo más alto del podio después de un excelente torneo en el que ninguna selección rival ha sido capaz de doblegarles. 


Pero no ha sido un camino de rosas precisamente hasta alcanzar el preciado oro. Macedonia (ahora llamada Macedonia del Norte) nos puso en serias dificultades en el partido de debut. Juan Núñez certificó el triunfo desde la línea del tiro libre demostrando una enorme frialdad pese a ser uno de los jugadores más jóvenes del torneo. Frente a Letonia e Israel no hubo sufrimiento, venciendo por 36 y 19 puntos respectivamente, plantándonos en octavos de final con estupendas sensaciones. Pero Alemania se mostró como un rival temible, y pese a dominar el partido desde el minuto uno (hubo un parcial 15-3 de salida) los germanos con una gran defensa se metieron en la pelea en el último cuarto llegando incluso a ponerse a un punto a falta de 12 segundos. Tampoco fue fácil Serbia en cuartos de final, necesitando el partido de una prórroga tras llegar con empate a 57 al final del tiempo reglamentario. Y todo parecía indicar que habría un segundo tiempo extra cuando a falta de dos segundos el marcador registraba empate a 71, pero una infracción de los serbios en el saque de banda español (el jugador Markovic claramente traspasa la línea de fuera de banda invadiendo el espacio de saque español) supuso una técnica que significaba tiro libre y posesión. Juan Núñez no falló desde la personal, pero posteriormente cometería campo atrás dejando todavía un segundo para un último y desesperado lanzamiento serbio que por fortuna para nuestros intereses no hizo diana. 


Después de tanto sufrimiento las semifinales ante Rusia fueron un paseo (28 de ventaja), y en la gran final la Francia del siete pies Victor Wenbanyama comenzó a morder el polvo a partir del segundo cuarto. Exhibición de Juan Núñez (21 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias y 6 robos) bien secundado por Rubén Dominguez, quien acabaría siendo designado MVP del torneo. El benjamín del equipo Núñez por su parte acompaña a Domínguez dentro del Mejor Quinteto del torneo, completado por el italiano del Real Madrid Spagnolo, quien llevó a Italia al bronce, el ya citado gigante francés Wenbanyama y el turco Adem Bona. Ruben Domínguez, líder de este grupo, se resarce así de la final perdida en esta misma categoria el pasado año frente a Croacia en una selección comandada por Usman Garuba.


Por parte española además de los consabidos Domínguez y Núñez hay que destacar el buen campeonato de Michel Caicedo y Toni Naspler. Iñaki Ordoñez en el puesto de alero completaría el quinteto básico de Daniel Miret para conseguir un nuevo éxito del baloncesto español y seguir alimentando las esperanzas de cara a la inminente transición y relevo generacional en la absoluta. 






jueves, 15 de agosto de 2019

CÁNDIDO





Ídolo en Dominicana.



Nos ha dejado Cándido Antonio Sibilio Hughes. El inolvidable “Chicho” Sibilio. Otro de esos nombres evocadores de nuestra infancia y protagonista de un baloncesto español que experimentaba un crecimiento brutal tallado en la plata de Los Ángeles 84. En aquella cita fue precisamente el alero hispano-dominicano la gran ausencia del combinado español debido a su propia renuncia, enfriando de este modo su relación con Antonio Díaz Miguel y con la FEB debido a sus idas y venidas veraniegas a su país natal donde disputaba competiciones domésticas que le reportaban unos beneficios por lo que llegó a batallar con la federación española solicitando una compensación económica por los veranos que no pudiese viajar a República Dominicana. Tal polémica no le impidió convertirse en uno de los históricos de la elástica nacional de los años 80, vistiendo la camiseta de la selección absoluta en 87 ocasiones y siendo clave en la plata del Europeo de Francia en 1983. Letal fue su actuación en el mítico partido de semifinales ante la Unión Soviética de Sabonis, Iovaisha, Belostenny, Valters y Homicius, anotando 24 puntos (su compañero azulgrana Epi hizo 27, 51 puntos entre los dos aleros barcelonistas de los 95 totales)  




Histórico con la selección.


Pero si a una camiseta se asocia el recuerdo de Sibilio es sin duda a la del Barcelona, club que le acogió gracias al buen ojo de Ranko Zeravica, técnico culé a mediados de la década de los 70. El laureado entrenador serbio había seguido las evoluciones de aquel espigado deportista que pese a jugar de interior su muñeca (y sus dos metros justos) invitaba a pensar en una evolución hacia el puesto de alero. Todavía adolescente ya había debutado con la selección absoluta de su país, y vistiendo esa camiseta tiene su presentación ante el barcelonismo en el torneo junior Ciudad de Hospitalet de 1975. Junto a Barcelona, Joventut y Hospitalet comparecía invitada la República Dominicana con Hugo Cabrera como gran estrella, preparándose para el Centrobasket de aquel mismo año. “Chicho” no había cumplido siquiera los 17 años y le mete 19 puntos al Barcelona en semifinales. El Mundo Deportivo se refiere en su crónica a “un espigado junior de 17 años (como decimos no los tenía todavía), un auténtico prodigio al que no había medio de parar”. Eclipsa a Cabrera a los ojos de los técnicos culés y meses después estampa su firma como nuevo jugador azulgrana, con quienes ganará nada menos que 5 ligas, 8 copas del rey, 2 recopas de Europa, 1 Korac y un mundial de clubs. Se convierte en pieza clave de un Barcelona demoledor, sobre todo cuando en 1984 la FIBA acepta por fin la línea de tres puntos, distancia desde la que el alero se muestra especialmente letal. 691 canastas de tres puntos llevaron su firma en toda su carrera ACB, dos por partido, de 1675 intentados. Un brillantísimo 42%, porcentaje excelso sobre todo para un jugador con tantos lanzamientos. En la temporada 86-87 llega a lanzar por encima del 50% en liga regular. Salvaje. 

Se convierte en indispensable para todos sus técnicos, desde Kucharsky hasta Aíto, pasando por Antoni Serra y Manolo Flores, aunque no faltan los enfrentamientos debido a su carácter. Serra le llega a apartar del equipo en Octubre de 1984 tras una discusión sobre el reparto de minutos estallando cuando en un partido ante Cacaolat el jugador quiere ir a las duchas antes de que finalice el encuentro. Por otro lado su salida del Barcelona no fue lo amistosa que se hubiera deseado para alguien con su historial, pero su relación con Aíto García Reneses se había claramente deteriorado a media que iban bajando sus minutos en pista. Finalmente en Abril de 1989, poco después de la decepción de la Final Four de Munich en la que Jugoplastika comenzaba a escribir su leyenda desarbolando a los azulgrana en semifinales, el alero era apartado del equipo para firmar meses después por el Baskonia, por entonces denominado Taugrés Vitoria, donde juega sus últimas cuatro temporadas. No gana ningún título, pero a nivel individual la revista Gigantes del Basket lo nombre mejor sexto hombre de la temporada 1989-90, y en el All Star de Zaragoza de ese mismo curso acaba siendo elegido MVP del partido.  




Final agridulce con Aíto.


En su regreso a la República Dominicana siguió vinculado al baloncesto como entrenador, especialmente de categorías de formación.  Sus últimos años los ha dedicado a disfrutar de su Haina natal, donde comenzó a anotar sus primeras canastas a 120 metros de la orilla del mar, y a mantener el contacto con su amigo y ex –compañero Felipe “Jay” Payano, ministro de deportes de la República Dominicana y otra antigua gloria del baloncesto de ese país, con el que ha intentado impulsar el deporte de la canasta de la nación centroamericana. Su legado quedará presente en la escuela de baloncesto de alto rendimiento que llegó a fundar en estos últimos años de su vida, donde trabajan los jóvenes valores del baloncesto dominicano.  

En definitiva un jugador icónico y parte fundamental de ese baloncesto ochentero de tan grato recuerdo para muchas generaciones de aficionados (y que en ocasiones, dicho sea de paso, nos lleva a una nostalgia excesiva incapaz de valorar que el baloncesto actual es muy superior) pese a su carácter esquivo, sus desencuentros con nuestra federación, y su desvinculación con nuestro país al finalizar su carrera profesional como jugador. Porque de lo que no cabe duda es de qué hablamos de una figura que tanto en jugador como persona se antoja gigantesca en la historia de nuestro deporte y nuestro baloncesto, y ahí están las interminables muestras de luto y homenaje de compañeros y rivales.   

Descanse en paz Cándido Antonio, “Chicho” Sibilio.  



Su imagen más característica. El tiro en suspensión.




lunes, 5 de agosto de 2019

ALDAMA JR. Y GARUBA DERRIBAN EL MURO TURCO



Otro lunes que nos despertamos con la dulce resaca de un éxito del baloncesto español, algo a lo que ya llevamos varios veranos seguidos acostumbrados con nuestras distintas selecciones nacionales en sus diferentes categorías (pese al discurso apocalíptico que amenaza con que tras la generación de los “Juniors de Oro” no hay nada) En esta ocasión le ha tocado a los U18, jugadores nacidos mayoritariamente en 2001 (únicamente Usman Garuba es posterior, de 2002) quienes se han colgado el oro continental en la griega ciudad portuaria de Volos, tras un magnífico torneo en el que han acabado invictos contando sus siete partidos por victorias.  




La primera fase fue prácticamente un paseo (palizas a Holanda y Finlandia, y victoria por siete puntos ante Croacia) Letonia no fue rival en octavos (cayeron de 35 puntos), pero Rusia si nos dio guerra en cuartos de final, en un partido dominado por los nuestros a partir del segundo acto, pero con los rusos respirando en el cogote durante el último cuarto (decisivo Javier García en los minutos finales) En semifinales la anfitriona Grecia aguantó durante una primera parte en la que llegó a ir ganando al descanso, pero sucumbió en el demoledor segundo tiempo español. 



Y finalmente una muy competitiva Turquía en la gran final. Con una media de altura muy alta en comparación a sus rivales (2.01 era la media del roster turco) y una gran defensa sobre todo en el juego interior, los otomanos lograron desactivar a las dos grandes estrellas españolas, Aldama y Garuba, durante la primera mitad. Los turcos llegaron a tener hasta trece puntos de ventaja comenzando el tercer cuarto, pero una defensa zonal muy activa de España y el despertar en anotación de Aldama fueron claves para ir limando poco la desventaja hasta consumar la remontada. Usman Garuba seguía desacertado en ataque pero fue igualmente decisivo con su trabajo en defensa y el rebote. No obstante no hay que pasar por alto la polémica cuando a 12 segundos del final los árbitros concedieron balón a España pese a un claro campo atrás de nuestra selección, lo que ha provocado la reacción de Hedo Turkoglu, actual presidente de la federación turca,  quien en twitter no ha dudado de calificarlo de “robo”.




Santi Aldama, hijo del mítico jugador del mismo nombre que desarrolló casi toda su carrera en los 90, ha sido elegido MVP del Torneo después de promediar 18 puntos, 7.6 rebotes, 2.6 asistencias, 1.9 robos y 2.3 tapones por partido. A su lado también ha brillado, como no, Garuba, con sus 15.6 puntos, 12.9 rebotes, 2.3 asistencias, 1.6 robos y 2.1 tapones. Ambos españoles han sido incluídos en el Quinteto Ideal del torneo, acompañados por el esloveno Ziga Samar (canterano del Real Madrid), el turco Sengun y el griego Rogkavopoulos. 





Para finalizar con nuestra enhorabuena a los chicos de Javi Zamora, no queremos olvidarnos del estudiantil Héctor Alderete, uno de los mejores jugadores de 2002 y actualmente en el dique seco por su grave lesión de rodilla cuando entrenaba con el primer equipo del Estudiantes, del que está llamado a ser una de las futuras referencias, y quien sin duda hubiera sido convocado por Zamora para este campeonato de no haberse lesionado. El madridista Golden Dike en un bonito gesto celebró el título poniéndose la camiseta nacional de su amigo ausente.  Esperemos que su progresión se vea mermada lo más mínimo posible y pronto podamos verlo al lado de los Aldama, Garuba, Pradilla o el propio Dike conformando la que ya muchos se atreven a afirmar que puede ser la mejor generación del baloncesto español desde la inolvidable cosecha de los 1980-81.  







Aldama y Garuba nos llevan a lo más alto.