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jueves, 7 de junio de 2012

UN AÑO DEL TIRADOR

El Angel del Tirador


Estamos de aniversario. Nuestro primer aniversario. Hace hoy justamente un año que comenzábamos la andadura de este blog, falto de pretensiones pero henchido de pelotas (de baloncesto, se entiende) Era una tarde cualquiera, reclinado en el sillón de mi oficina, matando las últimas horas de trabajo, y pensando que, porque no, que quizás estaría bien eso de hacer un blog, a pesar de mis reticencias iniciales, como con todo lo que tiene los mínimos visos de modernidad, modas, etc. 

Lo cierto es que llevaba ya bastante tiempo divagando y filosofando sobre mi deporte favorito a través de esa cosa que ahora nos parece prehistórica llamada fotolog, y ciertamente, el cambio fue a mejor, tanto que ahora puedo decir que me arrepiento de no haber empezado antes con esto. Cierto es también que, inevitablemente, el entusiasmo primerizo con el que acogí este trabajo no tiene la misma fuerza que hace un año, lo que me preocupa es que eso pueda repercutir en la calidad literaria de las entradas. Al fin y al cabo, no lo niego, me interesa escribir bien. Creo que escribir bien es sinónimo de pensar bien, y pensar bien es un síntoma de vivir bien (no hablo materialmente, cosa a la que ya he renunciado totalmente y he aceptado que nunca seré millonario ni volveré a canturrear la famosa canción de Ilegales al respecto, si no de vivir con paz, tranquilidad, felicidad, orden y armonía, aunque también soy de los que cree que dentro de cada hombre ha de anidar un caos, para que pueda existir un cosmos), por lo tanto uno de los grandes objetivos de este blog era poder hablar de mi deporte favorito tratando de transmitir toda esa paz, tranquilidad, felicidad y orden. Se trata al fin y al cabo de la búsqueda de ese “zen en el arte de escribir” del que hablaba el gran Ray Bradbury fallecido ayer (y al que no está tardando la intelectualidad de turno, desde su púlpito, en despreciarlo, ¿cómo no van a despreciar a un simple escritor de ciencia-ficción ellos, a quienes Dios ha dotado de una sensibilidad exquisita por encima del resto de los mortales?) Lo he dicho muchas veces, el mundo del deporte de alta competición está demasiado empozoñado y envenenado a nivel mediático, tenemos que volver a reconducir el orden natural de las cosas, que el deporte vuelva a ser divertido… (y la banca, aburrida, como defiende Paul Krugman) 

176 entradas en un año, no está nada mal, prácticamente una cada dos días. No sabría calcular la extensión media, pero desoyendo a mi amigo Marc Rampas (Marcos Prieto), quien defiende la brevedad de los textos en este medio, he procurado hacerlas densas, largas, completas… o al menos para lo que suelen ser las entradas habituales en el mundo de los blogs. 

No es un blog referente, ni tiene un significativo número de seguidores, tampoco hemos buscado ingresos, ni tenemos publicidad. Ni siquiera hemos abrazado la polémica en ningún momento (con lo que vende), en definitiva no somos un blog conocido en el “mundillo”. Lo único que espero es que hayan disfrutado una cuarta parte de lo que yo al recorrer este camino, simplemente con eso me doy por más que satisfecho. 

Por estas páginas virtuales han ido pasando noticias, partidos, historias, jugadores… defensas a capa y espada a mis genios favoritos, críticas hacia cosas que no me gustan, análisis de lo que me rodea… de algunas entradas me siento especialmente orgulloso y feliz, otras me parecen directamente una bosta infumable… pero en un día como hoy si me gustaría detenerme en las entradas que más éxito han tenido, al menos a nivel de visitas:

LA ETERNA PRIMAVERA DE STEVE NASH (900 visitas): me congratulo enormemente de que mi querido Steve Nash ocupe la privilegiada primera posición. En esta ocasión hacíamos un pequeño repaso a su carrera aprovechando que había sido el líder en asistencias de la temporada regular de la NBA el pasado curso, con nada menos que 37 años a sus espaldas. Ahora, con 38, y concluido su contrato en Phoenix, afronta un verano clave en el que decidirá si se retira o nos sigue regalando su magia. Gasolina aún le queda a este superclase, un tipo absolutamente genial y maravilloso dentro y fuera de las canchas, y referente absoluto para este blog por su manera de entender la vida y el deporte. 

THE BASKETBALL DIARIES (542 visitas): y si Steve Nash es un referente, ¿qué podemos decir de Gonzalo Vázquez?, una inspiración absoluta, la lectura de sus textos es sencillamente deliciosa y uno de los placeres más grandes a los que un aficionado al baloncesto puede acceder. No sólo el mejor articulista en nuestra lengua sobre este deporte, si no directamente uno de los mejores escritores españoles vivos actualmente. Cabeza, corazón y alma para ponernos la piel de gallina con cada uno de sus textos.   

EL PEQUEÑO DRAGÓN Y EL NOBLE Y PODEROSO SIRVIENTE (293 visitas): una de las cosas que tenía en mente al realizar este blog, era que partiendo de la premisa del baloncesto como tema principal, pudiésemos tocar otros campos buscando vínculos quizás en algún momento peregrinos, pero en otros totalmente palpables y justificados, como este caso de la relación entre dos de las más grandes personalidades del siglo XX, Bruce Lee y Kareem Abdul-Jabbar.   

La extraña pareja


SAFE EUROPEAN HOME (267 visitas): una entrada de la que me siento especialmente satisfecho, ese “seguro hogar europeo” lanzando un guiño a los Clash en el que analizábamos a los más grandes del basket europeo de las últimas décadas. Recuerdo que lo escribí una larga noche de sábado encerrado en casa en compañía de unos generosos litros de cerveza y la escucha radiofónica de “Milenio Tres”, hacía el final del texto iba bastante achispado, pero no ha sido la única vez que he escrito, digamos, un poco “estimulado”. 

CINCUENTA NOMBRES PARA LA EUROLIGA (IV) (195 visitas): no es en absoluto significativa esta entrada que ocupa la quinta posición en visitas (imagino que tendrá que ver el “empujón” del nombre de Marcus Slaughter sonando para el Real Madrid), simplemente un repaso a los jugadores que pensaba que merecía destacar en la pasada edición de la Euroliga en la posición de ala-pivot… sobre todo teniendo en cuenta que las entradas que vienen después en el ranking si son de esas que les tengo especial cariño. 

I’M FIVE YEARS AHEAD OF MY TIME (150 visitas): una de las muchas entradas dedicadas al más grande mago del baloncesto hoy día y nuestro jugador favorito: Ricky Rubio. En este caso incidiendo en su amistad con el malogrado Guillem Raventós. Un texto escrito una calurosa tarde de sábado (si es que el sábado es el día ideal para todo, para todo)   

ALL YOU NEED IS LOVE (148 visitas): otro jugador que nos tiene absolutamente ganados es Kevin Love, un tipo que demuestra un corazón imbatible en las pistas, uno de esos tipos hechos de una pasta especial. 

ALL THE YOUNG DUDES (100 visitas): con el nombre de la mítica canción de Mott The Hopple escrita por Bowie, analizábamos a los sorprendentes y reveladores Timberwolves de Rick Adelman… la lesión de Ricky partió sus esperanzas por la mitad, pero aún así ya nos hemos hecho fans absolutos de estos jóvenes y hambrientos lobeznos.

RIMBAUD EN AFRICA (95 visitas): la noticia que llevábamos tiempo esperando por fin se producía, Ricky daba el salto para ir a jugar con los mejores y demostrar al mundo entero cual era su habitat natural.   

El simbolismo llevado a las canchas de basket


RESPLANDORES (90 visitas): esto no fue más que un divertimento, que nos llevó su tiempo de documentación, recordando las más grandes proezas individuales de la historia. 

Las curiosidades del destino han querido que tal día como hace 19 años perdíamos en las carreteras alemanas a nada menos que Drazen Petrovic, 18 cuando comencé este blog, de modo que de una u otra manera el Mozart de las canchas se convierte ya para siempre en nuestro particular ángel, un ángel de ribetes diabólicos y asesinos por otro lado, un bello Lucifer impío cuando de jugar al baloncesto se trataba. Como dijimos en aquella lejana primera entrada, pocos jugadores ha habido en Europa que hayan sido capaces de crear tantas vocaciones para este juego. Para este deporte que es parte de nuestra vida, o quien sabe incluso si nuestra vida misma.  

miércoles, 22 de junio de 2011

EL PEQUEÑO DRAGÓN Y EL NOBLE Y PODEROSO SIRVIENTE

Para la jornada de hoy tenemos una entrada de esas que se puede calificar como "off-topic", y es que  aún buscando un hilo conductor en el mundo de la canasta, nuestra nueva actualización se mueve por otros derroteros distintos al del deporte del baloncesto, pero igualmente atractivos para quien esto escribe.   

Pura iconografía 70's... Bruce Lee volando por encima de Kareem con el chandal amarillo  que Tarantino saquearía  años más tarde para "Kill Bill".


La Sexta 3, una de las tres cadenas de TDT de La Sexta, y que con acierto (pero con la infamia de los anuncios y los comerciales destrozando las emisiones de los largometrajes) se ha convertido en una especie de canal temático cinematográfico, está ofreciendo este mes un pequeño ciclo de artes marciales centrado sobre todo y como no podía ser de otro modo en la figura de Bruce Lee. El ciclo sabe a poco para quien sea buen aficionado al género y a estas disciplinas, pero menos es nada, y además sirve para traer un poco encima de la mesa estos temas tan apasionantes, para ponerlo, aunque sólo sea un poquito, "de moda", luego bienvenido sea. Así esta noche está programada la emisión de "Juego con la muerte", la película inconclusa del bueno de Bruce, una de sus obras más personales, lo que iba a ser su testamento definitivo sobre la concepción del Jeet Kune Do, el arte de lucha que el propio Pequeño Dragón creó, siempre a partir del resto de artes marciales conocidas, buscando en definitiva un propio estilo que mejor se adaptase a el mismo. Finalmente y tras haber rodado Lee menos de una hora de película, de la que se aprovechan poco más de diez minutos para el montaje comercial final explotado por Raymond Chow, la productora Golden Harvest, y Columbia como distribuidora, la película final que nos llega es un ejercicio de rapiña y explotación sobre la idea original de Lee y ese metraje inédito, uniéndose a todo el bizarro y vergonzante "bruceploitation" que ya salpicaba las carteleras de nuestros cines de barrio, pero en esta ocasión como film oficial dentro de la filmografía del prematuramente desaparecido astro de las artes marciales. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el baloncesto?, se estarán preguntando. La presencia en la película del gran Kareem Abdul-Jabbar. 



Bien, tras confirmar que estáis en "El tirador melancólico", vuestro blog amigo, y no os habéis equivocado de página, sigamos con el tema. Bruce Lee es para mí uno de los personajes más importantes, influyentes e impactantes de toda la historia de la humanidad. Esto lo pienso lógicamente desde mi total subjetividad, pero aunque el lector no sea aficionado a las artes marciales, ni haya practicado kung-fu en su vida, ha de admitir que nos encontramos ante un auténtico icono pop, una figura clave de la iconografía y cultura popular de los primeros 70 al estilo del Elvis de Las Vegas o el Marlon Brando de "El Padrino". Una figura de culto que ha sido explotada hasta la saciedad en posters, camisetas o anuncios de tv, para prueba de la paciencia de los muchos seguidores del genio de origen cantonés, que hemos asistido con desesperación al penoso espectáculo de ver como una de sus sentencias se convertía en chascarrillo para el papanatas de turno. Ciertamente en Bruce Lee encontramos un personaje que trasciende la figura pública de artista marcial o estrella de cine, en realidad un filósofo (matriculado en la Universidad de Washington), un pensador, un sujeto embarcado hacia la búsqueda de la perfección física, intelectual y espiritual. Un hombre capaz de evolucionar algo tan tradicional y conservador como las centenarias artes marciales y crear su propio estilo, el Jeet Kune Do, y con una biografía, a pesar de su corta existencia, apasionante y en la que encontramos una vida plena y aprovechada, en la que fue desde estrella de cine infantil en Hong Kong hasta consumado bailarín de cha-cha-cha (llegando a ganar algún campeonato) También es un personaje imprescindible para comprender algunas de las nuevas maneras de pensar tan aperturistas de mente de las décadas posteriores a la II Guerra Mundial. El propio Lee es un pionero que lleva a Occidente los secretos de un estilo de lucha reservado por aquel entonces sólo a los orientales. Su filosofía global de las artes marciales le granjea muchos enemigos y amenazas que tiene que acometer para poder seguir adelante con sus enseñanzas. Aquellas décadas de los 60 y 70 son años en los que en Estados Unidos hay una mentalidad muy abierta, por un lado la revolución hippy de San Francisco, el pacifismo anti-belicista en plena Guerra de Vietnam, el apogeo de nuevas y distintas religiones y filosofías, las reivindicaciones del pueblo negro y afroamericano, las conversiones al Islam de grandes personalidades como Cassius Clay o el personaje que nos sirve de nexo entre baloncesto y artes marciales, Lew Alcindor... en este batiburrillo de pensamientos y mentalidades que buscan romper con lo establecido todo lo novedoso e importado es visto con agrado exótico, así es fácil pensar que aquel extraño personaje llamado Bruce Lee, que practicaba un arte de lucha sumamente efectivo y lo rodeaba todo de un aura filosófica e intelectual, se convirtiera en una especie de gurú de un nuevo pensamiento. Por lo tanto Lee no tuvo problemas en encontrar entre sus alumnos a autenticas celebridades de todo tipo como Sreve McQueen, James Coburn, Roman Polansky, o... Kareem Abdul Jabbar. 

El pequeño maestro y el gigantesco discípulo.


Kareem ha sido sin discusión (de las pocas cosas indiscutibles en este deporte) uno de los grandes pivots de todos los tiempos. Su producción de registros individuales y palmarés sólo permite que le puedan tutear (alguno dirá superar, en eso no entro) Wilt Chamberlain y Bill Russell. El primero como devorador de números y estadísticas personales, el segundo con el mejor palmarés de la historia. Kareem sería un punto intermedio entre ambos, a medio camino entre el pivot dominador a nivel individual y entre el acumulador de anillos de campeón. Kareem, nacido como Lew Alcindor (hasta su nombre original era un pasote), sigue siendo el máximo anotador de la historia de la NBA. Una larga y saludable carrera en la que llegó a ser incluso MVP de unas finales con 38 años, en esas célebres finales del 85 ante Boston en las que después del "Memorial Day Massacre" le vimos tirarse en plancha a por balones perdidos o hacerse “coast to coast” tras capturar el rebote como un veinteañero, un jugador que sólo bajó de los 20 puntos por partido en toda su carrera al alcanzar los 40 años. Un elemento de vida deportiva prodigiosa y un personaje muy peculiar que buscaba la paz y serenidad mental y espiritual a través de la marihuana y de su extensa colección de discos de jazz (para el lector que quiera profundizar un poco más en la relación entre Kareem y la música jazz le recomiendo esta entrada del blog “Defensa Ilegal” de mi amigo Marcos Prieto) Un afroamericano que tras la lectura de la biografía de Malcom X se convirtió al islamismo bajo ese nombre de Kareem Abdul Jabbar cuyo significado viene a ser algo así como “Noble y poderoso sirviente”. Por lo tanto el gran Kareem es un buen paradigma de esa nueva mentalidad norteamericana de la que estábamos hablando, que se da entre finales de los 60 y principios de los 70. Un exponente del pujante “black power”, comprometido, pero con espacio suficiente para la búsqueda de la paz interior. Un hombre tranquilo pero inquieto quien por tanto es fácil imaginar que encontrase en el kung-fu un buen complemento a su personalidad. 

Kareem y el Kung-Fu, una larga relación.


Y así llegamos nuevamente a Bruce Lee y a “Juego con la muerte”. Como digo la idea original para esta película era muy simple, prácticamente se limitaba a ofrecernos a Bruce Lee superando diferentes enemigos en un mismo edificio hasta llegar al piso final y enfrentarse con el último maloso, como en aquel videojuego que tanto nos gustaba de niños y tantos buenos recuerdos nos trae, el mítico “Kung-Fu Master”. En realidad la idea era ofrecer un ideario completo de lucha del Jeet Kune Do, donde se viese las diferencias y dificultades de enfrentarte a diferentes adversarios y distintos tipos de combate, distancias largas, cortas, predominio de puños, o pies, patadas, etc… así Lee encuentra en su peculiar discípulo de 218 centímetros uno de los villanos ideales para su proyecto. ¿Cómo un tipo de 1,70 puede atacar una torre que le saca casi 50 centímetros y que sólo con alargar su brazo o hacer un barrido es inalcanzable? 

"Estaba casi terminando el Kung-Fu Master, en la pantalla vi tu cara reflejarse..."


El “Juego con la muerte” que llegó hasta nosotros es como hemos dicho un trabajo inconcluso, cuyo rodaje Lee tuvo que posponer para acometer otros proyectos como la exitosa y supercool “Operación Dragón”. Un expolio sinverguenza de la memoria de un Bruce Lee de quien se llegan a utilizar hasta imágenes de su funeral real. Había que completar la cinta como fuera. Como uno se da cuenta de que poco más se puede aportar a algo realmente bueno que ya hayan escrito otros, os dejo un enlace a una entrada del blog de Cinefagos sobre el asunto, muy recomendable. Por nuestra parte hemos querido aprovechar el detalle de la emisión de “Juego con la muerte” esta noche para rendir un pequeño homenaje a dos personajes tan especiales como Bruce Lee y Kareem Abdul Jabbar, dos de nuestros iconos más queridos, y recordar ese momento en que unieron fuerzas para un trabajo común. La relación de Kareem con la pantalla grande no se quedaría ahí, y seguro que todo el mundo recodará su cachonda actuación en la memorable “Aterriza como puedas”, aunque esa, como se suele decir, es otra historia, o en este caso otra película…   

Kareem is my co-pilot!!