Mostrando entradas con la etiqueta Ersan Ilyasova. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ersan Ilyasova. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

THE (BAD) BOYS ARE BACK IN TOWN





Con dos semanas de competición NBA disputadas parece claro que ya tenemos equipo revelación, con gran gozo por nuestra parte como seguidores de la franquicia de la MoTown, y es que el 5-2 con el que ha arrancado el equipo de Stan Van Gundy el presente curso es su mejor comienzo de temporada en mucho tiempo. Queda todo un mundo (75 partidos nada menos), y debemos ser cautelosos, dada nuestra gran capacidad para gafar todo proyecto esperanzador que analizamos en esta página, pero parece claro que esta campaña los seguidores de los Pistons tenemos razones para el optimismo y para trasnochar o, como es mi caso, ver al día siguiente cada uno de los partidos de nuestro equipo en diferido. 


Se ha hablado mucho de la transformación en el roster llevada a cabo por Stan Van Gundy durante el año pasado y el anterior verano, intentando fotocopiar (salvando las distancias) la fórmula que le hizo campeón del Este con Orlando Magic en 2009. Hay que recordar que Stan The Man llega a unos Pistons en principio ilusionantes, con mucho talento representado en Brandon Jennings, Josh Smith, Greg Monroe y Andre Drummond. Unos “Fab Four” con posibilidades reales de ser equipo dominante en el Este… si alguien es capaz de encajar tanto kilo, músculo y centímetro junto. Van Gundy, a la sazón general manager del equipo tras la no renovación de contrato de un cada vez más errático en sus decisiones Joe Dumars, pronto se encuentra con el problema de que Smith sigue sin definir su juego entre “tres” y “cuatro”. Pésimo lanzador exterior, su intención de ocupar la zona provoca un dolor de cabeza para el entrenador, que ya tiene a dos auténticos pesos pesados como Monroe y Drummond, quienes estaban llamados a ser la mejor pareja interior del Este. Al técnico no le tiembla el pulso y antes de ecuador de la temporada rescinde el contrato del alero de Georgia. El balance era desolador. Un indecente 5-23. Sólo cinco victorias en 28 partidos. Prescindir de J-Smoove, quien había sido uno de los agentes libres más deseados en el verano de 2013 y se había vendido como uno de los mejores aciertos desde los despachos de la MoTown en mucho tiempo, parecía una locura. Ni siquiera era un trade. No recibían nada a cambio y el contrato de Smith seguía contando como masa salarial para la franquicia (lo están pagando a plazos) De modo que ni siquiera ganaban en espacio salarial… pero ganaban en espacio en la zona. Y mientras los aficionados nos tirábamos de los pelos Van Gundy iba diseñando su plan. Nueve victorias en los diez partidos siguientes (siete victorias consecutivas) pronto nos hicieron olvidar a Smith, con un Brandon Jennings jugando el mejor baloncesto de su carrera. El equipo iba como un tiro y directo a play offs hasta la lesión del talentoso base californiano. A finales de Enero la dirección del juego queda en manos de un point guard menor como D.J. Augustin, hasta que en un trade a tres bandas los Pistons consiguen a Reggie Jackson, vital para reconducir el equipo debido a la grave lesión de Jennings (rotura del tendón de Aquiles), quien de hecho todavía no ha podido estrenarse esta temporada y no tiene fecha de regreso a las canchas. Jackson es un base con mucha calidad pero fama de individualista, quien vivía a la sombra del descomunal Russell Westbrook en Oklahoma City. Los números de Reggie en el final de temporada con la camiseta del equipo de la ciudad del motor son muy buenos (17.6 puntos, 9.2 asistencias y 4.7 rebotes por partido), y aunque no tiene el impacto de Jennings en el número de victorias (de hecho nueve derrotas consecutivas alejan al equipo definitivamente del sueño de jugar post-temporada), su condición de agente libre para el inminente verano hace que Van Gundy decida retenerle en Detroit con un contratazo (80 millones de dólares por 5 años)  


Pero la gran noticia del verano en la MoTown tiene el nombre propio de Greg Monroe. Una de las figuras de los Pistons, quien fuera número 7 del draft de 2010 y por tanto una de las más claras apuestas de futuro de la franquicia, ve la llegada de Ersan Ilyasova como una declaración de intenciones de Van Gundy. El técnico californiano quiere un cuatro abierto y no tiene intención de contar con Monroe y Drummond juntos. El interior de Luisiana emigra precisamente a Milwaukee, de donde procede precisamente Ilyasova, para firmar por el máximo salarial y convertirse en la gran referencia en la zona de uno de los equipos más prometedores de la actual NBA como son los Bucks de Jason Kidd (aunque su comienzo de temporada ha estado por debajo de las expectativas) De modo que de aquel cuarteto estelar de Jennings-Smith-Monroe-Drummond, nos quedamos en este comienzo de curso solamente con el bestial Andre Drummond… y la cosa funciona. 


Y es que los movimientos de Van Gundy en los despachos se han mostrado acertados. Junto a Ilyasova llegaba también Marcus Morris, otro jugador que sin mucho nombre ni ruido ha sido todo un acierto. De este modo Van Gundy logra replicar un quinteto con unas características muy similares a las de los Orlando Magic de 2009. Drummond, convertido en su Dwight Howard particular (va camino de superarle, aunque en tiros libres es incluso peor que el actual pívot de los Rockets), Ilyasova, un “stretch four” al estilo Rashard Lewis, y Morris como un nuevo Hedo Turkoglu, haciendo daño al poste y desde el exterior (aunque sin la capacidad para subir la bola y dirigir ataques del turco, ejemplo de “point-forward” en sus mejores años) Jackson y Caldwell-Pope parecen un “backcourt” aún superior al que formaron en su día Nelson y Courtney Lee, y cuando vuelva Jennings incluso es posible que veamos a los dos bases juntos, con Jackson, cuya capacidad anotadora está fuera de toda duda (tremenda su exhibición en el último cuarto de la remontada en Portland), jugando de dos.     



Marcus Morris, el tapado de Van Gundy



Pero la gran diferencia respecto a pasados cursos en estos Pistons para asemejar ahora un equipo capaz de plantar cara a cualquier rival en la mejor liga del mundo es la recuperación de viejas características que parecían ya desterradas en Auburn Hills, y que fueron las que llevaron a esta franquicia a ganar tres anillos, primero en los tiempos del Pontiac Silverdome (por cierto, próximo a ser demolido), con el inolvidable Chuck Daly en el banquillo, y posteriormente en el 2004 con los Billups y compañía. Hablamos de química, defensa, dureza física y mental.   


Sextos en puntos permitidos y segundos en rebotes, Van Gundy ha logrado inocular las necesarias dosis de sacrificio en la parte posterior de la cancha para que el equipo cierre al aro y sufra desde la defensa para ganar partidos (obsérvese la remontada ante Portland), por si fuera poco ningún equipo rebotea más en aro contrario que estos hambrientos Pistons. Drummond es el jefe, pero Marcus Morris no le pierde la cara a ninguna pelea, incluso Ilyasova o un jugador con apariencia engañosamente frágil como el tirador Caldwell-Pope. En un banquillo muy limitado por la ausencia de Jennings y la lesión por varios meses de Jodie Meeks (jugar en la NBA de hoy día con Steve Blake de segundo base es un hándicap incalculable), SVG encuentra petróleo en dos jugadores con auténtico ADN Bad Boy. Uno llegado desde el draft. Un Stanley Johnson que ya ha enamorado a todos los aficionados por su entrega y lucha en la pista, su defensa y su ansia de rebote. Ya nadie se acuerda del debate sobre si era mejor Justise Winslow, alero elegido por Miami justamente dos puestos después en el pasado draft y con un perfil similar al de Johnson (incluso con parecido peinado) Stanley Johnson arrastra detrás suyo además una muy emotiva historia que le hace ser uno de los favoritos para los aficionados. Hijo de padre atleta, su madre Karen fue jugadora profesional de baloncesto cuando todavía no existía la WNBA (liga que arrancaría en 1996), por lo que tuvo que labrar su carrera en Europa. Con el divorcio de sus padres poco antes del nacimiento de Stanley, de una manera amistosa Stanley Sr. accedió a que el tutelaje del chaval correspondiese a la madre. Johnson, como no podía ser de otro modo, pronto empezó a interesarse por el deporte, y dado que su madre había sido profesional de la canasta, tras coquetear con fútbol americano y baseball finalmente siguió los pasos de su progenitora, quien a la postre se convertiría en su mejor entrenadora y maestra y educó al chico en las canchas y en la vida. “Dios, Iglesia y baloncesto”, asegura el propio Johnson que eran los principios en los que se basaba la vida de madre e hijo. Pero con 19 años, y a principios de Agosto, Stanley Johnson dejaba este triste twitter para sus seguidores: “Forever in my heart Always watching my back My angel from above I'm the luckiest kid in the world” Y es que el bueno de Stanley perdía a la persona más importante de su vida, la mujer que le preparó para ser una estrella del baloncesto, y que ni siquiera pudo llegar a verle debutar como profesional. 


El otro favorito para los aficionados desde el banquillo, que nos hace recordar la pura esencia Bad Boy, es el australiano Aron Baynes. Un jugador que no llamó la atención de la NBA tras su paso por la universidad de Washington y tuvo que buscarse la vida en Europa (muy recordada su etapa en el Olimpija Ljubljana jugando Euroliga) Los aficionados le recordamos también por su magnífico papel en el Mundial 2014 con la selección de su país. Popovich, ese especialista en sacar petróleo de cualquier jugador, confió en él para sus Spurs, donde tuvo sus minutos como jugador de rotación. Su intensidad y entrega ahora se disfruta en Detroit. Algo así como el Felipe Reyes australiano.



No nos engañemos, la plantilla de Detroit es muy limitada, y el banquillo deja bastante que desear, pero Van Gundy está logrando que incluso “elementos extraños” como Anthony Tolliver se dejen la piel por la camiseta azul de los Pistons. Veremos cómo transcurre la temporada para estos nuevos Detroit que buscan ser los Bad Boys 3.0 tras los de Chuck Daly y Larry Brown. Tras tantos años de travesía por el desierto y de estar fuera de play-offs, con jugar post-temporada podríamos darnos por satisfechos. Pero sobre todo el optimismo llega por ver recuperadas las viejas esencias que hicieron a Detroit Pistons una franquicia respetada en la NBA. La particular química que rodea a los chicos más duros de la liga.       




Aron Baynes, de los que se parten la cara.


martes, 27 de agosto de 2013

EUROBASKET 2013. GRUPO D: LA ENÉSIMA OCASIÓN DE ITALIA


Concluimos nuestro repaso a los grupos del próximo Eurobasket de Eslovenia echándole un vistazo al Grupo D, el más fuerte junto al B, aunque ninguno de ellos tampoco puede llegar a considerarse “grupo de la muerte”. En un torneo con 24 selecciones nos encontraremos con una gran competitividad media, pero también con grandes diferencias desde el principio en casi todos los grupos. Podría ser también el caso del D, donde a priori Rusia, Grecia y Turquía parecen muy superiores al resto. El interés puede radicar en ver si Italia da por fin ese paso adelante que muchos aficionados llevan esperando, después de una larga travesía por el desierto, ausentes de Mundial y Juegos Olímpicos y finalizando en 17º posición en el pasado Eurobasket de hace dos años (hace cuatro ni se clasificaron) El otrora brillante baloncesto transalpino sigue instalado en una hipotética segunda división del basket continental. Para quienes tenemos cierta edad y recordamos las brillantes generaciones de baloncestistas italianos con los que crecimos, resulta un tanto duro verles no levantar cabeza.   


Stallone Belinelli, la esperanza italiana.


Y no lo tendrá fácil tampoco en esta ocasión el combinado de Simone Pianigiani (uno de esos entrenadores a mi juicio de prestigio nominal por encima de los méritos contraídos), sin dos de sus grandes figuras, Bargnani y Gallinari, toda la presión y responsabilidad recaerán sobre Marco Belinelli y su excelsa muñeca. Un tanto decepcionante en el Europeo de Lituania (28% en triples), la “azzurra” necesita de la mejor versión del nuevo tirador de los Spurs. A su lado mucho clásico (Datome, Poeta… cestistas ambos con buena mano… el interior Gigli… el alero Mancinelli), junto a jugadores en progresión como Aradori, y sobre todo la esperanza puesta en dos jóvenes “prospects” que dejaron muy buena impresión en el Europeo Sub20 de Bilbao: el forward Nicoló Melli (una especie de David Lee a la europea), y sobre todo el escolta Alessandro Gentile (hijo del mítico Ferdinando), quien ya es una de las estrellas de la Lega a sus 21 años y cuyo carácter competitivo recuerda la mejor tradición de baloncestistas transalpinos. Tendrán difícil el pase de ronda, pero deberían estar en la pelea. 

Y si tendrán difícil el avanzar a la segunda fase es porque, como decimos, tendrán enfrente a tres selecciones con entidad suficiente para pelear por los metales. Es el caso de la siempre correosa Grecia, que busca dar un cambio de imagen con el debut del técnico italiano del Unics Kazan Andrea Trinchieri en el banquillo heleno. Spanoulis, como no podría ser de otro modo, santo y seña. El duro pero técnico Bouroussis será la referencia interior. Printezis y Pananikolau, aleros todoterreno. Zisis, la sobriedad. Vasileiadis y Bramos, las metralletas. Fotsis, la clase. De modo que a pesar de las bajas (Koufos, Schortsanitis, Calathes… y ya la conocida retirada de Diamantidis), candidatos a todo. 

Rusia es otro combinado que siempre entra en los pronósticos. Tras su exitosa etapa con David Blatt al frente de la dirección técnica (oro y bronce en los europeos 2007 (sigh) y 2011 respectivamente, bronce en los pasados Juegos Olímpicos de Londres), afrontan una nueva era que, tras un breve pero tumultuoso paso de Fotsis Katsikaris por el banquillo ruso, presenta al ex –jugador Vasily Karasev (base de longeva y exitosa carrera durante las dos últimas décadas) como jefe del cotarro. Le tocará lidiar ilustres bajas, empezando por el líder natural del baloncesto ruso, Andrei Kirilenko. Tampoco estarán los pívots Sasha Kaun ni el NBA Timofei Mozgov. Otra ausencia es la del alero Viktor Khryapa, todo un clásico en las convocatorias de Blatt. De modo que llegarán a Eslovenia sin el brillo de pasadas citas, y esperando que el combo-guard Alexey Shved explote definitivamente y de un paso al frente. Talento tiene a raudales, ahora hay que ver si también es poseedor de eso que se conoce como “madera de líder”. Monya seguirá siendo el gran especialista defensivo y anotador ocasional. El tiro exterior tiene nombre propio en el letal Vitaly Fridzon. El ala Dmitry Kulagin, de la generación del 92, será una de las caras jóvenes junto al prospect Sergey Karasev, un espectacular alero de 19 años y muñeca prodigiosa que la próxima temporada dará el salto a la NBA vistiendo la camisola de los Cleveland Cavaliers. Por otro lado siguen siendo una selección con mucho físico y centímetros, con los 215 centímetros del veterano Savrasenko (quien había anunciado su retirada) como torre. El intenso y peleón Semen Antonov debería ser otro de los fijos para jugar por dentro, aunque no ha participado en los últimos amistosos, incluyendo la soberana paliza de 31 puntos que les inflingió Lituania la pasada semana. En definitiva, una Rusia venida menos, pero con la obligación histórica de pelear por medallas.   


El joven Karasev levantando expectación.


Turquía es el tercer gallo del grupo. Un país que ha dado excelentes baloncestistas en los últimos tiempos, sobre todo interiores, pero que no acaba de encontrar la química necesaria para las grandes citas, a excepción de si actúan como locales contagiados del ardor de los graderíos. El mayor ejemplo es un jugador tan genial como indolente cual es Hedo Turkoglu, un “point-forward” (ese tipo de aleros con tendencia a subir y amasar la bola como si fuera un base) multiusos con grandes recursos ofensivos y buen físico para defender y rebotear, pero cuya carrera no ha estado a la altura de lo esperado sobre todo en relación a sus contratos. Ilyasova es el otro gran nombre, convertido ya en un jugador NBA relevante tras una buenacarrera en Milwaukee Bucks (13.2 puntos y 7.1 rebotes por partido en su última temporada) con sus 208 centímetros seguirá jugando prácticamente de todo menos de base y haciendo estragos a ambos lados de la cancha (y pensar que en su etapa azulgrana algunos “aficionados” lo bautizaron “Ilyasobra”) Emir Preldzic completa el trío de aleros “all around players” turcos. Otro jugador que con 2.05 es capaz de jugar de base y de lo que haga falta. Con estos tres jugadores tan imprevisibles Turquía será uno de los rivales más incómodos del campeonato. Tampoco faltarán especialistas como el tirador Omer Onan, un peligro desde el 6.75. Ender Arslan llevará la batuta si llega a tiempo tras su lesión en el talón de Aquiles (no estará en esta ocasión el veterano ex –madridista Tunceri)  Y por dentro, como siempre, una batería de hombres altos sencillamente temible: Savas, Erden y Asik, todos por encima de los 210 centímetros. Ninguna selección es capaz de presentar tres “cincos” puros de tantas garantías. Y eso que faltará a la cita otra de sus imparables estrellas en crecimiento como es Enes Kanter. El alero Cenk Akyol es otra de las ausencias, después de hacer pública su postura en apoyo a las protestas del Parque de Gezi. Expectación por ver si pasa el corte definitivo el base del 95 Kenan Sipahi, MVP del último Europeo Sub18. A la pizarra, como no, el clásico y veterano Bogdan Tanjevic. 

Después de todo no parece fácil apostar por dos selecciones como Finlandia y Suecia, sobre todo en el caso sueco. No obstante el baloncesto finés ha logrado colarse entre los países habituales de la canasta continental, finalizando en una magnífica novena posición en el pasado Eurobasket 2011 (pasaron primera ronda por average tras un triple empate con Croacia y Bosnia) Una magnífica generación de jugadores actuales tiene la culpa. Siguen siendo un equipo joven, que en su preselección presenta varios jugadores nacidos en los 90, destacando el escolta del Olimpija Ljubljana Sasu Salin. Su líder continúa siendo el jugador del Khimki Petteri Koponen, y se encuentran en la lista preliminar ilustres veteranos como Teemu Rannikko o Hanno Mottola. Falta por conocer el roster definitivo pero todo apunta a que habrá predominio de jugadores exteriores y el tiro exterior será posiblemente su gran arma, con la que esperan dar algún susto y no irse de vacío del torneo. 


Pocas esperanzas en que Suecia pueda hacer algo en esta cita (quizás en un grupo más flojo como el A pudiesen sumar alguna victoria) Su jugador más reconocible es el forward de los Pistons Jonas Jerebko, auténtica estrella del combinado. Otro jugador con etiqueta NBA es el Bobcat Jeffery Taylor, nacido en Suecia mientras su padre, el baloncestista profesional Jeff Taylor, desarrollaba su carrera en el país escandinavo. Ludvig Hakanson, base del Barcelona B de tan sólo 17 años, ha salido de titular en tres de los cinco partidos de preparación disputados por su selección. Apunta a tener minutos en su primera gran cita continental.     


Hakanson, ojo a este chico.


NUESTRO PRONÓSTICO:  

1º GRECIA
2º TURQUIA
3º RUSIA
4º ITALIA
5º FINLANDIA
6º SUECIA  


miércoles, 31 de agosto de 2011

CINCUENTA NOMBRES PARA EL EUROBASKET (IV)

Pues ya tenemos el campeonato en marcha, ha llegado el momento esperado (y como han visto con el primer partido de nuestra selección, va a ser un camino duro y tortuoso, ¿o qué creían?, ¿qué esto era la play-station?), pero por nuestra parte queremos cumplir nuestra promesa de daros los cincuenta nombres que pensamos merece más la pena seguir en este torneo, o sea que vayamos con los ala-pivots. Posición en la que sin duda encontramos los dos jugadores que mayor atención mediática merecen en esta competición. Dirk Nowitzki y Pau Gasol.  

Dirk Nowitzki (Alemania, Dallas Mavericks, 33 años, 2.13) La estrella entre las estrellas de este Eurobasket. Nadie le puede hacer sombra bajo los focos en estos momentos, ni siquiera nuestro Pau Gasol. El rubio ala de los Mavericks llega luciendo anillo y lustroso MVP de las finales. Ha sido el hombre de la temporada, y es el jugador de moda. Su juego con los años ha ido a más y su repertorio de tiros es cada vez más indefendible, destacando su famoso "fade away a la pata coja" que es ya imagen icónica de este deporte. Es una de las estrellas NBA más fieles a su selección nacional, a la que llevó a la plata en 2005 (derrotando a España en semifinales), si repite similar hazaña Angela Merkel debería poner su estatua en cada localidad germana. Ha sido máximo anotador en tres de los últimos europeos, y MVP en el 2005.  

El orgullo teutón.


Pau Gasol (España, Los Angeles Lakers, 31 años, 2.15) El hombre que ha llevado nuestro baloncesto a cotas inimaginables hace años. Llega con sangre en el ojo tras perderse el mundial de Turquía y después de no poder revalidad título en la NBA y con el objetivo de meternos en los Juegos Olímpicos entre ceja y ceja. Mala noticia para los rivales y buena para España. Si Nowitzki ha sido tres veces máximo anotador de este torneo en los últimos cinco años, Pau lo ha sido en las otras dos ediciones (y MVP en la última), luego estos dos jugadores son la historia reciente del Eurobasket. 

Serge Ibaka (España, Oklahoma City Thunders, 21 años, 2.08) Debut con nuestra selección para el congoleño, quien nunca ocultó sus deseos de defender los colores del país que le dio la oportunidad de crecer y hacerse jugador de baloncesto de elite. Llega con el título de máximo taponador de la NBA como tarjeta de presentación. Espectacular físico y gran "timing" de salto, a lo que ha añadido un tiro de media distancia cada vez más fiable. Chollazo del Supermanager, por cierto. Un dato curioso: el día de la final, 18 de Septiembre, será su vigesimosegundo cumpleaños, ¿lo celebrará en Kaunas en dicho partido?   

Juntos, un mate entre dos, diciendo a los problemas adios.


Ersan Ilyasova (Turquía, Milwauke Bucks/Efes Pilsen, 24 años, 2.08) Otro crack turco con una curiosa leyenda urbana sobre su origen a sus espaldas. Sea cual sea la realidad, lo cierto es que es uno de los jugadores más comprometidos con el baloncesto otómano, y una referencia incluso mayor que la de Turkoglu en su selección. Larguísimos brazos y gran envergadura para el rebote y la defensa y buena mano en ataque. Aún tiene margen de mejora.  

Antonis Fotsis (Grecia, Armani Jeans Milan, 30 años, 2.09) El Bat-Man griego es otro de esos ejemplos de la evolución de los hombres altos, cada vez con mayores recursos para jugar por fuera y crear peligro exterior. Siempre me ha parecido un poco débil de carácter, pero tiene muchísima calidad, y en una Grecia sin Spanoulis, Diamantidis ni Schortsanitis tiene la oportunidad de ser el líder de su equipo.  

Grecia necesita nuevos héroes, ¡Bat-Man al rescate!


Erazem Lorbek (Eslovenia, Regal Barcelona, 27 años, 2.10) Con uno de los mejores juegos de pies de Europa, y un tiro exterior notable, el mayor de los Lorbek es un prototipo de lo que es un ala-pivot del baloncesto moderno. Aunque algo blando bajo aros, con un buen cinco que le cubra las espaldas es un jugador que siempre quieres en tu equipo, a pesar de su gris aspecto de oficinista británico (no me digan que no se parece a John Cleese)

Milan Macvan (Serbia, Maccabi Tel Aviv, 21 años, 2.05) Uno de mis jugadores favoritos desde que lo vi por primera vez en el Europeo U18 de Madrid hace unos años (aquel del “pasteleo” entre Serbia y Lituania para dejarnos fuera) Todo carácter y capacidad de liderazgo, sin tener un físico espectacular, hace daño con su buena muñeca y una extraordinaria inteligencia sobre la pista. Una especie de cruce entre John Pinote y Kevin Love. Con la ausencia de Velickovic, su rol ganará enteros en Serbia.     

Madera de líder.    


Dusko Savanovic (Serbia, Efes Pilsen (si paga el traspaso) 27 años, 2.04) Un superclase que ha ido creciendo con paso firme hasta convertirse en uno de los mejores jugadores de Europa en su posición. Capaz de aparecer en ataque por todas partes, de continuar bien los bloqueos, leer las puertas atrás, y hacer mucho daño por fuera. Un jugador fino, que se dice. Anda en líos entre el Valencia y el Efes Pilsen por el pago de su cláusula, pero todo parece indicar que acabará en Turquía. 

Joel Freeland (Gran Bretaña, Unicaja Malaga, 24 años, 2.08) Jugador al que hemos visto crecer desde su llegada a España al Gran Canaria, su progresión sigue en ascenso y aún está lejos de alcanzar su verdadero potencial. Una de las (pocas) estrellas de su selección. 

Matjaz Smodis (Eslovenia, Cedevita Zagreb, 31 años, 2.05) Sinceramente es difícil que volvamos a ver a Smodis a su mejor nivel, siendo un jugador que prácticamente no hay campaña que no pase lastrado por las lesiones, y su rol en Eslovenia no será muy importante, pero no puedo obviar en mi selección de los mejores cuatros del torneo a quien ha sido uno de los jugadores más ilustres del baloncesto FIBA en los últimos años, depredador de títulos con el CSKA de Messina, y exponente claro de la importancia de tener un pívot que juegue abierto en tus filas.      

Un superclase venido a menos, el físico no perdona.