Mostrando entradas con la etiqueta Aron Baynes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aron Baynes. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de agosto de 2016

AUSTRALIA VA EN SERIO



Dellavedova le ganó el pulso a Teodosic



Australia sigue sorprendiendo. La selección de Andrej Lemanis se confirma como el equipo del torneo olímpico (obviando siempre a Estados Unidos, a otro nivel), tras una nueva exhibición en esta ocasión ante la Serbia de Sasha Djordjevic. Fue un partido más igualado que ante la Francia de Collet, y resuelto en unos minutos finales en los que el tiro exterior aussie cercenó cualquier posibilidad de victoria serbia con un parcial final de 0-11, con dos triples de Joe Ingles (sus únicas canastas de campo en todo el partido), para estirar el marcador a los 15 puntos de diferencia finales.   



La solvencia ofensiva australiana abruma. Los números son elocuentes. Sus 182 puntos anotados en ambos encuentros, disputados ante dos de las mejores selecciones europeas, dan una media de 91 por partido, situándoles como la mejor maquinaría anotadora de la competición (insistimos, obviando a Estados Unidos) La excelencia de su juego se plasma en sus 27 asistencias por partido (sólo les supera el combinado estadounidense, casi a la par con 27.5), y las referencias que hablaban de Lemanis como un entrenador con gusto por el baloncesto ofensivo y poco amigo de censurar las libertades en ataque de sus jugadores se confirman viendo los 47 triples intentados en ambos partidos por los oceánicos, de los cuales 16 han dado en el blanco (un notable 34%) Tienen su particular “big three” en Dellavedova-Mills-Bogut. Lemanis apuesta por dos bases de salida, siendo el nuevo jugador de Milwaukee el auténtico director de juego, repartiendo ya 11.5 asistencias por partido, líder destacadísimo de la categoría. Dato que alcanza otra dimensión cuando comprobamos que en sus 55 minutos en pista únicamente ha perdido un balón, lo que da un alucinante ratio de 23 asistencias por pérdida. Estratosférico. Sus 13 pases de canasta de ayer son record de un jugador australiano en Juegos Olímpicos, pero además sumados a que no contabilizó ninguna pérdida hacen que tiremos de hemeroteca para tener que remontarnos a los Juegos de 1984 en Los Angeles, cuando el mítico Pierluigi Marzorati establecía una marca similar ante Alemania. Confiar la batuta a Dellavedova libera al pequeño (1.83 cms) Patrick Mills de labores de dirección para concentrarse en su auténtica especialidad: la anotación. Con 23.5 puntos por partido es hasta la fecha el máximo anotador del torneo entre los jugadores que ya han disputado la segunda jornada, incluyendo por tanto a Kevin Durant (gran candidato a máximo anotador de los Juegos) Su 46.9% en tiros de campo es un buen porcentaje para un jugador de su altura y posición, y en el tiro libre se muestra implacable (91.7%) Junto a este formidable “backcourt”, Andrew Bogut se erige como el gigantesco faro que alumbra el juego australiano. Simple y llanamente, Bogut está haciendo de todo. Quien fuera número 1 del draft de la NBA de 2005 está haciendo un torneo casi perfecto (12 de 14 en tiros de campo, escalofriante 85.7%), promediando 13.5 puntos, 8 rebotes y 2 tapones por partido. Pero por encima de todo destacan esas 5.5 asistencias por encuentro, inusual para un cinco puro. El nuevo jugador de Dallas Mavericks está repartiendo más juego que la mayoría de bases del torneo.


Pero estos tres astros no están solos. Completando el quinteto titular les acompañan el ya clásico Joe Ingles, abnegado complemento que también reparte 5.5 asistencias y cuyo tiro exterior puede aparecer en cualquier momento, como ocurrió ayer para romper el partido contra Serbia. Sólo ha anotado 2 triples (precisamente ante Serbia) de 7 intentos, pero goza de la total confianza por parte de su entrenador para mirar el aro. Con buen criterio sabe que las opciones de su equipo pasan por las prestaciones de sus tres compañeros citados anteriormente. Igualmente sucede con otro grandísimo jugador de equipo como es Aron Baynes, quien he de reconocer es una debilidad particular, no sólo porque actualmente sea interior de rotación de mis amados Detroit Pistons. El Felipe Reyes australiano ya nos había sorprendido gratamente en su andadura europea, especialmente con su magnífica trayectoria en Euroliga vistiendo la elástica del Olimpija de Ljubljana, donde se confirmaba como uno de los interiores más duros y rocosos del baloncesto del Viejo Continente. En su madurez deportiva ayuda a la selección aussie con sus 7.5 rebotes por partido. En su debe ese flojo 37.5% en tiros de campo, muy mejorable para un jugador interior y que juega cerca del aro. 


La rotación de Lemanis, como en el resto de equipos del torneo (excepto, como no, Estados Unidos), hace bajar las prestaciones del combinado, pero no lo suficiente como para no considerar que manejan un buen banquillo, con varios nombres bien conocidos por el aficionado al baloncesto. Es el caso del mítico capitán David Andersen, quien a sus 36 años y lejanas ya las temporadas en las que se hinchó a ganar títulos en Europa (destacando sus dos euroligas con el CSKA), busca conducir a su selección al hito histórico de ganar su primera medalla olímpica. Sigue teniendo buena mano (8 puntos por partido) y ascendencia sobre el grupo (mientras tanto en España nos dedicamos a despellejar a Scariolo por llevar a Navarro) Kevin Lisch y Chris Goulding son de sobra conocidos también por el aficionado español tras su paso hace dos temporadas por la ACB, vistiendo la camiseta del Cai Zaragoza donde destacaron sobre todo por su facilidad para el tiro exterior tanto el base como el escolta. Ryan Broekhoff ha sido una de las revelaciones de la pasada Euroliga al lado de Víctor Claver en el Lokomotiv Kuban (aun así con números sensiblemente inferiores a los del jugador español, y permítanme recordar como aquí seguimos despellejando a Scariolo por llevar a Claver) y a Cameron Bairstow el buen aficionado a la NBA lo recordará por haber compartido vestuario la pasada temporada con Mirotic y Pau Gasol en Chicago, a quienes por otro lado fue incapaz de disputarles minutos de calidad en ningún momento. El pívot del Zalgiris Brock Motum y el base Damian Martin completan el roster de una selección que habitualmente se ha caracterizado por su dureza defensiva y su alegría ofensiva, características que sigue mostrando en estos Juegos pero a las que el nivel actual de Dellavedova, Mills y Bogut las ha llevado a otro nivel. 



Además de la victoria boomer, la jornada de ayer nos deja otra contundente victoria estadounidense ante una Venezuela que fue capaz de resistir durante todo un primer cuarto en el que llegaron a acabar empatados a 18… para acabar perdiendo por 44 puntos, y Francia lamiéndose las heridas estrenando su casillero de victorias ante China. Lo cierto es que aunque sólo han transcurrido dos jornadas, la situación en este Grupo A es bastante clarificadora. Nadie duda que Estados Unidos se va a hacer con la primera plaza aplastando a cada uno de sus rivales (veremos la resistencia que es capaz de oponer Australia), y los protagonistas de nuestra entrada, tras vencer en sus dos particulares “finales” ante Francia y Serbia apuntan directamente al segundo puesto salvo sorpresa morrocotuda (ojo a un posible cruce contra España) Los citados galos y serbios se disputarán entre ellos la tercera y cuarta plaza (siempre y cuando Venezuela no repitan un “milagro” similar al del pasado Torneo de Las Américas), y la vinotinto buscará ante China no irse de vacío de estos Juegos.    




Andersen y Navarro, exponentes de la bestial generación del 80. Uno idolatrado en su país, el otro señalado.





miércoles, 11 de noviembre de 2015

THE (BAD) BOYS ARE BACK IN TOWN





Con dos semanas de competición NBA disputadas parece claro que ya tenemos equipo revelación, con gran gozo por nuestra parte como seguidores de la franquicia de la MoTown, y es que el 5-2 con el que ha arrancado el equipo de Stan Van Gundy el presente curso es su mejor comienzo de temporada en mucho tiempo. Queda todo un mundo (75 partidos nada menos), y debemos ser cautelosos, dada nuestra gran capacidad para gafar todo proyecto esperanzador que analizamos en esta página, pero parece claro que esta campaña los seguidores de los Pistons tenemos razones para el optimismo y para trasnochar o, como es mi caso, ver al día siguiente cada uno de los partidos de nuestro equipo en diferido. 


Se ha hablado mucho de la transformación en el roster llevada a cabo por Stan Van Gundy durante el año pasado y el anterior verano, intentando fotocopiar (salvando las distancias) la fórmula que le hizo campeón del Este con Orlando Magic en 2009. Hay que recordar que Stan The Man llega a unos Pistons en principio ilusionantes, con mucho talento representado en Brandon Jennings, Josh Smith, Greg Monroe y Andre Drummond. Unos “Fab Four” con posibilidades reales de ser equipo dominante en el Este… si alguien es capaz de encajar tanto kilo, músculo y centímetro junto. Van Gundy, a la sazón general manager del equipo tras la no renovación de contrato de un cada vez más errático en sus decisiones Joe Dumars, pronto se encuentra con el problema de que Smith sigue sin definir su juego entre “tres” y “cuatro”. Pésimo lanzador exterior, su intención de ocupar la zona provoca un dolor de cabeza para el entrenador, que ya tiene a dos auténticos pesos pesados como Monroe y Drummond, quienes estaban llamados a ser la mejor pareja interior del Este. Al técnico no le tiembla el pulso y antes de ecuador de la temporada rescinde el contrato del alero de Georgia. El balance era desolador. Un indecente 5-23. Sólo cinco victorias en 28 partidos. Prescindir de J-Smoove, quien había sido uno de los agentes libres más deseados en el verano de 2013 y se había vendido como uno de los mejores aciertos desde los despachos de la MoTown en mucho tiempo, parecía una locura. Ni siquiera era un trade. No recibían nada a cambio y el contrato de Smith seguía contando como masa salarial para la franquicia (lo están pagando a plazos) De modo que ni siquiera ganaban en espacio salarial… pero ganaban en espacio en la zona. Y mientras los aficionados nos tirábamos de los pelos Van Gundy iba diseñando su plan. Nueve victorias en los diez partidos siguientes (siete victorias consecutivas) pronto nos hicieron olvidar a Smith, con un Brandon Jennings jugando el mejor baloncesto de su carrera. El equipo iba como un tiro y directo a play offs hasta la lesión del talentoso base californiano. A finales de Enero la dirección del juego queda en manos de un point guard menor como D.J. Augustin, hasta que en un trade a tres bandas los Pistons consiguen a Reggie Jackson, vital para reconducir el equipo debido a la grave lesión de Jennings (rotura del tendón de Aquiles), quien de hecho todavía no ha podido estrenarse esta temporada y no tiene fecha de regreso a las canchas. Jackson es un base con mucha calidad pero fama de individualista, quien vivía a la sombra del descomunal Russell Westbrook en Oklahoma City. Los números de Reggie en el final de temporada con la camiseta del equipo de la ciudad del motor son muy buenos (17.6 puntos, 9.2 asistencias y 4.7 rebotes por partido), y aunque no tiene el impacto de Jennings en el número de victorias (de hecho nueve derrotas consecutivas alejan al equipo definitivamente del sueño de jugar post-temporada), su condición de agente libre para el inminente verano hace que Van Gundy decida retenerle en Detroit con un contratazo (80 millones de dólares por 5 años)  


Pero la gran noticia del verano en la MoTown tiene el nombre propio de Greg Monroe. Una de las figuras de los Pistons, quien fuera número 7 del draft de 2010 y por tanto una de las más claras apuestas de futuro de la franquicia, ve la llegada de Ersan Ilyasova como una declaración de intenciones de Van Gundy. El técnico californiano quiere un cuatro abierto y no tiene intención de contar con Monroe y Drummond juntos. El interior de Luisiana emigra precisamente a Milwaukee, de donde procede precisamente Ilyasova, para firmar por el máximo salarial y convertirse en la gran referencia en la zona de uno de los equipos más prometedores de la actual NBA como son los Bucks de Jason Kidd (aunque su comienzo de temporada ha estado por debajo de las expectativas) De modo que de aquel cuarteto estelar de Jennings-Smith-Monroe-Drummond, nos quedamos en este comienzo de curso solamente con el bestial Andre Drummond… y la cosa funciona. 


Y es que los movimientos de Van Gundy en los despachos se han mostrado acertados. Junto a Ilyasova llegaba también Marcus Morris, otro jugador que sin mucho nombre ni ruido ha sido todo un acierto. De este modo Van Gundy logra replicar un quinteto con unas características muy similares a las de los Orlando Magic de 2009. Drummond, convertido en su Dwight Howard particular (va camino de superarle, aunque en tiros libres es incluso peor que el actual pívot de los Rockets), Ilyasova, un “stretch four” al estilo Rashard Lewis, y Morris como un nuevo Hedo Turkoglu, haciendo daño al poste y desde el exterior (aunque sin la capacidad para subir la bola y dirigir ataques del turco, ejemplo de “point-forward” en sus mejores años) Jackson y Caldwell-Pope parecen un “backcourt” aún superior al que formaron en su día Nelson y Courtney Lee, y cuando vuelva Jennings incluso es posible que veamos a los dos bases juntos, con Jackson, cuya capacidad anotadora está fuera de toda duda (tremenda su exhibición en el último cuarto de la remontada en Portland), jugando de dos.     



Marcus Morris, el tapado de Van Gundy



Pero la gran diferencia respecto a pasados cursos en estos Pistons para asemejar ahora un equipo capaz de plantar cara a cualquier rival en la mejor liga del mundo es la recuperación de viejas características que parecían ya desterradas en Auburn Hills, y que fueron las que llevaron a esta franquicia a ganar tres anillos, primero en los tiempos del Pontiac Silverdome (por cierto, próximo a ser demolido), con el inolvidable Chuck Daly en el banquillo, y posteriormente en el 2004 con los Billups y compañía. Hablamos de química, defensa, dureza física y mental.   


Sextos en puntos permitidos y segundos en rebotes, Van Gundy ha logrado inocular las necesarias dosis de sacrificio en la parte posterior de la cancha para que el equipo cierre al aro y sufra desde la defensa para ganar partidos (obsérvese la remontada ante Portland), por si fuera poco ningún equipo rebotea más en aro contrario que estos hambrientos Pistons. Drummond es el jefe, pero Marcus Morris no le pierde la cara a ninguna pelea, incluso Ilyasova o un jugador con apariencia engañosamente frágil como el tirador Caldwell-Pope. En un banquillo muy limitado por la ausencia de Jennings y la lesión por varios meses de Jodie Meeks (jugar en la NBA de hoy día con Steve Blake de segundo base es un hándicap incalculable), SVG encuentra petróleo en dos jugadores con auténtico ADN Bad Boy. Uno llegado desde el draft. Un Stanley Johnson que ya ha enamorado a todos los aficionados por su entrega y lucha en la pista, su defensa y su ansia de rebote. Ya nadie se acuerda del debate sobre si era mejor Justise Winslow, alero elegido por Miami justamente dos puestos después en el pasado draft y con un perfil similar al de Johnson (incluso con parecido peinado) Stanley Johnson arrastra detrás suyo además una muy emotiva historia que le hace ser uno de los favoritos para los aficionados. Hijo de padre atleta, su madre Karen fue jugadora profesional de baloncesto cuando todavía no existía la WNBA (liga que arrancaría en 1996), por lo que tuvo que labrar su carrera en Europa. Con el divorcio de sus padres poco antes del nacimiento de Stanley, de una manera amistosa Stanley Sr. accedió a que el tutelaje del chaval correspondiese a la madre. Johnson, como no podía ser de otro modo, pronto empezó a interesarse por el deporte, y dado que su madre había sido profesional de la canasta, tras coquetear con fútbol americano y baseball finalmente siguió los pasos de su progenitora, quien a la postre se convertiría en su mejor entrenadora y maestra y educó al chico en las canchas y en la vida. “Dios, Iglesia y baloncesto”, asegura el propio Johnson que eran los principios en los que se basaba la vida de madre e hijo. Pero con 19 años, y a principios de Agosto, Stanley Johnson dejaba este triste twitter para sus seguidores: “Forever in my heart Always watching my back My angel from above I'm the luckiest kid in the world” Y es que el bueno de Stanley perdía a la persona más importante de su vida, la mujer que le preparó para ser una estrella del baloncesto, y que ni siquiera pudo llegar a verle debutar como profesional. 


El otro favorito para los aficionados desde el banquillo, que nos hace recordar la pura esencia Bad Boy, es el australiano Aron Baynes. Un jugador que no llamó la atención de la NBA tras su paso por la universidad de Washington y tuvo que buscarse la vida en Europa (muy recordada su etapa en el Olimpija Ljubljana jugando Euroliga) Los aficionados le recordamos también por su magnífico papel en el Mundial 2014 con la selección de su país. Popovich, ese especialista en sacar petróleo de cualquier jugador, confió en él para sus Spurs, donde tuvo sus minutos como jugador de rotación. Su intensidad y entrega ahora se disfruta en Detroit. Algo así como el Felipe Reyes australiano.



No nos engañemos, la plantilla de Detroit es muy limitada, y el banquillo deja bastante que desear, pero Van Gundy está logrando que incluso “elementos extraños” como Anthony Tolliver se dejen la piel por la camiseta azul de los Pistons. Veremos cómo transcurre la temporada para estos nuevos Detroit que buscan ser los Bad Boys 3.0 tras los de Chuck Daly y Larry Brown. Tras tantos años de travesía por el desierto y de estar fuera de play-offs, con jugar post-temporada podríamos darnos por satisfechos. Pero sobre todo el optimismo llega por ver recuperadas las viejas esencias que hicieron a Detroit Pistons una franquicia respetada en la NBA. La particular química que rodea a los chicos más duros de la liga.       




Aron Baynes, de los que se parten la cara.


martes, 19 de agosto de 2014

DIEZ ALA-PIVOTS PARA EL MUNDIAL



PAU GASOL (ESPAÑA, 34 AÑOS, 2.13): El mejor jugador español de todos los tiempos se ha visto obligado a reinventarse a si mismo. Tras alcanzar el éxtasis en Los Ángeles, con la consecución de dos anillos consecutivos en los que fue pieza capital, vivió posteriormente dos últimas temporadas con los de púrpura y oro para olvidar, plagado además de problemas físicos de distinto tipo. Vuelve a aspirar al anillo en los Bulls del renacido Rose, y antes intentará el más difícil todavía dándonos nuestro segundo mundial, un campeonato del que fue MVP en 2006 sin jugar la final. Se merece estar en ésta, y quitarse la espina de la derrota frente a la Rusia de David Blatt en el Europeo de 2007 donde éramos también anfitriones y tuvo que jugarse, no podía ser de otro modo, un forzado lanzamiento final. Eran años en los que sus 213 centímetros invitaban a utilizarlo de cinco en FIBA, pero con la progresión de su hermano Marc, cada vez es más normal verlo en estos torneos en su posición natural: la de cuatro.

SERGE IBAKA (ESPAÑA, 24 AÑOS, 2.08): El hispano-congoleño es una de las piezas claves de los Oklahoma City Thunder. Sin embargo, con la presencia de los hermanos Gasol en la selección, posiblemente su rol sea de sexto hombre, jugando indistintamente de cuatro o de cinco. Valladar defensivo, su espectacular timing de salto le permite ser un seguro al rebote y sobre todo uno de los mejores taponadores del planeta (dos veces consecutivas líder de la NBA en este apartado, en 2012 y 2013 con 3.7 y 3 chapas por partido respectivamente), pero por otro lado su progresión en ataque ha sido notable, siendo un más que aceptable tirador de media y hasta larga distancia.  


Pau y Serge, pareja para el éxito.


KENNETH FARIED (USA, 24 AÑOS, 2.03): El temible “Maninal”. Su apodo ya nos da una idea de las características de su juego. Con un despliegue físico tremendo y una intensidad a la que pocos jugadores llegan. Aunque limitado en ataque en cuanto se aleja del aro, es una máquina de atrapar rebotes y será fundamental para Coach K.


What's the frequency Kenneth?


LUIS SCOLA (ARGENTINA, 34 AÑOS, 2.06): Posiblemente, el mejor juego de pies del campeonato. Un bailarín con movimientos de seda, pero también con codos de la escuela Dino Meneghin. Fue el máximo anotador del pasado Mundial celebrado en Turquía, con unos estratosféricos 27.1 puntos por partido (además de 7.9 rebotes) Una pasada.

BORIS DIAW (FRANCIA, 32 AÑOS, 2.03): El multiusos galo. Uno de los jugadores más inteligentes del globo, y con mejor fundamentos técnicos, capaz de aprovechar un físico en absoluto explosivo y con calidad para jugar prácticamente en casi cualquier posición. Viene de ser campeón de la NBA con los Spurs formando frontcourt titular con Tim Duncan en los partidos decisivos.


Diaw y Scola, dos clásicos.


DONATAS MOTIEJUNAS (LITUANIA, 23 AÑOS, 2.13): Kaunas, ciudad baloncestística como pocas, alumbró el nacimiento de este talento quien junto a Valanciunas formarán unas “torres gemelas” absolutamente temibles, llamados a liderar el relevo generacional del siempre competitivo baloncesto lituano.


Lituania espera la explosión de Donatas


GORGUI DIENG (SENEGAL, 24 AÑOS, 2.11): No ha dejado malas sensaciones en su debut NBA en los de nuevo decepcionantes Timberwolves este espigado jugador africano con buena capacidad para jugar el pick and roll y decente tiro de media distancia. El problema es que en su selección no tiene un base como Ricky Rubio. Aún así esperan dar alguna sorpresa y no irse de vacío del Mundial.


La estrella de Senegal


ARON BAYNES (AUSTRALIA, 27 AÑOS, 2.08): Otro de los integrantes de la numerosa legión extranjera de Gregg Popovich en San Antonio. Pese a no contar con apenas oportunidades en la mejor liga del mundo, recordamos su excelente paso por Europa, sobre todo en Euroliga con el Olimpija esloveno. Jugador duro en defensa y muy activo en el rebote. Vital para su selección.


Aron Baynes, un tipo duro bajo los aros.


EULIS BÁEZ (DOMINICANA, 32 AÑOS, 2.01): Se ha marcado un temporadón en Gran Canaria, reafirmando lo mostrado años anteriores en nuestro baloncesto, en plazas como Badalona. Un jugador que no ha parado de crecer, muy listo jugando al poste, buen reboteador, y cada vez mejor tirador exterior (41% en triples esta temporada)


FELIPE REYES (ESPAÑA, 34 AÑOS, 2.04): Nuestro gladiador, el Espartaco de nuestra selección. Sin duda merece un sitio en este listado por todo lo que transmite cada vez que pisa una cancha de baloncesto: intensidad, garra, coraje y testiculina para dar y tomar. Pero además de ello hay un dato incontestable, y es que nadie produce más en menos tiempo en pista.  


Felipe y Baez, dos de los mejores cuatros ACB, también los disfrutaremos en el Mundial.

jueves, 25 de octubre de 2012

CINCUENTA NOMBRES PARA EUROLIGA: PIVOTS


Teníamos pendientes la última entrega del serial sobre jugadores de Euroliga, o sea que vamos con ello. En otro orden de cosas, a partir de mañana nos vamos a coger unos días libres, que falta nos hace, de modo que quizás no actualicemos el blog en toda una semana. ¡Permanezcan atentos a sus monitores! 



NENAD KRSTIC (CSKA MOSCU/29 AÑOS/2.12) Uno de los grandes productos “made in Partizan” de los últimos tiempos con una exitosa carrera NBA a sus espaldas. Su regreso al baloncesto europeo se produjo en medio del tumultuoso lockout del pasado año, pero a diferencia de Kirilenko, ha decidido quedarse en el CSKA y acometer nuevamente el asalto al cetro continental al lado de Teodosic y compañía. Pívot muy fino y elegante, de buenos movimientos y muy buena mano.   

¡Ozu, qué bueno eres mi arma!


SOFOKLIS SCHORTSANITIS (PANATHINAIKOS/27 AÑOS/2.06) Big Sofo, Baby Shaq… todo un personaje dentro y fuera de las canchas. Sus excesos alimenticios y la falta de cuidado sobre su voluminoso físico no le ha permitido recorrer el extraordinario camino de triunfos que se preveía cuando deslumbró al mundo en aquel inolvidable campeonato mundial de 2006 en Japón. Jugador absolutamente determinante e imparable cuando gana la posición.   

No entiendo que le pueda caer gordo a nadie


DAVID ANDERSEN (FENERBAHCE ULKER/32 AÑOS/2.12) Otro del Fenerbahce que asoma por aquí, dentro de la impresionante colección de nombres ilustres que han juntado en la capital otomana. Ha ganado esta competición en tres ocasiones, todas ellas dirigido por Ettore Messina. Ahora el Koala busca su cuarto título continental a las órdenes de otro italiano, Simone Pianigiani.

Andersen, fan de NCC: "¡Prefiero estar en el suelo!"


PAUL DAVIS (KHIMKI MOSCU/27 AÑOS/2.11) Una de las deserciones más ilustres de nuestra liga para esta presente temporada. El Mr. Basketball de Michigan después de dominar las zonas de la ACB a su antojo durante tres campañas (una en Santiago, dos en Sevilla) por fin tiene ante sí un contrato, un reto y un equipo acorde a su categoría y calidad. Su gran problema sigue siendo el físico, debido a su propensión a las lesiones.  

Mates contra el frío


IOANNIS BOUROUSIS (EMPORIO ARMANI MILAN/28 AÑOS/2.10) Un mamporrero de manos limpias. Dicho de otro modo no tan contundente, un jugador duro, incluso a veces sucio, que va al límite, no elude el contacto y al que le va la marcha, pero con mucha calidad en su juego, buena técnica y notable muñeca. Por todo ello es un jugador muy apreciable para cualquier equipo, aunque a veces le sobre una pizca de carácter.  

¿Qué? ¿Quieres salami?


LEON RADOSEVIC (LIETUVOS RYTAS/22 AÑOS/2.09) Una de las últimas perlas salidas de la Cibona, este pívot croata fue una de las jóvenes apuestas de Scariolo para su Emporio Armani, pero entre los Fotsis y Bourousis no logró hacerse un hueco, de modo que ha emprendido rumbo como cedido al lituano club de Vilnius, donde tendrá minutos para foguearse sobradamente y apuntar a uno de los mejores interiores europeos a corto plazo.  

León volador



DARJUS LAVRINOVIC (ZALGIRIS KAUNAS/32 AÑOS/2.12) El “otro” Lavrinovic, quien habitualmente era referido como el hermano “malo” (en calidad, porque en conducta deben ser ambos unos piezas de mucho cuidado) de los gemelos lituanos, con los años ha ido ganando mayor peso baloncestístico que su hermano Ksistof (a pesar de venir de una temporada olvidable en el CSKA) y al igual que el ex –Siena cada vez le gusta jugar más alejado del aro, donde sus prestaciones son notables. Ciertamente uno de los hombres altos con mejor mano del continente, capaz de hacer muy buenos números en ataque. El problema es que sus carencias defensivas siguen siendo muy evidentes, veremos si Joan Plaza es capaz de paliarlas.  

"¿Qué tal está eso?, ¿hay tetas y culo?", "¡Qué va!, sólo tácticas de basket, un rollo"


ARON BAYNES (OLIMPIJA LJUBLJANA/25 AÑOS/2.08) Este australiano es uno de esos jugadores que, al menos bajo mis parámetros y mi “gusto”, es imposible que no haga disfrutar. Pura intensidad, energía y derroche. Al estilo de nuestro Felipe Reyes, o el baloncestista de Indiana Pacers Tyler Hansbrough, para que se hagan una idea. Un titán incansable e hiperactivo cada vez que pisa una cancha de baloncesto.   

La amistad la dejamos para los bares


DEJAN MUSLI (PARTIZAN BELGRADO/21 AÑOS/2.13) Puede que alguno se pregunte como es posible que haya metido tanto jugador del Partizan en estas entregas, cuando es posible que ni estén en el Top 16. Ya saben lo que pienso, creo que estamos hablando de un club ejemplar en su trabajo de formación de jugadores, que este año va aún más allá con diez jugadores nacidos en los 90 en su roster, y de los que vamos a hablar largo y tendido los próximos años. A esta perla balcánica la conocemos muy tangencialmente de su paso por España, siendo una apuesta del Caja Laboral y su habitual buen ojo con jóvenes talentos. Cedido al Fuenlabrada tras una lesión del mejicano Ayon, la pronta recuperación del ahora jugador de Orlando hizo que sólo disputase tres minutos con unos fuenlabreños que ahora lo recibirían con los brazos abiertos. En total 9 partidos y 46 minutos en nuestra liga. Pero apunta a figura. De momento al todopoderoso CSKA ya le metió el miedo en el cuerpo la pasada semana.     

Recogiendo el testigo


MARIO KASUN (MONTEPASCHI SIENA/32 AÑOS/2.13) El habitualmente potente equipo italiano de Siena busca reinventarse a si mismo tras la marcha de su carismático entrenador Pianigiani (nativo de la localidad toscana) al baloncesto turco, y de algunos de sus jugadores más ilustres como los lituanos Lavrinovic y Kaukenas o el explosivo base Bo McCalebb. Una de sus grandes apuestas es la bestia croata Kasun, quien ya con tantas lesiones y años de carrera a sus espaldas es un jugador muy dosificado, pero aún así enormemente productivo.    

Mario se cuida