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miércoles, 11 de noviembre de 2015

THE (BAD) BOYS ARE BACK IN TOWN





Con dos semanas de competición NBA disputadas parece claro que ya tenemos equipo revelación, con gran gozo por nuestra parte como seguidores de la franquicia de la MoTown, y es que el 5-2 con el que ha arrancado el equipo de Stan Van Gundy el presente curso es su mejor comienzo de temporada en mucho tiempo. Queda todo un mundo (75 partidos nada menos), y debemos ser cautelosos, dada nuestra gran capacidad para gafar todo proyecto esperanzador que analizamos en esta página, pero parece claro que esta campaña los seguidores de los Pistons tenemos razones para el optimismo y para trasnochar o, como es mi caso, ver al día siguiente cada uno de los partidos de nuestro equipo en diferido. 


Se ha hablado mucho de la transformación en el roster llevada a cabo por Stan Van Gundy durante el año pasado y el anterior verano, intentando fotocopiar (salvando las distancias) la fórmula que le hizo campeón del Este con Orlando Magic en 2009. Hay que recordar que Stan The Man llega a unos Pistons en principio ilusionantes, con mucho talento representado en Brandon Jennings, Josh Smith, Greg Monroe y Andre Drummond. Unos “Fab Four” con posibilidades reales de ser equipo dominante en el Este… si alguien es capaz de encajar tanto kilo, músculo y centímetro junto. Van Gundy, a la sazón general manager del equipo tras la no renovación de contrato de un cada vez más errático en sus decisiones Joe Dumars, pronto se encuentra con el problema de que Smith sigue sin definir su juego entre “tres” y “cuatro”. Pésimo lanzador exterior, su intención de ocupar la zona provoca un dolor de cabeza para el entrenador, que ya tiene a dos auténticos pesos pesados como Monroe y Drummond, quienes estaban llamados a ser la mejor pareja interior del Este. Al técnico no le tiembla el pulso y antes de ecuador de la temporada rescinde el contrato del alero de Georgia. El balance era desolador. Un indecente 5-23. Sólo cinco victorias en 28 partidos. Prescindir de J-Smoove, quien había sido uno de los agentes libres más deseados en el verano de 2013 y se había vendido como uno de los mejores aciertos desde los despachos de la MoTown en mucho tiempo, parecía una locura. Ni siquiera era un trade. No recibían nada a cambio y el contrato de Smith seguía contando como masa salarial para la franquicia (lo están pagando a plazos) De modo que ni siquiera ganaban en espacio salarial… pero ganaban en espacio en la zona. Y mientras los aficionados nos tirábamos de los pelos Van Gundy iba diseñando su plan. Nueve victorias en los diez partidos siguientes (siete victorias consecutivas) pronto nos hicieron olvidar a Smith, con un Brandon Jennings jugando el mejor baloncesto de su carrera. El equipo iba como un tiro y directo a play offs hasta la lesión del talentoso base californiano. A finales de Enero la dirección del juego queda en manos de un point guard menor como D.J. Augustin, hasta que en un trade a tres bandas los Pistons consiguen a Reggie Jackson, vital para reconducir el equipo debido a la grave lesión de Jennings (rotura del tendón de Aquiles), quien de hecho todavía no ha podido estrenarse esta temporada y no tiene fecha de regreso a las canchas. Jackson es un base con mucha calidad pero fama de individualista, quien vivía a la sombra del descomunal Russell Westbrook en Oklahoma City. Los números de Reggie en el final de temporada con la camiseta del equipo de la ciudad del motor son muy buenos (17.6 puntos, 9.2 asistencias y 4.7 rebotes por partido), y aunque no tiene el impacto de Jennings en el número de victorias (de hecho nueve derrotas consecutivas alejan al equipo definitivamente del sueño de jugar post-temporada), su condición de agente libre para el inminente verano hace que Van Gundy decida retenerle en Detroit con un contratazo (80 millones de dólares por 5 años)  


Pero la gran noticia del verano en la MoTown tiene el nombre propio de Greg Monroe. Una de las figuras de los Pistons, quien fuera número 7 del draft de 2010 y por tanto una de las más claras apuestas de futuro de la franquicia, ve la llegada de Ersan Ilyasova como una declaración de intenciones de Van Gundy. El técnico californiano quiere un cuatro abierto y no tiene intención de contar con Monroe y Drummond juntos. El interior de Luisiana emigra precisamente a Milwaukee, de donde procede precisamente Ilyasova, para firmar por el máximo salarial y convertirse en la gran referencia en la zona de uno de los equipos más prometedores de la actual NBA como son los Bucks de Jason Kidd (aunque su comienzo de temporada ha estado por debajo de las expectativas) De modo que de aquel cuarteto estelar de Jennings-Smith-Monroe-Drummond, nos quedamos en este comienzo de curso solamente con el bestial Andre Drummond… y la cosa funciona. 


Y es que los movimientos de Van Gundy en los despachos se han mostrado acertados. Junto a Ilyasova llegaba también Marcus Morris, otro jugador que sin mucho nombre ni ruido ha sido todo un acierto. De este modo Van Gundy logra replicar un quinteto con unas características muy similares a las de los Orlando Magic de 2009. Drummond, convertido en su Dwight Howard particular (va camino de superarle, aunque en tiros libres es incluso peor que el actual pívot de los Rockets), Ilyasova, un “stretch four” al estilo Rashard Lewis, y Morris como un nuevo Hedo Turkoglu, haciendo daño al poste y desde el exterior (aunque sin la capacidad para subir la bola y dirigir ataques del turco, ejemplo de “point-forward” en sus mejores años) Jackson y Caldwell-Pope parecen un “backcourt” aún superior al que formaron en su día Nelson y Courtney Lee, y cuando vuelva Jennings incluso es posible que veamos a los dos bases juntos, con Jackson, cuya capacidad anotadora está fuera de toda duda (tremenda su exhibición en el último cuarto de la remontada en Portland), jugando de dos.     



Marcus Morris, el tapado de Van Gundy



Pero la gran diferencia respecto a pasados cursos en estos Pistons para asemejar ahora un equipo capaz de plantar cara a cualquier rival en la mejor liga del mundo es la recuperación de viejas características que parecían ya desterradas en Auburn Hills, y que fueron las que llevaron a esta franquicia a ganar tres anillos, primero en los tiempos del Pontiac Silverdome (por cierto, próximo a ser demolido), con el inolvidable Chuck Daly en el banquillo, y posteriormente en el 2004 con los Billups y compañía. Hablamos de química, defensa, dureza física y mental.   


Sextos en puntos permitidos y segundos en rebotes, Van Gundy ha logrado inocular las necesarias dosis de sacrificio en la parte posterior de la cancha para que el equipo cierre al aro y sufra desde la defensa para ganar partidos (obsérvese la remontada ante Portland), por si fuera poco ningún equipo rebotea más en aro contrario que estos hambrientos Pistons. Drummond es el jefe, pero Marcus Morris no le pierde la cara a ninguna pelea, incluso Ilyasova o un jugador con apariencia engañosamente frágil como el tirador Caldwell-Pope. En un banquillo muy limitado por la ausencia de Jennings y la lesión por varios meses de Jodie Meeks (jugar en la NBA de hoy día con Steve Blake de segundo base es un hándicap incalculable), SVG encuentra petróleo en dos jugadores con auténtico ADN Bad Boy. Uno llegado desde el draft. Un Stanley Johnson que ya ha enamorado a todos los aficionados por su entrega y lucha en la pista, su defensa y su ansia de rebote. Ya nadie se acuerda del debate sobre si era mejor Justise Winslow, alero elegido por Miami justamente dos puestos después en el pasado draft y con un perfil similar al de Johnson (incluso con parecido peinado) Stanley Johnson arrastra detrás suyo además una muy emotiva historia que le hace ser uno de los favoritos para los aficionados. Hijo de padre atleta, su madre Karen fue jugadora profesional de baloncesto cuando todavía no existía la WNBA (liga que arrancaría en 1996), por lo que tuvo que labrar su carrera en Europa. Con el divorcio de sus padres poco antes del nacimiento de Stanley, de una manera amistosa Stanley Sr. accedió a que el tutelaje del chaval correspondiese a la madre. Johnson, como no podía ser de otro modo, pronto empezó a interesarse por el deporte, y dado que su madre había sido profesional de la canasta, tras coquetear con fútbol americano y baseball finalmente siguió los pasos de su progenitora, quien a la postre se convertiría en su mejor entrenadora y maestra y educó al chico en las canchas y en la vida. “Dios, Iglesia y baloncesto”, asegura el propio Johnson que eran los principios en los que se basaba la vida de madre e hijo. Pero con 19 años, y a principios de Agosto, Stanley Johnson dejaba este triste twitter para sus seguidores: “Forever in my heart Always watching my back My angel from above I'm the luckiest kid in the world” Y es que el bueno de Stanley perdía a la persona más importante de su vida, la mujer que le preparó para ser una estrella del baloncesto, y que ni siquiera pudo llegar a verle debutar como profesional. 


El otro favorito para los aficionados desde el banquillo, que nos hace recordar la pura esencia Bad Boy, es el australiano Aron Baynes. Un jugador que no llamó la atención de la NBA tras su paso por la universidad de Washington y tuvo que buscarse la vida en Europa (muy recordada su etapa en el Olimpija Ljubljana jugando Euroliga) Los aficionados le recordamos también por su magnífico papel en el Mundial 2014 con la selección de su país. Popovich, ese especialista en sacar petróleo de cualquier jugador, confió en él para sus Spurs, donde tuvo sus minutos como jugador de rotación. Su intensidad y entrega ahora se disfruta en Detroit. Algo así como el Felipe Reyes australiano.



No nos engañemos, la plantilla de Detroit es muy limitada, y el banquillo deja bastante que desear, pero Van Gundy está logrando que incluso “elementos extraños” como Anthony Tolliver se dejen la piel por la camiseta azul de los Pistons. Veremos cómo transcurre la temporada para estos nuevos Detroit que buscan ser los Bad Boys 3.0 tras los de Chuck Daly y Larry Brown. Tras tantos años de travesía por el desierto y de estar fuera de play-offs, con jugar post-temporada podríamos darnos por satisfechos. Pero sobre todo el optimismo llega por ver recuperadas las viejas esencias que hicieron a Detroit Pistons una franquicia respetada en la NBA. La particular química que rodea a los chicos más duros de la liga.       




Aron Baynes, de los que se parten la cara.


martes, 27 de octubre de 2015

NBA IS COMING




Cuando a eso de la una de esta madrugada el balón se ponga en el aire en los pabellones del United Center de Chicago y el Phillips Arena de Atlanta, dará comienzo una nueva temporada de la mejor liga de baloncesto del mundo y uno de los mayores espectáculos deportivos del globo (pese a que los talibanes del basket FIBA sigan diciendo que son sólo negros saltando y demás barbaridades producto de la ignorancia, ellos se lo pierden) 


Para este curso no hemos podido realizar nuestro habitual análisis por división, y no hemos tenido mucho tiempo de seguir la pre-temporada, no obstante queremos dedicar esta entrada al comienzo de la nueva liga y dar nuestra visión, subjetiva, sobre lo que esperamos y sobre donde queremos poner especialmente el foco. Una NBA que por cierto se abre de luto, con la reciente pérdida de Flip Saunders, actual entrenador y jefe de operaciones de Minnesota. Descanse en paz.


Como sabrán los más acérrimos seguidores del blog, nos declaramos seguidores de los Detroit Pistons (equipo donde por cierto hizo un gran trabajo el malogrado Saunders como “coach”), de modo que una vez más la franquicia de la MoTown será objeto de nuestros desvelos, esperando que por fin vuelva a ser el equipo competitivo que habitualmente ha sido. Las últimas temporadas prometían esperanzadoras, pero los resultados no llegaban. Stan Van Gundy arriesgó deshaciéndose de uno de los jugadores más completos de la NBA como Josh Smith a cambio de nada, en vista de que no encajaba en su sistema y no lograba hacerlo rendir en la posición de alero puro (el front-court estaba reservado para Drummond y Monroe) La salida del forward provocó una extraordinaria racha de resultados positivos que ponían a los Pistons en la senda de los play-offs… hasta que se rompió un Brandon Jennings que estaba haciendo el mejor baloncesto de su carrera. De cómo vuelva, allá por navidades, de su lesión del talón de Aquiles dependerán muchas de las opciones de unos Pistons en manos de Reggie Jackson, una especie de Russell Westbrook de gama baja capaz de hacer numerazos individuales pero sin la capacidad de mover al equipo del talentoso Jennings. Para este curso SVG ha subido la apuesta, prescindiendo de Greg Monroe, camino de Milwaukee, dejando a Drummond como único interior y jugando con cuatro abiertos, intentando repetir su éxito con los Orlando Magic campeones del Este en 2009, con Howard como referente interior y un falsísimo cuatro como Rashard Lewis. De modo que eso es lo que se espera esta temporada en Auburn Hills, mucha dinamita exterior con Caldwell-Pope, Jackson, Meeks… cuatros abiertos como Marcus Morris e Ilyasova, la incógnita Danny Granger, y la ilusión encarnada en el alero rookie Stanley Johnson, uno de los favoritos por sus propios compañeros para ser Rookie of The Year. Van Gundy ya no tiene excusas después de que le hayan dejado configurar la plantilla a su gusto. Es cierto que el nivel del Este ha crecido (aun siendo inferior al Oeste), pero es hora de que la MoTown vuelva a post-temporada.     



El bueno de Flip, dirigiendo a la MoTown.



El otro equipo que espero seguir de manera compulsiva y ver sus 82 partidos de temporada para este curso es Minnesota Timberwolves. La razón es clara: Ricky Rubio. Sigue siendo a día de hoy mi jugador favorito y quien realiza un baloncesto más excitante. Con dos escuderos jovencísimos como Andrew Wiggins y Karl-Anthony Towns, los play offs parecen una quimera para estos Wolves. El objetivo debe ser hacer una temporada digna, olvidar el “tanking” del curso anterior, ofrecer un buen baloncesto, y que sobre el triángulo Ricky-Wiggins-Towns (25, 20 y 19 años respectivamente) se asiente una base de futuro a la que ayudarán Dieng, Muhammad y Lavine (25, 22 y 20 años) Paciencia con los lobos, y desear de corazón que por fin las desgracias dejen de cebarse con esta franquicia, en forma de constantes lesiones o tragedias muchísimo peores e irreversibles, como ha sido la muerte de Flip Saunders, o los trastornos convulsivos de la esposa de Rick Adelman que obligaron al brillante y veterano técnico a dejar los banquillos. Parece que pesa una maldición sobre la franquicia de Minneapolis que esperemos toque a su fin. 


Estos son los dos equipos que más van a centrar mi atención esta temporada, pero no quiero olvidarme de un buen puñado de franquicias a las que hay que seguir muy atentamente: Chicago Bulls, con Pau y un Mirotic que aún debe progresar más y que una vez más dependiendo del estado de Rose pueden ser candidatos reales al anillo, con permiso, claro, de los Cavaliers de LeBron James, favoritos en las apuestas y que también se han acostumbrado a lidiar sobremanera con las lesiones. Veremos si Kevin Love aparca por fin su particular gafe. Ahora la alarma está sobre Kyrie Irving, aun recuperándose de su lesión de rodilla y sin fecha de regreso a las canchas. Pero por supuesto, equipo a seguir sobre todo por disfrutar de una leyenda en activo como LeBron James. También hay curiosidad por saber si Atlanta es capaz de repetir la brillante temporada del pasado curso. Leo a muchos analistas vaticinar que los llamados “Spurs del Este” no serán capaces de mantener la excelencia, pese a mantener su bloque de la campaña anterior, con la excepción de DeMarre Carroll. A Washington también hay que verlos, por saber hasta dónde puede llegar John Wall. Y luego están los equipos jóvenes. En ese sentido ninguno parece tan excitante como Milwaukee. Posiblemente la apuesta más clara por el baloncesto aposicional, lo que parecería una herejía para los puristas (esos pasados que hablan de que hay que jugar con un pívot puro que ponga la tienda de campaña en la zona, de que hay que jugar en estático, etc, etc), pero que es el baloncesto del futuro y ya del presente. Con un quinteto plagado de altura, talento y exuberancia física como puede ser el que formen Carter-Williams, Antetokounmpo (un saludo a Siro López), Parker (hubiera sido ROY el pasado curso de no lesionarse), Middleton y Monroe, y un banquillo con nombres como Greivis Vászquez, O.J.Mayo, Jerryd Bayless, Shawne Williams, Chris Copeland,  John Henson o Miles Plumlee, ciertamente hablamos de un equipazo cuyos únicos hándicaps pueden ser la juventud, el adaptar tanta pieza “bizarra”, y el estado de Jabari Parker, aún sin fecha de retorno tras su grave lesión y diez meses de inactividad. Pero hay que ver a este equipo. Otro grupo bisoño a seguir es Boston, sin ninguna estrella que reluzca especialmente, pero con un gran entrenador como el joven Brad Stevens (39 años), que ha moldeado un equipo generoso y coral donde destacan los intensos exteriores Smart, Bradley y Thomas. Incluso hay que echarle un ojo a Philadelphia, el equipo de los jóvenes nuevos pívots (Noel y Embiid, 21 años, y Okafor, 19, todos ellos apuestas muy altas de los últimos drafts), veremos como logran repartir los roles, aunque de momento habrá que seguir esperando para ver al lesionado Embiid (¿el nuevo Greg Oden?)   




No hay que perderse a Milwaukee



No podemos olvidarnos de New York, deseando, al igual que con Ricky, que Calderón tenga por fin una temporada tranquila y sin problemas físicos. ¿Emergerá por fin el proyecto de Phil Jackson en la Gran Manzana? Hay que echar un ojo a Hezonja en Orlando también, y poco más. De Charlotte me interesa ver a su gigantesco rookie Frank Kaminsky. Igualmente en Miami al alero Justice Winslow (compitiendo con Stanley Johnson por ver quién es el mejor de su promoción en su puesto) De Toronto, Indiana y Brooklyn caerá algún partido, cuando jueguen contra rivales que me interesen. 


En el Oeste, como no puede ser de otro modo los focos han de estar sobre Golden State Warriors. Poca gente cree en el “back to back” de los actuales campeones, pero que nadie dude que ganarán muchos partidos en regular season y por supuesto su baloncesto será de los más atractivos de ver. Tampoco nos perdamos a los eternos Spurs, reforzados con Aldridge y David West. A Clippers y Houston hay que verlos como posibles “contenders” al anillo. Igualmente Memphis y Oklahoma City, con el añadido de disfrutar de las evoluciones de nuestros Marc Gasol y Serge Ibaka, el primero líder indiscutible de su franquicia. Habrá que echarles un ojo a los defenestrados Lakers, y donde el base rookie D’Angelo Russell tiene buena pinta, pero tratándose hoy día de un equipo tan extraño no sería de extrañar que hasta viésemos a Marcelinho Huertas tener minutos (pese a tener por delante a Russell y a otro base de excelente nivel como Louis Williams) Hay que ver si crecen los Pelicans, con ese auténtico fenómeno llamado Anhony Davis. Y poco más me atrae del Oeste (bueno, hay que ver a Rondo en Sacramento) Es cierto que sigue siendo la conferencia con más nivel, pero creo que esta temporada el Este es más atractivo y puede ser más impredecible. 


En lo individual, tenemos que disfrutar de lo que pueden ser los últimos partidos de auténticas leyendas, algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos, caso de Kobe Bryant o Tim Duncan. En menor medida, sin un brillo tan brutal, pero igualmente seguro “hall of fame” en el futuro, que se nos emborrache el ojo viendo los “fade aways” a la pata coja de Dirk Nowitzki. Su retirada no es inminente, pero está claro que su presencia en la cancha ya empieza a sonar a “último baile”. Disfrutémoslo.


Sobre posibles jugadores revelación, creo que es la apuesta más difícil de determinar. Veo que se habla muchísimo del francés Rudy Gobert, con una consideración realmente alta en los fantasys (incluso en una liga de las que tres en las que que juego ha salido en primera ronda con el número 9) Me parece una exageración. Es cierto que tiene un potencial enorme, es espectacular, plástico, con un timing de salto brutal y es uno de los grandes protectores del aro de la liga, además de su capacidad para jugar por encima de la canasta, algo siempre muy difícil de defender si es capaz de conectar con un gran base, pero no es un jugador con el rango ofensivo ni el IQ baloncestístico de los Marc Gasol, Greg Monroe o Al Horford, y si hablamos de bestias pardas, está por debajo de los Cousins, Drummond, o incluso de Howard y Jefferson en sus mejores versiones. Sinceramente creo que el jugador revelación será consecuencia de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, aprovechando lesiones e inconvenientes que sucedan en un determinado equipo (como pasó con Hassan Whiteside en Miami o Jeremy Lin en New York), de modo que no me atrevo a dar ningún nombre. 


Sobre el MVP, tengo claro que si New Orleans ganase un gran número de partidos Anthony Davis sería el gran favorito. Creo que a día de hoy es el mejor jugador en lo puramente estadístico. Pero como (y así ha de ser), se valora además de los números individuales la trayectoria del equipo, Stephen Curry, James Harden y LeBron James son los grandes favoritos, sin olvidar a Kevin Durant. No obstante en el caso del alero de los Cavs hay que valorar las especulaciones que apuntan a una posible dosificación durante la temporada regular, limitando su participación en pista a no más de 30 minutos por partido, con lo que sus opciones a ser mejor jugador de la temporada se verían ligeramente mermadas (aunque 30 minutos de LeBron siguen dando para mucho)   


¿Y los rookies? Habrá que ver cómo sale la camada de este año, en la que no podemos incluir a Julius Randle, ya que al lesionarse en su primer partido de la temporada pasada, tras disputar tan sólo 13 minutos, ya se le considera profesional, por lo tanto no debutante. Es la norma, injusta, pero la norma al fin y al cabo. La mayoría de las miradas se centrarán en el número 1 del draft, Karl-Anthony Towns, como posible relevo de su compañero de equipo Andrew Wiggins para ser Rookie of The Year. Tiene muchas cosas a favor. Un equipo sin presión, apenas competencia en su puesto (Dieng como “back up” y la broma pesada de Pekovic cuando se recupere), y un magnífico base asistente a su lado como Ricky Rubio. Otro pívot, como Okafor, muy de vieja escuela, también apunta entre los candidatos. Veremos que tal resulta su sociedad con Nerlens Noel. En los aleros los ya citados Johnson en Detroit y Winslow en Miami (éste tiene por delante a Luol Deng) parten como los mejor colocados, sin olvidar a Hezonja. En los bases hay que recordar que Russell es el actual número 2 del draft, por lo que las expectativas son realmente altas, pero tiene la competencia de Williams, e incluso Clarkson y, como no, Kobe Bryant, quienes pueden alternar las funciones de base y escolta (veremos si Huertas rasca algo) Aquí sí que me voy a mojar y mi apuesta personal como ROY para 2016 es el base de Denver Nuggets, Emmanuel Mudiay. Es una apuesta arriesgada, ya que se trata de un jugador que saltó del instituto a la liga china, sin pasar por la NCAA, y tras tan sólo una temporada en el extranjero intenta la aventura NBA (Jennings hizo algo parecido, pero en Europa, en un baloncesto de mayor nivel, y aun así pagó su adaptación al baloncesto profesional estadounidense) La razón por la que apostamos por él es porque, aparte de tratarse de un jugador espectacular y potente con un buen uno contra uno, su “mando en plaza” va a ser total, con la marcha de Ty Lawson y en un equipo en donde ningún jugador ostenta un gran rango de estrella (a excepción de Kenneth Faried, quien dejó enormes dudas la pasada temporada) Eso sí, ojo que le respeten las lesiones, ya que en China sólo pudo jugar 12 partidos por ese motivo. 



Que comience el espectáculo.    



Emmanuel Mudiay, espectáculo asegurado en Denver.






lunes, 29 de diciembre de 2014

MOTOWN ESQUIZOFRÉNICA



Smith, el cuestionado.


¿Qué les pasa a los Pistons?, esa es la pregunta que nos hacemos los numerosos seguidores de la franquicia de Michigan, quienes después de contemplar la inevitable reconstrucción tras el fin de ciclo del maravilloso equipo de la primera década de este siglo (aquel liderado por Billups, Hamilton, Prince y los Wallace) esperábamos esperanzados que la nueva conjunción de estrellas, si no consagradas si en claro proceso de hacerlo (Jennings, Smith, Drummond y Monroe) volverían a darnos noches de gloria baloncestística. Por si fuera poco la llegada de un entrenador solvente como Stan Van Gundy tras la fallida experiencia de confiar en el debutante Maurice Cheeks (cesado a mitad de temporada y quedando al cargo del equipo su asistente John Loyer) parecía suficiente motivo para que pensásemos en ver de nuevo a los de la ciudad del motor jugando post-temporada en el devaluado Este. Nada más lejos de la realidad, y el actual balance de 7-23, debajo del 25% de victorias, muestra a la franquicia de Joe Dumars como una de las peores de su conferencia y de toda la NBA (sólo New York, Philadelphia y Minnesota presentan un registro peor), aunque al menos el hecho de haber ganado dos partidos seguidos por segunda vez esta temporada ante dos equipos como Indiana y Cleveland otorga cierto y moderado optimismo a los seguidores de Auburn Hills. Dos victorias que llegan, precisamente, justo después de la marcha de quien estaba llamado a liderar el nuevo proyecto de Dumars, Josh Smith. 

Era el verano del pasado 2013 cuando “J-Smoove” se convertía en uno de los agentes libres más deseados de aquel momento, después de 9 temporadas en Atlanta en las que su progresión había sido notable. Se trataba de uno de los aleros más completos de la liga, capaz de rendir por igual de 3 o de 4. Pese a sus limitaciones técnicas, sobre todo en el tiro (hay varios "airballs" suyos colgados en you tube), su versatilidad e intensidad en el juego, especialmente defensivo (ha sido el jugador más joven en llegar a los 900 tapones en la NBA hasta el momento, y el único que ha alcanzado los mil con menos de 25 años) le hacían un elemento apetecible para cualquier franquicia con aspiraciones, y un jugador capaz de encajar perfectamente en un club como el de Detroit donde la filosofía de juego colectivo y sacrificado (sobre todo atrás) ha primado siempre por encima de las individualidades. Con 27 años parecía que aún no había tocado techo, y desde los despachos de Detroit salieron gustosamente 56 millones de dólares para un contrato de 4 años que unía al alero de Georgia con la franquicia ganadora de tres anillos. Año y medio después las cosas son muy distintas. Smith era cortado hace tan sólo unos días y engrosa la ya larga lista de decepciones y errores de Joe Dumars en el pasado reciente de un equipo al que ayudó a llevar a lo más alto siendo jugador, pero no cesa de lastrar como directivo. No obstante tampoco hay que cebarse con el manager general, ya que no cabe duda de que Smith, como hemos referido, era uno de los deseados del mercado durante el pasado verano y la mayoría de aficionados celebramos en su momento aquel fichaje. 

¿Por qué Smith no ha cuajado en Detroit, con ninguno de los tres entrenadores que ha tenido, y por ende, porque el equipo no ha dado el rendimiento esperado? La causa mayor parece haber sido su incapacidad para adaptarse, o definirse, en el puesto de alero puro, dejando el frontcourt y las cercanías del aro, donde realmente se siente a gusto, a los dos jóvenes y talentosos pívots Andre Drummond y Greg Monroe. Van Gundy cedió a los deseos de Smith y en los últimos partidos sacrificó a Monroe (en todas las quinielas de traspasos desde la llegada del forward el verano de 2013) relegándolo al banquillo para dejar a Smith el puesto de 4, formando pareja interior con Drummond. El experimento tampoco funcionó, y fue el propio Van Gundy quien dio la cara para en rueda de prensa anunciar el despido del jugador por motivos puramente deportivos, basándose sobre todo en el deseo de apoyar la progresión de sus jugadores más jóvenes (y se entiende que en particular de Drummond y Monroe) Los Pistons liberan masa salarial de cara a seguir acometiendo una reconstrucción que comienza a ser demasiado larga y exasperante. No obstante lo que si se puede reprochar a Dumars es no sacar nada a cambio de la marcha de Smith (excepto la citada liberación salarial), cuando este mismo verano J-Smoove estuvo envuelto en las habituales negociaciones sobre trades, de las cuales la mayoría no llegan a buen puerto. Uno de los rumores más insistentes le situaba en Sacramento a cambio de Derrick Williams, Carl Landry y Jason Thompson. 

La realidad es que el jugador, una vez liberado de su contrato con Detroit, ha cogido rumbo a unos Houston Rockets cada vez más peligrosos, al lado de su gran amigo Dwight Howard, y para suplir la baja del lesionado Terrence Jones. Un equipo el tejano en una dinámica absolutamente opuesta a la de los deprimidos Pistons. 


Y sin embargo las dos últimas victorias de la MoTown, especialmente la segunda frente a unos favoritos al título como Cleveland (si bien es cierto que contaban con la baja de Kyrie Irving) abren una ventana hacia el optimismo impensable hace tan sólo una semana. ¿Realmente hay un cambio de tendencia? Hay que esperar para verlo, pero lo cierto es que Andre Drummond vuelve a demostrar su auténtico nivel después de un decepcionante comienzo de campaña (18 puntos y 14.3 rebotes de media en sus tres últimos encuentros), Greg Monroe lleva cuatro partidos consecutivos anotando en dobles dígitos, y Brandon Jennings promedia 19.5 puntos y 8 asistencias en estas dos victorias sin Smith en la MoTown. Detroit se queda sin su Fab Four (de gama baja, pero sobre el que dada su juventud se esperaba mucho), pero en su actual Big Three los jugadores parecen dar un paso al frente. Veremos si son capaces de estirar su racha de victorias, y podamos hablar entonces de una extraña temporada en los Pistons con dos caras bien diferenciadas.      


La zona es para ellos.

miércoles, 11 de enero de 2012

DIEZ PARTIDOS DE DIEZ

Con diez partidos cumplidos ya en la NBA por parte de Ricky Rubio, parece un buen momento para hacer balance de su espectacular comienzo de temporada. Al margen de que Ricky ha empezado tan fuerte que ya se habla de él como candidato a “Rookie of the year”, y que lidera varias clasificaciones de novatos, destacando por encima de todo que haya ya conseguido cuatro dobles-dobles en tan sólo diez partidos (los mismos que LeBron James y Derrick Rose, y superando a Kevin Durant o Kobe Bryant entre otros), hemos querido hacer una curiosa comparativa echando un poco la vista atrás al pasado reciente de esta liga. 

Kidd y Nash, dos genios por quienes no pasa el tiempo.


Hemos escogido quince bases representativos de los últimos tiempos en la NBA, todos ellos todavía en activo, bases muy distintos entre sí pero todos ellos de larga carrera y calidad contrastada, desde los más veteranos que llevan más de quince temporadas en la liga, a las jóvenes promesas que con justicia hacen de la época actual lo que se ha dado en llamar “la era dorada de los point-guards”… algunos de ellos han ganado el anillo, otros finalistas, muchos all-star, MVP, líderes en asistencias, etc, etc… quince nombres importantes, los primeros que se me han venido a la mente, buscando, eso sí, que su juego sea sobre todo el de base puro, clásico. Por ello he descartado a jugadores como Tyreke Evans o Derrick Rose, quienes aún jugando de base su estilo es tan descaradamente anotador por encima de la dirección que casi parecen escoltas, lo que se llama “combo-guards”. La verdad es que he pasado un buen rato recopilando todos estos datos, y viendo como en los diez primeros partidos de la NBA algunos jugadores ya demostraban cuales eran sus mayores virtudes potenciales, aunque hay cosas que llaman la atención, como ver que Tony Parker era un mortífero lanzador de tres puntos en los comienzos de su carrera NBA, y ahora no es demasiado prolijo a la hora de practicar tal suerte. Para realizar esta comparativa he recurrido a la estupenda web Basketball-Reference, ¡una auténtica Biblia para todos los amantes de los datos y la estadística!, espero que les ayude a medir el verdadero impacto de Ricky en sus primeros pasos NBA, y que pasen un buen rato comparando sus números con el de otros cracks en sus comienzos. Diez partidos es un buen número para hacer análisis, sólo tienen que dividir entre diez, y... ¡voila! 

Leyenda: pts/puntos, asists/asistencias, rebs/rebotes, st/robos, bl/tapones, tc%/porcentaje tiros de campo, tl%/porcentaje tiros libres, 3 ptos/triples, to/perdidas, mins/minutos


PTS.
ASISTS.
REBS.
ST.
BL.
TC %
TL%
3 PTS.
TO
MINS.











Jason Kidd (temp. 94-95)
97
66
64
20
2
37,99
80,2
4
24
359
Derek Fisher (temp. 96-97)
38
16
11
0
0
36,36
75
2
10
118
Steve Nash (temp. 96-97)
66
39
18
6
0
47,82
86,95
2
19
181
Chauncey Billups (temp. 97-98)
111
45
19
18
0
39,75
82,05
8
22
241
Mike Bibby (temp. 98-99)
122
77
31
17
0
38,26
81,57
3
31
400
Baron Davis (temp.99-00)
54
32
24
17
1
37,73
70,58
2
21
191
Tony Parker (temp.01-02)
126
51
35
14
2
39,42
68,42
18
20
275
Chris Paul (temp. 05-06)
166
63
52
22
1
44,88
92,3
7
26
361
Deron Williams (temp. 05-06)
131
37
22
6
3
39,51
74,07
13
25
274
Jose Calderón (temp. 05-06)
63
63
20
5
1
44,23
78,94
2
19
255
Rajon Rondo (temp. 06-07)
55
33
37
11
1
38,77
60,71
0
19
209
Russell Westbrook (temp.08-09)
118
31
32
10
5
30,76
85,1
6
25
230
D.J. Augustin (temp. 08-09)
100
35
19
4
0
40,69
92,59
5
17
240
Brandon Jennings (temp 09-10)
252
59
46
11
2
48,22
74,46
27
37
349
John Wall (temp. 10-11)
180
91
36
28
3
39,51
74,07
10
39
377
Ricky Rubio (temp. 11-12)
102
79
39
16
2
46,3
69
8
33
290