lunes, 12 de septiembre de 2011

¿EL ÚLTIMO SERVICIO DEL SOLDADO NOWITZKI?

"I can't think of a place I'd rather be.
The whole wide world doesn't mean so much to me,
 
For this is where I belong,
This is where I belong." 


("This is where i belong" Ray Davies)



Lo que hay que hacer por la patria...



La jornada de anoche en Lituania se cerraba con un duelo vital entre Lituania y Alemania. Los anfitriones, quienes por momento han protagonizado algunos de los minutos más brillantes de este campeonato (sobre todo en aquel Lituania-Serbia, sin duda el partido del torneo hasta el momento), no tenían asegurada su clasificación para cuartos de final y debían certificar el pase con una victoria ante Alemania o una derrota inferior a la decena de puntos. El equipo teutón buscaba la hazaña, pero se cumplió la lógica. Pese a ello los alemanes plantaron batalla en todo momento y jamás perdieron la cara al partido, realizando un esfuerzo encomiable. Una selección germana para quien algún despistado periodista que se quedó en el baloncesto de los ochenta para llevar años dedicándose al rebuzno futbolístico, ese que encima sólo se basa en Real Madrid y Barcelona, como si el resto de equipos no existiesen (hablo de Siro López, lo han adivinado) es simplemente un equipo “con jugadores de segunda división” (como dijo literalmente el día que nos enfrentamos a ellos en su narración del partido, y demostró una vez más su incapacidad para comprender que por muchos NBA que tengamos eso no significa que vayamos a ganar de 40 puntos todos los partidos) fue capaz de hacer sudar tinta a los anfitriones, a pesar de todo lo que se jugaba Lituania ante su propia afición, y su buen juego por momentos. Una Lituania que ha encontrado de una manera espontánea y natural una sociedad fantástica, un dúo dinámico y vibrante en dos jugadores que se llevan nada menos que 16 años entre sí. Dos generaciones distintas compartiendo pista, camiseta, y con un objetivo común, el oro. Jasikevicius, quien lo ha sido todo con su selección, y Valanciunas, la nueva estrella lituana, ofrecieron ayer un recital de juego y entendimiento entre base y pívot a la manera de la vieja escuela. Un recital de bloqueos y continuaciones finalizados en ocasiones en imparables alley-oops. Es sensacional para cualquier aficionado poder asistir a este tipo de explosiones de juego espontáneas, de conexiones entre genios que, por los lógicos ciclos de la vida, no vamos a tener demasiadas ocasiones de verlos juntos de nuevo uniendo fuerzas y compartiendo sus toneladas de talento en un parquet de baloncesto. 

Sarunas&Jonas, conecting people.


Sobre ciclos de la vida precisamente queremos hablar en esta entrada, ya que el partido de anoche nos trae un daño colateral que puede tener su impacto en el baloncesto de selecciones. Nos referimos al murmullo que comenzó a flotar sobre el Siemens Arena de Vilnius según se acercaban los minutos finales del encuentro y Deutschland comenzaba a entonar su canción de despedida. La posibilidad de que estuviésemos asistiendo a los últimos minutos de Dirk Nowitzki enfundado en la camiseta de su país, es decir, los últimos momentos del gran Robin Hood en un torneo internacional de selecciones. 

Personalmente me parece demasiado aventurada tal elucubración, el fino alero alemán tiene 33 años, una edad de plenitud y madurez a partir de la cual es lógico que comience una lenta bajada en su capacidad física, y quizás en su concentración y capacidad competitiva, es decir, en su hambre baloncestística, pero no es una edad excesivamente alta para el mundo de la canasta (el mencionado Jasikevicius tiene 35) Es cierto que si Nowitzki quiere seguir jugando unos años más al máximo nivel en una liga como la NBA, necesita aprovechar sus veranos para desconectar mentalmente y relajarse físicamente (el que viene ya lo tiene libre a la fuerza), pero sabiendo que Alemania ya ha presentado su candidatura a organizar el Eurobasket 2015 en colaboración con Francia, quien sabe…   

Sea como fuere, siempre es una buena excusa para hablar de uno de nuestros jugadores favoritos. La estrella de los Mavericks es uno de esos jugadores sobre los que parece haber un extraño consenso en el mundo del deporte, cae bien por lo general, superando las habituales fobias y odios que a menudo generan (y casi siempre de manera injustificada) este tipo de estrellas que están en lo más alto de la elite deportiva. A pesar de ser un jugador que aglutina muchísimo más juego a su alrededor y dispone de más lanzamientos que muchas otras estrellas a las que con ligereza se les acusa de “chupones”, de que su juego tampoco ofrece la amplia dimensión de otros más allá de su excelsa muñeca y números en rebote (no tiene la visión de juego de otros hombres altos como Duncan o Pau Gasol, y en defensa nunca ha sido un gran fajador), y de que su carrera ha estado jalonada por unos cuantos tropiezos más o menos sonados cada vez que el millonario proyecto de Dallas intentaba una y otra vez el ascenso a la cima (siendo el más celebre su caída en primera ronda ante los maravillosos “locos de la bahía” comandados por Baron Davis después de llegar a post-temporada con el mejor record de victorias de toda la liga, y con un MVP de “regular season” bajo el brazo de nuestro protagonista) Pese a todo ello el bueno de Dirk es uno de los jugadores favoritos de la afición, esquivando las críticas feroces que siempre reciben otras megaestrellas cuando se la pegan. Quizás sea su aspecto desaliñado y natural, su aire evocador a Larry Bird, y por supuesto, su discreción pública, buenos modales, ausencia de conflictos y no padecer de esa egolatría incurable que parecen sufrir muchos de los grandes jugadores de la NBA. Lo dicho, Nowitzki cae bien, parece un buen tipo. 

When you're young...


Pese a todo, su Europeo ha sido mucho menos brillante de lo esperado, y ha sido uno de los peores concursos con su selección que le recordamos en muchos años. Parece una locura decir esto de alguien que firma 19,5 puntos y 6,6 rebotes por partido, pero acostumbrados a los números estratosféricos del astro alemán nos sabe a poco. Recordemos que estamos hablando de un jugador que había sido máximo anotador de este torneo en tres de las seis ocasiones en las que lo había disputado, y que desde 1999 (en su debut con la selección) no bajaba de los 20 puntos de media. Ha quedado a tan sólo 21 puntos de ser el máximo anotador histórico en esta competición, título que aún ostenta el eléctrico escolta heleno Nikos Gallis. Por lo tanto parece claro que esperábamos algo más todavía del genial power-forward de los Dallas, uno de los nombres propios por derecho de la historia reciente del Eurobasket. Por otro lado y en honor a la verdad también creemos que Alemania ha llegado hasta donde, por calidad general de la plantilla, debería llegar. No han hecho un mal torneo. Parecía claro que se jugarían la tercera plaza de su grupo de primera fase con Italia, y superaron a los transalpinos, y en una segunda ronda a la que llegaron ya sin apenas margen de error, se mantuvieron con vida gracias a mandar a Turquía la lona, en un grupo realmente terrorífico. Que hayan demostrado estar un peldaño por detrás de Serbia, Francia, Lituania y España, parece absolutamente normal. Quizás por el otro lado del cuadro seguirían con vida, posiblemente. Quien sabe si con un Nowitzki absolutamente estelar, capaz de anotar esos imposibles fades away a la pata coja que tanto nos hacen disfrutar, los alemanes hubieran logrado la proeza de meterse en los cruces. Lo cierto es que por primera vez en mucho tiempo hemos visto a un Nowitzki humano, terrenal, no al extraterrestre capaz de anotar absolutamente desequilibrado y con cualquier defensor encima. Tampoco hemos visto al jugador impío, implacable, al caníbal asesino que descuartizaba a sus víctimas una y otra vez, haciéndoles añicos, minándoles la moral, dejando la cancha llena de cadáveres desmembrados sobre los que había pasado por encima un matarife sin contemplaciones. Pareciera como si la consecución hace meses del deseado y perseguido anillo de campeón de la mejor liga del mundo, el tocar el cielo del mundo de la canasta, hubiera saciado el hambre y el ansia de un jugador acostumbrado a buscar la motivación en retos cada vez más difíciles y en empresas cada vez mayores. 

El genio alemán, desquiciado.


Seguiremos disfrutando del Eurobasket en esta su última semana, mientras Nowitzki descansa y medita sobre la continuidad en su selección. Sea cual sea la decisión que tome quien fuera abanderado olímpico de su país en los Juegos de Pekín, nadie podrá reprocharle nada al más heroico soldado deportivo que jamás ha dado Alemania.

domingo, 11 de septiembre de 2011

UN POCO DE TÁCTICA: JIM CARREY Y EL KEBAB

Tremenda la jornada baloncestística que nos depara hoy el Eurobasket de Lituania. El cierre del fortísimo grupo E nos trae tres partidos en los que hay mucho en juego en cada uno de ellos, para empezar una auténtica final la que depararán Serbia y Turquía, el que gane sigue adelante, el que pierda a la calle. Así de simple y prácticamente sin más cábalas (aún así Turquía tras ganar tiene que esperar la victoria lituana sobre Alemania) España y Francia se juegan el liderato de grupo y esquivar a Grecia para recibir al vencedor del Eslovenia-Finlandia, y Lituania, la brillante Lituania que tanto nos ha gustado en estas dos primeras fases del campeonato, debe asegurar la victoria o en todo caso una derrota por menos de 11 puntos ante una Alemania que aún llega con opciones al cierre del grupo. Por lo tanto jornada de emociones fuertes para los seguidores del Eurobasket 2011. 

El dramático encuentro entre balcánicos y otómanos comienza exactamente en estos momentos en apenas 15 minutos, por lo que es posible que interrumpa la escritura de este texto para seguir el partido. En realidad quería que esta entrada tratase sobre un pequeño detalle táctico que me ha llamado la atención porque me ha retrotraído a las finales de la NBA de esta pasada temporada y a uno de los movimientos que Rick Carlisle, enorme responsable del anillo tejano, utilizó para poder superar la que parecía infranqueable defensa de los Heat. No vamos a volver a incidir sobre todo el trabajo del Jim Carrey de los banquillos en las pasadas finales, ya que escrito está en las diversas entradas que dedicamos a analizar las series, pero no obstante es justo volver a recordar que Carlisle fue un entrenador en todo momento dinámico y que buscó cambiar las tendencias del play-off, superando claramente a un Spoelstra timorato quien en ningún momento oteó nada con lo que sorprender al entrenador neoyorquino.  


Un Carlisle de "oscar".


A menudo el aficionado medio, entre el que lógicamente me incluyo, ve los partidos de una manera demasiado natural, prácticamente siguiendo al jugador que lleva el balón, incapaz de centrar su atención en el global del dibujo del juego, en el trabajo de los jugadores sin balón y los movimientos defensivos. Por eso el descubrimiento del trabajo del video-blogger Piti Hurtado, estudioso del juego en su globalidad, ha sido una feliz noticia para mí en estos días del Eurobasket. Por otro lado la imposibilidad de haber visto integros todos los partidos disputados hasta el momento (digamos que en un 75%) hace que también se me hayan escapado muchísimas cosas de gran riqueza para cualquier aficionado. El citado Piti está colgando estos días diversos videos en los que analiza muchas de las tácticas de nuestra selección y de los rivales, echando una ojeada a sus análisis, me he encontrado con una táctica turca que, como digo, me ha recordado a algo que utilizó el bueno de Carlisle en las finales. 

Desde el comienzo del torneo he dicho que el rival que más me preocupaba para nuestra selección, debido a estilo de juego y perfil físico de los jugadores, era Turquía. Un rival que te niega el ritmo alto, que no deja correr, y que sobre todo encuentra una gran fortaleza en unos pivots absolutamente molestos, duros, rocosos, que llevan el partido al terreno granítico del músculo. Ya hemos comentado también en este blog que Turquía es el país que más y mejores pivots ha producido en los últimos años, una generación de hombres altos envidiable que parece no tener fin, el ejemplo de Kanter es la penúltima realidad en este aspecto, dando un paso adelante ya en su combinado nacional, haciendo olvidar la ausencia de Semih Erden, y convirtiéndose en una de las sensaciones del Europeo (cosa que por otro lado creo que nadie podía dudar) Uno de los mejores usos que está haciendo Orhun Ene (mítico ex-jugador de larga carrera con su selección que ahora como entrenador tiene la difícil papeleta de suplir a Bogdan Tanjevic) de sus torres es un doble bloqueo frontal, sobre todo cuando coinciden en pista Kanter y Asik, que libera al jugador que inicia el ataque otómano, que no siempre es el base, por otro lado, teniendo en pista a ese "point-forward" que es Hedo Turkoglu. Un buen detalle que Piti Hurtado ha bautizado como el "kebab", y que cuando lo vi enseguida me hizo recordar a un ágil movimiento de Rick Carlisle en el segundo partido de las finales de la NBA.  




Miami parecía hacer imperar la lógica de su discurso exhuberante en lo físico, su defensa axfisiante sin tregua, sobre todo en las líneas exteriores. La grandeza de contar con dos grandes defensores exteriores de físico privilegiado como Wade y LeBron convertía a los Heat en un suplicio para cualquier backcourt rival. Los de Florida se habían llevado el primer punto de la serie, y en el segundo mandaban 15 arriba comenzando el último y definitivo cuarto. La desesperación tejana ante las líneas defensivas rivales parecían centralizarse sobre todo en un perdido y fuera del partido Jason Terry, el genial escolta de Dallas se estrellaba una y otra vez contra el muro que suponía LeBron James, quien le negaba cualquier posibilidad de desarrollar juego. Los ataques tejanos morían tan lejos de canasta como la distancia que había en el marcador. Miami era superior, pero como ya hemos dicho, Rick Carlisle se mostró en todo momento de la serie como un entrenador dispuesto a cambiar la dinámica si no era favorable para su equipo, o al menos intentarlo. Con algo tan simple pero efectivo como mandar a Nowitzki y a Chandler a realizar un doble bloqueo sobre sus jugadores exteriores (sacrificando a su mejor jugador de ataque a trabajar en esos dobles bloqueos sin continuación directa, para liberar a los exteriores), logró que Dallas se metiera en el partido, con un parcial de 5-22 que precisamente se abrió con una canasta de un Terry liberado que por fin pudo empezar a desplegar su enorme talento ofensivo sobre la cancha Heat, bien acompañado de Kidd. Los Mavericks comenzaron a soplar en el cogote de Miami, el partido se igualó, y como recordarán ahi apareció Nowitzki para culminar otra gloriosa remontada tejana (ya les habíamos visto esa machada ante Oklahoma) con un triple y su bandeja ante Bosh. Punto para Dallas, punto para Carlisle. Uno de los muchos detalles que nos dejó el fantástico entrenador de aire histriónico y parecido al comediante Jim Carrey.  


Allanando el camino para sus locos bajitos.


Pequeños detalles tácticos que nos alegran la vida y nos permiten disfrutar con mayor riqueza de este hermoso juego que tanto amamos por su estética, ética, épica, y la población de hombres extraordinarios que se encuentran por sus canchas. 

Feliz tarde de domingo, y no se despeguen del televisor, van a disfrutar.  


Las torres turcas junto a la dupla Kaman-Nowitzki, dos de los mejores frontcourts del campeonato.

sábado, 10 de septiembre de 2011

MADRID SUNS

Aunque toda las miradas baloncestísticas se siguen concentrando en el Eurobasket de Lituania, los equipos de la Liga Endesa ya están trabajando en pretemporada y jugando sus primeros partidos amistosos, entre ellos el Real Madrid, que ayer disputó en Pozuelo de Alarcón un encuentro a puerta cerrada ante el Melilla (equipo de LEB Oro), con el tanteo 97-90 a favor de los blancos. Un partido con la lógica intrascendencia de principios de Septiembre, y del que no se pueden sacar conclusiones, con un Real Madrid sin internacionales en el que destacaron Jayce Carroll quien se fue hasta los 29 puntos, además de Mirotic, Velickovic y Carlos Suárez con buenas anotaciones, y donde tuvieron minutos los jugadores de EBA, el alero Marina y los pivots Kasse (el senegales de hecho fue titular) y Arteaga. Como digo un partido del que no se pueden ni deben sacar conclusiones, pero que puede servir de pequeño apunte de lo que quiere Pablo Laso del equipo y cual puede ser la seña de identidad del nuevo Real Madrid:  Ritmo alto y velocidad. 




Salto inicial en el Open McDonalds del 93 entre los Phoenix Suns y el Madrid de Sabonis.


Tanto es así que Carlos Suárez, el último descartado de la selección que compite en Lituania, el "guerrero número 13", escribió en su twitter una cosa totalmente anecdótica, pero que, quien sabe, como todas las cosas intrascendentes y anecdóticas, quizás con el tiempo se convierta en un tópico al que recurramos. Literalmente el alero escribió que el equipo se parece a los Phoenix Suns en lo que corren, que deben mejorar en defensa, pero en ataque están muy bien. Como digo, una pequeña anécdota, como todo lo que rodea a algo tan banal como el twitter, pero que sin embargo, sin quererlo, sin saberlo, sin intencionarlo, quizás el bueno de Suárez ha dado con la denominación con la que nos refiramos al Madrid 2011/12, unos Madrid Suns veloces y poco especuladores con la posesión del balón. Si es así, sin duda, será una buena noticia para el aficionado desde el punto de vista del espectáculo, sobre todo para aquel aficionado que anteponga la estética al resultado. 


Preparando el "trade" bomba, Steve Nash por Kaká.

jueves, 8 de septiembre de 2011

DARDAN DARTS

Con el Eurobasket superando su ecuador, van llegando los diversos análisis sobre lo que está sucediendo en canchas lituanas. Los jugadores y equipos que más están brillando, las grandes decepciones (sin duda Italia y Croacia), y por supuesto, las revelaciones del torneo. A nivel de equipos Macedonia, en estos momentos ya clasificada para cuartos de final, apunta claramente como equipo revelación. Le quedan dos complicados partidos contra Rusia y Eslovenia, la lógica invita a pensar que los debería saldar con sendas derrotas (aunque con el gran Bo McCalebb en cancha todo es posible), pero aún así ya tiene asegurada al menos una cuarta plaza en un grupo claramente inferior al cuadro por el que transita España, donde entre Serbia, Lituania, Turquía y la propia España tienen que dirimir tres plazas para los cruces, ya que la invicta Francia ya está clasificada. Sea quien sea quien quede fuera, estaremos hablando de una selección con calidad sin duda para estar entre las ocho mejores de Europa. Cosas de los sorteos, calendarios y configuraciones de grupos.                                                                                                                            
Bo McCalebb, pequeño gran jugador.




A nivel individual también hay varios nombres que han irrumpido gratamente y hay que tener en cuenta. En un campeonato con muchas ausencias de nombres veteranos ilustres, parece un buen torneo para avistar cierto cambio generacional y fijarse en jóvenes jugadores que apuntan a mantener un buen estatus dentro del baloncesto europeo en los años venideros. En nuestros análisis "Cincuenta nombres para el Eurobasket" ya mencionamos a varias de estas jóvenes figuras cuyo rendimiento no debiera sorprender. Los casos de Valanciunas, Koufos o Kanter parecían apuestas seguras en ese sentido. Pero otro puñado de jóvenes jugadores con menos nombre y no tan brillante trayectoria también están dando que hablar y merece la pena detenerse en ellos. 

El jugador más joven en este torneo es (o era, ya que su selección ha sido eliminada) Devon Van Oostrum, base de 18 años nacido en Holanda quien los pocos minutos que ha tenido ha demostrado buenas maneras y buen sentido como director de juego. No participó ni contra Lituania ni contra Polonia, y su mejor participación fue ante España, encuentro en el que dispusó de más de medio partido y se fue hasta las 6 asistencias. Finaliza su participación con 3 asistencias de media en 17,3 minutos por partido. No está nada mal para el benjamín de la competición. Mejor noticia para los británicos de cara a su futuro a corto plazo (lo cual es decir los JJOO de Londres) es el paso adelante dado por Daniel Clark. Próximo a cumplir los 24 años (los hará el próximo día 16), se ha consolidado como uno de los jugadores más sólidos del combinado de su país. Sus 8,2 puntos y 7,2 rebotes por encuentro en 24 minutos de media no son mal bagaje para el interior británico, aunque es cierto que sus porcentajes de tiro dejan bastante que desear para un jugador de su posición (aunque es cierto que es uno de esos pivots con tendencia a tirar de fuera) No obstante también creo que es reprochable que en una selección que venía para crecer como grupo y prepararse de cara a las olimpiadas, por momentos haya parecido que lo único que se pretendía era que Luol Deng engordase sus estadísticas, y no haya habido mayor participación por parte de los jóvenes jugadores (Van Oostrum es un claro ejemplo de jugador en el que debían haber confiado más) 

En Alemania Robin Benzig está cumpliendo las expectativas que había sobre él. Alero alto de 2.09 y sólo 22 años, se ha convertido en la tercera referencia germana por detrás de, como no, Nowitzki y Kaman, por lo que tiene motivos para disfrutar del torneo la joven figura germana siendo la tercera espada por detrás de dos auténticas estrellas de la NBA. 9,2 puntos por partido, un estupendo 8 de 16 en lanzamientos triples, y un buen 57.9% en tiros de dos, nos da idea de la buena concentración y selección de tiro que mantiene este "prospect" que ya está en las agendas de los grandes de Europa (el Real Madrid es otro de los que ha estado interesado en él), aunque de momento su destino apunta a integrarse en el millonario proyecto del Bayern Munich.                                                                     

                                                                                                                                                                         
Robin Benzig, ¿el nuevo Robin Hood?

El letón Rihards Kuksiks ha sido otro de los nombres que nos han llamado la atención en los primeros días de la competición. Extraordinario tirador de 2.01 y 24 años, los seguidores más acérrimos de la NCAA posiblemente conozcan su trayectoria en la Universidad de Arizona, donde ha cumplido el ciclo de cuatro años de rigor que va de "freshman" a "senior". A Kuksiks le hemos visto exhibiciones de tiro que le han llevado a un brutal 58,1% en triples, anotando 18 de 31 lanzamientos. Una metralleta. Contra Francia sólo clavó dos, pero sus cuatro siguientes rivales, Serbia, Italia, Israel y Alemania, vieron como hasta en cuatro ocasiones este excelso tirador anotaba desde más allá de la linea de 6.75, sin bajar nunca del 50% en efectividad. 

Sobre el sorprendente y creciente baloncesto finlandes ya hablamos en este blog en nuestros "Cincuenta nombres para el Eurobasket" deteniéndonos concretamente en Koponen y Sasu Salin, o sea que no redundaremos en ello. 

Vamos a concluír este pequeño repaso a algunos de los nombres que más gratamente nos han sorprendido con el jugador que, personalmente, si tuviera que elegir cual sería mi jugador revelación, diría su nombre, por números, estilo de juego, caracter y decisión. Me refiero al escolta polaco Dardan Berisha. 

Polonia, al igual que Finlandia, o la República Checa (país que no está en el Europeo, pero del que algún día deberíamos hablar sobre su nueva camada de jóvenes valores, los Vesely, Balvin, Satoransky, Jelinek, etc, indican que algo bueno se está moviendo en Chequia alrededor del mundo de la canasta) es un país que en los últimos años está trabajando muy dignamente para ver crecer su baloncesto, y sus selecciones de formación suelen aparecer con frecuente regularidad en los últimos campeonatos haciendo buen papel. No obstante, en un Europeo absoluto al que acudían sin ninguno de sus jugadores más relevantes de los últimos años (Logan, Ignerski, Gortat, Lampe), parecía claro que nadie iba a dar un euro por ellos. Una selección remodelada y renovada a la fuerza, que parecía confiar el liderazgo al eritreo Thomas Kelati. Pese a todo su papel ha sido más que digno, retirándose con dos victorias en cinco partidos, en un grupo en el que apenas tenían opciones con España. Lituania, Turquía e incluso Gran Bretaña como selecciones uno o varios peldaños por encima, y sólo Portugal podía verse como un rival asequible para ellos. Sin embargo los polacos se erigieron como una de las selecciones revelación del torneo, hicieron sudar a España, sufrieron en sus carnes el vendaval lituano, cumplieron derrotando a Portugal, dieron la campanada ante Turquía, y cuando tenían en sus manos la oportunidad de hacer historia, sus opciones se vieron sepultadas ante una Gran Bretaña sobre la que fueron muy superiores en muchos aspectos del partido con un sentido del juego y un criterio mucho más acertado y de buen baloncesto que el de los británicos, pero una estadística concreta les destrozó por lo brutal y desigual del dato. 46 rebotes británicos por 25 polacos, y aún más aterrador, hasta 16 rechaces bajo el tablero polaco tras fallar tiro capturaron los seleccionados del coach Finch. Así, por muy bien que juegues y leas el juego, no se puede ganar un partido.  

La serenidad del tirador.


No obstante se van con buenas sensaciones y muy buena imagen, y en esta Polska abnegada, sobresalió la figura del escolta Dardan Berisha, cuyo juego fue de menos a más en los cinco partidos del torneo hasta convertirse en el inesperado lider del equipo y eclipsar al mismo Kelati. Contra España, en 21 minutos, el chico no dio una. Falló sus cinco lanzamientos (cuatro de ellos triples), ante Lituania se fue a los 10 puntos con porcentajes del 57%, contra Portugal empezó a brillar con 16 puntos, y se convirtió en héroe nacional con su magnífica actuación ante Turquía, 21 puntos y 3 asistencias, y la canasta decisiva del partido, demostrando ser un jugador maduro al que no le tiembla la mano. En el partido decisivo ante Gran Bretaña volvió a ser el mejor de los suyos, con 19 puntos y 5 asistencias, haciendo gala de una gran clarividencia en el juego, mostrando el caracter suficiente para encarar el aro o lanzar exterior, pero también buscando a sus compañeros cuando la defensa rival más apretaba y se concentraba en él como mayor amenaza. Sus mejores minutos además fueron cuando más caliente estaba el partido y Polonia comenzaba a sufrir cierto vértigo ante la posibilidad de hacer historia, ese típico "miedo a ganar" que les entra a los equipos pequeños cuando ven que están a punto de conseguir algo grande, y demuestran que no están acostumbrados a moverse en ese tipo de presión. 

Finalmente Berisha hace las maletas, pero sus actuaciones quedan para el recuerdo del buen aficionado que haya seguido el campeonato de una manera generalizada, no sólo siguiendo a su selección. Este escolta nacido en Kosovo (jugó en categorías inferiores de la Cibona) ya era conocido para parte de la afición española ya que hace cuatro años desembarcó en nuestro país para jugar unos meses en el Trujillo y el Cáceres 2016 en la liga LEB. Actualmente en el Anwil polaco (equipo de Eurocup) y números al margen, lo que me ha gustado de este jugador es ese caracter que a veces se echa en los jugadores exteriores actuales, lanzador descarado que mantiene viva la llama de la figura del tirador de toda la vida, no le asusta el uno contra uno e ir hacia canasta, y a pesar de su edad es de los que gusta de echarse el equipo a la espalda. Por todo ello es hasta el momento mi jugador revelación del torneo, y creo que es uno de los nombres que sale más favorecido del campeonato en la primera fase y lo ha aprovechado correctamente como "escaparate", por lo que es posible que en breve lo veamos en ligas mayores. Creo que podría ser un jugador interesante para cualquier equipo de la zona media de la tabla de la Liga Endesa que busquen un cestista "bueno, bonito y barato". Ojala fuera así y pudiéramos disfrutar por aquí de los certeros dardos de Dardan Berisha, el tirador revelación polaco venido de Kosovo.


Dardan tampoco escapa a los tópicos. "El Petrovic de Kosovo".

lunes, 5 de septiembre de 2011

MALDITO CUMPLEAÑOS

Dusko Savanovic no podrá olvidar su vigesimoctavo cumpleaños... 


El destino ha querido que el brillante ala-pivot serbio cumpliera hoy 28 años en la cancha de Siauliai, enfrentándose a la selección francesa que llegaba, al igual que los balcánicos, presentando una invicta tarjeta de cuatro victorias en cuatro victorias. El partido ha sido realmente brillante, posiblemente el mejor del torneo hasta la fecha, con una apertura espectacular que proyectaba un marcador centenario para ambos equipos. Un ritmo de locura que lógicamente no se pudo mantener, pero que nos llevó a un final de partido emocionante con opciones para ambos equipos que finalizaron el tiempo reglamentario registrando un empate a 80 puntos en el marcador. 


Mal día para cumplir los 28.



A partir de ahí, una prorroga de auténtica locura, cinco minutos de orgía ofensiva con dos equipos liberados de presión y nervios buscando la canasta y firmando 33 puntos entre ambos, penetraciones de Parker, tiros lejanos de Gelaballe, palmeos de Noah... por los serbios, su habitual buena comprensión y lectura del juego y un Marko Keselj deslumbrante. Los dos equipos mantenían sus opciones de victoria siendo capaces de anotar en posesiones muy cortas, para llegar a esa última jugada en la que Savanovic fallaba un comodísimo tiro a tabla a un metro del aro, una especie de lanzamiento de esos de jugar al "menos uno", practicamente solo y debajo de canasta. Incomprensible... un cumpleaños para olvidar el del bueno de Dusko, aunque lo cierto es que las sensaciones siguen siendo tan buenas o más que las francesas, y ambos equipos deben ser considerados entre los aspirantes a metal. 


Por lo demás, España, a pesar del batacazo turco, va bien. Ya advertimos ayer que Turquía es de esas selecciones que no nos conviene por estilo de juego y perfil físico de sus jugadores, esperemos no volverlos a ver en lo que queda de campeonato, porque hay que admitir que nos tienen tomada la medida. 

domingo, 4 de septiembre de 2011

BUSCANDO A ARISTÓTELES DESESPERADAMENTE

Gran jornada baloncestística la de hoy en el Eurobasket de Lituania, con una selección española que ha firmado una primera parte de libro, en la que aprovechándose de un rival que propone un estilo de juego rápido y a campo abierto que nos viene fenomenal, ha hecho una exhibición de concentración, seriedad y selección de tiro. Parecía claro que contra los lituanos era un partido ideal para martillear desde el perímetro y que nuestro juego exterior tomase responsabilidades. Así ha sido.  


Por lo tanto parece que la euforia, esa peligrosa compañera, vuelve a instalarse en el entorno mediático de nuestra selección, cuando hace tres días sin embargo exagerada e injustamente se cargaban las tintas contra el grupo de Scariolo, y sobre todo contra el técnico, por no haber ganado solventemente a una buena Polonia a la que se tuvo controlada durante prácticamente todo el partido, y sólo la relajación final hizo peligrar el marcador. Relajación que también hemos visto hoy en los minutos finales, por cierto. Los grandes entrenadores siempre piden a sus jugadores trabajar al margen del resultado, pero inconscientemente es difícil mantener la concentración cuando ves a tu rival muy lejos en el electrónico.  


Aquí una vez más seguimos apostando por la mesura, y el equilibrio aristotélico, la virtud en el término medio. ¿Cuál es la auténtica España?, ¿la selección gris que tiene que recurrir a las mejores versiones de Pau Gasol y Navarro para derrotar a Polonia, o la que firma una primera parte sobresaliente con todos los jugadores aportando frente a Lituania? Evidentemente ni la una ni la otra, o en todo caso ambas, las dos caras de la misma moneda. Volvemos a repetir que esto no es la play-station, no se trata de darle a un botón y que funcione la maquinita. Los condicionantes humanos, tan sencillos de entender como que cualquier ser humano, usted, yo, quien sea, no tiene el mismo estado de ánimo hoy que ayer, ni rinde en su trabajo hoy igual que mañana, son los que hacen que cada partido, como dice el tópico, sea un mundo.  


Mañana Turquía me parece un rival más dificultoso que Lituania, no quiero decir con esto que me parezca mejor selección, que no es así, pero por estilo de juego y perfil de jugadores es una selección que nos va a costar muchísimo más derrotar que Lituania. Los anfitriones son unos rivales que nos vienen muy bien por sus características y su ritmo de juego. Contra Turquía lo lógico es que veamos un partido más trabado y físico en el que no podamos correr tanto ni realizar ataques tan rápidos y sorpresivos. Los otomanos además están obligados a ganar tras su soprendente derrota frente a una Polonia que está haciendo un Eurobasket brillante dentro de sus posibilidades. La exigencia que impusimos a nuestra selección de tener que apalizar a una selección polaca que ha sido capaz de doblegar a los subcampeones del mundo, muestra una vez más la poca prudencia y humildad con la que afrontamos una cita de este tipo. Ningún rival es fácil, ningún enemigo es pequeño. Tópicos bélicos que debemos tener siempre bien presentes. Ningún partido está ganado de antemano. Mañana por tanto toca volver a disfrutar de los dos sentimientos que más nos provoca este juego: sufrimiento y placer. Esperemos que el camino de lo primero nos lleve a la consecución de lo segundo. Mientras tanto seguiremos buscando a Aristóteles por las canchas de Lituania. 

Sabonis en Panevezys, el suegro ideal.

viernes, 2 de septiembre de 2011

REALITY BITES

El comienzo del Europeo nos vuelve a dejar muestras, una vez más, de la incapacidad de análisis sosegados, de la falta de mesura y de equilibrio aristotélico a la hora de afrontar la realidad de esta competición. Realidad falseada cuando desde el principio se quiere vender la idea de que nos encontramos ante nuestra mejor selección de la historia, sólo por algo tan peregrino como el hecho de tener seis jugadores NBA. No dudamos que es un detalle indicador de nuestra calidad, en este blog no sólo y afortunadamente no caemos en esas estúpidas guerras FIBA-NBA, si no que admitimos que la liga estadounidense es de un nivel superior, pero quien analice un poco el baloncesto europeo reciente sabe que el número de jugadores NBA en absoluto puede otorgar ningún favoritismo. Si así fuera, en los últimos años, selecciones como Francia o Eslovenia deberían haber arrasado en estos torneos, ya que eran los combinados que más jugadores de esa liga traían. Es más, si nos vamos años atrás a una selección como Serbia, vemos que sus resultados más desastrosos llegaron precisamente cuando más NBA tenían en sus filas, y sólo han comenzado una lenta pero segura resurrección hacia la elite cuando el sabio Ivkovic ha cogido las riendas creando un bloque de jóvenes talentos llenos de hambre y ambición rodeando a un único NBA, Nenad Krstic.

La deformación de la realidad continua cuando se quiere otorgar a España el único y máximo favoritismo de la competición, como denunciamos en nuestra entrada "Dear Prudence", es decir, el campeonato empieza y acaba en España, los rivales no existen, vamos a ganar el oro sin bajarnos del autobús. Una tremenda falta de humiltad, respeto, y sobre todo una peligrosa muestra de desconocimiento de la realidad sobre un campeonato como este. Así, mi grito de guerra para este Eurobasket tengo decidido que va a ser "¡Esto no es la play-station!" mientras me sigo rasgando las vestiduras viendo como los comentaristas hacen guasas, chanzas y chistes sobre los rivales y apuestan antes de cada partido sobre si vamos a ganar por más o menos de 40 puntos, para después cuando aparece el mínimo atisbo de duda, como ese partido inaugural frente a Polonia, sacar a pasear frustraciones varias y todo tipo de fobias contra jugadores en concreto, y por supuesto, contra el siempre puesto en tela de juício Sergio Scariolo, al que práticamente se le trata como un entrenador de barrio sin mérito alguno.

Pero sobre lo que quería tratar en la entrada de hoy (que posiblemente sea la última durante varios días, ya que estaré ausente un tiempo, pero eso sí, siguiendo el campeonato) es sobre la auténtica realidad de lo que a día de hoy, en el siglo XXI, es un Eurobasket.

Pepu Hernandez ya advirtió en su día, después de hacernos campeones del mundo, y sabedor de que la presión que nos iban a colocar sobre nuestras espaldas iba a ser brutal siendo anfitriones del Europeo 2007, advirtió como digo que un Eurobasket era más duro y difícil que un Mundial.

Si no has cazado el oso no vendas la piel. Pepu lo sabía.



La descomposición de las históricamente dos grandes potencias europeas, Yugoslavia y la URSS, ha permitido que finalizase la tremenda dictadura que durante décadas ejercieron estos países, pero a su vez ha traído un buen número de pequeñas potencias salidas de esos territorios que han aumentado la calidad y dificultad general de estos torneos. Por otro lado y en este Eurobasket en concreto, la ampliación a 24 selecciones nos trae, ciertamente, una mayor desigualdad entre los grandes del torneo y las llamadas "cenicientas", pero también un aumento en las posibilidades de encontrarte "trampas" por el camino, y una mayor dificultad a la hora de mantener cierto nivel de exigencia y concentración en los primeros partidos. Así estamos viendo, y puede comprobarlo el lector con sólo echar una ojeada a las estadísticas de los partidos disputados hasta el momento, que incluso en los partidos que se han resuelto con mayor facilidad, el equipo "pequeño" ha conseguido al menos ganar el último cuarto.Por no hablar de los tremendos sustos que se han llevado selecciones que tenían el partido perfectamente controlado y un exceso de relajación les ha llevado a sentir en el cogote el aliento de sus rivales, caso de España frente a Polonia o Eslovenia ayer frente a Ucrania.

Pero además, y sobre esto si es lo que queremos llamar la atención, si echamos un vistazo a la historia reciente de esta competición, comprenderemos que si España revalida el oro, merecería considerarse una tremenda hazaña y proeza, que, por desgracia, estoy convencido que no se valorará como tal.


Si echamos un vistazo a la historia de este torneo, vemos que sólo tres países han logrado revalidar el oro a lo largo de la historia. En la década de los 30 fue Lituania, siendo independiente y antes de integrarse en la URSS. Precisamente la URSS fue la gran dictadora del torneo, ganando nada menos que ocho ediciones seguidas (entre 1957 y 1971), no sólo eso, desde 1951 hasta el citado 71, durante esos 20 años, ganó todas las ediciones menos la del 55 en la que triunfó Hungría. Es decir, durante once ediciones seguidas, los soviéticos obtuvieron diez oros y un bronce. Ese dominio tiránico encontró por fin oposición en la década de los 70 gracias a una escuela yugoslava comandada por Kresimir Cosic que ganó tres ediciones consecutivas (en la primera de ellas, en Barcelona 73, nosotros "rascamos" una meritoria plata después de derrotar a la URSS en semifinales con nuestros Brabender, Luyk, Buscató, Cabrera, Ramos, Santillana, Rullán, los Sagi-Vela, etc) A partir de ahí se establecería un liderazgo en estos torneos repartido entre yugoslavos y soviéticos, pero con apariciones esporádicas de otros países (Italia o Grecia), hasta llegar a la última selección que logró ganar dos oros seguidos, Yugoslavia en el 95 y 97.


Aquella fue la última gran selección capaz de ganar dos oros seguidos, con una colección de talentos como Divac, Paspalj, Bodiroga, Danilovic o Rebraca. A partir de ahí ningún país ha logrado tal proeza, y sólo la citada Yugoslavia, en la edición siguiente disputada en Francia, logró "rascar" chapa, obteniendo el bronce ante los anfitriones, a pesar de contar con jugadores como los mencionados, incluso más la aportación de nada menos que Predrag Stokajovic. Los vigentes campeones se la pegaron contra la Italia a la postre campeona que contaba en sus filas con el todoterreno Gregor Fucka como referente. No pudieron llegar a una final en la que por cierto si estuvo la España de Lolo Sainz con un Alberto Herreros estelar que finalizaría el torneo como máximo anotador del mismo. 

Italia por tanto se presentaba como el rival a batir en la siguiente edición, la primera del siglo XXI, en Estambul. Allí la Yugoslavia de Bodiroga, Stojakovic y Jaric demostraron que el viejo orgullo "plavi" seguía intacto. La Italia que había brillado dos años antes se vió en la cuneta cuando se enfrentó a Croacia, y acabó en una lastimosa novena posición, escaso bagaje para quienes llegaban defendiendo corona. 

Dos años después, en Estocolmo, los campeones llegaban con su nueva denominación de Serbia y Montenegro, pero su talento seguía intacto, y ahí estaban los Jaric, Stojakovic, Gurovic o Drobnjak como orgullosos estandartes de su país. Demasiado orgullosos. Dos derrotas ante Rusia y ante una España en la que ya empezaba a brillar Pau Gasol, en aquel partido que comenzó a mostrar los malos modos de ciertas estrellas serbias, con Pedro Barthe gritando que había que expulsarlos del mundo, condenó a los campeones a un cruce complicado frente a una enorme Lituania que los destrozó en cuartos y les apartó de la lucha por las medallas. Acabaron sextos. Nosotros, por cierto, volvimos a sacar plata, con una selección que sin saberlo estaba germinando semilla de campeona, con nombres como Gasol, Calderón, Navarro, Felipe Reyes, Jiménez o Garbajosa. Tocaba cambio de ciclo en el baloncesto europeo, como quizás el triple de Teodosic ante nuestras narices el pasado mundial nos indica que vuelve a tocar otro, por mucho que nos duela. Esperemos que tarde en llegar, no obstante.  



Los serbios se cabrean. No estaban preparados para el bocado de realidad que les dió Pau.

La selección dominadora en aquellos momentos era una gran Lituania. Jugadores como Jasikevicius, Stombergas, Macijauskas o Siskaukas eran pura poesía baloncestística y hace que a uno se le caigan las lágrimas recordando esos momentos en los que compartían equipo. Por lo tanto el Europeo de Belgrado en 2005 se presentaba apasionante. Por un lado Serbia y Montenegro, confiando en la mano de hierro de Zelko Obradovic desde el banquillo, y con sus estrellas NBA conjuradas para volver a colocar a su país en lo más alto frente a su afición. Por otro los campeones lituanos. Parecían los dos grandes favoritos. Pues ni los unos ni los otros. Lo de Serbia, que les vamos a contar. Un desastre. En primera ronda les pasamos por encima mientras cantábamos lo de Los Nikis de "España está aplastando a Yugoslavia...", y posteriormente Francia les dejó fuera de cuartos de final. Finalizaron novenos, con un vestuario enfrentado y jugadores enemistados entre si y rumores de que llegaron a las manos en las duchas. Un polvorín. Lituania por su parte, pese a hacer una primera fase brillante e impoluta que les colocaba como claros favoritos al oro, pese a la ausencia de Jasikevicius, se la pegó estrepitosamente contra Francia en un cruce de cuartos que fue una auténtica mina en medio del camino. Entre tanto lio una pujante Grecia se alzó con el oro. En sus filas jugadores como Papaloukas, Kakiouzis, Diamantidis o Spanoulis indicaban claramente que se abría una nueva edad dorada en el baloncesto heleno. Fue la edición en la que Nowitzki nos apartó de la final, y en la lucha por el bronce nos dejamos llevar y ni competimos.

Pero en el 2007, en Madrid, los griegos sabían que tendrían un enorme obstáculo en su camino para revalidar el oro. Eramos anfitriones y llegábamos como campeones del mundo. Pepu había advertido de la dificultad del Europeo, quería huír del favoritismo. No iba a ser un camino de rosas. La derrota ante Croacia era la primera en mucho tiempo, e indicaba que no estábamos tan sobrados de gasolina. El sufrimiento y paroxismo llegó precisamente contra Grecia, en lo que es ya un cruce clásico en rondas finales de estos torneos, y que afortunadamente se viene decantando de nuestro lado. Fue una semifinal durísima que nos dejó tocados y justos de fuerzas frente a una Rusia excepcionalmente gestionada por el grandísimo e infravalorado David Blatt, que venía de tapada y se llevó el oro. Grecia por su parte no pudo con una gran Lituania en el partido por el tercer puesto. Otra selección que llegaba como campeona y se iba sin medalla.  


La delgada línea que separa el cielo del infierno. Pau tras fallar el último tiro de la final de Madrid.


Llegamos al 2009, Polonia, última edición hasta la fecha. Nuestro Eurobasket, en el que estuvimos a punto de quedarnos fuera frente a Gran Bretaña, y acabamos pasando por encima de todos los rivales. Para seguir haciendo honor a la historia, y ver lo complicado que es esto y lo poco que duran los dominios, y lo rápido que se suceden los cambios de ciclo, Rusia cayó en cuartos ante la joven y creciente Serbia. De campeones a una séptima posición en sólo dos años. Es lo que pasa cuando hablamos de un torneo como este, con una igualdad brutal (¿no querían igualdad y competitividad en el deporte?, pues aquí la tienen), con un ramillete de rivales con un nivel similar alto que hace que no se pueda ser favorito claro. No obstante, y a pesar de la historia reciente, con nuestra habitual prepotencia y falta de conocimiento de la realidad llegamos a este Europeo haciendo apuestas sobre si vamos a ganar de más de 40 o de menos. De nada vale todo lo vivido en los últimos años, y de lo que deberíamos aprender. Esto es un camino largo y tortuoso, no una alfombra roja por la que caminas hacia el oro sin que nadie te haga sudar y sacar tu mejor baloncesto. En definitiva, esto no es la play-station.