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lunes, 4 de agosto de 2014

PAUL GEORGE, CUATRO VECES TE LLORÉ



Paul George, sacado de la cancha en camilla tras romperse tibia y peroné.


Nunca nos gusta tener que dar este tipo de noticias. La rotura, el quebrado en la línea ascendente y progresión de uno de los mejores jugadores del mundo, quien con 24 años y después de haber realizado la mejor de sus cuatro campañas en la NBA se ve obligado a permanecer fuera de las canchas durante un tiempo que puede llegar incluso al año, tras su fractura de tibia y peroné al intentar taponar a James Harden en una transición defensiva en un amistoso de preparación para el Mundial disputado en Las Vegas. Una jugada que personalmente nos ha hecho recordar a la lesión sufrida por Jorge Garbajosa en 2007 en su época de jugador de Toronto en una acción similar, intentando taponar a Al Jefferson y fracturándose el tobillo. No fue tan grave (seis meses) pero inevitable no encontrar similitudes entre ambas jugadas. 

La lesión de Paul George, más allá de la desolación que supone para cualquier amante del basket, reabre viejas guerras entre NBA y FIBA, al producirse en un encuentro de preparación para un torneo de los segundos. Es una noticia tan importante para el mundo del baloncesto que llega a tener un cuadruple impacto. Por cuatro veces debemos llorar la lesión de George: 

-Llanto por el Mundobasket: Cuantas más estrellas, mejor. Que duda cabe que la repercusión internacional que vaya a tener el torneo celebrado en España dependerá en parte del número de figuras con que acuda cada selección. El ramillete de jugadores de máximo nivel que sigue acumulando Estados Unidos de cara a esta cita es impresionante (Derrick Rose, Anthony Davis, Kevin Durant, James Harden, Stephen Curry…) y les sigue dando condición de claros favoritos al oro, pero en el caso de George hablamos de un jugador que ya se había instalado sólo un peldaño por detrás de LeBron y Durant, y que encabeza la nueva hornada de estrellas NBA junto a los citados Davis, Curry, o Kawhi Leonard. Una pena no verle por nuestras canchas. 

-Llanto por Indiana: la franquicia de Larry Bird era un ejemplo de trabajo bien hecho en los últimos años, capaces de disputarle dos finales consecutivas del Este a los Miami Heat del “Big Three”. Un equipo no muy mediático y sin, a priori, grandes estrellas, que se postulaba como aspirante al anillo siguiendo más el método San Antonio Spurs que la fórmula Miami, o ahora Cleveland, de juntar figuras. Un ejemplo de coralidad en el que George era el líder en todos los sentidos. Frank Vogel, al igual que Tom Thibodeau en Chicago, ha conseguido impregnar de química a su equipo, por lo que al igual que los Bulls sin Rose, los Pacers sin George seguirán siendo un conjunto difícil y deberían estar en play offs, pero muy difícilmente los veremos en final de Conferencia la próxima temporada.   

-Llanto por el baloncesto: sí, por el baloncesto en general. Porque Paul George, con 24 años, ya entrará para siempre en el grupo de los jugadores con un enorme “what if?” sobre ellos. ¿Cuál sería el nivel actual de Ricky Rubio si no se hubiera roto el ligamento cruzado con 21 años?, ¿hasta dónde habría llegado Derrick Rose si no hubiera padecido la misma lesión con 24 años, amen de sus posteriores problemas de menisco y rodillas?, esto por citar dos casos recientes y llamativos. El frenazo en la progresión de un superclase siempre es una malísima noticia para todos los aficionados, que nos vemos privados de la magia de un grandísimo jugador durante varios meses, y además nos asiste la duda sobre si volverá a su mejor nivel tanto físico como mental, ya que es inevitable que tras sufrir una lesión tan grave cierto “miedo” se instale en la mente del jugador y no sea capaz de arriesgar y llevarse hasta el límite en algunas acciones como haría antes de pasar por el quirófano. 

-Llanto por las heridas que se abren: nos referimos a los conflictos NBA-FIBA. En el caso de Paul George hablamos de un jugador recién renovado por su franquicia, con un contrato de cinco años y 90 millones de dolares (el máximo salarial al que podía aspirar) El primer curso de ese nuevo lustro, salvo recuperación asombrosa que le permitiera llegar a play offs, lo va a pasar totalmente en blanco. Larry Bird, ejemplo de hombre de baloncesto tanto en su época de jugador como ahora en los despachos desempeñando el cargo de presidente de operaciones de los Indiana Pacers, ha salido a la palestra para quitar hierro al asunto y no echar leña al fuego. La fortuita lesión podía haberse producido en cualquier situación. Sí, pero ha sido en un partido de preparación para un torneo FIBA que tiene el interés justo en Estados Unidos. No han tardado en aparecer voces como las de Mark Cuban (¿a alguien le extraña?) arremetiendo contra la presencia de estrellas NBA en combinados nacionales. El bocazas millonario, en su línea, lo ha hecho además atacando al COI, demostrando que no tiene ni idea de lo que sucede con una pelota de baloncesto fuera de su país, ya que el Comité Olímpico Internacional, evidentemente, poco tiene que ver con la celebración de una Copa del Mundo de Baloncesto, torneo organizado por la FIBA. De modo que se ciernen negros nubarrones sobre el consentimiento de las franquicias NBA para que sus mejores jugadores disputen competiciones internacionales con las camisetas de sus selecciones. 


Entre tanto llanto, un motivo para la sonrisa. Y es que esta preparación de Estados Unidos para el Mundobasket parece confirmar el retorno en buena forma del gran Derrick Rose. Parece que en España vamos a ser testigos de excepción de la definitiva “Roserrection”. Bien por ello.    


Analfabeto, multimillonario y bocazas. Mark Cuban.

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