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martes, 22 de octubre de 2013

JUGADORES A SEGUIR: EVAN TURNER (NBA)


E.T. quiere volar alto esta temporada.

No hace tanto tiempo que los Philadelphia 76ers parecía una de las franquicias más ejemplares de la NBA, con un crecimiento progresivo que le había llevado a semifinales de conferencia hace tan sólo dos temporadas, después de dejar en la cuneta a unos Chicago Bulls que se presentaban en post-temporada con el mejor balance de la liga (claro que mucho tuvo que ver la grave lesión de Derrick Rose en el primer partido de la serie). Se trataba de una plantilla basada en el colectivo, en el juego coral, sin grandes estrellas, pero con dos veteranos como Andre Igoudala y Elton Brand guiando a una camada de jóvenes jugadores como Thaddeus Young, Spencer Hawes, Jrue Holiday o el protagonista de nuestra entrada de hoy y quien debe ser ya claro líder de los nuevos 76ers: Evan Turner, E.T. 

Poco queda de esos últimos buenos Sixers. El curso pasado el club decidió afrontar un arriesgado y controvertido cambio de rumbo. En un trade a cuatro bandas Igoudala, hasta aquel momento santo y seña de la franquicia (ocho temporadas como Sixer), recalaba en otro proyecto emergente como los Denver Nuggets y la ciudad del amor fraternal recibía a la eterna promesa del juego interior Andrew Bynum, esa bestia de la naturaleza a la que las lesiones, los problemas físicos, e incluso una cierta indolencia, no han permitido explotar con todo su magnífico potencial. La apuesta no pudo salir peor. Bynum, lesionado toda la campaña, no llegó a disputar ni un solo minuto con la elástica de Philadelphia, mientras se embolsaba su salario de casi 17 millones de dólares. El desastre fue tal que el nuevo presidente ejecutivo del club, Scott O’Neill, ha tenido que pedir excusas públicamente a los seguidores de Philly.   

Pero las dudas se ciernen aún más si cabe sobre la nueva temporada, ya que los 76ers están en las quinielas de la rumorología sobre un posible “tankeo” (esto es, no competir durante la temporada buscando una posición baja en la tabla que les otorgue mayores posibilidades de obtener el número 1 del próximo draft, destinado al próximo jugador llamado a marcar época, Andrew Wiggins) Bynum ya ha hecho las maletas rumbo a Cleveland, liberando jugoso espacio salarial, y el base all star Jrue Holiday ha sido traspasado a New Orleans a cambio del número 6 del último draft, Nerlens Noel y una elección en el próximo. Ante este panorama poco se puede esperar de los Sixers en colectivo, pero en lo individual debería ser la temporada de la explosión definitiva del talento de Evan Turner.   


17 millones al garete.


E.T. es un alero con aroma a “all around player”, al estilo de los Larry Bird, Scottie Pippen o actualmente LeBron James (salvando todas las distancias posibles, vaya por delante), es decir, un jugador con capacidad para jugar en prácticamente cualquier posición en la cancha y aportar en todas las facetas del juego. Dos metros de estatura, buena envergadura, piernas rápidas y brazos largos la dan solvencia defensiva, siendo capaz de emparejarse tanto con bases como aleros rivales. Buen reboteador (5.3 de media en sus tres años NBA), le falta dar un paso adelante en ataque para convertirse en la estrella que se preveía cuando en el final de su etapa NCAA era un insaciable coleccionista de distinciones individuales (Naismith College Player of the Year, premio John R.Wooden, Oscar Robertson Trophy, NABC Player of the Year y mejor universitario para Associated Press) Dejó el college de Ohio State firmando unas medias de 20.4 puntos, 9.2 rebotes y 6 asistencias por partido en su último año y fue elegido con el número 2 del draft del 2010 por Philadelphia (buscando apuntalar una reconstrucción que no acaba de llegar) por detrás de John Wall. Una camada la del 2010 que no termina de explotar (Wall, Turner, Favors, Cousins, Monroe…) pero con un buen puñado de jugadores a seguir y que irán incrementando su importancia en la liga al igual que el propio Turner (una excepción sería Paul George, ya sí consolidado como estrella indiscutible después de llevar a Indiana a una final de conferencia donde estuvieron a punto de tumbar a los campeones Miami Heat y de ser All Star la pasada temporada) 


El tercer y último año de Turner se salda con 13.3 puntos por partido,  6.3 rebotes y 4.3 asistencias. Un salto cualitativo respecto a sus dos primeras campañas. Todo parece indicar que esta temporada se volverá a superar, y será la única razón por la que seguir al que apunta a uno de los peores equipos del inminente nuevo curso en la mejor liga de baloncesto del mundo.     


Hora de reverdecer laureles NCAA.

lunes, 28 de mayo de 2012

EL VIAJE A NINGUNA PARTE



I see a red door and i wanted painted black...

Echamos hoy una muy pequeña mirada a los play offs NBA que en estos momentos comienzan sus finales de conferencia (fantástico último cuarto de San Antonio Spurs anoche, por cierto, realizando un baloncesto de fábula), en realidad vamos a centrarnos en la eliminación de Los Angeles Lakers, que al fin y al cabo y desde Febrero de 2008 es un poco el equipo de todos los españoles con la presencia de nuestro mejor jugador de todos los tiempos en sus filas.   

No queremos caer en el ventajismo de decir “se veía venir”, más que nada porque desde aquí nos lanzamos a la piscina hace unos meses y dijimos que veíamos a los Lakers como los tapados de esta temporada y capacesde dar la campanada, demostrando una vez más que éste su blog amigo está muy bien para que echen de vez en cuando el rato leyendo las diatribas de El Tirador entra pausa y pausa publicitaria de su programa de televisión favorito, por ejemplo, pero en realidad aquí hablamos de baloncesto con el mismo nivel de conocimiento que podríamos hacerlo de la pesca del salmón en Noruega, no se engañen. 

Pero sí, realmente si que se veía venir, y realmente “ventajista” es mi segundo apellido, o sea que vamos a despellejar sin piedad a estos “nuevos” Lakers cuya apuesta por un cambio de estilo y filosofía no sólo no ha tenido los resultados esperados, si no que deja al principal ideólogo de la nueva mentalidad sobre el parquet, Mike Brown, bastante tocado y plantea dudas sobre cual será el futuro inmediato de los angelinos, si seguir apostando por este camino o volver a virar en redondo, con lo cual todo esta temporada podrían considerarla como un año en blanco (a excepción de por el crecimiento de Andrew Bynum, única noticia positiva de la temporada), y eso, sinceramente, creo que es lo peor que le puede pasar nunca a un club deportivo, resultados al margen, el no ser capaz de aprovechar un año sembrando para el futuro sin duda es lo que provoca continuados ciclos perdedores en franquicias acostumbradas a (y exigidas para) el éxito. 

La verdad es que la temporada lagunera ha sido un constante despropósito desde el principio, una sensación de continuo disparo en su propio pie. Aunque siendo justos hay que considerar que es una temporada condicionada de inicio por el “no traspaso” vetado por David Stern en una polémica decisión, un “trade” que tenía por objeto la adquisición del talentoso y estelar Chris Paul aún a costa de la salida de dos piezas básicas en los recientes últimos campeonatos angelinos como han sido Pau Gasol y Lamar Odom. No sabemos que hubiera pasado si los de Mike Brown hubieran armado el deseado “big three” de Paul-Kobe-Bynum, pero sinceramente dudo mucho que, viendo el nivel actual de Oklahoma City Thunder, hubieran sido capaces de tumbarles. Por contra si sabemos lo que ha venido tras el traspaso frustrado, y ahí comenzó el viaje hacia ninguna parte de la nave purpúrea.   

Pau, un "blanco" fácil.


La salida del versátil forward Odom, elegido mejor sexto hombre del año la anterior campaña con medias cercanas a los 15 puntos y 9 rebotes por partido fue un acto de despecho con la entidad que le había mercadeado. A cambio simplemente la elección del draft de los Mavericks de la próxima temporada (que lógicamente no será alta, dado que Dallas son equipo de play offs), demasiado poco para un jugador de la calidad de Lamar, pero suficiente para poder desprenderse de un jugador que públicamente mostraba su rechazo a la camiseta que había defendido las siete temporadas anteriores. Primer disparo en la línea de flotación del núcleo central con el que los angelinos habían ganados sus últimos dos anillos.     

Sobre Pau Gasol, aún admitiendo que nos puede mover cierto chauvinismo, lo cierto es que ha vuelto a dar una lección de comportamiento, actitud y profesionalidad. Continua y convenientemente puesto en el centro de la diana de las críticas en una franquicia poco dada a repartir las críticas, Pau ha vuelto a estar en su línea regular marcando  números de crack (17.4 puntos, 10.4 rebotes y 3.7 asistencias), estadísticas que después de 10 años en la NBA, se antojan al alcance de muy pocos “power-forwards” del mundo. Si bien es cierto que en sus dos últimas temporadas sus números en play offs han bajado en comparación a años anteriores. 

Con su ala-pivot titular sonando a todas horas como carne de traspaso fue transcurriendo la temporada laker, esperando que tarde o temprano el de Sant Boi tuviese que hacer las maletas rumbo Dios sabe a que incierto destino, pero finalmente quien tuvo que emigrar fue otra de la vieja guardia. Derek Fisher, el perfecto lugarteniente de Kobe, jugador que siempre había aparecido en los momentos complicados de play offs y finales por el título (es uno de esos jugadores que suele mejorar sus prestaciones en post-temporada), y que luce nada menos que cinco anillos de campeón con la camiseta amarilla, emigraba hacía unos Houston Rockets con los que no llegó a debutar para finalmente acabar reforzando a unos Oklahoma con los que aspira a ganar su sexto anillo. Su ausencia en la dirección del juego era reemplazada por un Ramon Sessions que ciertamente impulsó un nuevo brío al equipo y se notó cierta mejoría. 

Pero, por encima de todo, está esa cosa que a veces parece tan “abstracta” del estilo. La fidelidad a una manera de hacer las cosas y el mantener una fisonomía reconocible. Cualquier aficionado a la NBA sabe identificar perfectamente cualquier equipo que tenga un poco de historia detrás con unas señas de identidad. Si uno piensa en los Celtics la palabra que le viene uno a la cabeza es orgullo. A los Pistons y los Spurs los hemos visto triunfar en base a otra palabra clave: química. Si uno piensa en equipos como los Warriors o los Suns enseguida se imagina unos cuantos locos en pantalones cortos corriendo como posesos y buscando lanzar a canasta en menos de diez segundos de posesión. Bien, de igual manera se tiende a pensar en los Lakers como una franquicia que valora el espectáculo y la estética del juego, buscando cierta fluidez ofensiva, mucho contrataque, y un punto de libertad a sus jugadores. Todo ello muy difícil de encajar con la filosofía de un entrenador como Mike Brown cuyo baloncesto es mucho identificable con el más defensivo (y a veces aburrido) baloncesto de la Conferencia Este. Pero no sólo eso, para completar su cuadro técnico y como hombres de confianza, Brown decidió confiar en el italiano Ettore Messina y el ex –Detroit John Kuester, curiosamente los dos técnicos que más pestes me han hecho echar en los últimos tiempos. El de Catania, con esas dos temporadas en el Real Madrid plagadas de altas y bajas, despidos y contrataciones, dudas y más dudas, y una libertad absoluta para hacer y deshacer en la sección de baloncesto que aún estamos pagando. Kuester, haciéndonos asistir a dos de las temporadas más grotescas de toda la historia de los Detroit Pistons. No quiero extenderme en este asunto, tanto el americano como sobre todo Ettore son magníficos entrenadores y grandísimos conocedores de este juego, simplemente, y como creo que ya nos vamos conociendo por aquí, una tripleta formada por Brown-Kuester-Messina para mí es sinónimo de baloncesto plomizo y aburrido.   

Kuester y Brown, las alegrías de la huerta.


De modo que ahora la famosa escuderia angelina se encuentra en la dicotomía de cómo gestionar la experiencia de su segundo curso consecutivo sin pasar de segunda ronda de play offs (lo cual para casi cualquier otra franquicia sería haber hecho dos magníficas campañas), pero esta vez con un cambio de estilo muy apreciable con lo que podría considerarse un año de los llamados de transición. Ahora hay que ver a donde les lleva esa transición, a un retorno a la gloria, o a la mediocridad más absoluta. 

Ahí tienen el ejemplo de los Spurs, 15 años siendo fieles al mismo estilo sin importarles si un año caen en primera ronda o llegan a las finales. Personalidad, lo llaman.  

viernes, 9 de diciembre de 2011

STAY POSITIVE

"Good night everyone! It's been a crazy day but as always I'm going to be & stay positive. Thanks everyone for your appreciation and support.

Buenas noches a tod@s! Hoy ha sido una locura pero como siempre me mantendré positivo. Gracias x el apoyo y el cariño q siempre me mostráis!"

Con estas palabras, y de modo bilingüe, como en él suele ser habitual cuando tiene algo importante que decir, Pau Gasol resumía en su twitter sus sentimientos tras una jornada de locura en el mercado NBA que a nosotros nos pilló de madrugada. Sinceramente, me acosté con la idea de ver a Pau luciendo su dorsal 16 en el tejano Toyota Center de Houston, de modo que ha sido un dulce despertar el conocer la noticia de que la liga ha echado abajo el trade a tres bandas que le llevaría a Texas, y que nuestro mejor jugador de todos los tiempos continuará (al menos por el momento) jugando en una escuadra con aspiraciones reales para ganar el anillo.  

Don't go, don't go, baby don't go...


No obstante la noticia del traspaso frustrado de nuestro campeón español parece dejar en el aire una sensación de desconfianza angelina hacia Pau, y una especie de maltrato hacia el jugador. Eso pudiera notar el aficionado que quizás no es demasiado conocedor de los entresijos de la liga estadounidense. Sin embargo desde aquí no vemos razones para el alarmismo, no creemos que haya especial maltrato o injusticia, no al menos si consideramos como funciona esta liga y cual es su filosofía respecto a los jugadores. Privilegiados y multimillonarios deportistas, sí, pero esclavos de las decisiones de sus clubes excepto cuando son agentes libres y han finalizado contrato. Por tanto es simplemente adoptar el sencillo prisma de considerar que todos y cada uno de los jugadores de la NBA, realmente, están siempre en el mercado. 

La historia está llena de casos de jugadores que lo dieron todo por una camiseta, ganaron multitud de títulos  fueron jugadores vitales en tales éxitos, pero cuando la franquicia consideró que debían utilizarlos como moneda de cambio para reconstruir el equipo, no dudaron un instante. Podríamos explicar decenas de casos, algunos conocerán sin ir más lejos el del gran escudero de Michael Jordan, Scottie Pippen, que dio con sus huesos en Houston en cuanto la era MJ tocó a su fin, traspasado por un Roy Rogers que me temo sólo recordarán los muy fanáticos de esto.  

Del mismo modo, cuando Pau fue traspasado a los Lakers en aquel inolvidable día de Febrero de 2008, hay que considerarlo una bendición. Acabó en los glamourosos y siempre espectaculares Lakers de Phil Jackson y Kobe Bryant, pero del mismo modo podría haber acabado en los Clippers. Él no hubiera podido tomar ninguna decisión al respecto. Evidentemente la calidad del jugador le hace ser siempre apetecible para cualquier equipo con opciones al anillo. El impacto de Pau en Los Angeles no tardó en hacerse notar, llevando al equipo hasta la mismísima final de la NBA, algo impensable hasta la llegada del ala-pivot catalán. Las tres temporadas del mayor de los Gasol en la franquicia lagunera se traducen en tres títulos de Campeones del Oeste, dos anillos de la NBA, y un subcampeonato. No cabe duda, la era Gasol en LA ha sido una edad dorada para el baloncesto angelino, y también para el baloncesto español, para los aficionados de mi generación que hemos podido vivir algo que no hubiéramos podido ni remotamente imaginar cuando empezamos a seguir el mayor espectáculo deportivo del mundo a mediados de los años 80. Esto es lo que realmente hay que valorar, no el hecho de que Pau haya estado (o esté, porque estos días van a ser de auténtica locura intentando recuperar el tiempo perdido para negociaciones y trades) a punto de salir de los Lakers. Recordemos además que la primera intención de la franquicia era desprenderse de Odom (otro crack) y Bynum (proyecto de crack si deja de lesionarse cada Primavera), pero no de Gasol, y la firmeza en las negociaciones de Nueva Orleáns hicieron a los angelinos meter en la operación, muy a su pesar, al astro de Sant Boi. Podemos ver también la dimensión real de Pau como jugador y estrella NBA viendo como hubiera resultado la operación definitiva con el trade a tres bandas. Gasol marchaba a Houston a cambio de nada menos que Kevin Martin, Luis Scola, Goran Dragic, y una primera ronda de draft. Casi nada. Evidentemente poco consuelo sería ese para Pau si tuviera que dar el paso atrás de jugar para un equipo que aspirase a lo sumo a una octava plaza con derecho a POs en vez de aspirar a lo que debe aspirar un jugador como él. Al título. Tampoco le consolaría demasiado el aumento en su sueldo de 18 a 21 millones por el 15% de cláusula de traspaso.   

El sueño angelino.


Creo que la locura de anoche debería servir para que el aficionado valore realmente la dificultad y la importancia de los éxitos obtenidos por Pau, simbolizados en esos dos anillos que ni de lejos han podido rozar muchos de los más grandes jugadores de la historia, desde Elgin Baylor hasta Karl Malone. Esto es lo realmente importante, y no el hecho de que Pau haya sido, como el 99% de los jugadores de esta liga, intento de moneda de cambio. 

Por otro lado veremos que consecuencias puede tener esto en el futuro, y el precedente que crea esta decisión. ¿Habrá las mismas protestas por parte de Dan Gilbert si el que se mueve hacia el sol de California es Dwight Howard?, ¿qué diría si en realidad fuesen los Cavaliers los implicados? 

Lo único que tengo claro, y esto que nadie lo dude, es que Pau va a seguir jugando con la misma pasión, entrega e intensidad en su juego que desde el primer día, transmitiendo ese ADN ganador que le ha acompañado desde las categorías inferiores del Barcelona. Simplemente, se trata de ser positivo.    

Se seguirá partiendo la cara.