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martes, 22 de febrero de 2022

LAS OTRAS HISTORIAS DE LA COPA

 


Sito Alonso, la gran historia de la Copa



Pese a que la rivalidad entre Barcelona y Real Madrid volvió a acaparar la gran atención mediática en la final a ocho de Granada, toca reconocer el trabajo y la participación de los otros seis equipos comparecientes, cuyo juicio puede ir desde la decepción de un Valencia, caído a las primeras de cambio cuando llegaba a esta cita como la gran alternativa al poder, hasta la épica de un UCAM Murcia, precisamente verdugo de los taronja y que sólo por detrás del campeón Barcelona puede ser considerado como el gran triunfador del fin de semana.

 

Y es que los de Sito Alonso escribieron posiblemente la página más emotiva del torneo eliminando a un Valencia que partía como favorito una vez que Joan Peñarroya disponía desde hace días, por fin, de su plantilla al completo. En el cuadro universitario sin embargo las dudas eran evidentes, comenzando por el banquillo ya que tanto Sito como su segundo Oscar Lata se encontraban confinados en sus casas por covid en la víspera del torneo. Finalmente Alonso si pudo acudir a la cita, no así su asistente quien precisamente fue de la primera persona de la que el técnico murcianista se acordó en la celebración ante las cámaras de Movistar. Los pimentoneros sufrieron pese a su primorosa primera parte en la que anotaron nada menos que 52 puntos por 33 de su rival. Un parcial de… ¡21-0! volteaba el marcador tras el paso por vestuarios y encaminaba el partido a un final épico con Isaiah Taylor teniendo que dejar la cancha acalambrado después de poner el 80-81 en el marcador a menos de dos minutos para el final, al igual que Jordan Davis, quien tampoco pudo acabar el partido. Un triple de Prepelic pasaba toda la presión al UCAM, resulta con otra contestación desde el perímetro de Webb (sensacional torneo el suyo), Van Rossom falló en la réplica taronja y McFadden acabaría sentenciando desde el tiro libre en el que resultó el mejor partido de cuartos de final.

 

El esfuerzo de un UCAM que llegaba a Granada con un brote covid en su plantilla, sin haber podido entrenar con el roster al completo, y con jugadores como Taylor o Davis exhaustos y medio muertos en el banquillo, aventuraba a pensar que los de Sito Alonso no serían rival para un Barcelona que llegaba a semifinales pletórico tras pasar por encima del Manresa con un incontestable 107-70. Pese a un primer cuarto en el que los de Pedro Martínez llegaron a mandar por 10 puntos la exuberancia ofensiva de los de Jasikevicius pronto hizo trizas el sueño manresano. Las posibles señales de debilidad o cansancio por el esfuerzo del día anterior en el cuadro murciano se mostraron de salida, con un 32-16 en el primer parcial que parecía dejarnos sin semifinal. Pero los de Sito sacaron fuerzas de vaya usted a saber dónde para meterse en el partido en el segundo cuarto e incluso llegar a abrir una pequeña brecha de cinco tantos a favor finalizando el tercero (67-72) hasta que el MVP Mirotic sofocó la rebelión murciana con seis puntos seguidos. Un descomunal último cuarto de Kuric, con 11 puntos, devolvió a la realidad a un UCAM que, insistimos, tras el Barcelona es el equipo que finaliza la Copa con mejor nota.

 

Con buen sabor de boca también puede despedirse el Lenovo Tenerife. Pese a apenas tener opciones en semifinales ante un Real Madrid que realizó uno de sus partidos más completos de la temporada tanto en defensa como en ataque (brutal 14 de 26 en triples), superó el test de cuartos ante un Joventut que llegaba como cabeza de serie. Es su segunda semifinal consecutiva. No pasan de ese tope, pero no es poca cosa. Buena imagen también la de un Breogán que puso en muchos apuros al Real Madrid y sólo sucumbió por seis puntos. Valencia, como ya hemos explicado, supone la gran decepción, un poco de la mano de un Joventut que si bien no llegaba a la cita copera con tan altas expectativas como los de Peñarroya si se esperaba un mejor baloncesto verdinegro por lo visto durante el curso. No obstante hay que reconocer su gran segunda parte ante el Tenerife, tirando de casta (personificada especialmente en Joel Parra) para paliar su horrible carta de tiro especialmente desde la larga distancia (infame 4 de 27 en triples)

 

No podemos olvidarnos tampoco de la Minicopa Endesa que vuelve a coronar al Real Madrid. Es su octavo título, todos conseguidos en las últimas nueve ediciones. En esta ocasión el jugador invitado Felipe Quiñones, puertorriqueño de nacimiento, ha sido MVP pese a la descomunal final del congoleño Babel Lipasi (32 puntos y 31 rebotes, para 57 de valoración) Ambos jugadores lógicamente han integrado parte del mejor quinteto de la Minicopa, junto a Javier Viguer del Valencia, Ricardo Castilla del Betis y Diego Niebla del Joventut.


Quiñones y Lipasi, el gran duelo de la Minicopa.


 

Por nuestra parte nos despedimos con el que consideramos ha sido el mejor quinteto del fin de semana copero. 

 

ISAIAH TAYLOR (UCAM MURCIA): 18,5 pts, 3 rebs y 5 asists. 17 valoración.

 THAD MCFADDEN (UCAM MURCIA): 19 pts, 1,5 rebs y 2 asists. 16 valoración.

NIKOLA MIROTIC (BARCELONA): 16 pts, 5 rebs y 1,6 asists. 60,86% TC 23,3 val.

BRANDON DAVIES (BARCELONA): 12 pts y 3,3 rebotes. 12,33 valoración.

EDY TAVARES (REAL MADRID): 10,3 pts, 6 rebts y 2,6 tapones. 13,66 valor.

 


lunes, 21 de febrero de 2022

EL CAMPEÓN DEL ENIGMA IRRESOLUBLE




La Copa de Granada vuelve a coronar campeón al Barcelona de Jasikevicius. Es la cuarta en los últimos cinco años, la segunda con el técnico lituano en su segundo curso con los blaugrana. Ya no pueden caber dudas, Saras ha invertido la tendencia dominante del Real Madrid del mismo modo que Laso lo hizo en su día con la del Barcelona de Xavi Pascual.

 

Laso, al igual que en su día Pascual, se encuentra frente a un enigma irresoluble, quizás no tanto por indescifrable como por incapacidad de recursos. La artillería ofensiva del Barcelona sigue siendo capaz de derribar cualquier muro defensivo y cualquier triquiñuela táctica que proponga el vitoriano. Y la desplegada en esta última final de fase final de Copa del Rey ha sido sencillamente magistral, tanto que los de Jasikevicius sólo fueron capaces de anotar cinco puntos, con una sola canasta en juego durante todo el primer cuarto. Laso volvió a demostrar su valentía, heterodoxia y falta de prejuicios, renunciando al base puro con su nueva navaja suiza Abalde dirigiendo las operaciones, acompañado de Deck y Taylor como estranguladores de la circulación exterior blaugrana, Yabusele voluntarioso sobre Mirotic y Poirier cerrando cualquier intento de canasta cercana al aro, además de salir continuamente a las ayudas exteriores. Un sobresfuerzo defensivo brutal que tuvo la recompensa del 19-5 con el que los de Laso cerraban el primer acto.

 

La duda, lógica por otra parte, estaba en el peaje físico con 30 minutos por delante frente a un equipo que había anotado nada menos que 210 puntos en los dos partidos anteriores frente a Baxi Manresa y UCAM Murcia y que en cualquier momento podría despertar en ataque. Y aunque ese despertar no fue inmediato, el 10-13 parcial del segundo cuarto favorable al Barcelona demostraba que seguían en el partido. Ejercicio de supervivencia. Para el Madrid tampoco era mal plan, habían conseguido un suculento botín en los diez primeros minutos y si eran capaz de mantener el partido en esos guarismos de escaso bagaje ofensivo podían permitirse perder los tres cuartos siguientes por diferencias entre los tres y cinco puntos.

 

Pero el Barcelona salió con la lección aprendida tras el paso por los vestuarios y fue capaz de poner una marcha más a la que un Madrid de nuevo musculoso pero de ritmo pesado no fue capaz de llegar. Siete puntos blaugranas en dos minutos y medio, y además permitiéndose fallar dos tiros. La velocidad había cambiado y el golpe de timón blaugrana era evidente. Es curioso recordar como hace años era precisamente Xavi Pascual el que planteaba partidos espesos ante el Madrid de Laso y el vitoriano proponía ese cambio de ritmo que el Barcelona no podía seguir. El 17-23 favorable a los de Saras dejaba claro que el partido había cambiado y aunque los blancos seguían cinco arriba parecía que se empezaba a jugar a lo que más convenía al vigente campeón, que comparecía con una media de 105 puntos a favor en los dos partidos de cuartos y semifinales.

 

Laso al menos había conseguido mantener con vida a su equipo, había evitado el rodillo azulgrana de los anteriores duelos entre los dos grandes de nuestro baloncesto, y gracias a eso pudimos disfrutar de una final de Copa con la emoción que el acontecimiento merece. Con el necesario factor x y héroe inesperado que suele aparecer en este tipo de citas, encarnado en este caso en un joven lituano protegido por un Jasikevicius que ya fuera mentor suyo en Kaunas. Y es que Rokas Jokubaitis dinamitó el partido con nueve puntos consecutivos, un triple y dos “dos más uno” consecutivos cuando el sol más calentaba. No faltó el momento Llull, con cuatro puntos seguidos para empatar el partido a 59 cuando más peligraba el marcador para los de Laso. Sería los última producción ofensiva de los blancos, resultando especialmente dolorosa la bandeja fallada en penetración de un Deck hundido al finalizar el encuentro. Hubiera supuesto un empate a 61 que bien podía haber cambiado el resultado final certificado desde la línea de tiros libres por Mirotic y Davis. Un detalle, el de los tiros libres, que volvió a resultar significativo, no sólo por la diferencia de lanzamientos de uno y otro equipo (13 el Madrid por 24 el Barcelona) si no por el acierto frente al aro. Y es que el 7 de 13 firmado por los blancos muestra hasta qué punto llegaron a acariciar la Copa y un mayor acierto en momentos puntuales pudo hacerles levantar el trofeo. Durante los 40 minutos de la final desapareció cualquier posible atisbo de psicosis infligida por el Barcelona en las tres derrotas anteriores. Queda por dilucidar, y el tiempo lo dirá, si el resultado final vuelve a ser otro martillazo psicológico en el no hace tanto gran dominador del baloncesto ACB o los de Laso son capaces de ver el vaso medio lleno.


lunes, 15 de febrero de 2021

ESPLENDOR AZULGRANA, ENFERMERÍA BLANCA

 

 

 


 

 

El Barcelona recupera el cetro copero. Su tercer título en las útimas cuatro temporadas, pero a diferencia de los triunfos de 2018 y 2019 lo hace con una autoridad incontestable, al margen de polémicas arbitrales (al menos en la final, ya que en su partido de cuartos ante Unicaja los de Katsikaris reclamaron que la canasta de Abromaitis que lleva el partido a la prórroga debería ir acompañada de un tiro libre adicional por falta de Davies sobre el forward de Connecticut) y dejando la sensación de que desde el club azulgrana por fin han dado con la tecla de un proyecto ganador. El mismo proyecto ganador y multimillonario de la temporada pasada pero liderado ahora por un entrenador que si tiene una ascendencia sobre sus jugadores superior a la de Pesic. Un Jasikevicius que ingresa en el selecto club de baloncestistas que han sido campeones de Copa tanto en la pista de corto como dirigiendo desde el banquillo. Se une así a los Lolo Sainz, Clifford Luyk, Velimir Perasovic y Pablo Laso (eso sí, Laso puede presumir de ser el único que lo ha hecho siendo MVP del torneo como jugador) 

 

Laso ha vuelto a sufrir la maldición del anfitrión. Las alarmas se encendieron cuando hace una semana la victoria ante el Estudiantes dejaba tocados a Jeff Taylor y Garuba. El sueco finalmente se confirmó como baja, mientras que el madrileño si fue parte de la convocatoria pero con evidentes problemas físicos (no disputó el primer partido ante Valencia), no obstante su enorme derroche y sacrificio defensivo en la final (nada menos que un +15 con él en pista en los 14 minutos que disputó) le hizo recibir los elogios de Laso en rueda de prensa tras perder la final. De hecho la mejor noticia para el equipo madridista en esta Copa hay que encontrarla en la buena respuesta de su núcleo joven (Alocen-Abalde-Garuba) ante un torneo de este calibre, aunque para llegar a la final Laso se encomendó en unos soberbios Deck y Thompkins acompañados de un Causeur recordando al de la Final Four de 2018. La baja a última hora de Rudy Fernández para la final aquejado de una lesión lumbar ya no dejaba lugar a dudas: la maldición del anfitrión existe… y Laso se quedaba sin sus dos mejores defensores exteriores, el sueco y el mallorquín.

 

No hubo final en una Copa que no ha arrojado ninguna sorpresa. En cada uno de los siete partidos disputados el equipo favorito acabó llevándose la victoria. En todo caso si sorprendieron el desarrollo de los mismos, con un Valencia muy desdibujado ante el Madrid pese a llegar enrachado, un Unicaja mostrando la mejor versión de la temporada ante Barcelona (con Brizuela dejando una de las actuaciones individuales de la competición con 33 puntos en una serie de 12 de 17 tiros de campo… aunque sus 9 pérdidas de balón fueron castigadas por el rival) o un Baskonia empequeñecido ante el posterior campeón en semifinales.

 

Primer título por tanto de la era Jasikevicius, y primer título de Mirotic como blaugrana. Todos los focos estaban puestos en el ex –madridista como un aspirante a MVP que finalmente ha recaído en un excelso Cory Higgings (quien hay que recordar no disputó la Supercopa, primer título de la temporada y que se llevó el Real Madrid) El estadounidense refrendó el fantástico momento de forma al que llegaba a este torneo (12 partidos consecutivos en Euroliga sin bajar de los 12 puntos) dejando unas medias de 19 puntos por partido y valoración media de 17,7.

 

Si la Copa de 2012, primer título de la era Laso, significó un cambio de tendencia invirtiendo el dominio del Barcelona de Xavi Pascual a favor del baloncesto madridista, la victoria azulgrana de 2021 apunta a revertir aquel cambio. Aunque en honor a la verdad hay que reconocer una sustancial diferencia. En aquel 2012 el Barcelona era el favorito y el Madrid rompió los pronósticos. Nueve años después se ha cumplido la lógica. Un arrollador Barcelona con estrellas en el mejor momento de su carrera dejando sin opciones a un Real Madrid roto y fatigado al que sólo le queda mirar hacia delante, recuperar jugadores y competir por los dos títulos que quedan en juego. En la filosofía Laso no existe la opción de rendirse y no competir, aunque sea en las circunstancias más adversas.  

 

 

 

lunes, 18 de febrero de 2019

EL BARÇA MÁS ÉPICO GANA LA FINAL MÁS POLÉMICA





Tomic levantó su primer título como capitán




El fin de semana copero no vuelve a defraudar. Desde el jueves hemos asistido a una serie de partidos espectaculares, buen nivel de juego, alguna sorpresa, una actuación individual para el recuerdo, y una final jugada a cara de perro y sólo empañada por las inexplicables decisiones (o no decisión en algún caso) arbitrales de los últimos 20 segundos del tiempo extra. Fin de semana que corona al Barcelona de un Pesic que parece dispuesto a romper la hegemonía del baloncesto madridista en la ACB. En 2012 un Pablo Laso que apenas llevaba unos pocos meses al frente del banquillo del Real Madrid hacía a su equipo campeón de Copa en una inolvidable final en la Ciudad Condal ante un Barcelona de Xavi Pascual que parecía inalcanzable hasta aquel momento para el club de Chamartín. Fue la primera piedra de toque, el único título ganado aquel primer año pero que prologó la que ha sido época más gloriosa del baloncesto madridista de los últimos 30 años. El pasado año Pesic hacía lo mismo con el Barcelona, conquistando únicamente la Copa después de unos años de travesía en el desierto azulgrana. Aquella final alocada con remontada no consumada del Real Madrid pudo ser un accidente… pero lo cierto es que el segundo título consecutivo copero (además del actual liderato ACB) confirma la realidad de que el Barcelona ha vuelto para quedarse.  


No fue un camino fácil el de los azulgranas hasta llegar a la final. En cuartos se midieron a un bravísimo Valencia, que sorprendió a los de Pesic de salida (13-21 primer cuarto), el Barcelona reaccionó en el segundo acto y a partir de ahí una igualdad tal que llevó a ambos equipos a encarar el periodo definitivo con empate a 58 en el marcador. Igualdad que se mantuvo durante gran parte del último cuarto, de hecho a falta de 3.52 para el partido el luminoso mostraba un 73-73 roto con un abrupto parcial de 10-0 azulgrana que inclinó la balanza del lado de los actuales líderes ACB, con un Adam Hanga absolutamente clave en el tramo decisivo. El húngaro acabó con 12 puntos y 4 rebotes, mientras que los 17 puntos de Heurtel comenzaban a edificar el edificio de su segundo MVP consecutivo. 

En semifinales esperaba un sólido Iberostar Tenerife que había destrozado a un decepcionante Unicaja en cuartos de final. Los de Pesic estaban escarmentados del partido del jueves ante Valencia y salieron dando su mejor versión de inicio. Parecía que no tendríamos partido cuando al final del tercer cuarto el marcador reflejaba un contundente 72-52. Incluso los de Pesic ampliarían la diferencia a 24 puntos (80-56 a falta de 6.59), pero un parcial de 1-12 puso el partido en otra perspectiva. Aun así parecía no haber lugar para la sorpresa, ya que hablamos de 13 puntos de ventaja cuando restaban tan sólo 2.47 para finalizar el choque. Pero el Tenerife no perdió la fe y sus ataques a la desesperada dieron sus frutos ante un Barcelona que sobrevivía gracias al tiro libre. Y llegó la polémica. A falta de 20 segundos Staiger clavaba un triple que ponía a su equipo a cuatro puntos. Acto seguido un robo de Brussino a Ribas era sancionado con una dudosa falta personal, y la curiosa protesta de Txus Vidorreta, de rodillas sobre el parquet, le costó una técnica que acabó de decidir el partido.   




Get on your knees, baby and pray pray pray for your love...



Fue más plácido el camino del Real Madrid hasta una nueva final copera. El Estudiantes apenas aguantó durante el primer cuarto, saldado con un espectacular 29-27 a favor de los blancos. A partir de ahí los de Berrocal no pudieron seguir el tremendo ritmo ofensivo de su rival, que llegó a estirar la diferencia hasta esos 31 puntos poco habituales de ver en un partido de Copa (de hecho hablamos de la segunda mayor diferencia del Real Madrid en un partido de esta competición) Laso puso en pista a todos sus efectivos, perfectamente dosificados, entre ellos un Felipe Reyes que se convertía así en el jugador con más partidos coperos jugados en la historia. Una fiesta. Su rival en semifinales sería otro histórico como el Joventut, protagonista de la gran sorpresa del torneo al doblegar al Baskonia con una actuación histórica de Nico Laprovittola. 36 puntos con 12 de 17 en tiros de campo, 8 de 8 en tiros libres, 4 rebotes, 7 asistencias, 4 robos de balón y 2 tapones en poco más de 34 minutos en pista. Se fue hasta los 50 de valoración. El partido de su vida y la mayor exhibición individual de la historia de la Copa del Rey. Descomunal. Parecía claro por tanto que cualquier opción de los verdinegros pasaría nuevamente por su base argentino, junto a Marko Todorovic. Tal dependencia de un jugador se lo puso fácil a Laso. Prácticamente toda su batería de jugadores exteriores se encargó en algún momento del marcaje al timón verdinegro, quien naufragó durante gran parte del partido aunque al final maquilló sus números valorando en positivo, al igual que su equipo, que finalizó con unos honrosos 12 puntos en contra después de encarar el cuarto acto 19 abajo. Un Madrid errático en el lanzamiento exterior (entre Llull y Rudy acumularon 3 de 22 en triples) pero apoyado en el gran momento de Randolph y Ayón.    




Nadie pudo con Lapro.



Y llegamos a la gran final. Reedición de la cita de 2018 en Las Palmas, y oportunidad por tanto para Laso y los suyos de tomarse la revancha de aquel extraño partido dominado por el Barcelona, que llegó a tener 18 puntos de ventaja en el tercer cuarto, pero que acabó sufriendo la remontada madridista con un último tiro triple fallado por Causeur que pudo dar la Copa a los blancos, además del posterior rebote de Taylor con falta de Claver no señalada por los árbitros. No hubo abrumador dominio azulgrana de inicio en esta ocasión, pero si es cierto que los de Pesic salieron un poco mejor al partido (16-20 primer cuarto) El Madrid apretó los dientes en defensa en el segundo acto, pero sus precipitaciones en ataque impidieron que tomase ventajas sólidas en el marcador. Resultado, 35-35 al descanso en un partido en el que primaban las defensas. Después de un fin de semana de exuberancia ofensiva la final iba a permitir pocas alegrías. Pero el Madrid volvió a bordar el baloncesto en el tercer cuarto, con un letal Randolph desde las esquinas, acompañado por unos Causeur y Campazzo mordiendo en defensa y agresivos en ataque. Y Ayón, claro. Por si fuera poco Rudy se unía a la fiesta tanto en defensa como en ataque. Un triple del mallorquín ponía la máxima diferencia del partido, 58-41, y encendía las gradas del Palacio, que veía como a once minutos del final el Madrid de Laso apuntaba a romper la dichosa maldición del anfitrión copero. La diferencia con la que los azulgranas encaraban el último cuarto sería de 14 puntos. Estupendo botín blanco, difícil misión blaugrana. Misión que comenzó a hacerse posible en parte gracias a la relajación madridista. Campazzo fallaba un tiro libre, Rudy perdía un balón totalmente controlado tras rebote… pequeños indicios de que el Madrid había bajado un punto de tensión. Todo lo contrario que el Barcelona, que subía líneas en defensa y en ataque se lanzaba a jugar sin red. No le quedaba otro remedio. Primero Claver, luego Oriola, posteriormente Heurtel y finalmente Kuric. Hasta cuatro triples consecutivos sin respuesta madridista. Heurtel apuntaba al MVP con cinco puntos consecutivos más que finalmente daban la vuelta al marcador. 61-63. Parcial de 0-17 y el Madrid “groggy”. Tocaba levantarse y apareció el Llull de las grandes ocasiones. Un triplazo ponía el 70-66 y volvía a levantar al público, pero tras el tiempo muerto otro parcial de 0-8 parecía casi definitivo para la victoria azulgrana. Cinco puntos de ese parcial llevaban la firma de Heurtel, quien enfilaba el banquillo ante el alivio madridista (al parecer acabó el partido aquejado de calambres en las piernas) Campazzo tomaría las riendas del ataque madridista y mantuvo con vida a su equipo desde los tiros libres, hasta llegar a la que parecía última posesión blanca con tres abajo y menos de medio minuto por disputarse. Llull buscó el empate desde el triple, su fallo lo solventó Taylor en el rebote y la bola llegó al Facu, liberado, quien sufrió la falta de Hanga para irse a la línea con tres tiros que podían valer una prórroga. Falló el tercero y parecía dejar la victoria copera en bandeja al Barcelona. Había que hacer falta y mandar un jugador culé al tiro libre. El elegido fue Claver, quien también dejó muestra de la insoportable presión de un momento así fallando el primero y dejando cinco segundos para que Llull demostrase de nuevo su capacidad como “clutch player” con un canastón que mandaba el partido a una prórroga a la que era difícil saber quien llegaba mejor, ya que ambos equipos habían tenido el partido tanto perdido como ganado. El Madrid, eso sí, contaba con la baja de Rudy Fernández quien había tenido que abandonar la pista minutos antes lesionado, mientras que Llull, no lo olvidemos, jugaba con unos puntos de sutura tras un choque con Pangos. 


El comienzo del tiempo extra se inició con un toma y daca entre ambos equipos intercambiando anotación sobre todo desde el tiro libre, hasta que a falta de menos de dos minutos el Madrid se quedó anclado en 87 puntos. Deck no aprovechó un pase debajo del aro de Campazzo y el propio base acabó haciendo falta sobre Pangos. El canadiense sólo aprovecho uno de los tiros, pero el fallo en el triple de Llull volvía a dar vida al Barcelona, que en el siguiente ataque dejó una de las jugadas del partido con un pick and roll entre Pangos y Tomic que finalizó con mate del croata sobre la cara de Ayón. Un Madrid obligado a anotar desperdiciaba otro ataque con un intento triple del Facu mal seleccionado. El Barcelona seguía llevándose el partido desde el tiro libre. Ahora le tocaba a un Singleton inédito en ataque pero que demostraba su experiencia y muñeca anotando los dos lanzamientos desde la personal. Con 87-92 y 21 segundos parecía sentenciado para el Barcelona, pero entonces llegó la locura. Randolph daba vida al Madrid a falta de 13 segundos con un gran triple. Ante la presión a toda cancha del Madrid Tomic encontraba a Singleton de palomero, dispuesto a hundirla hacia abajo y sentenciar el partido, pero Randolph apareció para soltar un hachazo desde atrás sobre el norteamericano increíblemente no sancionado ni con falta personal. El balón acabó en las manos de Carroll quien cruzando la pista soltó una de sus habituales “bombas” acompañada además de falta personal de Kuric. El de Wyoming puso al Madrid uno arriba a falta de cuatro segundos, para que tras tiempo muerto el Barcelona buscase un balón interior desde el saque lateral. Tomic, bien defendido por Ayón y Randolph, intentó una canasta a aro pasado pero falló en su intento y el balón lo capturó Randolph después de que el tiro de Tomic hubiese dado primero en el aro, no en el tablero. La acción del nacionalizado esloveno era legal a todas luces y resulta incomprensible que tras consultar el “instant replay” los árbitros concediesen canasta del croata y por tanto la Copa para el Barcelona (pese a ello Llull estuvo a punto de protagonizar otro de sus milagros con un lanzamiento triple desde su canasta) La única explicación lógica (que no aceptable) al paripé de utilizar el “instant replay” para dar validez a una canasta que precisamente la propia repetición demuestra que no es válida es la de la compensación ante la tragada de silbato en la acción anterior de Randolph sobre Singleton. Papelón por tanto para la ACB y el estamento arbitral, que ve como su “joya de la corona”, su torneo más mimado, queda empañado por segundo año consecutivo debido a la polémica arbitral. Casi 24 horas después de la final nadie ha salido a intentar dar una explicación sobre el desaguisado. Es un papelón pero lo tienen que aceptar y dar la cara. El Real Madrid ha expresado su queja pidiendo una disculpa formal. Está en su derecho, aunque es inevitable que al hacerlo se les recuerde la falta flagrante de Randolph no señalada que permitió el galope y canasta de Carroll. Más preocupante, en caso de tener alguna veracidad, son los rumores que hablan de una posible salida del club blanco de la ACB. Hablo ahora como seguidor del equipo madridista, y siento vergüenza de que se plantee este tema justo después de perder una final de Copa. Otra cosa es el debate sobre el futuro del baloncesto europeo y la supervivencia de las ligas domésticas. Todo lo que sea aspirar a escenarios mayores me parece bien, pero la pataleta en caliente de querer abandonar la ACB resulta tan ridícula como la del presidente de Panathinaikos la pasada temporada amenazando con dejar la Euroliga. Parece mentira que hablemos del club más laureado de España y de Europa, al igual que parece mentira que históricamente haya sido tan torpedeado desde dentro (¿cuántas veces se ha hablado de la desaparición de la sección?) Que dejen de manipular al madridismo con el viejo victimismo. Irse… ¿a dónde?, ¿con quién?, ¿a la NBA?, ¿alguien sabe cuánto costaría exactamente?, ¿seguiría siendo un club de socios, o una franquicia que en cualquier momento pudiera ser vendida a otra ciudad, como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia del baloncesto profesional norteamericano?, ¿una liga europea?, ¿y qué es si no la actual Euroleague, con los 16 mejores equipos de Europa (18 la temporada que viene) jugando todos contra todos en liga regular, clasificándose los ocho mejores para unos play offs de cuartos de final y posterior final a cuatro? Por favor, que alguien ponga cabeza a este sinsentido. El madridismo se defiende en la cancha, levantándose y luchando por los otros dos títulos restantes. Una cosa es la comprensible reacción de Felipe Reyes o de cualquier protagonista que se haya peleado en el barro durante dos horas de baloncesto en un partido increíble, pero a nivel institucional sería deseable otra imagen. Particularmente recuerdo escándalos mayores (la tristemente célebre “liga de Neyro”), tocó tragar sapos y culebras, levantarse, y seguir disfrutando de nuestro equipo y de nuestro deporte favorito. 




Las imágenes del lío.

No todo han sido malas noticias para el baloncesto madridista. La Minicopa Endesa ha vuelto a ser levantada por los blancos, y van ya siete años seguidos. Kaya Mutambiwra quiere seguir los pasos de los Mirotic, Doncic o Garuba como nueva perla de la cantera madridista. El espectacular exterior suizo fichado el pasado verano para la factoría blanca fue elegido MVP del torneo con sus 15.2 puntos, 8 rebotes y 1.8 asistencias por partido. 




Mutambiwra, la tradición continúa.



EL QUINTETO DE LA COPA: 

THOMAS HEURTEL (BARCELONA): Especialista en finales de copa. Ya tiene tres trofeos de MVP (dos en España y uno en Turquía), único jugador en la ACB en ganarlo dos veces de manera consecutiva. Asesino metódico: 17 puntos y 4 asistencias al Valencia, 11 y 3 al Tenerife, y 22 y 6 en la final. 

NICO LAPROVITTOLA (JOVENTUT): 36 puntos con 12 de 17 en tiros de campo, 8 de 8 en tiros libres, 4 rebotes, 7 asistencias, 4 robos de balón y 2 tapones. 50 de valoración para eliminar a Baskonia. No pudo repetir exhibición ante el Madrid, pero su partido de cuartos queda para la historia.

ADAM HANGA (BARCELONA): Una de las claves del buen momento azulgrana hay que encontrarla en un Hanga que por fin recuerda al de Baskonia. Pese a su pobre partido en la final, fue clave en la recta final ante Valencia y mantuvo buen tono ante Tenerife. 

ANTHONY RANDOLPH (REAL MADRID): La excelencia de su muñeca y la finura de su juego se han visto acompañadas del Randolph más competitivo y emocional que se recuerda con la camiseta blanca. Peleándose bajo aros (6.3 rebotes por partido) y letal desde el triple (8 de 17 en el total de los tres partidos) 

GUSTAVO AYÓN (REAL MADRID): Si el Madrid hubiese ganado la Copa, muy posiblemente hubiese sido MVP. Sus números en los tres partidos son brutales: 16 puntos, 9 rebotes y 3 asistencias ante Estudiantes. 16-9-2 ante Joventut y 12-8-5 en la final. Y ojo, un tremendo 21 de 26 en tiros de campo. Para mí el mejor jugador del torneo. 


ENTRENADOR:

SVETISLAV PESIC (BARCELONA): Hay que reconocer el mérito de Pesic, al que se le veía como un entrenador jubilado ejemplo de otra época de baloncesto (época más aburrida, todo hay que decirlo) pero que ha sabido reinventarse en este nuevo basket de alta velocidad. Su Barcelona no necesita agotar la posesión y girar en torno al hombre alto (Tomic, cada vez menos referente), libertad para correr, mucho 2x2 en estático, y por supuesto intensidad defensiva. Ha encontrado la tecla. En sus cuatro temporadas como entrenador azulgrana ha ganado la Copa en tres ocasiones. Tremenda efectividad. 




miércoles, 13 de febrero de 2019

OCHO EQUIPOS, UNA COPA



Vísperas de Copa del Rey, el fin de semana más apasionante del baloncesto español y cita que volverá a congregar a cientos de ojeadores de todo el globo, pese a que este año no se apunta a ninguna figura joven del estilo de Pau Gasol, Rudy Fernández, Nikola Mirotic o Luka Doncic, quienes atrajeron tanta atención de la mismísima NBA. Aun así hablamos de un evento que será televisado en nada menos que 141 países y cubierto por unos 500 periodistas. Esta es la trascendencia de la Copa del Rey de nuestro baloncesto. Echemos un vistazo a cómo llegan los ocho equipos y lo que les espera en cada duelo.  



IBEROSTAR TENERIFE- UNICAJA: Abre la final a ocho un duelo en el que cualquiera que sea el ganador habrá cumplido con creces en su participación copera. Ninguno de ellos es favorito para conseguir el título, ni siquiera para ser finalista. Pronóstico incierto entre dos equipos solventes y competitivos pero que llegan un poco mermados por problemas físicos. Los tinerfeños, tras ganar al Barcelona hace dos jornadas, recibieron una inesperada derrota este fin de semana al recibir al San Pablo Burgos. El partido además sentenció a quien fuera una de las sensaciones ACB al comienzo de curso, el exterior Thad McFadden. El bajo rendimiento del norteamericano tras la vuelta de su lesión muscular ha agotado la paciencia del club insular, que confía en el regreso de uno de sus jugadores bandera de los últimos años, el argentino Richotti. El Unicaja por su parte llega con dos victorias consecutivas en casa y ganando sobre la bocina, aunque sea ante dos rivales tan distintos como Real Madrid y Manresa, pero no podrá contar con el base Alberto Díaz, lesionado de larga duración, mientras que Carlos Suárez es duda. La presencia del alero de Aranjuez sería un plus para los malagueños. El único precedente de esta temporada se remonta al 6 de Enero de este año, jornada de Reyes, cuando los tinerfeños arrasaron en su visita a Málaga (61-78), y ojo, con McFadden lesionado, pero un fortísimo Colton Iverson (en ese sentido parece clave el duelo entre las dos torres, Iverson y Shermadini) Eran los peores momentos de Jaime Fernández (-2 en ese partido) quien ahora parece recuperar el tono (25.5 de valoración media en los dos últimos partidos… claro que Shermadini ha hecho 27) Parece claro por tanto que los focos vayan a centrarse en un duelo exterior (Fernández vs. Beirán) e interior (Shermadini vs. Iverson) Hace un par de semanas hubiéramos dado favorito a Tenerife, pero Unicaja ha sido capaz de superarles en la tabla (llevan una victoria más) y esas dos victorias en el último segundo habrán cargado de moral a los de Luis Casimiro, por lo que daríamos una ligera ventaja a Unicaja en nuestro pronóstico, eso sí, admitiendo la igualdad de fuerzas (digamos un 51% para Unicaja y 49 para Tenerife)  




Beirán vs. Fernández, termómetros de sus equipos.




BARCELONA-VALENCIA: Hacía tiempo que no veíamos al Barcelona llegar como favorito (o al menos co-favorito junto a Real Madrid) Pero no puede ser de otro modo cuando hablamos del líder de la liga (balance 17-3), presentando el segundo mejor ataque y segunda mejor defensa de la competición (además del mejor porcentaje en triples) Equilibrio en la excelencia. El Valencia vive una temporada de altibajos que le ha llevado hasta la séptima posición y llega con dos derrotas consecutivas ante rivales a priori inferiores como Manresa y Obradoiro. Pero recordemos que en el partido liguero de la primera vuelta estuvieron a punto de hacer morder el polvo a los de Pesic (85-86) con un enorme Matt Thomas sacando la metralleta (27 puntos, 10 de 12 en tiros de campo y 6 de 8 en triples, una barbaridad) Si al menos un par de exteriores taronja son capaces de estar a ese nivel, y la pareja interior Thomas-Dubjlevic mantienen el magnífico tono actual, nadie puede negarles opciones de dar la sorpresa. Pero recordemos que enfrente tienen a uno de los equipos más fuertes de Europa y que además llega con la plantilla al completo, fresca y dosificada (Tomic descansó ante Fuenlabrada) Los de Ponsarnau no contarán con el base francés Antoine Diot. Difícil no dar claro favorito al Barcelona, al menos por un 60% frente a un 40 taronja. Se hará raro no ver con la elástica azulgrana a Juan Carlos Navarro, ganador de siete títulos y jugador con más participaciones en el actual formato de Copa (10 finales y 44 partidos en total), empatado, eso sí, con un Felipe Reyes que si no hay imprevisto de última hora se convertirá en el jugador con más presencias en este torneo. “La Bomba” será justamente homenajeado durante el transcurso del fin de semana copero. 



Dubljevic y Tomic, referentes en zona.




BASKONIA-JOVENTUT: El equipo de Perasovic (único entrenador de los presentes junto a Laso en haber ganado la Copa tanto de corto como en el banquillo) sigue pareciendo la más sólida alternativa a Madrid y Barcelona, y todo lo que no sea estar en semifinales dejando en la cuneta a Joventut sería una enorme sorpresa, quizás la mayor del torneo. La temporada verdinegra, no obstante, está siendo tan brillante que nada puede descartarse, y el pasado 13 de Enero en partido liguero con los de Carles Duran buscando el billete copero estuvieron a punto de ganar en el Olimpic a su rival de cuartos de final (67-68 acabó el partido) Cierto es que el Baskonia llegaba en cuadro, sin Granger, Shengelia, Voigtmann ni Garino. Granger y Shengelia son bajas seguras para la Copa, mientras que el pívot alemán si estará, y el alero argentino trabaja contra reloj para llegar. Además se han reforzado con el forward Jalen Jones que parece haber encajado perfectamente en el engranaje baskonista, mientras que el Joventut cuenta con la baja de Shawn Dawson, lesionado en la rodilla para lo que queda de temporada, por lo que se han hecho con los servicios del africano Nobel Boungou-Colo. Siempre reconforta ver a un histórico como la Penya en esta cita, y es una estupenda oportunidad para comprobar el crecimiento de jugadores nacidos a mediados de los 90 como José Nogués o López-Arostegui, pero la realidad es que parece la eliminatoria más desigual. Le damos un 70% a Baskonia y el 30 restante a los de Badalona.  




Luca Vildoza, duelo argentino ante Laprovittola




REAL MADRID- ESTUDIANTES: Sabemos que lo de que en un derbi todo puede pasar es un tópico deportivo como una casa. Sabemos también que el Real Madrid es junto a Barcelona el gran favorito para recuperar un título que se le ha dado especialmente bien a Pablo Laso y que precisamente el Barcelona le arrebató la pasada campaña. Pero vamos a insistir en que, en efecto, puede pasar de todo. Y hay que centrarse sobre todo en el aspecto anímico. El Estudiantes llega a esta cita con nada que perder y todo por ganar, con el ánimo por las nubes ganando tres de los últimos cuatro partidos y perdiendo por un solo punto en Fuenlabrada. En Enero ya ganaron al Madrid (93-88), y sobre todo, pese a lo que diga la clasificación, cuentan con un auténtico equipazo. Darío Brizuela ha explotado definitivamente y puede ser ese jugador joven a seguir por los ojeadores del otro lado del Atlántico. Gentile parece haber superado su fama de jugador inestable y lleva seis partidos consecutivos sin bajar de los 13 puntos. Shayne Whittington ha caído de pie en el equipo colegial (11 de 18 en triples en los seis últimos partidos), y Cook y Caner-Medley aportan veteranía a un gran nivel. El mejor Estudiantes en muchos años. Del Real Madrid poco más se puede añadir a lo dicho (y visto y disfrutado) desde la llegada de Laso al banquillo blanco en verano de 2011. Una máquina de hacer baloncesto y devorar títulos, pero que no llega a su cita favorita en el mejor momento posible. Las mayores dudas se instalan en el puesto de base. Sin Llull el exceso de minutos de Campazzo pasa factura en un jugador como el argentino tan genial como precipitado cuando se queda sin gasolina. Todo lo contrario que Llull, guía espiritual de su equipo en finales apretados y autor de canastas ganadoras imposibles. Sin el menorquín los de Laso siguen siendo un equipo potente… pero mucho menos fiable en un final igualado. La presencia del internacional español, por tanto, clave para las posibilidades madridistas. Quien será baja segura es Trey Thompkins, aunque dado el nivel actual de Randolph (viene de meterle 18 puntos al Baskonia, con 5 de 6 en triples) no debería ser un gran motivo de preocupación. Felipe Reyes, jugador con más partidos ACB de la historia, puede convertirse también en el recordman de la Copa. Favoritismo madridista pero dado el carácter emocional del choque y sus problemas en la dirección del juego, no por mucho. 55 frente a 45.  



Felipe y Caner-Medley, dos viejos rockeros rayando a gran nivel.




Hablábamos antes de Navarro como el gran histórico de la Copa que por vez primera no estará presente, pero hay igualmente una serie de nombres propios que creemos merecen atención aparte de cara a este fin de semana:  


-Pablo Laso, actual rey de copas. Cinco títulos en once temporadas como entrenador ACB (siete con el Real Madrid)  Sólo Aíto García Reneses, con sus cuatro títulos con el Barcelona y uno con el Joventut acumula tantas copas… pero en mayor número de temporadas. Laso vuelve a tener la ocasión de convertirse en el máximo ganador de trofeos coperos en solitario en la era ACB. 


-Rudy Fernández, coleccionista de MVPs. En nada menos que tres ocasiones el mallorquín ha sido jugador más valorado del torneo. 2004 y 2008 con la camiseta del Joventut, y 2015 con su actual elástica madridista. Su compañero Llull podría igualarle, ya que es el único que tiene dos. Por otro lado los únicos jugadores que acuden a la Copa 19 con algún galardón MVP (y que por tanto pueden igualar a Llull) son Thomas Heurtel (vigente ganador) y Gustavo Ayón. 


-Felipe Reyes. Cada día más leyenda, y la mayor leyenda en activo de la ACB. Jugará su vigésima Copa, y con seis títulos es el jugador en activo con más entorchados (siempre hablando de la actual era ACB) Es además, a sus 38 años, el jugador más veterano de todos los participantes.


-Ante Tomic. Amado y odiado a partes iguales, es el único jugador de los presentes que ha ganado el título con dos equipos. Dos veces con Barcelona y una con Real Madrid. Sigue teniendo el record de valoración en una final, con sus 40 en la edición de 2015, aunque no sirvió para que su equipo ganase (la Copa se la llevó el Real Madrid)