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jueves, 20 de junio de 2019

TREY EJECUTA PERO NO REMATA



Habrá cuarto partido. No hubo “barrida” y el Barcelona sigue vivo, dando el primer paso hacía lo que sería una histórica remontada ante un Real Madrid que dio la sensación de poder finiquitar las finales en el Palau. Todo ello a pesar de que se sigue imponiendo (y en mi opinión, para desgracia del espectáculo) el juego que prefiere Pesic. Un ritmo lento, casi de otra época, sin apenas contrataque ni canastas rápidas, excepto en momentos puntuales, precisamente los mejores del partido. Ahí reside el mérito del Madrid, capaz de sobrevivir (e incluso ganar) en unos partidos con mucho ataque estático, cinco contra cinco, defensas formadas y posesiones casi al límite. 


Salió brillante el Real Madrid. Dispuesto a no caer en ninguna trampa de Pesic y sin corsé táctico de Laso, el quinteto habitual en las finales (Facu-Rudy-Deck-Randolph-Tavares) recuperaba su mejor versión de la mano de un gran Rudy que con dos triples en los primeros minutos ponía a su equipo 5 arriba mediado el primer cuarto (8-13) El problema del mallorquín serían las faltas (enseguida tiene que irse al banco al cometer la segunda en esos primeros instantes) Pesic introducía un cambio respecto a los dos primeros partidos, entrando Kuric por un Ribas que acabó inédito sin jugar un solo segundo (¿nuevo caso Seraphin?) Se repuso el Barcelona con las entradas de Heurtel y Hanga, y sobre todo encontrando a un Tomic que constantemente conseguía premio en la zona. El pívot croata por fin realizó un partido acorde a su categoría (11 puntos y 4 rebotes) y se impuso por vez primera en estas finales a su par madridista, Walter Tavares. De hecho con dos tiros libres del croata el Barcelona finalizó el primer cuarto con mínima ventaja (19-18) 


En el segundo cuarto el Barcelona fue superior de salida. Atacando el aro rival con un juego muy físico y yendo a la línea constantemente. El propio Laso en el descanso, lejos de quejarse del arbitraje y la diferencia de faltas y tiros libres (el Madrid no tuvo sus primeros lanzamientos desde la línea hasta que habían transcurrido 17 minutos) se congratulaba de que la defensa de su equipo apenas había dejado anotar canastas en juego a los locales (sólo ocho canastas de campo en la primera parte), pero lo cierto es que el Barcelona lograba estirar el marcador a seis puntos (27-21) A partir de ahí entre el final del segundo cuarto y comienzo del tercero el Real Madrid encadena sus mejores minutos y llega a establecer un tremendo parcial de 11-28. En efecto, a 7.48 para el final del tercer cuarto los blancos consiguen la máxima diferencia 38-49, espoleados sobre todo por un grandísimo Thompkins, letal en el lanzamiento. Laso se la juega con Randolph y el citado Thompkins como pareja interior, dos cuatros, sin cinco puro. Y la jugada le sale bien, desconcertado a un Barcelona incapaz de neutralizar el juego abierto y el constante pick&pop madridista. El cuadro local parece tan desquiciado que incluso Heurtel sufre un cruce de cables y en su pelea con Rudy (otro de los duelos calientes de estas finales, al igual que el de Hanga y Campazzo) comete una antideportiva por la que puede sentirse agradecido, ya que la acción era tan flagrante que bien pudiera haberle costado la descalificante y no volver a pisar la cancha. Pero el Madrid se queda anclado en el punto 49. Los de Laso sufren un colapso ofensivo que les deja cuatro minutos sin anotar, circunstancia que es aprovechada por el Barcelona para ponerse por delante con un parcial de 12-0. Un triple “made in Llull” estira levemente la ventaja de nuevo para el bando visitante (50-54) pero Heurtel, saltándose cualquier sistema en estático empata el partido con dos penetraciones fulgurantes. Carroll volvería a dar cuatro de ventaja con otro triple, reducidos a dos tras canasta de Smits, para llegar al acto final con un incierto 56-58 para los de Laso.  




Heurtel, duro ante Rudy.



Liderado por un gran Campazzo, recuperando su versión del primer partido (firma ayer 18 puntos y 4 asistencias para 26 de valoración) el Madrid manda iniciando el último cuarto (63-68 a falta de 5.32) Intercambio de golpes y los blancos entran en los últimos dos minutos y medio elevando la diferencia a 6 (71-77) No volverían a anotar. Si en el segundo partido en los dos últimos minutos lograron anotar nada menos que 16 puntos, en esta ocasión no vuelven a encontrar anotación. El Barcelona reacciona rápido (triple de Kuric) y tras fallo en el triple de Rudy, Heurtel se vuelve a sacar un canastón para poner al Barcelona a un punto. Quedaba un larguísimo minuto y medio, con el equipo de Pesic sin entrar en bonus y posibilidad de hacer faltas sin mandar al Madrid a la línea. Hanga hace una muy rápida sobre Campazzo y el ataque siguiente es una posesión madridista larga, de las que no le gustan a Laso. Se la acaba jugando Llull sin éxito y en el posterior ataque azulgrana Tomic se hace con un rebote ofensivo a fallo de Hanga que acaba valiendo el partido, una vez que Singleton aprovecha la segunda jugada para anotar en penetración., yéndose con todo y contra todo frente al aro madridista (posible falta en ataque sobre Ayón) Quedaban 29 segundos. Llull encara penetrando por la zona pero su intento de bandeja no tiene éxito. El rebote cae de lado azulgrana pero Hanga no logra controlar la bola y regala un saque de fondo al Real Madrid con diez segundos en el crono. La penetración de Campazzo no es buena, pero el rebote acaba cayendo en las manos de Thompkins quien a medio metro del aro tiene una posibilidad excelente para anotar y sentenciar el partido y las finales y dar el título de liga al Real Madrid. El forward de Georgia estaba realizando un partido excelente, sublime en ataque con 18 puntos, con una serie de 4 de 8 en triples y 3 de 5 en tiros de dos. Canastas lejanas, algunas con el defensor encima… y el lanzamiento posiblemente más fácil del todo el partido no encuentra diana, soltando la bola timoratamente en una especie de tiro a tablero. Qué fácil es verlo desde nuestras casas pero sólo los protagonistas saben lo que se puede llegar a sentir o lo que pasa por la cabeza en un momento así. 


El Barcelona de Pesic sobrevive. Logra desactivar al rival, que no encuentra su mejor ritmo de juego en ningún momento. Pero precisamente por eso el Madrid esgrime superioridad. Todas las cartas parecen estar encima de la mesa. El Barcelona buscará un cuarto partido de nuevo trabado y de ritmo lento y los de Laso castigar con canastas rápidas en las pocas ocasiones que el rival permita ese tipo de transición. Pero al final todo estará en manos de jugadores como Trey Thompkins que demuestran lo difusa que puede llegar a ser la línea que separa el éxito del fracaso.  






Thompkins falló la que parecía más fácil.





martes, 18 de junio de 2019

LA FE DE LOS CLÁSICOS




El Real Madrid se lleva el segundo punto de las finales de Liga Endesa en un increíble desenlace de partido que pasará a la historia como uno de los momentos ACB más maravillosos. Uno de esos momentos que distinguen a este deporte por épica y belleza y que hará que a buen seguro que los chavales a los que todavía no les han llegado las vacaciones de verano intenten repetir el fi
nal del partido en los patios de los colegios españoles desde el Cabo de Gata hasta Finisterre. 

Una jugada que ya es historia de este deporte, y cuyo visionado, especialmente para el seguidor madridista, resulta hipnótica y no puede dejar de ver en bucle (quizás también el barcelonista más masoquista) Quedaban 9.4 para el final del partido y Sergio Llull lanzaba un segundo tiro libre tras anotar el primero. No tenemos constancia de que lanzase a fallar, y desde luego no da la sensación de que así fuera. El Tortuga Deck (ahí que citarlo pues es clave en la jugada y apenas se le ha mencionado) pugna por el rebote incrustado entre Claver y Smits, llegando a palmear el balón lo justo para que lo recoja un Rudy Fernández en versión “el más listo de la clase” quien sale de la zona para buscar a un Llull con ventaja sobre Pangos y que parece tener opción para un tiro lateral que lleve el partido a la prórroga. Pero uno de los más grandes “clutch players” europeos de los últimos años después de mirar el aro decide sacar el balón fuera a Jaycee Carroll. El mormón está solo aunque Claver atento sale a su tiro. El escolta de Wyoming con una frialdad asombrosa hace la típica finta de tirador sin preocuparse del crono, Claver cae en el engaño y salta antes de tiempo. Sin perder la frialdad Jaycee da un bote, se levanta y con la tranquilidad de quien tira un lanzamiento libre anota un triple limpio a 1.9 del final que significaría el 2-0 en las finales. Una locura. Y ojo que todavía Hanga dispuso de un lanzamiento desde su campo que llega a tocar el hierro de atrás.  





Carroll en éxtasis. Una canasta para la historia.



Una locura mayúscula sobre todo repasando un partido que el Barcelona parecía tener ganado, especialmente cuando a falta de 1.44 para el final del partido los de Pesic mandaban 65-74. 9 puntos de ventaja y 104 segundos tan sólo en el crono, pero es que en esos 104 segundos un Real Madrid absolutamente neutralizado por la defensa azulgrana anota nada menos que 16 puntos, incluyendo dos triples de Randolph (sus únicos puntos del partido), otro de Llull, y por supuesto el ganador de Carroll. Si el primer partido, resuelto con una contundente victoria blanca por 20 puntos, significaba un duro golpe moral por la superioridad de los de Laso, el G2 puede suponer una bofetada todavía mayor en la estima azulgrana. El Barcelona fue superior durante gran parte del partido, impuso su ritmo, y Pesic volvió a evidenciar que es el entrenador que mejor ha sabido jugarle a Laso en esta brillante era del baloncesto madridista, pero la vieja guardia acudió al rescate y en la retina queda la maravillosa triangulación entre Rudy, Llull y Carroll que hace añicos la exhibición de músculo azulgrana. 


Ambos entrenadores repitieron quinteto titular. Campazzo, Rudy, Deck, Randolph y Tavares por los locales. Pangos, Ribas, Claver, Singleton y Tomic por el bando visitante. Quintetos altos con treses que pueden hacer de cuatro, y los grandes pívots en cancha (Tavares otra vez superior a Tomic) Pesic se dejaba a su “killer” Heurtel en el banquillo, y Laso a su mejor defensor, Taylor. Asimismo el técnico azulgrana también se guardaba la bala de un Hanga consagrado a labores tan oscuras que su ficha presenta un -6 de valoración. El jugador con peores números del partido, y sin embargo clave para entender la superioridad visitante durante gran parte del partido, y es que Pesic sacrificó a quien estaba llamado a ser uno de los pilares del nuevo proyecto culé con el objetivo de neutralizar al hombre del primer partido, Facu Campazzo. Y lo consiguió. El Facu, puro talento, es también un jugador con facilidad en caer en batallas personales. Picó el anzuelo lanzado por Pesic con el alero húngaro, y un Campazzo más preocupado en buscarse las cosquillas con Hanga acabó desquiciado y desquiciando a su equipo. Sólo pudo anotar desde el tiro libre, y en sus 18 minutos con 48 segundos en pista el equipo recibió un parcial de -22. Le toca resetear de cara a un tercer partido en el que el Barcelona buscará de nuevo llevarlo al fango. Para compensar el desastre del argentino Llull volvió a encarnarse en el espíritu madridista. Sus números no son especialmente brillantes (13 puntos, con 3 de 11 en tiros de campo, y 5 asistencias para una valoración de 11), pero el +24 con el que finaliza en el balance +/- indica que con él en pista el Madrid hizo sus mejores minutos. Llull volvió a abrir el camino de la fe, de nunca dejar de creer,  y encontró en Carroll al ejecutor de dicha fe.


La salida azulgrana, no podía ser de otra manera, fue radicalmente distinta a la del primer partido (pese a que los protagonistas iniciales fueran los mismos) Pesic tenía claro que había que endurecer el partido a toda costa. Las canastas, sobre todo las madridistas, llegaban con cuentagotas. Como si de repente hubiésemos retrocedido a un baloncesto de hace 20 años el ritmo se hacía lento y pesado. Y en este escenario se destapó el inagotable talento de Heurtel. La receta azulgrana estaba clara: músculo y la magia del base francés. Con su entrada a cancha y demás movimientos de banquillo el Barcelona alcanzaba las primeras diferencias significativas. Un triple de Smits (muchos minutos ayer por mor de las faltas personales de sus compañeros) ponía el 7-17 a 42 segundos del final del primer cuarto. Sobrevivía el Real Madrid con una canasta de Ayón y dos tiros libres de Llull tras falta de un Hanga como decimos consagrado a la destrucción del juego rival. 11-17 en el primer cuarto, y los de Laso que sólo habían conseguido anotar cuatro canastas en juego en todo el parcial. El plan de Pesic daba resultado. 


Heurtel tiraría de repertorio al inicio de segundo cuarto para mantener las diferencias en torno a los 6-8 puntos. Su vuelta al banquillo coincidió con la explosión de Carroll, quien lideró un parcial de 10-0 para poner por delante (29-27) a los locales. Pero el Barcelona siguió fiel a su plan. Posesiones largas, encontrando dentro a Tomic y Claver, para retomar el mando del partido. El propio alero valenciano cerraba con un triple desde la esquina un parcial de 0-7 para poner el 29-34 con el que se llegaba al descanso. El Madrid, eso sí, mejoraba respecto al primer cuarto. 18 puntos, por debajo de lo habitual en el equipo de Laso, pero muy por encima de los pírricos del primer acto.  


No cambió el panorama tras el paso por los vestuarios. Pasaron más de dos minutos hasta que se movió el marcador (mate de Tavares) El Barcelona seguía serio atrás y encomendado a Heurtel en ataque, quien con un triple ponía una máxima diferencia de once (33-44) a poco más de seis minutos de final de cuarto. Todo pasaba por el base francés, hasta que dos triples blancos (Rudy y Llull) logran ajustar un poco el marcador (50-55) para acabar el cuarto con un esperanzador 53-59. Había partido, todo ello después del mejor cuarto del partido, resuelto por 24-25 a favor de los de Pesic y por fin con un ritmo ofensivo adecuado para un partido de esta categoría.


Carroll y Llull acercan a su equipo a dos puntos comenzado el último cuarto. Responde Heurtel, quien si no. Carroll, excelso, llegaría a empatar el partido a 62 a 7.27 para el final. Pero el Madrid no sabe culminar la remontada. Un parcial de 0-7, aprovechando dos pérdidas de Ayón, vuelve a poner en franquía el partido para los visitantes. Cuando una bandeja de Pangos pone el 65-74 a 2.50 para el final parece claro que el segundo punto va a volar a Barcelona, máxime cuando pasa un minuto sin que se mueva el marcador. Y llegamos a esos 104 segundos finales de locura. Antes Campazzo ya ha sido eliminado después de cometer su quinta falta personal. El partido del argentino, ya lo hemos comentado, fue una losa para su equipo. Laso se la iba a jugar con su vieja guardia exterior: Llull-Carroll-Rudy. Primero despierta el menorquín, con un triple que obliga a Pesic a solicitar tiempo muerto. Heurtel recibe falta de Randolph penetrando en el ataque siguiente, y con su habitual fiabilidad convierte los dos tiros para poner 8 de ventaja a 88 segundos del final. El Madrid necesitaba algo similar a lo de Vitoria en 2005 (la liga del triple de Herreros) Se la volvió a jugar Llull, quien marró el triple, pero apareció Tavares cogiendo el rebote y recibiendo falta de Hanga. Visto lo sucedido después ese rechace valió oro. El caboverdiano, que está lanzando en un 69% desde la personal esta temporada, anotó sólo el primero. Siete abajo y 75 segundos. El Barcelona buscó una posesión larga, que acabó con un triple de Claver errado. Todo lo contrario que el Real Madrid, quien en pocos segundos miro aro. Anthony Randolph llevaba un infame -10 de valoración y había fallado sus seis lanzamientos anteriores. Pero a 44 segundos para el final no le tembló el pulso y dibujó un 72-76 en el electrónico que inquietaba a Pesic, aunque el Barcelona lo seguía teniendo en su mano. El propio Randolph cometió falta sobre Claver transcurridos sólo seis segundos de la posesión azulgrana. El valenciano falló el segundo y el Madrid dirigía un ataque cinco abajo a 38 segundos para el término del encuentro. Llull se la volvió a jugar en contrataque sin acierto y el balón acabó en manos azulgranas tras un instant replay que decretó que él último en tocar la bola después del rebote fuese Rudy Fernández, bola que acaba fuera de banda. Pesic pide tiempo y el Barcelona saca en campo rival. Jugada clave, ya que a Pangos se le hace de noche y agota los cinco segundos de saque de banda, devolviendo la posesión al Real Madrid. Llull fuerza la falta de Oriola, sin llegar a levantarse para el triple. Dos tiros libres que acaban dentro. 74-77 y unos 24 segundos por jugarse. Lo que duraría una posesión en caso de agotarse. Falta rápida de Randolph sobre Heurtel. El francés no falla, alcanzando la treintena de puntos y poniendo a su equipos unos en principio inalcanzables cinco puntos arriba a falta de 21 segundos. Laso para el partido para dibujar un ataque con Llull, Carroll, Rudy, Thompkins y Randolph en pista. Todo tiradores, su mayor arsenal ofensivo. Trey postea y saca el balón a Randolph. El nacionalizado esloveno la vuelve a clavar desde el triple. 77-79 y 18 segundos. Randolph de nuevo no pierde tiempo con una falta rápida sobre Claver sin que apenas corra el crono. Le cuesta la expulsión, pero el internacional español sólo anota el primero y deja al Madrid a tiro de tres con 15 segundos en el reloj. Llull sube la bola y le frena Hanga en cuanto amenaza aro. El escolta madridista pide tres tiros pero la falta es abajo. El resto es historia, con una de las jugadas más extraordinarias para ganar un partido que se recuerdan. 


El Madrid pone el 2-0 en la eliminatoria y deja al Barcelona contra las cuerdas. Nunca en la historia de la ACB se ha remontado esta desventaja, pero ya saben que las estadísticas están para romperlas. Lo que sí es cierto es que el equipo de Laso ha sido capaz de conseguir la victoria en dos partidos diametralmente opuestos. Volaron el sábado y supieron sufrir el lunes. Pesic llevó el partido a donde quería, pero no contaba con el enorme corazón y la fe de los blancos. Una fe depositada en las piernas y sobre todo en las muñecas de unos jugadores que ya son leyendas, y que no han llegado a donde lo han hecho porque se lo hayan regalado. Laso incidía en rueda de prensa posterior en la dureza del choque y en lo poco atractivo que resulta este tipo de baloncesto para el aficionado. Es cierto. Tanto como que Pesic, por delante incluso de entrenadores como Obradovic e Itoudis al frente de trasatlánticos como Fenerbahce o CSKA Moscú, es el técnico que más ha sabido desactivar el habitualmente eléctrico juego madridista. Ayer era otro ejemplo. Pero no contaban con la fe de los clásicos. 





Heurtel, partidazo sin premio.









jueves, 6 de junio de 2019

ZARAGOZA SE CUELA ENTRE LOS CUATRO MEJORES












Ya tenemos configuradas las semifinales de Liga Endesa que comenzarán este jueves día 6 de Junio. Únicamente el duelo entre Valencia y Unicaja ha necesitado de tercer partido, ya que el resto de las eliminatorias se han solventado por la vía rápida. Tiene su lógica puesto que hablamos de la serie que enfrentaba a cuarto y quinto clasificado, por lo tanto la que podía ofrecer mayor igualdad, lo que ha sido una sorpresa en todo caso es ver al Zaragoza colarse en semifinales después de noquear por 0-2 a un inoperante y desconocido Baskonia que finaliza así una temporada ciertamente decepcionante, después de haber fulminado a Pedro Martínez con sólo ocho jornadas ACB y 7 de Euroliga disputadas buscando dar un salto de calidad con Perasovic. El croata ha cumplido metiendo al Baskonia entre los ocho mejores de Europa, unos cuartos de final donde no pudieron con el campeón, CSKA Moscú. Con la Final Four disputándose en Vitoria, la Euroliga parecía la gran obsesión de Querejeta durante este curso, pero finalmente la competición doméstica, cayendo en el primer partido de la fase final de la Copa del Rey ante Joventut y en primera ronda de playoffs ante Zaragoza, en ambos casos contra pronóstico y frente a equipos y presupuestos claramente inferiores, dibuja una temporada insuficiente para el tercer gran club de baloncesto nacional tras Real Madrid y Barcelona. En el polo opuesto, lógicamente, un Zaragoza gran revelación de la temporada, que accede a semifinales ACB por segunda vez en su historia, repitiendo el hito de 2013 con el recordado José Luis Abós en el banquillo, cuando dejaban en la cuneta al Valencia en cuartos de final en una serie épica con triple prórroga en el segundo partido. Curiosamente el entrenador taronja en aquel momento era el propio Velimir Perasovic. 


El gran héroe maño ha sido, como no, Stan Okoye. No cabe duda de que hablamos de una de las sensaciones de la temporada, justamente reconocido como mejor alero ACB del curso e integrante por tanto del mejor quinteto de la temporada. Y en el momento decisivo de los playoffs también ha respondido, con puntos y triples en los momentos clave de los partidos. A su lado el veterano Seibutis ha sido el otro gran ejecutor zaragozano, mientras que por dentro el cubano Justiz y el montenegrino Radovic han sido capaces de salir airosos de su duelo contra uno de los mejores juegos interiores de la liga como es el de Shengelia, Voigtmann, Poirier y Diop. Llevando la manija el joven Carlos Alocén, quien con son sólo 18 años ha sido capaz de comerle la tostada a todo un Bo McCalebb y ha gozado de la plena confianza de Porfi Fisac en los momentos calientes de los partidos. Ahora les tocará medirse al Barcelona en una eliminatoria en la que no tienen nada que perder y toda la presión y favoritismo recae en los azulgrana. Los de Fisac jugarán con la confianza de que pase lo que pase ya han cumplido sobradamente durante este curso, pero si han dado la campanada ante Baskonia, ¿por qué no pueden darla de nuevo ante los campeones de Copa?  


El Barcelona llega a semifinales más descansado después de solventar su serie en dos partidos. En ambos encuentros Heurtel sacó su lado más “killer” (24.5 puntos por partido), destacando su duelo ante un Laprovittola con aroma a despedida (se da por hecho su fichaje por el Real Madrid para el próximo curso), con ambos bases pasando de los 40 de valoración. Una burrada.   


Por el otro lado del cuadro el Real Madrid no dio opción a un Baxi Manresa del cual hay que reconocer que también han hecho un temporadón, llegando a estos playoffs sin Corey Fisher, Ryan Toolson ni Erick Murphy. Casi nada. Los tres bajas por lesión, con lo cual su serie ante el vigente campeón era sencillamente misión imposible. Con tanta ausencia en el cuadro catalán quien al menos ha sabido aprovechar estos cuartos de final es Cady Lalanne, que después de una buena temporada regular ha sido el mejor del Manresa en la eliminatoria ante el Real Madrid, tanto es así que incluso se le vincula con el equipo de Laso para el próximo curso. Sea como fuere nos alegramos de que jugadores con historias como las del haitiano (tuvo que emigrar del país con su familia viviendo una odisea de mil kilómetros en alta mar en una barca) estén bajo los focos. Laso por su parte aprovechó la facilidad del playoff para dosificar esfuerzos. Ningún jugador blanco pasó de los 25 minutos en ninguno de los dos partidos. Aun así se volvieron a hacer evidentes algunos detalles del actual estado de forma del roster madridista, como el buen momento de Causeur y sobre todo las excelencias en el juego de Campazzo, quien sigue consolidándose como el gran timón de la nave blanca ante la posiblemente peor temporada que se le recuerda a Llull en la era Laso. 


Y por último el Valencia, único equipo que como hemos dicho ha necesitado tres partidos para alcanzar las semifinales. Y suerte que los taronja forzaron el desempate, ya que Unicaja rompió el factor cancha en el primer partido  y encendió las alarmas en el equipo campeón de Eurocup, que se tuvo que poner las pilas en los dos partidos siguientes.  Exhibición de Milosavljevic en el primer partido aparte, con 28 puntos y una tarjeta de 11 de 12 en tiros de campo, incluyendo 6 de 7 en triples, ha sido una serie muy dura, con bajos porcentajes y mucha tensión. A cara de perro. De hecho excepto la incontinencia anotadora del exterior de Unicaja en ese primer partido de La Fonteta, no hay ningún otro jugador que llegue a los 20 puntos de anotación en momento alguno de la serie. 



EL QUINTETO DE CUARTOS DE FINAL: 


F. CAMPAZZO (REAL MADRID): 9.5 pts, 6 rebs. 6.5 asits. y 3.5 robs p. part. 22 valo.
THOMAS HEURTEL (BARCELONA): 24.5 pts y 6 asists. 28.5 valoración.
STAN OKOYE (ZARAGOZA): 16 puntos y 5.5 rebotes. 16 valoración.
VICTOR CLAVER (BARCELONA): 15.5 pts, 4.5 rebs y 2 asists. 20 valoración.
CHRIS SINGLETON (BARCELONA): 12.5 pts, 6 rebts 19 valoración. 


ENTRENADOR:

PORFIRIO FISAC (ZARAGOZA) 



lunes, 18 de febrero de 2019

EL BARÇA MÁS ÉPICO GANA LA FINAL MÁS POLÉMICA





Tomic levantó su primer título como capitán




El fin de semana copero no vuelve a defraudar. Desde el jueves hemos asistido a una serie de partidos espectaculares, buen nivel de juego, alguna sorpresa, una actuación individual para el recuerdo, y una final jugada a cara de perro y sólo empañada por las inexplicables decisiones (o no decisión en algún caso) arbitrales de los últimos 20 segundos del tiempo extra. Fin de semana que corona al Barcelona de un Pesic que parece dispuesto a romper la hegemonía del baloncesto madridista en la ACB. En 2012 un Pablo Laso que apenas llevaba unos pocos meses al frente del banquillo del Real Madrid hacía a su equipo campeón de Copa en una inolvidable final en la Ciudad Condal ante un Barcelona de Xavi Pascual que parecía inalcanzable hasta aquel momento para el club de Chamartín. Fue la primera piedra de toque, el único título ganado aquel primer año pero que prologó la que ha sido época más gloriosa del baloncesto madridista de los últimos 30 años. El pasado año Pesic hacía lo mismo con el Barcelona, conquistando únicamente la Copa después de unos años de travesía en el desierto azulgrana. Aquella final alocada con remontada no consumada del Real Madrid pudo ser un accidente… pero lo cierto es que el segundo título consecutivo copero (además del actual liderato ACB) confirma la realidad de que el Barcelona ha vuelto para quedarse.  


No fue un camino fácil el de los azulgranas hasta llegar a la final. En cuartos se midieron a un bravísimo Valencia, que sorprendió a los de Pesic de salida (13-21 primer cuarto), el Barcelona reaccionó en el segundo acto y a partir de ahí una igualdad tal que llevó a ambos equipos a encarar el periodo definitivo con empate a 58 en el marcador. Igualdad que se mantuvo durante gran parte del último cuarto, de hecho a falta de 3.52 para el partido el luminoso mostraba un 73-73 roto con un abrupto parcial de 10-0 azulgrana que inclinó la balanza del lado de los actuales líderes ACB, con un Adam Hanga absolutamente clave en el tramo decisivo. El húngaro acabó con 12 puntos y 4 rebotes, mientras que los 17 puntos de Heurtel comenzaban a edificar el edificio de su segundo MVP consecutivo. 

En semifinales esperaba un sólido Iberostar Tenerife que había destrozado a un decepcionante Unicaja en cuartos de final. Los de Pesic estaban escarmentados del partido del jueves ante Valencia y salieron dando su mejor versión de inicio. Parecía que no tendríamos partido cuando al final del tercer cuarto el marcador reflejaba un contundente 72-52. Incluso los de Pesic ampliarían la diferencia a 24 puntos (80-56 a falta de 6.59), pero un parcial de 1-12 puso el partido en otra perspectiva. Aun así parecía no haber lugar para la sorpresa, ya que hablamos de 13 puntos de ventaja cuando restaban tan sólo 2.47 para finalizar el choque. Pero el Tenerife no perdió la fe y sus ataques a la desesperada dieron sus frutos ante un Barcelona que sobrevivía gracias al tiro libre. Y llegó la polémica. A falta de 20 segundos Staiger clavaba un triple que ponía a su equipo a cuatro puntos. Acto seguido un robo de Brussino a Ribas era sancionado con una dudosa falta personal, y la curiosa protesta de Txus Vidorreta, de rodillas sobre el parquet, le costó una técnica que acabó de decidir el partido.   




Get on your knees, baby and pray pray pray for your love...



Fue más plácido el camino del Real Madrid hasta una nueva final copera. El Estudiantes apenas aguantó durante el primer cuarto, saldado con un espectacular 29-27 a favor de los blancos. A partir de ahí los de Berrocal no pudieron seguir el tremendo ritmo ofensivo de su rival, que llegó a estirar la diferencia hasta esos 31 puntos poco habituales de ver en un partido de Copa (de hecho hablamos de la segunda mayor diferencia del Real Madrid en un partido de esta competición) Laso puso en pista a todos sus efectivos, perfectamente dosificados, entre ellos un Felipe Reyes que se convertía así en el jugador con más partidos coperos jugados en la historia. Una fiesta. Su rival en semifinales sería otro histórico como el Joventut, protagonista de la gran sorpresa del torneo al doblegar al Baskonia con una actuación histórica de Nico Laprovittola. 36 puntos con 12 de 17 en tiros de campo, 8 de 8 en tiros libres, 4 rebotes, 7 asistencias, 4 robos de balón y 2 tapones en poco más de 34 minutos en pista. Se fue hasta los 50 de valoración. El partido de su vida y la mayor exhibición individual de la historia de la Copa del Rey. Descomunal. Parecía claro por tanto que cualquier opción de los verdinegros pasaría nuevamente por su base argentino, junto a Marko Todorovic. Tal dependencia de un jugador se lo puso fácil a Laso. Prácticamente toda su batería de jugadores exteriores se encargó en algún momento del marcaje al timón verdinegro, quien naufragó durante gran parte del partido aunque al final maquilló sus números valorando en positivo, al igual que su equipo, que finalizó con unos honrosos 12 puntos en contra después de encarar el cuarto acto 19 abajo. Un Madrid errático en el lanzamiento exterior (entre Llull y Rudy acumularon 3 de 22 en triples) pero apoyado en el gran momento de Randolph y Ayón.    




Nadie pudo con Lapro.



Y llegamos a la gran final. Reedición de la cita de 2018 en Las Palmas, y oportunidad por tanto para Laso y los suyos de tomarse la revancha de aquel extraño partido dominado por el Barcelona, que llegó a tener 18 puntos de ventaja en el tercer cuarto, pero que acabó sufriendo la remontada madridista con un último tiro triple fallado por Causeur que pudo dar la Copa a los blancos, además del posterior rebote de Taylor con falta de Claver no señalada por los árbitros. No hubo abrumador dominio azulgrana de inicio en esta ocasión, pero si es cierto que los de Pesic salieron un poco mejor al partido (16-20 primer cuarto) El Madrid apretó los dientes en defensa en el segundo acto, pero sus precipitaciones en ataque impidieron que tomase ventajas sólidas en el marcador. Resultado, 35-35 al descanso en un partido en el que primaban las defensas. Después de un fin de semana de exuberancia ofensiva la final iba a permitir pocas alegrías. Pero el Madrid volvió a bordar el baloncesto en el tercer cuarto, con un letal Randolph desde las esquinas, acompañado por unos Causeur y Campazzo mordiendo en defensa y agresivos en ataque. Y Ayón, claro. Por si fuera poco Rudy se unía a la fiesta tanto en defensa como en ataque. Un triple del mallorquín ponía la máxima diferencia del partido, 58-41, y encendía las gradas del Palacio, que veía como a once minutos del final el Madrid de Laso apuntaba a romper la dichosa maldición del anfitrión copero. La diferencia con la que los azulgranas encaraban el último cuarto sería de 14 puntos. Estupendo botín blanco, difícil misión blaugrana. Misión que comenzó a hacerse posible en parte gracias a la relajación madridista. Campazzo fallaba un tiro libre, Rudy perdía un balón totalmente controlado tras rebote… pequeños indicios de que el Madrid había bajado un punto de tensión. Todo lo contrario que el Barcelona, que subía líneas en defensa y en ataque se lanzaba a jugar sin red. No le quedaba otro remedio. Primero Claver, luego Oriola, posteriormente Heurtel y finalmente Kuric. Hasta cuatro triples consecutivos sin respuesta madridista. Heurtel apuntaba al MVP con cinco puntos consecutivos más que finalmente daban la vuelta al marcador. 61-63. Parcial de 0-17 y el Madrid “groggy”. Tocaba levantarse y apareció el Llull de las grandes ocasiones. Un triplazo ponía el 70-66 y volvía a levantar al público, pero tras el tiempo muerto otro parcial de 0-8 parecía casi definitivo para la victoria azulgrana. Cinco puntos de ese parcial llevaban la firma de Heurtel, quien enfilaba el banquillo ante el alivio madridista (al parecer acabó el partido aquejado de calambres en las piernas) Campazzo tomaría las riendas del ataque madridista y mantuvo con vida a su equipo desde los tiros libres, hasta llegar a la que parecía última posesión blanca con tres abajo y menos de medio minuto por disputarse. Llull buscó el empate desde el triple, su fallo lo solventó Taylor en el rebote y la bola llegó al Facu, liberado, quien sufrió la falta de Hanga para irse a la línea con tres tiros que podían valer una prórroga. Falló el tercero y parecía dejar la victoria copera en bandeja al Barcelona. Había que hacer falta y mandar un jugador culé al tiro libre. El elegido fue Claver, quien también dejó muestra de la insoportable presión de un momento así fallando el primero y dejando cinco segundos para que Llull demostrase de nuevo su capacidad como “clutch player” con un canastón que mandaba el partido a una prórroga a la que era difícil saber quien llegaba mejor, ya que ambos equipos habían tenido el partido tanto perdido como ganado. El Madrid, eso sí, contaba con la baja de Rudy Fernández quien había tenido que abandonar la pista minutos antes lesionado, mientras que Llull, no lo olvidemos, jugaba con unos puntos de sutura tras un choque con Pangos. 


El comienzo del tiempo extra se inició con un toma y daca entre ambos equipos intercambiando anotación sobre todo desde el tiro libre, hasta que a falta de menos de dos minutos el Madrid se quedó anclado en 87 puntos. Deck no aprovechó un pase debajo del aro de Campazzo y el propio base acabó haciendo falta sobre Pangos. El canadiense sólo aprovecho uno de los tiros, pero el fallo en el triple de Llull volvía a dar vida al Barcelona, que en el siguiente ataque dejó una de las jugadas del partido con un pick and roll entre Pangos y Tomic que finalizó con mate del croata sobre la cara de Ayón. Un Madrid obligado a anotar desperdiciaba otro ataque con un intento triple del Facu mal seleccionado. El Barcelona seguía llevándose el partido desde el tiro libre. Ahora le tocaba a un Singleton inédito en ataque pero que demostraba su experiencia y muñeca anotando los dos lanzamientos desde la personal. Con 87-92 y 21 segundos parecía sentenciado para el Barcelona, pero entonces llegó la locura. Randolph daba vida al Madrid a falta de 13 segundos con un gran triple. Ante la presión a toda cancha del Madrid Tomic encontraba a Singleton de palomero, dispuesto a hundirla hacia abajo y sentenciar el partido, pero Randolph apareció para soltar un hachazo desde atrás sobre el norteamericano increíblemente no sancionado ni con falta personal. El balón acabó en las manos de Carroll quien cruzando la pista soltó una de sus habituales “bombas” acompañada además de falta personal de Kuric. El de Wyoming puso al Madrid uno arriba a falta de cuatro segundos, para que tras tiempo muerto el Barcelona buscase un balón interior desde el saque lateral. Tomic, bien defendido por Ayón y Randolph, intentó una canasta a aro pasado pero falló en su intento y el balón lo capturó Randolph después de que el tiro de Tomic hubiese dado primero en el aro, no en el tablero. La acción del nacionalizado esloveno era legal a todas luces y resulta incomprensible que tras consultar el “instant replay” los árbitros concediesen canasta del croata y por tanto la Copa para el Barcelona (pese a ello Llull estuvo a punto de protagonizar otro de sus milagros con un lanzamiento triple desde su canasta) La única explicación lógica (que no aceptable) al paripé de utilizar el “instant replay” para dar validez a una canasta que precisamente la propia repetición demuestra que no es válida es la de la compensación ante la tragada de silbato en la acción anterior de Randolph sobre Singleton. Papelón por tanto para la ACB y el estamento arbitral, que ve como su “joya de la corona”, su torneo más mimado, queda empañado por segundo año consecutivo debido a la polémica arbitral. Casi 24 horas después de la final nadie ha salido a intentar dar una explicación sobre el desaguisado. Es un papelón pero lo tienen que aceptar y dar la cara. El Real Madrid ha expresado su queja pidiendo una disculpa formal. Está en su derecho, aunque es inevitable que al hacerlo se les recuerde la falta flagrante de Randolph no señalada que permitió el galope y canasta de Carroll. Más preocupante, en caso de tener alguna veracidad, son los rumores que hablan de una posible salida del club blanco de la ACB. Hablo ahora como seguidor del equipo madridista, y siento vergüenza de que se plantee este tema justo después de perder una final de Copa. Otra cosa es el debate sobre el futuro del baloncesto europeo y la supervivencia de las ligas domésticas. Todo lo que sea aspirar a escenarios mayores me parece bien, pero la pataleta en caliente de querer abandonar la ACB resulta tan ridícula como la del presidente de Panathinaikos la pasada temporada amenazando con dejar la Euroliga. Parece mentira que hablemos del club más laureado de España y de Europa, al igual que parece mentira que históricamente haya sido tan torpedeado desde dentro (¿cuántas veces se ha hablado de la desaparición de la sección?) Que dejen de manipular al madridismo con el viejo victimismo. Irse… ¿a dónde?, ¿con quién?, ¿a la NBA?, ¿alguien sabe cuánto costaría exactamente?, ¿seguiría siendo un club de socios, o una franquicia que en cualquier momento pudiera ser vendida a otra ciudad, como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia del baloncesto profesional norteamericano?, ¿una liga europea?, ¿y qué es si no la actual Euroleague, con los 16 mejores equipos de Europa (18 la temporada que viene) jugando todos contra todos en liga regular, clasificándose los ocho mejores para unos play offs de cuartos de final y posterior final a cuatro? Por favor, que alguien ponga cabeza a este sinsentido. El madridismo se defiende en la cancha, levantándose y luchando por los otros dos títulos restantes. Una cosa es la comprensible reacción de Felipe Reyes o de cualquier protagonista que se haya peleado en el barro durante dos horas de baloncesto en un partido increíble, pero a nivel institucional sería deseable otra imagen. Particularmente recuerdo escándalos mayores (la tristemente célebre “liga de Neyro”), tocó tragar sapos y culebras, levantarse, y seguir disfrutando de nuestro equipo y de nuestro deporte favorito. 




Las imágenes del lío.

No todo han sido malas noticias para el baloncesto madridista. La Minicopa Endesa ha vuelto a ser levantada por los blancos, y van ya siete años seguidos. Kaya Mutambiwra quiere seguir los pasos de los Mirotic, Doncic o Garuba como nueva perla de la cantera madridista. El espectacular exterior suizo fichado el pasado verano para la factoría blanca fue elegido MVP del torneo con sus 15.2 puntos, 8 rebotes y 1.8 asistencias por partido. 




Mutambiwra, la tradición continúa.



EL QUINTETO DE LA COPA: 

THOMAS HEURTEL (BARCELONA): Especialista en finales de copa. Ya tiene tres trofeos de MVP (dos en España y uno en Turquía), único jugador en la ACB en ganarlo dos veces de manera consecutiva. Asesino metódico: 17 puntos y 4 asistencias al Valencia, 11 y 3 al Tenerife, y 22 y 6 en la final. 

NICO LAPROVITTOLA (JOVENTUT): 36 puntos con 12 de 17 en tiros de campo, 8 de 8 en tiros libres, 4 rebotes, 7 asistencias, 4 robos de balón y 2 tapones. 50 de valoración para eliminar a Baskonia. No pudo repetir exhibición ante el Madrid, pero su partido de cuartos queda para la historia.

ADAM HANGA (BARCELONA): Una de las claves del buen momento azulgrana hay que encontrarla en un Hanga que por fin recuerda al de Baskonia. Pese a su pobre partido en la final, fue clave en la recta final ante Valencia y mantuvo buen tono ante Tenerife. 

ANTHONY RANDOLPH (REAL MADRID): La excelencia de su muñeca y la finura de su juego se han visto acompañadas del Randolph más competitivo y emocional que se recuerda con la camiseta blanca. Peleándose bajo aros (6.3 rebotes por partido) y letal desde el triple (8 de 17 en el total de los tres partidos) 

GUSTAVO AYÓN (REAL MADRID): Si el Madrid hubiese ganado la Copa, muy posiblemente hubiese sido MVP. Sus números en los tres partidos son brutales: 16 puntos, 9 rebotes y 3 asistencias ante Estudiantes. 16-9-2 ante Joventut y 12-8-5 en la final. Y ojo, un tremendo 21 de 26 en tiros de campo. Para mí el mejor jugador del torneo. 


ENTRENADOR:

SVETISLAV PESIC (BARCELONA): Hay que reconocer el mérito de Pesic, al que se le veía como un entrenador jubilado ejemplo de otra época de baloncesto (época más aburrida, todo hay que decirlo) pero que ha sabido reinventarse en este nuevo basket de alta velocidad. Su Barcelona no necesita agotar la posesión y girar en torno al hombre alto (Tomic, cada vez menos referente), libertad para correr, mucho 2x2 en estático, y por supuesto intensidad defensiva. Ha encontrado la tecla. En sus cuatro temporadas como entrenador azulgrana ha ganado la Copa en tres ocasiones. Tremenda efectividad.