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miércoles, 13 de febrero de 2019

OCHO EQUIPOS, UNA COPA



Vísperas de Copa del Rey, el fin de semana más apasionante del baloncesto español y cita que volverá a congregar a cientos de ojeadores de todo el globo, pese a que este año no se apunta a ninguna figura joven del estilo de Pau Gasol, Rudy Fernández, Nikola Mirotic o Luka Doncic, quienes atrajeron tanta atención de la mismísima NBA. Aun así hablamos de un evento que será televisado en nada menos que 141 países y cubierto por unos 500 periodistas. Esta es la trascendencia de la Copa del Rey de nuestro baloncesto. Echemos un vistazo a cómo llegan los ocho equipos y lo que les espera en cada duelo.  



IBEROSTAR TENERIFE- UNICAJA: Abre la final a ocho un duelo en el que cualquiera que sea el ganador habrá cumplido con creces en su participación copera. Ninguno de ellos es favorito para conseguir el título, ni siquiera para ser finalista. Pronóstico incierto entre dos equipos solventes y competitivos pero que llegan un poco mermados por problemas físicos. Los tinerfeños, tras ganar al Barcelona hace dos jornadas, recibieron una inesperada derrota este fin de semana al recibir al San Pablo Burgos. El partido además sentenció a quien fuera una de las sensaciones ACB al comienzo de curso, el exterior Thad McFadden. El bajo rendimiento del norteamericano tras la vuelta de su lesión muscular ha agotado la paciencia del club insular, que confía en el regreso de uno de sus jugadores bandera de los últimos años, el argentino Richotti. El Unicaja por su parte llega con dos victorias consecutivas en casa y ganando sobre la bocina, aunque sea ante dos rivales tan distintos como Real Madrid y Manresa, pero no podrá contar con el base Alberto Díaz, lesionado de larga duración, mientras que Carlos Suárez es duda. La presencia del alero de Aranjuez sería un plus para los malagueños. El único precedente de esta temporada se remonta al 6 de Enero de este año, jornada de Reyes, cuando los tinerfeños arrasaron en su visita a Málaga (61-78), y ojo, con McFadden lesionado, pero un fortísimo Colton Iverson (en ese sentido parece clave el duelo entre las dos torres, Iverson y Shermadini) Eran los peores momentos de Jaime Fernández (-2 en ese partido) quien ahora parece recuperar el tono (25.5 de valoración media en los dos últimos partidos… claro que Shermadini ha hecho 27) Parece claro por tanto que los focos vayan a centrarse en un duelo exterior (Fernández vs. Beirán) e interior (Shermadini vs. Iverson) Hace un par de semanas hubiéramos dado favorito a Tenerife, pero Unicaja ha sido capaz de superarles en la tabla (llevan una victoria más) y esas dos victorias en el último segundo habrán cargado de moral a los de Luis Casimiro, por lo que daríamos una ligera ventaja a Unicaja en nuestro pronóstico, eso sí, admitiendo la igualdad de fuerzas (digamos un 51% para Unicaja y 49 para Tenerife)  




Beirán vs. Fernández, termómetros de sus equipos.




BARCELONA-VALENCIA: Hacía tiempo que no veíamos al Barcelona llegar como favorito (o al menos co-favorito junto a Real Madrid) Pero no puede ser de otro modo cuando hablamos del líder de la liga (balance 17-3), presentando el segundo mejor ataque y segunda mejor defensa de la competición (además del mejor porcentaje en triples) Equilibrio en la excelencia. El Valencia vive una temporada de altibajos que le ha llevado hasta la séptima posición y llega con dos derrotas consecutivas ante rivales a priori inferiores como Manresa y Obradoiro. Pero recordemos que en el partido liguero de la primera vuelta estuvieron a punto de hacer morder el polvo a los de Pesic (85-86) con un enorme Matt Thomas sacando la metralleta (27 puntos, 10 de 12 en tiros de campo y 6 de 8 en triples, una barbaridad) Si al menos un par de exteriores taronja son capaces de estar a ese nivel, y la pareja interior Thomas-Dubjlevic mantienen el magnífico tono actual, nadie puede negarles opciones de dar la sorpresa. Pero recordemos que enfrente tienen a uno de los equipos más fuertes de Europa y que además llega con la plantilla al completo, fresca y dosificada (Tomic descansó ante Fuenlabrada) Los de Ponsarnau no contarán con el base francés Antoine Diot. Difícil no dar claro favorito al Barcelona, al menos por un 60% frente a un 40 taronja. Se hará raro no ver con la elástica azulgrana a Juan Carlos Navarro, ganador de siete títulos y jugador con más participaciones en el actual formato de Copa (10 finales y 44 partidos en total), empatado, eso sí, con un Felipe Reyes que si no hay imprevisto de última hora se convertirá en el jugador con más presencias en este torneo. “La Bomba” será justamente homenajeado durante el transcurso del fin de semana copero. 



Dubljevic y Tomic, referentes en zona.




BASKONIA-JOVENTUT: El equipo de Perasovic (único entrenador de los presentes junto a Laso en haber ganado la Copa tanto de corto como en el banquillo) sigue pareciendo la más sólida alternativa a Madrid y Barcelona, y todo lo que no sea estar en semifinales dejando en la cuneta a Joventut sería una enorme sorpresa, quizás la mayor del torneo. La temporada verdinegra, no obstante, está siendo tan brillante que nada puede descartarse, y el pasado 13 de Enero en partido liguero con los de Carles Duran buscando el billete copero estuvieron a punto de ganar en el Olimpic a su rival de cuartos de final (67-68 acabó el partido) Cierto es que el Baskonia llegaba en cuadro, sin Granger, Shengelia, Voigtmann ni Garino. Granger y Shengelia son bajas seguras para la Copa, mientras que el pívot alemán si estará, y el alero argentino trabaja contra reloj para llegar. Además se han reforzado con el forward Jalen Jones que parece haber encajado perfectamente en el engranaje baskonista, mientras que el Joventut cuenta con la baja de Shawn Dawson, lesionado en la rodilla para lo que queda de temporada, por lo que se han hecho con los servicios del africano Nobel Boungou-Colo. Siempre reconforta ver a un histórico como la Penya en esta cita, y es una estupenda oportunidad para comprobar el crecimiento de jugadores nacidos a mediados de los 90 como José Nogués o López-Arostegui, pero la realidad es que parece la eliminatoria más desigual. Le damos un 70% a Baskonia y el 30 restante a los de Badalona.  




Luca Vildoza, duelo argentino ante Laprovittola




REAL MADRID- ESTUDIANTES: Sabemos que lo de que en un derbi todo puede pasar es un tópico deportivo como una casa. Sabemos también que el Real Madrid es junto a Barcelona el gran favorito para recuperar un título que se le ha dado especialmente bien a Pablo Laso y que precisamente el Barcelona le arrebató la pasada campaña. Pero vamos a insistir en que, en efecto, puede pasar de todo. Y hay que centrarse sobre todo en el aspecto anímico. El Estudiantes llega a esta cita con nada que perder y todo por ganar, con el ánimo por las nubes ganando tres de los últimos cuatro partidos y perdiendo por un solo punto en Fuenlabrada. En Enero ya ganaron al Madrid (93-88), y sobre todo, pese a lo que diga la clasificación, cuentan con un auténtico equipazo. Darío Brizuela ha explotado definitivamente y puede ser ese jugador joven a seguir por los ojeadores del otro lado del Atlántico. Gentile parece haber superado su fama de jugador inestable y lleva seis partidos consecutivos sin bajar de los 13 puntos. Shayne Whittington ha caído de pie en el equipo colegial (11 de 18 en triples en los seis últimos partidos), y Cook y Caner-Medley aportan veteranía a un gran nivel. El mejor Estudiantes en muchos años. Del Real Madrid poco más se puede añadir a lo dicho (y visto y disfrutado) desde la llegada de Laso al banquillo blanco en verano de 2011. Una máquina de hacer baloncesto y devorar títulos, pero que no llega a su cita favorita en el mejor momento posible. Las mayores dudas se instalan en el puesto de base. Sin Llull el exceso de minutos de Campazzo pasa factura en un jugador como el argentino tan genial como precipitado cuando se queda sin gasolina. Todo lo contrario que Llull, guía espiritual de su equipo en finales apretados y autor de canastas ganadoras imposibles. Sin el menorquín los de Laso siguen siendo un equipo potente… pero mucho menos fiable en un final igualado. La presencia del internacional español, por tanto, clave para las posibilidades madridistas. Quien será baja segura es Trey Thompkins, aunque dado el nivel actual de Randolph (viene de meterle 18 puntos al Baskonia, con 5 de 6 en triples) no debería ser un gran motivo de preocupación. Felipe Reyes, jugador con más partidos ACB de la historia, puede convertirse también en el recordman de la Copa. Favoritismo madridista pero dado el carácter emocional del choque y sus problemas en la dirección del juego, no por mucho. 55 frente a 45.  



Felipe y Caner-Medley, dos viejos rockeros rayando a gran nivel.




Hablábamos antes de Navarro como el gran histórico de la Copa que por vez primera no estará presente, pero hay igualmente una serie de nombres propios que creemos merecen atención aparte de cara a este fin de semana:  


-Pablo Laso, actual rey de copas. Cinco títulos en once temporadas como entrenador ACB (siete con el Real Madrid)  Sólo Aíto García Reneses, con sus cuatro títulos con el Barcelona y uno con el Joventut acumula tantas copas… pero en mayor número de temporadas. Laso vuelve a tener la ocasión de convertirse en el máximo ganador de trofeos coperos en solitario en la era ACB. 


-Rudy Fernández, coleccionista de MVPs. En nada menos que tres ocasiones el mallorquín ha sido jugador más valorado del torneo. 2004 y 2008 con la camiseta del Joventut, y 2015 con su actual elástica madridista. Su compañero Llull podría igualarle, ya que es el único que tiene dos. Por otro lado los únicos jugadores que acuden a la Copa 19 con algún galardón MVP (y que por tanto pueden igualar a Llull) son Thomas Heurtel (vigente ganador) y Gustavo Ayón. 


-Felipe Reyes. Cada día más leyenda, y la mayor leyenda en activo de la ACB. Jugará su vigésima Copa, y con seis títulos es el jugador en activo con más entorchados (siempre hablando de la actual era ACB) Es además, a sus 38 años, el jugador más veterano de todos los participantes.


-Ante Tomic. Amado y odiado a partes iguales, es el único jugador de los presentes que ha ganado el título con dos equipos. Dos veces con Barcelona y una con Real Madrid. Sigue teniendo el record de valoración en una final, con sus 40 en la edición de 2015, aunque no sirvió para que su equipo ganase (la Copa se la llevó el Real Madrid)  





sábado, 18 de agosto de 2018

LA CASA DE LA BOMBA CIERRA SUS PUERTAS











Exactamente once meses después (lo anunciaba el 17 de Septiembre de 2017) de su retirada de la selección española de baloncesto, llega un día que por esperado no deja de ser triste y emotivo para la historia de nuestro deporte de la canasta. La retirada definitiva de las canchas de baloncesto de la leyenda Juan Carlos Navarro. Se intuía, pese a que a nadie escapa que el deseo del jugador era continuar un año más, y si algún deportista en la historia del Barcelona se había ganado el derecho a elegir el día de su retirada debía ser, que duda cabe, quien sin duda es el mayor mito del club azulgrana por delante incluso del legendario Juan Antonio San Epifanio. Es el segundo exponente del núcleo duro de los Juniors de Oro, aquella generación del 80 que cambió para siempre la historia de nuestro baloncesto, que cuelga las botas, después de que lo hiciera el mago Raúl López en 2016 tras una carrera que aún siendo exitosa no fue ni la mitad de lo que hubiera podido llegar a ser de no haber mediado aquellas malditas lesiones de rodilla. Seguiremos disfrutando en las canchas de los eternos Pau Gasol, Felipe Reyes y Carlos Cabezas, empeñados en dilatar el tiempo, al igual que un Jose Calderón quien pese a ser un año más joven siempre se le ha integrado dentro del grupo del 80, y quien recordemos si no estuvo en el Mundial Junior del 99 fue por una de esas inoportunas lesiones que algunos veranos han impedido hacerle crecer aún más su palmarés.


Se retira Navarro y nos quedamos sin palabras que puedan describir toda la magia desplegada en la cancha durante sus casi 20 años de profesional, en las que las exhibiciones con la elástica azulgrana y nacional han sido constantes. Es difícil quedarse con un solo momento en su carrera, cuando hablamos de un jugador que fue prácticamente indefendible hasta bien pasada la treintena, si bien es cierto que sus últimas cuatro temporadas fueron una constante cuesta abajo (aún así se despide con un lustroso 41% en triples en el último curso ACB) en rendimiento individual e impacto en el colectivo, en gran parte por esa maldita fascitis plantar que le tuvo a mal traer durante los últimos años. Personalmente recuerdo como una de sus cimas el Eurobasket de 2011, del que fue justo MVP, especialmente sus exhibiciones a partir de cuartos de final, cuando los partidos eran a vida o muerte y no había margen de error. Hasta entonces, en las fases previas, estaba haciendo un muy buen torneo, con 14.75 puntos por partido, pero desde cuartos rayó lo sobrenatural con 29.3 tantos de media, sin fallo en el tiro libre (16 de 16), 22 de 29 en canastas de dos, y nada menos que 50% en triples (12 de 24) No había manera de frenarle, y España se colgó su segundo oro continental (y de manera consecutiva) gracias al talento del genio de San Feliu. Nos regaló un verano inolvidable, otro más, a los aficionados a este bendito deporte de este país.


Pero por encima de todas las gestas conseguidas por el huidizo escolta catalán, quedará en la memoria del aficionado la heterodoxia de su juego. No deja de resultar asombroso, pese a esos 20 años de proeza y talento, comprobar como Navarro fue capaz de sobrevivir en uno de los deportes de equipo más duros y de mayor contacto como es el baloncesto, pese a lo endeble de su físico y la escasez de su presencia orgánica. Navarro es ese chaval con el que nos hemos echado unas pachangas en la cancha del barrio y después nos ha acompañado a tomar unas cañas. Lo más alejado de un animal de gimnasio en un deporte en el que el físico es la supervivencia. Ese instinto de supervivencia llevó a un jugador frágil, bajito, y carente de músculo, a desarrollar un estilo de juego salvaje e intuitivo, arriesgado, sin red. Su lanzamiento más característico, esa “bomba” con la que inteligentemente salvaba la defensa de jugadores que le sacaban más de una decena de centímetros ha marcado el camino del baloncesto actual hasta el punto de que podemos encontrar esa suerte de lanzamiento tanto en un Jaycee Carroll (sólo tres años más joven que Navarro) como en el jovencísimo Ruben Domínguez, canterano del Unicaja que acaba de ser medalla de plata europea con los sub16 y al que hemos podido ver ejecutando ese heterodoxo tiro por elevación. El baloncesto, nunca nos cansaremos de repetirlo, es un deporte que evoluciona constantemente. Un juego en el que los protagonistas se ven obligados, independientemente de su físico, perfil y posición, a manejar distintas facetas del juego, cuantas más mejor. Dentro de esa evolución en la que entran los Antetokounmpo que con casi siete pies pueden correr toda la pista, la figura de Navarro se antoja tan fundamental como artística y por ello pervivirá en el tiempo y en la memoria del aficionado como una especie de Houdini lleno de trucos de magia en sus bolsillos.


Y en lo puramente estadístico o resultadista hablamos de un devorador de registros, del máximo anotador de Euroliga, del jugador que más partidos ha disputado en la máxima competición continental y del que ha alcanzado más valoración, además del tipo que más veces ha perforado el aro rival desde el triple. No caben malabarismos ni trampas a este respecto. Si crecimos admirando, porque eran los que mandaban, a los Papaloukas, Spanoulis o Diamantidis de turno, Navarro llegó para ponerlo todo patas arriba y superar con crecer a estos genios. Navarro, a nivel global deportivo, constituye uno de esos personajes a la altura de los Puyol, Iniesta, Xavi, Casillas, Raúl, Ramos, Felipe Reyes, Rudy, Nadal, Alonso... constreñirlo a una camiseta, a un color, a una bandera, es un error, porque no sólo es que Navarro trascienda el baloncesto de clubes para convertirse por derecho propio en posiblemente el segundo mejor jugador de la historia de nuestro basket tras Pau Gasol, es que la realidad ha de poner de manifiesto que hablamos de un jugador que trasciende incluso el contexto del baloncesto nacional para entrar dentro de las leyendas que no entienden las fronteras, donde el único lenguaje, la única bandera, es el baloncesto. Si además de eso hablamos de un jugador de nuestro país tanto mejor, pero el panteón de Navarro es el mismo de los Korac, Meneghin o Petrovic, por citar los primeros tres nombres de mitos depredadores que se me han venido a la cabeza (cada cual con sus circunstancias, en ese sentido Drazen y Radivoj unidos por la tragedia de una muerte prematura en la carretera, mientras que Dino y La Bomba comparten la felicidad de haber podido “envejecer” en las canchas haciendo lo que más feliz les hace... lo que más feliz nos hace)


Y así llegamos a este punto que podría ser y aparte, pero dado el nivel del baloncesto actual esperemos que sea seguido. Sea como fuere, y por muchos émulos posibles que pueda tener el escolta catalán, difícilmente volveremos a ver a un jugador con ese físico de, permítanme la licencia, comerse un bocata de calamares y tomarse dos cañas, capaz de destrozar cualquiera de las mejores defensas posibles del baloncesto europeo.


La retirada de Navarro nos hace viejos. Se acaba una era. ¡Pero qué suerte haberla vivido!




martes, 22 de agosto de 2017

10 NOMBRES PARA EL EUROBASKET: ESCOLTAS


La posición de los tiradores y de los perros de presa. Estos son nuestros diez elegidos, dejando fuera algún nombre ilustre como Lucca Staiger, Jaka Blazic, Jon Stefansson, Yotan Halperim, Janis Blums, Jiri Welsch o el último máximo anotador de la ACB, Edwin Jackson (quien tiene por delante a Nando de Colo o Evan Fournier) 




NANDO DE COLO (1.95/30 AÑOS/FRANCIA/CSKA MOSCU): Con Llull en el dique seco, nadie puede discutirle a De Colo llegar al Eurobasket como el mejor de Europa en su puesto. Principal arma ofensiva de los de Collet, volverá a dejar un hermoso repertorio de baloncesto de ataque con sus triples, fintas de tiro, penetraciones, bandejas y todo un arsenal de recursos técnicos que suponen un clinic en si mismo.


LUKA DONCIC (2.00/18 AÑOS/ESLOVENIA/REAL MADRID): Para mí no hay debate sobre Doncic: su posición ideal es la de base, y es en la que más a gusto se siente el propio jugador. Pero con una estrella como Dragic en el combinado esloveno, de salida Luka debe ceder la batuta al jugador de los Heat. La presencia del tirador Prepelic y del consolidado Blazic harán que incluso le veamos jugar de alero. Pero en realidad poco importa su posición, ya que hablamos de un auténtico “all around player”, posiblemente el jugador europeo más completo de la actualidad, y por lo visto en la preparación de su selección y a poco que Eslovenia avance en el campeonato (tienen equipo para al menos estar entre los ocho mejores) puede que estemos hablando del jugador del torneo. Y todo eso siendo el segundo jugador más joven del mismo (sólo le supera el georgiano Bitadze)





De Colo vs. Doncic, un duelo que puede repetirse en el Eurobasket.



ALEXEY SHVED (1.95/28 AÑOS/RUSIA/KHIMKI): El eterno deprimido. Verle sonreír es más difícil que Rusia gane el oro. Líder a su pesar, el jugador mejor pagado de Europa (hasta la llegada del Chacho Rodríguez a Moscú) debe asumir la responsabilidad si quiere ver a su selección llegar a unos mínimos decentes. Calidad individual tiene para ello, y buenos argumentos por dentro como Mozgov o Vorontsevich para demostrar que tampoco se le ha olvidado repartir juego.


BOGDAN BODGANOVIC (1.98/25 AÑOS/SERBIA/SACRAMENTO KINGS): Con la baja de Teodosic, el nuevo jugador de los Sacramento Kings adquiere una nueva dimensión (posiblemente tenga minutos también como base) Las opciones serbias pasarán por sus manos. Después de dominar Europa con el Fenerbahce no parece que le vaya a asustar el reto.


MARCO BELINELLI (1.96/31 AÑOS/ITALIA/CHARLOTTE HORNETS): Otro jugador que como Shved es líder su selección a su pesar, ya que la baja de Gallinari le otorga el rol más ilustre del equipo de Messina. Lo suyo no es la presión ni el liderazgo. Trotamundos NBA, prefiere estar en un segundo plano, pero su muñeca sigue siendo absolutamente letal. Triples como churros.

  
KRUNOSLAV SIMON (1.97/32 AÑOS/CROACIA/ANADOLU EFES): En un plantel lleno de talento joven, el veterano escolta sigue siendo el alma de la selección croata. Nunca ha llegado a alcanzar el estatus de gran estrella de muchos de sus compatriotas, y sin embargo con la elástica arlequinada es el jugador más fiable de su país. Volverá a echarse al equipo a la espalda en los momentos calientes.


EVAN FOURNIER (1.98/24 AÑOS/FRANCIA/ORLANDO MAGIC): Su brutal última temporada en la NBA (17.2 puntos por partido) le confirma definitivamente como la estrella que estaba destinada a ser. El nuevo Batum (aunque no tan completo) Pura dinamita exterior y con tantos recursos ofensivos como su colega De Colo. Un tanto irregular en el tiro de tres (la pasada temporada se quedó en un 35.6% desde la distancia en la NBA, aunque en el Eurobasket de 2015 anotó 12 de 24 intentos)   



Fournier, con rango de estrella




VITALY FRIDZON (1.95/31 AÑOS/RUSIA/CSKA MOSCU): Paradigma de tirador puro. Sus números desde el exterior son un escándalo. Acostumbrado a jugar pocos minutos pero rentabilizarlos al máximo. En el torneo de 2015 clavó 15 triples de 23 intentos, un brutal 65%. En Euroliga esta temporada con el CSKA ha metido 25 de 60. Vamos, que es raro verlo bajar del 40%. Un especialista.


DAIRIS BERTANS (1.93/27 AÑOS/LETONIA(ARMANI MILAN): De la excesiva atención que genere la gran estrella letona Porzingis se puede aprovechar un jugador como el mayor de los hermanos Bertans. Lideró a su selección en el Pre-Olímpico de 2016 (16.3 puntos por partido), y la llegada de la gran estrella de los New York Knicks no debería restarle protagonismo en su escuadra, aunque sus números no serán tan espectaculares. Aun así gran referencia exterior de su equipo junto a Strelnieks.


JUAN CARLOS NAVARRO (1.93/37 AÑOS/ESPAÑA/BARCELONA): Pese a las agrias críticas sobre su presencia en el combinado nacional, consideramos a Navarro uno de los hombres a seguir en este torneo. Hablamos de un mito del baloncesto europeo que retorna a una competición que jugó seis ocasiones seguidas y de la que fue en MVP en 2011. Ausente en 2013 y 2015, éste será su último verano con la selección nacional, y, circunstancias de la vida, lo hace siendo el único escolta puro del roster español. Por mucho que la maldita fascitis plantar le tenga a mal traer su muñeca seguirá apareciendo en los momentos calientes. Nos sacará de más de un apuro.   



El depredador de títulos y su último desafío.




miércoles, 16 de agosto de 2017

SOY LEYENDA





Una imagen ya habitual. Navarro y su familia recibiendo un homenaje.



Como si del protagonista de la magnífica novela de Richard Matheson (“I Am Legend”, 1954) llevada al cine hasta en tres ocasiones (en realidad cuatro, si contamos la no acreditada adaptación de la infame productora Asylum, “I Am Omega”) se tratase, Juan Carlos Navarro puede decir eso de “soy leyenda” cada vez con mayor propiedad. Su último registro tiene un peso descomunal para la historia del baloncesto: convertirse en el jugador con mayor número de convocatorias para un partido con la camiseta de la selección española absoluta de baloncesto. Nada menos que en 240 ocasiones su nombre ha aparecido en el acta de un partido oficial del combinado nacional (jugando en 222 de ellos) Supera así las 239 convocatorias de Juan Antonio San Epifanio, el gran icono baloncestístico español de la década de los 80, quien estuvo presente en el homenaje realizado al escolta en el minuto 7 de partido (su número habitual en la selección), al igual que su ex –compañero y actual presidente de la FEB, Jorge Garbajosa, y su gran amigo y compañero de fatigas Pau Gasol. Tampoco faltaron su mujer y sus hijas, una familia que ya se está acostumbrando a participar en homenajes al cabeza de la misma, y es que la cantidad de registros devorados por el insaciable exterior catalán es descomunal. En Euroliga es el hombre record, máximo anotador histórico, jugador con más partidos y más triples y canastas de dos convertidas (e intentadas) También es el máximo anotador de triples de la historia de finales a cuatro (junto a Holden) En su club de toda la vida, el Barcelona (sólo hubo aquel paréntesis en Memphis, donde, como no, dejó, o al menos igualó, otro record, el de triples anotados por un partido por un “rookie”, con sus 8 dianas ante los Hornets de New Orleans… además de quedarse a sólo dos triples del record de canastas de esa distancia anotadas por un novato durante una temporada), también es el hombre record. Nadie ha jugado más partidos ni anotado más puntos vestido de azulgrana.



Navarro llega a tan gigantesca cifra gracias a su constancia verano tras verano con la selección absoluta después de su paso por los inolvidables “juniors de oro”, ya que pese a su conocida y crónica fascitis plantar que le tiene mermado en los últimos años, nunca ha conocido lesiones graves.  Debutó muy joven, con 20 años recién cumplidos, en el verano de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 junto a un Raül López posteriormente castigado por un calvario de conocidas lesiones. Abanderó el cambio generacional que se haría evidente el año siguiente, cuando en 2001 llegaban a la absoluta Felipe Reyes, Pau Gasol. Junto a los ya consolidados Carlos Jiménez y Jorge Garbajosa y posteriores incorporaciones como Rudy Fernández, José Manuel Calderón, Alex Mumbrú o Marc Gasol, nos darían los años más dorados de nuestro baloncesto, un campeonato mundial, dos platas olímpicas y un dominio incontestable en los campeonatos de Europa.


El de 2017 será el último torneo internacional de Navarro con la selección de nuestro país. Una cita a la que llega envuelto en críticas, mayores aún que el pasado verano cuando Scariolo contó con su concurso en los Juegos de Río (donde en un rol muy secundario, hizo un buen trabajo) Lo cierto es que el jugador aún sigue aportando, y máxime tras la lesión de Llull su concurso parece necesario. El peso en la anotación exterior recaerá principalmente en Abrines, San Emeterio, y un Sergio Rodríguez que posiblemente coincida muchos minutos en pista con Ricky Rubio y con libertad para mirar aro. Apostamos que Joan Sastre ganará la pelea a Rabaseda en la lucha por el puesto de alero que queda libre, siendo Sastre otra buena garantía en el tiro exterior, pero Navarro nos sacará de más de un apuro, que nadie lo dude. 


No sólo Juan Carlos Navarro fue homenajeado anoche. La Asociación de Baloncestistas Profesionales, presidida por Alfonso Reyes, no se olvidó de cinco grandes jugadores que han puesto fin a sus carreras en la cancha esta temporada. Prigioni, Nocioni, Montañez, Rejón y Jesús Fernández. El baloncesto español sigue cuidando a sus héroes.    



Prigioni y Chapu, dos de los homenajeados ayer.



miércoles, 28 de junio de 2017

LA RENOVACIÓN PUEDE ESPERAR









No ha habido sorpresas en la lista de Sergio Scariolo para el próximo Eurobasket que se celebrará de nuevo en distintas sedes y países y a nosotros nos llevará en una atractiva primera fase a Rumania. Esta selección no tiene secretos, el núcleo duro ha logrado una continuidad que pese a las críticas de algunos aficionados que miran el DNI de nuestros jugadores, es una de las claves del éxito del equipo. Scariolo lo tiene claro. La máxima continuidad posible. Sólo José Calderón, quien anunciara su retirada del combinado nacional tras los pasados Juegos Olímpicos, Víctor Claver, lesionado, y Felipe Reyes y Rudy Fernández, renunciando a este campeonato para recuperarse físicamente tras una durísima temporada para los blancos, serán los rostros que el aficionado pueda echar de menos respecto a los últimos veranos. El propio Scariolo había confirmado hace unos días en un campus de la revista Gigantes ante los chavales presentes y con total naturalidad que ya tenía once jugadores fijos: Ricky, Chacho, Llull, Navarro, Abrines, San Emeterio, Mirotic y las parejas de hermanos Gasol y Hernangómez.   


Queda por tanto sólo una plaza libre para quien tenga el honor de intentar revalidar el título conseguido hace dos años en Francia, y se la disputarán nada menos que 16 jugadores. La FEB busca con ello involucrar al máximo número de jóvenes jugadores que supuestamente irán entrando en las próximas selecciones absolutas. No obstante se encuentran nombres veteranos como Pau Ribas, Quino Colom, Xavi Rabaseda o Dani Díez. Otros, más jóvenes, ya están sobradamente fogueados en ACB, caso de Jaime Fernández, Pierre Oriola, Alberto Abalde, Víctor Arteaga,  Guillem Vives, Ilmane Diop, Joan Sastre, Alberto Díaz, Nacho Llovet u Oriol Paulí. Y también dos jugadores de la liga universitaria estadounidense como son los interiores Sebas Saiz y Rubén Guerrero. Estos 16 jugadores se concentrarán en Málaga a mediados de Julio, mientras que los once que tienen plaza fija lo harán a finales de dicho mes en Madrid.


En general creemos que hay razones para el optimismo y volver a considerar a España candidata a metales (dejémoslo ahí, y no hablemos de oro, si de luchar por medallas) La madurez de Marc Gasol, el final de curso de Ricky Rubio, el momento de forma de Sergio Llull, la rápida adaptación de los Hernangómez y Abrines a la NBA, y por supuesto, la presencia del eterno Pau Gasol, son argumentos sobrados para que el aficionado espere esta cita veraniega con la misma ilusión que años anteriores, o incluso más (desde luego el roster ofrece mayores garantías que en 2013, por ejemplo) Sabemos que va a haber una enorme polémica con un nombre propio: Juan Carlos Navarro. Sus continuas molestias físicas y su fascitis plantar crónica hace plantearse si su plaza (con un rol en principio muy secundario) no estaría mejor destinada a algún joven jugador que necesite ir adquiriendo experiencia en la selección (aunque lo cierto es que tampoco se nos ocurren demasiados jóvenes escoltas ahora mismo llamando a las puertas de la absoluta) Su presencia obedece sin duda a cuestiones de ascendencia en el vestuario y liderazgo antes que a lo que pueda ofrecer en la cancha, pero también es justo reconocer que en los pasados Juegos, estando en un segundo plano, respondió perfectamente a lo solicitado por el entrenador, desatascando el ataque ante una correosa Nigeria y en labores más facilitadoras que anotadoras en partidos como los de Lituania y Francia, en los que repartió 5 asistencias en cada uno y cuya presencia en pista se tradujo en un +26 ante los lituanos y +14 ante los franceses. No se le ha olvidado jugar al baloncesto. Personalmente soy de la opinión de que Navarro ya no está para la selección, pero como soy consciente de que las críticas hacia su convocatoria van a ser lo más cruentas posibles, desde este blog no vamos a sumarnos al linchamiento. Ya hay demasiado aficionado que sólo busca el lado negativo. Nosotros seguiremos confiando al 100% en jugadores y cuerpo técnico. 



Por otro lado y por mucha crítica que se quiera hacer al combinado nacional y a la labor de Scariolo y la FEB, lo cierto es que si se ha ido trabajando en una renovación tranquila y normal, una dulce transición, que diría Del Bosque, en cuanto las piernas de viejas vacas sagradas han dejado de funcionar con el brío habitual. Recordemos que Abrines y los hermanos Hernangómez están por debajo de los 24 años, y que en realidad de los once fijos de Scariolo sólo cinco jugadores (los hermanos Gasol, Navarro, Sergio Rodríguez y Fernando San Emeterio) pasan de los 30 años de edad actualmente. Con seis jugadores por debajo de la treintena, difícilmente puede hablarse de una selección entrada en años.  

jueves, 16 de febrero de 2017

EL MELÓN DE BARTZOKAS




¿Qué he hecho yo para merecer esto?



Hay una expresión horticultural muy conocida para referirse al equipo o deportista que llega a una determinada competición siendo incógnita, incapaz el analista de turno de discernir si se trata de un favorito al título o de casi una comparsa, el del “melón por abrir”. No es exactamente el caso del Barcelona de Georgios Bartzokas, quien ya abrió su nuevo melón hace meses, pero sigue sin encontrar donde está el trozo bueno. No ayudan las circunstancias, desde luego, y es que ni en la peor de sus pesadillas el griego podría imaginar una temporada tan negra físicamente para su plantilla. Baste decir que únicamente Ante Tomic, Marcus Eriksson y Alexandar Vezenkov, de la plantilla inicial azulgrana para este curso, no han sufrido alguna lesión durante la campaña, llevándose la peor parte Pau Ribas y Shane Lawal con sus bajas de larga duración. La última calamidad ha recaído en Juan Carlos Navarro, precisamente un jugador con molestias crónicas (la ya famosa fascitis plantar), pero que llegaba a este torneo quizás en el mejor momento de sus dos últimas temporadas, hasta que una inoportuna apendicitis ha venido a dejarle en el dique seco. Una mala noticia para el barcelonismo, pero también para todo amante del baloncesto, ya que hablamos de una leyenda que iba a disputar nada menos que su vigésima edición de la Copa del Rey. Desde los despachos azulgranas han tratado de enderezar el rumbo sobre la marcha, con las llegadas de Faverani, Diagné y Alex Renfroe, pero el base con pasaporte bosnio no ha tardado en visitar la enfermería del club barcelonés, por lo que han echado mano de otro fichaje de última hora, Xavier Munford. Parches para una máquina que en ningún momento ha podido funcionar a pleno rendimiento, condición que en cierta manera puede hacer más peligrosos a los azulgranas, llegando como tapados a una cita en la que con Xavi Pascual eran especialistas en competirla hasta el final independientemente del nivel que estuviesen demostrando hasta ese momento. Un espíritu competitivo evidenciado más que nunca en la edición de 2013, curiosamente también disputada en Vitoria, cuando el equipo liderado por Pete Mickeal (MVP de aquel torneo) hizo morder el polvo al Real Madrid de Laso (único partido perdido por el vitoriano como entrenador madridista en Copa) en un monumental encuentro resuelto tras dos prórrogas. Después de aquello dos exhibiciones ante Caja Laboral (actual Baskonia) y Valencia les consagraron como campeones. Nadie lo hubiera podido imaginar con un equipo que llegaba cuarto clasificado en la liga con un pobre balance de 12-8, 7 derrotas más que el Real Madrid. Eran otros tiempos y en el banquillo mandaba un hombre de la casa que sabía gestionar perfectamente las crisis de su equipo, un Xavi Pascual quien a pesar de las críticas siempre llevaba algún título a las vitrinas blaugranas. Críticas que se acrecentaron cuando la llegada de Pablo Laso al banquillo del eterno rival dejó al descubierto que con otros estilo de juego, más generoso con el espectáculo, los títulos podían llegar. Finalmente el exiguo bagaje de una Supercopa en dos temporadas significó la salida de Pascual y el comienzo del nuevo y hasta el momento accidentado proyecto de Bartzokas. Por tanto el griego se encuentra realmente manejando un equipo que es incógnita, ya que parece difícil ver a los azulgrana ganar tres partidos exigentes seguidos, y más con las últimas lesiones de Navarro, Doellman y Oleson (estos dos últimos duda hasta el comienzo del torneo), pero nadie debe dudar de la capacidad competitiva y el espíritu ganador de los culés, y que precisamente están ante su gran oportunidad de reivindicarse. De mirarse a los ojos en el vestuario y conjurarse para ganar tres partidos consecutivos que salvarían su temporada. Su primera piedra de toque no es fácil, ya que el siempre irregular Unicaja parece haber alcanzado justo ahora su mejor momento de forma. Joan Plaza ha conseguido ser respetado en una plaza exigente como la de Málaga, que asume ya que sus días de pelear por títulos ya han pasado. No obstante los malagueños necesitan una alegría en un torneo que no se les da nada bien en los últimos años y en el que particularmente Plaza no ha encontrado tino (ha dirigido doce partidos entre sus temporadas en Madrid, Sevilla y Málaga, y sólo ha salido vencedor en cinco de ellos) Dicho de manera más clara, el Unicaja siempre decepciona cuando llega la Copa. Veremos si este curso son capaces de doblegar a un rival con muchas ausencias gracias a la mejor versión de jugadores como Kyle Fogg, Carlos Suárez, Dejan Musli, Dani Díez, el emergente Alberto Díaz, o sobre todo un Nemanja Nedovic de dulce (16.4 puntos y 5 asistencias por partido en sus últimos cinco choques ACB), argumentos todos estos que por sí solos hablan de un equipo que podría incluso levantar el título sin que ello debiera suponer una gran sorpresa. Al Barcelona ya le ganaron en el Carpena, 95-89, y sin Nedovic, pero con un monumental Kyle Fogg, autor de 29 puntos en aquel partido. 




Pero antes de este partido Valencia y Herbalife Gran Canaria ya habrán dirimido su duelo de cuartos de final. Como curiosidad, es el único enfrentamiento de esta Copa en el que ambos contendientes ya se han enfrentado en sus dos partidos ligueros, y en ambos mandó el Valencia. El partido más cerebral, el duelo de entrenadores, el de dos tipos de baloncesto similares buscando minimizar sus propios errores. Posiblemente sea el partido con menos puntos de toda la Copa.



viernes, 12 de agosto de 2016

EL DIA DE LOS SEÑALADOS





A Navarro no le tembló el pulso.




España sigue viva después de conseguir su primera victoria de los Juegos frente a una Nigeria de fe inquebrantable. Primer objetivo cumplido. Un triunfo que precisamente dado su tinte agónico permite sacar muchas más conclusiones que las que  hubiera procurado una victoria plácida, escenario que manejaban algunos aficionados posiblemente desconocedores del baloncesto africano (quizás incluso desconocedores de otro baloncesto que no sea el nuestro), y quienes muy posiblemente ni siquiera vieron el buen partido de los nigerianos dos días ante una Lituania a la que llegaron a dominar durante dos cuartos y medio y de la que nunca se descolgaron en el marcador, llegando incluso a anotar 26 puntos en el último y decisivo cuarto. 


Sinceramente, creo que fue un buen partido de baloncesto, de ritmo alto, intenso, y predominio del ataque sobre la defensa. Un buen espectáculo para el espectador imparcial… pero un sufrimiento para el aficionado español que llegó a frotarse los ojos viendo como a 3 minutos del final el séptimo triple de un colosal Chamberlain Oguchi (24 puntos) ponía a los de Will Voigt a un solo punto en el marcador. El ex –jugador del Gran Canaria no volvería a anotar, siquiera ni a lanzar, ni apenas recibir el balón, gracias al buen marcaje al que le sometió un centrado Sergio Llull en esos minutos finales. Personalmente ha sido el partido que quería. Una victoria balsámica, cómoda y contundente hubiera hecho sacar conclusiones precipitadas y erróneas. La selección sigue dando muestras de que la maquinaria no está totalmente engrasada. Toca ir de tapados, como en otras ocasiones en las que tan bien nos ha ido. Recordemos que en el Eurobasket 2009 después de perder el partido inaugural contra Serbia, una selección al menos tan inferior como el actual campeón africano, Reino Unido, nos puso contra las cuerdas y dominó el marcador durante gran parte del encuentro. Una derrota hubiera supuesto la eliminación (era una liguilla de cuatro equipos) Ganamos aquel partido de manera muy agónica y finalmente aquel verano nos subimos por primera vez en nuestra historia a lo más alto del cajón en un podio europeo. Que seguir vivos signifique sufrir nos puede dar ese plus de tensión competitiva que necesitamos. 


Otra conclusión positiva es el partido de los dos jugadores más señalados y discutidos del actual roster nacional (frente al sempiterno objeto de las chanzas Víctor Claver… digo yo que quienes se ríen de la carrera profesional de Claver deben contemplarse sus manos llenas de anillos de la NBA o en la estantería de su casa tendrán multitud de galardones de MVP del basket FIBA… ya sabemos que es más bien al contrario, y es que precisamente quien menos ha jugado al baloncesto en su vida quien con más ligereza desprecia lo que supone llegar a cotas como ser internacional, ser drafteado en la NBA, o jugar una Final Four de Euroliga… algo tan cruento como ver a aquellos que no se habían subido nunca a una bicicleta reírse de un campeón del mundo como Abraham Olano) Nos referimos a Juan Carlos Navarro y Ricky Rubio. Fueron claves en el triunfo, y su rendimiento en un partido como el de anoche debe valorarse en el contexto de desatascar un encuentro tan complicado como el que disputamos. Una gran actuación de ambos jugadores en un paseo militar no nos haría extraer las mismas conclusiones. Buena noticia. Sobre todo en el caso de Ricky, desaparecido y gris, hundido mentalmente en los dos primeros partidos, y que ayer no le perdió la cara al choque en ningún momento. Intenso atrás, valiente adelante, y sumando un tremendo +29 para el equipo con él en cancha. Navarro por su parte sacó la manita a pasear en los instantes más calientes del partido. 8 puntos de sus 11 totales los facturó en el último cuarto. Otros jugadores menos “sospechosos” fueron igualmente fundamentales para que hayamos sumado nuestra primera victoria. Pau Gasol, una vez más, en esta ocasión más dosificado, cerró el partido con 4 puntos en los 2 últimos minutos, abriendo una ya inalcanzable brecha de 7 puntos (85-92) a 30 segundos del final, y anotando en esta ocasión unos tiros libres decisivos en una jugada anterior. Descansó durante gran parte del último cuarto, pero una vez en pista volvió a ser (y así debe ser) el referente de nuestro equipo. La citada defensa de Llull sobre la metralleta Oguchi fue igualmente clave para el triunfo. También Felipe Reyes, comandando las labores reboteadoras, aspecto en el que fuimos claramente superiores a los nigerianos, y el hiperactivo Rudy Fernández, siempre presente en defensa y ayuda en el rebote, se soltó también en ataque con 3 triples de 7 intentos. Recuperando tiro exterior. Pau, Felipe, Llull y Rudy, como decimos, no son “dudosos”. Tampoco Mirotic, ayer en segundo plano y aportando desde el banquillo, o Sergio Rodríguez, quien ante el buen partido de Ricky ayer disputó menos minutos que frente a Croacia o Brasil. Pero ya sabemos que suma. También comienza a sumar Willy, aprovechando ayer bien los minutos de Scariolo y quien pese a un fallo flagrante a medio metro del aro a 4 minutos del final con 4 arriba, acabó con una serie magnífica de 5 de 6 en tiros de campo (únicamente el citado fallo estropeó lo que hubiera sido una gran actuación) En definitiva, jugadores que van sumando. Sobre los que no estuvieron tan acertados, preferimos no decir nada, por la sencilla razón de que ya hay multitud de blogs o foros donde se dedican exclusivamente a centrarse en lo malo y obviar lo bueno. Ya saben que aquí lo hacemos al revés. 


No queremos pasar por alto, aunque sólo sea en unas líneas, el nivel de “cuñadismo” baloncestístico al que estamos asistiendo un verano más. Un pequeño (y masoquista) vistazo a las redes sociales durante el partido de ayer me permitió asistir al bochorno de ver a quienes dos días antes solicitaban más minutos para Calderón, pedir su deportación del país; a quienes pedían más rotación a Scariolo, cagarse en las muelas del italiano porque con tanto cambio se nos iban las diferencias; a quienes pedían más dosificación y descanso para Pau, llevarse las manos a la cabeza viéndole tantos minutos en el banquillo; a quienes acusaban a Navarro de estar ahí sólo por nombre, pedir más tiros para el capitán de nuestra selección… un espectáculo. Sí, ya lo sé, la culpa es mía por perder el tiempo leyendo a quienes desahogan su frustración, incomprensiblemente, en los deportistas que más felices les han hecho. De modo que a otra cosa (advierto, eso sí, que una vez más he de recuperar el viejo grito de guerra de este blog de todos los veranos: “¡esto no es la play station!”)   


España sigue viva. El juego ofrece dudas. El espíritu de lucha desde luego no. Ver a Ricky, Rudy, Llull o Felipe tirarse al suelo a por cada balón y pelear cada rebote con sangre debería convencer al aficionado que dude de la actitud de este roster. Queda recuperar sensaciones físicas y saber dosificarse de cara a las dos finales que restan. El cansancio físico y su implicación psicológica. ¿Hubiera fallado Pau los dos tiros libres decisivos contra Brasil de no haber estado 32 minutos en cancha peleándose con animales como Nené Hilario, Augusto Lima o Cristiano Felicio?      



¿Quien dijo falta de actitud?




Ver el vaso medio vacío o medio lleno. Lo cierto es que no sólo sabemos que estos jugadores están acostumbrados a jugar sin red, sin margen de error, es que incluso da la sensación de que mejoran las prestaciones cuando se da esa circunstancia. Les va la marcha. Espera Lituania, único equipo invicto después de tumbar anoche a una gran Argentina en la que Scola, Nocioni y Ginobili siguen marcando el paso. Tanto el pívot como el forward del Real Madrid están jugando por encima de los 30 minutos (31 Nocioni, camino de los 37 años, 30.3 Scola, con 36… y nosotros nos quejamos de que no tenemos rotación) Ojo al próximo Brasil-Argentina porque pueden saltar chispas, máxime tras un nuevo tropiezo de los anfitriones ante una espléndida Croacia. Los de Aza Petrovic, también con una rotación limitada (ayer sólo ocho jugadores), están haciendo, en nuestra opinión, el mejor baloncesto del torneo después de Australia. Todo pasa por Saric y Bogdanovic (34.6 y 34.4 minutos por partido respectivamente) Ya que estamos con la estadística de los minutos, recordemos que ningún jugador español llega a los 30 por partido. Llull, con 29.5, es el más utilizado, seguido de Pau con 29.1. Scariolo si está rotando, diga lo que diga el “cuñadismo”. 



A mediados de Agosto comienza a notarse el decrecer de los días. La melancolía de los últimos bañistas volviendo de la playa, exprimiendo hasta el último rayo de sol, luchando contra el ocaso. Ese ocaso que todavía no queremos ver en nuestra mejor generación de baloncestistas de la historia. De momento ayer, a la hora señalada en el día señalado, los jugadores más señalados por el dedo del sector más ingrato de la afición, nos han sacado de un apuro. Todavía queda algún rayo de sol en esta playa.  




Dario Saric, el jugador con más minutos de los Juegos.

jueves, 23 de junio de 2016

TOCALA OTRA VEZ, PABLO






"¿Os ha gustado lo que habéis visto?"



Finaliza la temporada ACB con el Real Madrid repitiendo título liguero (primera vez en 22 años) y repitiendo doblete de Copa y Liga (primera vez en 30 años) Laso, cabeza visible de este proyecto reconocible y con un estilo de juego con una personalidad muy marcada, engrandece su leyenda y agota los calificativos. Lo decía anoche en los micrófonos de “El partido de las 12” de la Cadena COPE, espacio que en plena Eurocopa de fútbol tuvo anoche la gentileza de abrir su edición hablando de baloncesto. Y es que el baloncesto, no sólo el madridista, le debe a Laso el haber reenganchado a tantos aficionados gracias a una propuesta con unas características que a estas alturas ya son de sobra conocidas: posesiones cortas, circulación de balón rápida, ritmo de juego alto, constantes rotaciones, libertad ofensiva, presión defensiva a las líneas de pase, zonas mixtas en “diamante” con constantes ayudas de los interiores al exterior, y la reivindicación del viejo axioma del basket ochentero: defensa, rebote y contraataque. El final de temporada de los blancos ha sido en constante modo apisonadora. Un balance de 18-3 en los últimos partidos ACB, incluyendo liga regular y eliminatorias por el título. Sólo pierden tres partidos, uno por cuatro puntos en Murcia, otro por un punto en Valencia y otro igualmente por un tanto en Barcelona. En este periodo de 21 partidos llegan al centenar de puntos en cinco ocasiones, y a los 90 en 16. Rodillo de Primavera. 


Decía Pablo anoche que lo que buscaba cuando llegó al Real Madrid en ese verano de 2011 en el que cambió todo era hacer un equipo reconocible más allá de los títulos. Lo ha conseguido y además los títulos no han parado de llegar. Quizás han llegado precisamente por eso. Por ser fiel a un estilo de juego definido y no dudar jamás independientemente de que el balón entrase o no en el aro rival. Tampoco ha dudado de sus jugadores, pese a las críticas que han recibido durante toda la temporada los fichajes del pasado verano, especialmente Thompkins y Taylor. Finalmente han sido claves para la consecución del título liguero, el primero con esa clase y finura y maravillosa muñeca (sus números en estas finales son un escándalo: 1 de 1 en tiros libres, 12 de 14 en tiros de 2 y 5 de 8 en triples… prácticamente todo lo que ha lanzado ha acabado dentro, alcanzando la perfección anoche con 14 puntos sin fallo), el segundo con un encomiable sacrificio defensivo sobre rivales de distintas características, posiciones y tamaños, especialmente brillante su trabajo sobre Satoransky en el tercer partido. Tampoco ha titubeado Laso cuando ha tenido que dar minutos importantes a un adolescente como Doncic a lo largo de la temporada y participando casi diez minutos en un tercer choque que ponía el 2-1 en la serie. Tampoco ha habido marginación alguna respecto a Willy Hernángomez (pese a los insidiosos rumores) quien ha sido jugador de rotación en todos los partidos de la serie. A todos nos gustaría ver jugar más minutos a Willy, talento joven nacional y canterano, pero ha de entender que mientras tenga por delante a dos monstruos como Felipe y Ayón, y mientras Nocioni siga sacando el colmillo cuando llegan los momentos decisivos, su rol ha de ser el del cuarto jugador interior. Veremos si su impaciencia no provoca la tan cacareada marcha a los Knicks de Phil Jackson, donde por cierto no se encontraría con José Calderón, traspasado ayer mismo a Chicago junto a otros dos jugadores a cambio de Derrick Rose. 


Recordaba Pablo también anoche la eliminación europea ante el Fenerbahce, y como el reconocimiento del público del Palacio, puesto en pie y aplaudiendo al equipo pese a la derrota, lo consideraba un título más: el de conseguir que el aficionado disfrute con su equipo más allá del resultado, algo que parecería casi quimérico en un club tan acostumbrado a una exigencia brutal que a menudo le lleva a la frustración. Laso ha demostrado que ganar no lo es todo en la vida, o mejor dicho, que hay muchas maneras de ganar, no sólo en un marcador electrónico colgando de un pabellón deportivo. Y es que el tipo de emociones que transmite el Real Madrid de Pablo Laso  tienen que entenderse en planos que van mucho más allá del mero resultado. Hay una capacidad, que por otro lado va intrínsecamente unida al baloncesto (y debería ir unida a todo el deporte en general cuando es bien entendido), de emocionar con gestos y detalles que difícilmente podrá comprender quien utiliza este juego únicamente como un instrumento para desahogar complejos infantiles basados en el “ser superior al resto”. Cuando uno ve jugar a un tipo como Carroll, por ejemplo, no se tiene la sensación de ver a un jugador que masacra el aro contrario para aplastar al rival, si no para estar en paz consigo mismo. Recuerden aquello de “Yeisi es amor” acuñado por el cachondo “doppelganger” del entrenador vitoriano, Pablo Lolaso, un tuitero tan entregado a la causa lasista (acentuando la vena sarcástica) que resulta ya difícil distinguir a Laso de Lolaso, y el propio Laso, qué cachondo también es un rato, siempre ha visto con buenos ojos y jamás ha censurado la existencia de su gemelo travieso en las redes sociales.    




El palo de la temporada, la eliminación ante el Fenerbahce. El público no les abandonó.



Gestos y detalles como el de los dos entrenadores abrazados en el túnel de vestuarios tras el cuarto partido que daba el título a los blancos. Alejados de las cámaras (aunque finalmente fueron pillados) y sin pose ni artificio ninguno, dos colegas de profesión que se respetan mutuamente, y que viven realidades distintas, ya que mientras Laso está dando a su club algunos de los mejores años de su historia y las cinco temporadas consecutivas más exitosas en los últimos 30 años (una realidad que ya viviera Pascual con el Barcelona, cuando año tras año llenaba las vitrinas blaugranas de títulos… precisamente hasta que llegó Laso al Madrid), el exitoso ciclo de Pascual en Barcelona parece tocar a su fin, y es que una Supercopa en dos temporadas es un botín demasiado exiguo para un club con el presupuesto del azulgrana. Suena Jasikevicius como relevo en el banquillo. Cuando toque hacer balance de los años de Xavi Pascual los datos serán elocuentes: 4 ligas, 4 supercopas, 3 copas del Rey y 1 euroliga. 12 títulos en 8 temporadas y media (en su primer curso coge el equipo en Febrero) El balance es realmente brillante. Bien, pues Laso alcanza igualmente 12 títulos… pero sólo necesita 5 años para hacerlo. Pero hay un dato que da más mérito todavía a lo conseguido por el vitoriano: desde la llegada de Laso al Madrid, Pascual sólo consigue cuatro títulos. Laso cambia totalmente la tendencia y voltea una situación que otorgaba al Barcelona de Pascual un dominio indiscutible dentro del baloncesto español. 


Escribí hace años en este blog, con motivo de la salida de Joan Plaza del Real Madrid, que era una pena que no pudiésemos asistir a un periodo de rivalidad entre Madrid y Barcelona con Plaza y Pascual en los banquillos, quienes podrían llegar a revivir los míticos enfrentamientos entre Lolo Sainz y Aíto García Reneses. Poco podía imaginar que el futuro nos iba a deparar cinco años en el que los clásicos entre los dos grandes de nuestro baloncesto nos iban a traer duelos que deben guardarse en las videotecas, con una calidad de juego increíble, marcadores ajustados, finales taquicárdicos, y anotaciones de otra época (y alguna que otra paliza histórica, como aquel 100-62 que endosan los blancos al eterno rival en la Final Four europea de Milán en 2014) Y lo mejor de todo, cinco años de duelos al límite pero con una deportividad exquisita. Siempre recordaremos estas temporadas. Así se escribe la historia de nuestro baloncesto.


Historia que sigue escribiendo Juan Carlos Navarro. Ayer se convirtió en el máximo anotador histórico de los play offs superando a otro mito, Jordi Villacampa. El aplauso y reconocimiento del Palacio al capitán madridista fue otro de los hermosos detalles que nos deja esta final, sabiendo reconocer la importancia de una figura exponencial dentro de la mejor generación del baloncesto español, esa que nos da alegrías verano tras verano y que tiene otro exponente en el capitán madridista, un Felipe Reyes que también hace historia al convertirse en el jugador con mayor valoración total de la historia en play offs, superando de una tacada a quien era líder, Alberto Herreros (quien no para de celebrar títulos igualmente ahora como director técnico) y precisamente su rival y amigo Juan Carlos Navarro. Y es que el eterno Felipe se marcó un partidazo para rematar la fiesta madridista, 11 puntos y 4 rebotes, con un 60% en tiros de campo y 5 de 5 tiros libres para alcanzar esos 18 de valoración que le sitúan como el jugador que más ha rendido nunca en eliminatorias por el título. Parece increíble pensar que muchos madridistas llegasen a pedir su cabeza en una picota en la felizmente olvidada era Messina.    




La generación del 80



Pero si hablamos de partidazo y de números, nadie mejor que Sergio Llull, justo MVP de las finales después de que ayer dinamitase definitivamente las series con 21 puntos y 5 asistencias. Si Navarro o Felipe son leyendas de nuestro baloncesto, el menorquín lleva camino de superarlos a todos. Podría retirarse ahora mismo y hablaríamos ya de uno de los mejores palmareses de la historia de nuestro baloncesto: 4 ligas, 4 copas del Rey, 3 supercopas, 1 Euroliga y 1 Intercontinental, además de 4 oros continentales, 1 plata europea, 1 plata olímpica y 1 bronce continental en selecciones nacionales. 13 títulos y 7 medallas. Pero es que además de eso ha sido dos veces MVP de las finales, y una vez de la Copa, Supercopa e Intercontinental. Además ha estado dos veces en el Quinteto Ideal de la ACB, y una en el Segundo Quinteto de la Euroliga. Una trayectoria con la que soñaría cualquier jugador en el momento de su retirada… lo asombroso de todo esto es que hablamos de un tipo que tan sólo tiene 28 años.


Se habla de sinfonías “inacabadas” cuando por alguna razón u otra el autor la deja inconclusa, bien porque el tiempo que le ha sido concedido en vida toca a su fin, o porque abandona el proyecto para afrontar otros retos. En el caso del autor de esta sinfonía baloncestística, Pablo Laso, está inacabada porque nadie sabe dónde puede estar su techo. La única manera de quebrar este sueño cestista hecho realidad sería cometiendo el disparate de cesarle o poniéndole tantas trabas que fuera incapaz de hacer a gusto su trabajo. Cada año supone un desafío distinto que el vitoriano supera con brillantez. Realizando una mejor temporada regular que el pasado curso (en 2015 finalizan con balance 27-7, este año con 29-5), la fortaleza del Barcelona, encaramado a una primera posición que finalmente asegura gracias al average obtenido en Diciembre en el Palacio, hace que tenga que luchar por el título desde la segunda posición con factor cancha en contra. Por si fuera poco la derrota en el primer partido sacaba a la palestra una demoledora estadística a favor del Barcelona, y es que en 39 eliminatorias a cinco partidos en las que los blaugrana comenzasen ganando 1-0 con factor cancha a favor nadie les había logrado superar hasta la fecha. Ha sido en la 40 y ha sido el Madrid de Laso, que lleva a la sección de baloncesto madridista a ganar por primera vez en su historia unas finales con factor cancha en contra y remontando un 1-0. Por si esto no bastase, también había que luchar contra los fantasmas del pasado, y es que en 2012, en la primera final por el título de Laso, el guión parecía exactamente calcado al mismo con el que llegaban ambos equipos al partido de anoche. En aquella ocasión Marcelinho Huertas hundía la moral de los blancos con un triple a tablero sobre la bocina que daba la victoria por un punto al Barcelona en el Palau. El equipo de Laso se rehacía de manera asombrosa y pasaba por encima de los culés en los dos partidos siguientes. Con 2-1 en la eliminatoria y después de haber ganado el tercer partido por nada menos que 26 puntos (85-59) la euforia se apoderaba del conjunto madridista y de un entorno y una afición que prácticamente daban por segura la consecución del título para los blancos. Sin embargo los de Laso no supieron rematar la faena y Lorbek y Mickeal (además de los triples de C.J.Wallace en el cuarto partido y una exhibición de Fran Vázquez en el quinto) acabarían dándole el título al Barcelona de Pascual. Pero este Real Madrid es mucho más maduro y Laso, qué duda cabe,  mejor entrenador que hace cuatro años. Un técnico que ha derribado de un plumazo viejos dogmas baloncestísticos, como los que hablaban de la importancia del “extra pass”, el tiempo de posesión, el ganar títulos desde la defensa (“es imposible ganar títulos recibiendo 80 puntos”, mantenían algunos), o el tener que utilizar grandes torres en la zona para dominar el juego (¿de verdad hay alguien en el Real Madrid que pueda estar echando de menos a Ante Tomic?) 



Porque desde que se sentó a este piano, Pablo Laso no ha dejado de interpretar piezas de seda baloncestística, y ya saben lo que pasa con los músicos que no dejan de tocar. Cada día son mejores. Por eso nos encanta que sigan tocando.  





Abonados al final feliz.