Mostrando entradas con la etiqueta Eurocup. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eurocup. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de abril de 2019

EXTASIS NARANJA












No nos referimos a Albert Rivera bañándose en multitudes, si no a la feliz noticia de que el baloncesto continental ayer se tiñó del naranja del Valencia, campeón con total justicia de la última edición de Eurocup, segundo título europeo en importancia detrás, como no, de la Euroliga, para la que el cuadro taronja en su próxima edición obtiene billete directo con este nuevo trofeo para sus vitrinas, su cuarto título europeo, tercero bajo la denominación de Eurocup (anteriormente había ganado una ULEB en el año 2003), quitándose así la espina de la final de 2017 en la que perdieron ante el Unicaja de Joan Plaza.  


Una espina que sigue clavada en un técnico de la trayectoria de Aíto García Reneses desde el año 2008, cuando levanta su último trofeo continental con aquel inolvidable Joventut de Ricky Rubio y Rudy Fernández. Aíto sigue siendo un técnico enorme y en esta misma edición de la Eurocup ha sido designado mejor entrenador de la competición. Berlín tiene la suerte de seguir disfrutando del magisterio de un entrenador que fue capaz de llevar anteriormente al Gran Canaria a la final de Eurocup y de Copa del Rey. Con el Alba ha disputado ya cuatro finales… saliendo derrotado en todas. En la pasada temporada, su primer curso en el banquillo berlinés, el Bayern Munich le dejó sin Copa ni liga. No obstante su trabajo se vio reconocido con el premio a mejor entrenador de la competición alemana. Esta curso de momento ha caído en la final de Copa ante el Brose Bamberg, además de esta derrota en final de Eurocup ante un Valencia que ha sido muy superior en los dos partidos de la Fonteta y que también tuvo opciones en un grandísimo partido en el Mercedes Benz Arena, sin duda el mejor partido de la serie final a tres. 


Para Ponsarnau, técnico taronja, es su primer gran éxito a nivel de clubes, después de demostrar su solvencia en proyectos más modestos como Manresa o de poner su granito de arena en los últimos éxitos de la selección española como ayudante de Scariolo (también ha sido plata europea con los sub20 en 2014 a cargo de los hermanos Hernángomez, Paulí, o Brizuela entre otros) Lo cierto es que no está siendo una temporada especialmente brillante para el cuadro valencianista, moviéndose en una discreta sexta posición en la tabla de la ACB. Posición que ocupa ahora mismo y con la que llegó al corte de la primera vuelta para disputar la Copa. No ser cabeza de serie le hizo emparejarse con el Barcelona, a la postre campeón del torneo. Su balance liguero actual no es para echar cohetes, 16-10, pero sin embargo en la Eurocup han encontrado su mejor versión. En la primera fase sólo perdieron dos partidos, ambos a domicilio (contra Zenit y Villeurbane) Se pasearon en el Top 16 donde fueron invictos (aunque con victorias muy sufridas como la de Belgrado ante Estrella Roja o Málaga frente a Unicaja), destrozaron al Rytas Vilnius en cuartos de final, supieron sufrir ante Unics Kazan en semifinales, y finalmente alcanzaron la gloria en la seria final al mejor de tres partidos. Will Thomas ha sido elegido con justicia MVP de las finales (17.3 puntos con un brutal 70% en tiros de campo, 4.3 rebotes y 2.7 asistencias tienen la culpa), pero lo cierto es que en la fiesta de anoche en La Fonteta muchos jugadores se sumaron a la fiesta. Dubljevic imperial, Thomas ajusticiando desde el triple (5 de 7), Diot en la dirección (7 asistencias) y por supuesto el liderazgo espiritual de un jugador que ya es leyenda como Fernando San Emeterio. Es el primer título europeo para el único jugador en activo que ha sido capaz de ganar la liga ACB con dos equipos distintos… pero es que además con el mérito añadido de que ninguno de esos equipos es Real Madrid o Barcelona.  


Fantástica noticia para nuestro baloncesto por tanto, que sigue teniendo miras europeas en la Final Four de la Basketball Champions League con la participación del MoraBanc Andorra y por supuesto con nuestros tres supervivientes en Euroleague: Real Madrid, Barcelona y Baskonia.  


jueves, 6 de abril de 2017

LA IGUANA QUE VENCIÓ A LAS SERPIENTES







Once años han tenido que pasar para poder ver de nuevo al Club Baloncesto Málaga, el Unicaja, levantar un título. En la primavera de 2006 Sergio Scariolo llevaba a los malagueños a ganar su primera (y hasta el momento única) liga ACB. Eran los mejores momentos del baloncesto de la capital de la Costa del Sol, con un equipazo comandado por Carlos Cabezas, Walter Herrmann y Jorge Garbajosa. El año anterior se había conseguido la Copa del Rey, y cinco años antes la extinta Copa Korac. El Unicaja se instalaba entre los grandes del baloncesto nacional y casi europeo, y creaba unas expectativas para el futuro y rodeaba al club de un nivel de exigencia que en muchas ocasiones ha propiciado que el nivel de análisis con el trabajo realizado no haya sido justo. Recordemos que hablamos de una grada, la del Martín Carpena, que llegó a abuchear a Aíto García Reneses cuando fue entrenador de los malagueños.


Joan Plaza no lo ha tenido fácil. Criticado por el sector más futbolero de la prensa deportiva (encabezado por grandes “entendidos” en baloncesto como Antonio Merchán, ejemplo de aficionado metido a periodista que vive en una constante insatisfacción atizando a diestro y siniestro a cualquier entrenador que se siente en el banquillo de La Rosaleda o el Carpena, como si los títulos los regalasen en los kioskos y fuese obligación del club andaluz llenar las vitrinas de ellos año tras años), ha mantenido al Unicaja en un digno segundo peldaño del escalafón ACB, siempre detrás de Madrid y Barcelona, pero peleando con Baskonia y Valencia. En sus cuatro temporadas como entrenador malagueño ha metido tres veces al equipo en la fase final de la Copa y en otros tantos play offs por el título (este año parece casi seguro que irán por el cuarto), siendo semifinalistas en dos ocasiones y a punto de dar la campanada y eliminar al Barcelona en 2015 (aquel triple decisivo de Navarro en el quinto partido) En Euroliga estuvieron a un partido de meterse en cuartos de final en la primera temporada de Plaza, y aún es reciente el recuerdo de la increíble primera vuelta en la segunda, y el record de imbatibilidad como local. Pero todo eso no bastaba (ya saben, los de la Play Station) y Plaza siempre ha sido mirado con lupa por gran parte del entorno malagueño. 


Es cierto que manejando buenas plantillas en ocasiones ha faltado regularidad en el trabajo malagueño. Una regularidad que parece haber llegado en esta temporada en la que bajan un peldaño en competición continental, evidenciando la dificultad de jugar Euroliga y ACB a la vez. La Eurocup ha sido más llevadera, hasta el punto de haberla competido (y conquistado) sin perder de vista las primeras posiciones ligueras.


El título ganado ayer tiene aroma épico. Sin Dejan Musli, lesionado y ausente durante la serie final, con factor cancha en contra, entrando once abajo en el último cuarto, y con Alen Omic expulsado por técnica descalificante al mediar en una trifulca entre Nedovic y Rafa Martínez (señal inequívoca de la tensión que se respiraba en el encuentro) Omic, por cierto, había sido aplaudido por la afición de La Fonteta minutos antes cuando en un gesto inaudito de “fair play” corrigió al árbitro en un saque de fondo. El pívot esloveno había sido el último en tocar un balón pero el colegiado no lo advirtió, y el propio jugador le señaló su error. Ganar, sí, pero no de cualquier manera. 


Fuera quien fuera el vencedor anoche sabíamos que la Eurocup se vendría para España. Bien la merecía, tanto como el Unicaja, un Valencia que lleva años haciendo las cosas muy bien y le falta, al igual que los malagueños hasta anoche, dar ese pasito de conquistar un título. Con un entrenador “pata negra” como Pedro Martínez, y un buen núcleo de nacionales (Vives, Martínez, San Emeterio, Oriola), más la experiencia de Van Rossom o Sato, la madurez de Diot (finalmente anoche tampoco pudo jugar), la inteligencia de Sikma, y sobre todo el excelso momento de forma de Dubljevic, el equipo taronja es una de las grandes alternativas al poder establecido practicando un gran baloncesto. Pero es cierto también que nos produce una gran alegría el triunfo de Joan Plaza. Es uno de nuestros entrenadores favoritos y quien sea seguidor de este blog desde sus inicios puede corroborarlo. Estos días he podido comprobar con agrado como Plaza ha dejado huella en el madridismo. La mayoría de aficionados blancos iban con quien fuera entrenador del Real Madrid las tres temporadas anteriores a la llegada de Ettore Messina. Plaza ganó dos títulos para el club de Concha Espina, la ULEB (lo que precisamente ahora es Eurocup) y la liga ACB, ambos en su primer año. Dos títulos en tres temporadas no es un bagaje especialmente exitoso para un club como el Madrid, pero por encima de los resultados el aficionado madridista recuerda con agrado aquel equipo dirigido por Plaza y con jugadores como Raúl López, Bullock, Mumbrú, Hervelle, Felipe Reyes y un joven Llull llegado precisamente a finales de la primera temporada de Joan en el club. Un equipo con el que era fácil identificarse dentro de un baloncesto globalizado en el que hay clubes que cambian más de medio roster de un año para otro. Plaza devolvió la ilusión al aficionado tras varios años de ignominia, y el cariño con el que le recuerdan los buenos aficionados debería incluso engrandecer más la figura del actual técnico, Pablo Laso, con un palmarés que ha demolido todos los registros anteriores hasta su llegada. El madridismo debe cuidar a Laso, igual que el Unicaja debe hacer lo propio con Plaza.



Joan Plaza, un técnico que creció y aprendió al lado de los grandes (especialmente Aíto y Maljkovic) y ahora les puede mirar a la cara. Una lección de fe realizada desde antes que comenzara el partido, cuando el entrenador catalán mostraba a sus jugadores un vídeo documental en el que una iguana sobrevivía al ataque de unas serpientes que estaban a punto de devorarla. Era una metáfora sobre un Valencia favorito y un Unicaja que tendría que luchar al 200%, pero también una metáfora sobre la propia carrera de Plaza, tantas veces discutido pero tantas veces saliendo a flote. 


jueves, 7 de abril de 2016

AITO SE QUEDA A LAS PUERTAS DE OTRO MILAGRO



La noche se vestía de épica en Las Palmas de Gran Canaria, con el Herbalife buscando la remontada ante un Galatasary que se traía 14 puntos de diferencia del partido de ida de estas semifinales de Eurocup. Y lo tuvieron. Pese a que el equipo de Ergin Ataman, actual seleccionador turco, mantuvo una gran sangre fría y apenas se descompuso pese a los arreones canarios, lo cierto es que el impresionante final de partido de los de Aíto, culminado con un triple de Aguilar que bien hubiera valido una final, estuvo a punto de obrar la remontada y llevar al club insular a su segunda final europea consecutiva y a la tercera final de su historia en máxima competición, todas ellas con Aíto. Me enganché a la retransmisión ya en la segunda parte (antes tocaba sufrir con la Champions League) y fue magnífico comprobar como con tanto en juego a muchos jugadores no les temblaba la muñeca. McCollum fue el más claro ejemplo, echándose el equipo otomano a la espalda en los momentos claves, aunque fue el veterano Micov (sensacional todo el partido con 21 puntos y 7 rebotes) quien enmudeció el Gran Canaria Arena con una canasta final en penetración a tablero para dejar el marcador en 90-76 y llevar el partido a la prórroga tras el mencionado triple de Aguilar (Oliver tuvo un tiro posterior, desequilibrado y sin éxito) En el tiempo extra se acabaron las alegrías ofensivas y comenzaron las imprecisiones, con una anotación muy baja, lo cual al menos mantenía con opciones a los locales. DJ Seeley, inspirado frente al aro durante todo el choque (máximo anotador con 23 puntos, además de sumar 4 rebotes y repartir 5 asistencias), falló dos tiros libres claves en los instantes finales. Tampoco hizo pleno desde la línea del 4.60 McCollum en el último ataque turco, pese a haber anotado los dos de los que dispuso en su anterior posesión (suyos fueron los cinco puntos del Galatasaray en la prórroga, todos desde el tiro libre), falló el primero de su último ataque poniendo el definitivo 94-81 en el marcador al anotar el segundo. Quedaban 17 segundos y una última posesión para los locales. Oliver lo volvió a intentar pero no pudo con la defensa turca recibiendo el tapón de Micov. El “Benjamin Button” de la ACB no lució a nivel estadístico como en otras ocasiones (finalizó con un horrible 1 de 10 en tiros de campo), pero lo cierto es que con él en pista el equipo jugó su mejor baloncesto, especialmente en la conexión con Alen Omic. Ni un reproche. Ni a él ni a todo un equipo que sigue llamando a las puertas de una gloria que no termina de culminar con un título. Bien hubiera podido ser esta Eurocup, ya que estoy convencido (no deja de ser una hipótesis basada en una opinión personal) que de haber superado estas semifinales el Strasbourg hubiera sucumbido ante los de Aíto en la gran final a doble partido. Curioso lo del equipo francés de Vincent Collet, por cierto, que no ha ganado ninguno de sus tres partidos como locales en las eliminatorias, resolviendo sus cruces gracias a sus victorias como visitante. Que gane el mejor en una final de Eurocup en la que, desgraciadamente, no tendremos representante español a quien apoyar.     





Gran Canaria, rozando la gloria.







viernes, 10 de abril de 2015

EUROPA: GRAN CANARIA CARA, LABORAL KUTXA CRUZ



El Laboral Kutxa no pudo con la presión y se despide de Europa



De los cuatro equipos ACB vivos en competiciones europeas a estas alturas de la temporada, teníamos a dos afrontando partidos decisivos que marcarían su trayectoria continental. El resultado ha sido dispar, con una noticia buena y otra mala, como reza el tópico, aunque la buena hay que adjetivarla más allá, porque es realmente magnífica. 

Y es que el Herbalife Gran Canaria hace historia y por primera vez accede a una final con un título europeo en juego. Lo hace en una extraña temporada en la que se está mostrando irregular en liga doméstica pero contundente en competición continental, y de la mano de un Aíto García Reneses cuya gran espina clavada ha sido siempre ser campeón de Europa tras varios intentos frustrados con el mítico Barcelona de los Epi, Norris, Jiménez y compañía. Llevar al club insular a la primera final de su historia es otra gesta más dentro de una de las más grandes biografías (y biografía afortunadamente en activo) de nuestro baloncesto (y un recordatorio de que debemos continuar aquel serial por entregas que hemos dejado a medias sobre la figura del entrenador madrileño) como es la de García Reneses.   

La extraordinaria trayectoria en Eurocup del equipo insular (21 victorias por una sola derrota, algo impresionante) no debe hacernos olvidar la realidad de que por presupuesto y calidad de plantilla el Khimki ruso es el gran favorito para llevarse esta final a doble partido. De hecho esta debería ser una de las bazas de los de Aíto. Jugar sin presión sabedores de que tienen poco que perder pero muchísimo que ganar. Por contra, para los de Kurtinaitis, no llevarse este título sería considerado un pequeño fracaso dadas sus posibilidades económicas y su capacidad para acometer grandes fichajes en las últimas temporadas. El 24 y 29 de Abril, en Las Palmas y Moscú respectivamente, conoceremos que equipo sucede al Valencia Basket como campeón de la segunda competición continental. 

La cruz de la semana nos la trae el Laboral Kutxa, que dependía de sí mismo para amarrar la cuarta plaza de su grupo y pasar a cruces de cuartos de final de Euroliga visitando Málaga frente a un Unicaja ya sin posibilidades. Duelo fraticida del que dependían las opciones del Anadolu Efes, finalmente cuarto clasificado en el Grupo F gracias a su average particular con el equipo vasco. No hubo ni asomo de tongo, amaño o “biscotto”. Una lástima por el Baskonia, pero un ejemplo de juego limpio y ética por parte del Unicaja de Joan Plaza. 


Nos quedamos por tanto con Real Madrid y Barcelona como representantes españoles en Euroliga. Dependiendo de lo que hagan esta tarde conocerán sus rivales. Si el equipo de Laso vence al Zalgiris será primero de grupo y su rival será el Efes. Si tropiezan y el Barcelona (que como mínimo tiene asegurada la segunda plaza) vence en su visita a la cancha del Galatasaray, caerán a la segunda posición y a un duelo a priori mucho más complicado frente al Olympiakos. De igual modo el Barcelona espera conocer si su rival será el equipo de Spanoulis o el en principio más asequible Efes.  

miércoles, 7 de mayo de 2014

EL MEJOR VALENCIA DE LA HISTORIA


Doellman se consagra. Impresionante exhibición para levantar la Eurocup.


La categórica afirmación la habrán escuchado, sin duda, a lo largo de la magnífica temporada que está brindando el cuadro taronja dirigido por Velimir Perasovic. Una trayectoria ACB sobresaliente y un camino europeo que le llevaba a la final de la Eurocup a doble partido ante los rusos del Unics Kazan. Su andadura doméstica presenta unos números que hablan por si solos: 27 victorias y tan sólo 3 derrotas. Un balance que en el 99% de las temporadas les haría ser brillantes líderes de la tabla clasificatoria, si no fuera porque se han encontrado con un Real Madrid de ciencia-ficción. En Copa fueron apeados en semifinales por un Barcelona que, al estilo de Xavi Pascual, mostraba su mejor cara cuando llegaba el momento de pelear por los títulos. Con los dos trasatlánticos de nuestro baloncesto, Real Madrid y Barcelona, compitiendo en los torneos caseros, parecía por tanto la aventura continental la idónea para refrendar una temporada de ensueño con algo que no dejase a la afirmación con la que titulamos esta entrada como gratuita o exagerada, es decir, con un título.  

Y ese título ha llegado. El equipo naranja ha vencido y convencido en ambos partidos ante el Unics Kazan del entrenador italiano Andrea Trinchieri, el técnico que también es conocido por dirigir el banquillo de la selección griega, con un Justin Doellman sencillamente imperial. Una exhibición a doble partido que será recordada por todos los aficionados del baloncesto levantino. 27 puntos y 5.5 rebotes por partido. 34.5 de valoración. Demostrando porque es el actual jugador mejor valorado de la liga más fuerte del viejo continente. El ex-mosquetero vive el mejor momento de su carrera, y lleva tiempo situado en el punto de mira del Real Madrid en caso de que Nikola Mirotic emprenda finalmente el camino a la NBA. No puede haber relevo mejor.  

No es el primer título para el Valencia Basket, uno de los grandes de nuestro baloncesto. En 1998, el por entonces Pamesa Valencia, se coronaba campeón de la Copa del Rey en Valladolid liderados por uno de sus más grandes mitos, el base Nacho Rodilla (9 temporadas en el club), formando backcourt con otra leyenda valencianista como era el escolta Víctor Luengo (más de 15 temporadas de naranja, toda su carrera deportiva) y dirigidos por el maestro Miki Vukovic, quien venía de una exitosa experiencia como entrenador de femenino, la cual le había llevado a recalar en nuestro país precisamente para hacerse cargo del banquillo del desaparecido Dorna Godella, posteriormente Ros Casares. Enfrente, el Festina Joventut de Alfred Julbe, con jugadores de la talla de Andre Turner, Andy Toolson, Tanoka Beard, Dani García o Iván Corrales, mordía el polvo pese a parecer claro favorito.      


Rodilla y Luengo, mitos taronja.


En 2003 vendría el estreno europeo, en la competición que acaba de ganar por tercera vez en su historia. Seguían los líderes espirituales Rodilla y Luengo, y a su lado se construía un equipo sencillamente espectacular: Bernard Hopkins, Federico Kammerichs, José Antonio Paraíso, Fabricio Oberto, y sobre todo un Dejan Tomasevic gran dominador de aquella competición. Baste el dato de que, siendo pívot, fue el mejor pasador de aquella competición (por entonces ULEB Cup), con 4.78 asistencias por partido. Un jugador superdotado. Paco Olmos, entrenador de la casa, se convertía en profeta en su tierra guiando a aquel equipazo a su primer título continental. Repetían en 2010, bajo el patrocinio de Power Electronics y la dirección técnica de Neven Spahija. Un joven Víctor Claver, antes de dar el salto a la NBA, era el líder y capitán de un equipo en el que destacaban Thomas Kelati, Rafa Martínez o Matt Nielsen, entre otros.  

Y llegamos al Valencia actual, un proyecto ambicioso al que llegaban cinco fichajes de relumbrón: Van Rossom y Aguilar, tras su brillante temporada en Zaragoza, Triguero, consolidado como uno de los mejores cincos de nuestro basket tras su aventura en el Cajasol, un Oliver Lafayette que había brillado en Kaunas, y sobre todo uno de los mejores aleros de los últimos tiempos en baloncesto FIBA, un jugador de la experiencia y palmares de Romain Sato. Posteriormente se incorporarían Vladimir Lucic y Kystof Lavrinovic. Y por supuesto la continuidad de dos jugadores que habían llegado la pasada temporada como Pau Ribas y, como no, su actual gran estrella Justin Doellman. En el banquillo, un auténtico ganador como Velimir Perasovic. Dominador del baloncesto europeo con la inolvidable Jugoplastika de Split y posteriormente entrenador de éxito en Baskonia y Zagreb.  

Juzguen ustedes cual es el mejor Valencia de la historia. Aquel bisoño equipo que se desvirgaba como campeón con Rodilla y Luengo como referentes, el proyecto a golpe de talonario que unió aquella inolvidable pareja interior de Oberto y Tomasevic, el equipo que maravillaba con exteriores como Kelati y Martínez, o la actual constelación de estrellas al servicio de Perasovic. Un equipo donde todos suman y Doellman se consagra como el cuatro en mejor forma del universo FIBA.       



¡Campeones!

En definitiva, el baloncesto español está de enhorabuena. Esperemos poder anunciar pronto otro título, esta vez de Euroliga, para uno de nuestros dos representantes en la Final Four de Milán. Ganar los dos grandes títulos continentales a nivel de clubes sería una estupenda noticia en un año en el que muchas de nuestras miradas están centradas en el próximo mundial a celebrar en nuestro país. El baloncesto español sigue en buena forma, lo cual tiene su mérito si uno echa un vistazo a tanto agorero y apocalíptico que hay a nuestro alrededor empeñado en negar la grandeza del actual mundo de la canasta española.