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miércoles, 2 de agosto de 2017

EL CHACHO NO FUE EL ÚNICO



Judas, traidor, mentiroso, mercenario, pesetero… son algunos de los, quizás los más suaves, calificativos que ha recibido en las últimas semanas el base Sergio Rodríguez tras oficializarse su fichaje por el CSKA. Pese a que por activa y por pasiva se ha recordado que el Real Madrid no llegó a presentar ninguna oferta oficial por el jugador, un sector del madridismo sigue considerando que el Chacho no debería, bajo ningún concepto, vestir la camiseta de uno de los grandes rivales europeos del equipo blanco, en una muestra más de un fanático talibanismo que exige obediencia ciega y casi se diría esclavitud ante la entidad madridista obviando lo más maravilloso que puede tener un ser humano: el libre albedrio.


Hemos recopilado una serie de casos, una decena de nombres, más o menos ilustres del reciente pasado madridista (el que alcanzo a recordar), protagonistas también de desencuentros, salidas precipitadas, fugas y demás vicisitudes… al criterio del lector dejo que lo consideren traiciones, o simplemente escenarios naturales del deporte de elite. Juzguen ustedes.



FERNANDO MARTÍN (1981-1986/1987-1989): Uno de los grandes mitos del baloncesto madridista, y sin duda el gran mito de la década de los 80. En 1985 comienza su idilio con el baloncesto profesional estadounidense, probando con unos New Jersey Nets que se habían hecho con sus derechos vía draft. Pospondría su aventura NBA para el verano siguiente, pese al ofertón del Real Madrid (la prensa de la época habla de unos 50 millones de pesetas, el mayor sueldo de Europa en aquellas fechas), empeñado en retenerle para paliar el golpe de efecto del fichaje de Andrés Jiménez por el Barcelona. El Madrid perdió a su jugador franquicia y la selección española a una de sus estrellas, ya que en aquel momento los profesionales NBA no podían jugar competiciones internacionales. Lejos de suponer un trauma o quebranto emocional, la noticia llenó de orgullo al baloncesto nacional y en particular al madridismo. Su carrera en Estados Unidos fue anecdótica, pero para siempre quedará su condición de pionero, de rompedor de moldes establecidos. Volvió al club de sus amores a la temporada siguiente, donde jugó dos temporadas más hasta su desgraciado fallecimiento aquel maldito domingo de Diciembre de 1989.


DRAZEN PETROVIC (1988-1989): Uno de los mayores genios de la historia de este deporte. Vistió la camiseta madridista sólo una temporada, la cual sigue instalada en la memoria del aficionado blanco. Después de que el Barcelona no se decidiese a contratar al jugador de Sibenik, Ramón Mendoza no se lo pensaba para unir a la “bestia negra” madridista que lideraba la Cibona de Zagreb de los 80 a los Martín, Biriukov y compañía, pese a que eran notorias las diferencias con algunos de los pesos pesados del vestuario blanco (Corbalán e Iturriaga prefirieron abandonar la nave antes de compartir equipo con quien les había humillado tiempo antes en la pista, y con Fernando Martín la relación era inexistente, no podía ser de otro modo cuando Drazen había escupido a la cara al ala-pívot madridista después de que éste le tendiese la mano tras un partido en Zagreb) 160 millones por 4 años fue el contrato firmado por el croata. Contrato que rompió el primer año con su fuga a Portland pese a manifestar en la prensa española que no estaba negociando con la franquicia de Oregon. Tras varios dimes y diretes, finalmente a mediados de Agosto de 1989 saltaron las alarmas cuando el jugador no apareció al entrenamiento matutino del equipo. Tras comprobar que tampoco se encontraba en el domicilio, las investigaciones del club blanco confirmaron que junto a su novia y su representante había cogido un vuelo a Estados Unidos a través de la compañía American Airlines. Desde Portland llegó a declarar a Gigantes que volvería al Real Madrid en tres temporadas. Pese a todo, gran parte del madridismo le tiene en un pedestal.    



Los culebrones de Drazen.



ARVYDAS SABONIS (1992-1995): El “Zar” lituano emprendía su particular camino de redención tras su calvario con el talón de Aquiles con su sorprendente y rocambolesco (algún día hablaremos de ello en profundidad) fichaje por el Valladolid. Pese a no llegar a jugar nunca en su carrera al 100% de sus posibilidades (uno de sus médicos llegó a declarar que lo hacía al 30%), su calidad era tan descomunal que incluso un Sabonis mermado podía dominar Europa. Tras la amarga experiencia con Petrovic, Mendoza se lanzó a por la otra gran figura del baloncesto continental. 300 millones de pesetas anuales tuvieron la culpa. Pero no todo eran días de vino y rosas alrededor del lituano. Lorenzo Sanz, por aquel entonces vicepresidente madridista, era partidario de rebajar el sueldo del “Zar”, y compañeros de directiva incluso hablaban de venderlo, dado lo deficitario de la sección de baloncesto. Se encontraron con la firme oposición del llorado Mariano Jaquotot, quien luchó contra viento y marea por mantener el baloncesto madridista. En 1995 Sabonis acabó contrato y con la Copa de Europa bajo el brazo aceptó la mareante oferta de (otra vez) Portland, desestimando la renovación con el Real Madrid. Se despidió entre lágrimas en rueda de prensa y todo el madridismo entendió que el gran Sabonis merecía probar la aventura NBA. Fue un “rookie” atípico que llegó a jugar 7 temporadas en la franquicia de Oregon. Con 39 años se dio el gusto de jugar su última temporada en su casa, en el Zalgiris Kaunas, haciendo aún un baloncesto de escándalo y siendo MVP de la Euroliga.


JOE ARLAUCKAS (1993-1998): Después de despuntar en Málaga y Vitoria, Ramón Mendoza se hacía en verano de 1993 con los servicios de este ala-pívot de gatillo fácil para formar junto a Arvydas Sabonis una de las mejores (aunque de corta vida, sólo dos temporadas juntos) parejas interiores de la historia del baloncesto madridista. Recordado por su Copa de Europa del 95 y por su record anotador de 63 puntos en Euroliga ante el Buckler Bolonia, en 1996 renovó su contrato por tres temporadas más, de las que sólo cumplió dos. A partir del año siguiente comenzaron las desavenencias con el club, al que amenazó con demandar por impago. Desavenencias centradas en la figura del entrenador Miguel Ángel Martín, quien le llegó a apartar del equipo. En 1998 negociaría con el club la rescisión de su contrato para fichar al año siguiente por el Aris griego.   


DEJAN BODIROGA (1996-1998): El polivalente jugador serbio fichó por el Real Madrid en verano de 1996 por dos temporadas, aunque la intención del club después del primer año era ampliar su contrato. No lo lograron y una vez libre de ataduras contractuales aceptó la desorbitada oferta del Panathinaikos (450 millones por dos años, según la hemeroteca) para jugar en Grecia. Volvería a España… para recalar en el eterno rival, un Barcelona con el que lo ganaría todo. 


RAÜL LÓPEZ (2000-2002/2006-2009): Aunque parezca mentira a día de hoy, en aquella espectacular generación de los “Juniors de Oro” que ganaron sendos campeonatos europeo y mundial en 1998 y 1999, la gran estrella no era Pau Gasol (de hecho era suplente, siendo Germán Gabriel y Felipe Reyes la pareja interior titular) Al de Sant Boi se le veían maneras, pero al igual que en fútbol la revolución parecía llegar con los “bajitos”, con una pareja exterior absolutamente espectacular formada por Juan Carlos Navarro y Raül López. Con sólo 20 años el base de Vich era el protagonista del segundo traspaso (tras Milan Gurovic) más caro de la historia de la ACB. 350 millones de pesetas depositaba un recién llegado Florentino Pérez en las arcas del Joventut de Badalona para hacerse con los servicios del joven mago, quien no obstante se presentaba al año siguiente al draft de la NBA para ser elegido en el puesto 24 por Utah Jazz. Cumplió dos años de su contrato de cinco, y una vez pagada su cláusula de salida voló a Estados Unidos con el sueño de convertirse en el sucesor de John Stockton, tarea que no tengo duda hubiera culminado de no haber sido un asiduo visitante de enfermerías y quirófanos. El Madrid se guardaba sus derechos para Europa, pero la realidad era que tres años después el genio barcelonés volvía a la ACB, sí, pero al millonario Akasvayu Girona después de un acuerdo entre el club catalán y el Madrid, a pesar de que el conjunto entrenado por aquel entonces por Maljkovic no tenía base puro (Mous Sonko desempeñaba esa labor) Después de una mala temporada de los blancos, el club iría decididamente a por el base, convirtiéndose en pieza clave del equipo de Joan Plaza hasta que Ettore Messina decidió no contar con sus servicios.


MICKAEL GELABALE (2004-2006): Una de las apuestas de un Boza Maljkovic quien demostraba tener buen ojo con los jóvenes (fue el responsable también de la llegada del belga Hervelle) fue el alero francés fichado por dos años con opción a otros dos más. El club no pudo ejecutar dicha opción ya que el jugador escuchó la llamada de la NBA y dejó que Seatlle Supersonics ayudase a pagar su cláusula de salida de 700000 dólares. Fue uno de los jugadores claves en el mítico final de liga en el Buesa Arena. Aquel increíble parcial de 0-9 en 48 segundos para dar el título a los de Maljkovic se abre precisamente con un triple del francés.   


NIKOLA MIROTIC (2008-2014): Hasta la irrupción de Luka Doncic, se trataba de la gran perla de la cantera madridista. Con sobrada calidad para la NBA, se presentó al draft de 2011, del que salió elegido en el puesto 23 por Chicago Bulls. Pero no manifestaba prisa por emprender la aventura americana. Incluso en una entrevista concedida a Gigantes del Basket dejaba claro que no se iría del Madrid hasta que no ganase la Euroliga. Sin embargo en el tumultuoso verano de 2014, con la amargura de haber perdido las finales de Copa de Europa y Liga ACB, y a pesar de tener contrato en vigor (y de que el propio club le ofrecía una mejora del mismo), hacía las maletas rumbo a Ohio, desde donde se sigue declarando madridista confeso y sigue tanto a las secciones de fútbol como de baloncesto.


MARCUS SLAUGHTER (2012-2015): El “patito feo” del Madrid de Laso. Cuestionado al principio, acabó ganándose el corazón de los aficionados por su entrega y capacidad defensiva en la cancha, y su implicación con la causa madridista (recordada es su presencia en Munich entre los jugadores del equipo de fútbol tras el 0-4 en Champions) Tanto amor por el Real Madrid no le impidió, no obstante, y pese a tener contrato en vigor, aceptar una muy superior oferta del baloncesto turco, prácticamente triplicando su sueldo. Laso aún le echa de menos.   




Slaughter, madridista feliz... en Turquía.




WILLY HERNÁNGOMEZ (2015-2016): Otra joya de la cantera madridista. Aunque sólo jugó una temporada completa con el equipo senior, en la temporada 2012-13 ya debuta con el primer equipo, siendo posteriormente cedido al Cajasol sevillano. No obstante aquel verano de 2013 el club blanco le renovaba hasta 2017. En 2015 volvía a su entidad de origen, pero su impaciencia por jugar en la NBA le hacía no cumplir su último año. Lo cierto es que parece irle mejor al otro lado del charco, de modo que todos contentos. 



Después de refrescarnos la memoria con estos casos conocidos, cada uno de ellos distinto como distinto es el del Chacho, ¿merece realmente Sergio Rodríguez el linchamiento al que está siendo sometido? En mi opinión, en absoluto. ¿Cuál es entonces la diferencia con otros jugadores que abandonaron el club buscando mejorar su carrera profesional, pero siguen siendo queridos por el aficionado madridista? Creo, por un lado, que gran culpa la encontramos en la existencia de las “redes sociales” (que no padecieron jugadores como Martín o Petrovic), en especial una herramienta como Twitter que no pocas veces ha mostrado el peor lado del ser humano. Una red social en la que es norma jalear desgracias ajenas o insultar desde el anonimato, consigue crear una desastrosa tendencia de una fuerza desproporcionada, y es que los energúmenos “tuiteros”, quienes ellos mismos se vanaglorian de ser “haters” o “trolls” de internet, son los menos, pero son los más escandalosos. Hacen mucho ruido y cuales flautistas de Hamelin consiguen finalmente que muchos aficionados más o menos sensatos se sumen al linchamiento, como ese ejemplar padre de familia incapaz de proferir un exabrupto en su casa o en su trabajo, pero que los domingos, enervado por la fuerza grupal y el sentimiento de tribu se sorprende a sí mismo recurriendo a los más gruesos insultos al árbitro o jugador rival de turno en el campo de fútbol. El viejo mito de Jekyll y Hyde o las teorías freudianas del Yo, Ello y Superyo. El uso de la red social y su cobarde ventaja del anonimato para sacar a pasear tu lado oscuro. Por otro, que hablamos de un jugador tan capital que la huella dejada en el baloncesto madridista todavía es muy profunda. Pese a que algunos intenten engañarse a sí mismos hablando de un jugador sobrevalorado o que no tiene cabida en el Madrid actual, lo cierto es que están recurriendo a un “zorra y uvas” de libro. El Chacho es un jugador absolutamente único, y es ese dolor por haber visto marchar su magia lo que hace que algunos aficionados se pasen de frenada en su llanto por la huida del tinerfeño, de un jugador que marcó un estilo propio y hasta se crearon camisetas con su look barbudo. Sólo cabe confiar entonces en que el paso del tiempo ponga en situación de normalidad la relación de la afición con el genio baloncestístico del Chacho, destinado, guste o no, a ubicarse en un lugar privilegiado dentro del panteón de mitos madridistas.     




El Chacho, creando estilo.



martes, 4 de febrero de 2014

HACIA EL MUNDIAL 2014


Con el sorteo de los cuatro grupos celebrado ayer en una gala retransmitida por Cuatro para todo el estado español parece inevitable que ya comencemos a mirar el Mundobasket (yo que soy “antiguo” gusto de decir Mundobasket) que dará comienzo el próximo 30 de Agosto en nuestro país. Los de mi quinta recordarán sin duda aquel ya lejano mundial de 1986, última ocasión en que esta cita se celebró en nuestro país. Teníamos grandes esperanzas en el torneo tras el subidón de la plata olímpica en Los Angeles, pero acabamos con un sabor agridulce (finalizamos quintos) Al igual que en esta ocasión, Brasil y Francia estaban en nuestro grupo (de hecho Brasil, aquel inolvidable Brasil de Oscar, Gerson, o los hermanos De Souza, nos inflingió una dolorosa derrota clave posteriormente para quedarnos fuera de la lucha por las medallas), y aunque no cumplimos las expectativas creadas en torno a nuestro grupo de jugadores, sí que pudimos disfrutar de un gran baloncesto en general con jugadores de la talla de Drazen Petrovic, Sabonis, Robinson, Tikhonenko, Oscar, Gallis (máximo anotador del torneo), Fassoulas, Giannakis, Kurtinaitis, Héctor Campana, Montenegro, Berkowitz, Jamchy, Riva, Magnifico, Rik Smits, Jay Triano, Andrew Gaze… o tantos otros ilustres con los que crecimos y que tan buenos recuerdos nos traen. Puro baloncesto ochentero elevado a su máxima expresión. Por si fuera poco hasta Larry Bird jugó aquel torneo (han leído bien… y es que en Israel jugaba un nacionalizado llamado Larry Bird-Curtis) Inolvidable fue aquella semifinal entre la Yugoslavia dirigida por la gran leyenda Kresimir Cosic y los Estados Unidos del maestro Lute Olson (lo cual, en la España de los 80, aún se prestaba para el chascarrillo, ya saben, “El Lute”), con un pequeño gran protagonista en la figura de aquel jugador desconocido por entonces para el gran público pero que nos ganó a todos llamado Tyrone Bogues, quien apenas llegaba al 1,60 de estatura pero cuya extenuante defensa sobre el genio de Sibenik Drazen Petrovic fue clave para que los yanquis jugasen la gran final en el Palacio de Los Deportes de la comunidad de Madrid. Las imágenes de aquel jugador de Baltimore pegado como un chicle al cuerpo de un jugador al que parecía llegarle por la cintura se quedaron para siempre grabadas en la retina del aficionado, para muchos fue de hecho quizás la primera vez en la que se dieron cuenta de la importancia de una buena defensa individual y de que se podía hacer carrera en el mejor baloncesto del mundo sin ser un gran anotador, como sucedió con la posterior y recordada trayectoria profesional de Bogues.“Muggsy” dejó al Mozart del baloncesto en unos discretos 12 puntos, la quinta parte de su equipo que cayó derrotado 69-60 lo cual les condenó a verse en semifinales con la potencia soviética de Sabonis y compañía, quienes eran vigentes campeones de Europa y del mundo. Finalmente el combinado americano ganó aquel mundial, pese a no contar en la final con Steve Kerr y a que la experiencia soviética y la calidad de su roster les hacía si no favoritos, si al menos con muchas más opciones de las que tuvieron en un partido que pese a su marcador final (87-85 para los de Olson) fue dominado de principio a fin por los estadounidenses. Dos años más tarde el Zar Sabonis se tomaría cumplida revancha frente a David Robinson en las Olimpiadas de Seul. Cuantos recuerdos.     



Una escena inolvidable






Pero miremos ya hacía el próximo verano. Nuestro grupo A parece en principio el más duro, ya que estamos encuadrados junto a Francia, Serbia y Brasil, y sólo Egipto e Irán parecen rivales sin opciones. Particularmente prefiero un grupo así, fuerte y exigente, que te mete en tensión desde el primer momento y que por otro lado no te condena a un cruce demasiado dramático en octavos de final. Dicho cruce nos llevaría a enfrentarnos con alguno de los clasificados del grupo B, donde están Argentina, Grecia, Puerto Rico, Croacia, Filipinas y Senegal. A priori argentinos y griegos serían los rivales a evitar. Por el otro lado del cuadro, en el grupo C, el gran favorito Estados Unidos no tiene rivales en Turquía, Nueva Zelanda, Ucrania, Finlandia y República Dominicana, pero una vez admitida la superioridad estadounidense se hace muy difícil pensar el resto de la configuración del grupo y que dos equipos quedarán fuera. Por último, el grupo D, parece sin duda el más flojo, con Eslovenia, Lituania, Australia, Méjico, Angola y Corea del Sur. Quedan 207 días para el tip off, una cuenta atrás durante la que intentaremos mantenerles informados de las noticias, equipos, y jugadores alrededor del torneo. Ojala sea un mundial tan bonito para las nuevas generaciones de aficionados como lo fue el del 86 para la nuestra (y si es posible, con mejor resultado para España, lógicamente)      


El cuadro del torneo.

lunes, 14 de octubre de 2013

EL HIJO DEL ZAR


Domantas Sabonis ya sabe lo que es jugar en ACB. Con sólo 17 años y uno de los apellidos más deslumbrantes que jamás haya conocido el baloncesto mundial, el joven ala-pívot ya conoce la mejor liga doméstica de Europa. Una competición en la que su padre dejó una huella imborrable durante seis años en nuestro país repartidos entre Valladolid y Madrid. Después a crecer la leyenda en la NBA. Pero el gran Arvydas se enamoró de la Costa del Sol. Comenzó a ser frecuente verlo por Torremolinos y a sus tres hijos baloncestistas (Zygimantas, Tautvydas y Domantas) los dejó creciendo en las canastas malagueñas. Y es el menor de los tres, Domantas, quien más claramente apunta a baloncestista de elite. Plaza le tuvo 15 minutos en pista en los que firmó 6 puntos y 3 rebotes para 9 de valoración en la incontestable victoria del Unicaja frente al Estudiantes. El equipo malagueño, de la mano de un Joan Plaza que salió del Madrid por la puerta de atrás con la llegada de Florentino Pérez y ahora no pueden caber dudas sobre su maestría en los banquillos, quiere olvidar experiencias pasadas y volver a ser uno de los equipos fuertes de la competición. Esta temporada van en serio. Plantilla larga, posiciones bien cubiertas, y un magnífico entrenador. Frente a ellos un Estudiantes que afronta una difícil temporada tras ver como se ha desmembrado su más reciente columna vertebral (Granger, English, Kirksay y Gabriel) y que además acudía a Málaga con la ausencia de un Lucas Nogueira sobre quien se esperan grandes cosas esta temporada. Con estas premisas a nadie puede sorprender la fácil victoria local. Paciencia con los estudiantiles, que necesitan ajustar piezas nuevas como Banic, Ivanov y Rabaseda. Cosa que no parece suceder con Quino Colom y Andrés Miso, los mejores en la mañana del domingo y cuyo trabajo maquilló un marcador que pudo ser mucho más contundente. Y precisamente fueron dos ex de los colegiales como Granger y Suárez quienes más brillaron en la primera victoria malagueña.   


En el nombre del padre


Pero no ha sido Domantas Sabonis el único nombre joven protagonista en esta primera jornada ACB. En el derbi catalán de la jornada, los 4000 espectadores del Nou Congost presenciaban la descollante actuación del joven danés de 18 años (camino de 19) Rasmus Larsen. El pívot de 2.12 debutaba en ACB y lo hacía dejando una brutal tarjeta de presentación en forma de 21 puntos (incluyendo dos triples) y 13 rebotes para sumar 37 de valoración y aplastar a un Fiatc Joventut que también presenta muchas caras nuevas, algunas de las cuales no empezaron precisamente con buen pie (Cochran -4 y Shurna -8), en el plano positivo, Devoe Joseph se fue a los 22 puntos con 4 de 5 en triples y apunta a uno de los tiradores a seguir de esta temporada. Un derbi con mucha juventud, autóctona y foránea, y que presenta una declaración de intenciones del Bruixa d’Or del joven entrenador Borja Comenge, después de una infame pasada temporada, frente a una Penya a la que demasiado pronto se le instalan las dudas.   

Cronológicamente la jornada, y por tanto, la temporada, dio comienzo en Tenerife con el duelo que enfrentaba a dos de los equipos revelación de la pasada temporada. Dos clubes que engrandecen nuestra competición y dan mayor lustre a la Liga Endesa. Con presupuestos exiguos pero buen ojo técnico a la hora de acometer fichajes, con ganas de competir y luchar y no quejarse, y con gusto por un baloncesto de juego atractivo y buena calidad. Hablamos del CB Canarias de Alejandro Martínez y del Río Natura Monbus del profeta en su tierra Moncho Fernández. Ofrecieron un choque vibrante y finalmente igualado, aunque con los locales mandando desde los primeros compases y alcanzando rentas que llegaron a ser hasta de 20 puntos (69-49 a 8 minutos del final), pero los gallegos se meterían en el partido con un parcial de 0-13 para dar emoción al duelo de gallitos. Finalmente Nicolas Richotti, descomunal todo el partido, certificaría el triunfo local desde el tiro libre.   

El baloncesto ACB en Euskadi afronta una temporada complicada con sus dos grandes equipos del pasado más reciente en clara devaluación frente a sus exitosas campañas de antaño. Un brillante Cai Zaragoza tomó el en otras ocasiones inexpugnable fortín de Miribilla con una facilidad insultante, comenzando con una exhibición de tiro exterior (anotando 6 triples en sus 8 primeros intentos) y rematando la faena con una demostración de descomunal poderío interior. Ojo a este Cai. Se han ido Van Rossom y Aguilar pero llegan el internacional belga Tabu y la preja interior georgiana Shermadini y Sanikidze. Entre ambos pívots y Joseph Jones sumaron 48 puntos y 16 rebotes… y siguen esperando a Norel. Malos tiempos para “los hombres de negro”, donde Alex Mumbrú, quien era duda por problemas físicos, dio una lección de pundonor para que el marcador no reflejase un destrozo mayor sobre los hombres de Rafa Pueyo. Tampoco comienzan bien las cosas para el Laboral Kutxa de Sergio Scariolo, cayendo frente a un Herbalife Gran Canaria convertido ya en su bestia negra después de que cercenase su paso a semifinales en la sorprendente pasada temporada. Lo de los insulares es muy grande, y Pedro Martínez agota los calificativos. El partido llegó a la prórroga después de un errático final con una falta antideportiva de los canarios y opciones de victoria para ambos equipos (Hamilton y Baez las tuvieron) Al final el temple de Oliver en los tiros libres dio la primera victoria para los de la isla. Albert Oliver y Nacho Martín, dos de los mejores jugadores de la pasada Liga Endesa, comienzan el nuevo curso con magníficas actuaciones (17 puntos el base, 22 tantos y 6 rebotes el ala-pívot), aunque el mejor fue Eulis Báez con un gran doble-doble (13 puntos y 11 rebotes), dominando los tableros frente a un Baskonia donde Hamilton deja buenas sensaciones, San Emeterio tira del carro y Nocioni estrena temporada mostrando un preocupante bajo estado de forma.     


Pedro Martínez, miracle worker.


Salvó el orgullo vasco el equipo de San Sebastián, el Gipuzkoa Basket de Sito Alonso frente al jovencísimo Cajasol (ronda los 21 años de edad media) de Aito García Reneses. No se esperan grandes cosas por parte del equipo andaluz pero si debe ser un equipo a seguir como lanzadera de jóvenes valores del baloncesto europeo, aunque la pauta la siguen marcando los “veteranos” Latavious Williams y Tomas Satoransky (24 y casi 22 años respectivamente) Veteranía es lo que le sobra a David Doblas, protagonista del choque con 18 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias y 3 recuperaciones. Anthony Winchester, uno de mis favoritos para ser máximo triplista de la temporada, comienza dejando tres dianas. 

El UCAM Murcia se acostó como provisional líder tras deshacerse con relativa facilidad de un decepcionante Fuenlabrada. Pese al gran partido de Carlos Cabezas (16 puntos, 6 asistencias y 5 rebotes), se esperaba mucho más de Andy Panko, por no hablar del desastroso partido de James Feldeine. Buenas sensaciones de los murcianos cimentadas en su nuevo base Rodrigo San Miguel y un descomunal Augusto Lima (17 puntos y 13 rebotes en 20 minutos) Los de Quintana parecen decididos a dar un salto de calidad respecto a las anteriores campañas.  

El partido más interesante de la jornada se disputaba en el Palau Blaugrana, donde el Barcelona sufrió para derrotar a un Valencia superior en algunas fases del juego, especialmente el segundo cuarto. A pesar de las bajas (Oleson y Lorbek) los de Pascual volvieron a tirar de “fondo de armario” con sus interiores Dorsey y Nachbar entonándose según transcurría el encuentro. Buen trabajo de Lampe en casi todas las facetas y de Papanikolau en el tiro exterior. 


El martes se completará la jornada con el partido entre Real Madrid y Valladolid.      


Augusto Lima puede ser uno de los nombres de la temporada.

martes, 10 de julio de 2012

JOAN PLAZA BUSCA NUEVOS RETOS


Hay que admitirlo, nos ha sorprendido la noticia del salto de Joan Plaza a un histórico del baloncesto europeo como es el Zalgiris Kaunas de la gran leyenda lituana Avydas Sabonis. Una decisión arriesgada la del bueno de Joan, que deja una liga que conoce a la perfección como la nuestra y un club ya consolidado como el Cajasol para afrontar nuevos desafíos en un país en el que el baloncesto es religión. Recordemos que Plaza fue el técnico que devolvió la ilusión al aficionado madridista tras los nefastos años de los Imbroda, Lamas o Maljkovic (por mucho que el serbio ganara la famosa liga del triple de Herreros) con un baloncesto vibrante, de efusividad contagiosa, y búsqueda constante de ese ritmo alto que tanto nos gusta y que tan bien ha sabido reivindicar esta pasada temporada Pablo Laso. Veremos que tal le va en otro país, otra cultura, otro tipo de baloncesto, y una competición doméstica menos competitiva que la nuestra. A su favor cuenta con que Joan es todavía un técnico joven, con hambre e inquietud para seguir mejorando y aprendiendo, y que Kaunas es una plaza con buen gusto por el baloncesto a pista abierta. Le deseamos la mejor de las suertes y seguiremos sus aventuras lituanas desde aquí. Si el Zalgiris siempre ha sido un club especialmente querido para mí, más ahora que encomienda su pizarra a un técnico por el que siento cierto cariño, y al que creo que gran parte del madridismo no supo valorar como se merecía (ese madridismo que se deslumbra fácilmente ante el “nombre” y no el “hombre”, y del que ya hemos hablado en más de una ocasión por aquí viendo como sigue empeñado en querer destrozar cualquier seña de identidad histórica que hicieron a este club lo que es) Para empezar no lo va a tener nada fácil en Euroliga, ya que los de Kaunas están encuadrados en el complicadísimo grupo C, posiblemente el más duro, junto al actual campeón Olympiakos, el Caja Laboral, que buscará resarcirse de su fiasco la pasada temporada, el Armani Milan de Scariolo (otro con cuentas pendientes en esta competición), el Efes Estambul y el Cedevita Zagreb. ¡Suerte Joan!  

De Sevilla a Kaunas

miércoles, 4 de julio de 2012

LOS ANILLOS DE STERN


Histórica edición extra del Marca a las 7 de la mañana para recoger la final olímpica de Los Ángeles



A poco menos de un mes del comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres, es decir, una edición más del mayor evento deportivo (al menos para mí), observo preocupado el debate que ha instalado David Stern sobre la participación del baloncesto en dicha competición. 

Vaya por delante que considero a la NBA y al propio Stern ejemplos de organización modélica y ejemplar a la hora de cuidar su producto y saber venderlo al gran público. En eso son los mejores. Por eso la NBA es la competición por clubes más grande del globo terráqueo. Pero, y de esto creo que ya hemos hablado en alguna ocasión por aquí, el negocio no puede estrangular de una manera tan descarada lo que deben ser los valores esenciales del deporte, esos que hacen que los niños sueñen y que los mayores aplaudan. Siempre he insistido en que debe haber un equilibrio entre lo que es puramente el mercado y lo que significa el deporte desprovisto de la citada mercadotecnia.

Por ello la idea de David Stern de restringir la edad de los baloncestistas olímpicos me parece una puñalada a la historia y grandeza de la competición olímpica. Es querer desahuciar al deporte de la canasta del acontecimiento deportivo más grande con el que puede soñar cualquier deportista sea de la disciplina que sea, y asemejarlo al fútbol, el único deporte que va por su propio camino apartado de los demás. En el balompié la mayor gloria es el mundial de selecciones, pero en baloncesto no. En baloncesto es sin duda los Juegos Olímpicos, y ahí es donde se han concentrado las mayores gestas, hazañas y épica a nivel de selecciones. Rebajar el nivel del baloncesto olímpico al del fútbol es un disparate y una puñalada trapera a este deporte. Fíjense que incluso el fútbol en los Juegos siempre comienza unos días antes de la ceremonia inaugural, es como si estuviese al margen. Escuchaba a Luis Milla decir ayer que casi con toda probabilidad ni él ni sus chavales van a poder acudir a la ceremonia de inauguración, ya que se encontrarán ya en plena competición a 500 kilómetros de distancia de Londres (en Newcastle), por favor, no hagan esto con el baloncesto.

Hablar de baloncesto olímpico es hablar de Oscar Schmidt, Epi, Petrovic o Sabonis. Fue el zar lituano precisamente quien humillando a David Robinson en los Juegos de Seúl 88 provocó la aparición del llamado “Dream Team” en Barcelona 92, ese regalo irrepetible para los aficionados. Arvydas Sabonis mancilló el honor de la selección que más veces había conquistado el oro olímpico, los Estados Unidos, quienes nunca habían necesitado de llevar a sus jugadores profesionales y se habían bastado con sus jóvenes talentos llegados desde el “college”… hasta la aparición de Sabonis. La afrenta fue tan grande que el baloncesto estadounidense reaccionó mandando sus fuerzas más ilustres a recuperar aquella gloria perdida… y con ello salimos ganando todos los aficionados.  

Andrew Gaze jugó nada menos que cinco Juegos Olímpicos, alguno de infausto recuerdo para nosotros.


Como muchos aficionados de mi generación, mis primeros recuerdos baloncestísticos los asocio a 1984 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, aquella selección que todos conocemos de memoria (Corbalán, Solozabal, Llorente, Beirán, Epi, Sibilio, Itu, Margall, Jiménez, Arcega, Romay y De La Cruz), y conquistó la plata después de ganar a la Yugoslavia de Aza Petrovic, Dalipagic, Knego, Sunara, y por supuesto un jovencísimo Drazen Petrovic que ya comenzaba a hacer estragos en el baloncesto internacional, para caer en la gran final ante una selección USA en la que había una serie de jugadores que años más tarde, simplemente, se convirtieron en históricos (Pat Ewing, Alvin Robertson, Chris Mullin, Wayman Tisdale... por citar unos nombres… y por supuesto, claro, un tal Michael Jordan) 

Cuatro años más tarde permanecen aún más nítidos los recuerdos de Seúl. Tengo viva en la memoria la imagen de levantarme casi de madrugada para ver a nuestra selección enfrentarse a la Australia del magnífico cañonero Andrew Gaze (nuestro ejecutor en aquel torneo) o contra aquel magnífico Brasil de los Oscar y Gerson. Aquellos fueron como decimos los juegos del gran Sabonis, los juegos que cambiaron todo, y que elevaron aún más el nivel de los Juegos Olímpicos, donde años más tarde hemos asistido a enormes exhibiciones de baloncesto de jugadores como Sarunas Jasikevicius, Manu Ginobili, Vince Carter, Yao Ming o Pau Gasol, o ver imágenes tan maravillosas como la de Dirk Nowitzki como abanderado olímpico de su país. Todo eso lo quiere eliminar Stern, consternado por el hecho de que las grandes estrellas NBA, bien sean estadounidenses o internacionales, puedan acudir a un torneo que a los deportistas les reporta tanto espiritualmente, pero a su competición no repercute ningún beneficio, más bien ha de lidiar con la preocupación de las franquicias que ven a sus jugadores deseosos de acudir al evento más bonito para cualquier atleta, como si los únicos anillos que importasen fuesen los de campeón de la NBA, y no los mucho más universales anillos olímpicos.   

Manudona y la gloria olímpica.


jueves, 29 de septiembre de 2011

DEMASIADO CORAZON

El pasado martes discurría la tarde con el habitual carrusel de partidos futbolísticos de la Champions League (no sólo de baloncesto vive el tirador melancólico) cuando el bueno de Paquito Gonzalez daba una noticia de última hora de manera escueta, breve y concisa: Arvydas Sabonis había sufrido un infarto al corazón, el temido infarto, esa sombra que planea siempre sobre las cabezas de todos los que vamos llegando a una edad. 

El infortunio le sobrevino realizando lo que más le gusta, lo que mejor sabe hacer, y aquello que le ha dado la gloria, y recíprocamente él ha ayudado a hacer más grande: el juego del baloncesto. El pasado martes, como decimos, en plena cancha en su Kaunas natal sufrió un desvanecimiento que ha resultado ser un ataque a su enorme corazón de gigante lituano. Uno se imagina que no puede haber sitios más dulces para dejar la vida que una cama entre los brazos de la mujer amada, o una cancha de baloncesto practicando tu deporte favorito (así fue como nos dejaron el gran genio Pete "Pistol" Maravich, o el joven y brillante cineasta Ted Demme). Aunque por otro lado la actual inmortalidad que disfrutamos (uno es inmortal hasta el día de su muerte) nos gusta demasiado como para pretender abandonar esta condición y naturaleza. 

Afortunadamente las noticias que nos llegan desde Lituania hablan de un Arvydas fuera de peligro. Pero ha servido para darnos cuenta del impacto que tiene el gran pívot aún hoy en nuestras vidas, y desde luego pocos personajes más queridos por nosotros podrá encontrar el lector en este blog. En Sabonis se dan una serie de circunstancias que hacen que sea una figura casi paternal para “El tirador melancólico”. En primer lugar, para todos los que hemos nacido en los 70, significa uno de esos héroes de nuestra infancia, pubertad o adolescencia. Representante de la generación dorada del baloncesto del Este de Europa de los 80, un baloncesto europeo que vivía bajo la dictadura de dos potencias, yugoslava y soviética, haciendo que para el resto de los países alcanzar siquiera unas semifinales en cualquier torneo fuera una enorme hazaña. Por otro lado, como madridista, su paso por nuestro equipo lo recuerdo como quizás la última época en la que fuimos grandes de Europa y el Real Madrid era una referencia a nivel mundial en baloncesto. Sabonis también representa parte de esa nueva Europa que vimos cambiar a principios de los 90. Las descomposiciones de Yugoslavia por un lado, y del extenso coloso soviético por otro (todo ello unido a la caída del Muro de Berlín en el 89, acontecimientos que parecían hacer profética la canción de Ilegales “Europa ha muerto” ocho años antes, al menos la Europa que conocíamos) trajeron también consecuencias en el mundo del deporte, y ahí estuvo el gran Arvydas erigiéndose como líder de una Lituania que siempre ha vivido por y para el baloncesto casi como si fuera su religión. El Sabonis ex –jugador también es una figura que nos resulta francamente grata, siempre vinculado al baloncesto, a su país, era un placer verlo en las gradas lituanas el pasado Eurobasket acompañado de sus guapísimas mujer (miss Lituania 1989) e hija. Sus vínculos con España y nuestro baloncesto tampoco han desaparecido, concretamente con Malaga (posee una casa en Torremolinos), así sus tres hijos varones, Zygimantas, Tautvydas y Domantas, tratan de hacer carrera en la cantera del Unicaja y asegurar la pervivencia de uno de los apellidos más ilustres que ha dado el mundo de la canasta.    

Sufriendo por Lituania al lado de sus chicas.


Finalmente, y como ya expusimos en nuestra entrada “Safe european home”, en lo plenamente deportivo y baloncestístico, Sabonis ha sido el más grande, no tenemos duda, seguimos pensando lo mismo, ha sido algo excepcional, nunca hemos visto nada igual, y sólo las lesiones impidieron no desarrollar el auténtico potencial de un jugador que tuvo que conformarse con jugar por debajo de su 50%, pero que no tenía absolutamente ninguna fisura en su juego, todos los conceptos y aspectos de este deporte los dominaba con insultante facilidad… su único pero, como hemos dicho, el físico.   

Seul 88. Sabonis revolution.


Recordemos que sin el Sabonis de Seul 88 y su tunda al marine Robinson no hubiera existido el Dream Team de Barcelona 92. Él hirió de muerte al orgullo yankee, y cambió para siempre la manera de ver nuestro baloncesto desde el otro lado del Atlántico. En definitiva, cambió el baloncesto moderno.