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miércoles, 2 de agosto de 2017

EL CHACHO NO FUE EL ÚNICO



Judas, traidor, mentiroso, mercenario, pesetero… son algunos de los, quizás los más suaves, calificativos que ha recibido en las últimas semanas el base Sergio Rodríguez tras oficializarse su fichaje por el CSKA. Pese a que por activa y por pasiva se ha recordado que el Real Madrid no llegó a presentar ninguna oferta oficial por el jugador, un sector del madridismo sigue considerando que el Chacho no debería, bajo ningún concepto, vestir la camiseta de uno de los grandes rivales europeos del equipo blanco, en una muestra más de un fanático talibanismo que exige obediencia ciega y casi se diría esclavitud ante la entidad madridista obviando lo más maravilloso que puede tener un ser humano: el libre albedrio.


Hemos recopilado una serie de casos, una decena de nombres, más o menos ilustres del reciente pasado madridista (el que alcanzo a recordar), protagonistas también de desencuentros, salidas precipitadas, fugas y demás vicisitudes… al criterio del lector dejo que lo consideren traiciones, o simplemente escenarios naturales del deporte de elite. Juzguen ustedes.



FERNANDO MARTÍN (1981-1986/1987-1989): Uno de los grandes mitos del baloncesto madridista, y sin duda el gran mito de la década de los 80. En 1985 comienza su idilio con el baloncesto profesional estadounidense, probando con unos New Jersey Nets que se habían hecho con sus derechos vía draft. Pospondría su aventura NBA para el verano siguiente, pese al ofertón del Real Madrid (la prensa de la época habla de unos 50 millones de pesetas, el mayor sueldo de Europa en aquellas fechas), empeñado en retenerle para paliar el golpe de efecto del fichaje de Andrés Jiménez por el Barcelona. El Madrid perdió a su jugador franquicia y la selección española a una de sus estrellas, ya que en aquel momento los profesionales NBA no podían jugar competiciones internacionales. Lejos de suponer un trauma o quebranto emocional, la noticia llenó de orgullo al baloncesto nacional y en particular al madridismo. Su carrera en Estados Unidos fue anecdótica, pero para siempre quedará su condición de pionero, de rompedor de moldes establecidos. Volvió al club de sus amores a la temporada siguiente, donde jugó dos temporadas más hasta su desgraciado fallecimiento aquel maldito domingo de Diciembre de 1989.


DRAZEN PETROVIC (1988-1989): Uno de los mayores genios de la historia de este deporte. Vistió la camiseta madridista sólo una temporada, la cual sigue instalada en la memoria del aficionado blanco. Después de que el Barcelona no se decidiese a contratar al jugador de Sibenik, Ramón Mendoza no se lo pensaba para unir a la “bestia negra” madridista que lideraba la Cibona de Zagreb de los 80 a los Martín, Biriukov y compañía, pese a que eran notorias las diferencias con algunos de los pesos pesados del vestuario blanco (Corbalán e Iturriaga prefirieron abandonar la nave antes de compartir equipo con quien les había humillado tiempo antes en la pista, y con Fernando Martín la relación era inexistente, no podía ser de otro modo cuando Drazen había escupido a la cara al ala-pívot madridista después de que éste le tendiese la mano tras un partido en Zagreb) 160 millones por 4 años fue el contrato firmado por el croata. Contrato que rompió el primer año con su fuga a Portland pese a manifestar en la prensa española que no estaba negociando con la franquicia de Oregon. Tras varios dimes y diretes, finalmente a mediados de Agosto de 1989 saltaron las alarmas cuando el jugador no apareció al entrenamiento matutino del equipo. Tras comprobar que tampoco se encontraba en el domicilio, las investigaciones del club blanco confirmaron que junto a su novia y su representante había cogido un vuelo a Estados Unidos a través de la compañía American Airlines. Desde Portland llegó a declarar a Gigantes que volvería al Real Madrid en tres temporadas. Pese a todo, gran parte del madridismo le tiene en un pedestal.    



Los culebrones de Drazen.



ARVYDAS SABONIS (1992-1995): El “Zar” lituano emprendía su particular camino de redención tras su calvario con el talón de Aquiles con su sorprendente y rocambolesco (algún día hablaremos de ello en profundidad) fichaje por el Valladolid. Pese a no llegar a jugar nunca en su carrera al 100% de sus posibilidades (uno de sus médicos llegó a declarar que lo hacía al 30%), su calidad era tan descomunal que incluso un Sabonis mermado podía dominar Europa. Tras la amarga experiencia con Petrovic, Mendoza se lanzó a por la otra gran figura del baloncesto continental. 300 millones de pesetas anuales tuvieron la culpa. Pero no todo eran días de vino y rosas alrededor del lituano. Lorenzo Sanz, por aquel entonces vicepresidente madridista, era partidario de rebajar el sueldo del “Zar”, y compañeros de directiva incluso hablaban de venderlo, dado lo deficitario de la sección de baloncesto. Se encontraron con la firme oposición del llorado Mariano Jaquotot, quien luchó contra viento y marea por mantener el baloncesto madridista. En 1995 Sabonis acabó contrato y con la Copa de Europa bajo el brazo aceptó la mareante oferta de (otra vez) Portland, desestimando la renovación con el Real Madrid. Se despidió entre lágrimas en rueda de prensa y todo el madridismo entendió que el gran Sabonis merecía probar la aventura NBA. Fue un “rookie” atípico que llegó a jugar 7 temporadas en la franquicia de Oregon. Con 39 años se dio el gusto de jugar su última temporada en su casa, en el Zalgiris Kaunas, haciendo aún un baloncesto de escándalo y siendo MVP de la Euroliga.


JOE ARLAUCKAS (1993-1998): Después de despuntar en Málaga y Vitoria, Ramón Mendoza se hacía en verano de 1993 con los servicios de este ala-pívot de gatillo fácil para formar junto a Arvydas Sabonis una de las mejores (aunque de corta vida, sólo dos temporadas juntos) parejas interiores de la historia del baloncesto madridista. Recordado por su Copa de Europa del 95 y por su record anotador de 63 puntos en Euroliga ante el Buckler Bolonia, en 1996 renovó su contrato por tres temporadas más, de las que sólo cumplió dos. A partir del año siguiente comenzaron las desavenencias con el club, al que amenazó con demandar por impago. Desavenencias centradas en la figura del entrenador Miguel Ángel Martín, quien le llegó a apartar del equipo. En 1998 negociaría con el club la rescisión de su contrato para fichar al año siguiente por el Aris griego.   


DEJAN BODIROGA (1996-1998): El polivalente jugador serbio fichó por el Real Madrid en verano de 1996 por dos temporadas, aunque la intención del club después del primer año era ampliar su contrato. No lo lograron y una vez libre de ataduras contractuales aceptó la desorbitada oferta del Panathinaikos (450 millones por dos años, según la hemeroteca) para jugar en Grecia. Volvería a España… para recalar en el eterno rival, un Barcelona con el que lo ganaría todo. 


RAÜL LÓPEZ (2000-2002/2006-2009): Aunque parezca mentira a día de hoy, en aquella espectacular generación de los “Juniors de Oro” que ganaron sendos campeonatos europeo y mundial en 1998 y 1999, la gran estrella no era Pau Gasol (de hecho era suplente, siendo Germán Gabriel y Felipe Reyes la pareja interior titular) Al de Sant Boi se le veían maneras, pero al igual que en fútbol la revolución parecía llegar con los “bajitos”, con una pareja exterior absolutamente espectacular formada por Juan Carlos Navarro y Raül López. Con sólo 20 años el base de Vich era el protagonista del segundo traspaso (tras Milan Gurovic) más caro de la historia de la ACB. 350 millones de pesetas depositaba un recién llegado Florentino Pérez en las arcas del Joventut de Badalona para hacerse con los servicios del joven mago, quien no obstante se presentaba al año siguiente al draft de la NBA para ser elegido en el puesto 24 por Utah Jazz. Cumplió dos años de su contrato de cinco, y una vez pagada su cláusula de salida voló a Estados Unidos con el sueño de convertirse en el sucesor de John Stockton, tarea que no tengo duda hubiera culminado de no haber sido un asiduo visitante de enfermerías y quirófanos. El Madrid se guardaba sus derechos para Europa, pero la realidad era que tres años después el genio barcelonés volvía a la ACB, sí, pero al millonario Akasvayu Girona después de un acuerdo entre el club catalán y el Madrid, a pesar de que el conjunto entrenado por aquel entonces por Maljkovic no tenía base puro (Mous Sonko desempeñaba esa labor) Después de una mala temporada de los blancos, el club iría decididamente a por el base, convirtiéndose en pieza clave del equipo de Joan Plaza hasta que Ettore Messina decidió no contar con sus servicios.


MICKAEL GELABALE (2004-2006): Una de las apuestas de un Boza Maljkovic quien demostraba tener buen ojo con los jóvenes (fue el responsable también de la llegada del belga Hervelle) fue el alero francés fichado por dos años con opción a otros dos más. El club no pudo ejecutar dicha opción ya que el jugador escuchó la llamada de la NBA y dejó que Seatlle Supersonics ayudase a pagar su cláusula de salida de 700000 dólares. Fue uno de los jugadores claves en el mítico final de liga en el Buesa Arena. Aquel increíble parcial de 0-9 en 48 segundos para dar el título a los de Maljkovic se abre precisamente con un triple del francés.   


NIKOLA MIROTIC (2008-2014): Hasta la irrupción de Luka Doncic, se trataba de la gran perla de la cantera madridista. Con sobrada calidad para la NBA, se presentó al draft de 2011, del que salió elegido en el puesto 23 por Chicago Bulls. Pero no manifestaba prisa por emprender la aventura americana. Incluso en una entrevista concedida a Gigantes del Basket dejaba claro que no se iría del Madrid hasta que no ganase la Euroliga. Sin embargo en el tumultuoso verano de 2014, con la amargura de haber perdido las finales de Copa de Europa y Liga ACB, y a pesar de tener contrato en vigor (y de que el propio club le ofrecía una mejora del mismo), hacía las maletas rumbo a Ohio, desde donde se sigue declarando madridista confeso y sigue tanto a las secciones de fútbol como de baloncesto.


MARCUS SLAUGHTER (2012-2015): El “patito feo” del Madrid de Laso. Cuestionado al principio, acabó ganándose el corazón de los aficionados por su entrega y capacidad defensiva en la cancha, y su implicación con la causa madridista (recordada es su presencia en Munich entre los jugadores del equipo de fútbol tras el 0-4 en Champions) Tanto amor por el Real Madrid no le impidió, no obstante, y pese a tener contrato en vigor, aceptar una muy superior oferta del baloncesto turco, prácticamente triplicando su sueldo. Laso aún le echa de menos.   




Slaughter, madridista feliz... en Turquía.




WILLY HERNÁNGOMEZ (2015-2016): Otra joya de la cantera madridista. Aunque sólo jugó una temporada completa con el equipo senior, en la temporada 2012-13 ya debuta con el primer equipo, siendo posteriormente cedido al Cajasol sevillano. No obstante aquel verano de 2013 el club blanco le renovaba hasta 2017. En 2015 volvía a su entidad de origen, pero su impaciencia por jugar en la NBA le hacía no cumplir su último año. Lo cierto es que parece irle mejor al otro lado del charco, de modo que todos contentos. 



Después de refrescarnos la memoria con estos casos conocidos, cada uno de ellos distinto como distinto es el del Chacho, ¿merece realmente Sergio Rodríguez el linchamiento al que está siendo sometido? En mi opinión, en absoluto. ¿Cuál es entonces la diferencia con otros jugadores que abandonaron el club buscando mejorar su carrera profesional, pero siguen siendo queridos por el aficionado madridista? Creo, por un lado, que gran culpa la encontramos en la existencia de las “redes sociales” (que no padecieron jugadores como Martín o Petrovic), en especial una herramienta como Twitter que no pocas veces ha mostrado el peor lado del ser humano. Una red social en la que es norma jalear desgracias ajenas o insultar desde el anonimato, consigue crear una desastrosa tendencia de una fuerza desproporcionada, y es que los energúmenos “tuiteros”, quienes ellos mismos se vanaglorian de ser “haters” o “trolls” de internet, son los menos, pero son los más escandalosos. Hacen mucho ruido y cuales flautistas de Hamelin consiguen finalmente que muchos aficionados más o menos sensatos se sumen al linchamiento, como ese ejemplar padre de familia incapaz de proferir un exabrupto en su casa o en su trabajo, pero que los domingos, enervado por la fuerza grupal y el sentimiento de tribu se sorprende a sí mismo recurriendo a los más gruesos insultos al árbitro o jugador rival de turno en el campo de fútbol. El viejo mito de Jekyll y Hyde o las teorías freudianas del Yo, Ello y Superyo. El uso de la red social y su cobarde ventaja del anonimato para sacar a pasear tu lado oscuro. Por otro, que hablamos de un jugador tan capital que la huella dejada en el baloncesto madridista todavía es muy profunda. Pese a que algunos intenten engañarse a sí mismos hablando de un jugador sobrevalorado o que no tiene cabida en el Madrid actual, lo cierto es que están recurriendo a un “zorra y uvas” de libro. El Chacho es un jugador absolutamente único, y es ese dolor por haber visto marchar su magia lo que hace que algunos aficionados se pasen de frenada en su llanto por la huida del tinerfeño, de un jugador que marcó un estilo propio y hasta se crearon camisetas con su look barbudo. Sólo cabe confiar entonces en que el paso del tiempo ponga en situación de normalidad la relación de la afición con el genio baloncestístico del Chacho, destinado, guste o no, a ubicarse en un lugar privilegiado dentro del panteón de mitos madridistas.     




El Chacho, creando estilo.



jueves, 23 de junio de 2016

TOCALA OTRA VEZ, PABLO






"¿Os ha gustado lo que habéis visto?"



Finaliza la temporada ACB con el Real Madrid repitiendo título liguero (primera vez en 22 años) y repitiendo doblete de Copa y Liga (primera vez en 30 años) Laso, cabeza visible de este proyecto reconocible y con un estilo de juego con una personalidad muy marcada, engrandece su leyenda y agota los calificativos. Lo decía anoche en los micrófonos de “El partido de las 12” de la Cadena COPE, espacio que en plena Eurocopa de fútbol tuvo anoche la gentileza de abrir su edición hablando de baloncesto. Y es que el baloncesto, no sólo el madridista, le debe a Laso el haber reenganchado a tantos aficionados gracias a una propuesta con unas características que a estas alturas ya son de sobra conocidas: posesiones cortas, circulación de balón rápida, ritmo de juego alto, constantes rotaciones, libertad ofensiva, presión defensiva a las líneas de pase, zonas mixtas en “diamante” con constantes ayudas de los interiores al exterior, y la reivindicación del viejo axioma del basket ochentero: defensa, rebote y contraataque. El final de temporada de los blancos ha sido en constante modo apisonadora. Un balance de 18-3 en los últimos partidos ACB, incluyendo liga regular y eliminatorias por el título. Sólo pierden tres partidos, uno por cuatro puntos en Murcia, otro por un punto en Valencia y otro igualmente por un tanto en Barcelona. En este periodo de 21 partidos llegan al centenar de puntos en cinco ocasiones, y a los 90 en 16. Rodillo de Primavera. 


Decía Pablo anoche que lo que buscaba cuando llegó al Real Madrid en ese verano de 2011 en el que cambió todo era hacer un equipo reconocible más allá de los títulos. Lo ha conseguido y además los títulos no han parado de llegar. Quizás han llegado precisamente por eso. Por ser fiel a un estilo de juego definido y no dudar jamás independientemente de que el balón entrase o no en el aro rival. Tampoco ha dudado de sus jugadores, pese a las críticas que han recibido durante toda la temporada los fichajes del pasado verano, especialmente Thompkins y Taylor. Finalmente han sido claves para la consecución del título liguero, el primero con esa clase y finura y maravillosa muñeca (sus números en estas finales son un escándalo: 1 de 1 en tiros libres, 12 de 14 en tiros de 2 y 5 de 8 en triples… prácticamente todo lo que ha lanzado ha acabado dentro, alcanzando la perfección anoche con 14 puntos sin fallo), el segundo con un encomiable sacrificio defensivo sobre rivales de distintas características, posiciones y tamaños, especialmente brillante su trabajo sobre Satoransky en el tercer partido. Tampoco ha titubeado Laso cuando ha tenido que dar minutos importantes a un adolescente como Doncic a lo largo de la temporada y participando casi diez minutos en un tercer choque que ponía el 2-1 en la serie. Tampoco ha habido marginación alguna respecto a Willy Hernángomez (pese a los insidiosos rumores) quien ha sido jugador de rotación en todos los partidos de la serie. A todos nos gustaría ver jugar más minutos a Willy, talento joven nacional y canterano, pero ha de entender que mientras tenga por delante a dos monstruos como Felipe y Ayón, y mientras Nocioni siga sacando el colmillo cuando llegan los momentos decisivos, su rol ha de ser el del cuarto jugador interior. Veremos si su impaciencia no provoca la tan cacareada marcha a los Knicks de Phil Jackson, donde por cierto no se encontraría con José Calderón, traspasado ayer mismo a Chicago junto a otros dos jugadores a cambio de Derrick Rose. 


Recordaba Pablo también anoche la eliminación europea ante el Fenerbahce, y como el reconocimiento del público del Palacio, puesto en pie y aplaudiendo al equipo pese a la derrota, lo consideraba un título más: el de conseguir que el aficionado disfrute con su equipo más allá del resultado, algo que parecería casi quimérico en un club tan acostumbrado a una exigencia brutal que a menudo le lleva a la frustración. Laso ha demostrado que ganar no lo es todo en la vida, o mejor dicho, que hay muchas maneras de ganar, no sólo en un marcador electrónico colgando de un pabellón deportivo. Y es que el tipo de emociones que transmite el Real Madrid de Pablo Laso  tienen que entenderse en planos que van mucho más allá del mero resultado. Hay una capacidad, que por otro lado va intrínsecamente unida al baloncesto (y debería ir unida a todo el deporte en general cuando es bien entendido), de emocionar con gestos y detalles que difícilmente podrá comprender quien utiliza este juego únicamente como un instrumento para desahogar complejos infantiles basados en el “ser superior al resto”. Cuando uno ve jugar a un tipo como Carroll, por ejemplo, no se tiene la sensación de ver a un jugador que masacra el aro contrario para aplastar al rival, si no para estar en paz consigo mismo. Recuerden aquello de “Yeisi es amor” acuñado por el cachondo “doppelganger” del entrenador vitoriano, Pablo Lolaso, un tuitero tan entregado a la causa lasista (acentuando la vena sarcástica) que resulta ya difícil distinguir a Laso de Lolaso, y el propio Laso, qué cachondo también es un rato, siempre ha visto con buenos ojos y jamás ha censurado la existencia de su gemelo travieso en las redes sociales.    




El palo de la temporada, la eliminación ante el Fenerbahce. El público no les abandonó.



Gestos y detalles como el de los dos entrenadores abrazados en el túnel de vestuarios tras el cuarto partido que daba el título a los blancos. Alejados de las cámaras (aunque finalmente fueron pillados) y sin pose ni artificio ninguno, dos colegas de profesión que se respetan mutuamente, y que viven realidades distintas, ya que mientras Laso está dando a su club algunos de los mejores años de su historia y las cinco temporadas consecutivas más exitosas en los últimos 30 años (una realidad que ya viviera Pascual con el Barcelona, cuando año tras año llenaba las vitrinas blaugranas de títulos… precisamente hasta que llegó Laso al Madrid), el exitoso ciclo de Pascual en Barcelona parece tocar a su fin, y es que una Supercopa en dos temporadas es un botín demasiado exiguo para un club con el presupuesto del azulgrana. Suena Jasikevicius como relevo en el banquillo. Cuando toque hacer balance de los años de Xavi Pascual los datos serán elocuentes: 4 ligas, 4 supercopas, 3 copas del Rey y 1 euroliga. 12 títulos en 8 temporadas y media (en su primer curso coge el equipo en Febrero) El balance es realmente brillante. Bien, pues Laso alcanza igualmente 12 títulos… pero sólo necesita 5 años para hacerlo. Pero hay un dato que da más mérito todavía a lo conseguido por el vitoriano: desde la llegada de Laso al Madrid, Pascual sólo consigue cuatro títulos. Laso cambia totalmente la tendencia y voltea una situación que otorgaba al Barcelona de Pascual un dominio indiscutible dentro del baloncesto español. 


Escribí hace años en este blog, con motivo de la salida de Joan Plaza del Real Madrid, que era una pena que no pudiésemos asistir a un periodo de rivalidad entre Madrid y Barcelona con Plaza y Pascual en los banquillos, quienes podrían llegar a revivir los míticos enfrentamientos entre Lolo Sainz y Aíto García Reneses. Poco podía imaginar que el futuro nos iba a deparar cinco años en el que los clásicos entre los dos grandes de nuestro baloncesto nos iban a traer duelos que deben guardarse en las videotecas, con una calidad de juego increíble, marcadores ajustados, finales taquicárdicos, y anotaciones de otra época (y alguna que otra paliza histórica, como aquel 100-62 que endosan los blancos al eterno rival en la Final Four europea de Milán en 2014) Y lo mejor de todo, cinco años de duelos al límite pero con una deportividad exquisita. Siempre recordaremos estas temporadas. Así se escribe la historia de nuestro baloncesto.


Historia que sigue escribiendo Juan Carlos Navarro. Ayer se convirtió en el máximo anotador histórico de los play offs superando a otro mito, Jordi Villacampa. El aplauso y reconocimiento del Palacio al capitán madridista fue otro de los hermosos detalles que nos deja esta final, sabiendo reconocer la importancia de una figura exponencial dentro de la mejor generación del baloncesto español, esa que nos da alegrías verano tras verano y que tiene otro exponente en el capitán madridista, un Felipe Reyes que también hace historia al convertirse en el jugador con mayor valoración total de la historia en play offs, superando de una tacada a quien era líder, Alberto Herreros (quien no para de celebrar títulos igualmente ahora como director técnico) y precisamente su rival y amigo Juan Carlos Navarro. Y es que el eterno Felipe se marcó un partidazo para rematar la fiesta madridista, 11 puntos y 4 rebotes, con un 60% en tiros de campo y 5 de 5 tiros libres para alcanzar esos 18 de valoración que le sitúan como el jugador que más ha rendido nunca en eliminatorias por el título. Parece increíble pensar que muchos madridistas llegasen a pedir su cabeza en una picota en la felizmente olvidada era Messina.    




La generación del 80



Pero si hablamos de partidazo y de números, nadie mejor que Sergio Llull, justo MVP de las finales después de que ayer dinamitase definitivamente las series con 21 puntos y 5 asistencias. Si Navarro o Felipe son leyendas de nuestro baloncesto, el menorquín lleva camino de superarlos a todos. Podría retirarse ahora mismo y hablaríamos ya de uno de los mejores palmareses de la historia de nuestro baloncesto: 4 ligas, 4 copas del Rey, 3 supercopas, 1 Euroliga y 1 Intercontinental, además de 4 oros continentales, 1 plata europea, 1 plata olímpica y 1 bronce continental en selecciones nacionales. 13 títulos y 7 medallas. Pero es que además de eso ha sido dos veces MVP de las finales, y una vez de la Copa, Supercopa e Intercontinental. Además ha estado dos veces en el Quinteto Ideal de la ACB, y una en el Segundo Quinteto de la Euroliga. Una trayectoria con la que soñaría cualquier jugador en el momento de su retirada… lo asombroso de todo esto es que hablamos de un tipo que tan sólo tiene 28 años.


Se habla de sinfonías “inacabadas” cuando por alguna razón u otra el autor la deja inconclusa, bien porque el tiempo que le ha sido concedido en vida toca a su fin, o porque abandona el proyecto para afrontar otros retos. En el caso del autor de esta sinfonía baloncestística, Pablo Laso, está inacabada porque nadie sabe dónde puede estar su techo. La única manera de quebrar este sueño cestista hecho realidad sería cometiendo el disparate de cesarle o poniéndole tantas trabas que fuera incapaz de hacer a gusto su trabajo. Cada año supone un desafío distinto que el vitoriano supera con brillantez. Realizando una mejor temporada regular que el pasado curso (en 2015 finalizan con balance 27-7, este año con 29-5), la fortaleza del Barcelona, encaramado a una primera posición que finalmente asegura gracias al average obtenido en Diciembre en el Palacio, hace que tenga que luchar por el título desde la segunda posición con factor cancha en contra. Por si fuera poco la derrota en el primer partido sacaba a la palestra una demoledora estadística a favor del Barcelona, y es que en 39 eliminatorias a cinco partidos en las que los blaugrana comenzasen ganando 1-0 con factor cancha a favor nadie les había logrado superar hasta la fecha. Ha sido en la 40 y ha sido el Madrid de Laso, que lleva a la sección de baloncesto madridista a ganar por primera vez en su historia unas finales con factor cancha en contra y remontando un 1-0. Por si esto no bastase, también había que luchar contra los fantasmas del pasado, y es que en 2012, en la primera final por el título de Laso, el guión parecía exactamente calcado al mismo con el que llegaban ambos equipos al partido de anoche. En aquella ocasión Marcelinho Huertas hundía la moral de los blancos con un triple a tablero sobre la bocina que daba la victoria por un punto al Barcelona en el Palau. El equipo de Laso se rehacía de manera asombrosa y pasaba por encima de los culés en los dos partidos siguientes. Con 2-1 en la eliminatoria y después de haber ganado el tercer partido por nada menos que 26 puntos (85-59) la euforia se apoderaba del conjunto madridista y de un entorno y una afición que prácticamente daban por segura la consecución del título para los blancos. Sin embargo los de Laso no supieron rematar la faena y Lorbek y Mickeal (además de los triples de C.J.Wallace en el cuarto partido y una exhibición de Fran Vázquez en el quinto) acabarían dándole el título al Barcelona de Pascual. Pero este Real Madrid es mucho más maduro y Laso, qué duda cabe,  mejor entrenador que hace cuatro años. Un técnico que ha derribado de un plumazo viejos dogmas baloncestísticos, como los que hablaban de la importancia del “extra pass”, el tiempo de posesión, el ganar títulos desde la defensa (“es imposible ganar títulos recibiendo 80 puntos”, mantenían algunos), o el tener que utilizar grandes torres en la zona para dominar el juego (¿de verdad hay alguien en el Real Madrid que pueda estar echando de menos a Ante Tomic?) 



Porque desde que se sentó a este piano, Pablo Laso no ha dejado de interpretar piezas de seda baloncestística, y ya saben lo que pasa con los músicos que no dejan de tocar. Cada día son mejores. Por eso nos encanta que sigan tocando.  





Abonados al final feliz.










jueves, 21 de mayo de 2015

UN RÁPIDO REPASO A LA PENÚLTIMA JORNADA



Ayer se completó la jornada 33 de la liga ACB con el partido aplazado entre el Laboral Kutxa y Real Madrid debido a la Final Four cuyo feliz desenlace todos ya conocemos. Ha sido la penúltima jornada, o lo que es lo mismo y aplicando la lógica rajoyana, la anterior a la última.  ¿Qué queda por jugarse para el final de liga regular? Por un lado la configuración definitiva de los play offs, de los que ya se saben los ocho equipos clasificados, y quien acompañará a Fuenlabrada en las plazas de descenso, si el Manresa o el Gipuzkoa. 


El Baloncesto Sevilla ya está salvado matemáticamente, gracias a su victoria en el duelo directo en San Sebastián frente al equipo de Ponsarnau. El partido ofreció un grandísimo duelo entre dos de nuestros mejores jóvenes, Dani Diez (22 puntos y 9 rebotes) y Willy Hernángomez (20 y 6) El futuro del baloncesto español pasa por estos jugadores. El Bruixa d’Or Manresa obtuvo una victoria vital en casa ante el Movistar Estudiantes que le permite seguir teniendo opciones de salvación. Davin White de nuevo el mejor (21 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias) Buen final de temporada del base manresano.


Por arriba, lo más destacado ha sido la victoria baskonista en Vitoria ante un Real Madrid de resaca continental. Laso reservó a Llull, Ayon y Felipe Reyes, y aprovechó para dar minutos a los menos habituales como Campazzo o Mejri, aunque el mejor fue un Rudy Fernández que no dejó de creer en la victoria (26 puntos, con 8 de 11 en triples) El triple fue precisamente el arma baskonista, con un brutal 58%, 15 aciertos de 26 intentos, destacando San Emeterio con 7 de 10. Con este resultado el Laboral Kutxa certifica su condición de equipo de play offs y deja sin posibilidades a cualquier perseguidor.


El equipo maño se la jugaba en su visita a Las Palmas, una final para ambos equipos que ganó con solvencia el Herbalife Gran Canaria. Los de Aíto finalmente estarán en play offs. Enorme Eulis Baez (19 puntos y 11 rebotes) También certificó matemáticamente su presencia en post-temporada el Fiatc Joventut, sometiendo a un UCAM Murcia que con la derrota perdía cualquier opción de play offs. Vidal y Suton fueron los estiletes verdinegros.  


Otro duelo clave se vivió en Valencia, donde el Bilbao gana enteros para ser cuarto después de imponerse en La Fonteta. También había duelo directo, en este caso por la segunda plaza, entre Unicaja y Barcelona. Los de Pascual certificaron su gran momento con otra victoria. Ojo a los blaugrana que han quedado muy tocados tras la eliminación europea pero tienen el título liguero entre ceja y ceja. 


El Fuenlabrada llegaba a Tenerife virtualmente descendido, pero para que no hubiera ninguna duda, su derrota por 25 puntos les deja definitivamente como el peor equipo de la temporada. De nada han servido los numerazos de Panko durante la temporada (24 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias en esta ocasión) Cabría preguntarse incluso si el equipo no ha sido más que un vehículo para el lucimiento personal del jugador.


El Río Natura Monbus ganó en su visita a Andorra en el partido más intrascendente de la jornada, con otro buen partido de Maxi Kleber (14 puntos y 10 rebotes)      



San Eme sacó la metralleta


RESULTADOS: 

·         VALENCIA-DOMINION BB
·         73-78
·         MORABANC A.-RIO NATURA
·         65-74
·         HERBALIFE-CAI ZARAG.
·         85-67
·         FIATC JOV.-UCAM MUR.
·         77-54
·         GIPUZKOA B.-B. SEVILLA
·         67-69
·         UNICAJA-BARCELONA
·         61-74
·         IBEROSTAR-MONTAKIT F.
·         99-74
·         BRUIXA D'OR-MOVISTAR
·         81-75
·         LABORAL-R. MADRID
·         94-81

CLASIFICACION:


1
27
6
2
24
9
3
24
9
4
20
13
5
19
14
6
19
14
7
18
15
8
18
15
9
17
16
10
16
17
11
16
17
12
15
18
13
13
20
14
12
21
15
11
22
16
10
23
17
10
23
18
8
25


EL QUINTETO DE LA JORNADA:

J. BEIRÁN (IBEROSTAR TENERIFE) 18 pts (6 de 7 en TC), 7 rebs y 5 asists. 27 val.
F. SAN EMETERIO (4) (LABORAL KUTXA) 26 pts, 6 rebs y 3 asists. 27 valoración.
DANI DIEZ (3) (GIPUZKOA BASKET) 22 pts y 9 rebs. 28 valoración.
A. PANKO (8) (MONTAKIT FUENLABRADA) 24 pts, 6 rebs y 3 asists. 30 valor.
EULIS BAEZ (HERBALIFE GRAN CANARIA) 19 pts y 11 rebs, 29 valoración. 


ENTRENADOR: 

LUIS CASIMIRO (3) (BALONCESTO SEVILLA)


EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 

PAU RIBAS (16) (VALENCIA BASKET) 11.1 pts, 2.1 rebs y 4.3 asists. 14.9 valor.
A. PANKO (19) (MONTAKIT FUENLABRADA) 18.9 pts, 5.6 rbs y 2.2 asists. 19.4 v.
MARKO TODOROVIC (16) (BILBAO BASKET) 11.3 pts, 7.3 rbs y 1.2 asists. 17.5 v.
LUKE SIKMA (25) (IBEROSTAR TENERIFE) 11.5 pts, 7.1 rebs y 2.4 asists. 15.8 val.
AUGUSTO LIMA (18) (UCAM MURCIA) 10.2 pts, 7.1 rebs y 1.1 taps. 16.2 valor.


ENTRENADOR: 


PABLO LASO (7) (REAL MADRID)