Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Rodriguez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sergio Rodriguez. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de enero de 2018

LOS MEJORES DE 2017: NACIONALES




San Emeterio y Llull rindieron a un gran nivel en play offs.



Como ya explicamos en nuestra anterior entrada, cada vez tenemos menos tiempo para dedicarle a este blog, pero eso no quiere decir que no mantengamos algunas de nuestras tradiciones, como por ejemplo repasar el año finalizado y homenajear a quienes a nuestro juicio han sido protagonistas más destacados, tanto a nivel nacional como internacional y tanto en la cancha como en los banquillos. A diferencia de otros años y dado el escaso ritmo con el que estamos actualizando en los últimos tiempos, vamos a condensar todo ello en una dos entradas y no en cuatro, distinguiendo sólo entre nacionales e internacionales.


Empecemos por jugadores nacionales. El primer lugar del podio lo encabezaría a nuestro juicio Fernando San Emeterio, liderando a un Valencia campeón ACB y subcampeón de Eurocup y Copa del Rey, además de colgarse al cuello un meritorio bronce continental en el último Eurobasket. Hay un dato revelador sobre el carácter diferencial del cántabro, y es que se trata del único jugador en activo que puede decir que ha ganado dos ligas en dos equipos diferentes sin que ninguno de esos dos equipos sea Real Madrid o Barcelona. Muy meritorio. Y pese a que Bojan Dubljevic se llevó un merecido MVP de las Finales ACB, lo cierto es que San Eme fue el hombre clave de los taronja en todas las eliminatorias por el título. Finalizó los play offs con un tremendo 17 de 35 en triples (49%), comenzando su exhibición con los 3 de 5 que le endosó al Barcelona en el partido que daba pase a semifinales. Ahí esperaba su ex –equipo, el Baskonia, al que destrozó con 54 puntos en los 4 partidos de la serie, alcanzando la perfección en el cuarto encuentro que supuso el pase a la final (19 puntos sin fallo en el tiro) Con la selección de Scariolo volvió a vivir un rol más secundario, pero jugando unos nada desdeñables 19.8 minutos por partido (de hecho es el quinto jugador más utilizado por Scariolo tras los hermanos Gasol, Ricky Rubio y Sergio Rodríguez) A sus 33 años (en realidad acaba de cumplir 34 el 1 de Enero) y en plena madurez, hay que reconocer que ha vivido un 2017 que no podrá olvidar.


No podemos olvidarnos de Sergio Llull, al que también metemos en el podio de los tres protagonistas nacionales del año, con el mérito añadido de que no hemos podido disfrutar de su juego durante prácticamente los últimos cinco meses de 2017 (se lesiona el 9 de Agosto en el amistoso de preparación para el Eurobasket ante Bélgica) tras su rotura de ligamentos cuando su baloncesto estaba alcanzando cotas mayestáticas. Y es que hablamos del MVP de la Copa 2017, quien destrozó al Andorra (la noche del famoso campo atrás que, seamos sinceros, nadie pudo reconocer en directo) con 22 puntos, 11 asistencias y 7 rebotes, al Baskonia con 23 puntos y 4 asistencias y en la gran final al Valencia con 22 puntos y 4 pases de canasta. Demoledor. Y pese a la decepción de perder las Finales ACB ante los de Pedro Martínez, fue el gran dominador de los play offs por el título siendo el máximo anotador (17,4 puntos por partido) y el más valorado (18,1 de media) Pero sus exhibiciones no se limitaron al ámbito doméstico, ya que en Mayo se coronaba como MVP de la liga regular continental después de dominar la fase de grupos llevando al Real Madrid a la primera plaza con sus 16.4 puntos y 5.9 asistencias por partido. De no haber sufrido esa maldita y grave lesión no cabe ninguna duda de que hablaríamos del jugador español del año.


Pau Gasol lleva años siendo un clásico en cualquier resumen que se haga sobre el baloncesto español, y 2017 no es una excepción. Con 37 años se ha vuelto a echar a la selección nacional sobre los hombros para darnos otra medalla, en un Eurobasket en el que fue el único jugador interior incluido en el Quinteto Ideal (le acompañaron Alexey Shved, Luka Doncic, Bogdan Bogdanovic y el MVP Goran Dragic), y es que las cifras de 17.4 puntos, 7.8 rebotes y 2.6 asistencias hablan por sí solas. Sin llegar a los apoteósicos niveles de 2015, nos dejó exhibiciones como sus 26 puntos, 10 rebotes, 3 asistencias y 3 tapones ante Rusia en el partido que nos daba el bronce. En la NBA, sin ser la perfecta máquina de hacer “dobles-dobles” de antaño ha encontrado acomodo al amparo de Gregg Popovich en unos San Antonio Spurs con los que sigue aspirando a su tercer anillo de campeón, y respondiendo en un arranque de temporada complicado con la ausencia de Kawhi Leonard. Sin ir más lejos hace unos días ante Sacramento le veíamos conseguir el décimo triple-doble de su dilatada carrera en la mejor liga de baloncesto del mundo. Eterno Pau.



SOY LEYENDA



Estos son a nuestro juicio los tres grandes nombres del basket español en la cancha en 2017. También han sido protagonistas jugadores como Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, ambos liderando a la selección en el puesto de base y cambiando de camiseta finalizado el verano, con Ricky llegando a Utah y el Chacho volviendo a Europa, con un CSKA líder de Euroliga, o Pierre Oriola y Joan Sastre y sus saltos de calidad, debut con la selección absoluta incluido, o un Felipe Reyes que sigue batiendo records y cuya fecha de caducidad aún no se intuye.


Y vamos con los banquillos. Empezamos con un auténtico clásico en esta sección. Lucas Mondelo lo ha vuelto a hacer. Nos ha vuelto a hacer campeonas de Europa y nos ha erizado el vello sobre nuestra piel. Con una selección que se permitió el “lujo” de perder ante la anfitriona Chequía el último partido de la primera fase, y que después fue una apisonadora que destrozó respectivamente a Letonia, Bélgica y la gran favorita Francia en la final. Este verano no hizo falta recurrir a la épica o a canastas milagrosas. La fórmula Mondelo ya está a otro nivel. Y a nivel de clubes suma y sigue, campeón de Europa con el Dynamo Kursk con una de sus guerreras favoritas, Anna Cruz, y con un escalofriante balance de 18 partidos jugados saldados con 18 victorias. Ahí queda eso.




El Galactus del baloncesto femenino.



Pedro Martínez inscribe por fin su nombre en letras de oro en los banquillos españoles tras proclamarse campeón ACB con el Valencia. El mayor logro de su carrera, superior a la Korac ganada con el Joventut en 1990 frente al Scavolini de un joven Sergio Scariolo, cuando se hizo cargo del club verdinegro tras la salida de Herb Brown. Una ACB conquistada tras dos finales perdidas en 2017, en Copa ante Real Madrid y Eurocup frente a Unicaja. Tres finales y un título. Un gran año, que finaliza para Martínez tomando las riendas de otro habitual “outsider” del basket español como es el Baskonia, que endereza el rumbo de la mano del entrenador catalán.


Y un año más vuelve a colarse en el podio nuestro querido Pablo Laso. Esta vez nos ha costado, y es que con “sólo” la Copa del Rey en el zurrón de títulos parece que el año no ha sido demasiado brillante para el “coach” blanco, superado claramente por Obradovic en la Final Four de Euroliga y por Pedro Martínez en las Finales ACB, pero siendo justos, si recordamos quien es el entrenador que durante todo el 2017 más nos ha hecho disfrutar con su propuesta, ahí gana Laso con diferencia. Propuesta que siguió dando sus frutos con el liderazgo en temporada regular tanto en Euroliga como en ACB, y que se sigue plasmando en el comienzo del nuevo curso en el que lidiando contra adversidades de todo tipo y lesiones de sus hombres más importantes, tiene a su equipo vivo en Europa (cuarta posición, cuando escribimos estas líneas) y pasando el rodillo en Liga Endesa (balance 13-1)



Tampoco podemos olvidar el año de Joan Plaza, quien por fin le ha dado un título al Unicaja (Eurocup), los malagueños llevaban once años sin llevarse un trofeo a sus vitrinas (desde la liga de 2006), o sea que no es cuestión baladí. Otro triunfador ha sido Txus Vidorreta, ganador de la primera edición de la Basketball Champions League con el Tenerife, primer gran título para el cuadro insular, por otro lado.    



Pablo vs. Pedro, un duelo ya clásico en nuestro basket.




lunes, 21 de agosto de 2017

10 NOMBRES PARA EL EUROBASKET: BASES






A pocos días del comienzo del Eurobasket 2017, volvemos con uno de nuestros seriales favoritos de cara a los grandes torneos, el de dejar unos cuantos nombres a seguir, 10 por posición para 50 en total. En un campeonato en el que, por unas u otras razones (lesiones, descansos, desencuentros con federaciones o seleccionadores...) la cantidad de grandes ausencias daría para crear un auténtico “dream team” (Teodosic, Llull, Rudy, Felipe, Claver, Mirotic, Ibaka, Tomic, Parker, Batum, Gobert, Antetokounmpo, Hezonja, Rudez, Causeur, Gallinari, Koufos, Kanter, Vesely, Raduljica, Bjelica, Pleiss, Fesenko, Gortat, Jokic... por citar unos cuantos nombres que se me vienen a la cabeza), seguimos encontrando auténtico fulgor estelar y sensaciones de buen baloncesto. Comenzamos por los diez directores de juego que, por unas u otras razones creemos que deben ser los hombres a seguir. Hemos tenido que dejar fuera a jugadores que pueden brillar individualmente como Calathes, Rice, Strelnieks, Tabu o Luka Doncic (al que le dedicaremos otra entrada, ya que presumiblemente forme en el quinteto titular pero al lado de Goran Dragic), pero no caben todos. 



SERGIO RODRIGUEZ (1.91/31 AÑOS/ESPAÑA/CSKA MOSCU): El sucesor de Teodosic (quien en principio iba a encabezar esta entrada de no ser baja) en el conjunto moscovita. Pese a su decepcionante año en Philadelphia su posición en la selección española está de sobra consolidado. La baja de Llull va a otorgarle más galones en ataque y más tiros. No sería inusual verle compartir muchos minutos con Ricky Rubio en pista, más liberado de la dirección y centrado en el aro rival. Visión de juego, fantasía, bote y dominio del balón y además amenaza desde el exterior. Un base de lujo cuyo único pero puede encontrarse en la defensa.


GORAN DRAGIC (1.90/31 AÑOSESLOVENIA/MIAMI HEAT): El Bat-Man del baloncesto esloveno ya tiene su particular Robin en la figura de Luka Doncic. Pero a pesar de que la posición de base es la favorita del precoz genio del Real Madrid, Kokoskov dará la batuta de inicio al jugador de los Heat, una estrella NBA y uno de los bases con mayor capacidad anotadora de todo el torneo.


RICKY RUBIO (1.93/26 AÑOS/ESPAÑA/UTAH JAZZ): Después de su extraña temporada NBA, con un retroceso en su carrera para finalmente tras el All Star hacer algunos de sus mejores partidos como profesional, volverá a ser el base titular en una selección en la que sigue dando la sensación de que aún podría aportar algo más. Complemento perfecto del Chacho Rodríguez, aportando atrás lo que el tinerfeño no deja en pista. Pero por Dios, que alguien le diga que el moño de samurai no la favorece lo más mínimo.    




Ricky y Dragic, estrellas NBA para el Eurobasket.



DENNIS SCHRODER (1.81/23 AÑOS/ALEMANIA/ATLANTA HAWKS): Con Nowitzki retirado de la selección, las esperanzas germanas se depositan en este endiablado y veloz base,  para su desgracia unido a la reciente historia del basket español (aquel tiro libre fallado que nos hubiera llevado a la prórroga y que permitió nuestro pase a octavos en 2015, después de habernos clavado 26 puntos) Destaca tanto su capacidad anotadora como directora. La primera no cabe duda de que la veremos en el torneo, la segunda dependerá de su conexión con los jóvenes pívots alemanes. De esa conexión dependerá también la capacidad de progresar de Alemania en el campeonato.


MANTAS KALNIETIS (1.95/30 AÑOS/LITUANIA/ARMANI MILAN): Posiblemente el base de menor calidad de todo este listado, pero la falta de competencia en su puesto en su combinado hace de este clásico del Eurobasket (acude a su quinto torneo europeo) uno de los bases con más posibilidad de minutos y números del torneo, y un seguro para cualquier jugador del Supermanager de la web de la ACB. Fue el máximo asistente por partido en 2015.


TOMAS SATORANSKY (2.01/26 AÑOS/REP. CHECA/WASHINGTON WIZARDS): Claro que si hablamos de Kalnietis como un seguro, que podemos decir de Satoransky, con todavía menos competencia que Kalnietis y acudiendo como la gran estrella de su selección. Con las ausencias de Balvin y sobre todo de Vesely no parece que Chequia vaya a llegar muy lejos (otra ocasión perdida para uno de los países con mayor progresión cestera de este siglo), pero mientras estén con vida Sator hará estragos.    




Satoransky, el base total.



ALI MUHAMMED (1.78/34 AÑOS/TURQUÍA/FENERBAHCE): Ali Muhammed, quien no es otro que Bobby Dixon con su nombre turco. El pequeño y eléctrico base lidera a una selección siempre peligrosa cuando actúa como anfitriona, pese a que su roster, sobre el papel, no parece muy ilusionante.


PETTERI KOPONEN  (1.94/29 AÑOS/FINLANDIA/BARCELONA): En una selección plagada de talento exterior (Jamar Wilson, Sasu Salin, Ranniko…) la gran referencia de Finlandia sigue siendo este base-escolta más 1 que 2 en su selección nacional. Notable tiro exterior y una capacidad de dirección poco valorada (6 asistencias por partido en el Eurobasket 2015, sólo Kalnietis, Satoransky y Teodosic repartieron más juego que él)


NEMANJA NEDOVIC (1.91/26  AÑOS/SERBIA/UNICAJA): Con todas las reservas y dudas (una lesión en el hombro ha estado a punto de dejarle fuera del torneo, y poner a Djordjevic al borde de un ataque de nervios) En principio llamado a ser “back up” de Teodosic, debe dar un paso al frente (repetimos, si el hombro se lo permite) para demostrar que la evolución mostrada en Unicaja también es realidad en su selección.



THOMAS HEURTEL (1.89/28 AÑOS/FRANCIA/BARCELONA): No es la primera vez que Heurtel acude a un torneo internacional con la difícil tarea de hacer olvidar al mito Tony Parker. En el mundial de 2014 celebrado en nuestro país fue uno de los principales artífices de que quedásemos eliminados en octavos de final, y uno de los responsables de que Francia se subiera al podio (segundo máximo anotador y líder en asistencias de su selección) No le asusta la presión de suplir al mejor base galo de todos los tiempos. Viene de hacer un gran año en Turquía.   





Heurtel, y aquella maldita noche contra España.





miércoles, 2 de agosto de 2017

EL CHACHO NO FUE EL ÚNICO



Judas, traidor, mentiroso, mercenario, pesetero… son algunos de los, quizás los más suaves, calificativos que ha recibido en las últimas semanas el base Sergio Rodríguez tras oficializarse su fichaje por el CSKA. Pese a que por activa y por pasiva se ha recordado que el Real Madrid no llegó a presentar ninguna oferta oficial por el jugador, un sector del madridismo sigue considerando que el Chacho no debería, bajo ningún concepto, vestir la camiseta de uno de los grandes rivales europeos del equipo blanco, en una muestra más de un fanático talibanismo que exige obediencia ciega y casi se diría esclavitud ante la entidad madridista obviando lo más maravilloso que puede tener un ser humano: el libre albedrio.


Hemos recopilado una serie de casos, una decena de nombres, más o menos ilustres del reciente pasado madridista (el que alcanzo a recordar), protagonistas también de desencuentros, salidas precipitadas, fugas y demás vicisitudes… al criterio del lector dejo que lo consideren traiciones, o simplemente escenarios naturales del deporte de elite. Juzguen ustedes.



FERNANDO MARTÍN (1981-1986/1987-1989): Uno de los grandes mitos del baloncesto madridista, y sin duda el gran mito de la década de los 80. En 1985 comienza su idilio con el baloncesto profesional estadounidense, probando con unos New Jersey Nets que se habían hecho con sus derechos vía draft. Pospondría su aventura NBA para el verano siguiente, pese al ofertón del Real Madrid (la prensa de la época habla de unos 50 millones de pesetas, el mayor sueldo de Europa en aquellas fechas), empeñado en retenerle para paliar el golpe de efecto del fichaje de Andrés Jiménez por el Barcelona. El Madrid perdió a su jugador franquicia y la selección española a una de sus estrellas, ya que en aquel momento los profesionales NBA no podían jugar competiciones internacionales. Lejos de suponer un trauma o quebranto emocional, la noticia llenó de orgullo al baloncesto nacional y en particular al madridismo. Su carrera en Estados Unidos fue anecdótica, pero para siempre quedará su condición de pionero, de rompedor de moldes establecidos. Volvió al club de sus amores a la temporada siguiente, donde jugó dos temporadas más hasta su desgraciado fallecimiento aquel maldito domingo de Diciembre de 1989.


DRAZEN PETROVIC (1988-1989): Uno de los mayores genios de la historia de este deporte. Vistió la camiseta madridista sólo una temporada, la cual sigue instalada en la memoria del aficionado blanco. Después de que el Barcelona no se decidiese a contratar al jugador de Sibenik, Ramón Mendoza no se lo pensaba para unir a la “bestia negra” madridista que lideraba la Cibona de Zagreb de los 80 a los Martín, Biriukov y compañía, pese a que eran notorias las diferencias con algunos de los pesos pesados del vestuario blanco (Corbalán e Iturriaga prefirieron abandonar la nave antes de compartir equipo con quien les había humillado tiempo antes en la pista, y con Fernando Martín la relación era inexistente, no podía ser de otro modo cuando Drazen había escupido a la cara al ala-pívot madridista después de que éste le tendiese la mano tras un partido en Zagreb) 160 millones por 4 años fue el contrato firmado por el croata. Contrato que rompió el primer año con su fuga a Portland pese a manifestar en la prensa española que no estaba negociando con la franquicia de Oregon. Tras varios dimes y diretes, finalmente a mediados de Agosto de 1989 saltaron las alarmas cuando el jugador no apareció al entrenamiento matutino del equipo. Tras comprobar que tampoco se encontraba en el domicilio, las investigaciones del club blanco confirmaron que junto a su novia y su representante había cogido un vuelo a Estados Unidos a través de la compañía American Airlines. Desde Portland llegó a declarar a Gigantes que volvería al Real Madrid en tres temporadas. Pese a todo, gran parte del madridismo le tiene en un pedestal.    



Los culebrones de Drazen.



ARVYDAS SABONIS (1992-1995): El “Zar” lituano emprendía su particular camino de redención tras su calvario con el talón de Aquiles con su sorprendente y rocambolesco (algún día hablaremos de ello en profundidad) fichaje por el Valladolid. Pese a no llegar a jugar nunca en su carrera al 100% de sus posibilidades (uno de sus médicos llegó a declarar que lo hacía al 30%), su calidad era tan descomunal que incluso un Sabonis mermado podía dominar Europa. Tras la amarga experiencia con Petrovic, Mendoza se lanzó a por la otra gran figura del baloncesto continental. 300 millones de pesetas anuales tuvieron la culpa. Pero no todo eran días de vino y rosas alrededor del lituano. Lorenzo Sanz, por aquel entonces vicepresidente madridista, era partidario de rebajar el sueldo del “Zar”, y compañeros de directiva incluso hablaban de venderlo, dado lo deficitario de la sección de baloncesto. Se encontraron con la firme oposición del llorado Mariano Jaquotot, quien luchó contra viento y marea por mantener el baloncesto madridista. En 1995 Sabonis acabó contrato y con la Copa de Europa bajo el brazo aceptó la mareante oferta de (otra vez) Portland, desestimando la renovación con el Real Madrid. Se despidió entre lágrimas en rueda de prensa y todo el madridismo entendió que el gran Sabonis merecía probar la aventura NBA. Fue un “rookie” atípico que llegó a jugar 7 temporadas en la franquicia de Oregon. Con 39 años se dio el gusto de jugar su última temporada en su casa, en el Zalgiris Kaunas, haciendo aún un baloncesto de escándalo y siendo MVP de la Euroliga.


JOE ARLAUCKAS (1993-1998): Después de despuntar en Málaga y Vitoria, Ramón Mendoza se hacía en verano de 1993 con los servicios de este ala-pívot de gatillo fácil para formar junto a Arvydas Sabonis una de las mejores (aunque de corta vida, sólo dos temporadas juntos) parejas interiores de la historia del baloncesto madridista. Recordado por su Copa de Europa del 95 y por su record anotador de 63 puntos en Euroliga ante el Buckler Bolonia, en 1996 renovó su contrato por tres temporadas más, de las que sólo cumplió dos. A partir del año siguiente comenzaron las desavenencias con el club, al que amenazó con demandar por impago. Desavenencias centradas en la figura del entrenador Miguel Ángel Martín, quien le llegó a apartar del equipo. En 1998 negociaría con el club la rescisión de su contrato para fichar al año siguiente por el Aris griego.   


DEJAN BODIROGA (1996-1998): El polivalente jugador serbio fichó por el Real Madrid en verano de 1996 por dos temporadas, aunque la intención del club después del primer año era ampliar su contrato. No lo lograron y una vez libre de ataduras contractuales aceptó la desorbitada oferta del Panathinaikos (450 millones por dos años, según la hemeroteca) para jugar en Grecia. Volvería a España… para recalar en el eterno rival, un Barcelona con el que lo ganaría todo. 


RAÜL LÓPEZ (2000-2002/2006-2009): Aunque parezca mentira a día de hoy, en aquella espectacular generación de los “Juniors de Oro” que ganaron sendos campeonatos europeo y mundial en 1998 y 1999, la gran estrella no era Pau Gasol (de hecho era suplente, siendo Germán Gabriel y Felipe Reyes la pareja interior titular) Al de Sant Boi se le veían maneras, pero al igual que en fútbol la revolución parecía llegar con los “bajitos”, con una pareja exterior absolutamente espectacular formada por Juan Carlos Navarro y Raül López. Con sólo 20 años el base de Vich era el protagonista del segundo traspaso (tras Milan Gurovic) más caro de la historia de la ACB. 350 millones de pesetas depositaba un recién llegado Florentino Pérez en las arcas del Joventut de Badalona para hacerse con los servicios del joven mago, quien no obstante se presentaba al año siguiente al draft de la NBA para ser elegido en el puesto 24 por Utah Jazz. Cumplió dos años de su contrato de cinco, y una vez pagada su cláusula de salida voló a Estados Unidos con el sueño de convertirse en el sucesor de John Stockton, tarea que no tengo duda hubiera culminado de no haber sido un asiduo visitante de enfermerías y quirófanos. El Madrid se guardaba sus derechos para Europa, pero la realidad era que tres años después el genio barcelonés volvía a la ACB, sí, pero al millonario Akasvayu Girona después de un acuerdo entre el club catalán y el Madrid, a pesar de que el conjunto entrenado por aquel entonces por Maljkovic no tenía base puro (Mous Sonko desempeñaba esa labor) Después de una mala temporada de los blancos, el club iría decididamente a por el base, convirtiéndose en pieza clave del equipo de Joan Plaza hasta que Ettore Messina decidió no contar con sus servicios.


MICKAEL GELABALE (2004-2006): Una de las apuestas de un Boza Maljkovic quien demostraba tener buen ojo con los jóvenes (fue el responsable también de la llegada del belga Hervelle) fue el alero francés fichado por dos años con opción a otros dos más. El club no pudo ejecutar dicha opción ya que el jugador escuchó la llamada de la NBA y dejó que Seatlle Supersonics ayudase a pagar su cláusula de salida de 700000 dólares. Fue uno de los jugadores claves en el mítico final de liga en el Buesa Arena. Aquel increíble parcial de 0-9 en 48 segundos para dar el título a los de Maljkovic se abre precisamente con un triple del francés.   


NIKOLA MIROTIC (2008-2014): Hasta la irrupción de Luka Doncic, se trataba de la gran perla de la cantera madridista. Con sobrada calidad para la NBA, se presentó al draft de 2011, del que salió elegido en el puesto 23 por Chicago Bulls. Pero no manifestaba prisa por emprender la aventura americana. Incluso en una entrevista concedida a Gigantes del Basket dejaba claro que no se iría del Madrid hasta que no ganase la Euroliga. Sin embargo en el tumultuoso verano de 2014, con la amargura de haber perdido las finales de Copa de Europa y Liga ACB, y a pesar de tener contrato en vigor (y de que el propio club le ofrecía una mejora del mismo), hacía las maletas rumbo a Ohio, desde donde se sigue declarando madridista confeso y sigue tanto a las secciones de fútbol como de baloncesto.


MARCUS SLAUGHTER (2012-2015): El “patito feo” del Madrid de Laso. Cuestionado al principio, acabó ganándose el corazón de los aficionados por su entrega y capacidad defensiva en la cancha, y su implicación con la causa madridista (recordada es su presencia en Munich entre los jugadores del equipo de fútbol tras el 0-4 en Champions) Tanto amor por el Real Madrid no le impidió, no obstante, y pese a tener contrato en vigor, aceptar una muy superior oferta del baloncesto turco, prácticamente triplicando su sueldo. Laso aún le echa de menos.   




Slaughter, madridista feliz... en Turquía.




WILLY HERNÁNGOMEZ (2015-2016): Otra joya de la cantera madridista. Aunque sólo jugó una temporada completa con el equipo senior, en la temporada 2012-13 ya debuta con el primer equipo, siendo posteriormente cedido al Cajasol sevillano. No obstante aquel verano de 2013 el club blanco le renovaba hasta 2017. En 2015 volvía a su entidad de origen, pero su impaciencia por jugar en la NBA le hacía no cumplir su último año. Lo cierto es que parece irle mejor al otro lado del charco, de modo que todos contentos. 



Después de refrescarnos la memoria con estos casos conocidos, cada uno de ellos distinto como distinto es el del Chacho, ¿merece realmente Sergio Rodríguez el linchamiento al que está siendo sometido? En mi opinión, en absoluto. ¿Cuál es entonces la diferencia con otros jugadores que abandonaron el club buscando mejorar su carrera profesional, pero siguen siendo queridos por el aficionado madridista? Creo, por un lado, que gran culpa la encontramos en la existencia de las “redes sociales” (que no padecieron jugadores como Martín o Petrovic), en especial una herramienta como Twitter que no pocas veces ha mostrado el peor lado del ser humano. Una red social en la que es norma jalear desgracias ajenas o insultar desde el anonimato, consigue crear una desastrosa tendencia de una fuerza desproporcionada, y es que los energúmenos “tuiteros”, quienes ellos mismos se vanaglorian de ser “haters” o “trolls” de internet, son los menos, pero son los más escandalosos. Hacen mucho ruido y cuales flautistas de Hamelin consiguen finalmente que muchos aficionados más o menos sensatos se sumen al linchamiento, como ese ejemplar padre de familia incapaz de proferir un exabrupto en su casa o en su trabajo, pero que los domingos, enervado por la fuerza grupal y el sentimiento de tribu se sorprende a sí mismo recurriendo a los más gruesos insultos al árbitro o jugador rival de turno en el campo de fútbol. El viejo mito de Jekyll y Hyde o las teorías freudianas del Yo, Ello y Superyo. El uso de la red social y su cobarde ventaja del anonimato para sacar a pasear tu lado oscuro. Por otro, que hablamos de un jugador tan capital que la huella dejada en el baloncesto madridista todavía es muy profunda. Pese a que algunos intenten engañarse a sí mismos hablando de un jugador sobrevalorado o que no tiene cabida en el Madrid actual, lo cierto es que están recurriendo a un “zorra y uvas” de libro. El Chacho es un jugador absolutamente único, y es ese dolor por haber visto marchar su magia lo que hace que algunos aficionados se pasen de frenada en su llanto por la huida del tinerfeño, de un jugador que marcó un estilo propio y hasta se crearon camisetas con su look barbudo. Sólo cabe confiar entonces en que el paso del tiempo ponga en situación de normalidad la relación de la afición con el genio baloncestístico del Chacho, destinado, guste o no, a ubicarse en un lugar privilegiado dentro del panteón de mitos madridistas.     




El Chacho, creando estilo.



martes, 18 de julio de 2017

EL NUEVO SOLDADO DEL EJÉRCITO ROJO





Sergio y Milos invierten sus caminos.





Sergio Rodríguez vuelve a Europa. Después de su agridulce experiencia en Philadelphia y no conseguir ninguna oferta NBA ,en Europa el CSKA de Moscú apuesta por él para suplir a una de sus grandes figuras, un Milos Teodosic quien emprende el viaje inverso para reemplazar a Chris Paul en la dirección de juego de Los Angeles Clippers. Teodosic va a la NBA con la vitola merecida de ser uno de los mejores bases de Europa, rango que el mismo Sergio Rodríguez ostentaba después de haber deslumbrado en el Real Madrid de Laso, llegando a ser MVP de Euroliga en 2014. Veremos cómo le va al bueno de Milos, pero lo que vuelve a quedar patente tras el pasado curso del Chacho es la enorme dificultad para un base europeo de consolidarse en la actual NBA. En ese sentido resulta sangrante ver como se sigue poniendo en duda la carrera de Ricky Rubio, único europeo en la posición de base junto a Goran Dragic capaz de robar algo de protagonismo a los estadounidenses en esta auténtica edad dorada de la NBA en la posición de base. Si antaño era el pívot ese jugador quintaesencial, esa piedra filosofal sobre la que los equipos buscaban desarrollar su juego, ahora es el base el gran protagonista y un movimiento como el de Chris Paul a Houston Rockets provoca un inevitable efecto dominó a ambos lados del Atlántico. 



Parece el CSKA un equipo a la medida del Chacho. Con un entrenador como Dimitris Itoudis, quien al igual que Pablo Laso gusta de un baloncesto de corte ofensivo y de un ritmo alto en el juego, y evidentemente un equipo aspirante a todo título en juego. En lo económico la oferta resulta sencillamente mareante, de ser ciertos los 10.7 millones de euros por tres temporadas. Esto le convierte directamente en el jugador mejor pagado de Europa, por delante de Alexey Shved, otro jugador realmente genial y capaz de jugar en las posiciones de base y de escolta quien sin embargo también fracasó en la NBA como tantos europeos y de su nuevo compañero Nando de Colo, otro de los “killers” de la actual Euroliga, pero quien también debemos recordar que su paso por la mejor liga de baloncesto del mundo fue bastante discreto. Hablamos en estos tres casos de los únicos jugadores de Europa cuyo sueldo pasa actualmente de los tres millones de euros al año. 



No cabe duda de que Sergio Rodríguez dejó huella en la ACB y en el Real Madrid como presumiblemente lo hará en un CSKA en el que tendrá mando absoluto y será la gran estrella junto al citado De Colo, además de base titularísimo, ya que hay que recordar que además de la salida de Teodosic a la NBA los rusos han visto como su director de juego de rotación, Aaron Jackson, se ha sumado a la lucrativa moda de enrolarse en el económicamente poderoso baloncesto chino (al igual que jugadores como Bourousis, Scola, Langford, u otro Jackson, Edwing, máximo anotador de la última temporada en la ACB), por lo que la importancia del Chacho en el equipo moscovita, qué duda cabe, será todavía mayor que la que tenía en el Madrid de Laso. El aficionado a Euroliga por lo tanto podrá disfrutar de la magia tinerfeña de nuestro base internacional, aunque por desgracia sea en uno de los grandes rivales de nuestros equipos para alzarse con el título continental. Y es que en efecto, Sergio Rodríguez dejó una grandísima huella dentro del Real Madrid, tanto es así que ese pequeño pero ruidoso grupo de aficionados carentes de cultura deportiva pero plagados de fanatismo se han lanzado a las redes sociales para recurrir de nuevo al habitual exabrupto. Si ya el pasado verano su marcha a Philadelphia fue una afrenta (pese a que curiosamente este tipo de aficionados que se califican a si mismos de muy madridistas e intensos, y por tanto enemigos de la parte de la afición a que ven como corriente dañina y dominante y a la que han bautizado como “piperos”, siguen teniendo en un pedestal a Drazen Petrovic como ejemplo de ídolo y mito madridista del mundo de la canasta, cuando en realidad no ha habido jugador que haya protagonizado una jugarreta más sucia con el Real Madrid que el genio de Sibenik cuando huyo a Portland sin despedirse de nadie y a dos días de empezar la temporada), que en su retorno a Europa el Chacho vista el rojo del CSKA y no el blanco madridista ya es el colmo de los agravios. Pero la realidad es que es imposible que Sergio Rodríguez jugase la próxima temporada en el Real Madrid, por mucho que nos duela a los fans, por la sencilla razón de que el Real Madrid no ha intentado en ningún momento su fichaje. 




Jugando a meternos en las cabezas de Laso, Herreros y compañía, la cosa puede tener hasta su lógica. Llull y Doncic, pese a las protestas de los ortodoxos, han funcionado como bases. Es cierto que son jugadores polivalentes, sobre todo el esloveno, capaces de alternar distintas posiciones, pero para Laso son bases. El menorquín no tiene nada que demostrar, sencillamente está en el mejor momento de su carrera, mientras que el joven Luka domina el juego desde la dirección del mismo, en la posición que siempre ha reconocido como su favorita. Con dos jugadores de este calibre no es fácil la convivencia de un tercer base estelar. La situación es muy distinta a la de hace dos temporadas, cuando Doncic esperaba pacientemente aceptando el papel de tercer base. Dontaye Draper no ha aportado las soluciones que Laso esperaba y hace semanas que el club decidió apostar por Facundo Campazzo, jugador en propiedad de los blancos y quien ha realizado dos campañas excelentes en Murcia, como el tercer hombre a la hora de dirigir el equipo. Es cierto que desde la secretaria técnica se vigilaban los movimientos de Sergio Rodríguez, pero no hay constancia de ninguna oferta oficial al jugador y a buen seguro hubiera sido imposible exhibir el músculo monetario de un CSKA que vuelve a demostrar su calidad de club más poderoso económicamente del continente. El retorno del canario al Viejo Continente sólo podía contemplarse en uno de los grandes de Europa, como así ha sido. Es posible que si Llull hubiese decidido el salto a la NBA, o Doncic, por alguna razón, no siguiese la próxima temporada en el Madrid, o incluso si el club no tuviese en la recámara a uno de los mejores bases ACB de los dos últimos cursos, como ha sido el argentino Campazzo, la entidad presidida por Florentino Pérez hubiese echado el resto y hecho el esfuerzo para volver a vestirlo de blanco, como hizo en su momento con el contrato de Rudy Fernández, desistiéndole de jugar en el Barcelona, o como más recientemente ha hecho con la renovaciones de Llull y Ayón. Calificar de “traición” el fichaje del Chacho por el CSKA de Moscú sólo puede entenderse desde el forofismo más recalcitrante. Y es que mientras Sergio Rodríguez mantiene una magnífica relación con los trabajadores del club y con los ex –compañeros con quienes vivió los mejores años de su carrera deportiva (con algunos de los cuales volverá a intentar darnos otra alegría a finales de este verano con otra camiseta roja, en este caso la de la nuestra selección nacional), algunos aficionados siguen empeñados en buscar guerras civiles y emponzoñar el deporte más espectacular y disfrutable del mundo con sus explosiones biliares. Suerte al Chacho en su nueva andadura, porque la magia no conoce de colores, y poco importa que sea blanca o roja, si no que nos siga haciendo estremecer.  


Y por encima de todo debería estar el respeto hacia el deportista, máxime cuando hablamos de uno que ha sido capaz de hacernos disfrutar a todos los españoles durante tantos años con la camiseta de la selección española, y a nivel de clubes tanto a los de Estudiantes como los de Real Madrid como simplemente a quienes disfrutan de buen baloncesto sin forofismos. Por encima de todo el comprender que un ser humano, sea cual sea la disciplina a la que se dedique, tenga la libertad de poder escoger su próximo camino. En ese sentido tan respetable debería ser la decisión de quien prefiere desarrollar su carrera el mayor tiempo posible en el mismo club como la de quien busca constantemente nuevos retos, ¿o acaso alguien pensó que Pau Gasol cuándo dejó aquellos Lakers a la deriva para enrolarse en unos Chicago Bulls en crecimiento era un pesetero, un judas, un traidor y un mercenario, como se está calificando al Chacho?, ¿y cuándo dejó Chicago para ir a San Antonio, donde sus opciones de gloria eran aún mayores y le doblaron el sueldo? Sergio Rodríguez acertará o no en su decisión, pero hay una cosa impepinable: es su decisión, y como tal no compete a nadie más que él. Que nadie nos juzgue por nuestras decisiones, sea cual sea el ámbito en el que las tomamos.  





martes, 20 de diciembre de 2016

LOS MEJORES DEL AÑO: JUGADORES NACIONALES



Comenzamos uno de los clásicos seriales de nuestro blog por estas fechas, el repaso a los mejores del año, divididos en cuatro categorías: jugadores nacionales, internacionales, y entrenadores nacionales e internacionales. No hacemos de jugadoras ni entrenadoras debido a nuestro poco conocimiento sobre baloncesto femenino, aunque seguimos a la selección absoluta y Lucas Mondelo suele ocupar un sitio de honor en nuestros rankings particulares. Vamos sin más dilación con nuestro podio de jugadores nacionales. 


SERGIO LLULL: ¿Alguien tiene alguna duda de que hablamos del año de Llull?, repasemos sus logros. En Febrero, mientras era elegido MVP del mes de la ACB, levantaba la Copa del Rey gracias entre otras cosas a sus ocho puntos en el último minuto y medio en una durísima semifinal ante el Baskonia. En primavera arrasaba al Barcelona en unas finales ligueras de las que salía elegido MVP (otro para la colección), se colgaba un bronce olímpico en verano, y este curso ha comenzado como un tiro (MVP de Noviembre de la Euroliga) Ha protagonizado muchas de las mejores canastas del año, y sobre todo ganadoras. Por encima de todas la que aniquila al Valencia en La Fonteta desde su propia cancha, sin duda la canasta del año. Pero aún tenemos reciente en la retina el triple para llevar el partido a la prórroga ante Oklahoma City, o su canasta decisiva ante Panathinaikos en los instantes finales del partido de Euroliga. Con 13.5 puntos por partido es el segundo máximo anotador nacional ACB (sólo por detrás del eterno Mumbrú) y sus 5.5 asistencias le muestran como el cuarto mejor pasador de la liga (alguno sigue diciendo que no sabe jugar de base) En Europa todavía se muestra más decisivo, y es que sus 18.9 puntos y 6 asistencias por partido son una auténtica burrada y demuestran que estamos viendo el mejor momento de una carrera marcada por el éxito. Houston puede esperar.     




LLull se lo comió todo este año.




SERGIO RODRÍGUEZ:  El otro “Sergio”, santo y seña del desbocado estilo impuesto por Pablo Laso a su llegada al Real Madrid ha sido otro de los grandes dominadores del baloncesto nacional en 2016, contribuyendo decisivamente al doblete de Liga y Copa y colgándose una medalla olímpica en Río de Janeiro. Le ha dado tiempo también a batir el record de asistencias en un partido ACB, con las 19 que repartió ante el Fuenlabrada en Mayo de este año que finaliza. Todo ello antes de emprender su segunda aventura NBA, un escenario en el que está dando muestras de su calidad luchando por meterse en el Top Ten de los mejores pasadores, y al que llega firmando un contratazo que le ha hecho ser uno de los nombres propios del final de verano, cuando más se agitaba el mercado.  




La NBA y el Chacho. segunda parte de una historia de amor.



VÍCTOR CLAVER: No, nos hemos vuelto locos al incluir a Claver entre los mejores del año, pese a tratarse de uno de los jugadores más discutidos del baloncesto español de la era moderna, quizás precisamente por convivir con la mejor generación de nuestra historia, esa en la que con justicia el valenciano, sin llegar a brillar con la luz propia de los Gasol, Navarro y compañía, ha sido capaz de meter la cabeza. Sinceramente nos ha costado mucho elegir el tercer nombre, ya que todos los personajes que barajábamos (y de quienes hablaremos al final de esta entrada), o bien no han tenido un gran año a nivel colectivo, o individualmente han estado por debajo de su nivel. Sin embargo Víctor Claver tiene motivos para recordar el 2016 como un año estupendo, en el que ha vuelto a sentirse importante en una cancha de baloncesto. Fue uno de los mejores aleros altos de la pasada Euroliga, rubricando su campeonato con una gran eliminatoria ante el Barcelona en cuartos de final secando a todo un Justin Doellman, y llevando al Lokomotiv Kuban por primera vez en su historia a una Final Four de la máxima competición continental. De hecho ha sido el único jugador español con relevancia en la final a cuatro (Diop y Corbacho, por parte baskonista, apenas participaron) Hombre de confianza para Bartzokas, quien no ha dudado en llevárselo a un Barcelona que no acaba de arrancar, en parte debido a los constantes problemas físicos a los que Claver no ha sido ajeno. Bronce en Río, supo interceptar el balón australiano en la última jugada del partido para que nos pudiéramos subir finalmente al cajón medallista.      




Claver, valladar del "Loko".





 Como suele ser habitual, tenemos que citar unos cuantos nombres más que bien pudieran estar en nuestro particular podio. Nuestros jugadores NBA, con dos parejas de hermanos, una consagrada como Pau y Marc que si bien no han estado tan debajo de los focos como en otras ocasiones siguen formando parte de la aristocracia de la mejor liga de baloncesto del mundo, como bien demuestra que el mayor de Gasol se haya enrolado a las órdenes de Gregg Popovich para intentar el que puede ser último asalto a su tercer anillo de campeón. La otra pareja es la de los Hernangómez, quienes no han entrado con mal pie en la NBA, sobre todo Willy (6.1 puntos y 5.2 rebotes por partido en 14.5 minutos de juego por el momento) No nos olvidamos del gran momento del baloncesto en las islas, con un Albert Oliver en plan Benjamin Button y ya ganando títulos en Las Palmas, o Javier Beirán liderando al equipo revelación de esta temporada, un Tenerife que ya le echa de menos tras su rotura parcial del cruzado. Un veterano como Alex Mumbrú sigue escribiendo páginas históricas de la ACB, y no podemos dejar de citar al gran gladiador de nuestro baloncesto, un Felipe Reyes que sigue sumando títulos y hazañas. Todos ellos también han sido grandes protagonistas durante el 2016. 




Felipe y Mumbrú, viejos rockeros dando guerra.




miércoles, 10 de agosto de 2016

ROAD TO RUIN



Frustrados




España prolonga su agónico estreno olímpico sumando su segunda derrota consecutiva ante Brasil, en un partido que arroja sensaciones mucho más preocupantes que en el debut frente a Croacia. Tras lo visto ayer nos reafirmamos en que el primer partido jugado ante los hombres de Aza Petrovic no fue un mal estreno. Un encuentro dominado durante gran parte del mismo y sentenciado finalmente por un estratosférico Bogdanovic y por incomprensibles errores en ataque por parte de nuestro equipo. Pero lo cierto es que los minutos buenos fueron superiores a los malos. 


Nada que ver con lo vivido ayer en el Carioca Arena donde Brasil, pese a lo ajustado del resultado, fue muy superior en casi todas las facetas del juego. Condenados a jugar a remolque durante gran parte del partido desde que los cariocas impusieran su ritmo con la dirección de Huertas y las prestaciones de Hilario (increíble su capacidad para generar juego desde el pívot), y pese al mal partido de su gran estrella Leandrinho Barbosa, los de Scariolo dejaron sensaciones muy preocupantes, frustrantes, en uno de los peores partidos en ataque que ha jugado esta selección en mucho tiempo y en el que sólo una buena actitud defensiva y el sustento de los tiros libres (finalmente nuestra perdición, pero hay que recordar que los árbitros señalaron 31 faltas a los locales por 23 a los nuestros y que dispusimos de 33 lanzamientos desde el 4.60 por 21 del rival… si hubiera sucedido al contrario algunos estarían hablando de atraco) permitió que tuviéramos opciones de victoria hasta el final.


Hay cosas que se escapan a la comprensión analítica y la lógica baloncestística, como el hecho de que Ricky Rubio, uno de los mejores asistentes en la NBA, en 28 minutos en juego entre los dos partidos sólo haya sido capaz de repartir una asistencia, o que Pau Gasol, quien en las dos últimas temporadas ha estado lanzando en un porcentaje alrededor del 80% en tiros libres en la NBA y en el pasado Eurobasket se mantuvo en un 80.2% durante todo el torneo no sea capaz de llegar al 50% en estos Juegos, acumulando un desastroso 6 de 14.   


Lo del base de los Wolves comienza a ser de psicólogo. Dubitativo e inseguro, sólo se le reconoce por su abnegado sacrificio defensivo y sus ganas de luchar (algo creo que extensible a todo el equipo), su capacidad de pelear cualquier balón sigue intacta, pero su lastrada manera de jugar, como si cargara con pesos en sus tobillos, resulta sorprendente en un jugador acostumbrado a moverse de manera electrizante en la mejor liga de baloncesto del mundo. ¿Se le ha olvidado a Ricky jugar al baloncesto en territorio FIBA? Buenos minutos de Felipe Reyes nos metieron en el partido en el segundo cuarto tras besar la lona por 13-18 en el primero. Llull llegaba a ponernos cuatro arriba a falta de dos minutos para el descanso, pero una nueva desconexión ofensiva permitía un parcial de 0-7 para los brasileños que se marchaban 31-34 a los vestuarios. 


Continuaron los problemas ofensivos tras el descanso (sólo una canasta, con mate de Pau tras asistencia de Rudy en los primeros cuatro minutos del tercer cuarto), situación que Brasil aprovechó para estirar el marcador con el jugador de los Bulls Cristiano Felicio como protagonista. El argentino Magnano aprovechó con buen criterio a sus jugadores interiores, quienes en defensa realizaron un brutal trabajo de desgaste sobre Pau Gasol, recibiendo faltas personales constantemente y viajando en todo momento a la línea del tiro libre, y quienes en ataque se impusieron con claridad a nuestros pívots, aprovechando los picks&rolls (ese viejo déficit de nuestros bases quedándose enganchados en los bloqueos) o jugando por encima del aro. Hilario, Lima y Cristiano fueron un perfecto derbi de demolición que derribó la frágil confianza hispana. Pero fue precisamente la lucha física de jugadores como Claver y Reyes la que nos volvió a meter en el partido (45-45 a falta de dos minutos para el final de cuarto, con seis puntos consecutivos anotados desde el tiro libre) Incomprensiblemente y como pasara en el acto anterior, una nueva desconexión significaba un parcial de 0-8 para que comenzáramos el último cuarto con mucho por remar. 


Un 2+1 de Lima nada más iniciar los últimos diez minutos nos ponía contra las cuerdas. Rudy respondió con un triple, y a partir de ahí iniciamos una pequeña labor de zapa para ir limando poco a poco la diferencia, de nuevo muriendo atrás (Ricky sacrificándose cual peón con su quinta falta) y con algún destello ofensivo (triple de Llull) Volvía a pista el Chacho que con un triple tempranero nos ponía a un punto y hacía soñar con la remontada como tantas veces ha hecho con la camiseta blanca durante las últimas temporadas. En el posterior intercambio de golpes Brasil sacaría más rédito volviéndose a ir cuatro arriba a 3.45 del final. Respondimos con dos tiros libres y un triple majestuoso de Llull que nos ponía delante. El de Mahón clavaba una de esas canastas imposibles, con el tiempo de posesión apremiando, que hacía levantarse a todo un país. El 64-63 que reflejaba el marcador era uno de esos momentos mágicos que nos hacía revivir el pasado Eurobasket. Partidos resueltos si no con calidad si con oficio, sacrificio, y canastas decisivas. Pero quedaban dos minutos, y, en efecto, nos volvimos a condenar (da la sensación de que si los cuartos hubieran durado ocho minutos hubiéramos ganado el partido de calle) Sólo Llull volvería a anotar, desde el tiro libre, anotando el primero y fallando el segundo a un minuto del final. Quedaba un minuto. Había que morir en defensa. Pau le negaba la canasta a Huertas con un tapón que llevaba el balón a la línea de fondo, y el propio jugador de Sant Boi llevaba a Hilario al tiro libre. El pívot brasileño fallaba el segundo y a falta de 42 segundos teníamos bola y un punto arriba. Quedando tiempo para mínimo dos posesiones se antojaba un ataque vital. Gasol e Hilario intercambiaban los roles de la jugada anterior, y Nené cometía falta sobre Pau, quien confirmaba su desencuentro con el tiro libre fallando ambos lanzamientos. Brasil tenía posesión para ganar el partido y de nuevo Huertas, otro jugador acostumbrado a canastas imposibles, buscaba sentenciar. Sin éxito, pero España no supo cerrar el rebote y el vuelo de Marquinhos rebañando el fallo de su compañero y palmeando una canasta nos hundía en la miseria a cinco segundos del final. Llull intentó una canasta a la desesperada pero la concentración defensiva de Brasil, pese a permitir el rebote ofensivo de Rudy (que intentó un último lanzamiento ya fuera de tiempo), bastó para asegurar una victoria dramática pero merecida para los cariocas.     



Pau y el tiro libre. Un extraño divorcio.



La sensación es que Brasil fue muy superior, y lo demuestra el hecho de que lideró el marcador en casi todo momento. Pero por otro lado repasando la película del partido vemos que hay dos desconexiones muy concretas que permiten sendos parciales de 0-7 y 0-8 en el segundo y tercer cuarto respectivamente, y que incluso tuvimos serias opciones de ganar el partido (pero de nuevo en un final a cara o cruz, como contra Croacia, nos tocó la cruz) De modo que un repaso al choque de ayer nos hace no ser tan cruentos con la derrota, por mucho que nos doliera. ¿Hay argumentos para la esperanza? Sin duda. Personalizando, los centraríamos en Sergio Rodríguez y Sergio Llull. Dos jugadores acostumbrados a jugar sin red y sin miedo al vacío. Con ellos en pista todo es posible, incluso ganar los tres partidos que quedan. Y por supuesto, Pau Gasol. Simplemente porque es Pau Gasol. En el plano negativo preferimos no centrarnos, por la sencilla razón de que llevamos ya largo tiempo pensando que hay demasiada gente ya que ve lo malo del baloncesto y nosotros preferimos destacar lo bueno (raro es que en este blog vean que descalifiquemos a algún jugador o entrenador) Comprendemos la frustración del aficionado, pero desde luego no podemos respetar que esa frustración la paguen con precisamente los jugadores que más alegrías nos han dado en nuestra historia. Respecto al entrenador, esa figura que sólo parece existir en las derrotas y de la que nadie habla en las victorias, nosotros también tenemos alguna duda lógica. ¿Cómo es posible que Willy Hernángomez pase de ser el mejor jugador de la gira a apenas jugar en la competición?, ¿de qué sirve entonces la gira de preparación? En el tema Abrines si nos parece coherente. Jugó un solo partido de preparación, el primero, y se jugaba ser el jugador número 12 del roster junto a San Emeterio. Fuese quien fuese el elegido sabíamos que apenas iba a contar (y, créanme, y si no me creen repasen el resto de los partidos del torneo… todos los equipos excepto USA manejan una rotación de prácticamente 9 jugadores, no los 12 seleccionados) Sí consideramos que Calderón debería tener más minutos ante el mal momento de Ricky y con el peligro de sobrecargar de minutos al Chacho, un jugador genial pero que necesita ser dosificado por su excesiva tendencia a acaparar tanto juego, lo cual le puede llevar a cierta ofuscación ante el mínimo signo de cansancio, más mental que físico. 



El tan cacareado “Road to Río” con el que nos han bombardeado en los últimos tiempos lleva camino de convertirse en un homenaje al cuarto LP de Ramones, “Road to Ruin”. Aquel disco de 1978 se cerraba con un tema titulado “It’s a long way back”, es un duro camino de regreso. Esperemos que ese camino de regreso de momento nuestra selección lo postergué, afrontando con acierto tres auténticas finales. La primera de ellas contra Nigeria. Rival que no será nada fácil visto lo complicado que se lo pusieron a toda una Lituania. Argentina, por otro lado, cuenta sus dos partidos por victorias tras vencer a una gran Croacia. Parece que el enésimo “último baile” de los Scola, Ginobili y Nocioni va a obligar a la orquesta a no bajarse del escenario. Viejos rockeros.  








martes, 5 de julio de 2016

"FEAR THE BEARD" EN PHILADELPHIA






La NBA vivió un 4 de Julio (fiesta nacional en Estados Unidos por el Día de la Independencia) de auténtica locura con una serie de movimientos claves para entender lo que será el próximo campeonato, y que pone de relieve que esto no puede ser más que el principio con las cantidades astronómicas que se ven obligadas a manejar las franquicias (y cuando decimos que se ven obligadas es porque literalmente tienen que hacerlo, debiendo gastar un 90% del máximo del límite salarial en sueldos, es decir, unos 85 millones de dólares, o de lo contrarían esas mismas franquicias serán sancionadas por la NBA) Durant hacía estremecer los cimientos de la liga comunicando su marcha a los subcampeones Golden State Warriors, el equipo del 73-9 la pasada temporada, después conocíamos que nuestro mejor jugador de la historia y uno de los agentes libres más codiciados de este verano, Pau Gasol, ponía rumbo a San Antonio, para seguir aspirando al anillo en un equipo en el que presumiblemente ya no estará el mejor “cuatro” de todos los tiempos, Tim Duncan, y donde compartirá protagonismo en la pintura con LaMarcus Aldridge. Todo esto unido a la locura en contratos vista en días recientes, con Mike Conley llevándose la palma. El base de los Grizzlies, director de juego sobrio y posiblemente infravalorado en la mejor época de bases que pueda recordar de la NBA, renovaba por la franquicia de Tennessee por nada menos que 153 millones de dólares por cinco temporadas. Una cifra record sobre todo si tenemos en cuenta que el bueno de Conley ni siquiera ha sido All Star (aunque insistimos en que en la época actual, y ciñéndose al hecho de que sólo en el Oeste ya tiene en su puesto competencias como las de Stephen Curry, Russell Westbrook, Chris Paul o Damian Lillard, parece un dato secundario) 


Pero a última hora del día conocíamos otra noticia realmente impactante para los aficionados y que ha hecho correr ríos de tinta, no tanto en la NBA como en nuestro país. Sergio Rodríguez, pieza angular del Real Madrid de Pablo Laso ganador de 12 títulos en 5 años, vuelve a la NBA.
 

Se venía especulando desde mediada la temporada pasada con la posibilidad de que El Chacho, después de ganarlo todo con el Real Madrid, intentase de nuevo la aventura estadounidense, buscando sacarse la espina después de cuatro temporadas (las tres primeras en Portland, la última entre Sacramento y New York) en las que apenas jugó 13.2 minutos en 285 partidos, dejando unas medias de 4.3 puntos y 2.9 asistencias. Pudimos comprobar esporádicas explosiones de su talento, como los 23 puntos y 10 asistencias ante Denver en su año rookie, 24 puntos y 5 asistencias ya con la camiseta de Sacramento ante Nueva Orleans (compartiendo por aquel entonces vestuario con el “Chapu” Nocioni), o su partido posiblemente más recordado, pese a que no fueron sus mejores estadísticas (anotó 12 puntos y no repartió ninguna asistencia), pero fue capaz de liderar un parcial de 11-0 en el Madison frente a Washington, con dos triples y una espectacular canasta a aro pasado para remontar el partido y acabar recibiendo la ovación de uno de los pabellones más míticos de toda la NBA. Era Abril de 2010 y los contactos con el Real Madrid para volver a Europa ya estaban muy avanzados gracias a las gestiones del nunca bien ponderado Alberto Herreros.  




El Chacho en Sacramento, donde esperaba Nocioni.



Por eso cuando hace unos días en el “Media Day” de la selección española Sergio aseguraba su deseo de cumplir sus dos años de contrato con el Real Madrid la afición blanca respiró aliviada. Los rumores de su marcha a Brooklyn Nets parecían quedar definitivamente sepultados. Pero nadie contaba con la oferta de unos Philadelphia 76ers necesitados de reforzar el puesto de base con un jugador experimentado capaz de alimentar con balones a sus prometedores y jóvenes pívots, Noel, Okafor y el esperado y “maldito” Joel Embiid (aún no ha podido jugar un solo partido en la NBA a causa de sus lesiones en el pie derecho, que ya le han hecho pasar dos veces por el quirófano), además del alero Ben Simmons, número uno del último draft. El Chacho se va a un equipo sin presión de obtener resultados inmediatos, en el que todo lo que sea pasar de las 20 victorias será visto como un auténtico éxito (en las últimas tres temporadas han ganado 19, 18 y 10 partidos respectivamente, con descaradas pretensiones de “tankeo”, es decir, dejándose llevar en la mayoría de partidos buscando una posición muy baja en la clasificación para obtener mayores beneficios en la lotería del draft), en el que posiblemente sea el base titular y juegue una cantidad importante de minutos y se codee en los primeros puestos entre los repartidores de asistencias (donde esperamos que se siga viendo a otro ilustre internacional español, Ricky Rubio) Lo hace con un gran  contrato de ocho millones de dólares por una temporada, tras la cual y como agente libre podrá valorar su futuro todavía con 31 años y varias temporadas de buen baloncesto por delante. Aunque la noticia sea dolorosa para el madridismo no queda más que reconocerle agradecimiento por todo lo hecho con la camiseta blanca y desearle suerte en su segunda etapa NBA. 


Poco, prácticamente nada, tiene que ver este Chacho con aquel tímido veinteañero que desembarcó en Portland en 2006 recién proclamado campeón del mundo con nuestra selección española. Era el jugador más joven de aquel roster, y había sido elegido por Phoenix en la posición 27 del draft de aquel mismo año junto a bases que acabarían destacando como Rajon Rondo o Kyle Lowry. Su último curso en el Estudiantes había sido magnífico, promediando 10 puntos y 5 asistencias por partido con 19 años, y era uno de los grandes “prospects” en su posición del baloncesto europeo. Ahora es sencillamente uno de los bases que ha dominado el baloncesto continental en los últimos cinco años, gracias a su “resurrección” en la que ha tenido mucho que ver un Pablo Laso que ve torpedeada su línea de flotación y se ve obligado a reinventarse una vez más. Y es que la sociedad de los “sergios” ha sido por encima de todos los demás aspectos la que ha dotado de una personalidad más reconocible a este Real Madrid que ha maravillado a Europa no sólo a base de títulos si no sobre todo a base de juego. Llull se queda sólo como representante del juego desbocado y vertical y el conjunto blanco obligado a buscar en el mercado una opción que les haga mantener la competitividad y, a ser posible (esto más difícil) sea capaz de adaptarse al juego que propone Laso. En ese sentido hay que recordar que el primer año del Chacho en el Madrid, aún con Messina, promedia un discreto 6.38 de valoración en liga regular, para subir a 10 en la primera temporada a las órdenes de Laso.


Lo cierto es que Sergio Rodríguez debe ser considerado por méritos propios una de las grandes leyendas del baloncesto blanco de todos los tiempos. Seis años de servicios plasmados en 3 ligas, 4 copas, 3 supercopas, 1 euroliga y 1 intercontinental. Mejor pasador ACB la pasada temporada y en la 2013-14. Miembro del Quinteto Ideal ACB en las tres últimas temporadas. Jugador Más Espectacular de la temporada 2013-14. Miembro del Quinteto Ideal de la Euroliga 2013-14 y MVP de la competición aquella temporada. MVP de la Supercopa en 2013. Sólo Felipe Reyes y Sergio Llull pueden presumir de tener un mejor palmarés con la camiseta blanca en los últimos 30 años de la sección de baloncesto del Real Madrid.   


En efecto, mucho ha cambiado desde aquel lejano 2006 (hace justo diez años, buscando una cifra simbólica a la hora de elegir su retorno a la mejor liga del mundo) en el que El Chacho jugó su primer partido en la NBA. Entre otras cosas su cambio de look. De aquel jovencito pelado y barbilampiño a su llamativa y poblada barba que ha paseado su magia por todas las canchas de Europa durante esta década, y que ahora va a regalar su fantasía a la ciudad del amor fraternal, una Philadelphia que quiere competir con el Houston de James Harden a la hora de decir a los equipos rivales: “fear the beard”. 





MVP de la Euroliga, acrecentando su leyenda.