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martes, 8 de septiembre de 2015

FRANCIA IMPONE, LETONIA RUGE, RUSIA SE HUNDE


Echamos un vistazo a los grupos A y D del Eurobasket, que con su tercera jornada de ayer clarifican en cierta manera su configuración de cara a octavos de final, al menos en el caso del A, ya que el D muestra una igualdad tremenda, como tremendos fueron los finales de la mayoría de los seis partidos jugados ayer. Nadie ganó por más de siete puntos, hubo una prórroga, tres canastas ganadoras, y un triple fallado que pudo haber dado otra prórroga. Eurobasket en estado puro. 


Francia ya es virtualmente equipo de octavos de final, y como se preveía todo apunta a que será primero del grupo A. Es el único equipo con balance 3-0 de todo el torneo en estos momentos (a la espera de lo que hagan hoy Serbia y Grecia) Su juego por ahora no impresiona, no les hace falta. Están jugando a medio gas y a Tony Parker se le ve con el freno de mano echado y sólo sacando la varita de la genialidad cuando es realmente necesario, como ayer frente a una correosa Polonia. Parker, por cierto, se ha convertido ya en el máximo anotador de la historia del Eurobasket, superando al mítico Nikos Gallis, aunque la media de Gallis es muy superior a la del francés (31.2 puntos por partido el griego, 16.6 el galo) Simplemente devastador resultó el Gallis del 87, con 37.8 puntos de media, 40 en la inolvidable final ante la URSS en el enfervorecido Pabellón de La Paz y La Amistad (que por aquel entonces hacía honor a cualquier cosa menos a paz y amistad) Parker, base puro, no ha necesitado tanta obsesión anotadora como el escolta griego, aunque ambos comparten similitudes en su juego, sobre todo un fantástico manejo del uno contra uno y un endiablado cambio de ritmo que les hace ser imparables en penetración. Hay que quitarse el sombrero ante el jugador de los Spurs, estrella NBA consagrada desde hace años que nunca ha perdido el compromiso con su selección nacional pese a las numerosas decepciones que se iban acumulando en esta brillante generación de baloncestistas galos (decepciones provocadas la mayoría de las veces por España), hasta llegar a estos momentos de gloria actuales en los que son campeones de Europa, subcampeones del mundo, y por supuesto grandes favoritos para revalidad título continental. 


Polonia está demostrando mucho oficio y su balance de 2-1 le hace ser candidato a la segunda plaza del grupo, posición que dirimirá en su próximo partido frente a Israel, con idéntico balance. Finlandia acecha en cuarta posición con balance 1-2, y también tiene opciones de ser segundo de grupo si vence respectivamente a Bosnia y Polonia. Apostaría por ellos. Israel empezó muy fuerte pero ayer sumó su primera derrota ante una Bosnia que ya ha cumplido estrenando su casillero de victorias. Los de Ivanovic intentarán colarse entre los cuatro primeros, lo que sería un exitazo, pero para ello deben ganar a Finlandia y Rusia, dos partidos muy complicados. El primero porque Finlandia parece superior, y necesita asegurarse la clasificación. El segundo porque Rusia, aún con una plantilla tan mediocre, cuesta pensar que aunque sólo sea por vergüenza torera vaya a irse de vacío y sin una victoria en el torneo. Rusia, por cierto, aún tendría opciones de pasar ganando sus dos restantes partidos… el problema es que el próximo es contra Francia.   


En Bosnia causa furor el desenfadado nuevo look de un rejuvenecido Dusko Ivanovic y su melena de malote, pero lo importante de verdad es que por fin ha aparecido Elmedin Kikanovic. Horrible ante Polonia, discreto ante Francia, héroe ante Israel con 17 puntos y 3 rebotes, un triple para forzar la prórroga, y una canasta sobre la bocina para la primera victoria bosnia. Pudimos tener otra prórroga en el Francia-Polonia, si Gortat hubiera acertado con su triple final. Posiblemente el pívot de los Wizards no sea la mejor opción para un lanzamiento de este tipo, sobre todo si tienes a un desatado Wacynski en pista (18 puntos, 4 de 7 en triples) Y emoción también en el Finlandia-Rusia, con Koponen anotando la canasta decisiva para que los fineses sigan con opciones de octavos de final. 


Cuatro equipos (Chequia, Bélgica, Letonia y Lituania) empatados a dos victorias y una derrota, Estonia con 1-2 (sorprendente triunfo ante Ucrania) y una Ucrania desahuciada con 0-3, es lo que arroja el imprevisible grupo D tras tres días de competición. Los tres resultados de ayer fueron sorprendentes. Primero con una Bélgica derrotando a Lituania, gran favorito para ser primero de grupo, con Lojeski palmeando el fallo de Van Rossom sobre la bocina. Después con Chequia cayendo con claridad ante Letonia, en un partido dominado desde el comienzo por los anfitriones del grupo. Le está sentando bien el factor cancha al equipo de Bagatskis. Y para finalizar, Ucrania incapaz de sumar su primera victoria frente a una Estonia que sobre el papel podía parecer la selección más débil del campeonato, sin ningún jugador estelar en ninguna gran liga europea. El tirador Gregor Arbert dejó una de las actuaciones de la jornada con 26 puntos. 



Grupo por lo tanto muy abierto, en el que creo que Lituania sigue teniendo más opciones que el resto para ser primeros. Su próximo partido es contra Estonia, presumible victoria, y posteriormente le puede valer incluso la derrota contra República Checa, dependiendo lo que suceda entre belgas y checos en su próximo encuentro, partido de pronóstico incierto. Ojo a Letonia, que pese a tener average negativo (-1), le queda un calendario plácido (Ucrania y Estonia) Lo que parece claro es que los cuatro equipos con dos victorias, es decir, checos, belgas, letones y lituanos, son los que van a seguir en liza. El objetivo lógicamente es quedar lo más arriba posible para evitar en los cruces a griegos y croatas y buscar un cruce más accesible.       



Dusko se desmelena

martes, 17 de junio de 2014

LOS VIEJOS NUEVOS SPURS





San Antonio Spurs vuelve a reinar en la NBA. Es su quinto anillo de campeón, y llega 18 años después de que Gregg Popovich se hiciese cargo de la dirección del equipo desde el banquillo, 17 desde que Tim Duncan se enfundase la elástica tejana tras ser elegido en el número 1 del draft de 1997, 15 desde que ganaran su primer campeonato y 7 desde que se alzarán con el último.

Son los viejos Spurs, los de siempre. Los de Popovich, Duncan, Parker y Ginobili. Los de la química del vestuario, los del colectivo por encima de las individuales. Pero son los nuevos Spurs. Los de Kawhi Leonard, MVP de unas finales con tan sólo 22 años (sólo “Magic” Johnson le supera en precocidad en ese aspecto), los de una ONU baloncestística donde todos aportan, y los de uno de los mejores juegos ofensivos del planeta. La evolución es clara. Si en 1999 San Antonio inauguraba su dinastía derrotando en unas plomizas finales a los New York Knicks del ahora comentarista Jeff Van Gundy anotando 424 puntos en 5 partidos (una media de 84.8 por encuentro), 15 años después, igualmente en 5 partidos, han acumulado una cifra de 526, 20 puntos más por partido (105.2 de media) 

¿Cómo era el mundo en 1999? El convulso siglo XX, el de las dos grandes guerras mundiales, llegaba a su fin. Se cernía la amenaza tecnológica del “efecto 2000” que finalmente no fue tal. En España aún pagábamos con pesetas. El saxofonista Bill Clinton ocupaba la Casa Blanca, y el Cid Campeador Aznar hacía lo propio en La Moncloa. Por supuesto, Jordi Hurtado conducía “Saber y Ganar”. En los cines, la saga “Star Wars” reventaba las taquillas con la primera de sus precuelas, Bruce Willis trataba de ayudar a un niño que en ocasiones veía muertos, “American Pie” volvía a poner de moda el sub-género de las comedias universitarias y “American Beauty” arrasaba en los Oscars de Hollyood. Britney Spears y Backstreet Boys arrasaban en los charts musicales (Justin Bieber tenía 5 añitos) Haciendo un guiño a Eduardo Galeano y su magnífico ensayo “El fútbol a sol y sombra”, podríamos decir también aquello de que “fuentes bien informadas desde Miami avisaban de una inminente caída del régimen de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas”. Siguiendo en Miami, los Heat contaban con once años de vida tan solo en aquel año de 1999, y a pesar de eso ya eran habitual equipo de play offs, liderados por jugadores como Tim Hardaway y Alonzo Mourning. En la mejor liga de baloncesto del mundo, Jordan se había tomado se segundo descanso, y todavía podíamos disfrutar de los últimos años de leyendas como Charles Barkley y Hakeem Olajuwom. El desaparecido Fernando Martín seguía siendo por entonces el único español en haber jugado en la NBA, y ni locos podíamos imaginar hasta donde iba a llegar nuestro baloncesto en unos pocos años. 

Y aquí están, quince años después, de nuevo en lo más alto. Si aquel 1999 Tim Duncan asumía el liderazgo como relevo de un David Robinson quien se retiraría cuatro temporadas más tarde, ahora es Kawhi Leonard quien adquiere los galones. Ejemplo del ojo clínico en los despachos de San Antonio, fue seleccionado en el número 15 de la primera ronda del draft de 2011, posición que correspondía a Indiana pero que tras la operación que dio con George Hill en los Pacers pasa a ser de los Spurs. Hay que recordar que por delante de Leonard salieron jugadores que están muy lejos todavía de haber triunfado en la NBA, como Jan Vesely o Bismack Biyombo. Acertaron con este alero con cierto aire de “all around player” que pudiera evocar lejanamente a un Scottie Pippen del siglo XXI. Muy discreto en los dos primeros partidos (9 puntos y 2 rebotes en cada uno de ellos)  jugados en San Antonio, ha sido el hombre clave para las tres victorias consecutivas que han acabado dando el título a los de Popovich, promediando 23,6 puntos, 10 rebotes, 2 asistencias, 2 robos y 2 tapones por noche. Mucho más que un “Anti-LeBron”. 

Miami acudía al quinto partido intentando remedar las costuras de un traje de campeón hecho trizas. Como el Príncipe Oberyn en “Juego de Tronos” habían anunciado a través de las redes sociales que el domingo no era el día en que morían, trasladando a los aficionados la esperanza de alargar la serie. Y parecían cumplir su amenaza jugando su mejor cuarto de las finales. Serios en defensa y con un gran LeBron (17 puntos en este acto), los Heat se comportaban por fin como el ganador de los últimos títulos NBA. A ello se sumaba el desacierto Spur personificado en jugadores como Parker o Duncan, fallando algunos tiros abiertos sin demasiada oposición, ¿iban a volver a sufrir vértigo a las alturas, tras llegar tan arriba, y dejar pasar otra ocasión como la pasada temporada?, para revivir viejos fantasmas Spoelstra ponía además de inicio a Ray Allen en detrimento de un muy señalado Mario Chalmers. Sin base y sin pívot, pero eran los mejores momentos de Miami en toda la serie. 29-22 hasta que sonó la bocina. 

Cuatro puntos consecutivos de, quien si no, Kawhi Leonard, estrechaban el marcador para que los de Popovich comenzasen a oler sangre en su rival, y eso que Parker seguía fallando para alimentar las esperanzas de unos Heat que abusaban una vez más del exceso de minutaje de sus figuras mientras en San Antonio comenzaba el desfile habitual de jugadores y lo que es más importante, la contribución coral del equipo. El trabajo defensivo de Diaw, la sobriedad de Duncan, y siempre Leonard, daban sus frutos y con un triple del MVP de las finales los locales adquirían la primera ventaja del partido ante la locura de los asistentes al AT&T Center, que intuían el resquebrajamiento moral de sus víctimas. San Antonio ya no volvería a abandonar el liderazgo del partido, estirando el marcador al descanso a siete de diferencia y pasando por encima de Miami a partir del tercer periodo. Sin historia. 

Una pena que unas finales NBA no hayan tenido mayor competitividad y emoción. Soñábamos con un séptimo partido, una fiesta del baloncesto el próximo viernes noche, pero la temporada de San Antonio ha sido tan brillante que no ha dado opción a sus rivales. Popovich ha encontrado la fórmula, después de varios años dosificando a unos jugadores que le dieron la gloria a principios de siglo, y haciendo crecer a un batallón de ilustres secundarios. Esperemos que no se haga demasiada sangre con el gran LeBron James (aunque lo damos por imposible), tengan en cuenta que estos viejos nuevos Spurs han tenido que esperar nada menos que siete años para volver a alcanzar la cima, y finalmente han vuelto. El Rey también lo hará. 

Gloria a San Antonio, respeto para Miami. 




lunes, 9 de junio de 2014

NBA FINALS: GAME 1 & 2


TOO MUCH HEAT FOR THE HEAT 

No deja de resultar paradójico que un equipo apellidado “calor” fuese el más perjudicado de la batalla de la sauna del AT&T Center de San Antonio, donde el auténtico protagonista fue el aire acondicionado, o mejor dicho, la ausencia del mismo por avería, lo que obligó a los jugadores a disputar el choque bajo un calor de más de 30 grados centígrados, pagándolo sobre todo un LeBron James castigado por calambres y prácticamente inmóvil sobre el parquet tras anotar su última canasta (92-94), a partir de ahí coser y cantar para los tejanos, que con un parcial de 16-3 se aseguraron el primer punto de las series finales. 

El partido hasta aquel momento de dolorosa abdicación del King James se había jugado en términos de absoluta igualdad, con ambos equipos utilizando sus mejores armas. Parece que Spoelstra apuesta por Lewis como complemento de Bosh en el falso juego interior de los Heat, circunstancia que Popovich tiene claro como aprovechar. Buscar a Splitter siempre que sea posible. Por no hablar de un Tim Duncan a quien no es necesario buscarle. El baloncesto siempre le encuentra, cada movimiento del mejor cuatro de la historia sobre una cancha de baloncesto es una lección de fundamentos y sobriedad. Con 21 puntos y 10 rebotes empezó a presentar su candidatura para su cuarto MVP de unas finales. Miami, dirigidos por un errático Chalmers (horrible partido el suyo) pronto empezó a ceder la batuta a un LeBron que tardó en entrar en juego pero acabó siendo, una vez más, el mejor de su equipo. A pesar de la igualdad en el marcador los Spurs daban la sensación de ofrecer siempre un poquito más que su rival, cosa que se hizo evidente cuando las segundas unidades de ambos rosters hicieron acto de presencia. El banquillo de San Antonio es superior al de los de Florida, sobre todo si hay por medio un nombre propio como el de Manu Ginobili. El argentino clavó sus tres primeros intentos triples (dos en contrataque, y otro en cuanto recibió un primer pase, y es que en los metódicos Spurs también hay sitio para la inspiración individual y las genialidades anárquicas) Boris Diaw se mostraba como mejor antídoto contra James que Leonard, y el banquillo tejano hacía daño para compensar el mal partido de Danny Green y Kawhi Leonard, quienes sólo aparecieron en los minutos finales y con viento a favor. Pero Spoelstra también encontraba recursos en un Ray Allen jugando a un nivel altisimo (16 puntos, 5 robos y 3 asistencias desde el banquillo) y en un Chris Andersen siempre voluntarioso y efectivo en defensa. 

Y llegó la jugada clave. James había comenzado a dar síntomas de problemas físicos, viendo parte del último cuarto desde el banquillo, lo que aprovechaba San Antonio para tomar pequeñas ventajas en el marcador. Con 90-94 el alero Heat no quiso esperar más a pesar de su estado y volvió a cancha. Anotó fácil en penetración pero tras dejar el balón en las redes tejanas se encendieron todas las alarmas. The King se quedó clavado en la banda. Tuvo que retirarse con la ayuda de sus propios compañeros y de un Spoelstra al que se le venía el mundo encima. El 92-94 con el que dejó el marcador fue su último acto de servicio del partido. Los Spurs arrollaron a partir de ese momento y Green y Leonard, ausentes hasta el momento, se unieron a la fiesta. Marcador abultado y engañoso que no hace justicia a los méritos de uno y otro equipo, pero el primer punto se quedaba en San Antonio.    


El Tío Calambres



NO CABREES AL REY 

La imagen del primer partido, más que la victoria de los Spurs, estaba en el colapso físico sufrido por LeBron, auténtica vitamina para los haters. Hasta Gatorade decidió sumarse al escarnio, haciendo bromas en twitter sobre el problema del alero de Miami. Nunca cabrees a un jugador así. No provoques su ira. No quieras ver su mejor versión. Puede hacerte añicos, puré, papilla. Y es que LeBron dejó una exhibición en el segundo partido de las finales que los asistentes al AT&T Center de San Antonio tardarán en olvidar. 

Todo ello a pesar de fallar sus tres primeros lanzamientos a canasta, en un primer cuarto marcado por la formidable defensa tejana. LeBron se fue al banquillo tras algo más de 9 minutos de juego en los que anotó una canasta de cuatro lanzamientos, capturó un rebote, y perdió tres balones. Pero a partir de ahí se desató la tormenta. En los tres cuartos siguientes anotó 33 puntos, en una serie de 13 de 18, incluyendo los tres lanzamientos triples que intentó. Capturó diez rebotes más para acabar con once, y destrozó por igual a Leonard, Diaw, y cualquiera que se le pusiera por delante. Lanzamientos desde media distancia, triples en llegada, penetraciones. En definitiva dominar un partido de unas finales NBA como no se veía desde el mejor Michael Jordan. 


Del mismo modo que en el primer encuentro, la igualdad fue la tónica dominante del partido, pese a un gran arranque de San Antonio. La consigna de Popovich para los primeros minutos de estos partidos es clara, hacer daño dentro. Sacando el máximo rendimiento a Splitter y disfrutando de la eterna juventud de Tim Duncan (18 puntos y 15 rebotes, 7 de ellos en ataque) Que espectáculo ver a un jugador de 38 años rebañar balones en el aro rival de esta manera. Los locales cerraron el primer cuarto mandando de siete, y comenzaron el segundo alcanzando una máxima diferencia de once puntos (19-30), hasta que LeBron comenzó su exhibición. Bien secundado por un Ray Allen vital para Spoelstra y un Rashard Lewis aspirante a “factor x” de estas finales. Un parcial de 9-0 para Miami estrechó un marcador que ya no conocería grandes ventajas. Los Heat supieron templar mejor los ánimos en los minutos finales, mientras que San Antonio se precipitó con un triple lejano de Ginobili que puso más cerca la victoria visitante. Chris Bosh, tantas veces criticado como la pata más coja del “Big Three” de los de Florida resultó clave con un triple y una asistencia picada dejando completamente solo a un Wade que ponía un 98-93 insalvable para los tejanos. Ginobili estrechó el marcador con un triple sobre la bocina pero los de Spoelstra conseguían su objetivo. Se llevan un punto de sus dos primeros partidos en el AT&T Center, escenario que vivirá como mínimo un quinto partido. Ojala sean siete. El baloncesto lo merece. Y si es para brindarnos espectáculos como el de anoche, más todavía.        


Tuvo su revancha.



lunes, 2 de junio de 2014

ABDICAR O SEGUIR REINANDO



El Rey ante su más difícil todavía: tripitir anillo.


Habemus finales. Miami Heat y San Antonio Spurs repiten como finalistas, y por tanto como campeones de sus respectivas conferencias (lo cual, no nos cansamos de repetir, es un título, aunque en Europa no se valore como tal) Para los de Florida es su quinto campeonato del Este en sus 26 años de vida como franquicia, y el cuarto consecutivo. Cuatro finales seguidas desde la llegada de LeBron. San Antonio Spurs suma 47 temporadas entre NBA y ABA, y 6 veces ha sido campeón del Oeste, todas ellas desde que Gregg Popovich maneja el banquillo tejano. Hasta el momento Miami ha jugado cuatro finales y ganado tres, un 75% de efectividad. San Antonio ha participado en cinco y ganado cuatro, 80% de acierto. La única final perdida por Popovich, precisamente contra los Miami Heat a los que ven ahora con ánimos de revancha por la ocasión perdida la pasada temporada (aquel triple de Ray Allen) Los Spurs cuentan además con factor cancha, a diferencia del anterior curso, en el que se llegó al séptimo partido y los de Spoelstra remontaron la eliminatoria ganando sus dos últimos encuentros como locales. La serie se jugó con el formato 2-3-2. San Antonio golpeó primero, ganando el primer choque en Miami. Los Heat empataron la serie en el segundo. Las finales viajaron a Texas, donde los Spurs aplastaron a su rival en el tercer partido (36 puntos de diferencia) LeBron y compañía se repusieron en un gran cuarto encuentro y volvieron a empatar la serie. San Antonio ganó el quinto, disponiendo entonces de dos match balls para conseguir el anillo que no aprovechó, teniendo la mejor ocasión en un sexto partido que parecía ganado y Ray Allen llevó a la prórroga. En resumen, en los cuatro partidos jugados en Miami, los locales ganaron tres. En los tres disputados en tierras tejanas, dos. Ambos equipos, como visitantes, lograron arrancar una victoria en feudo ajeno, pero el factor cancha se mantuvo. Esta temporada se vuelve al formato clásico 2-2-1-1-1, en teoría mejor para el equipo con campo a favor, ya que juega el quinto partido (decisivo, porque en caso de no suponer un 4-1, es decir, el título, en todo caso sería un 3-2, lo cual viene a ser ganar dos bolas de partido en argot tenístico) como local.   

Personalmente deseamos que la serie se alargue y se decida en el séptimo partido. Sobre quien deseamos que gane, no lo tenemos tan claro. Ya saben que en este blog somos de unos Pistons que no levantan cabeza y esta temporada volvieron a defraudar. Nunca nos han gustado mucho los Spurs, que comenzaron a ganar anillos con un estilo demasiado defensivo y rocoso y poco atractivo para el aficionado (sí, ya sabemos que los Pistons se basaban en eso también, pero cuando uno “es” de un equipo entran en juego componentes emocionales que no entienden de coherencia argumental), pero hay que admitir que Popovich ha sabido evolucionar y los San Antonio de las últimas temporadas son un monumento al buen baloncesto. Uno de los equipos más anotadores de la liga, con mayor fluidez ofensiva y mejor circulación de balón. Nada que ver con el equipo casi barriobajero que todo el mundo odiaba y que si hacía falta hasta le partía la nariz a Steve Nash. Los actuales Spurs nos han ganado a todos, y pase lo que pase en estas finales ya han hecho historia. Quince años después de su primera vez Popovich y Duncan vuelven a unas finales. Posiblemente el mejor binomio jugador-entrenador desde los tiempos de Auerbach-Russell (y sobre que Duncan es el mejor “cuatro” de la historia no creo que exista debate) Pero por otro lado en este blog somos muy de LeBron, jugador al que se le ha vilipendiado injustamente en infinidad de ocasiones y con una legión de “haters” a su alrededor inexplicable cuando hablamos del mejor jugador que ha conocido este deporte desde Michael Jordan. De modo que como diría aquel, tenemos el corazón “partío”. Lo que tenemos claro es que van a ser unas grandísimas finales y que gane quien gane habrá hecho méritos y disfrutaremos de ver como las grandes leyendas siguen creciendo. Puede ser el three-peat de LeBron y el cuarto anillo de Wade, o el quinto de Pops y Duncan, una pareja para la historia. Veremos.   


Una pareja que cambió la NBA


Se habla de dos estilos muy diferenciados, ensalzando la coralidad de San Antonio y despreciando a unos Miami más basados en sus estrellas que en su juego de conjunto (y cuando se hace un análisis tan simplista, nos dan ganas de ir con los Heat) Es cierto que lo de Popovich es auténtica artesanía a la hora de dosificar su plantilla. Establecer el mejor balance de la temporada en la mejor liga de baloncesto del mundo (62-20) sin que ningún jugador haya llegado a los 30 minutos de media (Parker, el más utilizado, 29.4) es una auténtica hazaña y habría que tirar de hemeroteca para ver si en alguna otra ocasión se produjo algo igual. En play offs han tenido que subir el minutaje, pero no demasiado. Tim Duncan es quien más permanece en pista, con 32.6 minutos por partido, promediando 16.5 puntos y 8.9 rebotes a sus 38 años. Un mito viviente y en activo. En Miami (balance en liga regular 54-28) su “big three” acumula más minutos (LeBron 37.7, Wade 32.9 y Bosh 32 en temporada, 38.3, 34.7 y 33.6 en play offs) y casi todo pasa por LeBron, que promedia números muy similares tanto en liga regular como en series por el título. 27 puntos por partido, casi 7 rebotes. 6.3 asistencias en liga regular, 5 en play offs. Un extraterrestre.  

San Antonio sigue con su buen ritmo anotador en play offs (106.6 puntos por partido, por 99.1 de Miami), en rebotes también están más fuertes (43.2 por 34.6 de los de Florida), y en asistencias (21.3 por 19.3) ¿Cómo están de cara al aro? Los dos muy bien, ligeramente mejor Miami (49.7% en tiros de campo por 48.2% San Antonio), en tiros libres también muy parejos (79.2% Miami, 77.3% San Antonio) y en triples más igualdad todavía (39.5% los Heat, 39.2% los Spurs, y lanzando un poco más los de Miami, 23.6 intentos triples por choque por 21 los tejanos) Echando un vistazo a todos estos datos y al transcurso de la temporada se diría que el equipo de Popovich llega un poco más fuerte a unas finales que no obstante parecen lo suficientemente igualadas e inciertas como para concitar toda la atención posible. Veremos si van surgiendo esos pequeños detalles que, por imprevisibles, pueden decantar la balanza y acabar siendo decisivos. Uno de ellos puede ser el tobillo de Tony Parker, en estos momentos lesionado y del que se desconoce si llegará a tiempo al inicio de las finales (el jueves) y en que estado podrá jugar. Problemas para Pops, ya que el base galo, además de ser el jugador clave para su equipo junto a Duncan, es posiblemente el baloncestista más difícil de defender para Miami.   


El tobillo de Parker enciende las alarmas.


Sin duda alguna nos encontramos ante unas finales que lo tienen todo para enganchar al aficionado que quiera disfrutar sin prejuicios de dos equipos que practican un baloncesto moderno, dinámico y versátil. Dos franquicias que han apostado claramente por un juego ágil, desterrando la importancia casi dinosáurica ya de jugar con un “cinco” dominador (la posición en la que más cojean ambos equipos), y por un baloncesto abierto en el que suele haber hasta cuatro jugadores por fuera esperando para el lanzamiento o la penetración. Bien es cierto que los tejanos ejemplifican un baloncesto más de vieja escuela, con las posiciones más definidas y constante bloqueo y continuación, mientras que en Miami LeBron se erige como el más claro “all around player” del siglo XXI, capaz de jugar en cualquier posición. Pero tanto Popovich como Spoelstra son entrenadores que buscan un baloncesto total en sus equipos y exigen trabajo a ambos lados de la cancha. En unas finales siempre surgen duelos individuales que no permiten al aficionado ni pestañear. El hiperactivo LeBron tratará de frenar a la estrella emergente que es Kawhi Leonard, pero seguro que le vemos ayudando en la defensa a Tim Duncan, quien tendrá mucho que decir ante un par “blando” como es Chris Bosh. Chalmers tendrá una difícil papeleta con Parker (insistimos no obstante en las dudas sobre su tobillo), mientras que por San Antonio Danny Green sufrirá con las penetraciones de un kamikaze llamado Dwyane Wade. Hemos dicho que en el puesto de pívot es donde más debilidad plantean ambos equipos, y precisamente por eso es la posición por donde los dos técnicos buscarán recrudecer más los partidos sin importarles el desgaste ni cargar a sus hombres altos de faltas. Miami directamente juega sin cinco, con Battier y James como aleros y Bosh como único interior (un interior que vive mayormente de su tiro de media distancia), o con Udonis Haslem, un cuatro que se pega con quien haga falta. Con ese panorama cobra importancia la figura del veterano Chris Andersen, lo más parecido a un pívot puro (Greg Oden y sus 5 minutos en todos los play offs al margen), cuyo duelo con Splitter puede hacer saltar chispas. Rashard Lewis, más de lo mismo, otro cuatro abierto. Veremos también defensas zonales (permitidas en la NBA desde hace más de diez años, para los despistados), pero menos, ya que ambos equipos cuentan con muy buenos tiradores (ya no funciona lo de flotar a LeBron, 40% y 38% en triples en las dos últimas y respectivas temporadas) y no parece que a Popovich le pueda funcionar como a Rick Carlisle hace tres temporadas con Dallas Mavericks en las primeras finales de los Heat de la “era LeBron”. Aún así es posible que “Pops” recurra a ello para evitar tanto desgaste de sus jugadores, mientras que Spoelstra sabe que cuando LeBron y Wade muerden por fuera son dos de los mejores defensores exteriores del mundo. Belinelli, Green, Ginobili… muñecas demasiado peligrosas como para dejarles un milímetro. 


Curiosamente, hoy conocemos la noticia de la abdicación del Rey… ¿señal de la caída de LeBron James en estas finales?, la respuesta, a partir del jueves. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

MIRACLE MAN


Corrían los primeros compases de la temporada 1996-97 en la NBA, cuando los San Antonio Spurs presentaban un triste balance de tan sólo 3 victorias en los primeros 18 partidos. Gregg Popovich, por aquel entonces general manager de la franquicia, decidía prescindir de los servicios del primer entrenador Bob Hill para hacerse cargo personalmente de la dirección técnica del equipo, pese a su falta de experiencia como head coach (aunque había sido asistente de Larry Brown y Don Nelson) Tardó menos de tres años en hacerlos campeones de la NBA.

Finales de Marzo de 2014. Un vistazo a la tabla clasificatoria de la mejor liga de baloncesto del mundo presenta al cuadro tejano en lo más alto de su conferencia y de toda la NBA con un balance de 54 victorias por 16 derrotas (un 77,1% de triunfos)       


Los primeros éxitos


Entre medias de todo esto,  más de década y media manteniendo a su equipo en lo más alto. La regularidad más asombrosa jamás vista en decenios en el baloncesto profesional estadounidense, teniendo en cuenta la fluctuación de ciclos habitual en esta competición conseguida, sobre todo, por el sistema de draft. Ni Lakers, ni Celtics, ni Heat, ni Mavericks, ni Pistons, ni Bulls, ni Rockets ni ninguno de los campeones en los últimos 20 años han sido capaces de mantener una trayectoria semejante de porcentaje de victorias tanto en liga regular como en post-temporada. Después de aquella infausta primera temporada en la que Pops tuvo que lidiar con las lesiones de David Robinson (“out for the season” tras jugar tan sólo seis partidos), Sean Elliott, Chuck Person y Vinny Del Negro, los tejanos, con el marine en el banquillo, no han bajado del 61% de victorias en temporada regular durante nada menos que 17 temporadas consecutivas, y lógicamente ya podemos hablar de que la racha se extiende a 18. En medio de todo esto, claro, 4 títulos de campeón, 5 títulos de conferencia y 8 finales del Oeste. Una auténtica dinastía. Y resulta que aquí estamos un año más, con los play offs en lontananza y hablando de lo mismo, buscando nuevos calificativos porque se nos han agotado todos. Ya hemos perdido la cuenta de los años que llevamos recurriendo al romántico tópico del “último baile”, o más prosaicamente afirmando que a los Spurs se les acaba la gasolina. Ya no es la excelencia de un “big three” que parece eterno (Paker y Ginobili se han perdido ya 12 partidos esta temporada), cuando en realidad Mills (único jugador que ha disputado los 70 partidos de esta temporada), Belinelli y Diaw se han vestido de corto en más ocasiones que las estrellas tejanas. Es sacar rendimiento a jugadores que en otros rosters parecerían del montón, caso del citado Mills, Splitter, Danny Green, Cory Joseph (hermano del verdinegro jugador de la Penya Devoe) o sobre todo Kawhi Leonard, un número 15 del draft sobre cuyas espaldas se debe asentar el futuro de las espuelas, siendo ya uno de los aleros más completos de la liga con reminiscencias a Jerome Kersey o Scottie Pippen. Hablamos de una franquicia con nada menos que nueve jugadores nacidos fuera de los Estados Unidos: Parker y Diaw (Francia), Duncan (Islas Vírgenes), Belinelli (Italia), Splitter (Brasil), Ginobili (Argentina), Mills (Australia), Joseph (Canadá) y Baynes (Nueva Zelanda), y porque traspasaron a De Colo a Toronto a cambio de Austin Daye, ya que si no hablaríamos de la decena, en una liga donde la extranjería muchas veces ha sido un handicap para los jugadores, al menos hasta hace pocas décadas. El séptimo equipo más anotador de la NBA (105.3 puntos por partido) se sigue basando en una coralidad cincelada con mano sabia por Popovich, donde ningún jugador llega a los 31 minutos por partido (Parker, el más utilizado, está precisamente en 30.3, el resto por debajo de los 30), con cinco jugadores anotando en dobles dígitos (Parker, Ginobili, Duncan, Leonard y Belinelli) y dos más rozando la decena (Mills, 9.8 y Diaw 9.4) El equipo más generoso en su juego, con 25.2 asistencias por partido, curiosamente tiene como base titular a uno de los menos pasadores (Parker, 6.1 por partido), lo cual sirve para hacernos una idea del concepto de baloncesto global que predica Popovich. Hablamos de un técnico capaz de evolucionar desde un baloncesto más físico que químico, rocoso, bronco, e incluso desagradable para el espectador crítico (aquellas célebres eliminatorias contra unos Phoenix Suns que representaban la antítesis baloncestística de San Antonio) a un juego fluido y de buen ritmo ofensivo y anotador. Un entrenador capaz de reinventarse y adaptarse, testarudo ante la idea del deporte de elite de cumplir ciclos y de que el suyo haya llegado (quizás tenga que ver el haber sido discípulo de técnicos tan dispares como Larry Brown y Don Nelson) Y en efecto aquí estamos, un año más, con los Spurs de Popovich en las alturas… 


No son los favoritos para llevarse el anillo, y posiblemente sucumban en el intento, una vez que LeBron James vuelva a ejecutar el discurso del rey, o en cuanto Durant, llamado a ser el heredero al trono, de muestras de hambre e impaciencia y no quiera esperar más por una gloria para la que parece destinado, o incluso parecen poseer menos opciones que el modélico ejército que lidera Paul George en Indiana. Pero lleguen hasta donde lleguen en play offs, ya lo han vuelto a hacer. No sabemos que lugar en la historia le corresponderá a Popovich, ya que difícilmente podrá llegar a los once títulos de Phil Jackson o los nueve de Red Auerbach como entrenadores, pero no nos cabe duda de que en esta nueva edad de oro del mejor baloncesto del mundo, Gregg Popovich ha establecido ya un punto y aparte. Tardaremos muchísimo, si es que llegamos a verlo alguna vez, en contemplar una franquicia capaz de con el mismo técnico mantener un balance tan positivo durante 18 temporadas consecutivas. Y llegados a este punto sólo queda pensar que quizás no sea la última.   


El legado de Pops.

martes, 21 de enero de 2014

LOS MEJORES DEL AÑO: JUGADORES EXTRANJEROS


Ray Allen y su triple esquinado que acabó valiendo un anillo. Uno de los momentos del año.



Nuestros grandes triunfadores del pasado año en el ámbito internacional, los tres protagonistas que hemos escogido son estos:

TONY PARKER:   Extraordinario año del base galo a quien sólo le ha faltado la conquista de un título NBA que llegaron a tener ganado en aquel memorable sexto partido (el del triple de Ray Allen que dio una prórroga que acabaría valiendo un anillo) Hubiera sido su cuarto título de un torneo en el que ya ha sido MVP de unas finales. Ojo a sus medias durante todos los play-offs de 2013. 22.1 puntos y 6.5 asistencias para barrer a los Lakers. 22.5 y 6.1 a los Warriors. 24.5 y 9.5 para ajusticiar a los Grizzlies por la vía del cloroformo, y finalmente 15.7 y 6.4 en la tremenda serie de 7 partidos en las finales contra Miami. Si lo ponemos por delante del todopoderoso LeBron es por el mérito que supone haber vuelto a unas finales liderando a estos veteranos Spurs sin fecha de caducidad, y además por haber vivido un verano de ensueño llevando a su país a lo más alto del baloncesto europeo en un Eurobasket del que resultó elegido justo MVP (19 puntos y 3.3 asistencias por partido con un FG% del 50%) además de máximo anotador. Ha sido su año. Resulta Increíble que cuando salen esos eternos debates sobre el mejor jugador europeo de la historia su nombre apenas cuente, cuando ningún baloncestista nacido en nuestro continente ha ganado tres anillos de la NBA, un MVP de unas finales, y liderado a su selección al oro europeo.   


Engordando el palmares. 


LEBRON JAMES: …pero sigue siendo El Rey. Vivimos en la era LeBron, el hecho es incuestionable. Su 2013 ha sido otra obscena demostración de abuso de autoridad, de dictadura baloncestística traducida en su cuarto MVP de la temporada, su segundo MVP de unas finales, su cuarto título de campeón del Este y por supuesto y más importante, su segundo anillo de campeón de la NBA. Sus medias estadísticas son de Play Station, y el pasado Febrero alcanzó uno de los topes de su carrera con sus 16 asistencias contra Sacramento (cifra que muchos bases no pueden ni soñar) El jugador total. Pero donde dio lo mejor de si mismo fue en unos play offs en los que sus Heat llegaron a estar por dos veces contra las cuerdas, primero contra los durísimos Indiana Pacers, a los que aplastó en el séptimo partido con 32 puntos y 8 rebotes, y posteriormente en unas memorables finales contra unos San Antonio Spurs que llegaron a rozar el anillo con los dedos, hasta que El Rey dio el primer paso en el campo de batalla y remontó el 3-2 con el que mandaban los de Popovich con dos actuaciones para la historia. En el sexto partido 32 puntos (21 de ellos en la segunda mitad, claves para la remontada, cuando estaban 13 abajo), 10 rebotes, 11 asistencias y 3 robos de balón. Lo más difícil estaba hecho pero quedaba rematar la faena y de nuevo The King sacó la espada para a mandoble limpio irse a 37 puntos y 12 rebotes, ajusticiando a los Spurs en el medio minuto final donde en un partido igualado anota la canasta decisiva (92-88) y posteriormente roba un balón a Manu Ginobili sacando una falta personal en la consiguiente posesión que hacía abrir las botellas de champán en el American Airlines Arena. La historia del baloncesto moderno se escribe con su nombre.   


Ya van dos.


VASSILIS SPANOULIS: El demonio de Larissa volvió a dominar el baloncesto continental europeo a nivel de clubes como sólo él sabe hacerlo. Es cierto que más allá de una Euroliga de la que fue el gran protagonista, como campeón, MVP de la temporada, y MVP de la Final Four, no le vimos brillar demasiado en todo el 2013, pero, ¿les parece poco esas exhibiciones en la máxima competición europea de clubes? Sus 22 puntos en una final que comenzó contra las cuerdas todavía escuecen en un vestuario madridista que clama venganza ante otra demostración de competitividad en los momentos extremos por parte del griego, quien ya diera buena cuenta de unos muy favoritos CSKA hace dos temporadas. Para rematar la faena también se proclamó campeón intercontinental en la final a doble partido frente al campeón suramericano Pinheiros Sky.   


El asesino implacable.



Otros grandes nombres que nos gustaría destacar nos llevan hasta Indiana, donde Paul George y Roy Hibbert escalaron hasta convertirse auténtica elite NBA, sobre todo en el caso del alero, quien sin duda bien podría haber figurado entre nuestros tres mejores, con una temporada brutal que le valió la seguro que primera de muchas participaciones en un All Star Game. Hay que reconocer el 2013 de Nicolas Batum, quien sigue evolucionando y como escudero de Parker alcanzó la gloria continental siendo el mejor jugador francés de la final frente a Lituania. Los Blazers marchan imparables en la NBA gracias en parte a su aportación. Y tampoco podemos olvidarnos de nombres ilustres como el de Dwyane Wade, quien obtuvo su ya tercer anillo en 2013, o Ray Allen con su segundo, en una carrera en la que los triples siguen cayendo (2093 en estos momentos) y uno de ellos sirvió para salvar un auténtico match ball en un inolvidable sexto partido de las finales y llevar el encuentro a una prórroga que significó finalmente un título, y por supuesto, hay que acordarse de Tim Duncan, el mejor 4 de todos los tiempos, jugador de una clase excepcional sin fecha de caducidad y que volvió a dar auténticas lecciones de este juego que amamos durante todo el pasado 2013.



miércoles, 21 de agosto de 2013

EUROBASKET 2013. GRUPO A: FLOJOS SPARRINGS PARA FRANCIA


El Grupo A del próximo Eurobasket parece a priori el más flojo de los cuatro del torneo. Francia debería ser la gran dominadora frente a selecciones como una Ucrania que aún no ha dado la lista definitiva pero en la que se espera que haya nombres ilustres como el pívot de los Pistons Viacheslav Kratsvov, el ex –NBA Kyrylo Fesenko, el ACB Sergii Gladyr, o el base nacionalizado ex del Joventut Pooh Jeter (hermano de la velocista Carmelita Jeter, reciente bronce en la prueba del hectómetro en los mundiales de atletismo de Moscú) Pocas aspiraciones más allá de pasar la primera ronda para los hombres entrenados por una leyenda de los banquillos como Mike Fratello, al que el mejor baloncestista ucraniano de la historia, Alexander Volkov (actual presidente de la federación de su país), ha convencido para que lleve las riendas del combinado ucraniano.


Fratello y su reto europeo.


Tampoco ha dado la lista definitiva Gran Bretaña, aunque conocidas las ausencias de figuras como Luol Deng, Joel Freeland o Pops Mensah-Bonsu, apunta a una de las posibles comparsas del campeonato. Oportunidad para que jóvenes con proyección como el base Van Oostrum sigan creciendo. El nuevo jugador del Cai Daniel Clark, rostro más reconocible si finalmente llega a tiempo para la cita.

Alemania, sin Nowitzki, Kaman ni Ohlbrecht, apunta a otra de las selecciones más débiles del torneo, pese a algún jugador de lustre como el baskonista Tibor Pleiss o la eterna promesa Robin Benzing. Aún así dieron muy buena imagen en dos partidos de preparación a comienzos de mes frente a Francia, de modo que cabe esperar de ellos competitividad para intentar conseguir alguna victoria y no irse de vacío del torneo.

Israel busca recuperar su viejo prestigio europeo con una selección liderada por el alero NBA Omri Casspi y plagada de viejos conocidos del Maccabi Tel Aviv (Pnini, Eliyahu), y con Yotam Halperim una vez más como su gran ejecutor exterior. En un grupo tan flojo como el A, deberían obtener una de las tres plazas que dan acceso a la segunda fase. 

El baloncesto belga busca crecer definitivamente después de ver como en los últimos años algunos de sus jugadores se han hecho un nombre en Europa (casos de Axel Hervelle, Sam Van Rossom o Yannick Driesen), y con el apoyo del congoleño Wen Mukubu o el americano nacionalizado Matt Lojeski (reciente fichaje del Olympiacos), presentan potencial para superar a Gran Bretaña, Alemania, Ucrania y quizás incluso a Israel (les han ganado de 18 hace unos días), por lo que no es descartable verlos en segunda ronda. También tiene nacionalidad belga el nuevo fichaje del Cai Zaragoza, el base nacido en Kinshasa Jonathan Tabu.   


Lojeski, la escopeta belga.


Y completa el grupo una de las favoritas al oro como es la potente selección gala de Vincent Collet, que ve como la mejor generación de baloncestistas de su historia se la pega año tras año en gran parte por culpa de España. Esta puede ser su gran oportunidad. Pese a las ausencias en el juego interior (Noah, Mahinmi, Turiaf, Seraphin), su línea exterior es sencillamente temible. Con Tony Parker como líder absoluto, a su lado jugadores como Heurtel, De Colo, Diot, Batum y Gelabale conforman un juego de bases y aleros brutal, al que hay que sumar un Boris Diaw que volverá a hacer absolutamente de todo en su selección. Pietrus pondrá oficio, y Petro, Lauvergne o Ajinca, son “siete pies” de suficientes garantías como para sustentar el juego interior. Lo dicho, una selección temible. 

NUESTRO PRONÓSTICO:

1º FRANCIA
2º ISRAEL
3º BÉLGICA
4º UCRANIA
5º GRAN BRETAÑA

6º ALEMANIA  

miércoles, 19 de junio de 2013

UNA HISTORIA DE REDENCIÓN


El Big Three de Pops


Tenemos muy abandonadas las formidables finales de la NBA entre Miami Heat y San Antonio Spurs que alcanzan ya su séptimo partido. Hemos tardado en engancharnos. Sólo he visto los tres últimos partidos, pero la sensación general (y eso que en esos tres partidos ha habido dos victorias de los de Florida) es que el conjunto de Popovich ha sido superior, manejando un vocabulario baloncestístico más amplio, y, quien iba a decirlo, incluso más atractivo que su rival. Pase lo que pase en el séptimo partido creo que ambos equipos habrán realizado unas finales enormemente dignas ganándose el aplauso de los buenos aficionados (por mucho que de producirse una derrota Heat los “Lebron Haters” emergerán cargados de razones para disparar sin piedad contra el cuatro veces MVP) 

Y desde luego, quien iba a decirnos que estos Spurs de Popovich iban a ser tan ensalzados como equipo quintaesencial con aroma “old school”, cuando mientras fueron una dinastía ganadora de anillos las críticas arreciaban y se les tildaba de practicar el baloncesto más aburrido (aunque más práctico) de toda la NBA. Y no hace falta remontarse demasiado. No hace falta irse a finales de los 90, cuando Duncan y compañía inauguraban una nueva era en la mejor liga del mundo derrotando en una de las finales más soporíferas que pueda recordar a los New York Knicks en cinco partidos. Ha llovido. Tanto que el viejo Duncan es ya historia siendo el único jugador de todos los tiempos capaz de haber jugado finales en tres décadas distintas (veremos si además de eso, ganar anillos en ellas) No puede haber debate sobre la importancia de la figura del jugador de las Islas Vírgenes en el universo NBA. Simplemente, el mejor ala-pivot que haya existido nunca. Donde si hay debate es en la transformación de la franquicia tejana. Del rocoso y compacto baloncesto de granito de hace años a su actual juego sedoso con fluidez ofensiva y demoledor juego exterior. Esta temporada han anotado 103 puntos por partido (102.9 han conseguido los Heat), sólo por detrás de Denver, Houston y Oklahoma. La historia de Popovich y sus muchachos es la de una redención con los aficionados. Y empezando por el propio entrenador. Gregg Popovich, el hombre que lleva 16 temporadas consecutivas manteniendo a los tejanos por encima del 60% de victorias en liga regular. Los Spurs no entienden de ciclos. Sólo les vale uno: el ganador. Popovich demuestra cuanto mejor es un entrenador que sabe amoldarse y cambiar que aquel quien se aferra con estúpida cabezonería a su libro de estilo. Si Popovich hubiera seguido basando el juego de su equipo en la deconstrucción del rival por encima de la brillantez propia difícilmente los Parker, Ginobili y Duncan estarían disputando una nueva final. 

No hace mucho, como decimos, los Spurs eran el equipo más odiado de la NBA. Claro que como receptor de odio no hay nadie hoy día como LeBron James. El más grande, el más odiado. Los aficionados recordarán aquellas series de play offs contra equipos antitéticos como los Phoenix de Suns de Mike D’Antoni en los que los de Arizona se veían frenados por lo civil o lo criminal, que diría Luis Aragonés. Steve Nash llegó a acabar con roturas de nariz y ceja cuando se enfrentaba a los de Popovich. Eran los Spurs de Duncan, Parker y Ginobili (quienes por cierto, tampoco se han cortado un pelo nunca a la hora de “repartir”, sobre todo en el caso del argentino, a quien ayer le vimos soltar el brazo contra LeBron), pero también los de Bruce Bowen o Robert Horry. No había equipo más duro y sucio en la NBA que San Antonio, dejando incluso a los Bad Boys de Detroit de finales de los 80 como un grupito de colegialas. Quien le iba a decir a Boris Diaw, víctima del hormigón armado de San Antonio en sus mejores años NBA, que iba a estar a punto de ganar un anillo con la escuadra tejana.    


La pesadilla de Steve Nash


La amabilidad con la que se ve ahora a San Antonio sorprende, y más todavía si se ejemplifica en algunos jugadores. Es sintomático el caso de Manu Ginobili, quien está protagonizando unas series finales bastante desastrosas solamente salvadas por un magnífico quinto partido. Un gran partido y cinco pésimos (ayer llegó a perder hasta 8 balones), pero simplemente ese buen partido le valió para recibir un excesivo foco mediático para el trabajo que está haciendo en estos play offs, como ejemplo de profesional intachable y jugador decisivo. Todo ello, por supuesto, para ahondar en el desprecio a LeBron, al que desesperadamente se le sigue buscando tachar de “loser” a toda costa. Los datos que arrojaron ayer los comentaristas del Canal Plus, Antonio Sánchez y Antoni Daimiel son esclarecedores en este sentido y dicen todo lo contrario. James es el jugador en toda la historia con mejores números cuando se enfrenta a un match ball en contra, promediando 30 puntos y 10 rebotes cada vez que su equipo está al borde de la eliminación. Anoche, para ser fiel a la estadística, firmó su enésimo triple-doble. 32 puntos, 10 rebotes, 11 asistencias. 

LeBron ganará o perderá estas finales, pero nadie puede dudar de su capacidad para morir en la cancha cuando su equipo se desangra. A veces da la sensación de que es el único jugador de los Heat, incluyendo los bases, con capacidad para jugar con criterio. A su lado Dwyane Wade sigue con su juego suicida (otro argumento para atacar a LeBron por parte de los “haters”, Wade era “el bueno” del equipo, el que sabía jugar en equipo… un comentario así no merece ni réplica, baste con ver cualquier partido del equipo de Miami para darse cuenta cual de las dos estrellas mueve más la bola para los compañeros), creyendo que todavía es el “Flash” de las finales de 2006. Crish Bosh, uno de los “power-forwards” con mejor mano de la liga, está muy por debajo de su presumible nivel (por no hablar de su inexistente defensa sobre Duncan) y con una rotación muy limitada, Erik Spoelstra ha tardado en darse cuenta de la importancia de un jugador como Chris Andersen si quiere tener la posibilidad de que su equipo mantenga una dureza acorde a la exigencia que le plantea el equipo de Popovich. Spoelstra es un entrenador aún joven y con sobrada capacidad para manejar equipos campeones, pero la experiencia se nota. Si hace dos temporadas sufrió ante un técnico mucho más consolidado como Rick Carlisle en la final contra Dallas, comprenderán que lo de Popovich resultan palabras demasiado mayores. Con todo ello el mejor apoyo que está encontrando LeBron es la “resurrección” de Mike Miller, cuyo magnífico 13 de 17 en lanzamientos triples (ayer anotando uno sin zapatilla) está siendo una de las mejores noticias en Florida. Aún así demasiado poco para frenar el arsenal de los Parker, Green (ya máximo triplista en unas finales superando a Ray Allen), Leonard, Neal, Duncan… y un Ginobili en el que pese a todo Popovich no pierde la fe (así debe ser) Y no olvidemos a un Boris Diaw creciendo en importancia en la serie y con una muy buena actividad defensiva sobre LeBron.   


LeBron acabó sin cinta.



LeBron, Popovich, Miller, Andersen, Ginobili, Diaw… varios nombres buscando una historia de redención con un deporte que es su vida.  

jueves, 18 de abril de 2013

LA CARRERA POR EL TÍTULO. PLAY OFFS NBA 2013


Finalizada la regular season en la mejor liga de baloncesto del mundo, toca mirar a los play offs. Un escenario del que parten los 16 mejores equipos de la NBA con el objetivo común del título. Pese a que Miami y Oklahoma City arrancan como claros candidatos al anillo, en su fuero interno todas las franquicias aspiran a llegar lo más lejos posible en la lucha por el título de campeones. Algunas tirando de orgullo, casta y experiencia. Otras, todo lo contrario, sabedoras de que no tienen nada que perder y juegan sin presión. No soy muy dado a hacer pronósticos, sobre todo si siento alguna implicación con los protagonistas. Creo que da mala suerte. No obstante, de vez en cuando hay que hacer una excepción, y esta es una de ellas. Este es nuestro particular análisis de los play offs con sus correspondientes apuestas. Veamos cuanto acertamos. 

ESTE: 

MIAMI HEAT (66-16) vs. MILWAUKEE BUCKS (38-44) Huele a masacre por parte del presumible MVP LeBron James y compañía. Pese a que de sus cuatro enfrentamientos esta temporada Milwaukee fue capaz de ganar en uno por 19 puntos en Diciembre, la lógica invita a pensar que los de Florida pondrán el rodillo desde el minuto para tener el menor desgaste posible. PRONÓSTICO: 4-0 

NEW YORK KNICKS (54-28) vs. BOSTON CELTICS (41-40) Clásico duelo del Este entre dos franquicias históricas, en el que por primera vez en mucho tiempo los del Madison parten como claros favoritos, después de una gran temporada y con un Carmelo Anthony en el mejor momento de su carrera que finaliza el curso como máximo anotador del mismo. Los Celtics han sufrido una temporada aciaga repleta de lesiones (Sullinger, Barbosa, y sobre todo su actual gran estrella, Rajon Rondo) pero tirarán de orgullo verde para dar guerra. Echarán sobre todo de menos a Rondo, jugador habituado a dar lo mejor de sí en post-temporada. Oportunidad para Jason Terry de reivindicarse después de una temporada decepcionante en la que ni por asomo ha logrado hacer olvidar a Ray Allen. PRONÓSTICO: 4-2   


Bill Bradley frente a John Havlicek, iconos de una vieja rivalidad.


INDIANA PACERS (49-32) vs. ATLANTA HAWKS (44-38) Resulta curiosa la situación actual de ambas franquicias. La progresión y solidez de Indiana recuerda a la que se llegó a intuir en Atlanta, donde cansados de no crecer definitivamente arriesgaron desmontando parte de su bloque de las últimas temporadas prescindiendo de Joe Johnson y Marvin Williams. No se puede decir que haya supuesto un cambio significativo, ya que como en las dos últimas temporadas los Hawks se mueven ligeramente por encima de las 40 victorias. Indiana lleva tres cursos en línea ascendente y no conseguían tantas victorias desde la temporada 2003-04, cuando fueron finalistas de conferencia. Mérito añadido si tenemos en cuenta que no han podido contar por lesión con su estrella Danny Granger durante gran parte de la campaña. Por otro lado ello ha servido para que jugadores como Roy Hibbert o George Hill hayan adquirido galones, y sobre todo para ver la progresión de ese maravilloso talento joven llamado Paul George. Los Pacers claramente favoritos, aunque Atlanta siempre da mucha guerra en los play offs. En regular season se enfrentaron cinco veces, con tres victorias para Indiana y dos para los de Georgia. PRONÓSTICO: 4-3     


Paul George, a brand new star.


BROOKLYN NETS (49-33) vs. CHICAGO BULLS (45-37) Vivir sin Rose. Así se puede resumir el curso de los toros. Y lo han conseguido. Enfrente una de las escuadras de moda y que sueña con convertirse en uno de los equipos grandes de la actual NBA. Eliminatoria muy igualada en la que puede decidir el factor Rose, quien ya tiene alta médica desde hace prácticamente un mes pero no ha sido capaz de verse todavía en las canchas después de romper su ligamento anterior. Joakim Noah, en su mejor temporada, ha sido el buque insignia de los Bulls creciendo en prácticamente todas las estadísticas del juego, pero necesitan algo más para vencer a los Wiilliams, Johnson o Lopez. Aún así Chicago tiene algo muy importante a su favor: la química. Ojo al momento de forma de Nate Robinson. Carlesimo frente a Thibodeau, dos fanáticos de la defensa. PRONÓSTICO: 3-4 


P.J. Carlesimo, un tipo discreto.



OESTE:  

OKLAHOMA CITY THUNDER (60-22) vs. HOUSTON ROCKETS (45-37) Al igual que Miami, Oklahoma City buscará resolver por la vía rápida para no desgastarse de cara a compromisos mayores, por lo que los tejanos no deberían ocasionar demasiados problemas a los de Scott Brooks. No debe estar muy contento McHale, quien de ver a su equipo peleando por la sexta plaza en pocos días se encuentra con una octava posición que les condena a enfrentarse al trueno de Oklahoma City. No obstante hay que confiar en que James Harden quiera demostrarle a su ex –equipo que es una estrella al nivel de los Westbrook y Durant y ofrezca algo de resistencia. PRONÓSTICO: 4-1. 

SAN ANTONIO SPURS (58-24) vs. LOS ANGELES LAKERS (45-37) Que duda cabe, la eliminatoria del morbo. ¿Serán capaces los angelinos de salvar lo que ha sido una temporada desastrosa, desgracias (que las han tenido, y muchas) aparte? Pero ante todo dejemos una cosa clara: Gregg Popovich lo ha vuelto a hacer. 16 temporadas consecutivas, repito, 16 temporadas consecutivas manteniendo a los Spurs por encima del 64% de victorias en temporada regular. De esas 16, 15 por encima del 68%, y de esas 15, 10 por encima del 70%. Un genio. Poco importa la edad que diga el DNI de Ginobili o Duncan (el que ya debiera ser considerado mejor “4” de todos los tiempos ha realizado una de sus mejores temporadas en años), Tony Parker aspiraría a MVP de la temporada en una liga “humana” donde no jugasen LeBron James ni Kevin Durant, y encima la mano del marine Popovich sabe sacar petróleo de jugadores que para otros entrenadores no pasarían de agitatoallas. Enfrente de esta orquesta perfectamente afinada nos encontramos con todo lo contrario. El roster de Hollywood de las estrellas estrelladas. Entrenadores (tanto Brown como D’Antoni) incapaces de sacar el máximo provecho a jugadores de la versatilidad y el talento de Pau Gasol, rajadas por doquier, dudas sobre el estilo de juego, y por si fuera poco, lesiones. La más dolorosa la de un Kobe Bryant que ha puesto la piel de gallina a toda la galaxia NBA con su rotura del tendón de Aquiles cuando estaba realizando un baloncesto de conservar en las videotecas. Steve Nash inyectándose la epidural para calmar un infierno de dolores entre cadera, espalda y los isquiotibiales de la pierna izquierda. Metta World Peace milagrosamente recuperado de una operación de menisco cuya baja se estimaba en mes y medio. En definitiva, que lo que parecía iba a ser una campaña de vino y rosas para la franquicia más glamourosa de la NBA ha acabado resultando un constante llamamiento a la épica. Sinceramente, nadie da un dólar por ellos. Bueno, yo sí. PRONÓSTICO: 3-4  


¿Levantarán el vuelo?



DENVER NUGGETS (57-25) vs. GOLDEN STATE WARRIORS (47-35) En mi opinión, la eliminatoria más bonita de todas y la que posiblemente nos depare un baloncesto más atractivo y de mayor calidad. Háganme caso, si les gusta el baloncesto libre y sin ataduras por encima de cien mil esquemas tácticos, esta es su serie. Dos equipos sin ninguna superestrella pero con la coralidad como norma. El colectivo siempre por encima. Eso lleva tiempo predicando un grande de los banquillos como George Karl. Con uno de los bases más veloces de la liga como Ty Lawson dirigiendo la orquesta, los de Colorado se lanzan al ataque como si no hubiera mañana. Sin Gallinari pierden muchas opciones en el exterior, pero el imparable crecimiento de colosos como Faried y Koufos garantiza pelea de la buena (de hecho los Nuggets son el equipo que más puntos anota en la pintura de toda la liga). El todoterreno Iguodala, ante su gran oportunidad en unos play offs (ganó su primera ronda por fin el pasado año con Philadelphia frente a unos Bulls que ya habían perdido a Rose) Y que decir de los Warriors. Años siendo el equipo más vistoso de la NBA gracias a ese loco maravilloso llamado Don Nelson, Marc Jackson ha conseguido esta temporada un estupendo equilibro entre ataque y defensa pese a los constantes problemas físicos de su gran apuesta interior Andrew Bogut, quien junto a David Lee estaba llamado a formar un poderoso frontcourt blanco que diera a la franquicia grandes prestaciones en lo que ha sido su faceta más débil en los últimos tiempos. Stephen Curry acaba de batir la marca de mayor número de triples anotados en una temporada en posesión de Ray Allen, y el angelito sólo lleva tres años en la liga. Denver es el equipo que más anota de la NBA, Golden State el séptimo, pero los de Oakland presentan ligeramente mejores números en defensa que los de George Karl. Eliminatoria muy incierta, por mucho que en sus cinco enfrentamientos de la temporada Denver haya salido vencedor en cuatro de ellos. Como creo que el baloncesto es un deporte de “killers”, apuesto por la consagración de Curry sin contestación por parte de unos Nuggets sin su mejor tirador, “Il Gallo”. PRONÓSTICO: 3-4.     


Stephen Curry: leche con galletas en la meienda, nuggets para la cena.


LOS ANGELES CLIPPERS (56-26) vs. MEMPHIS GRIZZLIES (56-26) Se enfrentan dos equipos con idéntico balance pero con factor cancha para los angelinos al ser campeones de división (los Grizzlies tienen la desgracia de coincidir en la suya con San Antonio) Duelo ya vivido la pasada temporada en la que los oseznos mordieron el polvo tras siete intensos partidos. El destino les brinda esta revalida. El equipo de Lionel Hollins es un ejemplo de roster compacto y plagado de química. Además hablamos del equipo más sólido en defensa junto a Indiana (y gran parte de la culpa pertenece a Marc Gasol, cada día más sólido en todas las facetas del juego, siendo uno de los pívots con mejor visión de juego en ataque y mayor inteligencia defensiva atrás), por lo que parece que la venganza puede estar servida… el problema es que cuando enfrente tienes a un tipo llamado Chris Paul todos los análisis, pronósticos y estadísticas pueden irse al garete. PRONÓSTICO: 3-4   


Oseznos rugiendo venganza, ¡prepárate Blake Griffin!

miércoles, 18 de julio de 2012

FRANCIA: EXPLOSIÓN RETARDADA


Si uno se imagina una camada de baloncestistas en la que lleguen a convivir nombres como los de Tony Parker, Nico Batum, Boris Diaw o Joakim Noah, parecería claro que estaríamos hablando de un equipo con las más altas posibilidades, y capaz de dominar este deporte al menos al nivel continental. Sin embargo no sucede así con esta selección francesa que ve como su mejor generación histórica de jugadores una y otra vez se quedan a las puertas de la gloria, o incluso las más de las veces se llevan sonoros y decepcionantes batacazos. De modo que la reciente y brillante plata europea del pasado año en Lituania se antoja demasiado poco para una selección que parecía encontrar el equilibrio entre los veteranos Parker, Diaw y Florent Pietrus y las nuevas emergentes figuras del baloncesto galo. Su trayectoria olímpica tampoco es para echar demasiados cohetes, dos platas muy espaciadas en el tiempo, 1948, y Sydney 2000, donde destacaban nombres como los de Rigaudeau, Bilba, Bonato, Risacher o Weiss. Tras aquella gloria olímpica vino una bajada a los infiernos (no se clasificaron para los Juegos de 2004 ni 2008) de la que se tratan de recuperar ahora con la lustrosa y exuberante generación actual plagada de nombres NBA, a los que Vincent Collet intenta hacer funcionar como un equipo, a la espera de que la bomba de jugadores que tiene entre sus manos definitivamente estalle en una explosión de efectos retardados.

Por tanto es una de las selecciones más fáciles de descifrar de todo el torneo. A Francia la conocemos bien, con sus numerosas virtudes, pero también con sus enormes carencias a la hora de interpretar el juego en ataque estático. Excesiva dependencia anotadora de Parker, y sólo De Colo y Diaw parecen jugadores con la suficiente inteligencia para saber sacar ventajas en determinados momentos independientemente de su calidad. Calidad que le sobran a jugadores como Gelabale o sobre todo Batum, pero cuyo juego es bastante previsible. La idea es tratar de darle continuidad al éxito de Lituania, de modo que la joven estrella Evan Fournier, quien posiblemente tuviera ya sitio en el roster, tendrá que esperar. Más extraña resulta la ausencia de Antonie Diot, quien se perdió el pasado Eurobasket por culpa de una lesión y en quien ahora no parece confiar Collet, cuando precisamente la mayor carencia de Francia se observa en la dirección del juego estático. De cualquier modo, potencial tienen para luchar por las medallas, pero al mismo nivel que Rusia, Brasil o Argentina o incluso Lituania. Se moverán en ese delicado alambre en el que el mínimo tropiezo te deja sin opciones, pero las semifinales como aspiración debe ser un objetivo real. Uno de sus puntos fuertes será la rotación y el banquillo, junto a Estados Unidos y España parece el equipo más profundo en ese sentido, y será habitual verles usando 10-11 jugadores por partido.  

Amigos y residentes en San Antonio


BASES: Parker siempre ha sido mejor anotador que director, Bokolo no es un gran lector del juego y practica un estilo monocorde, y De Colo seguimos sin saber si es un base o un escolta. En definitiva, su dirección del juego es deficitaria, no así la posición de base en sí, ya que Parker es directamente uno de los mejores del mundo en determinados aspectos, sobre todo en penetración y encarando el aro, donde es un auténtico rayo.

ALEROS: Física y química. El físico lo pondrán los portentosos Gelabale y Batum, y la química el todoterreno Diaw, jugador de magnífica cabeza y posiblemente el baloncestista que mejor sabe ver el juego de toda Francia. El actual jugador de los Spurs alternará posiciones en la cancha como en él suele ser habitual, no brillará en números, pero será decisivo. El gran problema de sus alas, como de toda la selección, su falta de brillantez en el tiro exterior con el consiguiente sufrimiento ante defensas zonales. 

PIVOTS: La ausencia de Joakim Noah supone un duro revés para Collet, que se ve privado de su gran referencia interior a ambos lados de la cancha. No parece una posición demasiado endeble si pensamos que cuentan con hombres como el reciente campeón NBA Ronny Turiaf (aunque jugase tres minutos en todas las series finales), que vuelve al combinado galo tras dos ausencias consecutivas los últimas veranos, Florent Pietrus, Ali Traoré, y sobre todo un Kevin Seraphin que ante la ausencia del pívot de los Bulls debe dar un paso adelante con la camiseta de su país. Un juego interior muy físico, fuerte atrás, duro en el rebote, pero escaso de talento ofensivo. Un buen ejemplo de lo que es realmente esta selección, mucho músculo, pero justitos de juego.   

Turiaf, meditando sobre el sentido de la vida... o pensando en la cena.


PLANTILLA:

Jugador
POS
ALT
AÑO
Equipo
5
Nicolas Batum
Alero
201
1988
Portland Trail Blazers (NBA)
6
Fabien Causeur
Escolta
193
1987
Caja Laboral (Liga Endesa)
7
Yakhouba Diawara
Alero
200
1982
Cimberio Varese (Lega)
9
Tony Parker
Base
188
1982
San Antonio Spurs (NBA)
10
Yannick Bokolo
Base
188
1985
BCM Gravelines (Francia)
11
Florent Pietrus
Alero
202
1981
Valencia Basket (Liga Endesa)
12
Nando De Colo
Escolta
195
1987
San Antonio Spurs (NBA)
13
Boris Diaw
Ala-pívot
203
1982
San Antonio Spurs (NBA)
14
Ronny Turiaf
Pívot
206
1983
Miami Heat (NBA)
15
Mickael Gelabale
Escolta
200
1983
Khimki (Rusia)
8
Kevin Seraphin
Pívot
206
1989
Washington Wizards (NBA)
4
Ali Traoré
Ala-pívot
205
1985
Lokomotiv Kuban (Rusia)

Posible quinteto titular:                                  Segunda unidad:

Parker                                                            Bokolo
Batum                                                            De Colo
Gelabale                                                        Diawara
Diaw                                                               Pietrus
Seraphin                                                        Turiaf

Papel secundario:    Causeur y Traoré