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miércoles, 30 de septiembre de 2020

LAS VIDAS CRUZADAS DE RILEY Y LEBRON

 


Dos hombres, un destino... y muchos anillos.



Con las finales NBA a punto de comenzar parece obligado pararse a echar un vistazo a lo que nos puede ofrecer esta final inédita en los más de 70 años de historia de la mejor liga de baloncesto del mundo. Esta naturaleza inédita en gran parte hay que achacarla, claro, a la relativa juventud de Miami Heat como franquicia, ya que son sólo 32 sus años de historia, los cuales evidentemente palidecen ante los 73 años de los Lakers, los 13 primeros en Minneapolis y desde 1960 establecidos ya en la ciudad californiana de Los Angeles, sumando en total 16 títulos de campeones de liga, 32 de conferencia y 34 de división.


En proporción a su corta vida la historia de Miami Heat también puede considerarse exitosa. Tras unos primeros años de modesto transitar, sería precisamente la llegada de una leyenda angelina como Pat Riley en 1995 lo que cambiaría el destino de la franquicia de Florida. Ya bien como presidente o a pie de pista como entrenador, en estos 25 años Riley ha llevado a los Miami a ser una de las potencias del Este, habitual en play offs, ganador de tres anillos, y que ya va a disputar sus sextas finales por el título (lo cual quiere decir que han sido tantas otras veces campeones de su conferencia), siendo en este curso, qué duda cabe, cuando mayor mérito hay que otorgarles. Sin megaestrellas (comienzan la temporada con un solo all star, Jimmy Butler, llegado el verano de 2019 tras un “sign&trade” con Philadelphia en el que también estuvieron implicados Los Angeles Clippers y Portland, dejando marchar los Heat a jugadores esenciales otros cursos como Josh Richardson o Hassan Whiteside), la reconstrucción de Miami está siendo tan espectacular que les coloca de repente ante la oportunidad de luchar por su cuarto anillo, algo por lo que nadie hubiera apostado a comienzo de una temporada en la que su trayectoria ha sido ejemplar finalizando quintos en el Este, ligeramente por encima de unas expectativas que les situaban luchando por las últimas plazas de play offs. Baste este dato para atestiguar la regularidad de Miami durante toda la campaña: su mayor racha de victorias consecutivas fue de cinco… pero la de derrotas de tres. Fiabilidad absoluta. Si hablamos de post-temporada, en los play offs de Orlando ha sido sin ninguna duda el equipo de moda, plantándose en las finales con un espectacular balance de 12 victorias por tres derrotas. Únicamente los jóvenes Boston Celtics fueron capaces de arrancar dos triunfos frente a los de Spoelstra, después de que arrasaran a Indiana (4-0) y Milwaukee (4-1, sólo cayendo tras prórroga) Hay que recordar que hablamos de un equipo que finalizó quinto en su conferencia y que ha batido a tres rivales cuyo balance en liga regular había sido superior, especialmente los Milwaukee del MVP Antetokounmpo, quienes por segundo año consecutivo alcanzaron el mejor registro en temporada para volver a defraudar en el momento decisivo.


En una NBA en la que parece que sólo hay dos tipos de equipos, los aspirantes al anillo y los que están en reconstrucción, el caso de Miami es admirable. Sin haberse planteado nunca la censurable práctica del “tanking”, han ido conjuntando un roster con jóvenes talentos que han llegado a la liga sin demasiado foco previo. Adebayo fue elegido en el número 14 del draft de 2017. Tyler Herro el 13 en 2019. En 2018 no pudieron elegir como parte del “trade” con Phoenix en 2015 para conseguir a Goran Dragic. Duncan Robinson, letal y sorprendente tirador, o Kendrick Nunn, ni siquiera fueron drafteados. Para arropar este joven núcleo que, insistimos, no ofrecía tan altas expectativas, Riley y Spoelstra han mixturado de manera muy sabia el roster con la veteranía de jugadores como Andre Igoudala, llegado en un trade invernal que entre otros movimientos sacrificaba a otro joven valor de Miami como era Justise Winslow. Igoudala, MVP de las finales de 2015 y ganador de tres anillos con Golden State ha vivido en un segundo plano atribuible a sus 36 años, pero a medida que han ido sucediéndose las rondas de play offs su calidad como “factor x” parece ir ganando peso, hasta llegar a sus 15 puntos y 4 de 4 en triples en el sexto partido ante Boston que daba el pase a las finales. Aunque si hay un jugador en Miami que claramente ha dado un paso al frente respecto a la temporada regular es claramente Goran Dragic. De sus 16.2 puntos y 5.1 asistencias en 28.2 minutos por partido de liga regular, en play offs ha subido su anotación hasta 20.9 puntos (más 4.7 asistencias) en 34.6 minutos por encuentro. Spoelstra no ha dudado en dar más galones y presencia en pista a otro de los veteranos, en detrimento del joven Kendrick Nunn que tan buenas sensaciones había dejado en liga regular. Y por supuesto, no hay que olvidarse de Jimmy Butler. Quien fuera estrella emergente en los Chicago Bulls de Tom Thibodeau nunca acabó de encontrar su ecosistema propicio y su fama de jugador conflictivo le ha ido acompañando por cualquier vestuario en el que cayese. Sin ir más lejos mientras Thibodeau sigue alabando su ética de trabajo y profesionalidad en los entrenamientos, Butler no ha dudado en atacar a su ex –técnico por su decepcionante trabajo en Minnesotta, donde llegaron a coincidir. Uno de los grandes méritos de Riley y Spoelstra es sin duda haber logrado centrar a Butler para remar en la misma dirección que sus compañeros sin sus habituales malos gestos o feos detalles hacia los mismos. Es Butler por otro lado un jugador que siendo estelar no juega para la estadística individual, ideal para un equipo ganador, pero una bomba de relojería cuando la victoria no llega. En resumidas cuentas Miami es un ejemplo de que lo importante no es ser un buen equipo NBA, sino una buena franquicia NBA, bien dirigida desde la base y con un respeto ganado que hace que cualquier jugador sepa que es un destino donde puede sentirse cómodo, más allá de las bondades del clima del estado de Florida o sus benevolencias en exenciones fiscales.


El Dragón aún tiene fuego.


En el Oeste vuelven a mandar Los Angeles Lakers. Una década han tardado en volver a ser campeones de su conferencia, desde un 2010 en el que en su roster sobresalían nuestro Pau Gasol y por supuesto el llorado Kobe Bryant, cuyo mito y recuerdo parece sobrevolar toda la trayectoria angelina en estos play offs, con el climax del triple ganador de Anthony Davis en el G2 en las finales del Oeste y su invocación al escolta que conquistase nada menos que cinco títulos con la elástica púrpura y oro de los Lakers. A diferencia de Miami, la franquicia californiana comenzaba la temporada como uno de los claros candidatos al anillo. La insistencia de LeBron James con Anthony Davis ha dado sus frutos y ha dado la razón al titán de Akron. “La Ceja” era la pieza que le faltaba al puzzle que en los últimos dos años han ido conjuntando entre el dimitido “Magic” Johnson y Rob Pelinka en los despachos, y claro, el propio LeBron cuya capacidad de decisión en cualquier franquicia por la que pase sigue siendo patente. No es para menos si tenemos en cuenta que sus primeras finales con el equipo californiano son ya las décimas de su carrera. Sólo Bill Russell y Sam Jones, miembros de los imbatibles Celtics de los 60, y otro mito angelino como Kareem Abdul-Jabbar, han jugado más rondas por el título que “King” James. LeBron es garantía en la lucha por el título y cualquier franquicia NBA lo sabe.


Estos Lakers son un equipo de presente, de “aquí y ahora”, especialmente en el caso de LeBron, camino de los 36 años y sabedor de que cada vez le quedan menos oportunidades para engordar su palmarés con más anillos (pese a que sus números sigan siendo exuberantes y pocas veces vistos en jugadores de su edad… 26.7 puntos, 10.3 rebotes y 8.9 asistencias está firmando en play offs) Davis, a sus 27, afronta sus primeras finales en su primera temporada fuera de Nueva Orleans, franquicia a la que no pudo llevar a la lucha por el anillo. Howard, quien cumplirá 35 en Diciembre, quiere quitarse la espina de las finales de 2009 perdidas precisamente ante su actual equipo, con el que ya intentará el asalto al título en 2013 en aquel proyecto fallido que reunió nombres tan ilustres como los de Kobe Bryant, Pau Gasol, Steve Nash y el propio Howard… San Antonio les barrió en primera ronda. Rondo, con 34, busca convertirse en el segundo jugador en toda la historia en ganar el anillo con los dos franquicias históricas y eternos rivales, Celtics y Lakers, después de Clyde Lovellette en 1962, pero además sería el primero en hacerlo desde que el equipo de los lagos se instaló en Los Angeles, ya que Lovellette ganó el anillo con Minneapolis. Menuda pedazo cita con la historia tiene el talentoso base de Kentucky. Danny Green (33 años) busca su tercer título con tres franquicias distintas. Sería también el tercero de Javale McGee (32), los dos anteriores con Golden State. El volátil J.R.Smith (35 recientemente cumplidos) también sabe lo que es ganar el anillo, lo hizo en 2016 precisamente al lado de LeBron en 2016. Desde luego si de algo no andan escasos estos Lakers es de veteranía y experiencia.


Al menos Miami puede compensarlo desde el banquillo con Spoelstra, ganador de dos anillos y participante en cuatro finales, y por supuesto con Riley, quien comenzara la década de los 80 alcanzando el título como asistente de Paul Westhead en Los Angeles para posteriormente ganar cuatro anillos más al frente de Lakers una vez capitulado Westhead, entre otras cosas por sus desavenencias con “Magic” Johnson. En Miami no sólo ha ejercido magisterio desde el despacho, si no que en 2006 era el entrenador principal en el primer título de la historia de los de Florida tras decidir que el equipazo que había montado en el despacho (Wade, Shaquille, Payton, Mourning, Antoine Walker, Jason Williams...) no podía esperar y cargarse a Stan Van Gundy en un movimiento encubierto como renuncia del bigotudo técnico californiano. Por supuesto tampoco podemos olvidarnos que antes de convertirse en uno de los mejores entrenadores de la historia, Riley ganó el anillo como jugador en 1972 en los Lakers de West y Chamberlain, ante unos Knicks en los que por cierto jugaba otro futuro mito de los banquillos como Phil Jackson. Pese a que Spoelstra cuenta con la total confianza de Riley, cuesta pensar que el neoyorquino sea capaz de resistir la tentación de no asesorar a su pupilo. Riley y Spoelstra, “matrimonio” bien avenido.


Por si fuera poco el favoritismo angelino, los dos únicos enfrentamientos de temporada regular entre ambas escuadras fueron saldadas con sendas victorias de los de Frank Vogel meridiánamente claras. Sobre todo la primera, a principios de Noviembre de 2019 con la temporada echando a andar y los de púrpura y oro arrasando por 80-95 en el Staples de Los Angeles con LeBron y Davis dejando las cosas claras combinándose para hacer 51 puntos, 12 rebotes y 13 asistencias entre ambas estrellas. Mucho más disputado fue el choque del American Airlines Arena de Miami el 13 de Diciembre que acabaría suponiendo la primera derrota en casa de la temporada de los de Spoelstra por un ajustado 113-110, ajustado gracias sobre todo a un formidable segundo cuarto de los locales, pero lo cierto es que a partir del tercero los de Vogel dominaron el partido y desde el 68-65 tras triple de Davis a los pocos minutos de dicho acto los angelinos nunca cedieron la ventaja en el marcador. La exhibición de los dos astros fue todavía superior, con 61 puntos combinados, 19 rebotes y 13 asistencias (12 de LeBron), aunque quizás el dato más sorprendente de ese partido fueran los 4 de 9 en triples de Davis, algunos de ellos realmente decisivos y anotados en momentos claves, demostrando la enorme mejoría en el lanzamiento exterior desarrollada por “La Ceja” en esta campaña (de hecho la primera en su carrera en la que anota más de un triple por partido) No obstante hay un dato para el optimismo en Florida recordando ese partido, y es que estuvo encuadrado dentro de la racha de nueve encuentros que no pudo disputar Dragic por lesión en la ingle.


Hay motivos de sobra por tanto para disfrutar de unas finales NBA que ya cuentan con el primer aliciente de ser inéditas y de que por vez primera se enfrentan dos franquicias que la temporada pasada no llegaron a play offs. Miami puede convertirse en el campeón que parte de una posición más baja de play offs desde los Houston Rockets de 1995. Los Lakers pueden igualar a Boston como franquicia con más campeonatos conquistados en la historia. No tenemos otro capítulo de la eterna rivalidad Celtics-Lakers, pero tenemos a Riley contra los Lakers y a LeBron contra Miami, por lo que de morbo también estamos servidos. Dos de las más grandes leyendas vivas de la NBA, quienes unieron sus caminos durante cuatro temporadas (dos anillos y cuatro finales) ahora enfrentados ante dos de sus franquicias más queridas y a las que contribuyeron a hacer históricas.


Preparen las cafeteras.




Rajon Rondo ante la historia.





lunes, 2 de noviembre de 2015

¿SE PUEDE GANAR EL MVP EN OCTUBRE?



Curry sigue mandando.




La respuesta a la pregunta con la que introducimos esta nueva entrada parece tener una respuesta rotunda: sí, si te llamas Stephen Curry. 


Y es que el comienzo de temporada del base de los Warriors no se veía desde Michael Jordan en el curso 1989-90. Nadie había logrado anotar tanto en sus tres primeros partidos desde entonces. En la primera semana del campeonato la muñeca de Curry ha destrozado por dos veces a los New Orleans Pelicans (40 y 53 puntos) y a los Houston Rockets (“sólo” 25 puntos) y a pesar de que quedan nada menos que seis meses de temporada regular se confirma como el gran favorito a revalidar el título de mejor jugador de la liga. Con un LeBron James cada vez más dosificado (y generoso, asegurando que el foco principal de Cleveland a partir de ahora sería Kevin Love) y un Anthony Davis al que las derrotas de su equipo le hacen apartarse de la lucha por el MVP, al igual que en el caso de James Harden, cuyo equipo no acaba de arrancar como se esperaba y está teniendo muchos problemas físicos en el juego interior, sólo la dupla Westbrook-Durant puede amenazar el reinado de Curry, si Oklahoma es capaz de mantener buenos resultados. 



En mi opinión LeBron continúa siendo el mejor jugador del mundo, ya que es el más completo y quien domina más facetas del juego, pero a día de hoy Stephen Curry se confirma como el más letal. A su brutalidad anotadora (39.3 puntos por partido) se suma que lo hace con unos porcentajes insultantemente buenos para un jugador exterior (58,8% en tiros de campo y tremendo 48.6% en triples, es decir, prácticamente convierte uno de cada dos triples que intenta), no lo mandes a la línea de tiros libres porque de momento está en un 95.5%, y por si fuera poco hace jugar al equipo con sus 7.3 asistencias por partido. Para quienes le acusen de no defender o ayudar en otras facetas, estamos viendo al Curry más reboteador (5.7 capturas por partido) y recuperador (2.3 robos) Unos números contra los que nadie puede competir. En un baloncesto tan competitivo como el de la NBA y con una temporada regular tan plagada de partidos, hacer apuestas a largo plazo resulta siempre muy arriesgado, pero si no hay lesiones de por medio jugársela por Curry parece ir sobre seguro. Antes de comenzar la temporada se pagaba 7 a 1 por cada dólar apostado según la ESPN, una cifra que sin duda habrá bajado considerablemente. Por curiosidad he mirado en Bet365 y de momento no hay opción de apostar por el MVP de la temporada, imagino que irá apareciendo durante el curso de la temporada, pero de seguir triturando estadísticas de esta manera el base Warrior, nos tememos que la emoción por saber quién se coronará con el galardón individual más importante de la temporada apenas va a existir.  

martes, 27 de octubre de 2015

NBA IS COMING




Cuando a eso de la una de esta madrugada el balón se ponga en el aire en los pabellones del United Center de Chicago y el Phillips Arena de Atlanta, dará comienzo una nueva temporada de la mejor liga de baloncesto del mundo y uno de los mayores espectáculos deportivos del globo (pese a que los talibanes del basket FIBA sigan diciendo que son sólo negros saltando y demás barbaridades producto de la ignorancia, ellos se lo pierden) 


Para este curso no hemos podido realizar nuestro habitual análisis por división, y no hemos tenido mucho tiempo de seguir la pre-temporada, no obstante queremos dedicar esta entrada al comienzo de la nueva liga y dar nuestra visión, subjetiva, sobre lo que esperamos y sobre donde queremos poner especialmente el foco. Una NBA que por cierto se abre de luto, con la reciente pérdida de Flip Saunders, actual entrenador y jefe de operaciones de Minnesota. Descanse en paz.


Como sabrán los más acérrimos seguidores del blog, nos declaramos seguidores de los Detroit Pistons (equipo donde por cierto hizo un gran trabajo el malogrado Saunders como “coach”), de modo que una vez más la franquicia de la MoTown será objeto de nuestros desvelos, esperando que por fin vuelva a ser el equipo competitivo que habitualmente ha sido. Las últimas temporadas prometían esperanzadoras, pero los resultados no llegaban. Stan Van Gundy arriesgó deshaciéndose de uno de los jugadores más completos de la NBA como Josh Smith a cambio de nada, en vista de que no encajaba en su sistema y no lograba hacerlo rendir en la posición de alero puro (el front-court estaba reservado para Drummond y Monroe) La salida del forward provocó una extraordinaria racha de resultados positivos que ponían a los Pistons en la senda de los play-offs… hasta que se rompió un Brandon Jennings que estaba haciendo el mejor baloncesto de su carrera. De cómo vuelva, allá por navidades, de su lesión del talón de Aquiles dependerán muchas de las opciones de unos Pistons en manos de Reggie Jackson, una especie de Russell Westbrook de gama baja capaz de hacer numerazos individuales pero sin la capacidad de mover al equipo del talentoso Jennings. Para este curso SVG ha subido la apuesta, prescindiendo de Greg Monroe, camino de Milwaukee, dejando a Drummond como único interior y jugando con cuatro abiertos, intentando repetir su éxito con los Orlando Magic campeones del Este en 2009, con Howard como referente interior y un falsísimo cuatro como Rashard Lewis. De modo que eso es lo que se espera esta temporada en Auburn Hills, mucha dinamita exterior con Caldwell-Pope, Jackson, Meeks… cuatros abiertos como Marcus Morris e Ilyasova, la incógnita Danny Granger, y la ilusión encarnada en el alero rookie Stanley Johnson, uno de los favoritos por sus propios compañeros para ser Rookie of The Year. Van Gundy ya no tiene excusas después de que le hayan dejado configurar la plantilla a su gusto. Es cierto que el nivel del Este ha crecido (aun siendo inferior al Oeste), pero es hora de que la MoTown vuelva a post-temporada.     



El bueno de Flip, dirigiendo a la MoTown.



El otro equipo que espero seguir de manera compulsiva y ver sus 82 partidos de temporada para este curso es Minnesota Timberwolves. La razón es clara: Ricky Rubio. Sigue siendo a día de hoy mi jugador favorito y quien realiza un baloncesto más excitante. Con dos escuderos jovencísimos como Andrew Wiggins y Karl-Anthony Towns, los play offs parecen una quimera para estos Wolves. El objetivo debe ser hacer una temporada digna, olvidar el “tanking” del curso anterior, ofrecer un buen baloncesto, y que sobre el triángulo Ricky-Wiggins-Towns (25, 20 y 19 años respectivamente) se asiente una base de futuro a la que ayudarán Dieng, Muhammad y Lavine (25, 22 y 20 años) Paciencia con los lobos, y desear de corazón que por fin las desgracias dejen de cebarse con esta franquicia, en forma de constantes lesiones o tragedias muchísimo peores e irreversibles, como ha sido la muerte de Flip Saunders, o los trastornos convulsivos de la esposa de Rick Adelman que obligaron al brillante y veterano técnico a dejar los banquillos. Parece que pesa una maldición sobre la franquicia de Minneapolis que esperemos toque a su fin. 


Estos son los dos equipos que más van a centrar mi atención esta temporada, pero no quiero olvidarme de un buen puñado de franquicias a las que hay que seguir muy atentamente: Chicago Bulls, con Pau y un Mirotic que aún debe progresar más y que una vez más dependiendo del estado de Rose pueden ser candidatos reales al anillo, con permiso, claro, de los Cavaliers de LeBron James, favoritos en las apuestas y que también se han acostumbrado a lidiar sobremanera con las lesiones. Veremos si Kevin Love aparca por fin su particular gafe. Ahora la alarma está sobre Kyrie Irving, aun recuperándose de su lesión de rodilla y sin fecha de regreso a las canchas. Pero por supuesto, equipo a seguir sobre todo por disfrutar de una leyenda en activo como LeBron James. También hay curiosidad por saber si Atlanta es capaz de repetir la brillante temporada del pasado curso. Leo a muchos analistas vaticinar que los llamados “Spurs del Este” no serán capaces de mantener la excelencia, pese a mantener su bloque de la campaña anterior, con la excepción de DeMarre Carroll. A Washington también hay que verlos, por saber hasta dónde puede llegar John Wall. Y luego están los equipos jóvenes. En ese sentido ninguno parece tan excitante como Milwaukee. Posiblemente la apuesta más clara por el baloncesto aposicional, lo que parecería una herejía para los puristas (esos pasados que hablan de que hay que jugar con un pívot puro que ponga la tienda de campaña en la zona, de que hay que jugar en estático, etc, etc), pero que es el baloncesto del futuro y ya del presente. Con un quinteto plagado de altura, talento y exuberancia física como puede ser el que formen Carter-Williams, Antetokounmpo (un saludo a Siro López), Parker (hubiera sido ROY el pasado curso de no lesionarse), Middleton y Monroe, y un banquillo con nombres como Greivis Vászquez, O.J.Mayo, Jerryd Bayless, Shawne Williams, Chris Copeland,  John Henson o Miles Plumlee, ciertamente hablamos de un equipazo cuyos únicos hándicaps pueden ser la juventud, el adaptar tanta pieza “bizarra”, y el estado de Jabari Parker, aún sin fecha de retorno tras su grave lesión y diez meses de inactividad. Pero hay que ver a este equipo. Otro grupo bisoño a seguir es Boston, sin ninguna estrella que reluzca especialmente, pero con un gran entrenador como el joven Brad Stevens (39 años), que ha moldeado un equipo generoso y coral donde destacan los intensos exteriores Smart, Bradley y Thomas. Incluso hay que echarle un ojo a Philadelphia, el equipo de los jóvenes nuevos pívots (Noel y Embiid, 21 años, y Okafor, 19, todos ellos apuestas muy altas de los últimos drafts), veremos como logran repartir los roles, aunque de momento habrá que seguir esperando para ver al lesionado Embiid (¿el nuevo Greg Oden?)   




No hay que perderse a Milwaukee



No podemos olvidarnos de New York, deseando, al igual que con Ricky, que Calderón tenga por fin una temporada tranquila y sin problemas físicos. ¿Emergerá por fin el proyecto de Phil Jackson en la Gran Manzana? Hay que echar un ojo a Hezonja en Orlando también, y poco más. De Charlotte me interesa ver a su gigantesco rookie Frank Kaminsky. Igualmente en Miami al alero Justice Winslow (compitiendo con Stanley Johnson por ver quién es el mejor de su promoción en su puesto) De Toronto, Indiana y Brooklyn caerá algún partido, cuando jueguen contra rivales que me interesen. 


En el Oeste, como no puede ser de otro modo los focos han de estar sobre Golden State Warriors. Poca gente cree en el “back to back” de los actuales campeones, pero que nadie dude que ganarán muchos partidos en regular season y por supuesto su baloncesto será de los más atractivos de ver. Tampoco nos perdamos a los eternos Spurs, reforzados con Aldridge y David West. A Clippers y Houston hay que verlos como posibles “contenders” al anillo. Igualmente Memphis y Oklahoma City, con el añadido de disfrutar de las evoluciones de nuestros Marc Gasol y Serge Ibaka, el primero líder indiscutible de su franquicia. Habrá que echarles un ojo a los defenestrados Lakers, y donde el base rookie D’Angelo Russell tiene buena pinta, pero tratándose hoy día de un equipo tan extraño no sería de extrañar que hasta viésemos a Marcelinho Huertas tener minutos (pese a tener por delante a Russell y a otro base de excelente nivel como Louis Williams) Hay que ver si crecen los Pelicans, con ese auténtico fenómeno llamado Anhony Davis. Y poco más me atrae del Oeste (bueno, hay que ver a Rondo en Sacramento) Es cierto que sigue siendo la conferencia con más nivel, pero creo que esta temporada el Este es más atractivo y puede ser más impredecible. 


En lo individual, tenemos que disfrutar de lo que pueden ser los últimos partidos de auténticas leyendas, algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos, caso de Kobe Bryant o Tim Duncan. En menor medida, sin un brillo tan brutal, pero igualmente seguro “hall of fame” en el futuro, que se nos emborrache el ojo viendo los “fade aways” a la pata coja de Dirk Nowitzki. Su retirada no es inminente, pero está claro que su presencia en la cancha ya empieza a sonar a “último baile”. Disfrutémoslo.


Sobre posibles jugadores revelación, creo que es la apuesta más difícil de determinar. Veo que se habla muchísimo del francés Rudy Gobert, con una consideración realmente alta en los fantasys (incluso en una liga de las que tres en las que que juego ha salido en primera ronda con el número 9) Me parece una exageración. Es cierto que tiene un potencial enorme, es espectacular, plástico, con un timing de salto brutal y es uno de los grandes protectores del aro de la liga, además de su capacidad para jugar por encima de la canasta, algo siempre muy difícil de defender si es capaz de conectar con un gran base, pero no es un jugador con el rango ofensivo ni el IQ baloncestístico de los Marc Gasol, Greg Monroe o Al Horford, y si hablamos de bestias pardas, está por debajo de los Cousins, Drummond, o incluso de Howard y Jefferson en sus mejores versiones. Sinceramente creo que el jugador revelación será consecuencia de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, aprovechando lesiones e inconvenientes que sucedan en un determinado equipo (como pasó con Hassan Whiteside en Miami o Jeremy Lin en New York), de modo que no me atrevo a dar ningún nombre. 


Sobre el MVP, tengo claro que si New Orleans ganase un gran número de partidos Anthony Davis sería el gran favorito. Creo que a día de hoy es el mejor jugador en lo puramente estadístico. Pero como (y así ha de ser), se valora además de los números individuales la trayectoria del equipo, Stephen Curry, James Harden y LeBron James son los grandes favoritos, sin olvidar a Kevin Durant. No obstante en el caso del alero de los Cavs hay que valorar las especulaciones que apuntan a una posible dosificación durante la temporada regular, limitando su participación en pista a no más de 30 minutos por partido, con lo que sus opciones a ser mejor jugador de la temporada se verían ligeramente mermadas (aunque 30 minutos de LeBron siguen dando para mucho)   


¿Y los rookies? Habrá que ver cómo sale la camada de este año, en la que no podemos incluir a Julius Randle, ya que al lesionarse en su primer partido de la temporada pasada, tras disputar tan sólo 13 minutos, ya se le considera profesional, por lo tanto no debutante. Es la norma, injusta, pero la norma al fin y al cabo. La mayoría de las miradas se centrarán en el número 1 del draft, Karl-Anthony Towns, como posible relevo de su compañero de equipo Andrew Wiggins para ser Rookie of The Year. Tiene muchas cosas a favor. Un equipo sin presión, apenas competencia en su puesto (Dieng como “back up” y la broma pesada de Pekovic cuando se recupere), y un magnífico base asistente a su lado como Ricky Rubio. Otro pívot, como Okafor, muy de vieja escuela, también apunta entre los candidatos. Veremos que tal resulta su sociedad con Nerlens Noel. En los aleros los ya citados Johnson en Detroit y Winslow en Miami (éste tiene por delante a Luol Deng) parten como los mejor colocados, sin olvidar a Hezonja. En los bases hay que recordar que Russell es el actual número 2 del draft, por lo que las expectativas son realmente altas, pero tiene la competencia de Williams, e incluso Clarkson y, como no, Kobe Bryant, quienes pueden alternar las funciones de base y escolta (veremos si Huertas rasca algo) Aquí sí que me voy a mojar y mi apuesta personal como ROY para 2016 es el base de Denver Nuggets, Emmanuel Mudiay. Es una apuesta arriesgada, ya que se trata de un jugador que saltó del instituto a la liga china, sin pasar por la NCAA, y tras tan sólo una temporada en el extranjero intenta la aventura NBA (Jennings hizo algo parecido, pero en Europa, en un baloncesto de mayor nivel, y aun así pagó su adaptación al baloncesto profesional estadounidense) La razón por la que apostamos por él es porque, aparte de tratarse de un jugador espectacular y potente con un buen uno contra uno, su “mando en plaza” va a ser total, con la marcha de Ty Lawson y en un equipo en donde ningún jugador ostenta un gran rango de estrella (a excepción de Kenneth Faried, quien dejó enormes dudas la pasada temporada) Eso sí, ojo que le respeten las lesiones, ya que en China sólo pudo jugar 12 partidos por ese motivo. 



Que comience el espectáculo.    



Emmanuel Mudiay, espectáculo asegurado en Denver.






viernes, 14 de noviembre de 2014

WINTER IS COMING: SOUTHWEST



Y terminamos nuestro análisis de la nueva temporada NBA hablando sobre otra división tan interesante como es la Southwest.

Para empezar tenemos a los vigentes campeones, y posiblemente la franquicia más ejemplar de la NBA. Una auténtica dinastía basada sobre todo en dos hombres: Gregg Popovich y Tim Duncan. Desde que en 1997 este binomio ganador juntase sus fuerzas en el club tejano, la estadística es demoledora: 17 temporadas seguidas acudiendo a la cita de los play offs, 6 años campeón del Oeste, y otros 5 campeón de la NBA. Junto a Duncan (sin discusión el mejor 4 de todos los tiempos), Tony Parker y Manu Ginobili han conformado uno de los “big threes” más reconocibles de todos los tiempos, alcanzando ya las 500 victorias en liga regular (sólo les superan el formado por Bird-McHale-Parrish, con 640) No se conforman y el objetivo para el nuevo curso es estar en lo más alto. Pese a ser los campeones, no son los grandes favoritos. Circunstancia que parece favorecerles. Irán a lo suyo en liga regular, dosificando fuerzas y haciendo crecer jugadores. Popovich saca petróleo de jugadores que en otros equipos agitarían toallas. Siguen los mismos jugadores que ganaron el quinto anillo para la franquicia y se espera que el rookie Kyle Anderson sea otro de esos “robos del draft” a los que nos tienen tan acostumbrados las espuelas. El concepto “deporte de equipo” elevado a su máxima expresión.  

Memphis Grizzlies empiezan como un tiro este curso (8-1 en estos momentos), con un Marc Gasol estelar. Son un ejemplo de estabilidad con la columna Conley-Allen-Randolph-Gasol intocable desde hace varias temporadas, y llega un veterano como Vince Carter para coger su “last train to Memphis”. David Joerger, con la plantilla sana (sobre todo Marc, quien se perdió unos 30 partidos la pasada temporada) aspira a superar las 50 victorias con las que debutó en el banquillo grizzlie. Todo parece indicar que lo conseguirá.          



Marc Gasol lidera a unos enormes Grizzlies


Houston sobre el papel parece menos fuerte que el pasado curso (aunque su gran inicio de temporada lo desdice), ya que no sólo no han conseguido capaces de traerse ninguno de los jugosos agentes libres del verano, si no que además no han sido capaces de retener a su tercera espada Chandler Parsons, huido al calor de los millones de Mark Cuban en Dallas. De modo que todo seguirá pasando por James Harden y Dwight Howard, apoyados en buenos complementos como Trevor Ariza, un creciente Terrence Jones, o ese perro de presa llamado Patrick Beverley. Parece que el ex –barcelonista Kostas Papanikolau cuenta bastante para McHale, y está jugando nada menos que 25 minutos por partido.   

Hablábamos de Parsons y su traslado a Dallas, al lado de otro ilustre blanco y rubio como es el gran Dirk Nowitzki (quien en este comienzo de curso ya ha superado a Olajuwom como el jugador internacional en anotar más puntos en la NBA) Los Mavericks es un equipo que busca siempre ser competitivo equilibrándose entre estabilidad y renovación. Lo primero lo marca el propio Nowitzki, quien no conoce otra camiseta en esta liga que la azul de los Mavs y ya acumula 16 años al servicio de la franquicia tejana. Para que no queden dudas sobre su fidelidad este verano ha renovado a la baja (al igual que hiciera Duncan con los Spurs anteriormente), para que el club pudiera acometer incorporaciones como las del citado Chandler Parsons. Estabilidad también en el banquillo, con un entrenador de total solvencia como Rick Carlisle. Renovación con muchas caras nuevas (Parsons, Nelson, Felton, Jefferson, Aminu, Villanueva…) y entre medias jugadores como Tyson Chandler y Barea que vuelven a “casa”, intentando recuperar las sensaciones de cuando fueron pilares importantes para el único anillo que posee la franquicia. En el caso del pívot así será, apuntalando el aspecto en el que más flojeaban el pasado curso: la defensa. En el caso del base portorriqueño se antoja más difícil viendo toda la competencia que tiene en el backcourt (Nelson, Harris, Ellis, Felton…)   



Nowitzki, cada vez más legendario.


Y por último los pelícanos de Nueva Orleans, cuya gran ave zancuda es la inmensa y rutilante estrella llamada Anthony Davis. Se espera que su imparable progresión vaya unida a la franquicia. Para empezar a su lado le han traído a un estupendo complemento defensivo como Omer Asik, la torre turca venida desde Houston. Sigue ese ROY (rookie of the year) venido a menos que es Tyreke Evans. Inexplicable lo de este jugador, quien después de ser el cuarto debutante en firmar al menos 20 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias por partido (uniéndose al club de Oscar Robertson, Michael Jordan y LeBron James, ahí es nada), ha decepcionado temporada tras temporada sin volver a alcanzar el nivel estelar de su primera campaña en la mejor liga del mundo. El empeño de querer hacerle jugar de tres tampoco le favorece, pero es la mejor manera de hacer sitio a otros dos cracks como Jrue Holiday y Eric Gordon. Mucho exterior joven que no acaba de dar el salto (Freddette, Rivers…), la veteranía de John Salmons, y el interior con muñeca de seda Ryan Anderson conforman el resto de caras conocidas del roster. Tienen mimbres para, a corto plazo, acabar haciendo ruido, pero aún tendrán que esperar. 


NUESTRO PRONÓSTICO: 

SAN ANTONIO: finalistas de conferencia
MEMPHIS: 2ª ronda de play offs o finalistas de conferencia.
HOUSTON: 1ª ronda de play offs.    
DALLAS:      1º ronda de play offs.
NUEVA ORLEANS: fuera de play offs.                                                                                  

miércoles, 27 de agosto de 2014

DIEZ PIVOTS PARA EL MUNDIAL




ANTHONY DAVIS (USA, 21 AÑOS, 2.08): Quien considere que Estados Unidos dispone de un juego interior "endeble" para esta cita, imaginamos que no debe haber seguido las evoluciones del unicejo jugador franquicia de Nueva Orleans, quien con apenas 21 años y dos temporadas como profesional ya promedia 17.3 puntos y 9.1 rebotes en la mejor liga del mundo. Pero es que viene de firmar este curso unos números de 20.8 puntos, 10 rebotes y 2.8 tapones por partido (líder de esta última categoría) Lo que se dice un tipo eficaz a ambos lados de la cancha. Su desconocimiento del baloncesto FIBA, único hándicap.  


MARC GASOL (ESPAÑA, 29 AÑOS, 2.16): El mediano de los Gasol fue el auténtico referente de la selección en el pasado Europeo de 2013. Con el retorno de su hermano y Navarro al combinado nacional su rol bajará en importancia, aún así será clave para Orenga por su juego al poste, su capacidad para el pick&roll, y su espectacular visión de juego para un hombre alto. Su prestancia defensiva, por otro lado, fuera de toda duda.



Big Marc vs. La Ceja. ¿Se verán las caras en la gran final?

TIAGO SPLITTER (BRASIL, 29 AÑOS, 2.10): En una selección plagada de talento en el juego interior, Splitter es el referente en la pintura del argentino Rubén Magnano. A pesar de no haber tenido temporadas NBA tan espectaculares como Varejao o Hilario, Splitter ha sido un jugador de metódica progresión y sin prisas en su carrera. De premio, un anillo de campeón aprendiendo al lado del maestro Gregg Popovich y con mentores en la cancha como Tim Duncan.    


NENÉ HILARIO (BRASIL, 31 AÑOS, 2.11): La víspera de la final le pillará celebrando su 32 cumpleaños. Un jugador con enorme potencial (número 7 en el draft de 2002) que vio cierta zozobra en su carrera en forma de lesiones (pasó en blanco la temporada 2005-06) y sobre todo el olvidado tumor cancerígeno testicular que puso en peligro su vida. A pesar de tantas vicisitudes, viene de firmar 14.2 puntos y 5.5 rebotes por partido en los emergentes Wizards de Washington. Habitualmente criticado en su país natal por sus escasas comparecencias con el combinado nacional tiene una oportunidad de redimirse ante sus compatriotas formando parte de una escuadra claramente candidata a medalla.  


El "amado" Splitter y el "odiado" Hilario. Pareja de garantías para Magnano.


JONAS VALANCIUNAS (LITUANIA, 22 AÑOS, 2.13): El nuevo Zar del baloncesto ex-soviético, el mejor pívot que ha dado Lituania desde nada menos que Arvidas Sabonis. La afirmación no es gratuita. Coleccionista de medallas y distinciones individuales en todas las categorías de formación de su selección, el verano pasado le vimos colgarse la plata en el Europeo de Eslovenia, y parte como líder de una Lituania que aspiraba a medalla en el presente Mundial pero que acaba de recibir el mazazo de la lesión de una pieza clave como su base titular Mantas Kalnietis. Aún así Valanciunas es un jugador a seguir. Sus 11.3 puntos y 8.8 rebotes por partido en su segunda campaña NBA con la camiseta de Toronto hablan de lo que es capaz en la zona.  


DEMARCUS COUSINS (USA, 24 AÑOS, 2.11): La bestia de Alabama. Un jugador con tanta calidad como mala cabeza, que parece por fin afianzar su camino como estrella del baloncesto. Tras una carrera, todavía corta, pero repleta de polémicas, expulsiones y suspensiones, hablamos de un jugador que una vez centrado, en su cuarta campaña como profesional ha sido capaz de ofrecer a unos Sacramento Kings que han seguido confiando en él la burrada de 22.7 puntos, 11.7 rebotes, 2.9 asistencias, 1.5 robos y 1.3 tapones, todo máximos de su carrera. Y aún seguirán hablando de la "debilidad" del juego interior estadounidense.    


Valanciunas y Cousins, los nuevos grandes pívots de la NBA.


ANTE TOMIC (CROACIA, 27 AÑOS, 2.17): El mejor cinco del baloncesto FIBA... al menos en un lado de la cancha. Es cierto que sigue teniendo la sangre de horchata y que en defensa no es precisamente un fajador, pero no hay otro tipo con tanta calidad por centímetro a la hora de atacar el aro en Europa.  


Ante Tomic mucha calma.



GUSTAVO AYÓN (MÉXICO, 29 AÑOS, 2.08): La gran esperanza de la selección entrenada por el español Sergio Valdeomillos. Jugador revelación de la temporada 2010-11 en ACB militando en el Fuenlabrada, dio el salto a la NBA donde tuvo un impacto inmediato en Nueva Orleans convirtiéndose en un jugador importante en la rotación del roster dirigido por Monty Williams. Sin embargo no llegó a adquirir tanta relevancia en sus posteriores aventuras en Orlando, Milwaukee y Atlanta. Actualmente no tiene equipo, por lo que su papel en este Mundial, en una selección de la que es líder absoluto, será clave para volverse a colocar en el mercado de la mejor manera posible.  


Ayón, sin equipo pero con hambre.


ANDRAY BLATCHE (FILIPINAS, 28 AÑOS, 2.11): El pívot neoyorquino de los Brooklyn Nets (quien tiene de filipino lo que quien esto escribe) será la gran atracción de la selección de las Islas Filipinas, un país donde el baloncesto provoca auténtica locura y pasión.Se hinchará a hacer números, no lo duden.Otra cosa es que le veamos ganar algún partido.


El punto filipino



NENAD KRSTIC (SERBIA, 31 AÑOS, 2.12): Un clásico. Tan clásico que hasta estábamos dudando en si incluirlo en este listado, o apostar por un nombre no tan conocido (por ejemplo el ucraniano Kravtsov) Lo cierto es que Krstic nos da cierta sensación de estar ya de vuelta de todo, pese a no ser un jugador excesivamente mayor (más joven que nuestro Pau Gasol, por ejemplo) Jugador frío y apático, si se motiva y saca todo lo que lleva dentro estamos ante uno de los hombres del torneo. En juego de pies sólo Tomic se le puede comparar.


El hombre tranquilo