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jueves, 16 de enero de 2020

BILBAINADA COPERA














La que han liado Alex Mumbrú y sus muchachos. En su segundo año como entrenador después de retirarse de las pistas, su primero como coach ACB (el curso anterior precisamente ascendió a “los hombres de negro”), el histórico alero catalán confirma (con permiso de Zaragoza) al Bilbao Basket como la gran sorpresa de la temporada asegurando su presencia para la final a ocho de la Copa en la última jornada del corte.  


Lo hicieron muy a lo bilbaíno, con machada y épica venciendo en el Palau ante un Barcelona que no estaba para muchas bromas después de su tropiezo europeo unos días antes frente al espectacular Efes de Shane Larkin. De hecho los de Pesic llegaron a ponerse 14 arriba mediado el tercer cuarto, pero la fe y las arengas de Mumbrú insuflaron ánimos en unos jugadores dispuestos a hacer historia. El Bilbao se metió de nuevo en el partido para comenzar el último cuarto con empate a 62. Los locales volvieron a abrir brecha con un parcial de 12-4 que parecía decisivo a falta de cinco minutos para el final del tiempo reglamentario. Pero ya lo hemos dicho, había que hacer la bilbainada, y apareció Rafa Martínez con un providencial 3+1 para engancharse a la Copa. Volvieron a empatar los vascos (a 74), y el Barcelona a abrir brecha (cuatro puntos seguidos de Mirotic), los visitantes entraron en el último minuto cuatro abajo, pero el Barcelona no supo cerrar el partido. Una pérdida de Ribas dejaba a los de Mumbrú una última posesión para ganar el partido o mandarlo a la prórroga. Fueron valientes e intentaron lo primero, sin éxito por parte de Brown, pero apareció Lammers para hacerse con el rebote ofensivo y llevar el encuentro al tiempo extra (antes Mirotic tuvo un desesperado último lanzamiento) El Bilbao comenzó mandando en la prórroga, con su primera ventaja desde el segundo cuarto. La calidad de Bouteille y la veteranía de Rafa Martínez, sentenciando desde el tiro libre, sellaron el pasaporte copero y la machada en toda regla de los de Mumbrú. El sorteo les ha deparado el Real Madrid por el lado más duro del cuadro (Barcelona y Valencia se enfrentan en el otro emparejamiento de cuartos), ya habrá tiempo de analizar esos duelos pero de momento la campanada ya está dada.  


Campanada también estuvo a punto de dar el Burgos. No se les puede pedir más. Vencieron en una cancha tan complicada como Santiago de Compostela y sólo un average de siete puntos les deja fuera de la cita de Málaga después de que Andorra no fuese capaz de sacar adelante su partido en Manresa y hubiera de depender de terceros resultados. Dignísima octava plaza para los de Peñarroya finalizada la primera vuelta, plaza que no otorga copa al estar reservada al anfitrión (Unicaja), pero ahí están, con un balance de 9 victorias y 8 derrotas, el mismo que Valencia, Andorra y el citado Unicaja de Málaga. Casi nada.  


No falló el Valencia en su duelo directo ante Joventut, de hecho aplastaron a los verdinegros, ni tampoco el Tenerife en su visita a Zaragoza para asegurar su condición de cabezas de serie, con unos enormes Huertas y Yusta. Los 22 puntos y 17 asistencias del base brasileño son números anteriormente nunca vistos en ACB ¿Se desinflan los de Fisac?, suman dos derrotas consecutivas y de manera bastante contundente, encajando más de un centenar de puntos en ambos partidos. Aun así su tercera posición con balance 12-5 es una de las grandes noticias de la temporada.  


Por la zona menos noble de la tabla, reacciona el Betis hundiendo al Fuenlabrada, ahora vicecolista, mientras que el Estudiantes vuelve a las andadas y es el nuevo farolillo rojo de la competición después de que el Real Madrid no tuviese piedad del conjunto colegial en el derbi capitalino.  



 EL QUINTETO DE LA JORNADA:
 
MARCELINHO HUERTAS (TENERIFE) 2: 22 pts, 17 asists, 5 robos. 35 valoración.
THAD MCFADDEN (BURGOS): 25 PTS (7 de 8 en T3), 6 rbts y 2 asists. 26 valor.
SANTI YUSTA (TENERIFE) 2: 27 pts, 3 rebts, 2 asists y 2 robos. 28 valoración.
TREY THOMPKINS (REAL MADRID) 2: 18 pts, 6 rebts y 7 asists. 29 valoración.
NIKOLA MIROTIC (BARCELONA) 4: 24 pts, 9 rebts, 2 robos y 2 taps. 35 valoración.

ENTRENADOR:

ALEX MUMBRÚ (BILBAO) 4



EL QUINTETO DE LA TEMPORADA:

M. HUERTAS (TENERIFE): 14.1 pts, 2.5 rbts, 7.9 asists, 1.1. robs. 17.1 valoración.
KLEMEN PREPELIC (JOVENTUT) 15: 21.6 pts, 1.7 rbts, 2.9 asists. 19.3 valoración.
N. MIROTIC (BARCELONA) 16: 20.9 pts,  5.9 rebotes y  1.7 asists  25.6 valoración.
T. SHENGELIA (BASKONIA) 9: 16.2 pts, 5.8 rebts, 2.7 asists y 1.1 recs 18.4 valor.
G. SHERMADINI (TENERIFE) 16: 18.2 pts, 6.8 rebotes y 1.5 asists. 24.1  valoración.


ENTRENADOR: 

PABLO LASO (REAL MADRID) 14





jueves, 20 de junio de 2019

TREY EJECUTA PERO NO REMATA



Habrá cuarto partido. No hubo “barrida” y el Barcelona sigue vivo, dando el primer paso hacía lo que sería una histórica remontada ante un Real Madrid que dio la sensación de poder finiquitar las finales en el Palau. Todo ello a pesar de que se sigue imponiendo (y en mi opinión, para desgracia del espectáculo) el juego que prefiere Pesic. Un ritmo lento, casi de otra época, sin apenas contrataque ni canastas rápidas, excepto en momentos puntuales, precisamente los mejores del partido. Ahí reside el mérito del Madrid, capaz de sobrevivir (e incluso ganar) en unos partidos con mucho ataque estático, cinco contra cinco, defensas formadas y posesiones casi al límite. 


Salió brillante el Real Madrid. Dispuesto a no caer en ninguna trampa de Pesic y sin corsé táctico de Laso, el quinteto habitual en las finales (Facu-Rudy-Deck-Randolph-Tavares) recuperaba su mejor versión de la mano de un gran Rudy que con dos triples en los primeros minutos ponía a su equipo 5 arriba mediado el primer cuarto (8-13) El problema del mallorquín serían las faltas (enseguida tiene que irse al banco al cometer la segunda en esos primeros instantes) Pesic introducía un cambio respecto a los dos primeros partidos, entrando Kuric por un Ribas que acabó inédito sin jugar un solo segundo (¿nuevo caso Seraphin?) Se repuso el Barcelona con las entradas de Heurtel y Hanga, y sobre todo encontrando a un Tomic que constantemente conseguía premio en la zona. El pívot croata por fin realizó un partido acorde a su categoría (11 puntos y 4 rebotes) y se impuso por vez primera en estas finales a su par madridista, Walter Tavares. De hecho con dos tiros libres del croata el Barcelona finalizó el primer cuarto con mínima ventaja (19-18) 


En el segundo cuarto el Barcelona fue superior de salida. Atacando el aro rival con un juego muy físico y yendo a la línea constantemente. El propio Laso en el descanso, lejos de quejarse del arbitraje y la diferencia de faltas y tiros libres (el Madrid no tuvo sus primeros lanzamientos desde la línea hasta que habían transcurrido 17 minutos) se congratulaba de que la defensa de su equipo apenas había dejado anotar canastas en juego a los locales (sólo ocho canastas de campo en la primera parte), pero lo cierto es que el Barcelona lograba estirar el marcador a seis puntos (27-21) A partir de ahí entre el final del segundo cuarto y comienzo del tercero el Real Madrid encadena sus mejores minutos y llega a establecer un tremendo parcial de 11-28. En efecto, a 7.48 para el final del tercer cuarto los blancos consiguen la máxima diferencia 38-49, espoleados sobre todo por un grandísimo Thompkins, letal en el lanzamiento. Laso se la juega con Randolph y el citado Thompkins como pareja interior, dos cuatros, sin cinco puro. Y la jugada le sale bien, desconcertado a un Barcelona incapaz de neutralizar el juego abierto y el constante pick&pop madridista. El cuadro local parece tan desquiciado que incluso Heurtel sufre un cruce de cables y en su pelea con Rudy (otro de los duelos calientes de estas finales, al igual que el de Hanga y Campazzo) comete una antideportiva por la que puede sentirse agradecido, ya que la acción era tan flagrante que bien pudiera haberle costado la descalificante y no volver a pisar la cancha. Pero el Madrid se queda anclado en el punto 49. Los de Laso sufren un colapso ofensivo que les deja cuatro minutos sin anotar, circunstancia que es aprovechada por el Barcelona para ponerse por delante con un parcial de 12-0. Un triple “made in Llull” estira levemente la ventaja de nuevo para el bando visitante (50-54) pero Heurtel, saltándose cualquier sistema en estático empata el partido con dos penetraciones fulgurantes. Carroll volvería a dar cuatro de ventaja con otro triple, reducidos a dos tras canasta de Smits, para llegar al acto final con un incierto 56-58 para los de Laso.  




Heurtel, duro ante Rudy.



Liderado por un gran Campazzo, recuperando su versión del primer partido (firma ayer 18 puntos y 4 asistencias para 26 de valoración) el Madrid manda iniciando el último cuarto (63-68 a falta de 5.32) Intercambio de golpes y los blancos entran en los últimos dos minutos y medio elevando la diferencia a 6 (71-77) No volverían a anotar. Si en el segundo partido en los dos últimos minutos lograron anotar nada menos que 16 puntos, en esta ocasión no vuelven a encontrar anotación. El Barcelona reacciona rápido (triple de Kuric) y tras fallo en el triple de Rudy, Heurtel se vuelve a sacar un canastón para poner al Barcelona a un punto. Quedaba un larguísimo minuto y medio, con el equipo de Pesic sin entrar en bonus y posibilidad de hacer faltas sin mandar al Madrid a la línea. Hanga hace una muy rápida sobre Campazzo y el ataque siguiente es una posesión madridista larga, de las que no le gustan a Laso. Se la acaba jugando Llull sin éxito y en el posterior ataque azulgrana Tomic se hace con un rebote ofensivo a fallo de Hanga que acaba valiendo el partido, una vez que Singleton aprovecha la segunda jugada para anotar en penetración., yéndose con todo y contra todo frente al aro madridista (posible falta en ataque sobre Ayón) Quedaban 29 segundos. Llull encara penetrando por la zona pero su intento de bandeja no tiene éxito. El rebote cae de lado azulgrana pero Hanga no logra controlar la bola y regala un saque de fondo al Real Madrid con diez segundos en el crono. La penetración de Campazzo no es buena, pero el rebote acaba cayendo en las manos de Thompkins quien a medio metro del aro tiene una posibilidad excelente para anotar y sentenciar el partido y las finales y dar el título de liga al Real Madrid. El forward de Georgia estaba realizando un partido excelente, sublime en ataque con 18 puntos, con una serie de 4 de 8 en triples y 3 de 5 en tiros de dos. Canastas lejanas, algunas con el defensor encima… y el lanzamiento posiblemente más fácil del todo el partido no encuentra diana, soltando la bola timoratamente en una especie de tiro a tablero. Qué fácil es verlo desde nuestras casas pero sólo los protagonistas saben lo que se puede llegar a sentir o lo que pasa por la cabeza en un momento así. 


El Barcelona de Pesic sobrevive. Logra desactivar al rival, que no encuentra su mejor ritmo de juego en ningún momento. Pero precisamente por eso el Madrid esgrime superioridad. Todas las cartas parecen estar encima de la mesa. El Barcelona buscará un cuarto partido de nuevo trabado y de ritmo lento y los de Laso castigar con canastas rápidas en las pocas ocasiones que el rival permita ese tipo de transición. Pero al final todo estará en manos de jugadores como Trey Thompkins que demuestran lo difusa que puede llegar a ser la línea que separa el éxito del fracaso.  






Thompkins falló la que parecía más fácil.





martes, 30 de agosto de 2016

MÁS MÚSCULO, MENOS MAGIA




Laso pierde su prolongación en la pista.




La sexta temporada de Pablo Laso al frente del Real Madrid supone, en la medida de lo posible, una apuesta por la continuidad. Parece lo más consecuente tratándose de un equipo que en la etapa con el vitoriano al frente ha ganado una euroliga, tres ligas, cuatro copas, tres supercopas y una intercontinental, además de haber disputado prácticamente todas las finales posibles. Dominador absoluto del baloncesto nacional y consolidado entre los grandes de Europa. Con la tranquilidad del trabajo bien hecho durante estos cinco años y sin cargarse de presión alguna por muy Real Madrid que sea, se ha podido incluso apostar por darles otra oportunidad a jugadores como Jeff Taylor o Trey Thompkins, quienes no tuvieron el impacto previsto en su primer año de blanco. Los nuevos fichajes llegan para cubrir las salidas, alguna no deseada, como la de Sergio Rodríguez, rumbo a la NBA con una suculenta oferta de Philadelphia 76ers bajo el brazo. Su puesto lo ocupará un viejo conocido como Dontaye Draper. En las alas la continuidad es casi absoluta, excepto por la salida de K.C.Rivers y la llegada de Alex Suárez. Las otras dos caras nuevas las encontramos en el juego interior. Con Willy Hernángomez saltando el charco al igual que el Chacho para enrolarse en los Knicks de New York y Lima cedido al Zalgiris Kaunas (además de la baja del “parche”, con todos los respetos, que fue el fichaje de Ndour, quien compartirá vestuario con Willy en New York), y después de lo ardua que resultó la renovación de Gustavo Ayón, la secretaria técnica del club blanco buscó reforzarse por dentro con dos fichajes de relumbrón: Anthony Randolph y Othello Hunter.   


Cinco bajas y cuatro altas en una plantilla que aún sin oficializarse el fichaje de Hunter (30 años) era la más veterana de la próxima Liga Endesa según una estadística publicada por el diario Marca el pasado fin de semana. Aunque siempre gusta ver sangre joven en el equipo, no debería inquietar este dato al aficionado madridista, sabedor del magnífico trabajo de cantera que se está haciendo en la entidad blanca y el ramillete de figuras que vienen detrás, las cuales deberían ir entrando poco a poco en el sistema de Laso aun siendo conscientes de que la exigencia de un club ganador en ocasiones acaba fagocitando el talento debido a la falta de paciencia y esa exigencia en resultados inmediatos. No obstante, obviando temas generacionales, un primer vistazo al nuevo roster blanco arroja la sensación de que nos encontramos una plantilla con menos capacidad para el ritmo alto (seña de identidad de Laso), la velocidad, las transiciones ofensivas, y más física y granítica que en temporadas pasadas. Pablo Laso ha hecho un trabajo extraordinario sabiendo sacar las mejores virtudes de unos jugadores dotados para un baloncesto alegre y vertical que buscaba el aro rival antes de que el equipo contrario formase su defensa. Es en ese aspecto donde el nuevo Real Madrid puede ofrecer más dudas, al perder al Chacho Rodríguez, prolongación de Laso en la pista junto a un Llull que se queda solo como base revolucionario. En su anterior etapa al servicio de Laso Draper fue el tercer base del equipo, especializado como “stopper” ante bases rivales y jugando escasos minutos, normalmente en el inicio de los terceros cuartos. Verá incrementada su presencia en pista notablemente, la pregunta es, ¿será capaz de adaptarse a la velocidad de crucero del gusto de Laso, o será el entrenador quien pida al equipo bajar revoluciones cuando el nativo de Baltimore esté en pista? La perla eslovena Luka Doncic también debería ver aumentado su número de minutos con la salida del Chacho. Es uno de los favoritos de la grada (ya decimos que al público siempre le gusta ver sangre joven), y aunque su físico pueda seguir albergando dudas sobre si su puesto ideal es el de base, Laso ya demostró con Llull su capacidad para derribar prejuicios sobre una posición que el entrenador vitoriano dominó a la perfección en su época de jugador. Lo cierto es que se va a echar de menos a Sergio Rodríguez y su varita mágica, pero debemos seguir pensando en un Real Madrid tremendamente descarado en ataque a partir del arrojo de sus bases. 


En los aleros como decimos apenas hay cambios. Rivers no llegó a enamorar como en su anterior paso por el equipo blanco y no parece que se le vaya a echar mucho de menos. Suárez llega para cumplir cupos nacionales, tratará de aprovechar cualquier ocasión que se le presente, y seguirá buscando progresar y definir su juego entre las posiciones de 3 y de 4. El peso en las alas realmente lo seguirán llevando Rudy Fernández, aportando en todas las facetas y rezando para que su espalda deje de martirizarle, Jaycee Carroll, envejeciendo como el buen vino (el año pasado dejó un brutal 53% en triples en liga regular, el mejor porcentaje de su carrera), y Jonas Maciulis, “la tanqueta de Kaunas”, que diría Lalo Alzueta, haciendo honor a su apodo. Pegamento para el equipo. Y Llull, claro, que seguirá teniendo sus minutos como escolta. Taylor no convenció en líneas generales al aficionado la pasada temporada, pero Laso confía en él y sabe de sus prestaciones defensivas, tan necesarias en un equipo que busca correr y no puede hacerlo si no muerde atrás (parece mentira pero todavía hay que explicar a algunos que acusan a equipos con esta filosofía de no defender, de que el contraataque nace precisamente de la defensa)    


Jaycee Carroll, el tiro nunca se deja de mejorar.



En los hombres altos es donde más ilusionante se presenta el Real Madrid de Laso 6.0. Una batería de hombres temible, necesariamente bien dosificados (Felipe Reyes está en 36 años, Nocioni en Noviembre cumplirá 37) Cantidad y calidad. Ayón seguirá siendo la pieza angular. No hay un pívot en Europa que se pueda adaptar mejor a lo que pide Laso. Capacidad para aprovechar los espacios e incluso correr la pista, manos rápidas y buena defensa de anticipación. La pasada temporada le vimos ampliar su repertorio defensivo robando constantemente balones exteriores. Tendrá que rotar en ACB con Thompkins y Randolph, al ser los tres extracomunitarios (no así en Euroliga donde podrán ir convocados todos ellos), pero no cabe duda de que dentro de esta terna es el favorito para Laso. Se lo ha ganado. Cómo se ha ganado Felipe Reyes seguir siendo uno de los pesos pesados del equipo, no sólo por su ascendencia como capitán dentro del vestuario, si no por su rendimiento fuera de dudas en la pista. Si estamos viviendo la cuesta abajo de su carrera, la lentitud con la que se está produciendo hace que tengamos Felipe para rato. El Chapu Nocioni compensa su falta de piernas con su enorme corazón competitivo, y siempre aparece cuando se le espera. Quizás dormite durante el invierno pero con los títulos en juego impondrá la baza de la veteranía. Othello Hunter llega como un nuevo Marcus Slaughter, pero con mejor mano. Al igual que el actual jugador del Darussafaka, su anterior experiencia ACB fue en Valladolid, y como el bueno de Marcus, su solo nombre impone. Si Slaughter significa “masacre” o “matanza”, en Hunter tenemos a todo un “cazador”, y con nombre shakesperiano. Es un clásico de la Euroliga, tras disputarla con el Siena y el Olympiacos. Su pasaporte liberiano (cotonou) es otro gran punto a su favor. Anthony Randolph era posiblemente el jugador más deseado de este verano tras su exitosa campaña en el Lokomotiv Kuban, recordando a aquel proyecto de estrella que vimos en la NBA a principios de la década (llegó a compartir vestuario con Ricky Rubio en Minnesotta) El Madrid no lo dejó escapar previendo una posible salida de Ayón. En principio rotará con Thompkins, siendo dos jugadores con ciertas similitudes, exquisita técnica individual y buena mano, pero no especialmente agresivos en su juego y con cierta alergia a la zona. No obstante no descartemos que Laso, el técnico de la heterodoxia, sea capaz de hacer jugar juntos a estos dos talentos. Sería auténtico encaje de bolillos. Tanto Trey como Randolph garantizan peligro de cara al aro rival, pero será necesario compensarlo con las dotes de testiculina necesarias cuando tengan enfrente al Epke Udoh de turno. Ahí es donde entrarán de nuevo en juego los corajudos Felipe o Nocioni, y por supuesto un Gustavo Ayón por quien seguirá pasando todo el juego interior del equipo de Laso. 



En definitiva, optimismo para el campeón, que ha compensado sus bajas de la mejor manera posible. Hay más física pero se mantiene la química. No hay obsesión por sustituir al Chacho por una sencilla razón: la magia es insustituible. Era imposible encontrar heredero del talento tinerfeño emigrado a Philadelphia. Nos hallamos por tanto ante un Madrid menos elástico pero más musculoso, más fuerte, pero sobre todo continuista con la arquitectura baloncestística de un Pablo Laso que tras cinco años llenando las vitrinas del club de trofeos se presenta como el mayor aval para una nueva temporada de baloncesto en el Palacio de Los Deportes de la Comunidad de Madrid.     




Randolph en los Warriors, iba para estrella NBA.







jueves, 23 de junio de 2016

TOCALA OTRA VEZ, PABLO






"¿Os ha gustado lo que habéis visto?"



Finaliza la temporada ACB con el Real Madrid repitiendo título liguero (primera vez en 22 años) y repitiendo doblete de Copa y Liga (primera vez en 30 años) Laso, cabeza visible de este proyecto reconocible y con un estilo de juego con una personalidad muy marcada, engrandece su leyenda y agota los calificativos. Lo decía anoche en los micrófonos de “El partido de las 12” de la Cadena COPE, espacio que en plena Eurocopa de fútbol tuvo anoche la gentileza de abrir su edición hablando de baloncesto. Y es que el baloncesto, no sólo el madridista, le debe a Laso el haber reenganchado a tantos aficionados gracias a una propuesta con unas características que a estas alturas ya son de sobra conocidas: posesiones cortas, circulación de balón rápida, ritmo de juego alto, constantes rotaciones, libertad ofensiva, presión defensiva a las líneas de pase, zonas mixtas en “diamante” con constantes ayudas de los interiores al exterior, y la reivindicación del viejo axioma del basket ochentero: defensa, rebote y contraataque. El final de temporada de los blancos ha sido en constante modo apisonadora. Un balance de 18-3 en los últimos partidos ACB, incluyendo liga regular y eliminatorias por el título. Sólo pierden tres partidos, uno por cuatro puntos en Murcia, otro por un punto en Valencia y otro igualmente por un tanto en Barcelona. En este periodo de 21 partidos llegan al centenar de puntos en cinco ocasiones, y a los 90 en 16. Rodillo de Primavera. 


Decía Pablo anoche que lo que buscaba cuando llegó al Real Madrid en ese verano de 2011 en el que cambió todo era hacer un equipo reconocible más allá de los títulos. Lo ha conseguido y además los títulos no han parado de llegar. Quizás han llegado precisamente por eso. Por ser fiel a un estilo de juego definido y no dudar jamás independientemente de que el balón entrase o no en el aro rival. Tampoco ha dudado de sus jugadores, pese a las críticas que han recibido durante toda la temporada los fichajes del pasado verano, especialmente Thompkins y Taylor. Finalmente han sido claves para la consecución del título liguero, el primero con esa clase y finura y maravillosa muñeca (sus números en estas finales son un escándalo: 1 de 1 en tiros libres, 12 de 14 en tiros de 2 y 5 de 8 en triples… prácticamente todo lo que ha lanzado ha acabado dentro, alcanzando la perfección anoche con 14 puntos sin fallo), el segundo con un encomiable sacrificio defensivo sobre rivales de distintas características, posiciones y tamaños, especialmente brillante su trabajo sobre Satoransky en el tercer partido. Tampoco ha titubeado Laso cuando ha tenido que dar minutos importantes a un adolescente como Doncic a lo largo de la temporada y participando casi diez minutos en un tercer choque que ponía el 2-1 en la serie. Tampoco ha habido marginación alguna respecto a Willy Hernángomez (pese a los insidiosos rumores) quien ha sido jugador de rotación en todos los partidos de la serie. A todos nos gustaría ver jugar más minutos a Willy, talento joven nacional y canterano, pero ha de entender que mientras tenga por delante a dos monstruos como Felipe y Ayón, y mientras Nocioni siga sacando el colmillo cuando llegan los momentos decisivos, su rol ha de ser el del cuarto jugador interior. Veremos si su impaciencia no provoca la tan cacareada marcha a los Knicks de Phil Jackson, donde por cierto no se encontraría con José Calderón, traspasado ayer mismo a Chicago junto a otros dos jugadores a cambio de Derrick Rose. 


Recordaba Pablo también anoche la eliminación europea ante el Fenerbahce, y como el reconocimiento del público del Palacio, puesto en pie y aplaudiendo al equipo pese a la derrota, lo consideraba un título más: el de conseguir que el aficionado disfrute con su equipo más allá del resultado, algo que parecería casi quimérico en un club tan acostumbrado a una exigencia brutal que a menudo le lleva a la frustración. Laso ha demostrado que ganar no lo es todo en la vida, o mejor dicho, que hay muchas maneras de ganar, no sólo en un marcador electrónico colgando de un pabellón deportivo. Y es que el tipo de emociones que transmite el Real Madrid de Pablo Laso  tienen que entenderse en planos que van mucho más allá del mero resultado. Hay una capacidad, que por otro lado va intrínsecamente unida al baloncesto (y debería ir unida a todo el deporte en general cuando es bien entendido), de emocionar con gestos y detalles que difícilmente podrá comprender quien utiliza este juego únicamente como un instrumento para desahogar complejos infantiles basados en el “ser superior al resto”. Cuando uno ve jugar a un tipo como Carroll, por ejemplo, no se tiene la sensación de ver a un jugador que masacra el aro contrario para aplastar al rival, si no para estar en paz consigo mismo. Recuerden aquello de “Yeisi es amor” acuñado por el cachondo “doppelganger” del entrenador vitoriano, Pablo Lolaso, un tuitero tan entregado a la causa lasista (acentuando la vena sarcástica) que resulta ya difícil distinguir a Laso de Lolaso, y el propio Laso, qué cachondo también es un rato, siempre ha visto con buenos ojos y jamás ha censurado la existencia de su gemelo travieso en las redes sociales.    




El palo de la temporada, la eliminación ante el Fenerbahce. El público no les abandonó.



Gestos y detalles como el de los dos entrenadores abrazados en el túnel de vestuarios tras el cuarto partido que daba el título a los blancos. Alejados de las cámaras (aunque finalmente fueron pillados) y sin pose ni artificio ninguno, dos colegas de profesión que se respetan mutuamente, y que viven realidades distintas, ya que mientras Laso está dando a su club algunos de los mejores años de su historia y las cinco temporadas consecutivas más exitosas en los últimos 30 años (una realidad que ya viviera Pascual con el Barcelona, cuando año tras año llenaba las vitrinas blaugranas de títulos… precisamente hasta que llegó Laso al Madrid), el exitoso ciclo de Pascual en Barcelona parece tocar a su fin, y es que una Supercopa en dos temporadas es un botín demasiado exiguo para un club con el presupuesto del azulgrana. Suena Jasikevicius como relevo en el banquillo. Cuando toque hacer balance de los años de Xavi Pascual los datos serán elocuentes: 4 ligas, 4 supercopas, 3 copas del Rey y 1 euroliga. 12 títulos en 8 temporadas y media (en su primer curso coge el equipo en Febrero) El balance es realmente brillante. Bien, pues Laso alcanza igualmente 12 títulos… pero sólo necesita 5 años para hacerlo. Pero hay un dato que da más mérito todavía a lo conseguido por el vitoriano: desde la llegada de Laso al Madrid, Pascual sólo consigue cuatro títulos. Laso cambia totalmente la tendencia y voltea una situación que otorgaba al Barcelona de Pascual un dominio indiscutible dentro del baloncesto español. 


Escribí hace años en este blog, con motivo de la salida de Joan Plaza del Real Madrid, que era una pena que no pudiésemos asistir a un periodo de rivalidad entre Madrid y Barcelona con Plaza y Pascual en los banquillos, quienes podrían llegar a revivir los míticos enfrentamientos entre Lolo Sainz y Aíto García Reneses. Poco podía imaginar que el futuro nos iba a deparar cinco años en el que los clásicos entre los dos grandes de nuestro baloncesto nos iban a traer duelos que deben guardarse en las videotecas, con una calidad de juego increíble, marcadores ajustados, finales taquicárdicos, y anotaciones de otra época (y alguna que otra paliza histórica, como aquel 100-62 que endosan los blancos al eterno rival en la Final Four europea de Milán en 2014) Y lo mejor de todo, cinco años de duelos al límite pero con una deportividad exquisita. Siempre recordaremos estas temporadas. Así se escribe la historia de nuestro baloncesto.


Historia que sigue escribiendo Juan Carlos Navarro. Ayer se convirtió en el máximo anotador histórico de los play offs superando a otro mito, Jordi Villacampa. El aplauso y reconocimiento del Palacio al capitán madridista fue otro de los hermosos detalles que nos deja esta final, sabiendo reconocer la importancia de una figura exponencial dentro de la mejor generación del baloncesto español, esa que nos da alegrías verano tras verano y que tiene otro exponente en el capitán madridista, un Felipe Reyes que también hace historia al convertirse en el jugador con mayor valoración total de la historia en play offs, superando de una tacada a quien era líder, Alberto Herreros (quien no para de celebrar títulos igualmente ahora como director técnico) y precisamente su rival y amigo Juan Carlos Navarro. Y es que el eterno Felipe se marcó un partidazo para rematar la fiesta madridista, 11 puntos y 4 rebotes, con un 60% en tiros de campo y 5 de 5 tiros libres para alcanzar esos 18 de valoración que le sitúan como el jugador que más ha rendido nunca en eliminatorias por el título. Parece increíble pensar que muchos madridistas llegasen a pedir su cabeza en una picota en la felizmente olvidada era Messina.    




La generación del 80



Pero si hablamos de partidazo y de números, nadie mejor que Sergio Llull, justo MVP de las finales después de que ayer dinamitase definitivamente las series con 21 puntos y 5 asistencias. Si Navarro o Felipe son leyendas de nuestro baloncesto, el menorquín lleva camino de superarlos a todos. Podría retirarse ahora mismo y hablaríamos ya de uno de los mejores palmareses de la historia de nuestro baloncesto: 4 ligas, 4 copas del Rey, 3 supercopas, 1 Euroliga y 1 Intercontinental, además de 4 oros continentales, 1 plata europea, 1 plata olímpica y 1 bronce continental en selecciones nacionales. 13 títulos y 7 medallas. Pero es que además de eso ha sido dos veces MVP de las finales, y una vez de la Copa, Supercopa e Intercontinental. Además ha estado dos veces en el Quinteto Ideal de la ACB, y una en el Segundo Quinteto de la Euroliga. Una trayectoria con la que soñaría cualquier jugador en el momento de su retirada… lo asombroso de todo esto es que hablamos de un tipo que tan sólo tiene 28 años.


Se habla de sinfonías “inacabadas” cuando por alguna razón u otra el autor la deja inconclusa, bien porque el tiempo que le ha sido concedido en vida toca a su fin, o porque abandona el proyecto para afrontar otros retos. En el caso del autor de esta sinfonía baloncestística, Pablo Laso, está inacabada porque nadie sabe dónde puede estar su techo. La única manera de quebrar este sueño cestista hecho realidad sería cometiendo el disparate de cesarle o poniéndole tantas trabas que fuera incapaz de hacer a gusto su trabajo. Cada año supone un desafío distinto que el vitoriano supera con brillantez. Realizando una mejor temporada regular que el pasado curso (en 2015 finalizan con balance 27-7, este año con 29-5), la fortaleza del Barcelona, encaramado a una primera posición que finalmente asegura gracias al average obtenido en Diciembre en el Palacio, hace que tenga que luchar por el título desde la segunda posición con factor cancha en contra. Por si fuera poco la derrota en el primer partido sacaba a la palestra una demoledora estadística a favor del Barcelona, y es que en 39 eliminatorias a cinco partidos en las que los blaugrana comenzasen ganando 1-0 con factor cancha a favor nadie les había logrado superar hasta la fecha. Ha sido en la 40 y ha sido el Madrid de Laso, que lleva a la sección de baloncesto madridista a ganar por primera vez en su historia unas finales con factor cancha en contra y remontando un 1-0. Por si esto no bastase, también había que luchar contra los fantasmas del pasado, y es que en 2012, en la primera final por el título de Laso, el guión parecía exactamente calcado al mismo con el que llegaban ambos equipos al partido de anoche. En aquella ocasión Marcelinho Huertas hundía la moral de los blancos con un triple a tablero sobre la bocina que daba la victoria por un punto al Barcelona en el Palau. El equipo de Laso se rehacía de manera asombrosa y pasaba por encima de los culés en los dos partidos siguientes. Con 2-1 en la eliminatoria y después de haber ganado el tercer partido por nada menos que 26 puntos (85-59) la euforia se apoderaba del conjunto madridista y de un entorno y una afición que prácticamente daban por segura la consecución del título para los blancos. Sin embargo los de Laso no supieron rematar la faena y Lorbek y Mickeal (además de los triples de C.J.Wallace en el cuarto partido y una exhibición de Fran Vázquez en el quinto) acabarían dándole el título al Barcelona de Pascual. Pero este Real Madrid es mucho más maduro y Laso, qué duda cabe,  mejor entrenador que hace cuatro años. Un técnico que ha derribado de un plumazo viejos dogmas baloncestísticos, como los que hablaban de la importancia del “extra pass”, el tiempo de posesión, el ganar títulos desde la defensa (“es imposible ganar títulos recibiendo 80 puntos”, mantenían algunos), o el tener que utilizar grandes torres en la zona para dominar el juego (¿de verdad hay alguien en el Real Madrid que pueda estar echando de menos a Ante Tomic?) 



Porque desde que se sentó a este piano, Pablo Laso no ha dejado de interpretar piezas de seda baloncestística, y ya saben lo que pasa con los músicos que no dejan de tocar. Cada día son mejores. Por eso nos encanta que sigan tocando.  





Abonados al final feliz.










lunes, 25 de abril de 2016

ESPERANDO A GODOT



Qué duda cabe que si había un gran plato fuerte en la jornada 29 de la Liga Endesa era una nueva edición del clásico entre Barcelona y Real Madrid disputado en esta ocasión en la Ciudad Condal. Duelo marcado inevitablemente por los cuartos de final de Euroliga, con el Real Madrid rumiando la desilusión y decepción (que no fracaso) de no poder defender título tras caer con todas las de la ley frente a un fortísimo Fenerbahce y el Barcelona pensando en su quinto partido en Krasnodar ante el Lokomotiv tras no poder cerrar la serie en casa después de haber ganado el segundo partido en tierras rusas. En ese sentido, no cabe duda, el partido cobraba mayor importancia para el conjunto de Laso, obligado a aferrarse al título ACB, cuya consecución significaría, pese al varapalo europeo, otra temporada exitosa si se obtiene doblete de Copa y Liga. No había podido ganar todavía el equipo de la capital a su némesis barcelonista en esta temporada, por lo que el triunfo, resuelto en un espectacular último cuarto blanco, tiene un efecto balsámico y recuperador de autoestima para un conjunto que ha estado mostrando demasiadas dudas a lo largo de la temporada, especialmente en lo referente a los nuevos fichajes de este curso. Fue precisamente uno de esos nuevos nombres, Trey Thompkins, quien más resolutivo se mostró de cara al aro rival, siendo finalmente el mejor anotador de los de Laso con sus 25 puntos y 7 rebotes (con 4 de 6 en triples), aunque la remontada la lideró una vez más un espectacular Sergio Rodríguez, el mejor hombre del partido con 15 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias y clave para cerrar el partido desde la línea de tiros libres, donde se mostró infalible (8 de 8)


En un club tan empeñado en destrozarse a sí mismo con poca fe en los hombres que les llevan al éxito, ya se han vuelto a poner muchos nombres en la picota blanca tras la eliminación europea (entre ellos, increíblemente, el de Pablo Laso) y ha comenzado el baile de rumores como posibles fichajes para la próxima campaña. Uno de ellos es el de Anthony Randolph, curiosamente tras su exhibición en el cuarto partido de la eliminatoria del Lokomotiv Kuban ante el Barcelona. En ese sentido el partido realizado ayer por Thompkins en el Palau poco tiene que envidiar al del ex –jugador de Golden State, Minnesota y Denver.


A finales de los años 40 Samuel Beckett escribía su obra "Esperando a Godot", pieza clave del teatro del absurdo y de las corrientes existencialistas de la época. En ella dos personajes pasan toda la trama esperando en vano la llegada de un tercer personaje, el Godot del título. En esa tesitura parecían estar viviendo los aficionados madridistas, después de ver como un jugador que en la pasada Euroliga vistiendo la camiseta del Nizhny Novgorod promediara unos espectaculares 14.5 puntos y 8.1 rebotes por partido, se convertía en una de las grandes decepciones del presente curso. Ha tardado en llegar. Ahora sólo falta que lo haya hecho para quedarse.  




Y Godot apareció




Sobre el partido, el Barcelona dominó durante prácticamente tres cuartos del mismo, hasta que un parcial de 0-15 en el último acto, liderado por el Chacho y Thompkins principalmente pero bien secundados por Carroll, Maciulis e incluso por un Gustavo Ayón quien pese a su desacierto en ataque se mostró hiperactivo en defensa, volteó el marcador. Si al Real Madrid no le había salido nada durante todo el partido (no ganar balones divididos, fallos bajo canasta, fallos en los tiros libres…), y la sombra de una nueva derrota planeaba sobre el banquillo madridista, finalmente fue el Barcelona quien entró en zozobra durante varios minutos de dudas, malas decisiones y balones perdidos frente a un Real Madrid que volvía de nuevo a recuperar la velocidad y la sonrisa. No pudo ser completa la fiesta de los visitantes, ya que no pudieron enjugar los siete puntos de diferencia del partido de ida, salvando Pascual el average particular que puede ser decisivo de cara a la primera plaza final. Parecía factible recortar los citados siete puntos, cuando Sergio Rodríguez estiraba la diferencia a la decena de puntos desde el tiro libre, pero en el peor momento azulgrana apareció de nuevo el hombre de los milagros barcelonista, Justin Doellman, para con un 3+1 meter de nuevo a los suyos en el partido. Hay que destacar también el partido de Ante Tomic, con 19 puntos y 12 rebotes, y cuyos minutos en el banquillo en el último cuarto (¿pensando en Krasnodar?) se notaron en el deficiente ataque azulgrana de ese periodo. El Barcelona no obstante sigue liderando la tabla con balance 25-3 (un partido menos), y el Real Madrid, como el Valencia, al acecho en tercera posición con registro 24-5. 


Y es que tampoco fallan los de Pedro Martínez para mantener la segunda posición (balance 25-4), arrollando en La Fonteta al Iberostar Tenerife (10º, 13-16) con otra descollante actuación del talentoso Justin Hamilton, autor de 27 puntos y 6 rebotes. El Tenerife apenas opuso resistencia más allá de los 22 puntos de Salva Arco, con 6 triples de 9 intentos. 


La cuarta posición sigue perteneciendo al Laboral Kutxa (20-8, un partido menos), después de vencer en Fuenlabrada en una auténtica fiesta del baloncesto de ataque (97-108), de hecho es la mayor anotación como visitante del Baskonia en su historia. El Fuenlabrada baja a la octava posición (15-14), pero aún mantiene dos victorias sobre la novena plaza. Su temporada está siendo fantástica y el partido frente a los de Perasovic de los que hacen afición. Descomunal partido de Marko Popovic (36 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias) por los locales, y Darius Adams por los visitantes con 41 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias. Tampoco estuvo nada mal el habitual compañero de Adams en el “backcourt” baskonista, Mike James, con 18 puntos, 9 asistencias y 2 rebotes. El Laboral, al ritmo de sus “bajitos”.    




Popovic-Adams, el duelo de pistoleros de la jornada.



Abonado a la quinta posición (y parece que será definitiva) continúa el Herbalife Gran Canaria de Aíto García Reneses (balance 19-10), que sigue sumando en casa, en esta ocasión ante un MoraBanc Andorra que se queda virtualmente sin opciones de play offs (12º, 11-18) Rozaron el centenar de puntos los locales (98-85 fue el marcador final), otro equipo que esta temporada se está apuntando a la tendencia “lasista” del baloncesto de ataque, y el espectador bien que lo agradece. Aguilar con 14 puntos, 6 rebotes y 2 robos fue el mejor de los insulares, mientras que los de Peñarroya se volvieron a sustentar en su pívot Giorgi Shermadini y sus 21 puntos (10 de 12 en tiros de campo), 8 rebotes, 3 robos y 3 tapones.


El Unicaja ve los play offs más cerca después de derrotar a domicilio al ICL Manresa (15º, 10-19), y afianza así su sexta posición (16-13) Definitivamente los de Plaza han sabido reaccionar a tiempo (seis victorias en los últimos siete encuentros) para casi asegurarse la post-temporada. Nedovic fue la punta de lanza del ataque malagueño con 27 puntos a los que sumar 3 asistencias, 2 rebotes y 2 robos. Will Thomas no se mostró muy decisivo de cara al aro en esta ocasión (sólo 7 puntos), pero aportó nada menos que 16 rebotes.  


Victoria vital para el Dominion Bilbao Basket en su visita a Badalona, una plaza sentimentalmente significativa para gran parte de este actual Bilbao, con su entrenador Sito Alonso ejemplo de la gran cantera de técnicos verdinegros y jugadores de esa factoría como Alex Mumbrú, Alex Suárez, Marko Todorovic, y por encima de todos Raúl López, uno de los nombres propios de la jornada ya que disputaba su último partido ACB en la pista que le vio dar sus primeros pasos como jugador de élite. Y lo hizo llevándose una victoria que sitúa a los vizcaínos séptimos (15-14) merced a un impresionante último cuarto (9-28) de parcial, y deja a los verdinegros ya sin apenas opciones de play offs (13º, 11-18) Mumbrú (20 puntos) y Hervelle (10 puntos y 7 rebotes), puntales para el equipo de Sito Alonso.      




Raúl López, último baile en su "cuna" baloncestística.



Ha sido una jornada en la que se han clarificado mucho los puestos de play offs, abriéndose una brecha de dos victorias entre el octavo (Fuenlabrada) y noveno clasificado (UCAM Murcia, balance 13-16), y es que los de Katsikaris sufrieron un severo correctivo en su visita a Santiago de Compostela frente a un necesitado Río Natura Monbus (16º, 8-21), y eso que en el último cuarto lograron maquillar un poco el maquillaje para dejarlo “sólo” en 19 puntos de desventaja. En ausencia de Wazcynski, Caloiaro se erige definitivamente como líder de los gallegos, dejando un partidazo traducido en 14 puntos, 9 rebotes, 4 asistencias y 4 robos. 


El Baloncesto Sevilla continúa su línea ascendente (11º, 12-17) y tras su contundente victoria ante el Movistar Estudiantes (17º, 8-21) tiene incluso alguna remota opción de clasificarse para play offs (muy difícil, pero matemáticamente posible) Balvin hizo estragos en la zona estudiantil con sus 17 puntos, 8 rebotes y 3 robos. 


Finalizamos con el partido de San Sebastián, que deja al RETAbet.es GBC con un pie y medio en el descenso (18ª, 5-24), descenso del que toma distancia el Cai Zaragoza (14º, 10-19) tras su victoria cimentada en un enorme Stevan Jelovac (25 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias) El veterano Pedro Llompart tiró del carro guipuzcoano con 12 puntos, 9 asistencias y 4 rebotes, pero no es suficiente para evitar el hundimiento donostiarra. 




EL QUINTETO DE LA JORNADA: 


DARIUS ADAMS (3) (BASKONIA): 41 pts, 4 rebs y 3 asists. 33 valoración.
MARKO POPOVIC (4) (FUENLABRADA): 36 pts (12/12 TL), 5 rebs y 6 asits. 45 val.
JUSTIN HAMILTON (5) (VALENCIA): 27 puntos y 6 rebotes. 32 valoración.
STEVAN JELOVAC (5) (ZARAGOZA): 25 pts (5 de 7 en T3), 6 rebs y 2 asists. 32 val.
GIORGI SHERMADINI (4) (ANDORRA): 21 pts, 8 rebs, 3 robos y 3 taps. 34 valor.


ENTRENADOR:

PABLO LASO (REAL MADRID)





EL QUINTETO DE LA TEMPORADA: 


S. RODRIGUEZ (8) (REAL MADRID): 12.7 pts, 2 rebs y 5.6 asists por part. 15.3 val.
DEJAN MUSLI (25) (MANRESA): 13.5 pts, 7.5 rebs y 1.6 asistencias. 19 valoración.
JUSTIN HAMILTON (6) (VALENCIA): 15.1 puntos y 5.2 rebotes. 16.6 valoración.
IOANNIS BOUROUSIS (24) (BASKONIA): 13 pts, 7.5 rebs y 2.1 asists. 19.8 valor.
ANTE TOMIC (24) (BARCELONA): 11 punts, 7.1 rebs y 1.8 asists. 17.4 valoración.


ENTRENADOR: 



PEDRO MARTINEZ (21) VALENCIA