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miércoles, 6 de enero de 2016

LOS MEJORES DEL 2015: ENTRENADORES INTERNACIONALES



Y con esta entrada acabamos nuestro serial sobre los protagonistas del pasado año. 



NESTOR GARCÍA: El “Che” condujo a la selección venezolana a su particular revolución bolivariana en la que a nuestro juicio ha sido la mayor sorpresa baloncestística del año, alcanzando el oro en el último Torneo de Las Américas después de doblegar a escuadras muchísimo más potentes como Canadá o Argentina. Sin ningún jugador relevante en sus filas (García tenía que lidiar con la ausencia de la gran estrella venezolana, Greivis Vazquez), hecho reflejado en que ningún hombre del roster vinotinto figuraba en las principales estadísticas individuales del torneo, la importancia del entrenador se hace más patente que nunca. En un triunfo colectivo, el ya mítico entrenador argentino merece el reconocimiento como líder de una revolución baloncestística con la que nadie contaba y supuso una de las grandes conmociones de los últimos tiempos en el deporte de la canasta.      




La gesta del "Che" García




STEVE KERR: Campeón de la NBA en su primer curso como entrenador jefe, algo que no se veía desde Pat Riley en 1982 con los Lakers. El caso de Kerr es un ejemplo de no sólo ganar… si no como ganar. En ese sentido estos históricos Warriors conjugan, para alegría del espectador, una demoledora eficacia de resultados con el tradicional juego vistoso y de carácter ofensivo tan querido en la Bahía de San Francisco. La idea está perfectamente asimilada en los jugadores, tanto es así que el equipo lejos de resentirse con la ausencia de Kerr, recuperándose todavía de su operación de espalda, está haciendo la mejor temporada de la historia de una franquicia NBA en manos de su ayudante Luke Walton, y apuntan directamente a batir los registros de los Bulls de Jordan en 1996 con su marca de 72-10.     




Steve Kerr, vencer y convencer.





SERGIO SCARIOLO: A estas alturas el “italiano” bien podría ser considerado español a todos los efectos, pero hemos sido rigurosos con la nacionalidad, por lo que Sergio entra en la categoría de entrenadores foráneos. Tras los discutidos dos años de Orenga (batacazo en el Mundial incluido), Scariolo vuelve a demostrar que a día de hoy es el técnico ideal para esta selección. Sus tres europeos se han saldado con tres oros (2009, 2011 y 2015, nuestros tres únicos oros de la historia), siendo el del pasado verano sin duda alguna el más meritorio, dada la calidad de los rivales (Francia y Grecia parecían contar mejores plantillas a priori y Serbia venía de ser subcampeona del mundo) y las dudas sobre una selección que lidiaba con las bajas de Calderón, Navarro, Ricky Rubio, Ibaka y Marc Gasol. Quien no dudaba era un Scariolo que una vez más vuelve a demostrar ser el piloto perfecto para conducir el exuberante bólido de los Pau Gasol y compañía.   





Scariolo y España, una buena combinación.





martes, 5 de enero de 2016

LOS MEJORES DE 2015: JUGADORES INTERNACIONALES



STEPHEN CURRY:   El nombre propio del baloncesto hoy día se llama Stephen Curry, y así ha sido durante todo un 2015 en el que ha llenado el ojo del aficionado con su baloncesto de seda, su bote de balón fluido, su capacidad para generarse sus propios tiros, y sobre todo su interminable capacidad para perforar los aros rivales una y otra vez. Más allá del goce estético de contemplar al que ya puede ser considerado mejor tirador de todos los tiempos, están los méritos objetivos, y no son pocos. MVP de la temporada regular por primera vez en su carrera con 23.8 puntos, 4.3 rebotes, 7.7 asistencias y 2 robos por partido, donde asusta de verdad es en el tiro. 91.4% en el libre y rozando el 50% en tiros de campo (48.7%), una burrada para un jugador que no vive en las inmediaciones del aro. Pese a llevarse Igoudala la gloria del MVP de las finales, sus 28.3 puntos, 5 rebotes y 6.4 asistencias por partido durante todos los play offs muestra la dimensión de un jugador capaz de crecerse en los momentos decisivos. En la finalísima ante Cleveland dejó 26 puntos por partido en los seis choques para ganar su primer anillo, por mucho Dellavedova y su guerra de guerrillas que le pusieran delante. La nueva temporada la comenzó de nuevo haciendo historia, llevando a sus Warriors a registros de record y con actuaciones legendarias. Antes de acabar el 2015 le hemos visto llegar como mínimo a los 40 puntos en siete ocasiones en el nuevo curso, marcando su tope con los 53 a los Pelicans el 31 de Octubre. Leyenda.     





Curry, baloncesto de etiqueta.



LEBRON JAMES: Pese a que pueda parecer que para un jugador de la magnitud de LeBron verse superado, tanto a nivel individual como colectivo, por un Stephen Curry que tiene el mundo del baloncesto a sus pies, lo cierto es que el genio de Akron (curiosamente la misma cuna de Curry) ha vuelto a regalarnos un grandísimo año de baloncesto. Y eso que sus 25.3 puntos por partido con los que acabó la temporada pasada es la segunda marca anotadora más baja de su carrera después de su año de debut (a esos niveles se mueve este coloso), acompañado, eso sí, de 6 rebotes, 7.4 asistencias y 1.6 recuperaciones que demuestran que siguen siendo el jugador más polivalente del mundo. Pero hay algo por lo que sin duda creemos que The King debe ser recordado durante el 2015, y es que siendo un jugador tan acostumbrado a convivir con la figura del “hater”, incapaz de reconocerle sus méritos, la imagen de James acalambrado, deshidratado y con las energías justas en sus piernas tras el extenuante esfuerzo de luchar con unos muy mermados Cavaliers ante unos pletóricos Warriors ha hecho que incluso sus más acérrimos detractores se hayan rendido ante la evidencia de que hablamos de un jugador que destila puro baloncesto por cada poro de su piel. Para la historia quedan sus 32.5 puntos, 11.5 rebotes, 8.8 asistencias y 1.3 robos por partido durante las finales, que abrieron el debate sobre si James debería recibir el MVP pese a estar en el equipo perdedor, por segunda vez en la historia tras Jerry West en el 69 (curiosamente, el primer año que se otorgaba este galardón) Sí, Curry manda, pero la insobornable resistencia de LeBron le da, si cabe, aún más mérito.     



LeBron contra el mundo





ANDRES NOCIONI: Teníamos claro que el tercero de la lista debía ser un jugador del Real Madrid, no podría ser de otro modo dado el fastuoso año blanco. Teníamos tres opciones: Ayón, Maciulis y Nocioni. Los tres fueron hombres clave para Laso, y los tres brillaron en verano con sus selecciones integrando los quintetos ideales de sus respectivos torneos continentales de naciones. Ayón era quien menos nos convencía, pese a ser un baluarte madridista que se convirtió en el máximo reboteador del Torneo de Las Américas en la edición de 2015, y que ha tenido un buen comienzo de temporada dentro de un dubitativo equipo blanco. Teníamos sin embargo muchas ganas de meter a Maciulis, ya que aún recordamos su impresionante exhibición aquel domingo noche ante Georgia en octavos de final, echándose a toda Lituania a las espaldas para firmar 34 puntos y 6 rebotes que significaron seguir vivos para finalmente alcanzar la plata. Pero tras deliberaciones varias, el “Chapu” Nocioni ha sido nuestro elegido, y es que ese MVP de la Final Four es sin duda un argumento de peso. Con 35 años al argentino jugaba la primera final a cuatro europea de la historia, y lo hacía con la ilusión de un veinteañero a punto de comerse el mundo. Sus números ante Fenerbahce y Olympiacos no es que fueran especialmente refulgentes (12 puntos y 6.5 rebotes por partido, 18 de valoración media), pero su intensidad a ambos lados de la cancha y sus ganas saliendo desde el banquillo contagiaron a sus compañeros. En el momento decisivo y más deseado por todos los madridistas, el Chapu hizo olvidar completamente a un Mirotic al que siempre se le reprochó, precisamente, esas dosis de coraje en partidos de ese pelaje. Para el recuerdo sus impresionantes “gorros” a Goudelock o Bjelica que encendieron las gradas del Palacio de Los Deportes durante aquel inolvidable fin de semana en Madrid. Por si fuera poco se colgó otra medalla con su selección, una plata en el Torneo de Las Américas que significa billete directo a los Juegos de Río.   






Nocioni, héroe en Madrid.



martes, 29 de septiembre de 2015

EL MILAGRO VENEZOLANO


Fiesta en México



Debido a que el Eurobasket ha concitado prácticamente toda nuestra atención, y que hemos estado una semana de vacaciones, hemos dejado pasar por alto una noticia realmente sorprendente que ha sacudido los cimientos del baloncesto de elite, todo un golpe al poder establecido, una revolución bolivariana en toda regla. Por si fuera poco, al frente de este milagro deportivo se encuentra un entrenador al que apodan “Che”, el argentino Nestor García, toda una institución en el baloncesto de América Latina con una carrera exitosa entre su país natal, Uruguay, Puerto Rico, y Venezuela. Precisamente con la selección “vinotinto” ha logrado el hito que le sitúa definitivamente en el mapa de este deporte a nivel global, tan poco dado a mirar las canastas de esos países hermanados en el habla hispana y al que le cuesta aceptar todo lo que no sea Europa o NBA, al menos desde el punto de vista europeo.  


Los norteños de América del Sur ya avisaban de sus posibilidades en el Torneo de Las Américas de este verano dejando una grata impresión en su gira europea de preparación. Tanto es así que en Burgos y frente a nuestra selección española, la misma que semanas después se proclamaba campeona de Europa, estaban a punto de dar la gran campanada al caer en el último segundo gracias a un palmeo prodigioso de Felipe Reyes. 82-80 final para evitar el sonrojo de perder ante uno de los equipos, a priori, de nivel medio en el continente americano, muy por debajo de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá, o incluso Puerto Rico, México o República Dominicana… o eso creíamos… 


En el partido en tierras españolas los venezolanos ya dejaron claras sus señas de identidad, muy propias del basket centroamericano, o del suramericano más cercano a Centroamérica, como es el caso de Venezuela. Un baloncesto muy inspirado en el street-ball, anárquico, descarado, y duro en defensa, con mucho contacto y un ritmo alto de juego. Los triples iban cayendo una y otra vez, y aunque España parecía despegarse por momentos en el marcador ellos seguían a lo suyo, hasta que nos los llegaron a poner de corbata.


 Con las mochilas cargadas de ilusión viajaron a México, donde se disputaba el torneo en el que, al igual que en el Eurobasket, los dos finalistas obtendrían pasaporte directo a los Juegos Olímpicos de Río. Ni las previsiones más optimistas podían vaticinar que los “vinotinto” alcanzarían tal honor, y no digamos ya incluso ser campeones del torneo. 


Es cierto que el campeonato presentaba ausencias notables que lo antojaban un tanto descafeinado. Para empezar, los todopoderosos Estados Unidos no comparecían a la cita, ya que como campeones del mundo habían obtenido billete directo para los Juegos. La plaza que dejaban libre la ocupaba Panamá, el país que viera nacer al mítico Rolando Blackman. Brasil, otro de los habituales “gallos” del continente, presentaba un equipo de circunstancias, ya que como anfitriones olímpicos también tenían ganado su billete para la gran cita del próximo año. De este modo, estrellas NBA como Splitter, Varejao, Hilario o Barbosa, además de un Marcelinho Huertas ya pensando en su nueva aventura como Laker, aprovecharon el verano para descansar y recargar pilas. Aun así en su roster había varios nombres de garantías como los conocidos por la ACB Rafa Luz o Augusto Lima, o clásicos de la “canarinha” como Giovannoni o Marquinhos Viera. En el resto de selecciones, se percibía alguna que otra ausencia importante: Delfino y Ginobili por Argentina, Holford y Towns por Dominicana, Arroyo en Puerto Rico, Thompson en Canadá, Granger y Batista en Uruguay… y entre tanta ausencia estelar, Venezuela también sufría la suya, la del gran base Greivis Vasquez, consolidado como uno de los directores de juego NBA que mayor proyección ha tenido en los últimos años, dentro de esta auténtica edad dorada en esa posición que vive la mejor liga del mundo. El “Che” García tampoco podía contar con uno de los jugadores más reconocidos y carismáticos del basket venezolano, el mítico “Malote” Echenique. Bajo este panorama llegaba Venezuela a un torneo en el que Canadá, con un roster plagado de jóvenes figuras NBA (Andrew Wiggings a la cabeza), parecía gran favorito junto a las siempre correosas Argentina y Brasil, y un México ambicioso liderado por el Titán de Nayarit, Gustavo Ayón que contaba con el plus de jugar como local. 


La primera fase parecía moverse dentro de la lógica. Venezuela daba buena imagen con sendas victorias ante Cuba y Puerto Rico que allanaban su camino a la segunda ronda, pero caían con contundencia ante Canadá, para cerrar esta fase con otra derrota frente a Argentina. Dos selecciones sobre el papel muy superiores a la de García. Abrían la segunda ronda con una victoria sufrida, pero a la postre vital, sobre República Dominicana, para caer en la segunda jornada ante México en un choque muy disputado. Se seguían cumpliendo los pronósticos, con los venezolanos dando buena imagen y mucha guerra, pero sin ser capaces de ganar a ninguno de los favoritos. Caían de nuevo, esta vez ante Uruguay, y cerraban la ronda ganando a Panamá, con lo que obtenían la cuarta plaza que les daba derecho a semifinales. Pasaban a los cruces con una victoria más que la República Dominicana, frente a ellos fue por tanto el partido decisivo. 


Les esperaba Canadá. La selección entrenada por Jay Triano, auténtica institución del baloncesto de su país, había apalizado por 20 puntos a los “vinotinto” en primera ronda y eran los grandes favoritos para alzarse con el título final. Wiggins, Bennett, Olynyk, Nicholson, Cory Joseph, Stauskas, Sacre… excelentes mimbres, sin duda alguna, aunque con excesiva juventud para afrontar un torneo de esta categoría. En el momento decisivo a los jóvenes talentosos canadienses les tembló la mano con un decepcionante Wiggins (9 puntos con una serie de 4 de 11 en tiros de campo) Olynyk sostuvo a los suyos con un descomunal partido (34 puntos y 13 rebotes) pero resultaron insuficientes para doblegar a una selección venezolana que pese a verse superada bajo los tableros y en el rebote, volvió a encontrar en el triple su mejor arma, con Heissler Rafael Guillent y Windi Graterol, ya convertidos en héroes nacionales, martilleando el aro norteamericano una y otra vez. Guillent anotó tres triples consecutivos en los instantes finales del partido, cuando Canadá había obtenido una renta de siete puntos y acariciaban la final, y Gregory Vargas en la última jugada del encuentro certificaba la histórica victoria “vinotinto” poniendo el definitivo 78-79 en el marcador desde el tiro libre. Épico.    



Wiggins, gatillazo con la selección



En la final esperaba Argentina, verdugos de México en la otra semifinal. Con el billete a Río en el bolsillo parecía que los jugadores de Néstor García ya habían cumplido con creces. El orgullo albiceleste de una selección argentina en la que sigue dando sus eternos últimos coletazos la “Generación Dorada”, representada en esta ocasión por Nocioni y Scola (un Scola designado MVP y que se despidió de este torneo como el baloncestista con más partidos disputados en la historia del mismo, y el máximo anotador histórico, superando los registros de dos mitos como “Piculín” Ortiz y Oscar Schmidt, respectivamente), unida a la ambición de jóvenes como Campazzo o Deck, junto a conocidos ACB como Richotti o Mainoldi hacía a los de Sergio Santos Hernández claros favoritos para ganar su tercer Torneo de Las Américas. Pero los “vinotinto” se plantaron en la final dispuestos a repetir milagro, y lo consiguieron. De nuevo Guillent estelar (15 puntos), siendo el jugador más utilizado por el “Che”. En una cita histórica el ya mito de los banquillos utilizó a todos sus jugadores en un partido en el que el arma exterior no fue recurso, ya que con un deficiente 3 de 21 en tiros triples, se encomendaron a una magnífica defensa (en el segundo cuarto Argentina sólo anotó 8 puntos) para certificar la proeza por 76 a 71. El primer oro en la historia del baloncesto venezolano en un FIBA Américas.   


Un triunfo revolucionario, sin el mejor equipo y basado en la fe. Ninguno de sus jugadores aparece en los primeros puestos estadísticos individuales (sólo Gregory Vargas en robos de balón, segundo con 1.5 por partido),  y sólo colocó a un jugador en el Quinteto Ideal (Guillent), y tampoco en estadísticas colectivas sus números fueron importantes, ni en puntos, ni en rebotes, ni en asistencias. Simplemente hicieron bueno el tópico de que en la cancha son cinco contra cinco y no importan los nombres ni favoritismos. Ganaron porque pusieron más empeño que sus rivales. 



El título conseguido hace unas semanas por esta heroica selección es el premio al trabajo en un deporte que levanta pasiones en Venezuela y que ha crecido a pasos agigantados. En ese sentido queremos pensar que el baloncesto español ha tenido algo que ver en este progreso, ya que el país sudamericano ha sido prolijo en fechas recientes en adoptar a magníficos técnicos españoles que ante la dificultad en encontrar oportunidades en el tan competitivo baloncesto de nuestro país han dado el salto y emprendido la fascinante aventura de dirigir clubes venezolanos y competir en una liga tan caliente como la de aquel país. Equipos con nombres tan exóticos como Toros de Aragua, Bucaneros de La Guaira, o Guaqueríes de Margarita, han contado con las enseñanzas de entrenadores españoles como es el caso de Gustavo Aranzana, Luis Guil, Lluis Pino, Ricard Casas, o nuestro querido Piti Hurtado (ese entrañable tipo que tan bien y de manera tan amena nos hace entender el baloncesto con su video-blog) Seguro que sus doctas enseñanzas han calado hondo y ayudado a crecer el baloncesto venezolano. Aunque para ser justos, esta revolución pertenece al “Che”, quien de pequeño fuera para nadador hasta que su fogoso carácter, tras pelearse con otro niño en la piscina, hizo que sus padres recibieran los consejos médicos de que el chaval haría bien en dedicarse a un deporte de equipo para aprender a socializarse. Y así fue como llegó al baloncesto, un juego en el que ha hecho historia. El milagro venezolano que nació en Argentina.      



La particular revolución del "Che" García