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sábado, 7 de agosto de 2021

JJOO TOKYO 2020 (I) USA Y FRANCIA TRIUNFADORES




Toca hacer repaso de la competición masculina de baloncesto en los Juegos Olímpicos de Tokyo. Como no habíamos escrito ni una línea al respecto y hay mucho que tratar, intentaremos hacerlo en distintas entradas, en formato de pequeño serial, que no es cosa de aburrir al lector ni quemarnos escribiendo varias horas seguidas. No vamos a detenernos demasiado en sentimentalismos por otro lado siempre necesarios en este y cualquier deporte sobre fines de ciclo y despedidas de competiciones de selecciones internacionales a personajes como Luis Scola, Marc Gasol y por encima de todo Pau Gasol, el hombre que cambió para siempre nuestro baloncesto y quien si bien no ha podido despedirse como le hubiera gustado, luchando por las medallas, al menos ha conseguido el objetivo de llegar hasta unos Juegos Olímpicos disputados un año más tarde de lo previsto (de haber sido el año pasado quizás Pau no hubiera podido llegar pese a ser un año más joven) tras dos temporadas en las que parecía casi un jugador retirado. Y no vamos a detenernos en estos temas porque jugadores como Scola o Pau Gasol merecen espacio aparte y en la medida de lo posible lo tendrán. Comenzaremos desde el final hasta el principio, empezando por el oro estadounidense hilando hasta la fase de grupos. Oro conseguido en la gran final ante una Francia que les derrotara precisamente en la primera jornada de esa primera fase. En condiciones normales hablaríamos de cerrar un círculo, ley del eterno retorno, pero ha sido todo tan extraordinario en estos juegos que el último partido del torneo no ha sido para dirimir el campeón, si no para otorgar el bronce a la selección de Australia. Curioso, pero teniendo en cuenta que Tokyo 2020 se ha disputado en 2021 casi que es lo de menos.


USA cumple con los pronósticos.

Aquella derrota inaugural del roster de Popovich sirvió para activar las alarmas y demostrar la vulnerabilidad de unos Estados Unidos que ya venían señalados por sus derrotas ante Nigeria y Australia en los preparatorios para los Juegos, además de llegar con la espina clavada de su eliminación en cuartos de final en el Mundial 2019 precisamente ante Francia, convirtiéndose así el equipo de Collet en la única selección capaz de vencer dos veces seguidas a Estados Unidos en competición internacional desde que acuden con jugadores profesionales de la NBA. No es poco honor y deja a las claras el momento actual del baloncesto galo posterior a Tony Parker (y Diaw), pero en eso ya nos detendremos posteriormente. Lo cierto es que esa primeriza derrota pareció despertar al equipo de Popovich, invicto desde entonces y que si bien no ha arrasado a sus rivales como hicieran anteriores escuadras USA (anteriores escuadras evidentemente con mayor calidad que la actual) ha ganado el oro con indiscutible solvencia, sobreponiéndose a erráticos comienzos de partido (o quizás más bien a espléndidos comienzos de los rivales) y siendo muy superiores a partir del segundo cuarto. No fue el caso de Irán en la segunda jornada (masacrados ya con un 28-12 en el primer parcial), pero si el de una luchadora República Checa que llegó casi a doblar a los de Popovich en el primer cuarto (12-21 a los 7 minutos de partido) para acabar perdiendo de 35 puntos. Sumados a los 54 de diferencia frente a Irán quedaba claro que Estados Unidos caía como mejor segunda en el primer bombo, sin posibilidad de enfrentarse a los mejores terceros (Alemania y Argentina) y con Italia o España en perspectiva. Tocaron los de Scariolo, incapaces de resolver el test de Eslovenia en un partido que parecía encarrillado (un triple de Rudy Fernández nos ponía 12 arriba a los 3 minutos del tercer cuarto) pero condenados por la incapacidad de cerrar el rebote (hasta 15 rechaces ofensivos capturaron los eslovenos, quienes se fueron a un total de 51 rebotes) llegando a un final igualado en el que primero Abalde, fallando un lanzamiento triple central con 1 abajo a 19 segundos del final y posteriormente Ricky errando otro lateral que hubiera empatado el partido a 10 segundos del cierre, no encontraron aro ante una Eslovenia cómoda en el agujero defensivo de la zona española (tremendo el último cuarto de Mike Tobey con 10 puntos y 6 rebotes, dos de sus canastas tras capturar rebotes ofensivos) Doncic, bien desactivado por la defensa española, especialmente en el trabajo individual de Claver (“sólo” 12 puntos con 2 de 7 en tiros de campo… y 6 de 11 en libres, pero con 14 rebotes y 9 asistencias) aumentaba su leyenda con 16 partidos vistiendo la elástica absoluta eslovena sin conocer la derrota (los 9 del Eurobasket 2017 cuando acabaron campeones invictos, los 4 del pre-olímpico de Kaunas, donde fueron un rodillo, y los tres de la primera fase de Tokyo) España recibía el castigo de enfrentarse a unos Estados Unidos a los que no esperaban ni deseaban en una ronda tan temprana como cuartos de final. Después de haber caído ante los padres del baloncesto en las impresionantes finales de 2008 y 2012 (sin duda dos de los mejores partidos de la historia de nuestro baloncesto… y diría que de todo el baloncesto internacional de selecciones), y de haberles plantado más cara todavía en las semifinales de 2016, la mejor generación del baloncesto español tenía otra oportunidad para rellenar el expediente con una de sus pocas faltas, la de vencer a unos Estados Unidos con los que nunca se llegaron a enfrentar en los oros mundiales de 2006 y 20019. Pero los de Popovich volvieron a cumplir con el guión. Perdieron el primer cuarto (21-19), se mantuvieron en el segundo (empate a 43 para encarrilar los vestuarios al descanso) y afrontaron el partido en un tercer cuarto en el que España estuvo casi seis minutos sin encestar en juego, hasta que Ricky Rubio anotó un triple para poner un 52-65 ya complicado para España. El mismo Ricky que había mantenido a duras penas a nuestra selección con seis tiros libres anotados minutos antes, y el mismo Ricky que nos mantuvo hasta el final. 38 puntos, record de anotación individual en un partido olímpico con la camiseta española, pero que resultaron estériles ante unos Estados Unidos que tuvieron que recurrir de nuevo al mejor Durant (29 puntos con 10 de 17 en tiros de campo) para meterse en las lucha por las medallas y despedir a los hermanos Gasol del combinado nacional. Popovich se deshizo posteriormente en rueda de prensa en elogios a un valiente Scariolo (recordemos como con 37 segundos por disputarse en el segundo cuarto ordena un ataque rápido en vez de agotar posesión para que podamos disputar de dos lanzamientos, por mucho que ambos fueran fallados por Llull y Ricky respectivamente) Estados Unidos fue superior, como lo fue ante todos los combinados comparecientes, en todo caso España debe lamentarse del mal final ante Eslovenia y la derrota estadounidense ante Francia que propició esa segunda plaza yanqui desembocando en ese 50% de posibilidades de enfrentarnos a los grandes favoritos al oro. Australia esperaba en semifinales después de aplastar a una Argentina que también lleva años destilando olor a despedida y aroma de fin de ciclo, pero consumado ya con el adiós del grandísimo Scola. Después de sobrevivir a los Ginobili, Nocioni y compañía, el bueno de Luisfa dejaba la albiceleste a los mismos 41 años de Pau Gasol. El mismo día tocaba despedir a dos gigantes de la canasta. El equipo del “Oveja” Hernández no fue rival para los oceánicos, cayendo de 38 puntos ante los de Oceanía. No ha sido un buen torneo para los gauchos, muy inferiores ante Eslovenia y España en las dos primeras jornadas de competición. Precisamente en los minutos finales de la derrota ante los de Scariolo un calculador Hernández recordaba en tiempo muerto a sus jugadores que podrían clasificarse como terceros, como así fue después de los 20 puntos de renta obtenidos ante un anfitrión Japón que más allá de los destellos de los NBA Watanabe y Hachimura poco más han ofrecido. El aficionado europeo lleva años viendo a los australianos quedarse a las puertas de medallas en mundiales o Juegos Olímpicos. Acostumbrados a arrasar en el FIBA Oceania, donde sólo Nueva Zelanda les discute el dominio de vez en cuando (de hecho ya las últimas ediciones el campeón continental lo dirimen ambos países en una eliminatoria al mejor de tres partidos), hemos visto como subirse al podio suponía un particular Rubicón para los “boomers”, en dos ocasiones consecutivas con protagonismo español (les quitamos el bronce en Río 2016 y la sufrida victoria en la prórroga del mundial 2019 que les condena a luchar por un tercer puesto que se acaba llevando Francia) Ya hablaremos en la próxima entrega de su meritorio bronce en el retorno de Brian Goorijan al banquillo “aussie”, pero su foco en semifinales no estaba exento del morbo de recordar cómo habían ganado semanas antes 91-83 a los de Popovich en partido preparatorio en Las Vegas. Pero Estados Unidos no se apartó del guión previsto. Gran comienzo del rival (18-24 para Australia en el primer cuarto), supervivencia en el segundo acto (42-43, un punto abajo al descanso), y destrozar al enemigo tras el paso por vestuarios (32-10 en el tercer parcial) Australia acababa claudicando por 19 puntos y Durant sumaba otros 23 puntos y 9 rebotes para seguir consolidándose como el jugador más decisivo del torneo. Y así llegamos a una final en cierto modo previsible ante una Francia que después de dar la sorpresa en la primera jornada ante los posteriormente campeones no dio opciones ni a Chequia (victoria 77-97) ni Irán (otro triunfo, 62-79) para pasar como primeros de grupo. Italia en cuartos aguantó hasta el descanso (42-43, un punto abajo) pero el 12-21 del tercer cuarto encarriló el partido para los de Collet. La semifinal ante Eslovenia se presentaba intensa, incierta, como uno de los posibles mejores partidos del torneo, y no defraudó. Doncic había subido a 17 su número de victorias, exento de derrotas, con la camiseta de su país, después de aplastar sin piedad a Alemania (pasaban como mejor tercero con sólo una victoria sobre Nigeria) por 24 puntos. El astro esloveno rozaba el triple doble (20 puntos, 8 rebotes y 11 asistencias) y se aliaba con la exhibición anotadora de Zoran Dragic, 27 puntos con un letal 5 de 7 en triples. El Francia-Eslovenia fue, no podía ser de otro modo, un partido igualado con final a cara o cruz en el que al margen de la decisiva jugada final (el tapón de Batum a un Prepelic cuyo arrojo en el “clutch” deja claro que pese a los galones que pueda tener Doncic el jugador de Dallas sabe delegar en sus compañeros), los de Collet fueron ligeramente superiores. Tras la exhibición en el preolímpico de Kaunas y las dos primeras victorias indiscutibles ante Argentina y Japón el rodillo esloveno se ha ido diluyendo (a la par que aumentaba el cansancio y frustración en fondo y forma de un Doncic cada vez más enfrentado con el mundo) y el nivel de dificultad ha ido subiendo. España fue un aviso, y superado el débil escollo alemán Francia les devolvió a la realidad. Durante todo el último cuarto los subcampeones estuvieron por delante en el marcador. Un triplazo de Prepelic a medio minuto del final (después de sacarle la quinta falta a Fournier en ataque en su defensa a media pista) ponía el 90-89 con mínimo dos posesiones por jugar, una por equipo. Francia desaprovechó la suya con un lanzamiento fallado por De Colo en el “mid range” ante la defensa del siempre elástico Tobey. El siguiente ataque esloveno figura ya en la historia del baloncesto olímpico. Doncic sube la bola y después de apoyarse en el bloqueo de Tobey juega con Prepelic que desde el triple penetra con la marca de un Batum que le cierra el camino a la canasta con uno de los mejores tapones de este torneo. El alero de Clippers (al igual que tantas veces ha demostrado nuestro Rudy Fernández) dejaba claro que se puede ser igual de decisivo en el “clutch” en defensa como en ataque. Francia volvía a una final olímpica 21 años después, desde Sydney, donde también esperaba Estados Unidos, la tercera de su historia (su primera final la jugaron en 1948 ante, como no, Estados Unidos)

Un tapón para la historia.

Mucho se había hablado de la derrota (83-76) en la primera jornada del equipo estadounidense ante Francia, queriendo revelar debilidades en el cuadro de Popovich que alentasen la posibilidad de que no se colgasen el oro y de que, en este caso, fuera Francia, el otro finalista, quien subiese a lo más alto del podio y repitiese las victorias del mundial 2019 y primera fase de Tokyo 2020. Pero Estados Unidos se mantuvo fiel a su guión de consistencia y crecer a lo largo del partido. Lo ajustado del marcador (82-87 para USA) no deja lugar a dudas de la resistencia gala, pero lo cierto es que desde el 15-12 francés a dos minutos del final del primer cuarto los de Popovich siempre mandaron en el marcador. No llegaron a romperlo definitivamente, pero las diferencias entre 8 y 10 puntos (llegaron a tener 14 con el 57-71 del minuto 29) que manejaron durante toda la segunda parte dejaban claro que no iban a repetir los errores de la primera jornada, con fallos en las marcas exteriores (fruto en parte de los dobles marcajes a Gobert en la zona) y fallos incomprensibles (ese resbalón de Lillard) que dieron vida a una Francia que daba la sorpresa. No hubo lugar a ello en el partido por el oro, y pese a que pueda parecer que el triunfo estadounidense no tenga el brillo de otras ocasiones (y repetimos, no puede compararse este roster con aquellos en los que Durant compartía pista con los Kobe Bryant o LeBron James en los tiempos de “Coach K” Krzyzewski) hay que darle el mérito que corresponde. Precisamente porque, como en 2019, volvía a ser un Estados Unidos batible, con deficiencias en el juego interior y sin apenas pívots puros (sólo Adebayo y Green como falsísimo pívot… tema aparte Javale McGee, ese extraño elemento que sigue aumentando su palmarés sin apenas pisar parquet, pese a que justo es reconocer que siempre produce en sus pocos minutos… 7,2 puntos por 4 minutos en este torneo por partido) La decisión de convocar a Holiday, Middleton y Booker sin apenas preparación y recién acabadas las finales NBA también tenía un punto controvertido, y de hecho los dos segundos han estado muy por debajo de su nivel. No ha sido el caso de Holiday, jugador fundamental para Popovich precisamente para paliar cualquier carencia defensiva que su equipo pudiera dejar entrever en la cancha. El base de Milwaukee ha vuelto a demostrar que ha sido uno de los jugadores más infravalorados del planeta baloncestístico en los últimos años, abnegado atrás, ayudando en el rebote, pero sabiendo salir a campo abierto cuando la situación lo requería y mirando el aro y repartiendo juego. Ha sido el máximo asistente de los campeones, el segundo jugador más utilizado por Popovich tras Durant, el tercer anotador por detrás del propio Durant y Tatum, y ojo, el tercer mejor reboteador por detrás de Adebayo y Durant… siendo un base. No ha sido un ensamblaje fácil el de las piezas para Popovich, que se resarce del fracaso de 2019 y se cuelga un oro olímpico. Es el cuarto entrenador en la historia que lo hace habiendo sido campeón de la NBA, uniéndose a un club en el que figuraban Chuck Daly, Lenny Wilkens y Rudy Tomjanovich. Claro que entre los tres citados suman los mismos anillos (cinco) que los obtenidos por el técnico de San Antonio Spurs. En los primeros párrafos comentábamos la particularidad de que Francia es la única selección que ha sido capaz de ganar dos veces consecutivas a Estados Unidos desde que en sus convocatorias aparecen jugadores NBA. No es algo tan importante como colgarse su tercera plata olímpica, pero si demuestra que esta plata no es casualidad. En este 2021 de despedidas (las referidas de Scola y los Gasol en Tokyo… o las de Felipe Reyes y Spanoulis en baloncesto de clubes) Francia se consolida como el país europeo que mejor trabaja este deporte. Nos hemos hartado de decir que frente a la mejor generación del baloncesto español de la historia, el país vecino igualmente presentaba la suya, y si no llegaban más alto en el podio correspondiente solía ser precisamente por culpa de España. Retirado Parker, el base europeo que más lejos ha llegado nunca en la NBA, sin Diaw, compañero de vestuario y anillo de campeón con Tony en San Antonio, la selección francesa del incombustible Collet (en el cargo desde 2009, después de que el octavo puesto en el Eurobasket 2007 sumiese al baloncesto galo en una crisis debido a sus ausencias en los JJOO de 2008 y el Eurobasket de aquel mismo 2009) demuestra una salud actual envidiable. Igual que el río de Heráclito en el que es imposible sumergirse dos veces, o recordando la paradoja del barco de Teseo que va sustituyendo todas y cada una de sus piezas hasta que no quede ninguna original, las generaciones deportivas nunca son del todo puras, convergen entre ellas, y así hemos visto crecer a los ahora veteranos Batum, Heurtel, De Colo o Fournier al amparo de aquellos Parker y Diaw. Iban llegando los jóvenes, los Poirier o Gobert, ahora ya también veteranos y núcleo duro. Han ido apareciendo los Yabusele, Ntilikina o Luwawu-Cabarrot, y así en una cantera inagotable que nos podría llevar hasta la figura en lontananza de Victor Wembanyaba, la próxima gran esperanza gala y una de las grandes promesas de todo el baloncesto continental. El trabajo que se está haciendo en el país vecino es tremendo, y los frutos están ahí, tanto a nivel de clubes (el Mónaco vigente campeón de la Eurocup y con billete para Euroliga junto al Asvel) como de selección (esta reciente plata olímpica), con un baloncesto muy identificable en el que se logra conjugar la exuberancia física de sus jóvenes talentos con el aprendizaje técnico. Es justo reconocer en esto también la figura y el legado de Tony Parker, con su actual academia en Lyon. El histórico jugador sabe bien de la importancia de potenciar estos proyectos de base, siendo él mismo un exponente del INSEP francés, el instituto público para la excelencia y el alto rendimiento deportivo donde el MVP de las finales NBA de 2007 coincidió entre otros con Boris Diaw o Ronny Turiaf. En los Juegos Olímpicos por norma una plata, para cualquier equipo que no sea Estados Unidos, puede bien considerarse un oro (como fue nuestro caso en 2008 y 2012) y así debe ser con esta Francia, cuyo éxito en estos Juegos hay que ponerlo al mismo nivel que el del equipo de un Popovich sobre quien la mínima duda respecto a su capacidad para gestionar este deporte al más alto nivel debería desnudar en todo caso la incapacidad del aficionado que presente dicho planteamiento. Estados Unidos ha cumplido los pronósticos en un camino cuya dificultad precisamente debe engrandecer su mérito, al igual que el de Francia. En la próxima entrega tocará hablar del bronce australiano y su también enorme torneo. Hasta entonces.

Popovich consuela a De Colo. La grandeza de los campeones.

martes, 29 de septiembre de 2015

EL MILAGRO VENEZOLANO


Fiesta en México



Debido a que el Eurobasket ha concitado prácticamente toda nuestra atención, y que hemos estado una semana de vacaciones, hemos dejado pasar por alto una noticia realmente sorprendente que ha sacudido los cimientos del baloncesto de elite, todo un golpe al poder establecido, una revolución bolivariana en toda regla. Por si fuera poco, al frente de este milagro deportivo se encuentra un entrenador al que apodan “Che”, el argentino Nestor García, toda una institución en el baloncesto de América Latina con una carrera exitosa entre su país natal, Uruguay, Puerto Rico, y Venezuela. Precisamente con la selección “vinotinto” ha logrado el hito que le sitúa definitivamente en el mapa de este deporte a nivel global, tan poco dado a mirar las canastas de esos países hermanados en el habla hispana y al que le cuesta aceptar todo lo que no sea Europa o NBA, al menos desde el punto de vista europeo.  


Los norteños de América del Sur ya avisaban de sus posibilidades en el Torneo de Las Américas de este verano dejando una grata impresión en su gira europea de preparación. Tanto es así que en Burgos y frente a nuestra selección española, la misma que semanas después se proclamaba campeona de Europa, estaban a punto de dar la gran campanada al caer en el último segundo gracias a un palmeo prodigioso de Felipe Reyes. 82-80 final para evitar el sonrojo de perder ante uno de los equipos, a priori, de nivel medio en el continente americano, muy por debajo de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá, o incluso Puerto Rico, México o República Dominicana… o eso creíamos… 


En el partido en tierras españolas los venezolanos ya dejaron claras sus señas de identidad, muy propias del basket centroamericano, o del suramericano más cercano a Centroamérica, como es el caso de Venezuela. Un baloncesto muy inspirado en el street-ball, anárquico, descarado, y duro en defensa, con mucho contacto y un ritmo alto de juego. Los triples iban cayendo una y otra vez, y aunque España parecía despegarse por momentos en el marcador ellos seguían a lo suyo, hasta que nos los llegaron a poner de corbata.


 Con las mochilas cargadas de ilusión viajaron a México, donde se disputaba el torneo en el que, al igual que en el Eurobasket, los dos finalistas obtendrían pasaporte directo a los Juegos Olímpicos de Río. Ni las previsiones más optimistas podían vaticinar que los “vinotinto” alcanzarían tal honor, y no digamos ya incluso ser campeones del torneo. 


Es cierto que el campeonato presentaba ausencias notables que lo antojaban un tanto descafeinado. Para empezar, los todopoderosos Estados Unidos no comparecían a la cita, ya que como campeones del mundo habían obtenido billete directo para los Juegos. La plaza que dejaban libre la ocupaba Panamá, el país que viera nacer al mítico Rolando Blackman. Brasil, otro de los habituales “gallos” del continente, presentaba un equipo de circunstancias, ya que como anfitriones olímpicos también tenían ganado su billete para la gran cita del próximo año. De este modo, estrellas NBA como Splitter, Varejao, Hilario o Barbosa, además de un Marcelinho Huertas ya pensando en su nueva aventura como Laker, aprovecharon el verano para descansar y recargar pilas. Aun así en su roster había varios nombres de garantías como los conocidos por la ACB Rafa Luz o Augusto Lima, o clásicos de la “canarinha” como Giovannoni o Marquinhos Viera. En el resto de selecciones, se percibía alguna que otra ausencia importante: Delfino y Ginobili por Argentina, Holford y Towns por Dominicana, Arroyo en Puerto Rico, Thompson en Canadá, Granger y Batista en Uruguay… y entre tanta ausencia estelar, Venezuela también sufría la suya, la del gran base Greivis Vasquez, consolidado como uno de los directores de juego NBA que mayor proyección ha tenido en los últimos años, dentro de esta auténtica edad dorada en esa posición que vive la mejor liga del mundo. El “Che” García tampoco podía contar con uno de los jugadores más reconocidos y carismáticos del basket venezolano, el mítico “Malote” Echenique. Bajo este panorama llegaba Venezuela a un torneo en el que Canadá, con un roster plagado de jóvenes figuras NBA (Andrew Wiggings a la cabeza), parecía gran favorito junto a las siempre correosas Argentina y Brasil, y un México ambicioso liderado por el Titán de Nayarit, Gustavo Ayón que contaba con el plus de jugar como local. 


La primera fase parecía moverse dentro de la lógica. Venezuela daba buena imagen con sendas victorias ante Cuba y Puerto Rico que allanaban su camino a la segunda ronda, pero caían con contundencia ante Canadá, para cerrar esta fase con otra derrota frente a Argentina. Dos selecciones sobre el papel muy superiores a la de García. Abrían la segunda ronda con una victoria sufrida, pero a la postre vital, sobre República Dominicana, para caer en la segunda jornada ante México en un choque muy disputado. Se seguían cumpliendo los pronósticos, con los venezolanos dando buena imagen y mucha guerra, pero sin ser capaces de ganar a ninguno de los favoritos. Caían de nuevo, esta vez ante Uruguay, y cerraban la ronda ganando a Panamá, con lo que obtenían la cuarta plaza que les daba derecho a semifinales. Pasaban a los cruces con una victoria más que la República Dominicana, frente a ellos fue por tanto el partido decisivo. 


Les esperaba Canadá. La selección entrenada por Jay Triano, auténtica institución del baloncesto de su país, había apalizado por 20 puntos a los “vinotinto” en primera ronda y eran los grandes favoritos para alzarse con el título final. Wiggins, Bennett, Olynyk, Nicholson, Cory Joseph, Stauskas, Sacre… excelentes mimbres, sin duda alguna, aunque con excesiva juventud para afrontar un torneo de esta categoría. En el momento decisivo a los jóvenes talentosos canadienses les tembló la mano con un decepcionante Wiggins (9 puntos con una serie de 4 de 11 en tiros de campo) Olynyk sostuvo a los suyos con un descomunal partido (34 puntos y 13 rebotes) pero resultaron insuficientes para doblegar a una selección venezolana que pese a verse superada bajo los tableros y en el rebote, volvió a encontrar en el triple su mejor arma, con Heissler Rafael Guillent y Windi Graterol, ya convertidos en héroes nacionales, martilleando el aro norteamericano una y otra vez. Guillent anotó tres triples consecutivos en los instantes finales del partido, cuando Canadá había obtenido una renta de siete puntos y acariciaban la final, y Gregory Vargas en la última jugada del encuentro certificaba la histórica victoria “vinotinto” poniendo el definitivo 78-79 en el marcador desde el tiro libre. Épico.    



Wiggins, gatillazo con la selección



En la final esperaba Argentina, verdugos de México en la otra semifinal. Con el billete a Río en el bolsillo parecía que los jugadores de Néstor García ya habían cumplido con creces. El orgullo albiceleste de una selección argentina en la que sigue dando sus eternos últimos coletazos la “Generación Dorada”, representada en esta ocasión por Nocioni y Scola (un Scola designado MVP y que se despidió de este torneo como el baloncestista con más partidos disputados en la historia del mismo, y el máximo anotador histórico, superando los registros de dos mitos como “Piculín” Ortiz y Oscar Schmidt, respectivamente), unida a la ambición de jóvenes como Campazzo o Deck, junto a conocidos ACB como Richotti o Mainoldi hacía a los de Sergio Santos Hernández claros favoritos para ganar su tercer Torneo de Las Américas. Pero los “vinotinto” se plantaron en la final dispuestos a repetir milagro, y lo consiguieron. De nuevo Guillent estelar (15 puntos), siendo el jugador más utilizado por el “Che”. En una cita histórica el ya mito de los banquillos utilizó a todos sus jugadores en un partido en el que el arma exterior no fue recurso, ya que con un deficiente 3 de 21 en tiros triples, se encomendaron a una magnífica defensa (en el segundo cuarto Argentina sólo anotó 8 puntos) para certificar la proeza por 76 a 71. El primer oro en la historia del baloncesto venezolano en un FIBA Américas.   


Un triunfo revolucionario, sin el mejor equipo y basado en la fe. Ninguno de sus jugadores aparece en los primeros puestos estadísticos individuales (sólo Gregory Vargas en robos de balón, segundo con 1.5 por partido),  y sólo colocó a un jugador en el Quinteto Ideal (Guillent), y tampoco en estadísticas colectivas sus números fueron importantes, ni en puntos, ni en rebotes, ni en asistencias. Simplemente hicieron bueno el tópico de que en la cancha son cinco contra cinco y no importan los nombres ni favoritismos. Ganaron porque pusieron más empeño que sus rivales. 



El título conseguido hace unas semanas por esta heroica selección es el premio al trabajo en un deporte que levanta pasiones en Venezuela y que ha crecido a pasos agigantados. En ese sentido queremos pensar que el baloncesto español ha tenido algo que ver en este progreso, ya que el país sudamericano ha sido prolijo en fechas recientes en adoptar a magníficos técnicos españoles que ante la dificultad en encontrar oportunidades en el tan competitivo baloncesto de nuestro país han dado el salto y emprendido la fascinante aventura de dirigir clubes venezolanos y competir en una liga tan caliente como la de aquel país. Equipos con nombres tan exóticos como Toros de Aragua, Bucaneros de La Guaira, o Guaqueríes de Margarita, han contado con las enseñanzas de entrenadores españoles como es el caso de Gustavo Aranzana, Luis Guil, Lluis Pino, Ricard Casas, o nuestro querido Piti Hurtado (ese entrañable tipo que tan bien y de manera tan amena nos hace entender el baloncesto con su video-blog) Seguro que sus doctas enseñanzas han calado hondo y ayudado a crecer el baloncesto venezolano. Aunque para ser justos, esta revolución pertenece al “Che”, quien de pequeño fuera para nadador hasta que su fogoso carácter, tras pelearse con otro niño en la piscina, hizo que sus padres recibieran los consejos médicos de que el chaval haría bien en dedicarse a un deporte de equipo para aprender a socializarse. Y así fue como llegó al baloncesto, un juego en el que ha hecho historia. El milagro venezolano que nació en Argentina.      



La particular revolución del "Che" García


martes, 19 de agosto de 2014

DIEZ ALA-PIVOTS PARA EL MUNDIAL



PAU GASOL (ESPAÑA, 34 AÑOS, 2.13): El mejor jugador español de todos los tiempos se ha visto obligado a reinventarse a si mismo. Tras alcanzar el éxtasis en Los Ángeles, con la consecución de dos anillos consecutivos en los que fue pieza capital, vivió posteriormente dos últimas temporadas con los de púrpura y oro para olvidar, plagado además de problemas físicos de distinto tipo. Vuelve a aspirar al anillo en los Bulls del renacido Rose, y antes intentará el más difícil todavía dándonos nuestro segundo mundial, un campeonato del que fue MVP en 2006 sin jugar la final. Se merece estar en ésta, y quitarse la espina de la derrota frente a la Rusia de David Blatt en el Europeo de 2007 donde éramos también anfitriones y tuvo que jugarse, no podía ser de otro modo, un forzado lanzamiento final. Eran años en los que sus 213 centímetros invitaban a utilizarlo de cinco en FIBA, pero con la progresión de su hermano Marc, cada vez es más normal verlo en estos torneos en su posición natural: la de cuatro.

SERGE IBAKA (ESPAÑA, 24 AÑOS, 2.08): El hispano-congoleño es una de las piezas claves de los Oklahoma City Thunder. Sin embargo, con la presencia de los hermanos Gasol en la selección, posiblemente su rol sea de sexto hombre, jugando indistintamente de cuatro o de cinco. Valladar defensivo, su espectacular timing de salto le permite ser un seguro al rebote y sobre todo uno de los mejores taponadores del planeta (dos veces consecutivas líder de la NBA en este apartado, en 2012 y 2013 con 3.7 y 3 chapas por partido respectivamente), pero por otro lado su progresión en ataque ha sido notable, siendo un más que aceptable tirador de media y hasta larga distancia.  


Pau y Serge, pareja para el éxito.


KENNETH FARIED (USA, 24 AÑOS, 2.03): El temible “Maninal”. Su apodo ya nos da una idea de las características de su juego. Con un despliegue físico tremendo y una intensidad a la que pocos jugadores llegan. Aunque limitado en ataque en cuanto se aleja del aro, es una máquina de atrapar rebotes y será fundamental para Coach K.


What's the frequency Kenneth?


LUIS SCOLA (ARGENTINA, 34 AÑOS, 2.06): Posiblemente, el mejor juego de pies del campeonato. Un bailarín con movimientos de seda, pero también con codos de la escuela Dino Meneghin. Fue el máximo anotador del pasado Mundial celebrado en Turquía, con unos estratosféricos 27.1 puntos por partido (además de 7.9 rebotes) Una pasada.

BORIS DIAW (FRANCIA, 32 AÑOS, 2.03): El multiusos galo. Uno de los jugadores más inteligentes del globo, y con mejor fundamentos técnicos, capaz de aprovechar un físico en absoluto explosivo y con calidad para jugar prácticamente en casi cualquier posición. Viene de ser campeón de la NBA con los Spurs formando frontcourt titular con Tim Duncan en los partidos decisivos.


Diaw y Scola, dos clásicos.


DONATAS MOTIEJUNAS (LITUANIA, 23 AÑOS, 2.13): Kaunas, ciudad baloncestística como pocas, alumbró el nacimiento de este talento quien junto a Valanciunas formarán unas “torres gemelas” absolutamente temibles, llamados a liderar el relevo generacional del siempre competitivo baloncesto lituano.


Lituania espera la explosión de Donatas


GORGUI DIENG (SENEGAL, 24 AÑOS, 2.11): No ha dejado malas sensaciones en su debut NBA en los de nuevo decepcionantes Timberwolves este espigado jugador africano con buena capacidad para jugar el pick and roll y decente tiro de media distancia. El problema es que en su selección no tiene un base como Ricky Rubio. Aún así esperan dar alguna sorpresa y no irse de vacío del Mundial.


La estrella de Senegal


ARON BAYNES (AUSTRALIA, 27 AÑOS, 2.08): Otro de los integrantes de la numerosa legión extranjera de Gregg Popovich en San Antonio. Pese a no contar con apenas oportunidades en la mejor liga del mundo, recordamos su excelente paso por Europa, sobre todo en Euroliga con el Olimpija esloveno. Jugador duro en defensa y muy activo en el rebote. Vital para su selección.


Aron Baynes, un tipo duro bajo los aros.


EULIS BÁEZ (DOMINICANA, 32 AÑOS, 2.01): Se ha marcado un temporadón en Gran Canaria, reafirmando lo mostrado años anteriores en nuestro baloncesto, en plazas como Badalona. Un jugador que no ha parado de crecer, muy listo jugando al poste, buen reboteador, y cada vez mejor tirador exterior (41% en triples esta temporada)


FELIPE REYES (ESPAÑA, 34 AÑOS, 2.04): Nuestro gladiador, el Espartaco de nuestra selección. Sin duda merece un sitio en este listado por todo lo que transmite cada vez que pisa una cancha de baloncesto: intensidad, garra, coraje y testiculina para dar y tomar. Pero además de ello hay un dato incontestable, y es que nadie produce más en menos tiempo en pista.  


Felipe y Baez, dos de los mejores cuatros ACB, también los disfrutaremos en el Mundial.

lunes, 30 de julio de 2012

PRIMERA JORNADA DE LOS JUEGOS, SIN SORPRESAS


Primera jornada del torneo olímpico, y de momento sin sorpresas. Seis victorias lógicas y esperadas, en todo caso puede ser llamativa la diferencia final en alguno de los partidos, o el desarrollo de los mismos. En general buen nivel baloncestístico, las estrellas respondiendo a las expectativas creadas, y grandes actuaciones individuales (sin ir más lejos en el puesto de base, a la mañana Marcelinho Huertas hacía un doble-doble muy NBA de 15 ptos-10 asists, números que nadie hacía en unos JJOO desde Steve Nash en 2000, para que a la noche contra Gran Bretaña Alexey Shved lo superase con un 16-13)  

Andrei & Alexey, sociedad ilimitada.


GRUPO A: 

Enésima exhibición de unos Estados Unidos sobre los que ya no debería quedar ni un solo ser humano sobre todo el globo terraqueo que dude de su superioridad y de su claro favoritismo al oro. Francia sólo aguantó un cuarto, y volvió a exhibir sus enormes carencias en lectura del juego y en tiro exterior. No obstante, y por abrir una línea de esperanza para los demás, los USA pasaron algún apuro en defensa cuando Coach K volvió a empeñarse en poner a Carmelo Anthony de pivot. Exhibición y golpe de autoridad también el dado por Argentina frente a Lituania. Los bálticos confirman que, pese a Kleiza, ya no es una selección lo suficientemente competitiva, y Argentina, pese a su ausencia de banquillo (de hecho pese a la diferencia final 3 jugadores se quedaron sin saltar a cancha, Mata, Leiva y Kammerichs, desconozco si por problemas físicos), con el bloque Prigioni-Ginobili-Delfino-Nocioni-Scola a su mejor nivel aspiran a todo. Nigeria cumple el plan previsto derrotando a Túnez, con menos apuros y mejor imagen de lo que pueda parecer por el resultado final. Ojo a la segunda jornada de este grupo, que se antoja ya decisiva para algunos equipos. Por un lado un Lituania-Nigeria que debería considerarse una auténtica final para ambos. Si los africanos repiten victoria, tendrían expédito el camino hacia un sorprendente pase a cuartos de final, y por contra Lituania quedaría con 0 victorias, aún sin haberse enfrentado a Estados Unidos y Francia, y con pie y medio fuera de los cuartos. Decisivo también el Francia-Argentina, una derrota gala les dejaría también en una situación preocupante, aunque habiendo jugando contra los dos rivales más fuertes y quedándoles tres partidos acesibles, pero ya no podrían aspirar más alla de la tercera plaza del grupo, y eso sin margen de error. Estados Unidos-Túnez, posiblemente sea el partido más desigual de todo el torneo. 

RESULTADOS: 

Nigeria 
 Túnez
Estados Unidos 
 Francia
Argentina 
 Lituania


GRUPO B: 

España y Rusia comienzan mandando con gran autoridad, mejores sensaciones los de Blatt, que jugaban contra los anfitriones. Muchos apuros de Brasil frente a una Australia correosa que, pese a tener un mal día en su mejor arma (el lanzamiento exterior), dominaron el encuentro durante algunas fases y estuvieron con opciones hasta el final. Los boomers tienen un partido complicado frente a nosotros el martes, que esperemos se resuelva a nuestro favor, pero han demostrado que sin duda alguna son competitivos y vienen a dar guerra. Los Rusia Timberwolves (Shved y Kirilenko jugarán la próxima temporada en Minnesota) deberían seguir sumando sin complicaciones frente a China, y Gran Bretaña intentará la campanada ante un Brasil aún con el susto en el cuerpo tras lo de ayer.   

RESULTADOS:    

Brasil 
 Australia
España 
 China
Rusia 
 Gran Bretaña


EL QUINTETO DEL TIRADOR: 

Huertas (BRASIL)      15 ptos, 10 asists, 4 rebs, 2 robos de balón. 18 de valoración.    
Durant   (USA)            22 ptos, 9 rebs,  2 asists, 2 robos, 2 tapones. 29 de valoración.
Kirilenko (Rusia)         35 ptos (14/17 en tiros de campo), 4 rebs, 3 taps, 2 robos. 36 de valoración.
P.Gasol (España)       21 ptos, 11 rebs, 4 asists. 28 de valoración.
Scola     (Argentina)   32 ptos, 5 rebs, 4 asists, 3 tapones. 29 de valoración.    

MVP de la jornada:  Andrei Kirilenko (RUSIA)
Entrenador:              David Blatt (RUSIA)  

Aclaro que aunque Shved ha hecho mejores números que Huertas, el brasileño ha sido más clave en el contexto de su partido para la victoria de su selección.  

jueves, 19 de julio de 2012

ARGENTINA: EL ÚLTIMO TANGO EN LONDRES


Bailar pegados es bailar...



Muchos españoles entraditos en años recordarán aquella famosa película de Bernardo Bertolucci prohibida en nuestro país debido a sus escenas subiditas de tono entre un maduro Marlon Brando y una jovencita y psicalíptica Maria Schneider, especialmente aquel número protagonizado por una pastilla de mantequilla utilizada para usos más placenteros que los puramente culinarios (o en todo caso, depende del sentido que le quieran dar a la palabra "culinario") y que no vamos a reproducir aquí en previsión de la edad de alguno de nuestros lectores. Aquello fue todo un acontecimiento social que hizo que el español medio reprimido por el franquismo cruzase los Pirineos en busca de alguna sala francesa, preferiblemente en Perpignan, que proyectase tan osado celuloide.  

No en París, si no en Londres, algunos de los más ilustres jugadores del baloncesto internacional de la última década acuden en busca de lo que puede ser definitivamente su último tango, y esperan bailarlo agarrados a la gloria. Efectivamente, no hace falta ni mirar el resto de las plantillas, Argentina es la selección más veterana y con una media de edad más alta de las que acuden a los Juegos. Prigioni 35 años, los mismos que cumplirá Ginobili al comienzo del torneo. Jasen y Leo Gutiérrez 34, Nocióni, Scola, Kammerichs y Leiva 32, Delfino casi 30. Siguiendo con los símiles cinematográficos, se podría decir que Argentina, al menos en el caso del baloncesto, “si es país para viejos”. Esto puede parecer un serio handicap en una competición tan dura y con esfuerzos concentrados en tan poco tiempo (unos 8 partidos en dos semanas), pero lo mismo decían de los Spurs este año en la NBA y todos vimos lo que hicieron. La edad, más que una desventaja, parece una poderosa aliada para los Ginobili y cia., grandísimos competidores que saben medir perfectamente los tiempos y los esfuerzos y dosificarse con sabiduría. Lo que si parece un problema, media de edad al margen, son las pocas garantías de su rotación. Dependerán en exceso de sus 6 o 7 jugadores principales, y no se intuye que pueda aparecer algún factor sorpresa que les pueda sacar las castañas del fuego en los momentos más complicados. Vista la configuración de los grupos no es nada descartable que sus rivales en cuartos sean Rusia o incluso puede ser que nosotros, de modo que su camino a las medallas no asemeja nada claro. Una gloriosa selección que ha sido campeona olímpica, continental, y subcampeona mundial, y que sigue desafiando el inevitable paso del tiempo. No estamos hablando de la mejor selección argentina de la historia, cosa que no ofrece duda, si no de una de las mejores de todos los tiempos y que se ha asegurado ya un lugar en los libros de historia sobre todo con su oro en Atenas 2004 imponiéndose en semifinales a unos Estados Unidos con jugadores como Tim Duncan, Emeka Okafor, Dwyane Wade, Allen Iverson, Stephon Marbury, Lamar Odom, Shawn Marion, Amarè Stoudemire…  y los ya emergentes LeBron James y Carmelo Anthony, y todo ello dirigido por un entrenador con fama de duro como Larry Brown, y derrotando a Italia ya en la final tras la hazaña anterior. Esta selección también ha sido la primera en derrotar a los USA desde que han llevado jugadores NBA, lo hicieron dos años antes y en su casa, en el mundial de Minneapolis, donde pudieron también haber ganado el campeonato de no caer en un polémico final de partido contra Serbia y Montenegro. Lo dicho, llevan diez años instalados en un cielo del que no se quieren bajar. Sus dos únicas medallas olímpicas han sido de manera consecutiva en Atenas 2004 y Pekín 2008, si continúan bajando dos peldaños en esta progresión descendente no les veremos más allá del quinto puesto en el que les situamos en nuestro ranking particular. Independientemente de cual sea su resultado final, no dejen de disfrutar de lo que puede ser el último tango de una serie de jugadores irrepetibles. 

¡La concha de su madre!  




BASES: Sólo dos bases puros, y 14 años de diferencia entre ambos. Una locura. El seleccionador Lamas juega con fuego en esta posición y exprimirá una vez más al máximo a un “jovencito” de 35 años que después de este verano debutará en la NBA enrolado en los New York Knicks. A su lado el joven Facundo Campazzo intentará arañar los minutos que le deje un Prigioni que es el base sudamericano más “europeo” que he visto nunca. Veremos si el “Narigón” Ginobili e incluso el “Cabezón” Delfino no tienen que echar una mano en la dirección. 

ALEROS: Un nombre propio resplandece con luz propia sobre todos los demás, un triple campeón de la NBA, sexto hombre del año en 2008, dos veces All Star, y que por si fuera poco antes de iniciar su aventura en la mejor liga del mundo ya había ganado la Euroliga. Ginobili, Manudona, el “Narigón”, o cualquiera de los mil motes que quieran utilizar para este genio inmortal que parece mejorar su juego con los años. Si Pau Gasol cambió el curso de los acontecimientos para el baloncesto español, Ginobili hizo lo propio con el argentino. Ausente del Mundial 2010 para dedicarlo a su familia y al descanso (y a agradecer a San Antonio la renovación que le brindó, firmando después de aquel verano su mejor temporada a nivel individual), nadie más que él sabe de la importancia de esta cita para el baloncesto de su país, como posible canto de cisne para una generación que se antoja irrepetible. Al lado del gran astro albiceleste dos enormes satélites como Delfino y Nocioni, el primero ejercerá como gran desatascador ofensivo con su facilidad de muñeca, y el “Chapu” aportará su habitual intensidad a ambos lados de la cancha. Por si fuera poco, el “Pancho” Jasen es el mejor complemento posible para su línea exterior, un jugador que funciona como “pegamento” en cualquier grupo, esa clase de tipo que quieres tener siempre a tu lado, y ese baloncestista que todo entrenador sabe valorar independientemente de su productividad en números. El alero del Peñarol Marcos Mata le ha ganado la partida a Paolo Quinteros como último exterior en la rotación, aunque sin un perfil tan definido de tirador. Kammerichs jugará más de 4 que de 3.   

PIVOTS: No tienen un gran cinco dominante, de ahí que vuelvan a echar mano de otro veterano como Martín Leiva para paliar el déficit en la pintura a base de centímetros y kilos. Por contra, en la posición de cuatro tienen un filón. Scola sigue siendo uno de los interiores más finos y elegantes en el juego de pies, con un letal tiro de media distancia, y practicante del mejor “pick&roll” que se ha visto en FIBA al lado de su socio Prigioni, todo ello sin renunciar a la dureza habitual de su juego. Los dos Gutiérrez, Juan y Leo (no son hermanos) se complementan el primero con un juego más interior y el segundo como cuatro abierto, aunque recordemos que “Juampi” en la ACB siempre ha sido uno de los interiores con mejor mano de la liga. El “Yacaré” Kammerichs es otro viejo conocido de nuestro basket, muy destacable en su versatilidad y polivalencia que siempre se ha movido a caballo entre las posiciones de alero y ala-pivot. En definitiva un juego interior poco interior, que hace más daño a media o larga distancia, y que compensará la ausencia de grandes cincos con la habitual agresividad argentina en las grandes citas.   

Enemigos para siempre.


PLANTILLA: 

4
Luis Scola
Ala-Pívot
206
1980
Phoenix Suns (NBA)
5
Manu Ginóbili
Escolta
198
1977
San Antonio Spurs (NBA)
6
Marcos Mata
Alero
201
1986
Peñarol (Argentina)
8
Pablo Prigioni
Base
191
1977
New York Knicks (NBA)
9
Juan Gutiérrez
Pívot
205
1983
Obras Sanitarias (Argentina)
10
Leo Gutiérrez
Ala-Pívot
200
1978
Peñarol (Argentina)
12
Facundo Campazzo
Base
179
1991
Peñarol (Argentina)
13
Andrés Nocioni
Alero
203
1979
Caja Laboral (Liga Endesa)
14
Hernán Jasen
Alero
199
1978
Banca Cívica (Liga Endesa)
15
Federico Kammerichs
Ala-Pívot
203
1980
Regatas Corrientes (Argentina)
-
Carlos Delfino
Escolta
198
1982
Milwaukee Bucks (NBA)
-
Martín Leiva
Pívot
210
1980
Peñarol (Argentina)

Posible quinteto titular:                            Segunda unidad: 

Prigioni                                                    Campazzo
Ginobili                                                    Delfino
Nocioni                                                     Jasen
Scola                                                         Kammerichs
J. Gutiérrez                                               L. Gutiérrez 

Papel secundario:     Mata y Leiva