viernes, 6 de abril de 2018

SOMBRAS DE BLUES OURENSANO




Willie Ladson, bonhomía neoyorquina en Ourense.




Hoy nuestra entrada tiene mucho de musical, de hecho más de musical que baloncestística, aunque lógicamente su punto de partida es el mundo de la canasta, excusa en esta ocasión para hablar de otra de nuestras grandes pasiones. Y es que recientemente he descubierto a una joven e interesante intérprete femenina de cálida pero imponente voz y buen tino a la hora de fabricar melodías. Anda inmersa en el inminente lanzamiento de su primer larga duración, que llevará por título “Shades of Blue”, y cuya canción de adelanto, que precisamente da título al LP, engancha cosa fina.  




La curiosidad por su figura se acrecentó en mi cuando escuché el origen de esta gallega de piel morena y nombre claramente anglosajón. Marem Ladson, que así se llama nuestra protagonista, es hija de uno de los tantos jugadores de color estadounidenses que vinieron a nuestro baloncesto a labrarse un futuro y, en algunos casos, llegando a encontrar el amor, como fue el caso de Willie Ladson, un auténtico trotamundos de la canasta que ha jugado en clubes de medio mundo pero cuya relación sentimental con España y en concreto con Galicia supera cualquier otro vínculo con todos los países en los que ha trabajado (Argentina, Venezuela, Rusia, Chile, México, Paraguay, Chile, Holanda y por supuesto Estados Unidos, como ven un auténtico trotamundos) 




La historia de amor de Willie con la tierra de las meigas comienza a mediados de la década de los 90. En 1995 llega a España para enfundarse la camiseta del desaparecido Viña Costeira Verín, en la liga EBA, donde ya dejó muestras de su calidad en la zona (su curriculum arroja estadísticas de 20 puntos, 11 rebotes y 2 tapones por partido esa temporada) Sería una primera toma de contacto antes de volver y echar raíces, ya que después de jugar en distintas ligas, sobre todo en América del Sur, tendría que esperar hasta 2003 para establecerse ya de una manera definitiva en nuestro país y en Galicia, cuando vuelve a nuestro país para vestir las elásticas del CB Galicia, Aracena, CB Ourense y Chantada, hasta su retirada en 2008. Una historia de amor con el noroeste español que se plasma en su relación con una periodista gallega con la que concebiría a la pequeña Marem, una preciosa mulata que pronto demostraría inquietudes musicales hasta convertirse en una de las más firmes promesas del actual pop español con raíces americanas. 




Una historia de amor interracial, baloncesto, música y cultura, como tantas otras que han enriquecido nuestro país gracias a tipos como Willie Ladson, un jugador culto y con la cabeza bien amueblada que actualmente trabaja en una empresa dedicada al intercambio de chavales entre Estados Unidos y España para practicar baloncesto y sobre todo aprender otro idioma y otra cultura. Una de esas historias que nos recuerdan lo mejor del deporte, como instrumento integrador y no disgregador, y necesaria de recordar en estos tiempos en los que tanto empeño hay en cerrar fronteras, levantar muros y sacar a pasear banderas que sólo representan a los fanáticos de turno. 




Mucha suerte a Marem Ladson y que disfrute de una larga carrera componiendo e interpretando sus canciones. 





lunes, 2 de abril de 2018

SUERTE MR. LANDESBERG, NO HAY PARACAÍDAS









El Domingo de Resurrección ACB deja un nombre propio por encima del resto. Una actuación individual descomunal de esas que nuestro baloncesto necesita de vez en cuando para, al adquirir viso de extraordinario, arañar algunos segundos más en los medios de comunicación audiovisuales o y algunas líneas añadidas en prensa. 


Sylven Landesberg dinamitaba la mañana del domingo destrozando sin piedad el aro del Barcelona hasta alcanzar 48 puntos. Una cifra descomunal, pero más todavía lo es su valoración, 52. Y es que a su exultante capacidad anotadora sumó unos nada desdeñables 5 rebotes y 3 asistencias, pero sobre todo hay que destacar su extraordinario porcentaje de tiro, que apenas le hizo restar en la citada valoración. 15 de 26 en tiros de campo, 10 de 11 en libres, pero sobre todo un escalofriante 8 de 11 en triples. Se queda a sólo seis puntos del record absoluto individual de anotación ACB, los 54 de Juan Antonio San Epifanio en 1984 ante el Joventut de Badalona, pero recordemos que el bueno de Epi necesitó 50 minutos para llegar a esa cifra (fue un partido con prórroga y era un baloncesto, digan lo que digan los nostálgicos, menos exigente y en el que los entrenadores no se planteaban las constantes rotaciones y dosificaciones necesarias actualmente) Landesberg llega a esta marca con 35 minutos en pista, y muy posiblemente hubiera batido el record del alero blaugrana de haber necesitado el partido tiempo extra. 


Landesberg lideró a un Estudiantes que recordó aquellos tiempos en los que justicia era llamado el “matagigantes” del baloncesto español. La temporada de los colegiales no está siendo para tirar cohetes, pero está más cerca de considerarse un buen curso que uno malo, a diferencia de años pasados (ahora mismo están más cerca de los play offs por el título, 3 victorias, que del descenso, sobre el que llevan cuatro partidos ganados de ventaja), y sobre todo su mejor imagen la están dando ante los grandes. Compitieron muy bien contra Baskonia y Real Madrid, ganaron al Valencia en el único partido disputado ante los taronja, y al Barcelona han sido capaces de tumbarles en los dos encuentros ligueros. Siempre con el alero judío destacando en la anotación. Salva Maldonado ya anunció a principios de temporada que su jugador sería la revelación de la ACB. Confianza absoluta en un producto del baloncesto neoyorquino que no consiguió destacar nunca en el Maccabi Tel Aviv (en la Final Four de Milán, aquella en la que los de David Blatt alzan el trofeo tras la final ante Real Madrid no disputa ni un minuto) pero en un Estudiantes huérfano de anotación exterior tras la salida de Edwin Jackson es referente absoluto.  


Por lo demás, la liga ACB sigue demostrando un dominio abrumador del Real Madrid, muy meritorio teniendo en cuenta la exigente temporada de los blancos debido a una Euroliga de la que ha sido el mejor representante nacional en temporada regular, y sobre todo a los interminables problemas físicos a los que se ha tenido que enfrentar Laso en todas las posiciones. Ahora es Campazzo quien deja coja la rotación en la dirección (por no hablar de lo que están sufriendo en el juego interior, Tavares último damnificado) pero en un equipo tan coral y solidario como este Real Madrid siempre aparece alguien para echarse el equipo a la espalda. Ayer fue Causser, cerrando el partido en Málaga con una gran penetración que servía de guinda a sus 21 puntos casi sin fallo (sólo falló un triple y un tiro libre), superando así la resistencia de un gran Unicaja liderado por un excelso Nedovic (quien firmó 25 tantos) Grandísimo duelo que, ojo a este dato, sería ahora mismo enfrentamiento de cuartos de final, ya que Unicaja no pasa en este momento de la octava posición (el extraordinario momento del Andorra, con siete victorias en sus últimos ocho partidos, y la resistencia de un Fuenlabrada empeñado en seguir siendo la revelación de la temporada se lo ponen muy difícil a los de Plaza para escalar a posiciones superiores) 
 

sábado, 24 de marzo de 2018

LOS MEJORES DE 2017: INTERNACIONALES









Avanza 2018, pero teníamos pendiente todavía el repaso a los protagonistas internacionales de 2017. Saldamos la deuda, distinguiendo, una vez más, entre jugadores y entrenadores.


Y comenzamos con el gran personaje del año pasado, en nuestra opinión, y lo que le queda, porque hablamos de un adolescente de 18 años llamado Luka Doncic. No es que 2017 haya sido su gran año, es simplemente es su primer gran año. Es cierto que no es el jugador que más títulos ha ganado, ni el que mejores números ha hecho, pero nadie ha tenido un impacto superior mediáticamente hablando, por la sencilla razón de que estamos asistiendo a una precocidad histórica. Nunca en la historia un jugador fue incluido en el Mejor Quinteto de un Eurobasket a su edad (14.3 puntos, 8.1 rebotes y 3.6 asistencias por partido), una edad a la que Drazen Petrovic todavía jugaba en Sibenik y no conocía la Copa de Europa. En 2017 a Doncic le hemos visto coronarse Mejor Jugador Joven de la ACB, ser elegido Rising Star de Euroliga, 6 veces MVP de una jornada euroliguera, una vez MVP mensual tanto de Euroliga como de Liga Endesa y una nominación más de MVP de jornada en ACB. Pero por encima de todo esa sensación de romper moldes y destrozar barreras. El futuro hecho presente.


Acompañando a Doncic en nuestro imaginario podio, dos grandes estrellas ya consagradas en la NBA, quienes han brillado a un extraordinario nivel en dos momentos muy concretos del año, por lo que no nos atrevemos a poner a una figura por encima de la otra. Y es que Kevin Durant, quien fuera MVP de temporada regular en 2014 y nada menos que cuatro ocasiones máximo anotador de la liga, alcanzó el pasado 2017 su culmen al colocarse, por fin, un anillo de campeón de la NBA en unas finales de las que fue dominador absoluto. Sus medias lo dicen todo: 35.2 puntos, 8.4 rebotes y 5.4 asistencias, todo ello con un 55.6% en tiros de campo. Extraterrestre. Y haciéndolo además delante de un LeBron James cuyas exhibiciones en 2016 todavía coleaban en el imaginario californiano. “Durantula” demostró adaptarse perfectamente al nuevo ecosistema de Steve Kerr y saber convivir con estrellas del calibre de Curry o Thompson respetando y compartiendo opciones de tiro a un nivel que no logró encontrar pasadas temporadas con Westbrook y Harden. Misión cumplida para KD, quien dejó Oklahoma City para ganar anillos en una liga cada vez más gerintrificada en la que las grandes estrellas se reúnen en un mismo equipo sin pudor alguno.


El tercer gran jugador que queremos destacar por su 2017 es el esloveno Goran Dragic, autor de una de los mayores recitales baloncestísticos que podemos recordar en un campeonato de selecciones. Y es que el base de Miami Heat dominó el Eurobasket al mismo nivel estelar que en otras ocasiones hemos visto al mismísimo Pau Gasol, sólo que con el añadido de hacerlo desde un perfil más estético (y quizás también más individualista) 22.4 puntos, 4.4 rebotes, 5.1 asistencias y 1.6 robos por partido, con unos brillantes porcentajes de tiro de 42.9% en triples y 60% en tiros de dos. Fantástico para un jugador exterior. Pero es que además lo mejor lo dejó para una inolvidable final en la que acabó acalambrado y firmando 35 puntos (20 en un segundo cuarto en el que no podíamos ni pestañear), 7 rebotes, 3 asistencias y 2 robos. Histórico. Grabando su nombre para siempre en un baloncesto europeo de selecciones del que ya ha anunciado su retirada, concentrado sus esfuerzos en unos Miami Heat venidos a menos tras los años de gloria de LeBron, Wade y Bosh pero con los que estuvo a punto de dar la campanada de meterse en play offs, finalizando la pasada temporada con un muy meritorio balance de 41-41, el mismo que el octavo clasificado, Chicago, pero haber perdido dos de los tres partidos de “regular season” contra los Bulls dejó a los de Florida fuera. Los 20.3 puntos y 5.8 asistencias por partido de Dragic tuvieron gran parte de la culpa de que el equipo entrenado por Erik Spoelstra fuera una de las revelaciones de la temporada.


Otros nombres que igualmente han brillado durante el 2017 a nivel internacional han sido el de un descomunal Russell Westbrook, coleccionista de triples-dobles durante todo el año para meter en play offs a unos desahuciados Thunder, y coronado con todo merecimiento MVP de temporada regular o el de Epke Udoh, dominador de la Final Four de Estambul para finalmente volver a intentarlo en la NBA en esta ocasión con la camiseta de los Utah Jazz.


En los banquillos nos parece irresistible lo conseguido por Igor Kokoskov, asistente en unos Jazz que sorprendieron la pasada temporada con su quinta posición en el Este y sorprenden más todavía este curso con claras opciones de play offs pese a la marcha de Gordon Hayward. La calidad como técnico del serbio alcanzó su máxima expresión durante el pasado Eurobasket llevando a Eslovenia a un oro histórico. Steve Kerr ha vuelto a brillar en la NBA, dirigiendo a un equipo de campanillas pero logrando que pura sangres ofensivos como Durant, Curry o Thompson fueran capaces de compenetrarse en la pista para llevar a Golden State a su segundo anillo en tres temporadas, y por último reconocemos a un Zeljko Obradovic que engrandece su leyenda. En su cuarta temporada al frente del Fenerbahce ha llevado a los aurinegros a dominar el baloncesto turco, alzando la copa turca y arrasando en un apoteósico final de liga, pero sobre todo recordará su 2017 por el hito de su novena copa de Europa, igualando en un solo técnico al club más laureado del continente (Real Madrid, también con nueve) Algo absolutamente insólito en el deporte profesional.




jueves, 8 de marzo de 2018

CINCO ANILLOS Y UN OSCAR









La noche que el Dorothy Chandler Pavilion de Los Angeles coronaba a un maestro del fantástico como Guillermo del Toro como gran triunfador de los oscars de Hollywood de 2018, un auténtico icono de la ciudad angelina recogía la dorada estatuilla para sorpresa de muchos aficionados al séptimo arte. No era la forma del agua, era la forma del baloncesto. El jugador más “jordanesco” tras el propio Michael Jordan, el baloncestista de los mil y un recursos individuales y el más perfecto “fade away” de todos los tiempos, el ganador de cinco anillos de la NBA, el mito Kobe Bryant, se codeaba con los grandes astros de la meca del cine.



¿Qué hacía Bryant allí?, se preguntaban algunos. Los buenos aficionados a la canasta sin embargo recordarán como en su despedida de las canchas el 8/24 de Los Angeles Lakers nos dejaba una emotiva carta en la que expresaba su amor por el baloncesto, la pasión de su vida, una larga relación vivida desde la cuna (su padre fue jugador profesional con una larga y exitosa carrera entre la NBA e Italia) “Dear Basketball” fue el título que el genial escolta dio a su emotiva misiva, un texto que dio la vuelta al mundo y que finalmente convirtió en corto de animación bajo la dirección de un clásico del género como Glen Keane (cuya firma se encuentra en algunos de los más reconocibles trabajos de Disney de las últimas décadas) El apartado de mejor cortometraje de animación suele pasar bastante desapercibido en la ceremonia de los oscars de Hollywood, pero no fue así en esta ocasión, cuando el célebre Mark Hamill, el inolvidable Luke Skywalker de la saga Star Wars exclamaba a la audiencia el nombre de uno de los más grandes baloncestistas de todos los tiempos.



Y es que después de cinco anillos de la NBA, dos oros olímpicos, dos veces máximo anotador de la temporada, dos MVP de las finales, y un MVP de temporada regular (entre otros reconocimientos que vamos a obviar para no abrumar más al lector), la leyenda de la Mamba Negra se engrandece todavía más como icono absoluto del baloncesto y de la sociedad occidental. Su sonrisa recogiendo el oscar eran tan grande o más que la nos regalaba en la cancha después de una de sus interminables canastas imposibles. La sonrisa de los jugones, que decía el gran Andrés Montes.


martes, 20 de febrero de 2018

REVIVAL PESIC









Todo vuelve, dicen. Viejos artistas, series de televisión, o películas de culto. El deporte tampoco quiere ser una excepción a la fiebre nostálgica y un Barcelona en crisis ha encontrado en su particular revival del banquillo la recuperación de la senda de los éxitos.


Svetislav Pesic llegaba a Barcelona hace apenas diez días, luciendo un envidiable bronceado fruto del sol de las montañas austríacas donde se encontraba esquiando con su familia. A sus 68 años y después de haberlo ganado absolutamente todo como entrenador, el maestro de Novi Sad aceptaba hacerse cargo de un equipo en descomposición ejerciendo como entrenador puente hacia la deseada era Jasikevicius. Pero el hombre que había llevado al Barcelona al histórico triplete de 2003 quería demostrar que, quince años después, su capacidad para imponer magisterio permanece absolutamente incorrupta. Tratamos de imaginar que tecla anímica ha tocado el laureado entrenador serbio-germano ya que hasta donde no llegan los números lo hace la especulación. 


Números que parecía tener claro Pesic para enderezar la nave blaugrana en tan poco tiempo. El serbio ha aprovechado durante esta Copa del Rey las que a priori parecían las dos virtudes más evidentes del Barcelona: su ataque (89 puntos por partido en ACB, segunda mejor marca tras el Real Madrid, y líderes en asistencias con 20,9 por encuentro) y su rebote (con 36,4 rechaces por partido son el tercer mejor equipo ACB en este apartado) Y a correr. Sin ser Pesic un apóstol del basket ofensivo a lo Laso o Itoudis ha sabido adaptarse a uno de los peores Barcelona en defensa de los últimos tiempos… pero de los más talentosos en ataque. El metódico Baskonia de Pedro Martínez fue la primera víctima. En el aire flotaba el recuerdo de la reciente visita azulgrana al Buesa Arena, este mismo mes de Febrero y que le había costado el puesto a Sito Alonso. Un partido prácticamente resuelto en el primer cuarto tras un escandaloso parcial de 31-7 a favor de los vitorianos en aquella primera decena de minutos. Quince días después ambos protagonistas se veían de nuevo… pero con el Barcelona anotando 28 puntos en el primer acto.  


Pesic dejó al descubierto desde el primer momento sus cartas. Libertad absoluta en ataque para un Thomas Heurtel que con sus 20 puntos y 9 asistencias comenzaba a apuntar al MVP y del que no se hace ningún drama por sus 6 pérdidas. El base francés está completando una gran temporada pero no han faltado las críticas hacia su nula implicación defensiva. Pesic, lejos de cortarle las alas, le arropa con un Pau Ribas volviendo a su mejor nivel, además de otro eficiente perro de presa como Hanga. Oriola imprime carácter, y Claver es el gran recuperado precisamente por su labor oscura y reboteadora. Y Tomic, claro. 18 puntos con 7 de 11 en tiros de campo y 9 rebotes para confirmar que ha de ser uno de los pesos pesados del nuevo Barça.  


El Gran Canaria, en semifinales, aguantó hasta el descanso, con un Eriksson excelso en el lanzamiento exterior (25 puntos y 6 rebotes, con 6 de 8 en triples), pero un gran tercer cuarto blaugrana y una descollante actuación de nuevo de Heurtel (13 puntos y nada menos que 14 asistencias) nos ofrecía de nuevo la final más clásico de nuestro baloncesto. El Real Madrid de Laso, el entrenador de las siete vidas y los milagros,  se deshacía en el partido anterior del otro equipo insular para disputar nada menos que su sexta final consecutiva… pero Laso ya había gastado otra de sus vidas en cuartos de final remontando ante Unicaja…


…y aun así los blancos protagonizaron un último cuarto histórico en la gran final. 38 puntos y una última bola para ganar el partido. Todo ello pese a comenzar el último acto 15 abajo. Laso jugó sin red. Renunció a los grandes pívots y ordenó una presión ahogante a media pista con sus exteriores mordiendo al más puro estilo de los Bad Boys de Chuck Daly. Y de repente un Barcelona que había realizado un magnífico partido coral bajo la batuta de nuevo de la pareja Heurtel-Ribas palideció ante el arrojo suicida del equipo que mejor ha encarnado el baloncesto temerario en los últimos años en Europa. Thompkins dejó un último minuto de ensueño, con dos triples que cortaron la respiración y un robo de balón limpio y cristalino a Pau Ribas. Un Ribas que se rehízo con dos tiros libres posteriores que hicieron diana, al contrario de los lanzados por un Pierre Oriola cuya cara en la línea del 4,60 era todo un poema. El jugador de Tárrega fue de los más efusivos en la celebración del título, quizás porque sabía que de haber entrado el triple de Causeur hubiera tenido que soportar durante el resto de su carrera que dos fallos en el tiro libre dieron otro título al eterno rival. Tal fue su euforia que se llevó por delante sin contemplaciones a Luka Doncic en un gesto feo por muy involuntario que fuese (hubiese estado bien pedirle disculpas allí mismo a su rival,  y no en los micros de los periodistas) Un detalle más para una final histórica, como la falta de Claver sobre Taylor no señalada y que bien podría servir para abrir el debate sobre ampliar el “instant replay” a más supuestos que los actuales (unos actuales que no contemplan la revisión por posible falta personal)  


Veremos hasta donde llega el “efecto Pesic” y el particular revival con el entrenador que hace quince años ganó más títulos en menos tiempo en el banquillo azulgrana. Su familia, por si acaso, sigue esquiando en Austria.  


viernes, 16 de febrero de 2018

LAS SIETE VIDAS DE PABLO LASO




El Facu, nueva enseña de Laso







La noche del pasado miércoles el Real Madrid de Zinedine Zidane sobrevivía en el Santiago Bernabéu al pujante Paris Saint-Germain, para acabar arrollando a los franceses en los últimos 15 minutos de juego y trayendo a la memoria la proverbial épica madridista cuyo cenit suele asomar en la competición precisamente más grande: la Copa de Europa. 


24 horas después en otro escenario y en otro deporte, la otra gran sección deportiva del club blanco seguía haciendo historia, una historia representada en la increíble y absoluta fiabilidad de un hombre, Pablo Laso, con el torneo de Copa del baloncesto español. Esa final a ocho admirada e imitada en toda Europa y parte del resto del mundo. Son ya nada menos que 18 partidos de Copa del Rey con Laso en el banquillo y el balance de victorias y derrotas es absolutamente abrumador: 17-1. 


La capacidad de supervivencia del Madrid de Laso en la Copa parece propia de un guion de Hollywood. Remontadas, épica, polémicas… un Real Madrid que obliga a los rivales a dar su mejor versión y se ve obligado a responder. Así sucedió anoche frente al Unicaja. El equipo de Joan Plaza llegaba a la Copa con el recuerdo de su reciente victoria el pasado Enero en Euroliga ante los de Laso, cortando la impresionante racha de 13 victorias consecutivas, iniciada precisamente cuando, un invierno más, las críticas por parte de la afición más destructiva comenzaban a enturbiar la habitual buena comunión entre el Madrid actual y sus seguidores. Aquel partido del Martín Carpena había dejado una exhibición defensiva durante todo el encuentro por parte de los locales, y una explosión anotadora exterior en los compases finales iniciada por un triple afortunado (a tabla) de Wacynski sobre la bocina capitulando el tercer cuarto. Parecía claro que las opciones malagueñas pasaban por tanto por volver a dejar gripada a la maquinaria ofensiva blanca, pero lejos de eso, el partido de ayer mostró a ambos equipos entregados a un vendaval ofensivo sin contemplaciones traducido en un 26-25 al final del primer partido. Proyección de centenar de puntos para ambas escuadras en un partido de Copa. No es lo normal.  


Unicaja realizó un partido sobresaliente, al menos durante los primeros 38 minutos del mismo, hasta que un triple de Trey Thompkins puso por delante al Real Madrid (82-81 a 1.48 del final) Era la primera ventaja madridista desde el ecuador del tercer cuarto. Pero los de Laso, puro instinto de supervivencia, en realidad no se habían ido nunca del partido. Cinco puntos consecutivos de Rudy Fernández salvaron un momento crítico para poner el empate a 77. El mallorquín sigue siendo un líder, aunque sea desde un segundo plano. Nadie debe olvidar que hablamos de un tres veces MVP de la Copa. A Unicaja finalmente le entró vértigo, el miedo a asaltar el poder establecido al que se refería un Plaza cabal al acabar el partido ante los micrófonos de la televisión. Todo ello pese a la exhibición exterior de Adam Wacynski y sus cinco triples sin fallo y al enorme partido de ese jugadorazo llamado Carlos Suárez. Y es que el Madrid, pese a la ausencia del jugador más determinante en los minutos finales, el actual rey del “clutch time” en Europa (nos referimos, claro está, a Sergio Llull), se sigue moviendo como pez en el agua en el filo de la navaja, sin miedo al vacío y sin necesidad de red. Son las siete vidas en siete copas de un Pablo Laso que vuelve a encontrar prolongación en la cancha en el puesto que dominó como nadie en el baloncesto español de los años 90 cuando vestía de corto. Y es que dos temporadas después de la marcha del jugador que mejor entiende el estilo de Laso (Sergio Rodríguez), Facundo Campazzo deja cada vez más detalles de su evidente “chachificación”, amén de un descaro que también le emparenta con Llull. Sostuvo a su equipo en los momentos más delicados y certificó la victoria desde el tiro libre tras robarle la cartera a un Nedovic que había dado aire a su equipo con un triple dos posesiones antes. El base argentino finalizó con 18 puntos, 7 asistencias, 3 rebotes y 2 recuperaciones, para alcanzar un 33 de valoración. De momento la mejor actuación individual del torneo. 


Las opciones de Pablo Laso de seguir reventando la historia siguen intactas. Espera el Iberostar Tenerife, semifinalista gracias al metódico trabajo de un Fotsis Katsikaris que sigue triunfando en todo banquillo ACB al que llega. Los insulares demostraron porque son una de las mejores defensas de la liga, desactivando el baloncesto de un Valencia que llegó a perder hasta 18 balones en el encuentro, excesivamente lastrado por sus lesiones en el puesto de base (sólo pudo viajar a Las Palmas el joven Sergi García, todavía aquejado de recientes problemas físicos)