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miércoles, 30 de septiembre de 2020

LAS VIDAS CRUZADAS DE RILEY Y LEBRON

 


Dos hombres, un destino... y muchos anillos.



Con las finales NBA a punto de comenzar parece obligado pararse a echar un vistazo a lo que nos puede ofrecer esta final inédita en los más de 70 años de historia de la mejor liga de baloncesto del mundo. Esta naturaleza inédita en gran parte hay que achacarla, claro, a la relativa juventud de Miami Heat como franquicia, ya que son sólo 32 sus años de historia, los cuales evidentemente palidecen ante los 73 años de los Lakers, los 13 primeros en Minneapolis y desde 1960 establecidos ya en la ciudad californiana de Los Angeles, sumando en total 16 títulos de campeones de liga, 32 de conferencia y 34 de división.


En proporción a su corta vida la historia de Miami Heat también puede considerarse exitosa. Tras unos primeros años de modesto transitar, sería precisamente la llegada de una leyenda angelina como Pat Riley en 1995 lo que cambiaría el destino de la franquicia de Florida. Ya bien como presidente o a pie de pista como entrenador, en estos 25 años Riley ha llevado a los Miami a ser una de las potencias del Este, habitual en play offs, ganador de tres anillos, y que ya va a disputar sus sextas finales por el título (lo cual quiere decir que han sido tantas otras veces campeones de su conferencia), siendo en este curso, qué duda cabe, cuando mayor mérito hay que otorgarles. Sin megaestrellas (comienzan la temporada con un solo all star, Jimmy Butler, llegado el verano de 2019 tras un “sign&trade” con Philadelphia en el que también estuvieron implicados Los Angeles Clippers y Portland, dejando marchar los Heat a jugadores esenciales otros cursos como Josh Richardson o Hassan Whiteside), la reconstrucción de Miami está siendo tan espectacular que les coloca de repente ante la oportunidad de luchar por su cuarto anillo, algo por lo que nadie hubiera apostado a comienzo de una temporada en la que su trayectoria ha sido ejemplar finalizando quintos en el Este, ligeramente por encima de unas expectativas que les situaban luchando por las últimas plazas de play offs. Baste este dato para atestiguar la regularidad de Miami durante toda la campaña: su mayor racha de victorias consecutivas fue de cinco… pero la de derrotas de tres. Fiabilidad absoluta. Si hablamos de post-temporada, en los play offs de Orlando ha sido sin ninguna duda el equipo de moda, plantándose en las finales con un espectacular balance de 12 victorias por tres derrotas. Únicamente los jóvenes Boston Celtics fueron capaces de arrancar dos triunfos frente a los de Spoelstra, después de que arrasaran a Indiana (4-0) y Milwaukee (4-1, sólo cayendo tras prórroga) Hay que recordar que hablamos de un equipo que finalizó quinto en su conferencia y que ha batido a tres rivales cuyo balance en liga regular había sido superior, especialmente los Milwaukee del MVP Antetokounmpo, quienes por segundo año consecutivo alcanzaron el mejor registro en temporada para volver a defraudar en el momento decisivo.


En una NBA en la que parece que sólo hay dos tipos de equipos, los aspirantes al anillo y los que están en reconstrucción, el caso de Miami es admirable. Sin haberse planteado nunca la censurable práctica del “tanking”, han ido conjuntando un roster con jóvenes talentos que han llegado a la liga sin demasiado foco previo. Adebayo fue elegido en el número 14 del draft de 2017. Tyler Herro el 13 en 2019. En 2018 no pudieron elegir como parte del “trade” con Phoenix en 2015 para conseguir a Goran Dragic. Duncan Robinson, letal y sorprendente tirador, o Kendrick Nunn, ni siquiera fueron drafteados. Para arropar este joven núcleo que, insistimos, no ofrecía tan altas expectativas, Riley y Spoelstra han mixturado de manera muy sabia el roster con la veteranía de jugadores como Andre Igoudala, llegado en un trade invernal que entre otros movimientos sacrificaba a otro joven valor de Miami como era Justise Winslow. Igoudala, MVP de las finales de 2015 y ganador de tres anillos con Golden State ha vivido en un segundo plano atribuible a sus 36 años, pero a medida que han ido sucediéndose las rondas de play offs su calidad como “factor x” parece ir ganando peso, hasta llegar a sus 15 puntos y 4 de 4 en triples en el sexto partido ante Boston que daba el pase a las finales. Aunque si hay un jugador en Miami que claramente ha dado un paso al frente respecto a la temporada regular es claramente Goran Dragic. De sus 16.2 puntos y 5.1 asistencias en 28.2 minutos por partido de liga regular, en play offs ha subido su anotación hasta 20.9 puntos (más 4.7 asistencias) en 34.6 minutos por encuentro. Spoelstra no ha dudado en dar más galones y presencia en pista a otro de los veteranos, en detrimento del joven Kendrick Nunn que tan buenas sensaciones había dejado en liga regular. Y por supuesto, no hay que olvidarse de Jimmy Butler. Quien fuera estrella emergente en los Chicago Bulls de Tom Thibodeau nunca acabó de encontrar su ecosistema propicio y su fama de jugador conflictivo le ha ido acompañando por cualquier vestuario en el que cayese. Sin ir más lejos mientras Thibodeau sigue alabando su ética de trabajo y profesionalidad en los entrenamientos, Butler no ha dudado en atacar a su ex –técnico por su decepcionante trabajo en Minnesotta, donde llegaron a coincidir. Uno de los grandes méritos de Riley y Spoelstra es sin duda haber logrado centrar a Butler para remar en la misma dirección que sus compañeros sin sus habituales malos gestos o feos detalles hacia los mismos. Es Butler por otro lado un jugador que siendo estelar no juega para la estadística individual, ideal para un equipo ganador, pero una bomba de relojería cuando la victoria no llega. En resumidas cuentas Miami es un ejemplo de que lo importante no es ser un buen equipo NBA, sino una buena franquicia NBA, bien dirigida desde la base y con un respeto ganado que hace que cualquier jugador sepa que es un destino donde puede sentirse cómodo, más allá de las bondades del clima del estado de Florida o sus benevolencias en exenciones fiscales.


El Dragón aún tiene fuego.


En el Oeste vuelven a mandar Los Angeles Lakers. Una década han tardado en volver a ser campeones de su conferencia, desde un 2010 en el que en su roster sobresalían nuestro Pau Gasol y por supuesto el llorado Kobe Bryant, cuyo mito y recuerdo parece sobrevolar toda la trayectoria angelina en estos play offs, con el climax del triple ganador de Anthony Davis en el G2 en las finales del Oeste y su invocación al escolta que conquistase nada menos que cinco títulos con la elástica púrpura y oro de los Lakers. A diferencia de Miami, la franquicia californiana comenzaba la temporada como uno de los claros candidatos al anillo. La insistencia de LeBron James con Anthony Davis ha dado sus frutos y ha dado la razón al titán de Akron. “La Ceja” era la pieza que le faltaba al puzzle que en los últimos dos años han ido conjuntando entre el dimitido “Magic” Johnson y Rob Pelinka en los despachos, y claro, el propio LeBron cuya capacidad de decisión en cualquier franquicia por la que pase sigue siendo patente. No es para menos si tenemos en cuenta que sus primeras finales con el equipo californiano son ya las décimas de su carrera. Sólo Bill Russell y Sam Jones, miembros de los imbatibles Celtics de los 60, y otro mito angelino como Kareem Abdul-Jabbar, han jugado más rondas por el título que “King” James. LeBron es garantía en la lucha por el título y cualquier franquicia NBA lo sabe.


Estos Lakers son un equipo de presente, de “aquí y ahora”, especialmente en el caso de LeBron, camino de los 36 años y sabedor de que cada vez le quedan menos oportunidades para engordar su palmarés con más anillos (pese a que sus números sigan siendo exuberantes y pocas veces vistos en jugadores de su edad… 26.7 puntos, 10.3 rebotes y 8.9 asistencias está firmando en play offs) Davis, a sus 27, afronta sus primeras finales en su primera temporada fuera de Nueva Orleans, franquicia a la que no pudo llevar a la lucha por el anillo. Howard, quien cumplirá 35 en Diciembre, quiere quitarse la espina de las finales de 2009 perdidas precisamente ante su actual equipo, con el que ya intentará el asalto al título en 2013 en aquel proyecto fallido que reunió nombres tan ilustres como los de Kobe Bryant, Pau Gasol, Steve Nash y el propio Howard… San Antonio les barrió en primera ronda. Rondo, con 34, busca convertirse en el segundo jugador en toda la historia en ganar el anillo con los dos franquicias históricas y eternos rivales, Celtics y Lakers, después de Clyde Lovellette en 1962, pero además sería el primero en hacerlo desde que el equipo de los lagos se instaló en Los Angeles, ya que Lovellette ganó el anillo con Minneapolis. Menuda pedazo cita con la historia tiene el talentoso base de Kentucky. Danny Green (33 años) busca su tercer título con tres franquicias distintas. Sería también el tercero de Javale McGee (32), los dos anteriores con Golden State. El volátil J.R.Smith (35 recientemente cumplidos) también sabe lo que es ganar el anillo, lo hizo en 2016 precisamente al lado de LeBron en 2016. Desde luego si de algo no andan escasos estos Lakers es de veteranía y experiencia.


Al menos Miami puede compensarlo desde el banquillo con Spoelstra, ganador de dos anillos y participante en cuatro finales, y por supuesto con Riley, quien comenzara la década de los 80 alcanzando el título como asistente de Paul Westhead en Los Angeles para posteriormente ganar cuatro anillos más al frente de Lakers una vez capitulado Westhead, entre otras cosas por sus desavenencias con “Magic” Johnson. En Miami no sólo ha ejercido magisterio desde el despacho, si no que en 2006 era el entrenador principal en el primer título de la historia de los de Florida tras decidir que el equipazo que había montado en el despacho (Wade, Shaquille, Payton, Mourning, Antoine Walker, Jason Williams...) no podía esperar y cargarse a Stan Van Gundy en un movimiento encubierto como renuncia del bigotudo técnico californiano. Por supuesto tampoco podemos olvidarnos que antes de convertirse en uno de los mejores entrenadores de la historia, Riley ganó el anillo como jugador en 1972 en los Lakers de West y Chamberlain, ante unos Knicks en los que por cierto jugaba otro futuro mito de los banquillos como Phil Jackson. Pese a que Spoelstra cuenta con la total confianza de Riley, cuesta pensar que el neoyorquino sea capaz de resistir la tentación de no asesorar a su pupilo. Riley y Spoelstra, “matrimonio” bien avenido.


Por si fuera poco el favoritismo angelino, los dos únicos enfrentamientos de temporada regular entre ambas escuadras fueron saldadas con sendas victorias de los de Frank Vogel meridiánamente claras. Sobre todo la primera, a principios de Noviembre de 2019 con la temporada echando a andar y los de púrpura y oro arrasando por 80-95 en el Staples de Los Angeles con LeBron y Davis dejando las cosas claras combinándose para hacer 51 puntos, 12 rebotes y 13 asistencias entre ambas estrellas. Mucho más disputado fue el choque del American Airlines Arena de Miami el 13 de Diciembre que acabaría suponiendo la primera derrota en casa de la temporada de los de Spoelstra por un ajustado 113-110, ajustado gracias sobre todo a un formidable segundo cuarto de los locales, pero lo cierto es que a partir del tercero los de Vogel dominaron el partido y desde el 68-65 tras triple de Davis a los pocos minutos de dicho acto los angelinos nunca cedieron la ventaja en el marcador. La exhibición de los dos astros fue todavía superior, con 61 puntos combinados, 19 rebotes y 13 asistencias (12 de LeBron), aunque quizás el dato más sorprendente de ese partido fueran los 4 de 9 en triples de Davis, algunos de ellos realmente decisivos y anotados en momentos claves, demostrando la enorme mejoría en el lanzamiento exterior desarrollada por “La Ceja” en esta campaña (de hecho la primera en su carrera en la que anota más de un triple por partido) No obstante hay un dato para el optimismo en Florida recordando ese partido, y es que estuvo encuadrado dentro de la racha de nueve encuentros que no pudo disputar Dragic por lesión en la ingle.


Hay motivos de sobra por tanto para disfrutar de unas finales NBA que ya cuentan con el primer aliciente de ser inéditas y de que por vez primera se enfrentan dos franquicias que la temporada pasada no llegaron a play offs. Miami puede convertirse en el campeón que parte de una posición más baja de play offs desde los Houston Rockets de 1995. Los Lakers pueden igualar a Boston como franquicia con más campeonatos conquistados en la historia. No tenemos otro capítulo de la eterna rivalidad Celtics-Lakers, pero tenemos a Riley contra los Lakers y a LeBron contra Miami, por lo que de morbo también estamos servidos. Dos de las más grandes leyendas vivas de la NBA, quienes unieron sus caminos durante cuatro temporadas (dos anillos y cuatro finales) ahora enfrentados ante dos de sus franquicias más queridas y a las que contribuyeron a hacer históricas.


Preparen las cafeteras.




Rajon Rondo ante la historia.





sábado, 24 de marzo de 2018

LOS MEJORES DE 2017: INTERNACIONALES









Avanza 2018, pero teníamos pendiente todavía el repaso a los protagonistas internacionales de 2017. Saldamos la deuda, distinguiendo, una vez más, entre jugadores y entrenadores.


Y comenzamos con el gran personaje del año pasado, en nuestra opinión, y lo que le queda, porque hablamos de un adolescente de 18 años llamado Luka Doncic. No es que 2017 haya sido su gran año, es simplemente es su primer gran año. Es cierto que no es el jugador que más títulos ha ganado, ni el que mejores números ha hecho, pero nadie ha tenido un impacto superior mediáticamente hablando, por la sencilla razón de que estamos asistiendo a una precocidad histórica. Nunca en la historia un jugador fue incluido en el Mejor Quinteto de un Eurobasket a su edad (14.3 puntos, 8.1 rebotes y 3.6 asistencias por partido), una edad a la que Drazen Petrovic todavía jugaba en Sibenik y no conocía la Copa de Europa. En 2017 a Doncic le hemos visto coronarse Mejor Jugador Joven de la ACB, ser elegido Rising Star de Euroliga, 6 veces MVP de una jornada euroliguera, una vez MVP mensual tanto de Euroliga como de Liga Endesa y una nominación más de MVP de jornada en ACB. Pero por encima de todo esa sensación de romper moldes y destrozar barreras. El futuro hecho presente.


Acompañando a Doncic en nuestro imaginario podio, dos grandes estrellas ya consagradas en la NBA, quienes han brillado a un extraordinario nivel en dos momentos muy concretos del año, por lo que no nos atrevemos a poner a una figura por encima de la otra. Y es que Kevin Durant, quien fuera MVP de temporada regular en 2014 y nada menos que cuatro ocasiones máximo anotador de la liga, alcanzó el pasado 2017 su culmen al colocarse, por fin, un anillo de campeón de la NBA en unas finales de las que fue dominador absoluto. Sus medias lo dicen todo: 35.2 puntos, 8.4 rebotes y 5.4 asistencias, todo ello con un 55.6% en tiros de campo. Extraterrestre. Y haciéndolo además delante de un LeBron James cuyas exhibiciones en 2016 todavía coleaban en el imaginario californiano. “Durantula” demostró adaptarse perfectamente al nuevo ecosistema de Steve Kerr y saber convivir con estrellas del calibre de Curry o Thompson respetando y compartiendo opciones de tiro a un nivel que no logró encontrar pasadas temporadas con Westbrook y Harden. Misión cumplida para KD, quien dejó Oklahoma City para ganar anillos en una liga cada vez más gerintrificada en la que las grandes estrellas se reúnen en un mismo equipo sin pudor alguno.


El tercer gran jugador que queremos destacar por su 2017 es el esloveno Goran Dragic, autor de una de los mayores recitales baloncestísticos que podemos recordar en un campeonato de selecciones. Y es que el base de Miami Heat dominó el Eurobasket al mismo nivel estelar que en otras ocasiones hemos visto al mismísimo Pau Gasol, sólo que con el añadido de hacerlo desde un perfil más estético (y quizás también más individualista) 22.4 puntos, 4.4 rebotes, 5.1 asistencias y 1.6 robos por partido, con unos brillantes porcentajes de tiro de 42.9% en triples y 60% en tiros de dos. Fantástico para un jugador exterior. Pero es que además lo mejor lo dejó para una inolvidable final en la que acabó acalambrado y firmando 35 puntos (20 en un segundo cuarto en el que no podíamos ni pestañear), 7 rebotes, 3 asistencias y 2 robos. Histórico. Grabando su nombre para siempre en un baloncesto europeo de selecciones del que ya ha anunciado su retirada, concentrado sus esfuerzos en unos Miami Heat venidos a menos tras los años de gloria de LeBron, Wade y Bosh pero con los que estuvo a punto de dar la campanada de meterse en play offs, finalizando la pasada temporada con un muy meritorio balance de 41-41, el mismo que el octavo clasificado, Chicago, pero haber perdido dos de los tres partidos de “regular season” contra los Bulls dejó a los de Florida fuera. Los 20.3 puntos y 5.8 asistencias por partido de Dragic tuvieron gran parte de la culpa de que el equipo entrenado por Erik Spoelstra fuera una de las revelaciones de la temporada.


Otros nombres que igualmente han brillado durante el 2017 a nivel internacional han sido el de un descomunal Russell Westbrook, coleccionista de triples-dobles durante todo el año para meter en play offs a unos desahuciados Thunder, y coronado con todo merecimiento MVP de temporada regular o el de Epke Udoh, dominador de la Final Four de Estambul para finalmente volver a intentarlo en la NBA en esta ocasión con la camiseta de los Utah Jazz.


En los banquillos nos parece irresistible lo conseguido por Igor Kokoskov, asistente en unos Jazz que sorprendieron la pasada temporada con su quinta posición en el Este y sorprenden más todavía este curso con claras opciones de play offs pese a la marcha de Gordon Hayward. La calidad como técnico del serbio alcanzó su máxima expresión durante el pasado Eurobasket llevando a Eslovenia a un oro histórico. Steve Kerr ha vuelto a brillar en la NBA, dirigiendo a un equipo de campanillas pero logrando que pura sangres ofensivos como Durant, Curry o Thompson fueran capaces de compenetrarse en la pista para llevar a Golden State a su segundo anillo en tres temporadas, y por último reconocemos a un Zeljko Obradovic que engrandece su leyenda. En su cuarta temporada al frente del Fenerbahce ha llevado a los aurinegros a dominar el baloncesto turco, alzando la copa turca y arrasando en un apoteósico final de liga, pero sobre todo recordará su 2017 por el hito de su novena copa de Europa, igualando en un solo técnico al club más laureado del continente (Real Madrid, también con nueve) Algo absolutamente insólito en el deporte profesional.




lunes, 18 de septiembre de 2017

EL AÑO DEL DRAGÓN





El Puente de Los Dragones, en Ljubljana




Cuenta la leyenda griega que Jasón, acompañado de los argonautas, después de encontrar el vellocino de oro en Cólquida (en la actual Georgia), en su regreso al hogar se detuvo junto a sus compañeros en el río Ljubljanica para transportar la nave hasta el Adriático, y allí, entre Vhrnika y Ljubljana, tuvo lugar su enfrentamiento contra un feroz dragón que tenía secuestrada una virgen, dando origen a la peculiar relación entre la capital eslovena y el animal mitológico que George R. R. Martin ha puesto de tanta actualidad. Si usted tiene la suerte de viajar a Ljubljana y pasear por sus calles, encontrará que uno de los puntos de visita obligada es el famoso Puente de Los Dragones, que conmemora tal acontecimiento mitológico, y que aun a día de hoy se asegura que cuando una virgen cruza dicho puente los dragones esculpidos en tan majestuosa obra menean la cola. El dragón figura también como símbolo de la ciudad dentro del escudo de la misma.


Posiblemente el nativo de Ljubljana más respetado por sus paisanos sea, después de estas últimas semanas (si no lo era ya), el base de Miami Heat Goran Dragic, apodado precisamente “The Dragon” desde su llegada a la NBA por uno de sus más célebres compañeros, o ex –compañero en este caso, como fue un Steve Nash de quien seguro el jugador esloveno aprendió parte de su repertorio de movimientos endiablados, ese con el que ha martirizado a sus rivales en el recién finalizado Eurobasket en el que Eslovenia ha hecho historia y del que ha sido justo MVP.


Y Eslovenia ha hecho historia a lo grande. Finalizando el campeonato invicta, contando sus nueve partidos por victorias, anotando 90.3 puntos por encuentro, y pasando de los 90 puntos en cada partido eliminatorio, superando incluso los 100 ante Letonia en un partido inolvidable que con rigor puede ser considerado el mejor del torneo. Pero anoche en la final ante Serbia nos vuelven a dejar un partido para la historia plagado de calidad pero también de épica, ante un rival serbio que no llegó a descolgarse del encuentro en ningún momento para deleite de los espectadores que pudimos disfrutar de una de las finales más bonitas de las últimas ediciones de este torneo.


Eslovenia parecía capacitada para repetir la exhibición ofensiva realizada ante España. Sin apenas circulación de balón y con un “run&gun” más descarado que nunca, mientras Djordjevic era fiel a su estilo y buscaba hacer daño por dentro (los 10 primeros puntos serbios los firman entre Kuzmic, Macvan y Marjanovic) El duelo de estilos quedaba al descubierto desde el primer momento. A Serbia le iba bien, ya que en el empeño esloveno de apenas mover la bola y recurrir a individualidades la inspiración anotadora no era relevante. Dragic parecía controlado, con 6 puntos pero 3 de 7 en tiros de campo, y el 20-22 favorable a Serbia con el que finalizaba el primer cuarto arrojaba unos guarismos perfectamente asumibles para los de Djordjevic, que tenían el partido donde querían.


Parecía que Eslovenia no estaba cómoda y que no encontraba aro con fluidez, pero siguieron siendo fieles a su estilo, a jugar sin red, a penetrar sin miedo y tirar en cuanto hubiera la mínima posibilidad. Y entonces todo voló por los aires con la exhibición de Dragic, que con 20 puntos en el segundo cuarto sentenciaba la candidatura al MVP siempre y cuando los de Kokoskov se colgasen el oro. Canastas de todos los colores, en penetración, bandejas, por elevación, triples lejanos (fundamentales bloqueos y pantallas de Vidmar en todo momento, lo que en la NBA llaman “screen assists”), un recital de fundamentos basados en velocidad, primer paso, dribling y sobre todo bote y manejo de balón para conseguir esos centímetros de ventaja con los que tener un tiro claro. A los amantes del “basket control” les debía estar dando un pasmo, pero para quienes siguen reivindicando el baloncesto como un deporte eminentemente espectacular e imprevisible en el que lo más interesante sucede cuando los guiones preestablecidos se hacen trizas, el segundo cuarto esloveno fue un regalo servido en bandeja de plata por un Dragic majestuoso rodeado de un ejército en el que cada soldado ejecutaba perfectamente su papel, alguno de ellos, al igual que Goran, también moviéndose en terrenos imprevisibles y fantasiosos (ese triple de Prepelic tras saque de banda) Doncic dejaba el highlight del partido con un “coast to coast” en el que los serbios sólo pudieron contemplar como hundía el balón en el aro, mientras que Bogdanovic no encontraba a sus pívots para jugar 2x2 (buenísima defensa de Prepelic sin comerse los bloqueos) El propio Bogdanovic evitaba con una canasta a falta de diez segundos para el descanso que la sangría eslovena se quedase en 9 puntos de desventaja, 56-47 al descanso. Lo mejor que podía decir Djordjevic era que su equipo había sobrevivido a una tormenta ofensiva de primer nivel. 56 puntos al descanso por parte del equipo de Kokoskov… hay selecciones que con pocos puntos más en 40 minutos han ganado campeonatos (Rusia gana el oro en 2007 con 60 puntos en la final, sin ir más lejos)


Serbia subió las líneas en defensa en el tercer cuarto y pese a que Dragic seguía de exhibición, con un triple en la primera posesión eslovena (después de un tapón del imperial Vidmar a Marjanovic), el ritmo anotador esloveno se veía sensiblemente reducido. Dragic volvía a estirar la diferencia a diez puntos (63-53), pero como si fuera un escalador clavado en un puerto de montaña, Eslovenia se quedó varios minutos en ese punto 63 ante la buena defensa serbia que llevaba incluso a hacer agotar posesión al rival. Eslovenia sufría si le obligaban a realizar ataques largos mientras Dragic daba muestras de flaqueza y comenzaba a alternar la pista con el banquillo para evitar unos amenazadores calambres. Los serbios llegaron a ponerse a dos puntos (63-61) tras canasta de un hipermotivado Stimac (al borde la técnica constantemente por sus constantes reclamaciones a los árbitros), pero el regreso de Dragic abría de nuevo una pequeña brecha (69-61), parecía que Eslovenia había pasado un momento crítico, pero Serbia reaccionaba con dos triples consecutivos para volver a ponerse a dos, hasta que Dragic con dos tiros libres cerraba el tercer cuarto en 71-67.


Las alarmas se habían encendido en el banquillo esloveno con la caída de Doncic mediado el tercer cuarto tras un golpe con Randolph. No volvería a entrar a la pista, aquejado del tobillo, y Kokoskov perdía a su jugador multidisciplinar y el esloveno que mejor cierra el rebote defensivo. Casi nada. Por otro lado los calambres de Dragic ya eran una realidad y su presencia en la pista casi parecía una rémora para su equipo más que su tabla de salvación. Todo se ponía de cara para Serbia pese que una antideportiva de Guduric y la aparición fulgurante de Jaka Blazic (cuatro puntos consecutivos para estirar el marcador a 77-70) daban aire a Eslovenia. Aun así las sensaciones no eran buenas y volvieron a estancarse en el punto 77. Macvan culminaba un parcial de 0-8 y Serbia se ponía por delante. Eslovenia necesitaba algo a lo que aferrarse, y Prepelic y Randolph decidieron tomar el mando. Pero sobre todo el escolta de Maribor acabaría convirtiéndose en el héroe del partido. Con el partido en el alambre el oro parecía decidirse en el duelo Prepelic-Bogdanovic. Kokoskov no se la jugaba con un Dragic fundido y acalambrado. Cada posesión valía su peso en oro y Kuzmic elegía el peor momento para fallar dos tiros libres, mientras que Prepelic volvía a dar ventaja a su equipo (84-82 a 2.20 para el final) Tras tiempo muerto Bogdanovic fallaría un triple vital y Randolph anotaría un canastón con falta adicional que obligaba a Serbia a jugar contra reloj (precisamente lo que menos gusta a Djordjevic) No es fácil manejar la presión en momentos así, y hasta un tirador de primera clase como Randolph fallaba el tiro libre adicional. Bogdanovic no se escondía y en el ataque siguiente volvía a tomar la responsabilidad encontrándose con el muro de Vidmar, taponando toda esperanza serbia y encarrilando un oro histórico para Eslovenia sentenciado finalmente desde los tiros libres.


Un triunfo con buen baloncesto y con épica, sin sus dos mejores jugadores en pista. Dragic se quedó en unos enormes 35 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias, pero por momentos parecía amenazar el record de puntos en una final, en posesión de su entrenador rival, Sasha Djordjevic, con los 41 que les endosó a la Lituania de Sabonis y Marciulonis en la final de 1995 (Marciulonis, por cierto, MVP de aquella edición, de hecho Djordjevic pese a aquella exhibición en la final no llegó ni a entrar en el Quinteto Ideal del torneo) Eslovenia ha hecho un campeonato enorme y su triunfo es una buena noticia para el baloncesto, que agradece así su propuesta de juego valiente y descarada. Goran Dragic, el Dragón esloveno, esta vez vence a Jonás y se retira de su selección llevándola a lo más alto. Bat-Man cede el testigo a Robin, y Luka Doncic será a partir de ahora el líder del baloncesto de su país. Klemen Prepelic, qué duda cabe, es otro de los jugadores que sale reforzado de este campeonato. Sus horas en una liga menor como la francesa parecen contadas, y vuelve a estar en el foco mediático como sucediera a principios de la década, cuando llegó a sonar como futurible NBA y los ojeadores de la mejor liga del mundo tenían su nombre en las agendas tras sus actuaciones con el KK Helios cuando todavía era adolescente. Gasper Vidmar ha sido otro de los hombres claves para Kokoskov. En un baloncesto moderno en el que el cinco grande, que no sale de la zona, cada vez tiene menos relevancia, este veterano 2.08 ha sido una pieza clave para el oro esloveno muy por encima de lo que digan sus números. Ayer se retira con una tarjeta de dos puntos, cinco rebotes y tres tapones, pero su estratosférico +17 con él en cancha, en un partido que nunca estuvo roto, demuestra su incidencia en el juego esloveno. Ha sido uno de los grandes generadores del ataque de su selección con la eficiencia de sus bloqueos y pantallas para sus tiradores. Y por último hay que destacar también a Anthony Randolph, un superclase a veces bajo sospecha por su ausencia de temperamento o, al contrario, por exceso del mismo. En esta ocasión en todo caso habrá sido lo segundo, y es que hemos visto a un Randolph a partir de las eliminatorias tremendamente motivado en la lucha por el título como si fuera un nativo de Ljubljana de toda la vida. Su juego de cuatro abierto ha sido clave para Eslovenia, a pesar de su mal arranque de torneo. Falló sus nueve primeros intentos triples, realizados en los cuatro primeros partidos, pero a partir del choque contra Francia ha hecho una serie brutal de 10 aciertos de 15 intentos. Tampoco han faltado sus exhibiciones taponadoras, y además no ha rehusado la lucha en ningún momento, al contrario, le hemos visto encararse constantemente con sus rivales.


¿Y qué decir de Igor Kokoskov? No podría entenderse el éxito esloveno sin la mano de un entrenador que aceptaba el reto de dirigir a una selección con un potencial superior después de sus notables actuaciones con Georgia, donde, como no podía ser de otro modo, dependía del juego interior de los Pachulia y Shermadini, todo lo contrario que en la actual Eslovenia. Kokoskov representa la inteligencia baloncestística capaz de obtener lo mejor del baloncesto europeo junto al de la NBA. Después de aprender y evolucionar al lado de entrenadores tan dispares como Alvin Gentry, Larry Brown o Flip Saunders, ya no puede haber dudas sobre su capacidad como primer entrenador.


Serbia se cuelga la plata… otra vez. La selección de Djordjevic se está acostumbrando a ser subcampeona de todo. Suman ya cinco medallas en su corta década de vida, todas ellas de plata, dos en Europa. Con Sasha han conseguido una enorme fiabilidad competitiva, nadie puede dudarlo. Desde que se hiciera cargo del banquillo serbio relevando al legendario Ivkovic, después del verano de 2013, sus cuatro veranos como seleccionador de su país se han saldado con cuatro semifinales, tres finales y tres medallas de plata. El mérito, qué duda cabe, es haber llegado a esas finales en tan corto espacio de tiempo y con tanta regularidad. Pero ese baremo hay que aplicárselo entonces a otros entrenadores (Pablo Laso, por ejemplo), a los que no se les perdona perder finales. Djordjevic sigue sin ganar ninguna, y pocas ocasiones mejores que la de ayer se va a encontrar tal y como comenzaba a desarrollarse el partido en su acto final con Eslovenia desprovista de sus dos mejores jugadores.


El tercer lugar del cajón lo ocupa España, despidiéndose del campeonato con muy buenas sensaciones tras un gran partido ante una Rusia que sólo inquietó con un arreón final. A nuestra selección ya le dedicaremos una entrada aparte, pero hay que reconocer que después de Eslovenia, e incluso por delante de Serbia (pese a obtener una presea de menor valor), es el equipo que se va con mejores números. Sólo una derrota (Serbia se va con dos) y ante los campeones. Ocho victorias. La despedida de Navarro (también merece entrada aparte), el relevo que va llegando (los Hernángomez, Sastre, Oriola…), una décima semifinal continental consecutiva, y un romance con los metales histórico. Sin duda alguna, Estados Unidos al margen, el mejor combinado del baloncesto de selecciones del siglo XXI. Sepamos valorarlo, aunque este haya sido el año del dragón.




El Dragón de Eslovenia



viernes, 8 de septiembre de 2017

EUROBASKET 2017: APUNTES DE LA PRIMERA FASE




Pau Gasol engrandece su leyenda.




ASÍ FUERON LOS GRUPOS: Eslovenia no dio opción a sus rivales en el grupo A. Sólo Finlandia estuvo a punto de hacerles morder el polvo. Los anfitriones acabaron en una notable segunda posición que complica la vida a Francia, tercera y obligada a ir por el lado de España en el cuadro. Grecia en horas bajas se conforma con pasar como cuarta. Polonia e Islandia, como se esperaba, fuera del torneo.


Pese a su derrota inicial ante Georgia, Lituania acaba como lógico líder del grupo B. Lo sorprendente ha sido ver a los georgianos quedarse fuera, al igual que Israel por debajo de la débil Ucrania. Alemania e Italia se repartieron las previsibles segunda y tercera plazas.  


España imperial en el C, sólo sufrió ante Croacia, segunda. Montenegro lógico tercero y Hungría aprovechó las debilidades checas y rumanas. Sin sorpresas.  


El D se preveía el grupo más incierto y así fue. Triple empate entre Serbia, Letonia y Rusia, y Turquía pasándolas canutas para amarrar una última plaza. Bélgica comenzó ganando a Gran Bretaña (que se va sin ganar ni un partido), pero perdió los cuatro siguientes.


LOS OCTAVOS DE FINAL: Lituania-Grecia y Croacia-Rusia, partidos estrellas. Finlandia, ante una oportunidad magnífica de seguir avanzando ante Italia, aunque ya sin grada a favor. Eslovenia no debería tener problemas frente a Ucrania. Francia, pese a la decepción de su primera fase, tampoco los debería encontrar ante Alemania. España es muy favorita ante Turquía, pero ojo a la condición de locales de los turcos. Letonia, a seguir en su buena línea ante un Montenegro que ya ha cumplido. Serbia tampoco parece tener oposición en Hungría.


LAS SORPRESAS: Finlandia confirma el crecimiento de su baloncesto alrededor del nuevo ídolo Lauri Markkanen. No había dudas de que pasarían de fase, pero hacerlo segundos, con cuatro victorias y perdiendo por sólo 3 puntos ante Eslovenia, es toda una sorpresa. Ucrania en octavos de final era muy difícil de prever si nos atenemos a la debilidad de su roster. Sorpresa pero menos, el buen papel de Rusia en la primera fase, si nos atenemos a lo que había sido una decepcionante gira de partidos amistosos saldados con varias derrotas, incluyendo frente a equipos tan inferiores como Israel o Polonia. En ese grupo hay que destacar también la buena imagen dejada por Letonia, cayeron en el debut ante Serbia y luego sumaron cuatro victorias consecutivas.    


LOS FRACASOS: Principalmente en el grupo B. Georgia lo tenía todo de cara para pasar a octavos después de debutar con victoria ante Lituania. Israel, como anfitriona, hacía esperar más que acabar con un solo triunfo. En el grupo A Francia sólo dejó imagen esperanzadora ante Grecia y también decepciona con su tercera plaza de grupo, al igual que los helenos que finalizan cuartos sólo ganando a las débiles Islandia y Polonia.


EL DOMINADOR: Goran Dragic impone su ley. Segundo jugador más valorado (sólo le supera el británico Olaseni, ya eliminado) y máximo anotador, líder de una Eslovenia invicta. 


EL QUINTETO: Junto a Dragic (24.4 puntos, 3.4 rebotes y 5.2 asistencias por partido), acompañarían en el mejor quinteto del torneo el ruso Shved (23 puntos, 3 rebotes y 5.2 asistencias), el letón Timma (14 puntos, 6.6 rebotes y 3.6 asistencias) y en la zona el lituano Valanciunas (16.4 puntos y 11.4 rebotes)  y el finlandés Markkanen (22.6 puntos y 6.2 rebotes… con un brutal 11 de 22 en triples) Dejamos fuera a Olaseni a pesar de sus números, pero es que Valanciunas y Markkanen también han estado muy bien y además ayudando a conseguir victorias) ¿Sexto hombre?, pues el citado Olaseni con sus 16.8 puntos, 11.2 rebotes y 2 asistencias por partido. 


EL ENTRENADOR: Barremos para casa. Sergio Scariolo dirige a la única escuadra invicta (junto a Eslovenia), la que obtiene mejores averages, la que reparte más asistencias, rebotea más y la segunda que más anota (nos supera Francia) Todo ello a pesar de las limitaciones. Con once jugadores (Abrines sólo jugó 15 minutos ante Montenegro y es baja definitiva), con un solo escolta puro (Navarro, obligado a asumir un rol y un minutaje mayor al que en principio venía destinado), y tirando de riqueza táctica (dos bases juntos, Juáncho Hernángomez de alero) y con rotaciones perfectas.


LAS REVELACIONES:   Desde este mismo blog habíamos avisado de supotencial, pero aun así Lauri Markkanen ha superado todas las expectativas convirtiéndose en la sensación del torneo. Hablamos de un 7 pies de 20 años con movilidad y mano de seda que ha sido capaz de merendarse a pívots como Lauvergne, Seraphin y Bourousis. También es justo citar de nuevo a Gabriel Olaseni, pese a jugar en una de las peores selecciones del torneo como ha sido Gran Bretaña. Su facilidad para anotar en la zona y el rebote son una grandísima noticia para su nuevo club, un Fuenlabrada que sigue demostrando buen ojo con los pívots. De Porzingis ya sabíamos lo que era capaz, por eso queremos destacar a su compañero el alero Janis Timma, al que veremos también en ACB en otro equipo con gran ojo a la hora de fichar como es el Baskonia. También queremos destacar a otro jugador que nos ha sorprendido gratamente, el base italo-argentino Ariel Filloy. Con 30 años juega su primera gran cita internacional de selecciones con un descaro y un hambre propios de un veinteañero. Sus 11.6 puntos y 2.8 asistencias saliendo desde el banquillo para un jugador con el que nadie contaba son una gran noticia para Messina. El “patito feo” de este Eurobasket.


LAS DECEPCIONES: No ha habido jugadores que hayan sido especialmente desastrosos para sus equipos, pero sí que es cierto que este torneo constata que hay un relevo generacional en toda regla al que muchos jugadores históricos no se resisten y se rinden ante la evidencia. Jugadores como Tyrese Rice (horrible 8 de 20 en triples y sumando un -9 con él en la cancha) o Ioannis Bourousis (-18 en pista, tristes 6.8 puntos por partido, 0 de 2 en triples, cuando era una de sus mejores armas) demuestran que actualmente tienen más nombre que juego. Tampoco es para tirar cohetes la participación hasta el momento de una estrella como Evan Fournier. Pese a sus 13.6 puntos por partido, su tendencia es preocupante, ya que anotó 25 ante Finlandia y 21 ante Grecia, y luego ha ido descendiendo sus números (7 ante Islandia, 4 en un horrible partido ante Polonia y 11 frente a Eslovenia)


EL PARTIDO: Ciértamente no está siendo un campeonato con un nivel de juego memorable. Sólo España está dejando un juego realmente espectacular, pero en el contexto de la debilidad de los rivales, y precisamente en nuestro partido más complicado, ante Croacia, la gran baza del rival fue desactivar nuestra circulación de balón. El mejor partido de la primera fase en nuestra opinión, por juego y emoción, fue el Israel-Georgia, resuelto tras prórroga y dejando una de las exhibiciones individuales del campeonato, los 25 puntos, 19 rebotes y 4 asistencias. El problema es que fue un partido entre dos selecciones que no estarán en octavos, por tanto creemos que no merecen tal honor y el premio al Partido con mayúsculas de la primera fase se lo damos al Francia-Finlandia de la jugada individual, con una buena Francia y una Finlandia enorme. También se resolvió en la prórroga por 84-86 y fue la carta de presentación de ese jovenzuelo descarado llamado Lauri Markkanen, haciendo estragos en la zona gala con 22 puntos y 7 rebotes, mientras que todos los pívots franceses en conjunto sólo sumaron 13 puntos.


LA JUGADA: Un tapón que vale un partido, que elimina a un equipo (Georgia), y que asegura la tercera plaza para una Italia que de lo contrario hubiera caído a una cuarta posición y un cruce contra Eslovenia. Luigi Datome, jugador en ocasiones acusado de poco carácter, tapona por dos veces consecutivas algigante georgiano Shermadini (más de 10 cms de diferencia entre ambos) en la última posesión de los ex –soviéticos. Enorme.


 LA LEYENDA: Pau Gasol. Ya es el máximo anotador histórico de la historia del Eurobasket, y eso que se perdió la edición de 2013. Eso sí, en puntos por partido nos tememos que vamos a tardar en ver superar el registro de Nikos Galis, el genio griego anotó la friolera de 30,29 puntos por encuentro.


ESPAÑA: Va bien. Como decía aquel señor de bigote. Pero empieza otra historia. Partidos sin red, un cuadro complicado (Francia, en caso de llegar, demasiado pronto), y Alex Abrines baja definitiva para lo que resta de torneo. El más difícil todavía.






lunes, 21 de agosto de 2017

10 NOMBRES PARA EL EUROBASKET: BASES






A pocos días del comienzo del Eurobasket 2017, volvemos con uno de nuestros seriales favoritos de cara a los grandes torneos, el de dejar unos cuantos nombres a seguir, 10 por posición para 50 en total. En un campeonato en el que, por unas u otras razones (lesiones, descansos, desencuentros con federaciones o seleccionadores...) la cantidad de grandes ausencias daría para crear un auténtico “dream team” (Teodosic, Llull, Rudy, Felipe, Claver, Mirotic, Ibaka, Tomic, Parker, Batum, Gobert, Antetokounmpo, Hezonja, Rudez, Causeur, Gallinari, Koufos, Kanter, Vesely, Raduljica, Bjelica, Pleiss, Fesenko, Gortat, Jokic... por citar unos cuantos nombres que se me vienen a la cabeza), seguimos encontrando auténtico fulgor estelar y sensaciones de buen baloncesto. Comenzamos por los diez directores de juego que, por unas u otras razones creemos que deben ser los hombres a seguir. Hemos tenido que dejar fuera a jugadores que pueden brillar individualmente como Calathes, Rice, Strelnieks, Tabu o Luka Doncic (al que le dedicaremos otra entrada, ya que presumiblemente forme en el quinteto titular pero al lado de Goran Dragic), pero no caben todos. 



SERGIO RODRIGUEZ (1.91/31 AÑOS/ESPAÑA/CSKA MOSCU): El sucesor de Teodosic (quien en principio iba a encabezar esta entrada de no ser baja) en el conjunto moscovita. Pese a su decepcionante año en Philadelphia su posición en la selección española está de sobra consolidado. La baja de Llull va a otorgarle más galones en ataque y más tiros. No sería inusual verle compartir muchos minutos con Ricky Rubio en pista, más liberado de la dirección y centrado en el aro rival. Visión de juego, fantasía, bote y dominio del balón y además amenaza desde el exterior. Un base de lujo cuyo único pero puede encontrarse en la defensa.


GORAN DRAGIC (1.90/31 AÑOSESLOVENIA/MIAMI HEAT): El Bat-Man del baloncesto esloveno ya tiene su particular Robin en la figura de Luka Doncic. Pero a pesar de que la posición de base es la favorita del precoz genio del Real Madrid, Kokoskov dará la batuta de inicio al jugador de los Heat, una estrella NBA y uno de los bases con mayor capacidad anotadora de todo el torneo.


RICKY RUBIO (1.93/26 AÑOS/ESPAÑA/UTAH JAZZ): Después de su extraña temporada NBA, con un retroceso en su carrera para finalmente tras el All Star hacer algunos de sus mejores partidos como profesional, volverá a ser el base titular en una selección en la que sigue dando la sensación de que aún podría aportar algo más. Complemento perfecto del Chacho Rodríguez, aportando atrás lo que el tinerfeño no deja en pista. Pero por Dios, que alguien le diga que el moño de samurai no la favorece lo más mínimo.    




Ricky y Dragic, estrellas NBA para el Eurobasket.



DENNIS SCHRODER (1.81/23 AÑOS/ALEMANIA/ATLANTA HAWKS): Con Nowitzki retirado de la selección, las esperanzas germanas se depositan en este endiablado y veloz base,  para su desgracia unido a la reciente historia del basket español (aquel tiro libre fallado que nos hubiera llevado a la prórroga y que permitió nuestro pase a octavos en 2015, después de habernos clavado 26 puntos) Destaca tanto su capacidad anotadora como directora. La primera no cabe duda de que la veremos en el torneo, la segunda dependerá de su conexión con los jóvenes pívots alemanes. De esa conexión dependerá también la capacidad de progresar de Alemania en el campeonato.


MANTAS KALNIETIS (1.95/30 AÑOS/LITUANIA/ARMANI MILAN): Posiblemente el base de menor calidad de todo este listado, pero la falta de competencia en su puesto en su combinado hace de este clásico del Eurobasket (acude a su quinto torneo europeo) uno de los bases con más posibilidad de minutos y números del torneo, y un seguro para cualquier jugador del Supermanager de la web de la ACB. Fue el máximo asistente por partido en 2015.


TOMAS SATORANSKY (2.01/26 AÑOS/REP. CHECA/WASHINGTON WIZARDS): Claro que si hablamos de Kalnietis como un seguro, que podemos decir de Satoransky, con todavía menos competencia que Kalnietis y acudiendo como la gran estrella de su selección. Con las ausencias de Balvin y sobre todo de Vesely no parece que Chequia vaya a llegar muy lejos (otra ocasión perdida para uno de los países con mayor progresión cestera de este siglo), pero mientras estén con vida Sator hará estragos.    




Satoransky, el base total.



ALI MUHAMMED (1.78/34 AÑOS/TURQUÍA/FENERBAHCE): Ali Muhammed, quien no es otro que Bobby Dixon con su nombre turco. El pequeño y eléctrico base lidera a una selección siempre peligrosa cuando actúa como anfitriona, pese a que su roster, sobre el papel, no parece muy ilusionante.


PETTERI KOPONEN  (1.94/29 AÑOS/FINLANDIA/BARCELONA): En una selección plagada de talento exterior (Jamar Wilson, Sasu Salin, Ranniko…) la gran referencia de Finlandia sigue siendo este base-escolta más 1 que 2 en su selección nacional. Notable tiro exterior y una capacidad de dirección poco valorada (6 asistencias por partido en el Eurobasket 2015, sólo Kalnietis, Satoransky y Teodosic repartieron más juego que él)


NEMANJA NEDOVIC (1.91/26  AÑOS/SERBIA/UNICAJA): Con todas las reservas y dudas (una lesión en el hombro ha estado a punto de dejarle fuera del torneo, y poner a Djordjevic al borde de un ataque de nervios) En principio llamado a ser “back up” de Teodosic, debe dar un paso al frente (repetimos, si el hombro se lo permite) para demostrar que la evolución mostrada en Unicaja también es realidad en su selección.



THOMAS HEURTEL (1.89/28 AÑOS/FRANCIA/BARCELONA): No es la primera vez que Heurtel acude a un torneo internacional con la difícil tarea de hacer olvidar al mito Tony Parker. En el mundial de 2014 celebrado en nuestro país fue uno de los principales artífices de que quedásemos eliminados en octavos de final, y uno de los responsables de que Francia se subiera al podio (segundo máximo anotador y líder en asistencias de su selección) No le asusta la presión de suplir al mejor base galo de todos los tiempos. Viene de hacer un gran año en Turquía.   





Heurtel, y aquella maldita noche contra España.





martes, 12 de agosto de 2014

DIEZ BASES PARA EL MUNDIAL


Comenzamos un pequeño serial de cara al próximo Mundial sobre algunos jugadores que consideramos deben ser a seguir por el aficionado. Empecemos por los bases. 


DERRICK ROSE (USA, 25 AÑOS, 1.91) Tras pasarse en blanco toda la temporada 2012-13 y jugar tan sólo 10 partidos el pasado curso, pocos deseos pueden estar más alentados por el buen aficionado al baloncesto que el recuperar al único jugador que junto a Kevin Durant ha sido capaz de discutir la soberanía de LeBron James como mejor jugador del planeta (MVP en 2011, el más joven de la historia en conseguirlo) Con la ausencia confirmada de Durant (el contratazo de más de 300 millones de dólares por 10 años vistiendo las zapatillas Under Armour tiene la culpa), Rose se convierte en líder absoluto del combinado de Krzyzewski. Ojala en España comencemos a ver el comienzo de la “Roserrection”.      


El gran líder de los yanquis.


STEPHEN CURRY (USA, 26 AÑOS, 1.91) Pocos jugadores han tenido un impacto tan reciente en la NBA como este tirador de seda paisano de LeBron James (ambos naturales de Akron) y eficaz playmaker que se ha metido en el bolsillo a todos los aficionados como el base que mejor combina dirección y anotación. Un espectáculo.    


La muñeca más letal


DANTE EXUM (AUSTRALIA, 19 AÑOS, 1.98) Después de arrasar en cuantos campeonatos de formación compitió, presentarse al draft de la NBA para ser elegido en quinta posición por Utah Jazz, e incluso tener tiempo para dejar ráfagas de su clase en la Liga de Verano de Las Vegas, llega el momento de ver a la perla aussie en su presentación absoluta internacional. En una selección habituada a la libertad de cara al aro para sus exteriores, y sin Patrick Mills (quien hubiera conformado una tripleta de bases NBA junto a Exum y el cavalier Dellavedova), vamos a ver a Exum tirarse hasta las zapatillas. No se lo pierdan, es una estrella en ciernes.   


The spirit of Australia


GORAN DRAGIC (ESLOVENIA, 28 AÑOS, 1.91) Viene de hacer la temporada de su vida en la NBA liderando a unos sorprendentes Phoenix Suns (20.3 puntos y 5.9 asistencias por partido) Está en el mejor momento de su carrera y no para de crecer. Las opciones eslovenas pasan por las manos y el talento de este killer con cara de niño y actitudes en ocasiones demasiado chulescas.   


Genio y figura.


MARCELINHO HUERTAS (BRASIL, 31 AÑOS, 1.91) La madurez de un crack. Absolutamente imprescindible para entender el triunfo liguero del Barcelona este curso (en Valencia aún recuerdan la canasta que les apeó de la final), ya nada queda de aquel base de maneras alocadas que llegara a España hace más de diez años de la mano del Breogán de Luego, para posteriormente enrolarse en la siempre brillante cantera del Joventut de Badalona. Con dos jóvenes talentos apretando por detrás como Raulzinho Neto y Rafa Luz, la experiencia y temple de Huertas vuelve a ser uno de los grandes valores de una selección capacitada para luchar por las medallas.   


La batuta brasileña


JOSE  CALDERÓN (ESPAÑA, 32 AÑOS, 1.91) Con el retorno de Navarro a la selección nacional, Calderón debería volver a brillar en labores de dirección y no ser tan necesario su tiro exterior. No obstante hay que recordar que hablamos de un jugador que ha lanzado desde el triple con una efectividad del 46 y 45% respectivamente en sus dos últimas campañas NBA, por lo que esperamos ver al mejor Calderón con este aspecto vistiendo la camiseta de nuestro combinado. A punto de cumplir los 33 años y empezar una nueva aventura en Nueva York, sigue siendo uno de los “jefes” de la mejor generación baloncestística de nuestra historia. 


RICKY RUBIO (ESPAÑA, 23 AÑOS, 1.93) Los lectores de este blog ya saben que no somos precisamente objetivos con este jugador que tanto nos alegra la vista con su juego esteticista y preciosista, pero es que da la sensación de que dentro de la talentosa tripleta de bases nacional, a esta cita es Ricky quien llega en mejor forma. Afortunadamente su lesión de ligamentos parece totalmente olvidada, mantiene su excelsa visión de juego, y cada vez se atreve más a penetrar. Lástima de su tiro exterior, que sigue siendo casi inexistente. Sigue siendo un chaval y ya parece un veterano de la Ñ.   


Ricky y Calde, bases con química


JUAN JOSE BAREA (PUERTO RICO, 30 AÑOS, 1.83) Y ya que estamos con Ricky, hablemos de su peculiar “back up” en Minnesotta (con muchas papeletas de traspaso actualmente), el campeón de la NBA en 2011 con Dallas es uno de esos jugadores capaces de sobrevivir en un mundo de gigantes. Sus entradas a canasta son un auténtico suicidio, pero eficaces. En Puerto Rico es santo y seña y tendrá libertad para jugarse todas las que quiera.   


Orgullo boricua.


NICK CALATHES (GRECIA, 25 AÑOS, 1.98) ¿Es el momento de Calathes en Grecia?, debería serlo, y tomar definitivamente el relevo de Nikos Zisis. Katsikaris confía ciegamente en quien fuera figura en la NCAA con los Gators de Florida (suyo es el primer triple-doble de la universidad), y le espera con los brazos abiertos una vez cumpla su sanción de cuatro meses por dopaje y pueda enfundarse de nuevo la zamarra helena.   


Calathes Kid


FACUNDO CAMPAZZO (ARGENTINA, 23 AÑOS, 1.79) No es precisamente un recién llegado al combinado celeste, pero ha sido tan longeva la calidad de la “generación dorada” argentina que a las jóvenes figuras les ha costado abrirse paso. Campazzo parece el relevo natural del eterno Prigioni (37 años y aún rockeando) Competitivo y con buena mano, otro de los que sabe buscarse la vida a pesar de su estatura. El Real Madrid le quiere.   


Campazzo, a dar el salto.





lunes, 29 de agosto de 2011

CINCUENTA NOMBRES PARA EL EUROBASKET (I)

Empezamos con esta actualización una serie de entradas de aquí al miércoles sobre los jugadores a los que creo que hay que prestar mayor atención y seguimiento durante el inminente Eurobasket que comienza en tan solo dos días. He elegido diez jugadores por puesto, en total cincuenta nombres a seguir, los jugadores sobre quienes creo que más deben concentrarse los focos. Evidentemente es una selección totalmente subjetiva y que obedece a criterios absolutamente arbitrarios, incluso en algún caso simplemente obedece a que sean jugadores con paso por nuestra liga a los que uno les acaba cogiendo “cariño”, pero mayormente son jugadores que creo que merecen ser seguidos por su calidad, en algunos casos proyección, o en otros al contrario porque Lituania puede ser de las últimas oportunidades de verles en activo, siendo algunos de los más brillantes jugadores de los últimos tiempos en el baloncesto europeo. En general creo que son cincuenta nombres que han dominado, están dominando, y dominarán el basket continetal. Es cierto que finalmente hay ausencias muy destacadas, algunas por retiradas, otras por lesión u otros problemas, no hace tanto de los días en los que los nombres de los Garbajosa, Diamantidis, Holden, Siskaukas o Papaloukas eran garantía de buenas esencias baloncestísticas una vez llegados torneos de este tipo. Se les va a echar de menos, pero no es menos cierto que la importancia de una cita como esta, que otorga plaza directa para los próximos Juegos Olímpicos a los dos finalistas, ha congregado una buena cantidad de estrellas que harán disfrutar a los aficionados. 

Comenzamos nuestro repaso hablando de los directores de juego. 

Milos Teodosic (Serbia, CSKA Moscu, 24 años, 1.96) Un auténtico genio, el base destinado a marcar una época en Europa, capaz de dar pases imposibles entre un bosque de brazos y piernas rivales, de echarse el equipo a la espalda a base de anotación si el partido lo requiere, o de ajusticiar a una selección como la española con un inesperado triple de ocho metros. Poseedor de las justas dosis de improvisación y locura, es en realidad un base cerebral y metódico que como decimos no tiene reparos en romper en pedazos cualquier guión y llevar los partidos allá donde reina el puro talento y no llegan las dictaduras de las pizarras. Un crack en todos los sentidos.   

Talento y locura. Así se gana un pase a semifinales de un mundial.


Tony Parker (Francia, San Antonio Spurs, 29 años, 1.88) En aspectos puramente individuales, sin duda el mejor base de Europa. Un genio en el uno contra uno y un rayo imparable penetrando a canasta. Por contra nunca ha sido un excelso director ni un gran asistente (sus números en la NBA en esa disciplina están por debajo incluso de los de varios aleros) Volverá a ser el líder absoluto de los “bleu”, limitando, en mi opinión, de alguna manera el potencial de una selección gala que si jugase más en equipo y con menor dependencia anotadora de su astro optaría a cotas mayores. 

Ricky Rubio (España, Minnesotta Timberwolves, 20 años, 1.92) Los lectores de este blog ya saben de mi devoción por el prodigio de El Masnou, luego no podía faltar en esta selección. Acude a Lituania todavía como uno de los jugadores más jóvenes del campeonato, cuando en realidad ya lleva varias citas internacionales de primer nivel sobre sus espaldas y ya sabe lo que es colgarse el oro en un Eurobasket de categoría absoluta hace dos años en Polonia como brillante base titular (Cabezas y Raúl López eran sus relevos) y con actuaciones tan destacadas como el partido contra Francia en el que secó completamente a Tony Parker. Pese a que el rol de titular recaerá sobre Calderón, la presencia de Ricky en pista significará una vez más la chispa necesaria para que nuestra selección juegue con esa alegría y con ese ritmo alto que tan bien nos va. Y por supuesto, su trabajo defensivo será una vez más sobresaliente.  

Ricky, sacando de quicio a Parker más que cuando se iba de compras con la Longoria.


José Manuel Calderón (España, Toronto Raptors, 30 años, 1.91) Nuestro gran timonel, jugador muy querido por la afición, y cuyo compromiso con la elástica nacional es incuestionable. Hay muchas ganas de volver a ver al mejor Calderón, ese que no está lastrado por unas lesiones que han limitado el potencial de uno de los mejores pares de piernas que jamás hemos visto en el baloncesto europeo, y sobre todo hay muchas ganas de verlo de nuevo con nosotros tras dos veranos de ausencia por lesión. Es de justicia que por fin acabe su infortunio y recuperemos a quien fue elegido mejor base del Europeo 2007 celebrado en Madrid. Su sobriedad está fuera de toda duda, simplemente echando un vistazo a aspectos como sus porcentajes de tiro en los últimos años. Dará al equipo lo que necesite en cada momento. 

Bo McCalebb (Macedonia, Montepaschi Siena, 26 años, 1.83) El eléctrico base de Nueva Orleáns fue un jugador que deslumbró de inmediato en cuanto desembarcó en Europa. Otra debilidad personal, sobre todo después de su paso por aquel Partizan fabuloso de hace dos temporadas que nos reconcilió con el baloncesto de raza que no depende de presupuestos millonarios. Sigue siendo el base que más rápido cruza la pista, un auténtico espectáculo.    

La centella partisana.


Nick Calathes (Grecia, Panathinaikos, 22 años, 1.98) El joven base greco-americano parece haberse asentado definitivamente en el baloncesto europeo, después de ser uno de los más prometedores jugadores de la NCAA con los “gators” de Florida. Pieza clave como jugador de rotación para Obradovic en el PAO nuevamente rey de Europa, jugador abnegado y con buena ética de trabajo, que ha sabido aceptar un rol secundario en su actual club, es junto a Koufos la gran esperanza de futuro para una selección helena que afronta una época de transición tras los años brillantes de los Papaloukas o Diamantidis, y que tampoco puede contar con Spanoulis por lesión. 

Petteri Koponen (Finlandia, Virtus Bolonia, 23 años, 1.93) El líder de un poco a poco creciente baloncesto fines es este joven base drafteado por la NBA en 2007, y que en este europeo tendrá un excelente escaparate para que su nombre suene más para el aficionado medio. Su selección acude como una de las claras cenicientas del torneo, pero la clase de este risueño rubito a buen seguro quedará patente sobre la cancha.    

Goran Dragic (Eslovenia, Houston Rockets, 25 años, 1.93) Otro de esos bases con ADN insertado de genio. Jugador conocido por la afición española tras su llegada hace cinco años al Baskonia para acabar jugando cedido en el Murcia, se intuía ya un cierto potencial que ha estallado en la NBA creciendo a la sombra de nada menos que Steve Nash en los Suns de Phoenix, donde se convirtió en un jugador muy apreciable por su rentabilidad minutos de juego/prestaciones. En una selección eslovena a menudo acusada de poseer demasiado talento individual pero poca filosofía colectiva, Dragic debe ser el seguro y firme director de orquesta para tanto solista brillante.   

Aprendiendo del maestro.


Omar Cook (Montenegro, Armani Jeans Milan, 29 años, 1.85) Claro que si hablamos de jugadores conocidos por nuestra afición, que decir de este ilustre jugador de gran cabeza en todos los sentidos, ya que hemos disfrutado de su juego durante tres temporadas en España. Prototipo de base puro, es una muestra de que de Estados Unidos no sólo nos llegan bases individualistas y con actitudes de play-ground. Para mí es uno de los más firmes candidatos a liderar la tabla de asistencias del torneo, y eso que no tiene los “finalizadores” que hay en otros equipos, y su selección no tiene pinta de llegar muy lejos. 

Sarunas Jasikevicius (Lituania, Fenerbahce, 35 años, 1.93) Finalizamos con uno de los más ilustres viejos rockeros de los que vamos a disfrutar en este torneo. Ya no tiene su rol en la selección de antaño, cuando era el mejor base del continente y dominó Europa ganando tres euroligas seguidas (una con el Barcelona y dos con el Maccabi Tel Aviv), y compartirá dirección con Kalnietis, pero aún así verle en pista siempre es asistir a un clinic. Será el referente espiritual de los anfitriones.  

No se puede negar que Cook es uno de esos tipos con buena cabeza.