Amigos del Tirador, aprovechamos hoy el pequeño espacio virtual de nuestro blog para haceros una petición muy especial, un pequeño favor, una leve ayuda, pero que a su vez puede hacer muy feliz a un pueblo entero. Como muchos sabréis el patrocinio de Endesa en la liga ACB ha sido un espaldarazo importante para un baloncesto español que pese a ir viento en popa siempre está necesitado de todo tipo de apoyos, sponsors, patrocinadores, etc. Bienvenido sea todo ello. La llegada de Endesa a la ACB sin duda alguna ha sido una excelente noticia y una garantía de que nuestra liga va a permanecer fuerte sin hacer aguas ni desangrarse, lo cual, en los tiempos que corren, es un lujo.
Una de las curiosas iniciativas del nuevo patrocinador para darle un empuje a esto del baloncesto ha sido la de iniciar la búsqueda de alguno de esos pequeños y olvidados pueblos de nuestra geografía, esos que están totalmente dejados de la mano de Dios, de las instituciones y de los políticos, a pesar de que son posiblemente los únicos lugares donde si merece la pena hacer política de verdad, y llevarles una cancha de baloncesto reglamentaria. Supongo que todos conocemos pueblos de este tipo, esos que tenemos a las afueras de nuestras grandes ciudades, lugares a menudo recónditos con carreteras sin asfaltar, con dificultosos accesos consistentes en caminos empedrados. Humildes pedanías para las que ha sido todo un triunfo conseguir un simple alumbrado público mientras ven como el alcalde de turno derrocha en la enésima rotonda bien visible en el centro de la ciudad cuya obra ladinamente fue adjudicada a su viejo amigo el constructor de turno, convirtiendo nuestras ciudades en inmensos tableros de Monopoly donde hacen y deshacen a su miserable antojo.
La verdad es que no me había parado a fijarme en esta propuesta de Endesa, ni en los pueblos candidatos, ni en los plazos, ni en nada, pero esta mañana recibía un correo de mi hermana avisándome de que San Miguel de Las Dueñas, un pequeño pueblo muy cercano a mi ciudad de Ponferrada (tanto que hasta es fácil ir andando) que se puede divisar desde la A6 Madrid-Coruña, estaba en la terna por conseguir la citada cancha de baloncesto. Lamentablemente no queda mucho tiempo, el próximo domingo a las siete de la tarde el plazo de votaciones, pero harían muy felices a los pequeños tiradores bercianos del futuro si ayudasen con su voto a la consecución de esta cancha.
Una estampa de San Miguel de Las Dueñas y su bello monasterio barroco.
Aquí les dejo el enlace para la votación, busquen los finalistas, y ahí encontraran el cuadro correspondiente a San Miguel de Las Dueñas.
Es curioso pensar como ayer hacíamos otra actualización sobre la grandilocuencia del baloncesto estadounidense y su preselección para los JJOO de Londres. Ese baloncesto inmenso, opulento, espectacular, capaz de convertir hasta un portaviones militar en una fastuosa cancha baloncestística, como pudimos comprobar hace meses en la apertura de la liga universitaria. Un baloncesto que peca por exceso, que sabe venderse y vender mejor que nada y que nadie y que nos sigue deslumbrando, y que así sea. Pero uno no evita pensar que vaya mundo de contrastes éste que nos ha tocado vivir, en el que en algunas partes del mundo son capaces de construir instalaciones deportivas encima de cualquier ladrillo, mientras que en otras se las ven y las desean para mínimamente poder echar unas canastas. Dios a veces escribe con renglones torcidos, como dice el dicho atribuido a Santa Teresa de Jesús, o parafraseando la enorme novela de Torcuato Luca de Tena, se diría que en algunos sitios se edifican las canastas torcidas de Dios.
Pues si amigos, la guerra ha sido declarada. Desde Estados Unidos el ejército del Coach K, el gran Mike Krzyzewski (el hombre que el pasado Noviembre superaba el record de Bobby Knight y se convertía en el entrenador con más victorias en la NCAA), ha presentado sus credenciales para revalidar el oro olímpico en la capital del Reino Unido. Ese oro que nos ganaron hace cuatro años en aquella impresionante final imposible de olvidar para el aficionado y cuyas imágenes se quedaron grabadas en nuestras retinas para siempre.
Los campeones de Pekin 2008
No hay sorpresas, están los mejores en una preselección de 19 jugadores de la que tendrán que salir 7. Descartes que serían absolutamente imprescindibles en cualquier otra selección. Personalmente creo que no faltará ninguno de los grandes nombres, salvo lesión, o alguna cuestión personal, como Rajon Rondo hace dos años en el mundial de Turquía (y que ahora en “premio” no ha sido llamado), no obstante es muy difícil que ningún astro quiera “borrarse”, ya que para cualquier deportista la gloria olímpica es lo más grande a lo que se puede aspirar. Para el deporte estadounidense se puede aceptar la derrota en un mundial o en un torneo continental, pero jamás en unos Juegos Olímpicos, tanto es así que como muchos recordarán fue la humillación sufrida por los amateurs yanquis en los Juegos de Seul de 1988 a manos de la selección soviética del inmenso Arvydas Sabonis lo que propició que a partir de entonces el país de las barras y estrellas llevasen a sus “pros” a la selección, con ciertos sinsabores y pequeños conflictos en algunos momentos, pero actualmente estabilizados como la máxima potencia mundial gracias al citado Krzyzewski, quien ha logrado dotar de conciencia de equipo a lo que podía ser de otra manera un rebaño de genialidades descontroladas.
Krzyzewski volverá a contar con los mejores.
Diría que Paul, Rose, Deron Williams, Kobe, Wade, LeBron, Carmelo, Durant, Bosh y Howard son fijos, con lo que tenemos ya diez jugadores, prácticamente el equipo hecho. Las dos plazas restantes estarían entre Russell Westbrook, aunque sería llevar cuatro bases (aunque en ocasiones Coach K ha jugado con dos bases titulares, uno de ellos de falso escolta, como sucedió con Billups, quien por cierto también está jugando en esa posición ahora con Paul en el backcourt titular en los Clippers), y posiblemente Blake Griffin y Kevin Love, incluso apostaría decididamente por Westbrook y un pívot salido del binomio Griffin/Love, con mayores posibilidades para la bestia de Los Angeles Clippers, quien a fin de cuentas es más mediático. Tyson Chandler y Aldridge bien podrían tener posibilidades para no ir sólo con Howard de pívot puro, quizás con más chance para el primero, pues ya ha sido internacional con Coach K. A Billups, Gordon, Odom e “Iggy” apenas les veo opciones, aunque quizás Eric Gordon podría dar la sorpresa y entrar en el grupo definitivo para cubrir el rol de tirador puro en previsión de las defensas zonales a las que pueden ser sometidos los yanquis durante el torneo, como sucedió con Michael Redd en el pasado.
Vamos con la preselección:
Chauncey Billups (Los Angeles Clippers) Chris Paul (Los Angeles Clippers) Derrick Rose (Chicago Bulls) Russell Westbrook (Oklahoma City Thunder) Deron Williams (New Jersey Nets)
Kobe Bryant (Los Angeles Lakers) Dwyane Wade (Miami Heat) Eric Gordon (New Orleans Hornets) Carmelo Anthony (New York Knicks) Kevin Durant (Oklahoma City Thunder) Andre Iguodala (Philadelphia 76ers) LeBron James (Miami Heat)
Lamar Odom (Dallas Mavericks) Kevin Love (Minnesota Timberwolves) LaMarcus Aldridge (Portland Trail Blazers) Blake Griffin (Los Angeles Clippers) Chris Bosh (Miami Heat) Tyson Chandler (New York Knicks) Dwight Howard (Orlando Magic)
Los aros de Londres ya están temblando ante la posible llegada de Blake Griffin.
Con diez partidos cumplidos ya en la NBA por parte de Ricky Rubio, parece un buen momento para hacer balance de su espectacular comienzo de temporada. Al margen de que Ricky ha empezado tan fuerte que ya se habla de él como candidato a “Rookie of the year”, y que lidera varias clasificaciones de novatos, destacando por encima de todo que haya ya conseguido cuatro dobles-dobles en tan sólo diez partidos (los mismos que LeBron James y Derrick Rose, y superando a Kevin Durant o Kobe Bryant entre otros), hemos querido hacer una curiosa comparativa echando un poco la vista atrás al pasado reciente de esta liga.
Kidd y Nash, dos genios por quienes no pasa el tiempo.
Hemos escogido quince bases representativos de los últimos tiempos en la NBA, todos ellos todavía en activo, bases muy distintos entre sí pero todos ellos de larga carrera y calidad contrastada, desde los más veteranos que llevan más de quince temporadas en la liga, a las jóvenes promesas que con justicia hacen de la época actual lo que se ha dado en llamar “la era dorada de los point-guards”… algunos de ellos han ganado el anillo, otros finalistas, muchos all-star, MVP, líderes en asistencias, etc, etc… quince nombres importantes, los primeros que se me han venido a la mente, buscando, eso sí, que su juego sea sobre todo el de base puro, clásico. Por ello he descartado a jugadores como Tyreke Evans o Derrick Rose, quienes aún jugando de base su estilo es tan descaradamente anotador por encima de la dirección que casi parecen escoltas, lo que se llama “combo-guards”. La verdad es que he pasado un buen rato recopilando todos estos datos, y viendo como en los diez primeros partidos de la NBA algunos jugadores ya demostraban cuales eran sus mayores virtudes potenciales, aunque hay cosas que llaman la atención, como ver que Tony Parker era un mortífero lanzador de tres puntos en los comienzos de su carrera NBA, y ahora no es demasiado prolijo a la hora de practicar tal suerte. Para realizar esta comparativa he recurrido a la estupenda web Basketball-Reference, ¡una auténtica Biblia para todos los amantes de los datos y la estadística!, espero que les ayude a medir el verdadero impacto de Ricky en sus primeros pasos NBA, y que pasen un buen rato comparando sus números con el de otros cracks en sus comienzos. Diez partidos es un buen número para hacer análisis, sólo tienen que dividir entre diez, y... ¡voila!
(“All the young dudes”, Mott The Hoople, escrita por David Bowie)
Rick Adelman con impagable estética 70's dirigiendo a los Kansas City Kings, allá por el 75.
A estas alturas de la recién comenzada temporada de la NBA creo que muchos coincidirán conmigo en que un nombre está sonando por encima de todos para el aficionado español. Lógicamente estamos hablando de Ricky Rubio y su deslumbrante comienzo de temporada, superando ampliamente las expectativas que pudiéramos tener depositadas en él incluso los más acérrimos seguidores y defensores del prodigioso base de El Masnou.
Con poco más de dos semanas desde el inicio de la liga, y ya nada menos que nueve partidos en tan corto periodo de tiempo (esta noche décimo encuentro, tercer partido consecutivo en tres días en su mini-gira por el Este, en esta ocasión frente a unos candidatos al título como los Chicago Bulls comandados por el actual MVP Derrick Rose), parece buen momento para analizar la impactante andadura del mágico jugador español de 21 años en la mejor liga del mundo, así como este bisoño pero atractivo equipo de los lobos grises de Minnesota. Plantel que a buen seguro se ha metido ya en la mayoría de los hogares españoles en estas frías noches de invierno.
Ricky hasta en la sopa, mejor que se vayan acostumbrando.
Hay muchas razones para considerar a los T-wolves como uno de los equipos de moda de la NBA, una de las escuadras a seguir, todo eso teniendo claro que por razones obvias la derrota será norma habitual en la casa. Para empezar, y trascendiendo incluso al aficionado nacional (no olvidemos que su nombre ha sido incluido en el “ballot” para el All Star Game, señal inequívoca del impacto mediático en los propios Estados Unidos producido por el chaval), está el condicionante Ricky Rubio. El juego del catalán gusta al buen aficionado, sea español, estadounidense, o surcoreano. Ricky transmite esa sensación de libertad y fantasía, ese espíritu anárquico casi más próximo al play-ground que al baloncesto de alta competición, pero siempre dentro de un orden intacto, canónico. Una explosión de caos dentro de un hermoso cosmos. Con Ricky la ortodoxia y la heterodoxia se dan la mano y conviven en armonía. El resultado no puede ser otro: el aficionado se engancha irremediablemente a su juego.
En el banquillo, nuestro base internacional se ha encontrado con otro personaje cuyo nombre evoca esencias de buen juego para cualquier seguidor de la NBA: Rick Adelman. El veterano entrenador, quien en su día fuera también un buen base de carrera NBA en la primera mitad de los 70, enamoró a más de medio mundo baloncestístico con aquellos irrepetibles Sacramento Kings de comienzos de siglo XXI, cuando teniendo a su lado como asistente a todo un mito y Hall of Fame como Pete Carril (quien aún continúa en Sacramento) tomó las riendas de un equipo de potros salvajes y desbocados cuyos nombres recuerda cualquier aficionado. Jayson Williams primero, y Mike Bibby después, tenían libertad para jugar a velocidad de crucero y hacer correr a Doug Christie, Pedja Stojakovic, Chris Webber y Vlade Divac, convirtiéndose en el equipo favorito de cualquier aficionado imparcial no resultadista que se acercaba a este deporte con la sana intención de disfrutar de un buen espectáculo. Tanto fue así que la prestigiosa Sports Illustrated consideró aquel equipo de Sacramento como “The greatest show on court”, y realmente lo eran. No ganaron ningún título, pero si algo mucho más importante. En unos años en los que la calidad del juego había bajado notablemente y se había impuesto la defensa, el músculo y el hormigón armado, los Kings de Adelman reconciliaron a la NBA con lo que siempre debería ser, espectáculo por encima de todo. Posiblemente el Madrid de Laso tampoco gane nada este año, pero como ya hemos comentado por aquí, su triunfo ya es una realidad al apostar por un juego vistoso que lejos de echar espectadores de las canchas, como ha sucedido con muchos entrenadores de renombre, hace al aficionado sentirse feliz cada vez que enfila hacía el Palacio de Los Deportes sabedor de que independientemente del resultado se encontrará con un espectáculo digno de la que dice ser mejor liga de Europa.
El mayor espectáculo del mundo.
Como para arropar aún más al 9 de los Wolves, Adelman tiene a su lado como brazo derecho a Terry Porter, quienes muchos recordarán formando un estupendo backcourt junto al gran Clyde Drexler, en aquellos Trail Blazers que llegaron dos veces a las finales con otros jugadores inolvidables como el espigado alero Jerome Kersey o el malogrado y ya fallecido pívot Kevin Duckworth, el entrañable “Pato” con el 00 en la camiseta y siempre unos visibles problemas de peso. Toda una garantía por lo tanto para Ricky sentirse tutelado por dos genuinos play-makers exponentes de las últimas décadas del baloncesto profesional estadounidense en la posición de base.
Porter, Duckworth y Drexler, un equipo inolvidable.
En estos nueve partidos la tónica general para el base español han sido las buenas actuaciones, rozando en ocasiones la excelencia, como contra Miami, Dallas o Washington, actuaciones realmente descollantes. Cierto es que le queda mucho por mejorar, que su ratio asistencias/perdidas, siendo aceptable para un base novato, es muy susceptible de progreso, y que en defensa cada vez le veremos atreverse más, meter más la mano, ir más al choque… ya le hemos visto sacar varias faltas personales en ataque, ir al rebote ofensivo, incluso poner dos tapones. Ricky es pura NBA, lo cual es decir que es puro baloncesto.
Hay muchos más ingredientes que hacen de los actuales Timberwolves un equipo realmente atractivo. Ese Sansón llegado de las playas californianas de Santa Mónica que responde al nombre de Kevin Love, que con sólo 23 años se ha convertido en una bestia de hacer dobles-dobles, un martillo pilón al poste y un cada vez mejor tirador exterior. En definitiva un jugador del que asusta pensar donde puede estar su techo. Sobrino del vocalista de los Beach Boys, Mike Love, quien junto a Al Jardine representan la cara amable de la mítica banda de pop en contrapunto con los hermanos Wilson, unos genios cuyos demonios y vicisitudes se pasean desde las drogas hasta el satanismo, dejando a unos Jagger y Richards como auténticas monjas ursulinas.
All the young wolves: Love, Ricky y Williams.
El equipo de Adelman hace una decidida apuesta por la juventud y el futuro, en un roster plagado de jugadores menores de 25 años. El apático y gris Ridnour parece un tipo anacrónico con sus 30 años, como ese típico personaje que vuelve a su bar favorito de juventud pasados unos años y de repente no reconoce a nadie y se encuentra fuera de sitio. El eléctrico Barea y el extraño Tolliver, ambos con 27, y el ciclotímico Milicic con 26, parecen los primos mayores de Zumosol de esta camada de lobeznos que muerde a dentellada limpia con Ricky y Love, además del explosivo Derrick Williams, un fantástico forward novato de 20 años cuya conexión con nuestro base copa habitualmente los high-lights de cada jornada. Pintan bien las cosas para el futuro de los lobos grises si son capaces de centrar al bulímico fumeta Michael Beasley, uno de esos jugadores que parecen vivir ajenos a la calidad que atesoran. También hay que esperar más de un swingman con tanta clase como el jugador de segundo año Wes Johnson, fino tirador y buen complemento de equipo que debería aparecer más en ataque.
Ricky, en buenas manos.
Esta es básicamente la pandilla de Ricky, unos muchachos que visten la camiseta del peor equipo NBA de los últimos tiempos. Una franquicia que en las dos últimas temporadas ha ganado 32 partidos por 132 derrotas, y que de repente encuentra motivos para disfrutar jugando al baloncesto, contagiados por un chaval de 21 años que con 14 ya debutaba en la mejor liga de Europa, que con 16 años era profesional y jugaba Euroliga, que con 17 años ha sido el medallista olímpico más joven de toda la historia del baloncesto… el Bobby Fisher de las canchas, quien, como el genial ajedrecista cuando aseguraba que había que sortear aleatoriamente el orden de las piezas al comienzo de cada partida para romper lo establecido y avanzar en un juego ya demasiado guionizado, necesitaba romper la monotonía y afrontar excitantes nuevos retos. Los lectores de este blog ya sabrán de nuestra devoción absoluta por Ricky, a quien antaño dedicamos dos entradas, aquella en la que nos congratulábamos de su decisión de ir a la mejor liga del mundo, y otra en la que recordábamos una de las más grandes hazañas en la biografía de este mito deportivo de 21 años. Seguro que habrá más, muchas más, esto no acaba si no de empezar, y El Tirador espera estar aquí para contárselo, a pesar de las horas de sueño que nos está costando.
Es momento de ponerse al día en nuestra liga privada del Supermanager ACB. Entre fiestas, y jornadas entre semana, habíamos descuidado el habitual seguimiento que desde el blog hacemos a esa pequeña liga que hemos formado con amigos y seguidores de este pequeño espacio virtual dedicado a echar unas letras sobre nuestro deporte favorito.
Kaloyan Ivanov anotando frente a Joel Freeland, dos jugadores claves en la presente edición del Supermanager.
Tenemos cuatro jornadas pendientes de actualizar, con una victoria para servidor de ustedes, otra para kontor, de Vitoria, y las otras dos para los primeros clasificados de la general, Nacho Douggy, y el imparable Marc Rampas. Vamos con esas clasificaciones pendientes. En la jornada 12, como digo, vuestro amistoso amigo El Tirador Trepamuros se hizo con la victoria:
Jornada 12
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
183
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
143
Thunder
dudotop69
130,4
Condensador de Fluzo
Zaphod42
128,2
Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
113,8
Paketes
kontor
108
mcgrady and friends
bishop77
86,8
Entelequia Israel
gominsky
85,6
Avenida Belmont
gunspector
76,6
Lopez Vazquezball
gominsky
72,6
En la jornada de la mala suerte para los supersticiosos, Douggy fue quien nos metió un buen meneo:
Jornada 13
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
192,4
Lopez Vazquezball
gominsky
152,6
Paketes
kontor
152,2
Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
147,6
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
145
Thunder
dudotop69
130,4
Condensador de Fluzo
Zaphod42
125,4
mcgrady and friends
bishop77
121,2
Entelequia Israel
gominsky
97,6
Avenida Belmont
gunspector
56,6
En la siguiente jornada, número 14, el vitoriano kontor conseguía su segunda victoria parcial:
Jornada 14
Paketes
kontor
182,2
Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
171,6
Condensador de Fluzo
Zaphod42
162
Lopez Vazquezball
gominsky
146
Thunder
dudotop69
138,6
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
129,6
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
118
mcgrady and friends
bishop77
106,4
Avenida Belmont
gunspector
94,6
Entelequia Israel
gominsky
54,4
Y en la reciente jornada 15, nuestro Tarzán de las canastas, Marcos Prieto, Marc Rampas, volvía a dar un golpe de autoridad con una muy brillante puntuación (la más alta hasta la fecha) para seguir liderando con firmeza la clasificación:
Jornada 15
Rudy`s hairdresser
Marc Rampas
228
Thunder
dudotop69
190,8
EL TIRADOR MELANCOLICO
Pepe Kubrick
177,8
Condensador de Fluzo
Zaphod42
168,6
Los Chicos Telepáticos 2
Douggy
143,8
Paketes
kontor
143,8
Lopez Vazquezball
gominsky
120,2
mcgrady and friends
bishop77
119,8
Entelequia Israel
gominsky
80,2
Avenida Belmont
gunspector
79,4
Por lo tanto así queda la general, con un Marc Rampas desatado hacia la victoria, aunque aún queda mucho bacalao por cortar. Diría aquello de “¡qué le echen un galgo!”, pero tengo miedo de que si se lo echan se lo coma: