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viernes, 27 de enero de 2017

LOS MEJORES DE 2016: ENTRENADORES INTERNACIONALES



DIMITRIOS ITOUDIS: Si Pablo Laso ha sido el gran profeta del baloncesto ofensivo en Europa en los últimos tiempos, el griego Itoudis es uno de sus apóstoles. Crecido al amparo de Obradovic en el mejor Panathinaikos de la historia (el de las cinco euroligas), sus éxitos en solitario no tardaron en llegar (histórico primer puesto en temporada regular de la liga turca con el modesto Banvit), para consagrarse en 2016 con el cetro continental quitándose la espina de 2015, cuando el sempiterno Olympiakos cercenó el sueño europeo en el primer partido de la Final Four de Madrid. En la VTB su CSKA arrasó, con un balance de 28-2 en liga regular y sin conocer la derrota hasta las finales, donde el UNICS Kazan logró la proeza de hacerles morder el polvo en un partido para no irse de vacío y caer por un “honroso” 3-1. En total hicieron un balance de 37 victorias por 3 derrotas. Y encima con el mejor baloncesto de ataque del continente. Bendita locura.  


ZELJKO OBRADOVIC: Incombustible. Sigue siendo sinónimo de éxito allá por donde pasa. Y es que hay que reconocer que pese a un decepcionante primer año en Estambul con el todopoderoso Fenerbahce, en el que no pudo llevar ningún título a las vitrinas turcas, en 2016 volvió a reencontrarse con la gloria haciendo doblete con Liga y Copa en Turquía y llegando a la final continental, ese título que de momento se le resiste con los otomanos. Pero teniendo en cuenta que en cuatro de sus cinco equipos anteriores (únicamente en Treviso no fue campeón de Europa) consiguió el cetro europeo, en las vitrinas del club de Estambul ya piensan en hacerle sitio al trofeo. Y qué mejor ocasión que en un año en el que la Final Four se juega en su ciudad. 




Maestro, alumnos, rival... 



STEVE KERR: Una de romanticismo, ¿por qué no? Vale, hablamos del gran derrotado de los banquillos, el entrenador del record sin título, pero… ¿y lo qué hemos disfrutado durante todo el año gracias a sus vertiginosos Golden State Warriors? Acabaron la temporada anotando 114.9 puntos por partido en temporada regular, suministrados en gran parte por esas 28.9 asistencias por noche, líderes en ambas categorías, anotación y pases de canasta. Una bendición para el basket. Con la llegada de Durant la cosa ha subido a 117.5 puntos y 31 asistencias por partido. El entrenador del 73-9, el técnico que perdió las finales viendo como el rival remontaba un 3-1 por primera vez en la historia… pero también el entrenador que apuesta por un baloncesto que hace que millones de personas de todo el globo terráqueo se enganchen a las pantallas para ver el espectáculo de Los Locos de la Bahía. 



Otros entrenadores que han dado que hablar el pasado 2016 han sido Mike Krzyzewski, quien antes de ceder el testigo de la selección USA a Gregg Popovich se colgaba su tercer oro olímpico de manera consecutiva, Jay Wright, quien vio su trabajo de 15 años al frente de los Villanova Wildcats ganando por fin el torneo universitario de la NCAA, Tyron Lue, quien no puede haber tenido mejor debut como primer entrenador para convertirse en campeón de la NBA con los Cavaliers de LeBron e Irving, Ergin Ataman, campeón de Eurocup con Galatasaray, “nuestro” Sergio Scariolo con otro éxito olímpico, Andrej Lemanis, maravillando y llevando a Australia a semifinales en esos mismos Juegos en los que España les apartó del podio, y “Sasha” Djordjevic, quien se desquitó de su despido en el Panathinaikos en Primavera para llevar a su Serbia a la final olímpica.  





Porque los títulos no son todo.






martes, 10 de febrero de 2015

LOS MEJORES DEL 2014: ENTRENADORES INTERNACIONALES



Nos ha llevado un tiempo, pero mes y medio después de acabado el 2014 concluimos el repaso a los grandes protagonistas del año pasado con la entrega dedicada a los banquillos internacionales. Ya saben que no actualizamos con el ritmo que nos gustaría, y que además los focos de interés siempre son numerosos. 


GREGG POPOVICH: Si a alguien le quedaba alguna duda sobre que el entrenador de San Antonio es el técnico en activo más legendario de la actual NBA, el 2014 debería haber disipado todas sus incertidumbres de golpe. Hablamos de un tipo que aún en sus peores años roza el notable (son ya18 temporadas consecutivas, leen bien, 18 temporadas, superando el 60% de victorias en su equipo en una competición en la que difícilmente se pueden dar dinastías tan largas como es la NBA), y que en los mejores, se adorna con otro anillo. Este ha sido el quinto, reinventando a unos Spurs eternos y desquitándose de las finales de la anterior campaña en las que lo tenían a su favor para haberse proclamado campeones en aquel mítico sexto partido en el que un triple de Ray Allen para llegar a la prórroga rescató a unos Miami Heat que se acabarían llevando el anillo. Las virtudes de Pops son conocidas, principalmente capacidad de evolución (de los Spurs campeones a base de defensa rozando la ilegalidad de los principios a la máquina ofensiva de ahora hay un mundo) y sacar petróleo de jugadores que en otros equipos no tendrían tanta incidencia (Boris Diaw como falsísimo pívot titular en las pasadas finales es un ejemplo), falta de prejuicios siendo el entrenador que más confía en jugadores no nacidos en Estados Unidos y sobre todo mantener una química de equipo envidiable. Popovich ha convertido a los Spurs en una concepción del baloncesto con personalidad propia. No es que jueguen a algo concreto, es que juegan como los Spurs.    
  

Pops, leyenda en San Antonio



DAVID BLATT: El técnico americano-israelí se aseguró un lugar en el Olimpo de mejores entrenadores europeos contemporáneos junto a los Messina y Obradovic de turno al conseguir su primera Euroliga. Aunque no fuera así ya había dado sobradas muestras de su talento al ser capaz de gestionar plantillas en principio inferiores a sus rivales a los que acababa pasando por encima, caso de la Rusia con la que se proclamó campeón de Europa ante la España de los Gasol, Navarro y cia en nuestro propio país en 2007, o del meritorio bronce europeo en Londres 2012. Ese fue el caso de su Maccabi Tel Aviv. Llegaba a la Final Four de Milán como cenicienta, después de eliminar con factor cancha en contra al propio Emporio Armani que soñaba con jugar la final a cuatro de la que era anfitrión, y primero remontaron una semifinal increíble ante el CSKA para dos días después frustrar de manera sorprendente el sueño europeo del Real Madrid de Pablo Laso. Como es habitual, además ganaron Liga y Copa del país hebreo. Por si fuera poco Blatt volvió a ser noticia en verano al conocerse su fichaje por el ambicioso proyecto de los Cleveland Cavaliers (aunque nos tomamos con reservas lo de “primer entrenador europeo en ser “head coach” NBA, ya que Blatt es nativo de Kentucky, tiene doble nacionalidad, y se formó en el baloncesto universitario estadounidense)    


Blatt, (aún más) consagrado



EX AEQUO SASHA DJORDEVIC/VINCENT COLLET: El primero ha sido un impacto súbito, el segundo significa el triunfo de la continuidad. Si la gran cita veraniega del pasado año fue el Mundial de España, el temperamental y genial ex –base serbio sin duda ha sido uno de los protagonistas del 2014. Llevó a su selección a lo más alto que se podía llegar (ganar a estos Estados Unidos parece una quimera), nos dejó partidos para el recuerdo, apalizando a Grecia y Brasil y esas semifinales brutales ante Francia, quizás el mejor partido del torneo, y tampoco fue esquivo a las polémicas, como la que protagonizó en el partido contra España, siendo expulsado y acusando a Orenga y a nuestros jugadores de falta de respeto.

Collet fue uno de los grandes triunfadores del 2013 con su oro europeo en Eslovenia, y creemos que merece repetir en esta sección tras su bronce mundialista en España. Sobre todo si tenemos en cuenta que acudía con un roster en el que no figuraba el mejor jugador galo de todos los tiempos, Tony Parker, ni uno de sus más ilustres escuderos como es Joakim Noah. Tampoco pudo contar por diferentes motivos ni con Ajinca, ni con Seraphin ni con Mahinmi, lo que parecía que mermaba considerablemente sus opciones de éxito, sobre todo debido a la flaqueza interior con la que se veía obligado a acudir. Pero Francia volvió a demostrar que se encuentra con la mejor generación de su historia, y Collet ha sido el cocinero que a fuego lento (recordemos todas las veces que se la pegaban contra España) ha dado con la receta del éxito. Su bronce, tras un espectacular partido contra Lituania, tiene mucho mérito.     



Djordjevic y Collet, carácteres distintos, pero ambos triunfadores.


Hemos dejado fuera de este particular podio a otro de los triunfadores del pasado verano, el gran Mike Kryzewski, actual campeón del mundo de selecciones, ya que entendemos que con la materia prima manejada el éxito parecía capaz de encarrilarse sin demasiada dificultad. Pero queremos citarlo aquí y reconocer su mérito a un técnico legendario y que ha sido capaz de enderezar el baloncesto USA a la hora de participar en competiciones FIBA, sabiendo conducir a tanta estrella y tanto ego a la hora de trabajar para un bien común. Precisamente a veces lo más difícil es hacer funcionar a tanto talento individual, como tantas veces hemos visto a lo largo de la historia del deporte. 


martes, 4 de junio de 2013

GRANT HILL, EL CRACK REINVENTADO (I): DE DUKE A DETROIT


El último tren hacia el anillo tampoco llegó al destino soñado.


Toca despedir a uno de los más grandes de los últimos tiempos. Jugador excepcional y talentoso, profesional perseverante como pocos. Un primer análisis sobre la figura de Grant Hill (Dallas, 5-10-1972) nos invitaría a la tentación de englobarlo en el grupo de eso que llamamos “lo que pudo ser y no fue”, y en efecto, no cabe duda de que el espigado alero tejano estaba llamado a ser uno de los jugadores que marcase una época en la NBA y que entrase de lleno en la eterna lucha por ser el enésimo aspirante a la sucesión de Michael Jordan (con quien coincidió en la mejor liga del mundo durante seis temporadas), si no fuera por un sempiterno malditismo en forma de lesiones que le otorgó cierta fama de jugador de cristal al estilo de otro genial coetáneo como Tracy McGrady. Pero es precisamente ahí donde encontramos la clave de la admiración que debe ser profesada a un luchador como Grant Hill, quien en un ejemplo de constancia ha estirado su carrera a nada menos que 19 campañas (18 en realidad, ya que la 2003-04 la perdió enteramente por, como no podía ser de otro modo, problemas físicos y de salud que pusieron incluso su vida en peligro) y retirándose con 40 años cumplidos en su documento de identidad. Casi nada. 


En efecto, en el joven Hill se daban todos los condicionantes para adquirir estatus de megaestrella en el universo NBA, con todos los beneplácitos posibles tratándose además de un muchacho de buena educación y familia (su padre fue jugador profesional de la NFL con una brillante trayectoria de 12 temporadas) totalmente alejado del modelo de baloncestista callejero, tatuado y regido dentro de los parámetros del “gansta style” que ejemplificaban Allen Iverson y un buen número de emergentes estrellas. En definitiva, Hill encajaba en el prototipo de icono NBA que David Stern mejor hubiera podido imaginar jamás.    


Calvin Hill, el padre de la criatura, a finales de los 70.



Estrella ya desde High School en el instituto de South Lakes (Reston, Virginia), es a partir de su ingreso en la prestigiosa universidad de Duke cuando el nombre de Grant Hill comienza a tornarse en legendario para el mundo de las canastas. Con la camiseta de los Blue Devils nuestro protagonista conquistó dos entorchados consecutivos de la NCAA (nadie repetía título desde la UCLA del mítico John Wooden, que llegó a ganar seis títulos seguidos entre 1967 y 1973), el segundo de ellos derrotando en la final a los míticos “Fab Five” de Michigan, un resultado que siguió golpeando dolorosamente en aquellos jugadores que un año más tarde repetirían derrota frente a North Carolina, tanto es así que Jalen Rose en el magnífico documental que la ESPN realizó sobre aquel equipo liderado por Chris Webber no dudo en atacar de manera explicita y poco afortunada al college de Duke de reclutar únicamente jugadores negros que se pudieran calificar como “uncle Toms” (una referencia a la famosa novela de Harriet Beecher Stowe, con la que intentaba hacer creer que los deportistas de color enrolados en la universidad de Durham eran negros sumisos y que aceptaban el “establishment” blanco, y por tanto traidores a la comunidad afroamericana, un poco al estilo del personaje de Samuel L. Jackson en “Django desencadenado”) Lo que si es cierto es que Duke aparte de ser una de las más prestigiosas universidades baloncestísticas normalmente ha sido destino de muchos “buenos chicos”, cosa que puede comprobarse echando un vistazo a la ejemplar, modélica y caballerosa respuesta que Hill dio a las desafortunadas palabras de Jalen Rose.     


Grant Hill con Coach K. Binomio ganador en Duke.



Cumplido un sobresaliente ciclo universitario a las órdenes del ya legendario Mike Krzyzewski, todo parecía indicar que Hill ocuparía sin ninguna duda una de las primeras posiciones del draft de 1994. Después de ver como Glen “Big Dog” Robinson era el número 1 elegido por Milwaukee, y como otro longevo ejemplar del 73 como Jason Kidd era la elección de Dallas, el nombre de Grant Hill sonaba en el tercer lugar de la noche escogido por una franquicia que apostaba por el talentoso alero para reverdecer los laureles de unos años atrás cuando habían conseguido dos anillos consecutivos gracias a los inolvidables “Bad Boys” de Thomas, Dumars, Laimbeer y compañía. Hablamos, como no, de los Detroit Pistons. Precisamente aquel verano de 1994 el genial Thomas y el duro Laimbeer habían anunciado su adiós. Dennis Rodman buscaba nuevas aventuras en San Antonio (antes de recalar en Chicago, donde sus dedos engordarían con tres anillos más) Mark Aguirre finalizaba su brillante carrera en Los Angeles Clippers. En los vecinos Lakers se encontraba James Edwards, mientras que el inolvidable “Microondas” Vinnie Johnson ya llevaba un par de temporadas retirado. De modo que Hill recayó en un equipo de gloria reciente pero en dolorosa reconstrucción, donde sólo Joe Dumars mantenía su liderazgo espiritual a la vez que saciaba su voracidad ofensiva, y que había firmado un pobre registro de 20 victorias por 62 derrotas en la campaña recién finalizada.


El impacto del tejano en la liga fue inmediato. Máximo anotador de su equipo por delante incluso de Dumars o de otro excelso anotador como Allan Houston. Rookie del año junto a Jason Kidd, pero sin duda hay un dato mucho más esclarecedor sobre la dimensión de su aterrizaje en la NBA. Fue el primer rookie en liderar las votaciones para el All Star Game. Michael Jordan vivía por aquel entonces su primera retirada, que daría por concluida a las pocas semanas (volvería en Marzo de 1995), pero para que no hubiera dudas, a la temporada siguiente, con His Airness ya jugando una temporada completa, aún así Hill fue el jugador más votado por delante del mismísimo Jordan. La NBA a sus pies, y los seguidores de los Pistons que volvíamos a tener una razón para soñar.    



Desgraciadamente el éxito personal de Hill no estuvo refrendado a nivel colectivo. Cierto es que con su llegada el balance de victorias aumentó de manera ostensible, pero aquellos Pistons no pasaban de ser un equipo de primera ronda de play offs. Con Dumars ya retirado y Allan Houston firmando como agente libre por New York (donde llegó a disputar unas finales frente a San Antonio Spurs), aquellos Detroit de la era “verde azulada” (los aficionados recordarán que habían cambiado el azul habitual además del logo, emergiendo el busto de un caballo del habitual balón de baloncesto que acompañaba la imagen de la franquicia) eran realmente un equipo mediocre, especialmente en las posiciones interiores (Bison Dele, Eric Montross o Mikki Moore vienen a mi recuerdo), de modo que no había visos de formar un equipo campeón alrededor de Hill como jugador franquicia, a pesar de los insistentes rumores que en su momento apuntaron a una llegada de nada menos que Tim Duncan a la ciudad del motor, debido a su gran amistad con Hill, rumores que se repitieron una vez que el alero se estableció en Orlando. Precisamente de su etapa en Orlando hablaremos en nuestra próxima entrega sobre el genio de Dallas.  


Tomando el relevo.




jueves, 16 de agosto de 2012

UNOS JUEGOS PARA LA LEYENDA

"Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito."

(Jorge Luis Borges, "Ajedrez")

Respect

 
Estamos de vuelta, reclamando sutilmente la atención del amable lector dando un pequeño golpe de nudillos sobre la puerta entreabierta de la red y la blogsfera. Han sido unos felices días estivales plagados de buena música y mejores amigos, cuyo enorme y colosal remate lo hemos vivido un verano más en el incomparable marco del Reino de Felicia, donde felizmente me encontré y departi con algún lector de este blog, caso por ejemplo de Carlos Rego, grandísimo e infravalorado compositor pop con quien comprobé que mantengo cierta afinidad en cuanto a pensamientos sobre el mundo éste tan a menudo macilento del deporte. Imagino que Rego, como gran francotitrador pop cuyas certeras andanadas sólo han llegado a los oídos de aquellos que procuran tener un cierto nivel de exigencia anímica en sus vidas, comparte con El Tirador cierto solipsismo y melancolía sobre el mundo que les rodea, algo así como quien elige alejarse de los focos para predicar en el desierto y buscar la complicidad en las siempre agradecidas piedras. Un placer volver a disfrutar de las bondades felicianas, recargar las pilas, y por supuesto, a la vuelta hacer un alto para ver la final, esa final, otra final de leyenda que perdurará por siempre en nuestra memoria.

Colofón inmenso a unos Juegos Olímpicos que en su apartado baloncestístico han gozado de una calidad realmente alta, digna de los buenos tiempos que vive este deporte. Sinceramente son los mejores Juegos que recuerdo desde los de Seul 88 en cuanto a ritmo de juego, actuaciones individuales para la historia, y búsqueda de la excelencia con varios equipos buscando su mejor nivel y su más lustrosa cara (ciértamente nosotros sólo la encontramos en la final, y en momentos esporádicos del resto de los partidos), algunos sobreponiéndose a varias dificultades (en ese sentido España si respondió, al igual que Argentina) y exprimiendo hasta el límite sus posibilidades, como se han visto, limitadas, que para eso hablamos de deportistas y seres humanos, no jugadores de la Play Station.

Si el gran colofón fue la magnífica final entre Estados Unidos y España, el remate definitivo llegó con la emocionante imagen de una leyenda de los banquillos como Mike Krzyzewski (en su última participación como entrenador de la selección de las barras y estrellas) tributando un sentido y verdadero respeto a nuestro líder Pau Gasol, recibiendo como epítome de nuestro basket las muestras de ánimo y honor ante el partido disputado por el legendario Coach K y sus jugadores quienes no tuvieron reparos en postergar su celebración por el oro para hacer cola detrás de su entrenador para abrazar a nuestro gigante. Pau recibió aquellos abrazos y reconocimiento de manera individual, pero en el fondo eran extensibles a todo el trabajo de nuestro baloncesto, empezando por nuestro mejor jugador como cúspide de la pirámide pero llegando hasta cualquier chaval que en categorías de formación esté en estos momentos recibiendo algún clinic por parte de nuestros magníficos entrenadores y que posiblemente esté soñando con algún día vivir esa gloria cincelada a brioso pulso por los Pau, Navarro y compañía. ¿Quién nos hubiera dicho a los de mi generación que algún día veríamos a los inventores de este juego, a la mayor fábrica de talentos conocida, rindiendo tal pleitesía y reconociendo que tuvieron que jugar al 100% ante la posibilidad de perder su hegemonía mundial y olímpica ante nosotros?, sí, nosotros, los mismos que ya lo demostramos hace cuatro años lo hemos vuelto a hacer. No es sueño, es una realidad que en este caso si merece la pena vivir.  


LeBron y cia tuvieron que sacar lo mejor para derrotarnos.

Estados Unidos en lo más alto del podio, era previsible, pero para llegar hasta ahí han tenido que trabajar duro y hacer su mejor juego, dentro de las limitaciones de su línea interior, con abuso del lanzamiento exterior, llegando por momentos a dar auténticas exhibiciones de tiro. Han realizado un torneo magnífico, dejan para la historia partidos como el de Nigeria, con unos prácticamente quiméricos 156 puntos (¡29 de 46 en triples!, mención especial para el 10 de 12 de Carmelo Anthony), que dificilmente creo que podamos volver a ver en un torneo de este tipo. Histórico y memorable también poder asistir a un triple-doble (el segundo en la historía de esta competición, después del de Alexander Belov en Montreal 76) como el que se sacó de la chistera LeBron James (¿quién si no?) para tumbar a la correosa Australia. 36 años para poder volver a ver una exhibición de baloncesto total por parte de un jugador... la espera mereció la pena. En definitiva, unos Estados Unidos para el recuerdo, tardaremos en volver a ver un equipo olímpico realizando números de este tipo.  

Les acompañan en el podio una España agridulce, sufridora, exigida hasta el máximo, demasiado exigida cuando la realidad del contexto ha demostrado que no llegabamos a este torneo en nuestro mejor momento. Imposible no sentir la ausencia de Ricky Rubio viendo la lasitud de nuestra defensa exterior y como nos han castigado desde el triple, imposible no darse cuenta de que Navarro ha estado "tocado" toda la competición, y que sólo su enorme carácter y capacidad de sacrificio le ha permitido estar en un torneo que el 99% de los jugadores, en su estado se hubieran saltado, e imposible no percibir que comenzamos a dar peligrosas muestras de excesiva dependencia de nuestras estrellas y que no tenemos una selección tan conjuntada como sin ir más lejos los anteriores Juegos de Pekin (donde, no nos engañemos, tampoco comenzamos realizando un gran torneo y dimos nuestra mejor imagen al final), en la que prácticamente los 12 jugadores aportaban. Hay que corregir esto de cara al futuro y esperar que algunos jugadores den un paso adelante, les toca. Debemos volver a recuperar la coralidad en ataque. Precisamente por todas estas cosas hay que valorar la plata como se merece. En este torneo el mínimo detalle, la menor bajada de brazos, cualquier atisbo de miedo, nos hubiera condenado al desastre. Nuestro balance final de 5-3 no es bueno para una selección de nuestra calidad, pero hay que valorar el camino realizado. Una primera fase dura y poco brillante para pasar a unas eliminatorias aún más duras, y ahí estuvo Francia como paradigma de selección realmente dura en todos los sentidos. Y respondimos. Y ahí estuvo Rusia en semifinales con un nivel de juego en este torneo superior al nuestro. Y respondimos. La plata no hay que saborearla sólo por el magnífico recuerdo que nos deja la colosal final, si no por la dureza y sufrimiento del camino. Esos 11 puntos que se levantan tras el descanso (con un doloroso y paupérrimo 20-31 en el luminoso) frente a los de David Blatt creo que son el mejor ejemplo de que tipo de jugadores estamos hablando. Nunca les den por muertos. No hemos jugador con la frescura y fluidez de, sin ir más lejos, el anterior Europeo que dominamos de principio a fin, pero hemos vuelto a hacer historia. Quizás sea el "ADN ganador" del que habla Scariolo, o quizás, como dirían los argentinos, llegamos a la final, hablando claro, "por huevos", pero llegamos... y sí, echándole huevos, muchos huevos, y hablando en la pista, donde hay que hablar.  


Un Calderón decisivo frente a Rusia se abraza a Pau tras el partido de semifinales.


Completa el podio una Rusia a la que difícilmente se le puede poner tacha alguna. Recordarán los lectores de este blog que antes de los Juegos la situamos tercera en nuestro ranking particular, solamente por detrás de Estados Unidos y España. Y nos dieron la razón. Gran juego y gran dirección una vez más por parte del grandísimo David Blatt (otro que deja el banquillo tras los Juegos), enorme gestionador de recursos, y al que de una vez hay que situarle a la altura de los más grandes de la pizarra. Balance final 6-2 (derrota intrascendente contra Australia y la de semifinales contra España), irreprochable su torneo. No obstante si echa uno la vista atrás... aquel triple de Fridzon para derrotar a Brasil, el incomprensible bajón de España (digamos que aquel partido, más que ganarlo Rusia, es de esos que, sin quitarles ningún mérito a los de Blatt, podemos decir que lo perdimos nosotros), unido al triple de Mills cerrando la fase (evidentemente hablaríamos de un partido distinto si hubiesen perdido contra Brasil y España)... se podían haber metido en un buen lío. Lo que quiero decir con esto es que pese a hacer una gran primera fase, por pequeños detalles hubieran podido quedar terceros o hasta cuartos de grupo. Esos pequeños detalles que nos condenaron a nosotros a la tercera posición (sin estar a nuestro mejor nivel, fíjense que aún así simplemente con tener las tuercas mejor ajustadas contra Rusia y Brasil hubiéramos pasado primeros e invictos y hubiéramos tenido que evitar leer y escuchar alguna chorrada que se ha dicho por ahí por parte de los cuadriculados de turno), sí, pequeños detalles, esos que trazan la delgada línea entre el éxito y fracaso en un torneo de este tipo en el que hasta al menos siete selecciones se podían considerar aspirantes a medallas.  

Y por detrás de esa gloriosa línea que marcan Estados Unidos, España y Rusia como brillantes y merecidos medallistas, hay que situar a Argentina. Se bajan del cajón con respecto a Pekin, donde fueron bronce, pero si ya aquel metal se valoró como trabajada recompensa por parte de una orgullosa selección dispuesta a no rendirse ante el paso de los años y la pujanza de equipos más jóvenes dispuestos a recoger el testigo, ¿qué podemos decir de esta cuarta plaza?, sólo el hecho de que haya habido tres selecciones tan excepcionales como las que han ocupado el podio les han impedido realzar aún más su leyenda con la que hubiera sido su tercera medalla consecutiva en unos Juegos Olímpicos. ¿Lo conseguirá España?

¿Y el resto?, muriendo en cuartos de final, algunos con más pena que gloria, y otros con más luces que sombras. Creo que Francia y Brasil han cumplido. Los de Collet sólo han claudicado ante Estados Unidos y una España que ya es su inalcanzable bestia negra (el furioso puñetazo de Batum a Navarro en los instantes finales creo que es la perfecta imagen que sintetiza toda la frustración de la que posiblemente sea la mejor generación de jugadores galos de la historia, pero que una y otra vez se tropieza con un muro infranqueable de color rojo más duro de escalar que los Pirineos que nos separan a ambos pueblos) Brasil tuvo opciones hasta de ser primera de grupo si no fuera por aquel triple del tirador Fridzon, todo ello después de sufrir muchísimo más de lo esperado ante Gran Bretaña y Australia (así es este torneo), quizás pudiéramos haber esperado algo más individualmente de alguna de sus estrellas NBA, y su juego no ha sido, digamos, de los de enamorar, pero se van con sólo dos derrotas (Rusia, en el último segundo, y Argentina), de modo que no han hecho un mal torneo. Australia cumplió amarrando la cuarta plaza de grupo (enorme su segunda parte contra Gran Bretaña), y dando sensaciones de equipo muy difícil, de hecho sólo Estados Unidos en el último parcial del partido de cuartos de final, y España en el segundo encuentro de la fase de grupos, han sido capaces de dominarles claramente. Al resto han sido capaces de tutearles y hasta ganarles. En el zurrón se llevan un 50% de victorias (Gran Bretaña, China y Rusia... derrotas ante Brasil, España y Estados Unidos), de modo que buen campeonato el suyo. Habría que haber visto si hubieran tenido otro cruce de cuartos, o si hubieran competido en el Grupo A (más difícil, pero por ello precisamente más propicio para dejarte un emparejamiento de cuartos de final más accesible) Y por último, entre los cuartofinalistas, Lituania. Tampoco podían llegar más lejos, nadaron hasta donde podían y hasta donde les dejó una superior y potente Rusia, pero su balance final de 2-4 (sólo han sido capaces de derrotar a Túnez y Nigeria) es pobre bagaje para una de las selecciones que mejor han competido en las últimas ediciones de los Juegos Olímpicos. Les queda el consuelo de su enorme partido frente a Estados Unidos.  


¡Que te pego leche!

Y por último llegamos al vagón de cola, donde hay que reconocer que Nigeria y Túnez han competido y se van con la cabeza bien alta. Han demostrado no ser meras comparsas ni participaciones "exóticas" llegadas por la globalización continental de los Juegos (de hecho recordemos que Nigeria obtiene el billete en el pre-olímpico, con victorias frente a Lituania, Grecia o República Dominicana) Por contra creo que China ha dado un paso atrás respecto a pasadas ediciones (evidentemente y como escribimos en su día en este blog, la sombra de Yao Ming es alargada), y aunque es cierto que la lógica invitaba a pensar que se irían de Londres con su casillero de victorias a cero (como así ha sido), teniendo en cuenta que hablamos de uno de los mayores mercados baloncestísticos mundiales, con una liga doméstica en constante crecimiento económico, y un país potencialmente con muchas posibilidades para este deporte, habría que exigirles cierta imagen competitiva, algún destello corajudo, y alguna muestra de que sean capaces de apretarles las tuercas a algún rival, más allá de asistir a su constante juego anárquico de "llegar y tirar" para que algún jugador se vaya a los 30 puntos.  

Y dejamos para el final a Gran Bretaña, esos "anfitriones sin brillo" de los que hablábamos en este blog. Después de tanto tiempo de espera y de tantos esfuerzos y trabajo por parte de la British Federation para, desde la Division B europea, construir una selección competitiva capaz de plantar cara y ofrecer una digna imagen en sus Juegos, su balance de 1-4, siendo sólo capaces de derrotar a China, hay que considerarlo un fracaso. No es tan mala selección como para ofrecer ese triste bagaje final, y ciértamente podemos dar fe de su competitividad y su capacidad de lucha. Brasil sudó tinta para derrotarles, y contra nosotros a punto estuvieron de protagonizar una remontada histórica. Pero lamentablemente para los de la Union Jack todo esa buena imagen queda sepultada por su debacle en el partido clave que les debiera dar el pase a cuartos de final (para enfrentarse a Estados Unidos con la consiguiente fiesta en las gradas y los camarógrafos enfocando a Beckham y ese tipo de cosas) frente a Australia. Después de irse a los vestuarios en el descanso con un buen colchón de 10 puntos (46-36) que daba la sensación de tenerlo todo encarrilado y controlado por Deng y sus compinches, las gradas del London Arena asistieron a una de las segundas partes más brutales de todos los tiempos en la historia de este deporte. Y eso que no pintaban mal las cosas a la reanudación, con cinco puntos consecutivos de Joel Freeland para poner la diferencia en una quincena que apuntaba a los británicos en cuartos de final, pero a partir de ahí... un demoledor parcial de... ¡21-70!, los dos parciales de la segunda parte lo dicen todo: 14-30 en el tercero, y aún más sangrante, 15-40 en el último, todo ello en el partido decisivo que iba a marcar realmente su papel en los Juegos (quien sabe, quizás es que se dejaron perder, si nos atenemos a ciertas teorías poco fundamentadas de ciertos "conspiranoicos" que parece que no hayan visto un partido de baloncesto en su vida y piensan que estos parciales son imposibles de producirse) En definitiva, una gran labor de remo y muerte en la orilla la protagonizada por el baloncesto británico desde que en 2005 se supieron anfitriones de la gran cita olímpica.

Este es a grosso modo mi resumen de los Juegos, sobre el papel de nuestra selección ya hablaremos y escribiremos más detenidamente. En general y como he expresado creo que hemos asistido a una gran fiesta baloncestística, con buen nivel de juego y muchas estrellas en su mejor versión (Durant, LeBron, Scola, Ginobili, Kirilenko, Pau Gasol...), confirmación de algunas a las que veíamos venir (Patrick Mills, Alexey Shved), y quizás hayamos echado en falta algún jugador revelación (bien podría ser el tunecino Ben Romdhane), y lamentar el descalabro de algún joven "prospect" del que esperábamos mucho más (caso del lituano Valanciunas, claro que su equipo no ha ayudado demasiado)

En definitiva unos Juegos para la leyenda y la historia, y que también nos dejan unas cuantas y significativas despedidas. Por apuntar algunas, señalemos que han sido los últimos Juegos de algunos de los jugadores que más nos han hecho vibrar en los últimos años: Felipe Reyes, Kobe Bryant, Sarunas Jasikevicius, Donatas Songaila y Rimantas Kaukenas. Estos de manera oficial. Quizás también hayan sido los últimos de Prigioni, Ginobili, y quien sabe si hasta Scola. En los banquillos las comentadas despedidas de Coach K y David Blatt, aunque en el caso del israelí-estadounidense dada su juventud es posible que le volvamos a ver en torneos de este tipo, no necesariamente con la selección rusa. Dudas también sobre la continuidad de Scariolo, quien después de cuatro años parece haber cumplido un buen ciclo saldado con dos oros continentales y una plata olímpica. Por si acaso vayan apuntando este nombre: Joan Plaza. ¿Se olería el bueno de Joan que Scariolo tenía en mente dejar el banquillo nacional, y por ello optó por coger las maletas rumbo a Kaunas, para evitar la normativa ACB que prohibe a un entrenador con contrato en dicha liga entrenar una selección nacional?, recordemos una vez más que esta norma nace de la ACB, no de la FEB, ya que es otro tema del que se habla en más de una ocasión sin fundamento ni conocimiento. Sin ir más lejos hace unos meses la ACB abortó la contratación de Jaume Ponsarnau, entrenador del Manresa, como seleccionador de nuestra selección Sub-18.  


¿Morderá Plaza medallas olímpicas?

Este sería mi quinteto ideal de los Juegos:

Aleksey Shved (RUSIA) 11.4 puntos, 5.9 asistencias, 3.1 rebotes por partido.
K. Durant (USA) 19.5 ptos, 5.8 rebs, 2.6 asists, 1.6 robos p.p 52.3% en triples (34/65)
LeBron James (USA) 13.2 ptos, 5.6 rebs, 5.6 asists, 60.3% en tiros de campo (44/73)
Andrei Kirilenko (RUSIA) 17.5 ptos, 7.5 rebs, 1.4 asists, 1.6 robos, 1.5 taps p.p.
Pau Gasol (ESPAÑA) 19.1 puntos, 7.6 rebotes y 2.9 asistencias por partido.

Entrenador: David Blatt (RUSIA)

Como creo que ha habido tan buen nivel en lo individual, no me resisto a realizar un segundo quinteto, que sería este:

Patrick Mills (AUSTRALIA) 21.2 puntos, 4.5 rebotes y 2.2 asistencias por partido.
Manu Ginobili (ARGENTINA) 19.4 pts, 5.4 rbs, 4.1 asts p.p. 44.2% en triples (19/43) 100% en tiros libres (34/34)
Nicolas Batum (FRANCIA) 15.5 ptos, 5.7 rebs, 1.2 asists y 1.5 tapones por partido.
Carmelo Anthony (USA) 16.2 ptos, 4.8 rebs y 1.2 asists p.p 50% en triples (23/46)
Luis Scola (ARGENTINA) 18 puntos, 4.6 rebotes y 2.8 asistencias por partido.

Entrenador: Mike Krzyzewski (USA)

Y mi MVP particular se lo daría a LeBron James, quien ha confirmado que el cetro mundial del baloncesto es totalmente suyo. Por encima de los números ha sabido estar en un segundo plano y delegar la labor anotadora y ejecutora (esa que siempre luce más) en otros, especialmente Durant, y ha aparecido y se ha echado el equipo a la espalda en los momentos en los que el terrorífico tiro exterior yanqui no entraba. Ha dado una lección de liderazgo tranquilo, sin necesidad de acumular posesión de balón, ha trabajado en todos los aspectos del juego y en todas las posiciones, y ha demostrado que no hay faceta de este deporte que no domine. LeBron, pese a que algunos le tratan de ver como un paradigma de baloncestista moderno (y al que despreciar en comparación con los "old school"), en realidad sigue las coordenadas clásicas de jugadores como Oscar Robertson, "Magic" Johnson o Larry Bird, es decir, la de aquellos jugadores que rompen moldes y a los que hay que juzgar más allá de un determinado perfil físico o posición en el campo. En definitiva, la escuela de aquellos elegidos capaces de practicar el baloncesto en toda su complejidad. Si el baloncesto a día de hoy y en el año 2012 ha de tener un nombre, ese es el de LeBron James.  


El año de LeBron

jueves, 12 de julio de 2012

ESTADOS UNIDOS: SÓLO VALE EL ORO


A tan sólo 15 días del comienzo de los Juegos Olímpicos de Londres y por sugerencia de uno de nuestros lectores (ya que tenemos pocos hay que cuidarlos, pocos, pero eso sí, muy buenos, que es lo que importa) vamos a intentar hacer un repaso a las 12 selecciones en liza en el torneo baloncestístico. Comenzamos con los grandes dominadores del torneo y máximos favoritos a revalidar  el oro: Estados Unidos. 

Al hablar sobre las selecciones participantes en muchas de ellas nos vamos a encontrar con la circunstancia de que quizás no tengamos mucho que decir, y ello por dos razones bien distintas: o bien porque estemos hablando de una gran desconocida... o todo lo contrario. Es lo que ocurre con el equipo de Mike Krzyzewski, el mítico Coach K (ganador de cuatto títulos de la NCAA, entrenador en activo con mayor número de victorias en dicho torneo, y ganador del oro mundial y olímpico con la selección yanqui, es decir, una leyenda viva de este deporte), sus doce jugadores son de sobra conocidos por el aficionado. Todo ello pese a sufrir una serie de problemas en forma de renuncias y lesiones que han dado algún que otro quebradero de cabeza al seleccionador nacido en Chicago a la hora de configurar la plantilla definitiva. Evidentemente jugadores como Derrick Rose, Dwyane Wade, Crish Bosh o Dwight Howard son ausencias sensibles para este y para cualquier combinado del mundo, no obstante su potencial en cantidad y calidad es tal que vuelven a conformar un plantel que se presume varios peldaños por encima del resto, y tan solo España en su mejor versión sería capaz de plantarles cara y tener alguna opción de arrebatarles el oro.   


¡El Tío Sam os necesita!


Históricamente, hablar de la selección de baloncesto de los Estados Unidos de América es hacerlo de la historia de este deporte en los Juegos Olímpicos, y viceversa, claro. Es imposible analizar el torneo de la canasta en esta competición sin encontrarnos en todo momento al combinado de las barras y estrellas en lo más alto del podio, protagonizando finales, o al menos arañando el bronce. El dato por tanto es demoledor: nunca se han bajado del cajón cada vez que han participado en unos Juegos Olímpicos. Solamente el podio de Moscú 1980 presenta ausencia estadounidense, debido al boicot del país americano con su por entonces antagónica URSS (teniendo en cuenta que en la selección prevista había jugadores como Isiah Thomas, Rolando Blackman o Mark Aguirre ("Magic" y Bird ya eran profesionales aquel año) no cabe duda de que también hubieran rascado chapa). Ningún deportista estadounidense compitió en aquellos Juegos (los soviéticos les devolvieron la moneda ausentándose de la siguiente edición en Los Angeles, lo cual de alguna manera facilitó nuestra mítica plata olímpica del 84) De las quince ediciones en las que ha participado, se han colgado el oro en doce de ellas. Completa su excelso palmarés olímpico una plata y dos bronces, medallas que no obstante no han ocultado la tremenda decepción y sensación de "batacazo" para esas selecciones que no ganaron el máximo metal. Para Estados Unidos sólo vale el oro. Todo lo que no sea eso será considerado un fracaso, no hay término medio, y con ese nivel de exigencia y esa poca tranquilizadora presión sin margen de error vuelven a acudir a Londres. 


La gran ausencia del 92, tampoco pudo estar en el 80.


A lo largo de la historia hemos visto selecciones estadounidenses que brillan con luz propia en el recuerdo del aficionado. El combinado de 1960 que arrasa ganando todos sus partidos con una media superior a los 42 puntos liderada por jugadores como Oscar Robertson, Jerry West o Jerry Lucas. La del 84 con Jordan, Ewing, Mullin o Alvin Robertson. La de la última edición del 2008, de tan buen recuerdo para nosotros, ya con Kobe, LeBron, Wade, Paul o Anthony, y por encima de todas, el "regalo" histórico que supuso el inigualable "Dream Team" de Barcelona en 1992. Incluso su única plata es también histórica, en aquella mitica final de Munich 72, con la canasta final de Sergei Belov en un polémico desenlace que ponía punto y final a la tiranía y dominio absoluto que habían mantenido los yanquis hasta aquella fecha en esta competición. 

Por lo tanto hablamos de una selección que compite única y exclusivamente para ganar el oro. Más aún, como un Rafa Nadal en Roland Garros para quien perder un set ya es algo casi histórico, Estados Unidos no se puede permitir el lujo ya no sólo de caer en algún partido, incluso todo lo que no sea ganar sus encuentros por una cierta diferencia será considerado un desastre para muchos de sus compatriotas. 

Como decimos, Krzyzewski no lo ha tenido fácil en esta ocasión para poder componer el puzzle, y ello incide en cierta debilidad en el juego interior, donde sólo Tyson Chandler acude como pivot puro (aunque lo mismo sucedió en el mundial de Turquía y se colgaron el oro con una facilidad pasmosa, o incluso en los Juegos de Pekin sólo Howard era realmente un "cinco", de modo que es algo con lo que han sabido lidiar recientemente), por contra, su juego exterior, se antoja prácticamente imbatible, pero mejor echemos un vistazo al equipo por líneas: 

BASES: Dificilmente podrían llevar una terna mejor (quizás con la entrada de Rajon Rondo y claro, Derrick Rose), Chris Paul, Deron Williams y Russell Westbrook son tres superestrellas capaces de anotar y dirigir con maestria y a partes iguales. El mayor peso lo llevará ese pequeño gigante que actualmente lleva la batuta en Los Angeles Clippers, un Chris Paul quien es posiblemente el mejor jugador por debajo del 1.90 que ha dado este deporte desde Isiah Thomas. Lo tiene todo. Excelente visión de juego, capacidad para adaptarse a cualquier ritmo de juego (mejor en el ritmo alto, como suele ocurrir con los grandes bases), gran selección de tiro, lo cual hace que sin ser un tirador compulsivo sea una eficaz vía anotadora para cualquier equipo, y una endiablada rapidez de manos y piernas para defender, presionar y robar balones. Williams podría ser un tipo de base intermedio entre Paul y Westbrook, con mayor facilidad anotadora que el de los Clippers, pero también con un perfil de juego de base puro, y Westbrook es un portento físico, casi imparable cuando afronta el camino hacia canasta. Peor director que sus dos compañeros de selección, pero será un diabólico revulsivo en algunos (los menos y muy improbables) momentos en los que el equipo se atasque y necesita mayores dósis de individualidad. En definitiva, una línea prácticamente inmejorable. Se divertirán, y divertirán al aficionado con su eléctrico juego.   


Chris y Deron: uniendo fuerzas.


ALEROS: Es cierto que su trío de bases parece inmejorable, pero aún así, el auténtico punto fuerte de esta selección, en base a cantidad, calidad y polivalencia, es el de las alas. Todo ello aún sin contar con una de sus estrellas más reconocibles como es Dwyane Wade, lo cual en cierta manera puede suponer un “alivio” para Coach K con un ego menos al que alimentar a base de números individuales (aunque no debería ser así simplemente con ver la actitud de Wade en las pasadas finales, cediendo inteligentemente protagonismo y liderazgo en cancha a un LeBron James consolidado ya como mejor jugador del momento), dicho así parece todo rodado para una natural convivencia en pista entre las dos estrellas más mediáticas de este combinado: Kobe Bryant y LeBron James, pero sin duda Durant reclamará su merecido papel (recordemos además que fue el líder de la selección campeona en el mundial de Turquía ante la ausencia del resto de grandes figuras) Carmelo Anthony, jugador acostumbrado a recibir el brillo de los focos, tendrá que adaptarse a un rol por detrás de estos tres genios, aunque posiblemente arañará minutaje jugando de “cuatro”, como ya hiciera en los Juegos de Pekín. Aquí es donde entra en juego la polivalencia del equipo USA, ante la posible debilidad interior, Anthony, LeBron o Kevin Durant con su envergadura e interminables brazos, actuarán en no pocas ocasiones de falsos cuatros. Andre Igoudala y James Harden, mejor sexto hombre la pasada temporada en la NBA, presumiblemente ocuparán un rol más residual, sobre todo el jugador de Oklahoma, menos intenso en defensa que el alero de Philly, aunque su nada desdeñable 39% en triples el pasado curso le apunta quizás como el Michael Redd de los pasados Juegos, listo para entrar en acción ante los posibles apuros frente a defensas zonales. 


Illuminati Mamba


PIVOTS: Aunque parezca increíble, en Estados Unidos también podemos encontrar un punto débil, y un pequeño rayo de luz y esperanza para que no conviertan el torneo en una exhibición de dominio implacable. Un único “cinco” como Chandler no parece suficiente argumento como para pensar que no vayan a sufrir por dentro. Lo bueno para Krzyzewski es que el pívot de los Knicks tiene bien claro cual va a ser su rol en el equipo. No va a pedir balones en ataque, y será la gran baza defensiva del combinado (estamos hablando del elegido mejor defensor de la pasada temporada, aunque en mi opinión lo hubiera merecido más Serge Ibaka), a su lado tendrá a dos enormes ala-pivots como Griffin y Love. Del barbudo jugador de Minnesota somos fans declarados en este blog, aunque la mayor rutilancia mediática de Griffin quizás le confiera la titularidad por delante del sobrino de los Beach Boys. Blake es el moderno Juggernaut, el increíble Hulk del universo NBA, absolutamente imparable en cuanto ejecuta el pick&roll frontal con su compañero en los Clippers Chris Paul, pero Kevin es un baloncestista mucho más completo, abnegado en defensa, incansable en el rebote, y con una gran variedad de recursos ofensivos, entre ellos un tiro exterior a la altura de cualquier alero o escolta. No obstante pueden (y deben) sufrir ante pivots como Marc Gasol o Serge Ibaka.   


¡Cariño, haz la masa!


En resumidas cuentas, la gran favorita. Todo lo que no sea colgarse el oro sería una de las grandes sorpresas de los Juegos Olímpicos, incluso aún cayendo con la única selección que por calidad y trayectoria reciente pudiera disputarles el favoritismo. Nos referimos, como no, a España, aunque lógicamente, de eso hablaremos una próxima entrada. 

PLANTILLA: 

ESTADOS UNIDOS

Jugador
POS
ALT
AÑO
Equipo
4
Tyson Chandler
Pívot
216
1982
New York Knicks (NBA)
5
Kevin Durant
Alero
206
1988
Oklahoma City Thunder (NBA)
6
LeBron James
Alero
203
1984
Miami Heat (NBA)
7
Russell Westbrook
Base
191
1988
Oklahoma City Thunder (NBA)
8
Deron Williams
Base
191
1984
Brooklyn Nets (NBA)
9
Andre Iguodala
Alero
198
1984
Philadelphia 76ers (NBA)
10
Kobe Bryant
Escolta
198
1978
Los Angeles Lakers (NBA)
11
Kevin Love
Pívot
208
1988
Minnesota Timberwolves (NBA)
12
James Harden
Escolta
196
1989
Oklahoma City Thunder (NBA)
13
Chris Paul
Base
183
1985
Los Angeles Clippers (NBA)
14
Blake Griffin
Ala-pívot
208
1989
Los Angeles Clippers (NBA)
15
Carmelo Anthony
Alero
203
1984
New York Knicks (NBA)

Posible quinteto titular:                                           Segunda unidad: 

Paul                                                                         Williams
Kobe                                                                        Westbrook
LeBron                                                                     Durant
Griffin                                                                       Anthony
Chandler                                                                  Love 

Papel secundario: Harden e Igoudala.