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viernes, 30 de diciembre de 2011

IT WAS A VERY GOOD YEAR

Hola amigos, ante todo me gustaría disculparme por la larga ausencia a la que ha sido sometido este blog en los últimos días. Sencillamente se trata de que tampoco somos ajenos a todo lo que significan estas fechas, y hemos tenido una pequeña desconexión y periodo vacacional de todo tipo. Intentaremos recuperar nuestro ritmo habitual en breve.  
Simplemente queremos desearos a todos un estupendo año 2012 y que el baloncesto siga haciéndonos tan felices. Realmente el listón que deja este año es difícil de superar. Ha sido un año fantástico para este deporte a nivel global, y por supuesto a nivel nacional. En lo concerniente a España, el calificativo de sobresaliente se queda corto, muy corto.  
Nada menos que nueve medallas son la cosecha de nuestras distintas selecciones nacionales durante este año próximo a concluir. Allá donde hemos ido hemos competido y hemos rascado chapa. Solamente una decepción, las chicas de José Ignacio Hernández en el europeo senior absoluto, después de cinco máximos torneos continentales sin bajarnos del podio, en esta ocasión no sólo nos quedamos fuera de la lucha de las preseas, si no que además sin opciones de disputar los JJOO de Londres con todo lo que ello representa. Enorme borrón y gran batacazo, que aún así no empaña un resultado global fantástico que confirma a nuestro baloncesto como el que mejor trabaja este deporte desde abajo. La guinda, evidentemente, la ha puesto una vez más la senior absoluta de la mano de Scariolo en el banquillo y los indiscutibles liderazgos en la cancha de Navarro y Pau Gasol, esos dos ganadores compulsivos que detestan perder hasta a las chapas.
¡Lo hicieron de nuevo!


Es momento por tanto también de hacer resumen y balance del año y reconocer a quienes más han brillado en este año que cierra, dentro de nuestras fronteras y fuera de ellas. Hoy de momento nos centraremos en los nombres nacionales que creemos que por distintos motivos hay que destacar cuando se habla del 2011 baloncestístico. 
Respecto a lo más importante del juego, los actores principales, los responsables de nuestro disfrute y placer estético de la contemplación del juego, esto es, los jugadores, dos nombres sobresalen en mi opinión en nuestro país. Juan Carlos Navarro y Marc Gasol clausuran un año que difícilmente olvidarán gracias a como les ha sonreído el éxito. Del genial escolta blaugrana poco podemos decir ya que no sea repetirnos hasta la saciedad. Agota los calificativos. Su 2011 ha sido impresionante, dentro de una carrera ya larga en la que nos sigue ofreciendo recitales que invitan a nuestro asombro. La única espina que le queda es no haber podido llevar a su club hasta la Final Four en la que eran además anfitriones, cayendo en la ronda ante los a la postre campeones Panathinaikos de Zelko Obradovic. Por lo demás si “La Bomba” echa la vista atrás, puede darse más que satisfecho con el botín conseguido este año. En Febrero conquistó su quinta Copa del Rey frente al eterno rival madridista precisamente en feudo blanco. No tuvo piedad meses después del sorprendente Bilbao Basket para liquidarlos en unas finales de las que fue MVP y le sirvieron para levantar su sexto título de liga. Afrontaba el verano con la idea y obligación (porque un jugador de su propia exigencia siempre acude a cualquier torneo obligado a ganar) de revalidar en Lituania el oro europeo de Polonia, y sus exhibiciones aún figuran en la retina del aficionado, colgándose nuevamente el metal más preciado acompañado además del MVP, una de las pocas distinciones individuales que le faltaban a este insaciable depredador de triunfos. Finalizaba el verano en lo más alto del baloncesto europeo, pero como si de una canción de Julio Iglesias se tratase, comenzaba la nueva temporada dispuesto a que la vida fuera igual, anotándole 24 puntos al Real Madrid en la final de la Supercopa. Nuevamente título y MVP (por tercera vez consecutiva en este caso) Aún le quedaba tiempo para ser noticia una vez más, convirtiéndose en el máximo anotador histórico de la Euroliga, antes de padecer una microrotura en su pie izquierdo que le ha obligado a tomarse un merecido descanso, cosa que sin duda no le debe agradar en absoluto, dado su ambición inagotable y su hambre desmedida cuando se trata de jugar… y ganar. Lo dicho, año para enmarcar el del escolta de 31 años que vive una madurez deportiva que esperemos se prolongue en el tiempo, por el bien de nuestro baloncesto. 
Juan Carlos I, el auténtico monarca español.


El otro gran nombre propio que creemos hay que recordar a la hora de hablar del 2011 es el de Marc Gasol. Su evolución a pasos agigantados en la mejor liga del mundo es ciertamente notable, y con ello está arrastrando hacia la elite a unos Memphis Grizzlies a los que por primera vez en su historia se les empieza a ver como un equipo serio, competitivo, y con opciones de progreso. Precisamente su equipo ha sido una de las revelaciones del año, volviendo a unos play-offs que no conocían desde hacía cinco temporadas, cuando eran liderados por su hermano Pau. Pero en esta cuarta ocasión que han alcanzado post-temporada no se han conformado con ello, y por primera vez en su historia han pasado de ronda, eliminando a nada menos que los San Antonio Spurs de Duncan, Parker, Ginobili, y el militar Popovich, todo ello con una de sus grandes estrellas, quizás la mayor, Rudy Gay, lesionado. Y aún después de esta hazaña fueron capaces de llevar su serie contra unos aspirantes al anillo como Oklahoma hasta siete partidos. Se quedaron a las puertas de una gloria mayor, pero su temporada fue igualmente brillante. Los oseznos de la ciudad de Tennesse han sido de esta forma una de las sensaciones del año, con una demostración de juego compacto y en equipo bien orquestado por un Lionel Hollins que con justicia se ha convertido en uno de los técnicos más reconocidos y valorados en la actualidad. El mediano de los Gasol finalizaba el curso como agente libre restringido y como posiblemente el hombre alto más apetecible de toda la NBA en una posición que en los últimos tiempos no encuentra, bien por lesiones, bien por limitaciones de los propios jugadores, referentes claros: la del center puro. En cuanto llegó la primera oferta firme por Marc (55 millones de dólares por 4 temporadas puso Houston sobre la mesa), su franquicia no dejo lugar a dudas sobre la confianza que tienen en el pívot catalán. 58 millones de dólares por 4 temporadas, es decir, lo máximo permitido para un jugador de tres años de carrera. Por otro lado, ha vuelto a ser pieza clave de nuestro combinado nacional formando parte una vez más del equipo campeón de Europa, demostrando ser uno de los pivots de todo el mundo más completos y con mayor sentido del juego, y que no cesa de evolucionar (verle dar asistencias hoy día con sus 2.16 es una pasada)… a punto de cumplir 27 años a finales del próximo Enero, Marc Gasol tiene sobrados motivos para recordar este 2011 como un gran año deportivo para él. Que siga creciendo.  


Marc se hizo fuerte ante los Spurs

Pero aparte de Navarro y Marc muchos otros jugadores han sido protagonistas este año que cierra. Por supuesto hay que hablar de Pau, siempre Pau. Pese a que pueda parecer que vive los momentos más amargos de su carrera tras el intento de trade frustrado propuesto por su franquicia, a pesar de la sensación de no sentirse querido y valorado en un club al que ha llevado a ganar dos títulos de la NBA, y aún hablando de una temporada pasada decepcionante con la eliminación en POs a manos de los posteriormente campeones Mavericks de Dallas, pese a todos esos sinsabores, Pau cierra otro buen año de baloncesto, jugando su cuarto All-Star Game en su Staples Center, finalizando la temporada regular con números de auténtico crack (18,8 puntos y 10,2 rebotes por partido) y liderando (o co-liderando, si prefieren, junto a Navarro) a nuestra selección hacía el oro de Lituania, ya que aunque el MVP haya sido para “La Bomba” y sus exhibiciones a partir de los cruces nos llevaron en volandas hacía el triunfo final, lo cierto es que tanto por regularidad como por números, Pau volvió a ser el “jefe” de la selección, ese que nunca se arruga y se pone la camiseta roja con un solo objetivo: ganar. Que nadie lo dude, Pau sigue en la cima del baloncesto mundial, y pese al dubitativo comienzo lagunero en esta temporada, el mayor de la saga Gasol ya empieza a ofrecer nuevamente su auténtico rendimiento, pese al pasado reciente que le situaba fuera de la franquicia, teniendo que, una vez más, volver a alternar labores de 4 y de 5 por las “cosas” de Andrew Bynum, y volviendo a pegarse con todos los pivots rivales.


Pau en su habitat natural: entre las estrellas.

Serge Ibaka por su parte puede recordar el 2011 como el año de su consagración, siendo parte fundamental y titular en unos Oklahoma City Thunder lanzadísimos hacia lo más alto y al que no pocos analistas consideran esta nueva temporada como unos candidatos firmes y sólidos al anillo. Pero sobre todo lo recordará por haber conseguido su ansiada nacionalidad con su patria adoptiva que es ya su patria deportiva, la nuestra, demostrando una perfecta adaptación dentro del grupo baloncestístico nacional. No pudo tener mejor debut con nuestra selección que este pasado Campeonato de Europa, el mismo día que cumplía 22 años lo celebraba enfrentándose a Francia en la final, viéndose enfrente de pivots NBA como Joakim Noah o Kevin Seraphin dejó una pequeña exhibición para el recuerdo, colocando cinco tapones… ¡en 3.43 minutos de juego!, un registro histórico que dejó tiritando a los galos, y al ilustre padre de Noah, quien recientemente ha tenido una lamentable salida de tiesto acerca de nuestro deporte. También ha sido protagonista Ricky Rubio, quien con 21 años decide por fin dar el salto a la NBA, convirtiéndose en el décimo español en jugar en la mejor liga del mundo, ¡quién nos iba a decir hace un par de décadas, allá por el 91, cuando un tal Michael Jordan sembraba el pánico por las canchas estadounidenses que 20 años después cerraríamos el año viendo debutar a nuestro décimo jugador español recibido además con honores de estrella!  
Ricky es el mejor exponente de la generación de jóvenes jugadores españoles, el base de 1990 lidera desde hace años la nueva camada de talentos nacionales, llevando ya años instalado en la elite y devorando títulos a una velocidad que ni siquiera conocieron los más grandes de Europa, llámense Drazen Petrovic, Sabonis o Kukoc. Tan sólo cuatro meses más joven que Ricky es Nicola Mirotic, otro de los grandes protagonistas del año que toca a su fin. Consagrado en la primera plantilla del Real Madrid a finales de la temporada pasada, en ésta se erige descaradamente como el joven líder que a base de descaro, trabajo, y un talento descomunal esta sección de baloncesto llevaba tiempo reclamando, firmando en este comienzo de curso varias actuaciones memorables, sobre todo en Euroliga, donde ha sido designado mejor jugador de Diciembre y ya ha sido MVP una jornada alcanzando 33 de valoración. Entre medias un verano en el que destrozó literalmente a todo rival que se puso en su camino en el Europeo Sub20 de Bilbao. Sin duda alguna, el veinteañero de moda. Año para enmarcar el suyo. 


El mejor de su generación.

Pero no acaba en Mirotic la cosa, si vamos más allá encontramos nombres que cada vez van sonando y sonarán más al aficionado, los Josep Franch y Joan Sastre (20 años), Alex Abrines, Jaime Fernández y Dani Diez (18 años), o incluso Ilimane Diop (16 años), aseguran la pervivencia del baloncesto español en lo más alto para tiempos venideros. Son sólo unos nombres, pero créannos, hay muchos más. 
Respecto a los banquillos, una vez más el gran triunfador ha sido Xavi Pascual, quien al igual que a Navarro sólo le puede amargar el turrón el recuerdo de la Euroliga, porque en todo lo demás han ganado y convencido. Habrá quien diga que con esa plantilla así cualquiera (y ahí hay que reconocer el trabajo de otro grandísimo hombre de baloncesto como Chichi Creus confeccionando un equipo campeón que ha sido capaz de sobreponerse constantemente a las adversidades y ausencias, cierto que a golpe de talonario, pero también de buen ojo y sobre todo de mucho sentido común, algo de lo que por desgracia han parecido carecer en la Casa Blanca últimamente para desconsuelo de los abnegados aficionados madridistas), pero lo cierto es que no son pocas las veces que hemos visto proyectos multimillonarios y plagados de grandes nombres, tanto en las pistas como en los banquillos, fracasar estrepitosamente, luego es justo reconocer el trabajo de un Pascual que busca mantener la exigencia ganadora de su conjunto y convivir con la rutina del éxito, algo que no es tan fácil si tenemos en cuenta lo poco que han durado los ciclos ganadores en el baloncesto europeo y mundial en los últimos tiempos.   
Pero títulos y resultados al margen, hay dos entrenadores a los que creo que hay que hacer una especial mención ahora que se acaba el año y tenemos reciente el comienzo de esta temporada. Hablo de Pablo Laso y Alejandro Martínez. Dos técnicos, uno en Liga Endesa y otro en LEB Oro, que han devuelto al baloncesto al plano del que no debió salir nunca: el del espectáculo y la diversión para el espectador. Ese tipo de juego que jamás se debió abandonar y que fue asesinado por entrenadores obsesionados con ganar de cualquier manera, castigar el fallo del jugador, cortar las alas de la imaginación, ahogar el juego a base de pizarrazos, viviendo constantemente en el enfado baloncestístico, una puñalada a un juego que más que ningún otro ha vivido siempre consagrado a la alegría del espectáculo. Ese tipo de entrenadores hicieron algo imperdonable: echar a los espectadores de las canchas. Un deporte que había vivido una fantástica explosión mediática en los 80 veía a mediados de los 90 como se convertía en un ejercicio insoportablemente resultadista. Laso y Martínez, pese a parecer ese tipo de técnicos a los que erróneamente se llama “de perfil bajo” (cuan engañoso es eso que llaman “personalidad” vista desde la distancia… un bluf hipnotizante para el aficionado que se deja deslumbrar por el brillo fácil de un nombre ilustre), han recuperado en las dos máximas categorías de nuestro baloncesto el gusto por el baloncesto de ritmo alto y posesiones cortas, buscando sobre todo que el rival no esté armado atrás antes que preocuparse por amasar la bola obsesionados con no perderla, como si llegar al final de la posesión sin haber lanzado a canasta fuera un preciado tesoro táctico. 
No obstante si hay un técnico al que desde este blog queremos ensalzar en este año que termina no es otro que Lucas Mondelo. Nombre que injustamente no dirá nada a muchos aficionados, aunque sin duda si convendrá conmigo en que ha sido uno de los entrenadores del año, o quizás el entrenador del año, ese aficionado que gusta de seguir el baloncesto en toda su extensión. El motivo de su ostracismo es simplemente que se trata de un entrenador de baloncesto… femenino. Pero lo de este tío es de traca, de verdad. El pasado año hace al Perfumerías Avenida campeón de la Supercopa, de la liga, y de la Euroliga, patinando sólo en la Copa de la Reina. Pero es que lo de la Euroliga es punto y aparte, superando en la Final Four primeramente a Ros Casares y en la gran final al Spartak de Moscu. Es decir, pasó por encima de equipos que triplican su presupuesto. Para que la fiesta no termine comienzan esta temporada ganando las dos supercopas en juego, la de Europa y la de España. La continental además en una espectacular final ante el Elitzur Ramla israelí que se resuelve por un concluyente marcador de 95-72, marcador que debiera hacer sonrojar a muchos técnicos de baloncesto masculino, esos que juegan “a no perderla”. 95 puntos en una final europea un equipo de baloncesto femenino. Sin duda alguna Salamanca vive un sueño y un pequeño gran milagro de la mano del gran Mondelo.  


Lucas Mondelo, el hombre del milagro.

Pero el entrenador catalán también ha tenido su verano, y como no, también llegó a lo más alto. La FEB le encomendó el trabajo de dirigir a la selección femenina Sub20 en el Europeo de Novi Sad, un torneo en el que a priori luchar por las medallas ya era un éxito. Pero Mondelo tenía entre ceja que, a pesar del favoritismo de las anfitrionas serbias, o de Rusia, el oro era posible a base de trabajo duro, intensidad defensiva, y sacrificio conjunto. El resultado fue un torneo impecable con nueva partidos que se contaron con victorias, y sobre todo esa inolvidable semifinal frente a Serbia, la gran favorita, una paliza final por 38-75 que nos hizo ver que algo grande, muy grande, estaba pasando con estas chicas, y sobre todo con esta especie de loco visionario de los banquillos que es Mondelo. Estamos hablando de un personaje baloncestístico extraordinariamente rico en conceptos e ideas. Un filósofo, un enorme motivador y un gran comunicador. Leerle o escucharle hablar de baloncesto es realmente un gran placer, busquen cualquier entrevista suya publicada por esas webs de Dios, y verán que es mucho más que un entrenador de baloncesto. Su consigna está clara, el equipo por encima de las individualidades, y gracias a ese concepto, las individualidades brillarán (Queralt Casas fue MVP del citado Campeonato de Europa) Mondelo es en definitiva uno de esos hombres que engrandecen este deporte elevándolo a la categoría de juego coral y sinfónico. Una especie de Guardiola trasladado a la canasta. Sin duda, uno de los hombres del año. 
Este ha sido nuestro pequeño, pequeñísimo repaso, al mundo del baloncesto en nuestro país este año que finaliza. Hacer un balance realmente completo y exhaustivo en un año tan increíblemente positivo para nosotros, sería una tarea leonina que, tratándose de un hobby, nos parece exagerado acometer. 
Que el 2012 sea al menos igual de bueno que éste para todos los amantes de nuestro deporte favorito, y recuerden, nada hay más divertido que meterla.   



3 comentarios:

  1. Me da que te gustará, amigo Pepe. Aprovecho además para enviarte mis mejores deseos.

    http://www.jotdown.es/2011/12/gonzalo-vazquez-lazarillo-de-goles/

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  2. No había visto tu mensaje, Gonzalo, y corrí hoy a felicitarte el año en yahoo eurosport, ya que notaba que me faltaba algo por hacer en estas horas finales... me apunto el enlace, no sabía que también escribías en Jot Down, buenísima noticia... reitero mis felicitaciones para este año venidero, que sigamos disfrutando... ¡y me largo corriendo a la cena!

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