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lunes, 24 de septiembre de 2012

EXALTACIÓN


EQUIPO



Ya tenemos el primer campeón del primer título en juego de la temporada 2012-13. El Real Madrid se toma cumplida revancha de la última final ACB, y de la propia final de la Supercopa del pasado año. Como ya sabrán en este blog nunca hemos ocultado nuestros colores, nuestro madridismo irredento (por mucho número de lectores que nos haga perder tal confesión realizada desde el nacimiento de esta página), por lo que comprendan que esta entrada la realicemos desde el subjetivo prisma del equipo de Pablo Laso. Ya habrá tiempo de hablar de otros clubes, especialmente el Barcelona, a cuyos seguidores les pediría paciencia y mesura después de la derrota. Seguirán estando arriba y no deben hacer juicios precipitados. 

Pero por muy madridistas que seamos, ante todo somos amantes del baloncesto, y ese amor y pasión por el deporte más bello y espectacular jamás conocido es lo que intentamos transmitir desde estas líneas. Por eso creemos que la final de ayer fue, una vez más y como viene sucediendo últimamente cada vez que se enfrentan estos dos equipos, un triunfo rotundo del baloncesto a su mejor nivel. Una exaltación del juego llevado a un escenario donde no puede caber el miedo al fallo ni la especulación con el luminoso. A tiro limpio, para deleite del aficionado. No cabe duda de que el joven seguidor que haya visto un partido como el de ayer habrá visto reforzado su primaveral amor por este deporte, pero los que tenemos ya una edad, encuentros como ayer casi nos hacen brotar la lágrima si recordamos como aún no hace demasiado tiempo un buen puñado de entrenadores rácanos y unas peligrosas tendencias resultadistas marcando la moda a seguir nos condenaban a partidos donde el ladrillo aplastaba la seda, los puntos llegaban con cuentagotas, los bases amasaban el balón segundos y segundos sin que nada relevante sucediera, el pase no fluía, y nadie se atrevía a echarse una carrera a la canasta contraria por miedo a convertirse en el favorito objeto de las iras desde el banquillo. Evidentemente estos partidos, estas finales, también conocían un ganador, un capitán que levantase la copa en juego, y un entrenador (muy a menudo con apellido acabado en -ic) que salía reforzado y se nos seguía vendiendo como paradigma del ganador y del coleccionista de títulos, capaz de ganar cualquier título en cualquier club en cualquier lugar del mundo, aún a costa de secuestrar el juego, porque habíamos transformado el baloncesto en eso, en un juego donde para ganar más que expresar y desarrollar tu talento sobre la pista se trataba de anular el del rival, y destruir, evidentemente, es mucho más sencillo que crear.  

A esto nos condenaban hasta poco a los aficionados.Marcador definitivo del  Benetton-Limoges, final de Euroliga a principios de los 90. 


Todo aquello parece ya felizmente olvidado, un mal recuerdo, una pesadilla pasada. Y en parte el gran responsable es Pablo Laso, quien desde el principio imprimió un carácter en cierta manera heredado de su época como jugador, cuando era uno de los bases más vertiginosos de nuestro baloncesto (y recuerden que estamos hablando del máximo asistente histórico de la ACB), un estilo de juego de ritmo alto y posesiones cortas, en el que el objetivo es atacar antes de que la defensa rival esté formada por mucho riesgo que ello conlleve. Y el estilo, se ha demostrado, funciona. De momento en competiciones oficiales cuatro finales y dos títulos. La única espina clavada puede ser en Euroliga (que aún así se concluye con un buen balance 12-4 y quedamos fuera por la lamentable bajada de brazos frente al Bilbao Basket que nos condena a perder el average con los vizcaínos quienes finalmente si pasan de ronda) Gracias de nuevo, don Pablo, por habernos traído de vuelta el baloncesto bajo estos parámetros de espectáculo. Ya ni recuerdo cuantas veces te las hemos dado desde aquí, y espero que esta no sea la última. 

Y vayamos al torneo en sí. Por mucho que se trate de un torneo menor, y que no permite sacar demasiadas conclusiones debido al momento de la temporada en que se lleva a cabo, creo que es un torneo bonito, con una buena cobertura mediática, y que además nos ha traído el feliz regreso a los micrófonos del gran Manel Comas. Una especie de fiesta de bienvenida a la nueva temporada, el primer baile del nuevo curso, un reencuentro entre los viejos y conocidos alumnos, que reciben con los brazos abiertos a los recién llegados, y observan atónitos el regreso de alguno que les dejó hace años y vuelve con más ganas de bailar con ellos que nunca (Rudy Fernández) Por otro lado este torneo era un muro con el que Madrid se chocaba en los últimos años y no había sido capaz de llevárselo a las vitrinas dentro de este actual formato. De modo que para mí esto es un título con todas las letras y otro triunfo de Laso y su apuesta. En lo individual Rudy Fernández confirma su firme liderazgo con Mirotic de brillante escudero. Ambos jugadores resultaron fundamentales y diferenciales para llevarse el título. El hispano-montenegrino fue el mejor y más constante en semifinales frente al CAI Zaragoza, en un partido donde Rudy estuvo discreto, en un segundo plano, y se permitió el lujo de abusar del tiro exterior sin buena selección en unos momentos en los que la ventaja era realmente amplia. Una ventaja a la que se llegó gracias a un gran tercer cuarto con Sergio Rodríguez y precisamente Rudy llevando el mando y con Slaughter apuntándose a la fiesta gracias a su sociedad con el Chacho. Pero Rudy es de esos jugadores que no ofrece dudas, puede fallar dos triples seguidos en una semifinal cuando vas 15 arriba, pero en la final del día siguiente deja claro su rol desde el primer momento anotando sus dos primeros lanzamientos desde la distancia en apenas dos minutos. La final del Madrid fue prodigiosa y hay que sumarla a la al menos decena de partidos de guardar en videoteca que realizó el equipo de Laso la pasada temporada. 95 puntos, abriendo y cerrando con 30 puntos por cuarto en los primer y último parciales. En este inagotable torrente ofensivo hay que destacar también el nombre propio de Jaycee Carroll, apareciendo como jugador de rotación y siendo capaz de dejar una tarjeta de visita en el partido casi paranormal. 17 puntos... ¡en 17 minutos! Pocos jugadores pueden sentirse más favorecidos del estilo propuesto por Laso que el genial escolta de Laramie, capaz de dinamitar cualquier defensa rival con un simple escorzo, una finta o su capacidad para armar el brazo tras bloqueo. Con posesiones en algunos momentos por debajo de los diez segundos resulta comprensible el alcanzar producciones ofensivas como las de Carroll, siendo capaz de anotar a punto por minuto. Recordemos que en la pasada final de Copa del Rey este mismo jugador y frente al mismo rival llevó sus excelencias ofensivas al máximo nivel y hasta el límite de lo humanamente posible siendo capaz de anotar 22 puntos en un periodo de 12 minutos. Si al bueno de Vinnie Johnson, a quien recordarán sin duda los seguidores de los Detroit Pistons, lo apodaban con acierto "el microondas" por su facilidad para producir en cuanto ponía un pie en pista por mucho que se hubiera "enfriado" en el banquillo, no encuentro que calificativo pudiera recibir el pistolero mormón.    

Rudy ya gana títulos, individuales y colectivos.


Lo cierto es que a día de hoy, por mucho que a algún jurásico anclado en el baloncesto de hace 30 años le cueste reconocerlo, las rotaciones son fundamentales. La filosofía de entrenadores que han hecho grande nuestro basket en los últimos años, tal es el caso de García Reneses, Pepu Hernández, Joan Plaza o Xavi Pascual, se basa en una intensidad de juego en la que es necesario que todo jugador dé el 100% una vez en pista, y evidentemente dar el 100% durante 40 minutos seguidos parece imposible para el cuerpo y la mente humana. Por ello y en busca del rendimiento colectivo y el mejor juego coral posible, un partido del nivel como la final presenciada ayer ha de disponer de diversos protagonistas que aparecen y desaparecen de escena constantemente. Cuantos más actores tenga la obra, y más brillantes sean sus líneas de diálogo, mayor disfrute para el espectador. 

En ese sentido sin duda el Barcelona hubiera necesitado de una mayor aportación de Lorbek, un tanto decepcionante y quien pareció querer anularse con Mirotic a la baja. Si digo a la baja es porque soy de los que opina que hablamos de los dos mejores “cuatros” de Europa hoy día, y un duelo que concluye con 14 puntos y 3 rebotes por parte del esloveno, y 11 tantos y 4 rechaces por lado del madridista, creo que podemos calificarlo de discreto. Excelente Ingles como referente ofensivo por la baja de Navarro (a la que con gran dolor de corazón, debemos admitir que nos vamos a tener que ir acostumbrado bastante a partir de ahora… si Navarro quiere prolongar su carrera va a empezar a tener que estar, como se suele decir, “entre algodones”), y bien Rabaseda  compensando el mal partido de un Mickeal al que definitivamente Carlos Suárez le ha tomado la medida. Huertas brilló en ataque pese a su mal día en el tiro gracias a sus espectaculares conexiones de tradicional pick&roll con Jawai, y con Sada en pista el Madrid vivió sus peores minutos y su mayor colapso ofensivo (segundo cuarto) Tomic y Slaughter por su parte se diluyeron en la tensión de su duelo posiblemente sabedores de que era un partido en el que iban a sentirse estrechamente observados por la audiencia. El pívot que deja el Madrid para fichar por el máximo rival frente al único fichaje interior (por el momento) del equipo blanco hasta la fecha. Un equipo blanco que compensa su escaso poder interior (Begic también flojito ayer) con un endiablado ritmo de juego gracias a la batuta de los dos sergios. El Chacho, con sus intermitencias y despistes, aún así fue una vez más el jugador de cuyas manos salió el mejor juego blanco y las acciones más brillantes. Llull, más constante, fue un martillo pilón en ataque que no dudó en irse hacía el aro rival en cada ocasión que vio campo abierto. Draper comprendió ayer la triste realidad de su rol de tercer base, con los dos internacionales absolutos por España imprimiendo este tipo de juego, su papel parece que no pueda ir más allá de un especialista para partidos en los que el equipo se vea obligado a posesiones largas y ataques de cinco contra cinco. Mala noticia para el pequeño Dontaye, pero buena para los aficionados. El Madrid no renuncia a su estilo de la temporada pasada.   

Pese a todo esto, y como parte de un masoquismo intrínsecamente madridista, uno ve con cierta desolación como la que es la propuesta más atractiva en muchísimo tiempo y una de nuestras plantillas más ilusionantes en varios años, no acaba de convencer al común del aficionado ni se valora como debiera. El madridista nunca está contento con lo que tiene. En este club (y hablo sólo en el tema baloncestístico) se lleva años pidiendo la cabeza de Felipe Reyes (ayer nuevamente notable en el aporte colectivo), de Sergio Rodríguez se decía que se le había olvidado jugar al baloncesto con 25 años, que Carlos Suárez (enorme trabajo ayer con nada menos que Pete Mickeal) no tiene nivel para este club (¿pero alguien se para realmente a fijarse todo lo que aporta el alero de Aranjuez en rebote, defensa, trabajo sucio, etc?)… el público se levanta de sus asientos cada vez que Llull culmina una de esas jugadas de “Llull contra el mundo” pero le machaca sin piedad cuando ese mismo arrojo le lleva al fallo. Por mucho que un jugador como Marti Pocius sea el héroe en todo un Palau Blaugrana, a los dos días vuelve a la realidad de que es otro de los jugadores “sin nivel” dentro de esta plantilla que algunos piensan que ha confeccionado un mono borracho (que miren la del primer año de Messina, aquello era estar de ácido directamente para configurar un roster como aquel), con unos directivos que no tienen ni idea, y por supuesto, un entrenador de perfil bajo, ¡y encima español! Allá pues quien no quiera, o no sepa, disfrutar esto, y se lo despache con un “son muy malos pero el Barça es peor… Laso es un desastre pero Pascual lo es más”, como si no pudieran concebir un baloncesto de tanta pureza e inocencia ofensiva, un espectáculo mágico en busca de la diversión y felicidad, y este deporte tuviera que ser un indescifrable y complicado galimatías con enrevesadísimas tácticas que no hacen si no embrutecer el talento natural de muchos jugadores. Ellos se lo pierden, porque la realidad indica que estamos ante un Madrid brillante en el que todos valen, todos cuentan y todos suman. Las estrellas y los obreros. Los que la clavan desde fuera y los que se parten la cara en el rebote. Los que miran el aro rival compulsivamente, y los que siempre tienen en mente la búsqueda del compañero. Los que juegan 35 minutos, y los que juegan 5. En definitiva, el Madrid de Laso. El Madrid de los buenos tiempos… esos que están de vuelta. 

Y ahora llega Hettsheimer, para seguir sumando.

We're a happy family

2 comentarios:

  1. A mi me gustaría destacar una cosa, la apuesta decidida y firme de la actual directiva blanca por el baloncesto, que rubrican con su presencia en el palco cada vez que hay partido importante, cosa que no hace la culé pareciendo que han abandonado la sección para dedicarse al fútbol y la política exclusivamente. Y digo todo esto admitiendo que Florentino no es santo de mi devoción en absoluto, pero al
    Cesar ...
    Este año, tiene buena pinta y no lo digo exclusivamente por el RMB, lo digo pensando en el baloncesto en general, en la promoción de este deporte. El convenio con Endesa está funcionando y que TVE ponga dos partidos uno de ellos en prime-time del domingo con el fútbol exclusivamnete en pay-per-view son excelentes noticias. Súmale el retorno de estrellas como Rudy, enfrentamientos como el de ayer y equipos que a buen seguro tienen cosas que decir y tienes una gran liga ACB. El mundial 2014 puede ser un punto de inflexión ojalá no se trunque.

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  2. Pues tienes toda la razón, pinta muy bien, creo que la temporada pasada ya hubo un gran nivel, las semifinales Madrid-Caja Laboral y la final me parecieron series antológicas... esperemos que Caja Laboral y Valencia estén fuertes y puedan apretar a Madrid y Barça... al Unicaja hay que darle tiempo, demasiadas caras nuevas... y quien sabe si el Cajasol de Aito no sea el equipo revelación, por lo menos espero que saque provecho de tanto chaval joven que tiene ahí... la temporada pasada ya tuvimos dos partidos por RTVE, pero ambos por teledeporte, y el del domingo solía ser más regulero, este año parece que lo quieren hacer al revés, el plato fuerte será el domingo.

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