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miércoles, 26 de marzo de 2014

MIRACLE MAN


Corrían los primeros compases de la temporada 1996-97 en la NBA, cuando los San Antonio Spurs presentaban un triste balance de tan sólo 3 victorias en los primeros 18 partidos. Gregg Popovich, por aquel entonces general manager de la franquicia, decidía prescindir de los servicios del primer entrenador Bob Hill para hacerse cargo personalmente de la dirección técnica del equipo, pese a su falta de experiencia como head coach (aunque había sido asistente de Larry Brown y Don Nelson) Tardó menos de tres años en hacerlos campeones de la NBA.

Finales de Marzo de 2014. Un vistazo a la tabla clasificatoria de la mejor liga de baloncesto del mundo presenta al cuadro tejano en lo más alto de su conferencia y de toda la NBA con un balance de 54 victorias por 16 derrotas (un 77,1% de triunfos)       


Los primeros éxitos


Entre medias de todo esto,  más de década y media manteniendo a su equipo en lo más alto. La regularidad más asombrosa jamás vista en decenios en el baloncesto profesional estadounidense, teniendo en cuenta la fluctuación de ciclos habitual en esta competición conseguida, sobre todo, por el sistema de draft. Ni Lakers, ni Celtics, ni Heat, ni Mavericks, ni Pistons, ni Bulls, ni Rockets ni ninguno de los campeones en los últimos 20 años han sido capaces de mantener una trayectoria semejante de porcentaje de victorias tanto en liga regular como en post-temporada. Después de aquella infausta primera temporada en la que Pops tuvo que lidiar con las lesiones de David Robinson (“out for the season” tras jugar tan sólo seis partidos), Sean Elliott, Chuck Person y Vinny Del Negro, los tejanos, con el marine en el banquillo, no han bajado del 61% de victorias en temporada regular durante nada menos que 17 temporadas consecutivas, y lógicamente ya podemos hablar de que la racha se extiende a 18. En medio de todo esto, claro, 4 títulos de campeón, 5 títulos de conferencia y 8 finales del Oeste. Una auténtica dinastía. Y resulta que aquí estamos un año más, con los play offs en lontananza y hablando de lo mismo, buscando nuevos calificativos porque se nos han agotado todos. Ya hemos perdido la cuenta de los años que llevamos recurriendo al romántico tópico del “último baile”, o más prosaicamente afirmando que a los Spurs se les acaba la gasolina. Ya no es la excelencia de un “big three” que parece eterno (Paker y Ginobili se han perdido ya 12 partidos esta temporada), cuando en realidad Mills (único jugador que ha disputado los 70 partidos de esta temporada), Belinelli y Diaw se han vestido de corto en más ocasiones que las estrellas tejanas. Es sacar rendimiento a jugadores que en otros rosters parecerían del montón, caso del citado Mills, Splitter, Danny Green, Cory Joseph (hermano del verdinegro jugador de la Penya Devoe) o sobre todo Kawhi Leonard, un número 15 del draft sobre cuyas espaldas se debe asentar el futuro de las espuelas, siendo ya uno de los aleros más completos de la liga con reminiscencias a Jerome Kersey o Scottie Pippen. Hablamos de una franquicia con nada menos que nueve jugadores nacidos fuera de los Estados Unidos: Parker y Diaw (Francia), Duncan (Islas Vírgenes), Belinelli (Italia), Splitter (Brasil), Ginobili (Argentina), Mills (Australia), Joseph (Canadá) y Baynes (Nueva Zelanda), y porque traspasaron a De Colo a Toronto a cambio de Austin Daye, ya que si no hablaríamos de la decena, en una liga donde la extranjería muchas veces ha sido un handicap para los jugadores, al menos hasta hace pocas décadas. El séptimo equipo más anotador de la NBA (105.3 puntos por partido) se sigue basando en una coralidad cincelada con mano sabia por Popovich, donde ningún jugador llega a los 31 minutos por partido (Parker, el más utilizado, está precisamente en 30.3, el resto por debajo de los 30), con cinco jugadores anotando en dobles dígitos (Parker, Ginobili, Duncan, Leonard y Belinelli) y dos más rozando la decena (Mills, 9.8 y Diaw 9.4) El equipo más generoso en su juego, con 25.2 asistencias por partido, curiosamente tiene como base titular a uno de los menos pasadores (Parker, 6.1 por partido), lo cual sirve para hacernos una idea del concepto de baloncesto global que predica Popovich. Hablamos de un técnico capaz de evolucionar desde un baloncesto más físico que químico, rocoso, bronco, e incluso desagradable para el espectador crítico (aquellas célebres eliminatorias contra unos Phoenix Suns que representaban la antítesis baloncestística de San Antonio) a un juego fluido y de buen ritmo ofensivo y anotador. Un entrenador capaz de reinventarse y adaptarse, testarudo ante la idea del deporte de elite de cumplir ciclos y de que el suyo haya llegado (quizás tenga que ver el haber sido discípulo de técnicos tan dispares como Larry Brown y Don Nelson) Y en efecto aquí estamos, un año más, con los Spurs de Popovich en las alturas… 


No son los favoritos para llevarse el anillo, y posiblemente sucumban en el intento, una vez que LeBron James vuelva a ejecutar el discurso del rey, o en cuanto Durant, llamado a ser el heredero al trono, de muestras de hambre e impaciencia y no quiera esperar más por una gloria para la que parece destinado, o incluso parecen poseer menos opciones que el modélico ejército que lidera Paul George en Indiana. Pero lleguen hasta donde lleguen en play offs, ya lo han vuelto a hacer. No sabemos que lugar en la historia le corresponderá a Popovich, ya que difícilmente podrá llegar a los once títulos de Phil Jackson o los nueve de Red Auerbach como entrenadores, pero no nos cabe duda de que en esta nueva edad de oro del mejor baloncesto del mundo, Gregg Popovich ha establecido ya un punto y aparte. Tardaremos muchísimo, si es que llegamos a verlo alguna vez, en contemplar una franquicia capaz de con el mismo técnico mantener un balance tan positivo durante 18 temporadas consecutivas. Y llegados a este punto sólo queda pensar que quizás no sea la última.   


El legado de Pops.

2 comentarios:

  1. Sin duda mi equipo favorito. Los únicos que saben jugar a baloncesto. Hay más oficio en un dedo de una mano de Duncan que en algunos jugadores enteros. Saboreemos ese big three que por desgracia toca a su fin

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  2. En plan técnico/táctico Indiana y Memphis también juegan muy bien...

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