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jueves, 24 de abril de 2014

EL FACTOR GRIEGO



El Pabellón de la Paz y la Amistad de Atenas, plaza inconquistable para el Real Madrid.


Olympiacos y Panathinaikos fuerzan el quinto partido de sus respectivas series frente a Real Madrid y CSKA, dos de los grandes favoritos, quizás los grandes favoritos, aprovechando sus dos partidos como locales. El factor griego, más aún que el factor cancha, mostrándose con toda su identidad cuando llega la hora de ganarse un billete para una nueva edición de la Final Four. 


En el caso del Real Madrid hablamos de un equipo que viajaba a Atenas después de haber disputado 56 partidos oficiales esta temporada, de los cuales en 53 de ellos había conseguido la victoria. Casi nada. Todo ello además a base de un juego capaz de convencer, como se diría en materias culturales, a público y crítica. Poco le ha importado a un Olympiacos a priori inferior al de la dos anteriores campañas en las que se coronó campeón de Europa, pese a no ser favorito en ninguna de ambas. El equipo del Pireo ha visto perder en estas dos últimas temporadas a jugadores como Joey Dorsey, Marko Keselj, Acie Law, Kyle Hines, Pero Antic o Kostas Papanikolau, e incluso al veterano entrenador Dusan Ivkovic, quien obrara el primer milagro frente al todopoderoso CSKA de Kirilenko. Un técnico con mucho menos nombre como Georgios Bartzokas ha logrado que el conjunto heleno no haya perdido ni un ápice de su competitividad. El Olympiacos, esa bestia negra que frustró el sueño europeo madridista la pasada temporada y cercenó el crecimiento del Real Madrid de Joan Plaza en 2008 en otra eliminatoria de cuartos de final, en este caso con factor cancha para los griegos, quienes de igual modo ganaron sus dos partidos en Atenas y además arañaron una victoria en Vistalegre en el cuarto partido de la serie. Por aquel entonces el ahora madridista Bourousis vestía la elástica rojiblanca del Olympiacos. Fantasmas del pasado que ahora resucitan en vísperas del decisivo quinto partido ante un rival que ha sido capaz, usando argot tenístico, de salvar dos bolas de partido. Toda la presión de repente vuelta en contra de los hombres de un Pablo Laso que se ha apresurado en afirmar que del resultado de este viernes en un Palacio que necesita seguir invicto no depende el éxito o el fracaso de la temporada. Sabias palabras de un técnico que huye del resultadismo, pero que se equivoca si no piensa que lloverán las criticas, feroces y sin piedad, si se consuma el convertirse en el primer equipo de la historia de Euroliga que ve como le remontan un 2-0 a favor en cuartos de final. Nos vamos a quedar cuatro defendiendo la propuesta de Laso.    


Bourousis defendiendo al Real Madrid con la camiseta del Olympiacos. Ahora defienden objetivo común.



No le van mejor las cosas al CSKA de Moscú, otro exuberante y millonario proyecto de Ettore Messina que también ha sufrido en sus carnes el factor griego. Un veterano Panathinaikos curtido en mil batallas ha sido capaz de igualar la serie (y muchos ahora recordarán aquel tiro de Diamantidis en el primer partido que podía haber significado un billete para la Final Four) pese a su evidente inferioridad, jugador por jugador, con el conjunto ruso. Messina tiene a su disposición una de esas plantillas sin fisuras con las que ha sido campeón de Europa en cuatro ocasiones. Buenos bases, tiradores, especialistas defensivos, y un contundente juego interior. Frente a eso, el indómito espíritu griego, su corazón irreductible, una inagotable confianza en sus posibilidades y la capacidad, mejor que ningún baloncesto del mundo, de convertir el juego de la canasta en una guerra de guerrillas donde cada canasta cuesta sangre, sudor y lágrimas. Nadie puede con ellos cuando el OAKA ruge con las gargantas de los casi 20000 seguidores que pueblan sus gradas. Una caldera.  

Escribíamos en una anterior entrada que nunca ha faltado uno de los dos grandes equipos griegos en las últimas cinco ediciones de la Final Four. Ahora basta saber si son capaces también de ser los primeros equipos en remontar un 2-0 en la historia de esta competición. Si alguien puede hacerlo son ellos. Se llama el factor griego.     


Ambientazo en el OAKA para doblegar a todo un CSKA 



3 comentarios:

  1. q mal lo pasé en el 4º partido...la madre que los parió. Me recordó en exceso al RMB de años anteriores, sin juego interior...Miedo me da la eliminatoria contra el Barça, ellos van de menos a más, con una planificación de temporada muy inteligente y nosotros ...buff.
    El formato de final4 no me gusta nada, después de estar toda la liga con competición regular y luego con playoff a 5 ...te juegas todo en un cara o cruz. Absurdo.

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  2. Marcos, es que una final siempre es a cara o cruz, y esto es una final, a cuatro, pero una final. El Barcelona también ha hecho una trayectoria europea excelente. El CSKA también. Cualquiera de los tres puede ganar (el Maccabi sería un sorpresón, pero nunca se sabe, David Blatt es mucho técnico)

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  3. Ya, pero el sistema NBA me parece más justo. Realmente gana el mejor sin posible discusión. Aquí siempre se puede apelar al día malo...que los hay.

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