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miércoles, 28 de septiembre de 2016

EL GRAN CANARIA ALCANZA LA MAYORÍA DE EDAD






A la tercera fue la vencida. Tras las finales de Eurocup y Copa, el Gran Canaria campeón de Supercopa.


Una temporada más la Supercopa ACB significa el anticipo de la fiesta de la próxima edición de la Liga Endesa con la disputa del primer título en juego de la temporada entre los cuatro mejores equipos del pasado curso. Pero este año tiene una particularidad. Y es que por primera vez en las últimas ocho temporadas el título no se lo lleva ni Real Madrid ni Barcelona. Es además el primer título de nuestro baloncesto no ganado por uno de los clubes futboleros desde 2010, cuando el Baskonia ganaba la liga. Por si fuera poco significa el primer título en la historia del club insular, y además el MVP va para un jugador que desgraciadamente era protagonista a comienzos del curso pasado cuando se enfrentaba a dos operaciones para vencer a un tumor cerebral. Hablamos de Kyle Kuric, que en su partido más importante, el que se celebraba a vida o muerte, ganó la batalla por la vida. Un año después gana títulos con su club. No podía haber un MVP mejor.  


Con Pedro Martínez se comenzó a crecer, convirtiéndose el gran canario en un club habitual en Copa del Rey y siempre peleando por puestos de play offs. Aíto García Reneses fue capaz de llevarlo a dos finales (Eurocup y Copa del Rey), y finalmente Luis Casimiro, el técnico que llevó al Manresa a la gesta de la consecución de la ACB 1998, culmina el trabajo de sus anteriores colegas demostrando que en efecto, el Gran Canaria de la próxima temporada va a ser un equipo ha tener muy en cuenta y los movimientos en los despachos han sido de nuevo acertados.  

Abrían los amarillos el torneo frente a un Baskonia que pese a ejercer de anfitrión no contaba como favorito en las apuestas. Sin Bargnani ni Beaubois, y con muchos jugadores apenas comenzando a entrenar, caso de Shane Larkin, Sito López era consciente de la dificultad del encuentro frente a un equipo mucho más rodado y que no conocía la derrota en pre-temporada. Y es que en efecto, el Gran Canaria ha sido el equipo del verano. Vendieron cara la derrota los locales, tirando del habitual "carácter Baskonia" y de la pareja Hanga-Shengelia, además de los puntos del temporero Trevor Cooney (15 puntos, 3 de 5 en triples), haciendo méritos para que alarguen su contrato, además de los ramalazos de un Shane Larkin que puede ser uno de los jugadores más deslumbrantes de la próxima liga. Pero todo eso no bastó ante un Gran Canaria engrasado en el que Kyle Kuric llegaba de dulce (24 puntos, 3 rebotes y 4 recuperaciones) La muñeca del americano se conjugó con la de Sasu Salin (12 puntos, 3 de 3 en triples) para llevar a los de Casimiro a una final en la que se enfrentarían al vencedor del primer clásico de la temporada. Un Real Madrid-Barcelona que de nuevo volvía a dejar una oda al baloncesto.       




Kyle Kuric, el MVP más emotivo.



Oda en la que Tyrese Rice demostraba de nuevo su condición de bestia negra del madridismo y de jugador absolutamente indefendible en el baloncesto europeo. Su duelo con Sergio Llull (27 puntos) fue apoteósico. Rice se fue hasta los 30 (además de 6 asistencias) con canastas de diferente factura y esa sensación de insultante facilidad para mancillar el aro rival. Pero no estuvo sólo. Tomic se entendió a las mil maravillas con su nuevo compinche para sumar 14 puntos con una serie de 6 en 8 en tiros de campo y capturar 8 rebotes, mientras que los 16 puntos (3 de 4 en triples) y 7 rebotes de Víctor Claver le confirman de nuevo, tal como sucediera en Krasnodar, como el "arma x" de Georgios Bartzokas. Las de tonterías que se han dicho sobre Claver, y que se seguirán diciendo, en este país que no sabe valorar la dificultad de una liga como la NBA, y en el que parece que o eres Pau Gasol o un mindundi sin calidad ni para la EBA. No hay término medio, Pero la realidad es que Claver es un jugador perfectamente capacitado para ser resolutivo en el baloncesto FIBA y cualquier equipo gustaría de tener un baloncestista de esas características en sus filas.   


Laso tiene mucho trabajo por hacer en un equipo que busca no perder su identidad de juego alegre y ritmo alto (Llull y Doncic parecen asegurar que así sea) mientras que muestra una nueva cara más musculosa y con más colmillo. Frente al Barcelona hicieron un gran trabajo, pero desconexiones en momentos puntuales (un parcial de 0-8 a filo del descanso, y un demoledor 2-19 mediando el tercer cuarto, tras los mejores momentos blancos que alcanzaban una ventaja de diez puntos) les costaron el partido. Cuando el Barcelona alcanzó el liderato en el marcador comenzó a moverse al ritmo de un Rice que mecía el balón en sus manos como meciendo al mismo tiempo el ritmo del partido. El Madrid no perdió la cara al choque, pero el Barcelona fue sensiblemente superior. Una vez más los duelos entre los dos colosos de nuestro baloncesto se presentan apasionantes.  


Con permiso, claro está, del Gran Canaria. Y es que los de Casimiro no es que sólo fueran capaces de plantar cara a los de Bartzokas. Es que por momentos se pasearon, con un magnífico juego coral en el que cinco jugadores alcanzaron la decena de puntos, mientras que en el Barcelona sólo Navarro y de nuevo un gran Claver (con 12 puntos y 7 rebotes el mejor de su equipo) superaron esa cifra. McCalebb se impuso claramente a Rice en el duelo de jugones, con 15 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias y 2 robos, mientras que el ex del Khimki se quedó en 6 puntos con una pobre serie de 2 de 9 en tiros de campo. Si el bueno de Bo McCalebb se acerca a su mejor versión, el Gran Canaria tiene razones para seguir soñando.  


Además del título del Gran Canaria, el fin de semana deja buenas noticias para un jugador que fuera icónico para la afición insular, y es que Jaycee Carroll se confirma como un histórico de nuestro baloncesto al revalidar su título en el concurso de triples tras imponerse en una fantástica final a Alberto Corbacho. 



"Jaycee es amor". Nadie tira como él.



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