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jueves, 24 de agosto de 2017

10 NOMBRES PARA EL EUROBASKET: ALA-PÍVOTS



Y llegamos a las posiciones interiores, en mi opinión donde más calidad encontramos en este torneo. Repasemos algunos de los nombres más ilustres que en principio partirán de la posición de “cuatro”. Bien podrían haber entrado jugadores como Daniel Clark, que hará numerazos con Gran Bretaña, Nicolo Melli, flamante nuevo fichaje de Fenerbahce tras su gran campaña en el alemán Brose Bamberg,  Davis Bertans, uno de los puntales de Letonia, o el lituano Kuzminkas, o el griego Printezis, o el tirador ruso Vorontsevich, o un Anthony Randolph al que hay ganas de ver con la “tapada” Eslovenia, y es que como decimos por dentro el plantel de estrellas es realmente interesante. Estos diez son nuestra elección: 



KRISTAPS PORZINGIS (2.21/22 AÑOS/LETONIA/NEW YORK KNICKS): El jugador que major representa el cambio generacional que supone el Eurobasket 2017. ¿Qué se puede decir de un tío que en su primer partido con la selección absoluta de su país hace 24 puntos y 12 rebotes? Paradigma del baloncesto moderno, con 221 centímetros puede correr la cancha, botar el balón y tirar desde fuera. Es capaz de firmar dobles-dobles durante todo el campeonato.



DARIO SARIC (2.07/23 AÑOS/CROACIA/PHILADELPHIA 76’ERS): Otro jugador total capaz de hacer de todo sobre una cancha de juego. Bien pudo haber sido “Rookie of The Year” el pasado curso. En una Croacia de “eternas promesas”, este paisano de Drazen Petrovic (ambos nacidos en Sibenik) si es una realidad capaz de llevar al baloncesto croata a las cotas de hace décadas.   




Saric y Porzingis. El futuro ya está aquí.




PAU GASOL (2.15/37 AÑOS/ESPAÑA/SAN ANTONIO SPURS): Con el mejor jugador español de todos los tiempos uno tiene la tentación de cantar eso de “reloj, no marques las horas”, y es que queremos que Pau sea eterno. Él lo tiene claro. De momento ni hablar de la retirada. Hace años que agotó todos los adjetivos posibles, pero por ceñirnos a su relación con el Eurobasket, recordemos que hablamos del MVP de 2009 y 2015, y que hace dos años dejó una de las mayores exhibiciones deportivas que podamos recordar echándose todo un país a la espalda con sus 40 puntos, 11 rebotes y 3 tapones. Nunca encontraremos la manera de definir lo que ha significado esta leyenda para España. En ocasiones dominante desde el “cinco”, Scariolo lo prefiere de “cuatro”.



LUIGI DATOME (2.03/27 AÑOS/ITALIA/FENERBAHCE): Ejemplifica perfectamente lo que la actual Italia. Muchísima clase, poca sangre. Una muñeca de lujo y una gran capacidad para encontrar espacios en la pista. Hará buenos números.



BORIS DIAW (2.03/35 AÑOS/FRANCIA/UTAH JAZZ): Se retirará y seguiremos sin saber cómo lo hacía. Cómo con un físico tan poco dotado para el deporte ha sido capaz de moverse como un bailarín y ver el juego de una manera privilegiada. Uno de los jugadores más altruistas del mundo, mentalidad de base en un cuerpo de “cuatro”.



TORNIKE SHENGELIA (2.06/25 AÑOS/GEORGIA/BASKONIA): En una Georgia demoledora en el juego interior, el jugador baskonista encuentra su sitio en el “cuatro”. No ha dejado de crecer pese a su historial de lesiones, y llega a este Eurobasket en buena forma.



AXEL HERVELLE (2.04/34 AÑOS/BÉLGICA/BILBAO BASKET): Define perfectamente lo que es un “cuatro abierto”, con su apreciable tiro exterior, pero a diferencia de otros jugadores de este corte (Datome, por ejemplo) no tiene alergia a la zona. De hecho disfruta con la pelea y el contacto, se parte la cara en el rebote y no da un balón por perdido. Luchará por llevar a su selección a las eliminatorias.   




Hervelle, el luchador.




ROSCO ALLEN (2.08/24 AÑOS/HUNGRÍA/IBEROSTAR TENERIFE): La buena temporada realizada en el Obradoiro por el ex –jugador de la universidad de Stanford volvió a poner en valor el buen ojo del club gallego para fichar jóvenes llegados de la NCAA. Demostrará que Hungría es algo más que Hanga.



LIOR ELIYAHU (2.05/31 AÑOS/ISRAEL/HAPOEL JERUSALEN): Cumplirá 32 años en plenos octavos de final del Eurobasket. Lo que no sabemos es si su selección seguirá viva por entonces. Todo un clásico del baloncesto hebréo, sólo jugó en el extranjero durante unos meses en Vitoria en ACB, para proclamarse campeón de liga. Ya no es aquel puntal del Maccabi de hace años, pero sigue siendo indispensable en el roster judío.




MILAN MACVAN (2.06/27 AÑOS/SERBIA/ARMANI MILAN): Desde que nos sorprendiera en selecciones de formación (MVP de un mundial U19, de un torneo junior de Hospitalet, y campeón en Madrid en 2007 el año del famoso tongo entre Serbia y Lituania para apartar de las medallas a la anfitriona España de los Ricky Rubio, Pere Tomás, Rabaseda o Aguilar) siempre nos ha dado la sensación de tener mucho más baloncesto en sus manos, y sobre todo en su cabeza. Aun así ha logrado hacerse un sitio en la élite, y sobre todo convencer a un técnico tan exigente como Djordjevic. Con la bajas de Bjelica, Raduljica y Jokic debe dar un paso adelante en el juego interior serbio, sobre todo en dureza defensiva y rebote, aspectos a los que no es muy afín. Buen tiro y gran IQ baloncestístico.    




Macvan, el más listo de la clase.








martes, 19 de agosto de 2014

DIEZ ALA-PIVOTS PARA EL MUNDIAL



PAU GASOL (ESPAÑA, 34 AÑOS, 2.13): El mejor jugador español de todos los tiempos se ha visto obligado a reinventarse a si mismo. Tras alcanzar el éxtasis en Los Ángeles, con la consecución de dos anillos consecutivos en los que fue pieza capital, vivió posteriormente dos últimas temporadas con los de púrpura y oro para olvidar, plagado además de problemas físicos de distinto tipo. Vuelve a aspirar al anillo en los Bulls del renacido Rose, y antes intentará el más difícil todavía dándonos nuestro segundo mundial, un campeonato del que fue MVP en 2006 sin jugar la final. Se merece estar en ésta, y quitarse la espina de la derrota frente a la Rusia de David Blatt en el Europeo de 2007 donde éramos también anfitriones y tuvo que jugarse, no podía ser de otro modo, un forzado lanzamiento final. Eran años en los que sus 213 centímetros invitaban a utilizarlo de cinco en FIBA, pero con la progresión de su hermano Marc, cada vez es más normal verlo en estos torneos en su posición natural: la de cuatro.

SERGE IBAKA (ESPAÑA, 24 AÑOS, 2.08): El hispano-congoleño es una de las piezas claves de los Oklahoma City Thunder. Sin embargo, con la presencia de los hermanos Gasol en la selección, posiblemente su rol sea de sexto hombre, jugando indistintamente de cuatro o de cinco. Valladar defensivo, su espectacular timing de salto le permite ser un seguro al rebote y sobre todo uno de los mejores taponadores del planeta (dos veces consecutivas líder de la NBA en este apartado, en 2012 y 2013 con 3.7 y 3 chapas por partido respectivamente), pero por otro lado su progresión en ataque ha sido notable, siendo un más que aceptable tirador de media y hasta larga distancia.  


Pau y Serge, pareja para el éxito.


KENNETH FARIED (USA, 24 AÑOS, 2.03): El temible “Maninal”. Su apodo ya nos da una idea de las características de su juego. Con un despliegue físico tremendo y una intensidad a la que pocos jugadores llegan. Aunque limitado en ataque en cuanto se aleja del aro, es una máquina de atrapar rebotes y será fundamental para Coach K.


What's the frequency Kenneth?


LUIS SCOLA (ARGENTINA, 34 AÑOS, 2.06): Posiblemente, el mejor juego de pies del campeonato. Un bailarín con movimientos de seda, pero también con codos de la escuela Dino Meneghin. Fue el máximo anotador del pasado Mundial celebrado en Turquía, con unos estratosféricos 27.1 puntos por partido (además de 7.9 rebotes) Una pasada.

BORIS DIAW (FRANCIA, 32 AÑOS, 2.03): El multiusos galo. Uno de los jugadores más inteligentes del globo, y con mejor fundamentos técnicos, capaz de aprovechar un físico en absoluto explosivo y con calidad para jugar prácticamente en casi cualquier posición. Viene de ser campeón de la NBA con los Spurs formando frontcourt titular con Tim Duncan en los partidos decisivos.


Diaw y Scola, dos clásicos.


DONATAS MOTIEJUNAS (LITUANIA, 23 AÑOS, 2.13): Kaunas, ciudad baloncestística como pocas, alumbró el nacimiento de este talento quien junto a Valanciunas formarán unas “torres gemelas” absolutamente temibles, llamados a liderar el relevo generacional del siempre competitivo baloncesto lituano.


Lituania espera la explosión de Donatas


GORGUI DIENG (SENEGAL, 24 AÑOS, 2.11): No ha dejado malas sensaciones en su debut NBA en los de nuevo decepcionantes Timberwolves este espigado jugador africano con buena capacidad para jugar el pick and roll y decente tiro de media distancia. El problema es que en su selección no tiene un base como Ricky Rubio. Aún así esperan dar alguna sorpresa y no irse de vacío del Mundial.


La estrella de Senegal


ARON BAYNES (AUSTRALIA, 27 AÑOS, 2.08): Otro de los integrantes de la numerosa legión extranjera de Gregg Popovich en San Antonio. Pese a no contar con apenas oportunidades en la mejor liga del mundo, recordamos su excelente paso por Europa, sobre todo en Euroliga con el Olimpija esloveno. Jugador duro en defensa y muy activo en el rebote. Vital para su selección.


Aron Baynes, un tipo duro bajo los aros.


EULIS BÁEZ (DOMINICANA, 32 AÑOS, 2.01): Se ha marcado un temporadón en Gran Canaria, reafirmando lo mostrado años anteriores en nuestro baloncesto, en plazas como Badalona. Un jugador que no ha parado de crecer, muy listo jugando al poste, buen reboteador, y cada vez mejor tirador exterior (41% en triples esta temporada)


FELIPE REYES (ESPAÑA, 34 AÑOS, 2.04): Nuestro gladiador, el Espartaco de nuestra selección. Sin duda merece un sitio en este listado por todo lo que transmite cada vez que pisa una cancha de baloncesto: intensidad, garra, coraje y testiculina para dar y tomar. Pero además de ello hay un dato incontestable, y es que nadie produce más en menos tiempo en pista.  


Felipe y Baez, dos de los mejores cuatros ACB, también los disfrutaremos en el Mundial.

miércoles, 11 de junio de 2014

RODILLO TEJANO


Exhibición de los Spurs en el tercer partido de las series finales. Como en la temporada pasada, cuando los tejanos deshacían el empate a uno en un espectacular partido en el que arrollaban a sus rivales por una diferencia de 36 puntos. Anoche fueron “sólo” 19 puntos, gracias a que los de Florida se pusieron las pilas tras el descanso, pero la cosa apuntaba a debacle mayúscula. 

Hasta el momento las finales se habían desarrollado dentro de unos parámetros de bastante igualdad, pero con los Spurs dando sensación de tener más recursos, más equipo. Por Miami el “big three” había funcionado bien, además de un gran Ray Allen y un renacido Rashard Lewis. Por San Antonio se instalaba la certeza de que algunos hombres podían y debían dar mucho de sí, especialmente el llamado a ser nueva estrella de los Spurs: Kawhi Leonard. 

Inoperante en defensa y discreto en ataque en los dos primeros encuentros de las series, el alero de Riverside se desquitó anoche con su mejor partido como profesional hasta la fecha, alcanzando su tope anotador con 29 puntos y una soberbia serie de 10 de 13 en tiros de campo, sólo falló 3 de sus 6 intentos triples, sus 7 lanzamientos de 2 acabaron dentro, y en tiros libres se quedó en un notable 6 de 7. Fue la punta de lanza de un ataque tejano en versión rodillo. Los Spurs comenzaron anotando a una media prácticamente de 5 puntos por minuto. Una locura. LeBron salió al rescate para con dos triples seguidos cerrar levemente una herida que sería definitiva. A los de Popovich les salía todo, y un triple sobre la bocina contra tablero de Manu Ginobili cerraba un primer cuarto de videoteca para los tejanos en el que dejaban en su marcador nada menos que 41 puntos anotados en 12 minutos de juego. Un vendaval.

Apretaron en defensa los Heat a partir del segundo cuarto para bajar la anotación visitante a “sólo” 30 puntos, dejando al descanso un espectacular marcador de 71-50 (hay que remontarse a 1987 cuando los Lakers anotaron 75 puntos ante los Celtics para encontrar un equipo que se fuera al descanso con más de 70 puntos anotados al descanso en unas finales). Pero no sólo eso. Había que frotarse los ojos para ver la estadística sobreimpresionada que nos ofrecía la retransmisión televisiva según la cual San Antonio había lanzado con un 76% en tiros de campo. Auténtica ciencia ficción, y máxime si tenemos en cuenta que lo hacían frente a uno de los mejores equipos en defensa del mundo. Pero es que además Miami lo había hecho con un 56%, lo que habitualmente es un magnífico porcentaje de tiro, pero que en esta ocasión le suponía sucumbir por 21 puntos.    

No iban a entregar la cuchara tan pronto los actuales campeones. Lo bueno de cuando te están dando tanta cera que no ves ni por donde te vienen los golpes, es que celebras cualquier mínima reacción y te vienes arriba en cuanto el rival deja de encadenar dos puñetazos seguidos. De modo que dos jugadas de 3 puntos consecutivas (un 2+1 de Wade y un triple de Bosh) encendían las gradas del American Airlines Arena, y eso que aún perdían de 15 puntos. Llegaban los mejores momentos de Miami, que en este tercer cuarto llegaban a recortar diferencias hasta ponerse a 7 puntos (81-74), con Norris Cole, Ray Allen y Chris Andersen aportando desde la segunda unidad. Boris Diaw, quien fue el elemento sorpresa de Popovich saliendo de titular en detrimento de Splitter (buscando el técnico Spur un quinteto de perfil similar al de su rival, sin pívot puro), anotaba la última canasta del tercer cuarto para dejar el marcador en un 86-75 que resultaría suficiente para que el tercer punto viajara a San Antonio. En el último acto Miami siguió intentándolo pero lo máximo que pudo acercarse fue a diez puntos (90-80) tras triple de Ray Allen. Kawhi Leonard volvió a tomar el mando de las operaciones y los últimos minutos fueron finalmente plácidos para los visitantes, que como la temporada pasada se ponen 2-1 y con mejores sensaciones que Miami. Spoelstra tiene mucho que trabajar para que las finales no se le vayan, especialmente en el puesto de base, donde Mario Chalmers comienza a ser señalado tras sus malas actuaciones en estos tres primeros partidos. Si la pasada temporada promedió 10.5 puntos en los siete partidos por el título ante San Antonio, en éstas apenas está anotando tres puntos por encuentro. El jueves noche, más. 


 
Leonard hizo el partido de su vida.


lunes, 9 de junio de 2014

NBA FINALS: GAME 1 & 2


TOO MUCH HEAT FOR THE HEAT 

No deja de resultar paradójico que un equipo apellidado “calor” fuese el más perjudicado de la batalla de la sauna del AT&T Center de San Antonio, donde el auténtico protagonista fue el aire acondicionado, o mejor dicho, la ausencia del mismo por avería, lo que obligó a los jugadores a disputar el choque bajo un calor de más de 30 grados centígrados, pagándolo sobre todo un LeBron James castigado por calambres y prácticamente inmóvil sobre el parquet tras anotar su última canasta (92-94), a partir de ahí coser y cantar para los tejanos, que con un parcial de 16-3 se aseguraron el primer punto de las series finales. 

El partido hasta aquel momento de dolorosa abdicación del King James se había jugado en términos de absoluta igualdad, con ambos equipos utilizando sus mejores armas. Parece que Spoelstra apuesta por Lewis como complemento de Bosh en el falso juego interior de los Heat, circunstancia que Popovich tiene claro como aprovechar. Buscar a Splitter siempre que sea posible. Por no hablar de un Tim Duncan a quien no es necesario buscarle. El baloncesto siempre le encuentra, cada movimiento del mejor cuatro de la historia sobre una cancha de baloncesto es una lección de fundamentos y sobriedad. Con 21 puntos y 10 rebotes empezó a presentar su candidatura para su cuarto MVP de unas finales. Miami, dirigidos por un errático Chalmers (horrible partido el suyo) pronto empezó a ceder la batuta a un LeBron que tardó en entrar en juego pero acabó siendo, una vez más, el mejor de su equipo. A pesar de la igualdad en el marcador los Spurs daban la sensación de ofrecer siempre un poquito más que su rival, cosa que se hizo evidente cuando las segundas unidades de ambos rosters hicieron acto de presencia. El banquillo de San Antonio es superior al de los de Florida, sobre todo si hay por medio un nombre propio como el de Manu Ginobili. El argentino clavó sus tres primeros intentos triples (dos en contrataque, y otro en cuanto recibió un primer pase, y es que en los metódicos Spurs también hay sitio para la inspiración individual y las genialidades anárquicas) Boris Diaw se mostraba como mejor antídoto contra James que Leonard, y el banquillo tejano hacía daño para compensar el mal partido de Danny Green y Kawhi Leonard, quienes sólo aparecieron en los minutos finales y con viento a favor. Pero Spoelstra también encontraba recursos en un Ray Allen jugando a un nivel altisimo (16 puntos, 5 robos y 3 asistencias desde el banquillo) y en un Chris Andersen siempre voluntarioso y efectivo en defensa. 

Y llegó la jugada clave. James había comenzado a dar síntomas de problemas físicos, viendo parte del último cuarto desde el banquillo, lo que aprovechaba San Antonio para tomar pequeñas ventajas en el marcador. Con 90-94 el alero Heat no quiso esperar más a pesar de su estado y volvió a cancha. Anotó fácil en penetración pero tras dejar el balón en las redes tejanas se encendieron todas las alarmas. The King se quedó clavado en la banda. Tuvo que retirarse con la ayuda de sus propios compañeros y de un Spoelstra al que se le venía el mundo encima. El 92-94 con el que dejó el marcador fue su último acto de servicio del partido. Los Spurs arrollaron a partir de ese momento y Green y Leonard, ausentes hasta el momento, se unieron a la fiesta. Marcador abultado y engañoso que no hace justicia a los méritos de uno y otro equipo, pero el primer punto se quedaba en San Antonio.    


El Tío Calambres



NO CABREES AL REY 

La imagen del primer partido, más que la victoria de los Spurs, estaba en el colapso físico sufrido por LeBron, auténtica vitamina para los haters. Hasta Gatorade decidió sumarse al escarnio, haciendo bromas en twitter sobre el problema del alero de Miami. Nunca cabrees a un jugador así. No provoques su ira. No quieras ver su mejor versión. Puede hacerte añicos, puré, papilla. Y es que LeBron dejó una exhibición en el segundo partido de las finales que los asistentes al AT&T Center de San Antonio tardarán en olvidar. 

Todo ello a pesar de fallar sus tres primeros lanzamientos a canasta, en un primer cuarto marcado por la formidable defensa tejana. LeBron se fue al banquillo tras algo más de 9 minutos de juego en los que anotó una canasta de cuatro lanzamientos, capturó un rebote, y perdió tres balones. Pero a partir de ahí se desató la tormenta. En los tres cuartos siguientes anotó 33 puntos, en una serie de 13 de 18, incluyendo los tres lanzamientos triples que intentó. Capturó diez rebotes más para acabar con once, y destrozó por igual a Leonard, Diaw, y cualquiera que se le pusiera por delante. Lanzamientos desde media distancia, triples en llegada, penetraciones. En definitiva dominar un partido de unas finales NBA como no se veía desde el mejor Michael Jordan. 


Del mismo modo que en el primer encuentro, la igualdad fue la tónica dominante del partido, pese a un gran arranque de San Antonio. La consigna de Popovich para los primeros minutos de estos partidos es clara, hacer daño dentro. Sacando el máximo rendimiento a Splitter y disfrutando de la eterna juventud de Tim Duncan (18 puntos y 15 rebotes, 7 de ellos en ataque) Que espectáculo ver a un jugador de 38 años rebañar balones en el aro rival de esta manera. Los locales cerraron el primer cuarto mandando de siete, y comenzaron el segundo alcanzando una máxima diferencia de once puntos (19-30), hasta que LeBron comenzó su exhibición. Bien secundado por un Ray Allen vital para Spoelstra y un Rashard Lewis aspirante a “factor x” de estas finales. Un parcial de 9-0 para Miami estrechó un marcador que ya no conocería grandes ventajas. Los Heat supieron templar mejor los ánimos en los minutos finales, mientras que San Antonio se precipitó con un triple lejano de Ginobili que puso más cerca la victoria visitante. Chris Bosh, tantas veces criticado como la pata más coja del “Big Three” de los de Florida resultó clave con un triple y una asistencia picada dejando completamente solo a un Wade que ponía un 98-93 insalvable para los tejanos. Ginobili estrechó el marcador con un triple sobre la bocina pero los de Spoelstra conseguían su objetivo. Se llevan un punto de sus dos primeros partidos en el AT&T Center, escenario que vivirá como mínimo un quinto partido. Ojala sean siete. El baloncesto lo merece. Y si es para brindarnos espectáculos como el de anoche, más todavía.        


Tuvo su revancha.



miércoles, 21 de agosto de 2013

EUROBASKET 2013. GRUPO A: FLOJOS SPARRINGS PARA FRANCIA


El Grupo A del próximo Eurobasket parece a priori el más flojo de los cuatro del torneo. Francia debería ser la gran dominadora frente a selecciones como una Ucrania que aún no ha dado la lista definitiva pero en la que se espera que haya nombres ilustres como el pívot de los Pistons Viacheslav Kratsvov, el ex –NBA Kyrylo Fesenko, el ACB Sergii Gladyr, o el base nacionalizado ex del Joventut Pooh Jeter (hermano de la velocista Carmelita Jeter, reciente bronce en la prueba del hectómetro en los mundiales de atletismo de Moscú) Pocas aspiraciones más allá de pasar la primera ronda para los hombres entrenados por una leyenda de los banquillos como Mike Fratello, al que el mejor baloncestista ucraniano de la historia, Alexander Volkov (actual presidente de la federación de su país), ha convencido para que lleve las riendas del combinado ucraniano.


Fratello y su reto europeo.


Tampoco ha dado la lista definitiva Gran Bretaña, aunque conocidas las ausencias de figuras como Luol Deng, Joel Freeland o Pops Mensah-Bonsu, apunta a una de las posibles comparsas del campeonato. Oportunidad para que jóvenes con proyección como el base Van Oostrum sigan creciendo. El nuevo jugador del Cai Daniel Clark, rostro más reconocible si finalmente llega a tiempo para la cita.

Alemania, sin Nowitzki, Kaman ni Ohlbrecht, apunta a otra de las selecciones más débiles del torneo, pese a algún jugador de lustre como el baskonista Tibor Pleiss o la eterna promesa Robin Benzing. Aún así dieron muy buena imagen en dos partidos de preparación a comienzos de mes frente a Francia, de modo que cabe esperar de ellos competitividad para intentar conseguir alguna victoria y no irse de vacío del torneo.

Israel busca recuperar su viejo prestigio europeo con una selección liderada por el alero NBA Omri Casspi y plagada de viejos conocidos del Maccabi Tel Aviv (Pnini, Eliyahu), y con Yotam Halperim una vez más como su gran ejecutor exterior. En un grupo tan flojo como el A, deberían obtener una de las tres plazas que dan acceso a la segunda fase. 

El baloncesto belga busca crecer definitivamente después de ver como en los últimos años algunos de sus jugadores se han hecho un nombre en Europa (casos de Axel Hervelle, Sam Van Rossom o Yannick Driesen), y con el apoyo del congoleño Wen Mukubu o el americano nacionalizado Matt Lojeski (reciente fichaje del Olympiacos), presentan potencial para superar a Gran Bretaña, Alemania, Ucrania y quizás incluso a Israel (les han ganado de 18 hace unos días), por lo que no es descartable verlos en segunda ronda. También tiene nacionalidad belga el nuevo fichaje del Cai Zaragoza, el base nacido en Kinshasa Jonathan Tabu.   


Lojeski, la escopeta belga.


Y completa el grupo una de las favoritas al oro como es la potente selección gala de Vincent Collet, que ve como la mejor generación de baloncestistas de su historia se la pega año tras año en gran parte por culpa de España. Esta puede ser su gran oportunidad. Pese a las ausencias en el juego interior (Noah, Mahinmi, Turiaf, Seraphin), su línea exterior es sencillamente temible. Con Tony Parker como líder absoluto, a su lado jugadores como Heurtel, De Colo, Diot, Batum y Gelabale conforman un juego de bases y aleros brutal, al que hay que sumar un Boris Diaw que volverá a hacer absolutamente de todo en su selección. Pietrus pondrá oficio, y Petro, Lauvergne o Ajinca, son “siete pies” de suficientes garantías como para sustentar el juego interior. Lo dicho, una selección temible. 

NUESTRO PRONÓSTICO:

1º FRANCIA
2º ISRAEL
3º BÉLGICA
4º UCRANIA
5º GRAN BRETAÑA

6º ALEMANIA  

miércoles, 19 de junio de 2013

UNA HISTORIA DE REDENCIÓN


El Big Three de Pops


Tenemos muy abandonadas las formidables finales de la NBA entre Miami Heat y San Antonio Spurs que alcanzan ya su séptimo partido. Hemos tardado en engancharnos. Sólo he visto los tres últimos partidos, pero la sensación general (y eso que en esos tres partidos ha habido dos victorias de los de Florida) es que el conjunto de Popovich ha sido superior, manejando un vocabulario baloncestístico más amplio, y, quien iba a decirlo, incluso más atractivo que su rival. Pase lo que pase en el séptimo partido creo que ambos equipos habrán realizado unas finales enormemente dignas ganándose el aplauso de los buenos aficionados (por mucho que de producirse una derrota Heat los “Lebron Haters” emergerán cargados de razones para disparar sin piedad contra el cuatro veces MVP) 

Y desde luego, quien iba a decirnos que estos Spurs de Popovich iban a ser tan ensalzados como equipo quintaesencial con aroma “old school”, cuando mientras fueron una dinastía ganadora de anillos las críticas arreciaban y se les tildaba de practicar el baloncesto más aburrido (aunque más práctico) de toda la NBA. Y no hace falta remontarse demasiado. No hace falta irse a finales de los 90, cuando Duncan y compañía inauguraban una nueva era en la mejor liga del mundo derrotando en una de las finales más soporíferas que pueda recordar a los New York Knicks en cinco partidos. Ha llovido. Tanto que el viejo Duncan es ya historia siendo el único jugador de todos los tiempos capaz de haber jugado finales en tres décadas distintas (veremos si además de eso, ganar anillos en ellas) No puede haber debate sobre la importancia de la figura del jugador de las Islas Vírgenes en el universo NBA. Simplemente, el mejor ala-pivot que haya existido nunca. Donde si hay debate es en la transformación de la franquicia tejana. Del rocoso y compacto baloncesto de granito de hace años a su actual juego sedoso con fluidez ofensiva y demoledor juego exterior. Esta temporada han anotado 103 puntos por partido (102.9 han conseguido los Heat), sólo por detrás de Denver, Houston y Oklahoma. La historia de Popovich y sus muchachos es la de una redención con los aficionados. Y empezando por el propio entrenador. Gregg Popovich, el hombre que lleva 16 temporadas consecutivas manteniendo a los tejanos por encima del 60% de victorias en liga regular. Los Spurs no entienden de ciclos. Sólo les vale uno: el ganador. Popovich demuestra cuanto mejor es un entrenador que sabe amoldarse y cambiar que aquel quien se aferra con estúpida cabezonería a su libro de estilo. Si Popovich hubiera seguido basando el juego de su equipo en la deconstrucción del rival por encima de la brillantez propia difícilmente los Parker, Ginobili y Duncan estarían disputando una nueva final. 

No hace mucho, como decimos, los Spurs eran el equipo más odiado de la NBA. Claro que como receptor de odio no hay nadie hoy día como LeBron James. El más grande, el más odiado. Los aficionados recordarán aquellas series de play offs contra equipos antitéticos como los Phoenix de Suns de Mike D’Antoni en los que los de Arizona se veían frenados por lo civil o lo criminal, que diría Luis Aragonés. Steve Nash llegó a acabar con roturas de nariz y ceja cuando se enfrentaba a los de Popovich. Eran los Spurs de Duncan, Parker y Ginobili (quienes por cierto, tampoco se han cortado un pelo nunca a la hora de “repartir”, sobre todo en el caso del argentino, a quien ayer le vimos soltar el brazo contra LeBron), pero también los de Bruce Bowen o Robert Horry. No había equipo más duro y sucio en la NBA que San Antonio, dejando incluso a los Bad Boys de Detroit de finales de los 80 como un grupito de colegialas. Quien le iba a decir a Boris Diaw, víctima del hormigón armado de San Antonio en sus mejores años NBA, que iba a estar a punto de ganar un anillo con la escuadra tejana.    


La pesadilla de Steve Nash


La amabilidad con la que se ve ahora a San Antonio sorprende, y más todavía si se ejemplifica en algunos jugadores. Es sintomático el caso de Manu Ginobili, quien está protagonizando unas series finales bastante desastrosas solamente salvadas por un magnífico quinto partido. Un gran partido y cinco pésimos (ayer llegó a perder hasta 8 balones), pero simplemente ese buen partido le valió para recibir un excesivo foco mediático para el trabajo que está haciendo en estos play offs, como ejemplo de profesional intachable y jugador decisivo. Todo ello, por supuesto, para ahondar en el desprecio a LeBron, al que desesperadamente se le sigue buscando tachar de “loser” a toda costa. Los datos que arrojaron ayer los comentaristas del Canal Plus, Antonio Sánchez y Antoni Daimiel son esclarecedores en este sentido y dicen todo lo contrario. James es el jugador en toda la historia con mejores números cuando se enfrenta a un match ball en contra, promediando 30 puntos y 10 rebotes cada vez que su equipo está al borde de la eliminación. Anoche, para ser fiel a la estadística, firmó su enésimo triple-doble. 32 puntos, 10 rebotes, 11 asistencias. 

LeBron ganará o perderá estas finales, pero nadie puede dudar de su capacidad para morir en la cancha cuando su equipo se desangra. A veces da la sensación de que es el único jugador de los Heat, incluyendo los bases, con capacidad para jugar con criterio. A su lado Dwyane Wade sigue con su juego suicida (otro argumento para atacar a LeBron por parte de los “haters”, Wade era “el bueno” del equipo, el que sabía jugar en equipo… un comentario así no merece ni réplica, baste con ver cualquier partido del equipo de Miami para darse cuenta cual de las dos estrellas mueve más la bola para los compañeros), creyendo que todavía es el “Flash” de las finales de 2006. Crish Bosh, uno de los “power-forwards” con mejor mano de la liga, está muy por debajo de su presumible nivel (por no hablar de su inexistente defensa sobre Duncan) y con una rotación muy limitada, Erik Spoelstra ha tardado en darse cuenta de la importancia de un jugador como Chris Andersen si quiere tener la posibilidad de que su equipo mantenga una dureza acorde a la exigencia que le plantea el equipo de Popovich. Spoelstra es un entrenador aún joven y con sobrada capacidad para manejar equipos campeones, pero la experiencia se nota. Si hace dos temporadas sufrió ante un técnico mucho más consolidado como Rick Carlisle en la final contra Dallas, comprenderán que lo de Popovich resultan palabras demasiado mayores. Con todo ello el mejor apoyo que está encontrando LeBron es la “resurrección” de Mike Miller, cuyo magnífico 13 de 17 en lanzamientos triples (ayer anotando uno sin zapatilla) está siendo una de las mejores noticias en Florida. Aún así demasiado poco para frenar el arsenal de los Parker, Green (ya máximo triplista en unas finales superando a Ray Allen), Leonard, Neal, Duncan… y un Ginobili en el que pese a todo Popovich no pierde la fe (así debe ser) Y no olvidemos a un Boris Diaw creciendo en importancia en la serie y con una muy buena actividad defensiva sobre LeBron.   


LeBron acabó sin cinta.



LeBron, Popovich, Miller, Andersen, Ginobili, Diaw… varios nombres buscando una historia de redención con un deporte que es su vida.  

miércoles, 18 de julio de 2012

FRANCIA: EXPLOSIÓN RETARDADA


Si uno se imagina una camada de baloncestistas en la que lleguen a convivir nombres como los de Tony Parker, Nico Batum, Boris Diaw o Joakim Noah, parecería claro que estaríamos hablando de un equipo con las más altas posibilidades, y capaz de dominar este deporte al menos al nivel continental. Sin embargo no sucede así con esta selección francesa que ve como su mejor generación histórica de jugadores una y otra vez se quedan a las puertas de la gloria, o incluso las más de las veces se llevan sonoros y decepcionantes batacazos. De modo que la reciente y brillante plata europea del pasado año en Lituania se antoja demasiado poco para una selección que parecía encontrar el equilibrio entre los veteranos Parker, Diaw y Florent Pietrus y las nuevas emergentes figuras del baloncesto galo. Su trayectoria olímpica tampoco es para echar demasiados cohetes, dos platas muy espaciadas en el tiempo, 1948, y Sydney 2000, donde destacaban nombres como los de Rigaudeau, Bilba, Bonato, Risacher o Weiss. Tras aquella gloria olímpica vino una bajada a los infiernos (no se clasificaron para los Juegos de 2004 ni 2008) de la que se tratan de recuperar ahora con la lustrosa y exuberante generación actual plagada de nombres NBA, a los que Vincent Collet intenta hacer funcionar como un equipo, a la espera de que la bomba de jugadores que tiene entre sus manos definitivamente estalle en una explosión de efectos retardados.

Por tanto es una de las selecciones más fáciles de descifrar de todo el torneo. A Francia la conocemos bien, con sus numerosas virtudes, pero también con sus enormes carencias a la hora de interpretar el juego en ataque estático. Excesiva dependencia anotadora de Parker, y sólo De Colo y Diaw parecen jugadores con la suficiente inteligencia para saber sacar ventajas en determinados momentos independientemente de su calidad. Calidad que le sobran a jugadores como Gelabale o sobre todo Batum, pero cuyo juego es bastante previsible. La idea es tratar de darle continuidad al éxito de Lituania, de modo que la joven estrella Evan Fournier, quien posiblemente tuviera ya sitio en el roster, tendrá que esperar. Más extraña resulta la ausencia de Antonie Diot, quien se perdió el pasado Eurobasket por culpa de una lesión y en quien ahora no parece confiar Collet, cuando precisamente la mayor carencia de Francia se observa en la dirección del juego estático. De cualquier modo, potencial tienen para luchar por las medallas, pero al mismo nivel que Rusia, Brasil o Argentina o incluso Lituania. Se moverán en ese delicado alambre en el que el mínimo tropiezo te deja sin opciones, pero las semifinales como aspiración debe ser un objetivo real. Uno de sus puntos fuertes será la rotación y el banquillo, junto a Estados Unidos y España parece el equipo más profundo en ese sentido, y será habitual verles usando 10-11 jugadores por partido.  

Amigos y residentes en San Antonio


BASES: Parker siempre ha sido mejor anotador que director, Bokolo no es un gran lector del juego y practica un estilo monocorde, y De Colo seguimos sin saber si es un base o un escolta. En definitiva, su dirección del juego es deficitaria, no así la posición de base en sí, ya que Parker es directamente uno de los mejores del mundo en determinados aspectos, sobre todo en penetración y encarando el aro, donde es un auténtico rayo.

ALEROS: Física y química. El físico lo pondrán los portentosos Gelabale y Batum, y la química el todoterreno Diaw, jugador de magnífica cabeza y posiblemente el baloncestista que mejor sabe ver el juego de toda Francia. El actual jugador de los Spurs alternará posiciones en la cancha como en él suele ser habitual, no brillará en números, pero será decisivo. El gran problema de sus alas, como de toda la selección, su falta de brillantez en el tiro exterior con el consiguiente sufrimiento ante defensas zonales. 

PIVOTS: La ausencia de Joakim Noah supone un duro revés para Collet, que se ve privado de su gran referencia interior a ambos lados de la cancha. No parece una posición demasiado endeble si pensamos que cuentan con hombres como el reciente campeón NBA Ronny Turiaf (aunque jugase tres minutos en todas las series finales), que vuelve al combinado galo tras dos ausencias consecutivas los últimas veranos, Florent Pietrus, Ali Traoré, y sobre todo un Kevin Seraphin que ante la ausencia del pívot de los Bulls debe dar un paso adelante con la camiseta de su país. Un juego interior muy físico, fuerte atrás, duro en el rebote, pero escaso de talento ofensivo. Un buen ejemplo de lo que es realmente esta selección, mucho músculo, pero justitos de juego.   

Turiaf, meditando sobre el sentido de la vida... o pensando en la cena.


PLANTILLA:

Jugador
POS
ALT
AÑO
Equipo
5
Nicolas Batum
Alero
201
1988
Portland Trail Blazers (NBA)
6
Fabien Causeur
Escolta
193
1987
Caja Laboral (Liga Endesa)
7
Yakhouba Diawara
Alero
200
1982
Cimberio Varese (Lega)
9
Tony Parker
Base
188
1982
San Antonio Spurs (NBA)
10
Yannick Bokolo
Base
188
1985
BCM Gravelines (Francia)
11
Florent Pietrus
Alero
202
1981
Valencia Basket (Liga Endesa)
12
Nando De Colo
Escolta
195
1987
San Antonio Spurs (NBA)
13
Boris Diaw
Ala-pívot
203
1982
San Antonio Spurs (NBA)
14
Ronny Turiaf
Pívot
206
1983
Miami Heat (NBA)
15
Mickael Gelabale
Escolta
200
1983
Khimki (Rusia)
8
Kevin Seraphin
Pívot
206
1989
Washington Wizards (NBA)
4
Ali Traoré
Ala-pívot
205
1985
Lokomotiv Kuban (Rusia)

Posible quinteto titular:                                  Segunda unidad:

Parker                                                            Bokolo
Batum                                                            De Colo
Gelabale                                                        Diawara
Diaw                                                               Pietrus
Seraphin                                                        Turiaf

Papel secundario:    Causeur y Traoré  

jueves, 17 de noviembre de 2011

LA ESTRELLA ROJA

"La manera cómo se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría" (Karl Marx)

Angry young man


Adam Morrison irrumpió en el mundo del baloncesto como uno de esos extraños elementos que surgen de vez en cuando y en cierta manera engrandecen este deporte. En primer lugar por sus inquietudes, su afán cultural, y compromiso político. Sin entrar en valoraciones ideológicas, al menos estamos hablando de alguien con preocupación sobre lo que le rodea. Por otro lado, nos referimos a un deportista que padece una enfermedad crónica: una diabetes de tipo 1 que le ha acompañado durante toda su carrera deportiva, dejando como una de sus habituales imágenes la del joven jugador inyectándose insulina en la banda en medio de los partidos. Cuentan que el héroe hipoglucémico de Montana no había recibido su chute azucarado en la final estatal colegial, a la que había llevado a su modesto instituto Mead, de Spokane. En esa final Morrison anotó 37 puntos, rubricando una campaña en la que había batido todos los records anotadores de su High School. La leyenda comenzaba a fraguarse. 

El pico.


La humilde pero siempre competitiva Universidad de Gonzaga fue la elegida por el inquieto Morrison para sus años NCAA. Un “college” cuya figura más destacada a lo largo de la historia ha sido con notable diferencia John Stockton. No estamos hablando precisamente de una de las factorías de jugadores  más brillantes en el baloncesto universitario, pero permitía a Adam continuar en Spokane, su ciudad adoptiva, “La ciudad de la tribu del sol”, el hogar ideal para un jugador con alma de guerrero como él.

Su carrera NCAA es, directamente, historia viva de esa competición. Actuaciones descollantes jornada tras jornada, anotaciones de 30 o 40 puntos en su año junior,comparaciones con Larry Bird… Era la nueva gran esperanza blanca. El nuevo alero que retrotraía esencias de un baloncesto puro. Su lucha contra la diabetes y sus imágenes autoinyectándose insulina en medio de los partidos le conferían un aura heroica, luchadora, legendaria. Además comenzaba a dar muestras de no ser un deportista al uso, expresando públicamente sus inquietudes por la política. Manifestaba abiertamente su admiración por el “Che” Guevara, y se dejaba fotografiar en su apartamento rodeado de “posters” de las figuras que le servían de inspiración: la combativa banda de rock Rage Against the Machine, el grandísimo Larry Bird, y por supuesto, el comandante “Che” Guevara. Morrison se mostraba así como un rebelde con causa, una figura NCAA desafiante con el “establishment”, alguien con algo que decir, con discurso. En definitiva un personaje de impacto dentro de un mundo a menudo demasiado previsible y cuadriculado como es el deporte de alta competición, aún recordando que en NCAA estamos hablando de deportistas que en ningún momento son profesionales a ningún efecto. 

Estrella mediática.


En el universo deportivo de jóvenes figuras que buscan el acomodo económico y el éxito fácil, Morrison se convierte en una "rara avis". Afirma sentirse atraído por las teorías de Karl Marx, y entre sus lecturas predilectas cuenta con John Steinbeck, Ray Bradbury o Jack Kerouac. Figura anacrónica por tanto en un mundillo en el que las inquietudes culturales y el cultivo intelectual, desgraciadamente, suelen brillar por su ausencia. 

Con ese doble impacto, deportivo y social, provocado en el baloncesto estadounidense, parecía claro que Morrison, quien ya se había dejado crecer un mostacho que se convertiría en característico, no iba a pasar desapercibido a la hora de llegar al profesionalismo. No espero a cumplir su año senior, tras tres años en Gonzaga plagados de actuaciones majestuosas y exhibiciones anotadoras, muchas de ellas colgadas en you tube, para el lector que busque profundizar, se presenta al draft de 2006. Pese a las dudas sobre su capacidad física para un baloncesto tan duro como el de la NBA, las generosas comparaciones con asesinos natos como Larry Bird o Nowitzki debido a su naturalidad anotadora y su excelencia en el tiro, le colocan como uno de los aspirantes a obtener una alta posición. Estamos como digo a comienzos de verano de 2006. Michael Jordan acaba de convertirse en General Manager de unos Charlotte Bobcats que han obtenido la tercera ronda para el draft. Tras ver como Toronto elige como número uno por primera vez en la historia a un europeo, el italiano Andrea Bargnani, y sus queridos Bulls al talentoso pivot LaMarcus Aldridge (que acaba en Portland), Jordan decide apostar por el  tirador de Montana. Un flamante número 3 para Morrison en un draft que, si bien no pasará a la historia como uno de los mejores, si es llamativo ver como nuestro protagonista queda por encima de auténticas figuras y estrellas NBA como Brandon Roy (nº6), Rudy Gay (nº8), o Rajon Rondo (un escandaloso nº21 para un jugador de su categoría), claro que más sangrante es ver a un Paul Millsap en segunda ronda con el número 47, autentico robo del draft para unos Utah Jazz con muy buen ojo.

Un goce estético, la mecánica del killer.


Parecía por tanto que nos encontrábamos ante una estrella en ciernes, practicante de un baloncesto puro, sencillo, natural, de tirador puro, el impacto de Morrison en la NBA debería hacerse notar desde el primer momento. En un equipo como los Bobcats, sin presión de resultados, en crecimiento, y rodeado de otros jóvenes jugadores como Emeka Okafor, Raymond Felton, Gerald Wallace o Sean May (precisamente rival ahora de Morrison en la Liga Adriática jugando en el KK Zagreb... quien les iba a decir a estos dos "prospects" de estrellas que iban a acabar viéndose en una liga tan menor con tan solo 27 años) 

Y ese impacto, como decimos, y para que resulte más sangrante sobre todo lo que vino después, efectivamente fue inmediato. Fue elegido "rookie del mes" en su debut, en Noviembre. Un día antes de acabar ese año 2006, que resultaría ya irrepetible en la vida del muchacho, puso la NBA a sus pies con 30 puntos frente a Indiana. La estrella que muchos preveían parecía que había nacido por fin, precisamente frente al equipo de la tierra de su gran ídolo, Larry Bird, el pájaro de Indiana. Pero lo cierto es que Morrison jamás volvió a repetir una actuación como la de aquel 30 de Diciembre de 2006... había alcanzado su techo en la NBA con sólo 22 años y en su segundo mes de competición. 

A partir de ahí comienza una bajada alarmante en su rendimiento de la que no se recuperará jamás. No acaba mal esa temporada rookie, con 11.8 puntos, 2.9 rebotes y 2.1 asistencias, una buena tarjeta para un debutante, que le confirma como cuarta espada de los Bobcats por detrás de Wallace, Felton y Okafor. Lo peor era la sensación de debilidad para una liga tan cruenta y que no toma prisioneros como la NBA. Su rendimiento de "más" a "menos" iba más allá del típico y lógico "rookie wall" que sufren los debutantes cuando llega la Primavera. Le hacía ponerse bajo sospecha en una competición tan poco dada a conceder segundas oportunidades como la NBA. Si Morrison quería recuperar ese estatus que parecía corresponderle tras sus dos primeros meses NBA, no le quedaba otra que trabajar todo lo duro que pudiera olvidando que fue número 3 del draft. Nadie le iba a regalar nada. Para un jugador cuyo lema había sido siempre "Determinación", no debería ser dificil levantarse ante las adversidades y demostrar ese espíritu guerrero y luchador que le había acompañado siempre, desde que se supo enfermo de diabetes. Pero esas adversidades puñeteras a veces buscan joderte a lo grande. Así, poco antes de comenzar la temporada siguiente, enfrentándose a los Lakers con quienes precisamente ganaría dos anillos años más tarde como agitatoallas de lujo, sufre una lesión de ligamentos cruzados tan grave que le deja en el dique seco para toda la temporada. Curso en blanco, en una franquicia de Charlotte que veía también como perdía aquella temporada a otro de sus jóvenes valores, Sean May, y con quien como hemos dicho, Morrison parece llevar una vida paralela en muchos aspectos, al menos en cuanto a desgracias se refiere.

Tras ese infortunado curso en blanco, Morrison comenzó la temporada sin encontrar su sitio en el equipo. Primero Jason Richardson, y luego la llegada de Boris Diaw y Raja Bell, eran obstáculos insalvables para la consecución de minutos del jugador. De sus aceptables 11.8 puntos en su primer curso, pasa a unos discretísimos poco más de cuatro puntos por partido, lo que le valdrían entrar en la pugna por ser el "Jugador más empeorado" en caso de concederse tal negativo galardón. A partir de ahí la carrera de Morrison comienza a conocer los infiernos baloncestísticos de ser un jugador residual en las rotaciones. Charlotte le manda a los Lakers, donde vemos a Adam ocupando el último lugar del banquillo angelino, ajeno a todo el glamour y el show-time del triunfal equipo californiano. Dos temporadas bajo las órdenes de Phil Jackson en las que en total juega 289 minutos repartidos en 39 partidos. Una estrella apagada para la cual ni sirven de consuelo los dos anillos conseguidos que no puede casi ni considerar como suyos. La cara del vaquero contestatario de Montana en la recepción del presidente Obama en la Casa Blanca es todo un poema. No es su sitio. 

¿Qué hace un rojo como tú en una Casa Blanca como esta?


Precisamente Washington será su siguiente parada, intentando encontrar sitio en la franquicia de los Wizards. No pasa siquiera el corte del "training camp". Se enfrenta a otro año en blanco en una carrera profesional con aspecto absolutamente fetal. Todo sigue por hacer, por desarrollar. La que iba para futura estrella ya no interesa a nadie. Entrena en su querida Universidad de Gonzaga, donde tantas glorias vivió, esperando una llamada de algún equipo NBA que nunca se produce. ¿Es posible que con tan sólo 26 años ya no tenga sitio en el baloncesto profesional? 

Idolo en Belgrado.


Así es como esta temporada decide dar el salto a Europa, y como si fuese un extraordinario guiño a su personalidad, el Estrella Roja de Belgrado es el destino escogido. Un club fundado durante la finalización de la II Guerra Mundial por la Liga Juvenil Antifascista de Serbia. Como si de repente las piezas del puzzle de su vida encajasen. En Belgrado Morrison vuelve a encontrar la motivación por competir, el calor y el aliento de una hinchada bulliciosa, como aquella que le veneraba en Gonzaga. Su adaptación a su nuevo equipo ha sido total desde el principio, las imágenes de su altercado con un joven jugador del Bayern Munich dan la vuelta al mundo del baloncesto. Sus gestos de amor y pasión hacia su nueva afición nos muestran a un Adam Morrison actualmente entregado y ultramotivado. Una nueva vida para este extraño jugador, ciclotímico, capaz de pendular desde la abulia más absoluta hasta el mayor ardor guerrero, acompañado todo ello de unos números acordes a un jugador de su categoría (segundo máximo anotador de la Liga Adriática en estos momentos con 19.33 puntos por partido, y promediando 19 en valoración, séptimo en ese ranking de toda la liga) Posiblemente y al fin y al cabo el caso de Morrison se trate simplemente del de todos los seres de esta tierra, incluidos los replicantes. El de alguien que tanto con un balón o con un libro en las manos se hace preguntas y busca su sitio. Quizás después de tantos avatares ya lo haya encontrado.  

Ciertamente, el Estrella Roja es un club con muchos encantos, ¿no les parece?