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lunes, 11 de febrero de 2013

CORAZÓN DE CAMPEÓN


Navarro levanta su sexta Copa del Rey



El Regal Barcelona se ha alzado con el título de Copa del Rey en la edición de la presente temporada. Sinceramente no creo que haya sido una gran sorpresa. Es cierto que por trayectoria liguera el gran favorito era el Real Madrid, pero inmediatamente después del equipo de Laso en los pronósticos creo que era de justicia colocar a los azulgranas si nos atenemos a la trayectoria reciente del equipo de Xavi Pascual y su insaciable afán por seguir coleccionando títulos. Si consideramos simplemente a la competición copera, los datos son elocuentes, en los últimos cuatro años el Barcelona ha ganado tres títulos y jugado cuatro finales. Nadie ha dominado este torneo como el Barça de Pascual en los últimos años. 

El título conquistado por el equipo barcelonista en esta final a ocho disputada en Vitoria tiene además una curiosa trayectoria, como si se tratase de una exigencia decreciente, cuando en una competición de este tipo debería ser al contrario. Pero en efecto, el partido que inauguraba el torneo el pasado jueves fue la auténtica final anticipada y finalmente la milagrosa canasta de Lorbek que llevaba el partido frente al Madrid a una segunda prórroga acaba valiendo una Copa del Rey tanto como el triple de Marcelinho Huertas en el primer partido de la pasada final de Liga terminó valiendo un título liguero. Y es que toda la intensidad, emoción y calidad baloncestística pareció condensarse en los 50 históricos minutos que Real Madrid y Barcelona nos regalaron en ese partido inaugural del torneo. Tanto es así que cuesta encontrar motivos de interés en los seis partidos que sucedieron tras la batalla entre madridistas y barcelonistas. Aún así los hubo, sobre todo por parte de un Gran Canaria que hace historia al vencer, por fin, un partido de Copa, con un descomunal Xavi Rey postulándose para la selección definitiva que defienda los dos últimos oros europeos el próximo verano. La cita vitoriana nos deja, por otro lado, una realidad palpable de nuestro baloncesto en cierta manera un tanto dolorosa. Hay demasiadas distancias. Demasiada diferencia entre Real Madrid y Barcelona y el resto. Y a partir de ahí, demasiado camino entre Caja Laboral y Valencia y los restantes… ese resto plagado de grandes equipo competidores pero sustentados sobremanera en sus tres o cuatro jugadores clave. Tan acuciante es esa dependencia que incluso un equipo al que muchos veían como posible “tapado” para dar algún susto en esta edición, el Estudiantes de Txus Vidorreta, llegó derrotado de antemano a la capital alavesa en cuanto conoció la ausencia de su gran cañonero y máximo anotador de la Liga Endesa Carl English.   


Lorbek obró el milagro.


Como decimos, para el recuerdo quedará sobremanera uno de los mejores Real Madrid-Barcelona de todos los tiempos, demostrando que los dos grandes dominadores históricos de nuestro basket pueden volver a revivir esas viejas batallas de los 80 con las que todos crecimos. A eso ayuda, evidentemente, que haya continuidad tanto en los técnicos como en los jugadores. En ese sentido la confianza del Barcelona en su entrenador Xavi Pascual pese a las desmemoriadas y olvidadizas voces que pedían su cabeza por los partidos perdidos en Liga Endesa (aún a pesar de su notable andadura europea) ha vuelto a dar sus frutos. Detengámonos un instante en la figura de Pascual. Con 40 años su palmarés alumbra ya tres ligas ACB, tres copas del Rey, tres supercopas y una Euroliga. Todo ello sin llegar a los cinco años sentado en ese banquillo como primer entrenador. Nadie ha ganado tanto en menos tiempo. Y ahora volvamos a la Copa. El Madrid-Barcelona fue un partido tan intenso y tan completo que permite ser abordado desde muchísimos puntos de vista. Ambos equipos lo tuvieron perdido y lo tuvieron ganado en diferentes fases del encuentro. En honor a la verdad hay que admitir que si un equipo es capaz de mandar en el marcador durante un 90% del tiempo del encuentro, posiblemente haya sido mejor, y ese ha sido el caso del Barcelona. Pero hay que quitarse el sombrero ante un Madrid que yendo por debajo en ningún momento se desconectó del choque, pese a vivir momentos sumamente complicados durante el mismo, con ocho abajo mediado el tercer cuarto, o seis en contra mediada la primera prórroga. Precisamente esa primera prórroga de la que fue capaz de sobreponerse parecía que finalmente se decantaría de su lado. Tras verse como decimos seis abajo (79-85), un parcial de 10-2 merced a los arreones raciales una vez más de Sergio Lllull ponía la situación en leve franquicia para los de Laso. Rudy protestaba una falta sobre Mickeal que llevaba al desequilibrante alero de Rock Island a disponer de tres tiros libres… de los que sólo aprovecharía uno. El Madrid, dubitativo todo el partido desde la línea, no fallaría en los momentos cruciales, aprovechando sus dos lanzamientos cada vez que el Barcelona paraba el crono. Los de Laso mantenían por tanto esa distancia de tres puntos que les aseguraba como mínimo otra prórroga, y aquí viene el momento clave del choque. Recordarán, si lo leyeron hace unas entradas, como hablábamos de un episodio que marcó bastante la consideración del aficionado hacia Joan Plaza, cuando en el final de un apretado partido clave de Euroliga contra el Maccabi de Tel Aviv, mandando por tres en el marcador y con última posesión israelí, el técnico catalán ordenó defensa y no quiso mandar a los macabeos a la línea de tiros libres. Will Bynum clavó un triplazo y los de Tel Aviv se llevaron la victoria. Plaza fue señalado culpable por no haber ordenado falta en la última jugada del tiempo reglamentario. Laso no quiso repetir error, y hasta dos veces mandó a la línea a los blaugrana con tres arriba. El problema, el grandísimo problema, es que en un equipo ya cargado de faltas por aquellos momentos, supuso la eliminación de Nikola Mirotic y Felipe Reyes. Ese fue el problema… luego vino el drama, con Lorbek tirando a fallar el segundo tiro en la segunda ocasión, el rebote de Tomic, su asistencia al esloveno trasunto de John Cleese, y la canasta de éste. Segunda prórroga que el Barcelona no dejaría escapar ante un Madrid ya agotado, deshecho, y sobre todo mermado en su juego interior. Nos quedamos sin saber que hubiera pasado si Laso hubiera ordenado defensa sobre un triple final frente a un equipo azulgrana que finalizó el choque con 4 de 22 desde más allá del 6.75 (un pobre 18%) Y desde luego, no vamos a señalar a Laso por esa decisión, como no lo hicimos con Plaza cuando ordenó lo contrario. Lo bonito de esto precisamente es que no hay una verdad absoluta, pese a que muchos la quieran tener (y a Laso, como a Plaza en su día, le estaban esperando con el cuchillo afilado y muchos que llevan toda la temporada callados viendo victoria tras victoria del equipo blanco… o mejor dicho, leyendo, porque dudo que hasta vean habitualmente baloncesto, ahora sin el mínimo pudor apuntan con el dedo a nuestro entrenador que nos está conduciendo a un 90% de victorias esta temporada) Lo cierto es que Madrid y Barcelona volvieron a regalarnos un partidazo y a demostrar que son los dos grandes de nuestro basket. Como madridista, ha sido una pequeña decepción quedarnos eliminados en el primer partido de la Copa, pero la campaña sigue siendo excepcional y ahora hay que confiar en que la rabia que debió sentir ese vestuario tras la derrota y ver escapar un título del que eran vigentes campeones, sea encauzada positivamente de cara a la Liga y Europa. El Madrid también demostró tener corazón de campeón en este partido.   


Una batalla colosal


Evidentemente el listón dejado por el primer choque era tan alto que muy difícilmente el resto de encuentros iban a concitar la misma atención. A partir de ahí una serie de duelos en los que en cierta manera se cumplió la lógica. Esa que habla de presupuestos, los cuales permiten longitud de rotaciones de las cuales otros equipos no pueden disponer. El Cai Zaragoza le duró medio partido al anfitrión Caja Laboral. Incluso al descanso los maños mandaban en el marcador (40-41) En el tercer cuarto un parcial de 19-2 liderado por un eléctrico Thomas Heurtel echó por tierra las aspiraciones zaragozanas, haciendo inútil el partidazo de Pablo Aguilar (otro que debería entrar en las quinielas para la selección este verano si finalmente hay las ilustres bajas que se prevén) El jugador que más tiempo dispuso en cancha Zan Tabak fue Nemanja Bjelica con 27 minutos. Otros puntales baskonistas como Nocioni y Lampe contaron con 21 minutos. San Emeterio ni llegó a los 20. La ventaja del fondo de armario. 

La jornada del viernes parecía la del lado “débil” del cuadro, y precisamente por eso había expectación por ver si llegaba alguna sorpresa. No dejó opción el Valencia Basket frente a un Estudiantes sin English y con Kirksay tocado. A diferencia del Cai Zaragoza, los colegiales ni siquiera fueron capaces de plantar cara de salida, y así los taronja se dieron un festín con un inmenso Faverani como protagonista. El pívot brasileño es uno de los jugadores que sale más reforzado de la Copa. Ya avisamos que este podía ser su año. Su progresión sigue siendo notable, pese a su parón por lesión esta temporada. Al igual que Tabak con el Caja Laboral, Perasovic pudo dosificar sin problemas a sus jugadores (Ribas, 27 minutos, el más utilizado) A descansar y pensar en las semifinales. Unas semifinales donde se encontrarían contra pronóstico con el Herbalife Gran Canaria. El equipo de Pedro Martínez dio la sorpresa positiva cargándose al Uxue Bilbao. O quizás no tanto si tenemos en cuenta que los canarios llegaban a la cita como cabezas de serie y en estos momentos son terceros en la clasificación de la Liga Endesa. No obstante hablamos de dejar en la cuneta a un equipo que jugaba al lado de casa, con mayor presupuesto, y con jugadores curtidos en mil batallas de este tipo (Raúl López, Hervelle, Mumbrú, Zisis…) Hasta en siete ocasiones había llegado a esta cita el “club milagro” de nuestro baloncesto (su capacidad para mantenerse año tras año reinventándose sin perder competitividad es digna de elogio) pero nunca había cruzado el Rubicón del partido de cuartos. Por fin se dieron el gustazo, con un Xavi Rey descomunal dejando claro que ya se encuentra restablecido de su lesión y demostrando porque los mismísimos Memphis Grizzlies le invitaron este verano a disputar la Summer League de Las Vegas (donde precisamente sufrió su luxación de hombro) La primera victoria del club insular en una fase final de la Copa del Rey es otro de los buenos detalles que nos deja la edición de Vitoria.  


La Copa de Rey. Luxación olvidada.


Las semifinales seguían dando la sensación de demasiada diferencia entre un lado “fuerte” y otro “débil” del cuadro. El Barcelona, tras tumbar al fortísimo líder de la Liga Endesa se las veía con el segundo clasificado. Un Caja Laboral de dulce desde que Josean Querejeta consideró que el ciclo de Ivanovic estaba finiquitado y confió en un primerizo Zan Tabak (que importante es para los nuevos entrenadores que se les de confianza), jugando como local y con el público a favor, pondría a prueba a los azulgrana y su desgaste frente al Real Madrid. Pero el Barcelona guardaba un buen recuerdo de su más reciente visita al Buesa Arena. Y es que tan sólo hace unas semanas, en la quinta jornada del Top 16 de Euroliga, los de Pascual vencían en el mismo escenario, cortando una impresionante racha de 17 victorias consecutivas de los baskonistas. Lo hacían además por la misma diferencia con la que les hicieron sucumbir en las semifinales de Copa, once puntos. El partido fue intenso e igualado y parecía abocarse a otro final casi tan dramático como el del primer partido de cuartos entre madridistas y blaugranas, pero esa pequeña diferencia que marcan Real Madrid y Barcelona frente a un equipo como el Caja Laboral se demuestra en que no perdonan tus fallos. Si bajas en un solo instante los brazos dentro de los 40 minutos del choque estás perdido. Y esa diferencia a veces tiene nombre y apellidos: Juan Carlos Navarro. El capitán barcelonista llegaba a la cita sin estar al 100%, pero todos sabíamos que en algún momento del fin de semana iba a aparecer. El genial escolta comenzó a soltar la muñeca al comenzar un último cuarto que los azulgrana iniciaban por debajo en el marcador (57-55) Un parcial de 0-16, con los de Pascual recuperando su mejor versión defensiva más la inspiración del citado Navarro, Huertas y un Lorbek irregular pero decisivo en el tramo final, hicieron morder la lona a un batallador pero insuficiente Caja Laboral. Juan Carlos Navarro, ese hombre al que no le caben más títulos en sus vitrinas y que parece no cansarse nunca de ganar, se convertía además en el máximo triplista histórico de la Copa. Corazón de campeón, corazón de capitán. 

Había curiosidad por ver si el Gran Canaria sería capaz de escalar un poco más en esta Copa a costa de un equipo un peldaño por encima del Bilbao como puede ser el Valencia de Perasovic. No fue así. Durante los 40 minutos de partido el conjunto taronja mandó en el marcador. Doellman imperial. Faverani, sin llegar al nivel de cuartos, de nuevo muy bien. Lischuck valorando mucho en muy poco tiempo. Con ese nivel interior, poco importaba el gris partido de una de las sensaciones de la liga, el joven pívot montenegrino de muñeca de seda Bojan Dubljevic. Por fuera San Miguel, Rafa Martínez, Pau Ribas y Markovic formaban un cuarteto sobrio y sólido. Sin alardes, pero con mucha seguridad. Marca de la casa Perasovic. Con Xavi Rey siendo una sombra del jugador de un día antes, Spencer Nelson, que menuda temporada la suya, si mostró su mejor cara. Insuficiente, muy insuficiente ante un equipo tan coral como este Valencia.   


Faverani, uno de los destacados de la Copa.


De modo que ya teníamos final. Con dos entrenadores muy preocupados por el aspecto defensivo, muy tácticos, y muy hábiles a la hora de dosificar a sus jugadores y repartir roles. Favorito, sin duda, el Barcelona, cuya escalada hacia la cima de la Copa casi parecía un descenso. Después del colosal y dramático partido frente al Real Madrid y de tener que deshacerse de los anfitriones, el Valencia parecía posiblemente su rival más asequible dentro del trienio de partidos al que se tuvo que enfrentar en esta competición. La final comenzó como tantas finales que hemos presenciado en el baloncesto de los últimos tiempos. Minutos de tanteo, demasiado control, defensas imponiéndose sobre los ataques, nadie sin querer atreverse a dar un paso adelante. En definitiva, un partido poco atractivo al que sólo salvaba la emoción del premio en juego. Sólo la fantasía de Huertas (magnífico toda la Copa, y en especial su conexión con Jawai) fue capaz de dejarnos algún que otro highlight. Que diferencia con la briosa final del pasado año. Aún así es de agradecer la intensidad mostrada por el Valencia, sobre todo atrás (4 tapones en el primer cuarto), que les mantuvo con vida durante la primera parte. Faverani y Doellman opositando tímidamente a MVP en caso de que la victoria hubiera caído de lado taronja, y poco más. El Barcelona, que a la hora de jugarse títulos no baja los brazos durante 40 minutos, se empezó a soltar en el tercer cuarto para empezar a tomar ventajas considerables entre 8 y 10 puntos. Ventajas muy importantes tratándose de un partido tan controlado. Con 9 arriba empezando el último parcial, los últimos 10 minutos fueron un festín azulgrana ante un rival que trataba en vano a reengancharse a un partido que ya se les había ido. El desequilibrante Mickeal completó la fiesta llevándose un MVP que demuestra que hay muy pocos jugadores capaces de neutralizarle en nuestro baloncesto (uno de ellos, Nocioni, como demostró en semifinales), y su figura hay que considerarla como otro acierto dentro de este paciente Barcelona que ha tratado durante años de mantener una continuidad que ha sido clave para la llegada de tanto éxito conjunto. En el caso de Mickeal hablamos de un jugador próximo a cumplir los 35 años y que padeció hace dos años un serio problema sanitario con un tromboembolismo pulmonar. Muchos quizás pensasen que a su edad y con ese tipo de problemas deberían haberle enseñado la puerta de salida, pero desde la directiva azulgrana se siguió apostando por él como alero alto determinante y el jugador sigue dando títulos a su equipo. Como se los sigue dando un entrenador cuya cabeza ha sido pedida en bandeja de plata por ese tipo de aficionados impacientes que exige limpiezas inmediatas y empezar de cero en los malos momentos. O como se los sigue dando ese capitán ejemplar que aparece en los momentos delicados, y que aún estando en baja forma física sabe jugar con cabeza, buscar a sus compañeros, o animar desde el banquillo, porque le importan más los títulos colectivos que los individuales. Todos ellos han vuelto a demostrar, una vez más, que si hay algo que define al actual Barcelona de Xavi Pascual es su indomable corazón de campeón.   


Pascual agranda su leyenda


Hay que felicitar también, y eso personalmente nos llena de orgullo dado nuestro madridismo, los pequeños corazones de campeones de los chavales del Real Madrid que se han llevado la Minicopa en lo que casi ha sido un paseo militar, guiados por un talentoso jugador esloveno de trece años llamado Luka Doncic nacido en una de las ciudades históricas de este deporte como es Ljubljana, con sus 25 puntos y 33 de valoración en la final contra el Barcelona, al que derrotaron por 24 puntos. Comenzaron el torneo ganando por nada menos que70 puntos al Valencia (119-49), con 44 de valoración de Doncic. Al Bilbao le cayeron 65 de diferencia (108-43), y para llegar a la final arrollaron al Gran Canaria por 42 (91-39) Cuatro victorias con una media de 50 puntos de diferencia. Apoteósico. Sus exhibiciones han sido de tal calibre que han hecho recordar a las protagonizadas por el mismísimo Ricky Rubio en la edición de 2004, cuando el genio de El Masnou contando con 14 años arrasaba en la competición llevando al Joventut a la victoria y promediando 31,1 de valoración por partido. Ahora sólo falta que en el Madrid alguien tenga la valentía de apostar por él más pronto que tarde como hizo Aito con Ricky haciéndole debutar en ACB tan sólo dos años después de deslumbrar en la Minicopa.    


Minicopa, pero máxima alegría.



viernes, 28 de septiembre de 2012

CINCUENTA NOMBRES PARA LA LIGA ENDESA: PÍVOTS


ANTE TOMIC (REGAL BARCELONA/25 AÑOS/2.15) Pues sí, con sus pros y sus contras, sus virtudes y sus defectos, pero sigue siendo el "gran pívot" ACB, un elemento casi único en su especie. Como he decidido tomar para estas entradas los datos oficiales de la web de la Liga Endesa, le hemos "recortado" dos centímetros al bueno de Ante, al que oficiosamente se considera un 2.17. 217 centímetros bien coordinados con gran juego de pies, de espaldas al aro, y buen posteo. Facilidad para el gancho y buena (sin ser su fuerte) lectura de las continuaciones y el pick&roll. Como ven, en la zona rival parece un jugador casi perfecto. El problema, como todo el mundo sabe ya a estas alturas, viene detrás. Indolencia defensiva y falta de espíritu belicoso le convierten en un jugador preocupantemente blando. 

MACIEJ LAMPE (CAJA LABORAL/27 AÑOS/2.10) A priori pudiera parecer que el conjunto baskonista da un paso atrás respecto a las dos pasadas temporadas, con la marcha de dos jugadores absolutamente claves como Pablo Prigioni y Mirza Teletovic, sin embargo bien podrían considerarse jugadores como Nocioni o Lampe casi como nuevos fichajes para esta temporada, debido a lo poco que pudieron jugar el curso pasado. En el caso del interior polaco una lesión le impidió debutar hasta bien mediada la competición, y su mejor medida la dio en los play-offs por el título. De momento una protusión discal le ha hecho perderse la parte final de la pretemporada y es dudoso para el comienzo de la liga. Su historia ya la conocen, el Real Madrid lo descubrió siendo un adolescente y, como por desgracia es habitual en la casa blanca con los jóvenes valores, no se supo apostar por él. Tras un infructuoso paso por la NBA, la llamada de los rublos le llevó al baloncesto ruso donde por fin ofreció todo el baloncesto que llevaba dentro. Por el bien del espectáculo, ojala veamos esta temporada su mejor versión en España.   

Gran play-off de Lampe contra un Tomic por aquel entonces en el Madrid


NATHAN JAWAI (REGAL BARCELONA/25 AÑOS/2.09) Un auténtico espectáculo ver a esta fuerza de la naturaleza moverse por la zona como si pesara 40 kilos menos que los 140 que da su ficha. Otro jugador descubierto para el basket FIBA por ese club ejemplar que es el Partizan de Belgrado, de donde partió al millonario basket ruso de la mano del Unics Kazan. "Aussie Shaq" ahora viene a hacer temblar los aros de la Liga Endesa. No tiene la capacidad para jugar por encima de canasta de Fran Vázquez o Boniface N'Dong, pero su gran visión de juego para leer las continuaciones, y sobre todo su asociación con un base como Huertas a la hora de ejecutar el pick&roll frontal, le hace un jugador casi imparable cuando ataca el aro rival. Tiende a cargarse pronto de faltas personales, puede ser su mayor handicap. 
El Paquirrín negro y sus muelles

FRAN VAZQUEZ (UNICAJA/29 AÑOS/2.09) El de Chantada vuelve al club donde explotó para el baloncesto de elite. Su temporada 2004-05 en el club malagueño a las órdenes de Sergio Scariolo fue francamente portentosa, culminada con la Copa del Rey y la posterior elección como número 11 del draft por Orlando Magic. Nunca ha sido lo suficientemente reconocido en el plano individual, pero su influencia en los partidos es brutal. En el Barcelona se consolidó como uno de los mejores pÍvots jugando por encima del aro y con mejor “timing” de salto, aunque en Málaga quizás vuelva tímidamente a sus “orígenes”, cuando también hacía daño por fuera con una nada despreciable muñeca.   

Tiempos felices en Málaga


VITOR FAVERANI (VALENCIA BASKET/24 AÑOS/2.10) Cualquiera de los tres grandes pivots del Valencia para esta temporada podría estar aquí, pero el sentir general en el mundo del basket es que este va a ser el gran año de Faverani. El de su salto definitivo. Ofrece tanta o más intensidad en su juego que Lishchuck (quien, no lo olvidemos, seguirá siendo el gran referente interior taronja) y más experiencia y conocimiento de nuestra liga que el joven Dubljevic (sobre quien también hay que estar muy atentos) En definitiva, será la primera opción interior desde el banquillo por detrás del frontcourt titular Doellman-Lishchuck, pero se comerá la cancha en cada minuto que Perasovic le de confianza. Es su hora.

TIBOR PLEISS (CAJA LABORAL/22 AÑOS/2.16) Inabarcable “prospect” germano quien formaba hasta la pasada temporada una terrorífica pareja interior junto al madridista Marcus Slaughter en el Brose Basket campeón de liga alemana. En Oklahoma le esperan como agua de Mayo (que no de O.J.) para reforzar un juego bajo tableros que quizás es su punto más débil de cara a su definitivo asalto al anillo. De momento lo vamos a poder disfrutar en nuestra liga, como uno de esos pívots dominantes capaces de cambiar la trayectoria de los tiros rivales. Ha firmado por cuatro temporadas, pero con una cláusula de salida a la NBA.

SALAH MEJRI (BLUSENS MONBUS/26 AÑOS/2.17) No se ha movido nada mal en el mercado el Obradoiro en busca de consolidar un bloque lo suficientemente competitivo para mantenerse en la Liga Endesa. Sobre este gigante tunecino ya hablamos durante los pasados Juegos Olímpicos, a lo que escribimos en aquella ocasión les remitimos. Debería ser de los pivots con mejores números del campeonato.  

BLAGOTA SEKULIC (CB CANARIAS/29 AÑOS/2.10) Pívot montenegrino de grato recuerdo para el aficionado madridista. Formó parte de la plantilla del doblete (ULEB y Liga) brillantemente conseguido por Joan Plaza en 2007, entrando a mitad de temporada por un gris Sinanovic. Cuentan que su fichaje por el conjunto madridista se produjo tras un PAOK-Real Madrid en el que Sekulic, independientemente del partido realizado, fue el único jugador de los griegos que le mantuvo la mirada al gladiador Felipe Reyes. Un tanto decepcionante su pasada temporada en el UCAM Murcia, aún tiene mucho buen baloncesto por ofrecer.   
Felipe y Blagota, dos tipos duros.


JOSEPH JONES (CAI ZARAGOZA/26 AÑOS/2.04) Buenísimas sensaciones las que dejó en la Supercopa este pívot que como Jawai podría entrar en la categoría cada vez más numerosa de los “Baby Shaq”, auténticos mastodontes cuyo físico parece más propicio para la práctica del sumo que del baloncesto, pero que luego demuestran una extraordinaria calidad en movimientos e inteligencia a la hora de interpretar el juego. Viene de ganar la Liga Balcánica con el Galil Gilboa israelí, y de pasar el verano jugando en la República Dominicana. Se ve que no le gusta parar.

ONDREJ BALVIN (CAJASOL/20 AÑOS/2.17) Apenas hemos apostado en estas entradas por jóvenes figuras que intentarán hacerse un hueco en la mejor liga de Europa. Balvin podría ser uno de esos jugadores revelación, una de las caras nuevas que el aficionado siempre espera para que sigan dando brillo a nuestra liga. Equipo y entrenador ideal para hacerlo. Si hay un coach en España con buena mano para moldear jóvenes figuras ese es García Reneses, quien contará con este gigante checo que acaba de cumplir 20 años hace unos días como recambio natural del solvente Triguero.   

217 centímetros de talento a pulir por Don Aito.