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lunes, 21 de septiembre de 2020

SIN EFECTO JASIKEVICIUS

 







La “nueva normalidad” a la que nos vemos abocados trae, entre otras cosas, que llegado el lunes todavía no tenemos el total de la primera jornada de la nueva temporada de Liga Endesa, con dos partidos aplazados a causa de positivos por covid-19, y que en principio se jugarán en la tarde de este lunes. También estuvo en el aire la suspensión del Obradoiro-Fuenlabrada, que finalmente pudo jugarse sólo unas horas después del momento previsto. 

 

De modo que no está nada mal el balance y nos hemos metido siete partidos ACB este fin de semana, entre ellos tan interesantes como el Baskonia recibiendo a Valencia para volver a encontrar en Luca Vildoza a su salvador. El héroe de la última liga no sólo fue el mejor del partido con 21 puntos y 3 asistencias sino que además decidió el partido con el triple ganador. También debutó el reciente campeón de Supercopa, el Real Madrid de Laso, ganando con solvencia en San Sebastián con un buen Laprovittola a los mandos aprovechando la ausencia de Campazzo (11 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias) y Llull volviendo a su versión más anotadora con 18 puntos.

 

Acompañando al Real Madrid sólo el Baxi Manresa de Pedro Martínez fue capaz de arrancar un triunfo a domicilio, venciendo en el WiZink Center a un Estudiantes que pagó el mal día en ataque de su faro ofensivo, y es que Edwin Jackson se quedó en 6 puntos con un triste 3 de 15 en tiros de campo, fallando sus seis intentos triples e incluso su único tiro lanzamiento desde el libre. Todo lo contrario que Rafa Martínez, quien no puede empezar mejor su nuevo periplo con la camiseta del club en el que se formó. 16 puntos con 4 de 5 desde la distancia más letal. Con sus 38 años de nada.

 

El resto fueron victorias locales, con Obradoiro arrasando a Fuenlabrada. En Santiago de Compostela siempre están obligados a reiventarse temporada tras temporada demostrando buen tino desde los despachos con los fichajes, y es que el joven pívot lituano Laurynas Birutis, típico producto de la escuela de Kaunas, apunta a jugador de la jornada con sus 27 puntos y 12 rebotes para sumar 42 de valoración. Descomunal. También fue plácida la victoria del Andorra ante UCAM Murcia, con Clevin Hannah imponiendo su ritmo (16 puntos, 7 asistencias y 2 rebotes) En Las Palmas de Gran Canaria los locales frente al Bilbao de Alex Mumbrú regalaron un partido de orgía anotadora, con 209 puntos entre ambos equipos. Brutal 15 de 33 en triples para los de Porfi Fisac, quien después de haber convertido al Zaragoza en uno de los gallos de la liga ahora aspira a reconducir al Gran Canaria a la élite tras su desastrosa pasada temporada. 

 

Y también debutó el Barcelona de Jasikevicius que, a día de hoy, sigue pareciendo el de Pesic. Hay que mirar a la banda para comprobar que, en efecto, el genial base lituano es ahora el técnico culé y no el veterano germanoserbio. Porque si nos quedamos con lo que sucede en la cancha, excepto en que no encontramos la espigada figura de Ante Tomic y la batuta la lleva un Calathes todavía en proceso de adaptación, lo cierto es que bien podríamos hablar del Barcelona de la temporada pasada. Incapaz de cerrar un partido que parecía encarrilado (máxima diferencia de 71-59 en los instantes finales del tercer cuarto), encomendándose al mejor Mirotic (22 puntos y 10 rebotes, 35 de valoración) y ganando finalmente con final polémico (muy discutida falta en ataque de Rivero sobre un Abrines que sentencia desde el tiro libre) La mejor noticia precisamente la podemos encontrar en la resurrección del alero mallorquín, después de ofrecer buenas sensaciones ofensivas en Supercopa ayer fue el mejor escudero de Mirotic con 22 puntos y un intachable 5 de 5 desde el triple. Es una estupenda noticia para el Barcelona, pero también para la selección española, necesitada de un tirador letal como Alex.

 

No debe caerse en juicio precipitado alguno cuando esto no ha hecho nada más que empezar a rodar, pero quien esperase un efecto inmediato con el entrenador más ilusionante que ha llegado a Barcelona desde la salida de Pascual, movimiento que daba por amortizada la última gran era del baloncesto blaugrana, ha de esperar a que el bueno de Saras siga ajustando las piezas y recupere a Higgings y Kuric, quienes qué duda cabe aportarán más pólvora al ataque culé. De momento poca diferencia respecto al Barcelona de Pesic. 

 


domingo, 16 de junio de 2019

EL MADRID SE QUITA LOS COMPLEJOS





Campazzo, el hombre del partido.



Dice el dicho que quien da primero da dos veces. Ojala fuera cierto pensarán los madridistas, pero la realidad es que el próximo lunes cuando a las nueve de la noche el árbitro lance de nuevo el balón al aire de nada habrán servido los 20 puntos de diferencia con los que los de Laso aplastaron a su rival en el primer partido de las finales. El Barcelona de Pesic sigue teniendo una bala para romper el factor cancha en las finales, pero para ello deberán dar una cara bien distinta a la ofrecida en el arranque de la serie. Todo lo contrario que el Real Madrid, que de golpe y plumazo disipa muchas dudas sobre el estatus de Pesic de “bestia negra” del Madrid de Laso. Y es que desde la llegada del veterano técnico serbio al banquillo culé el balance entre Pesic y Laso es (era, hasta anoche) de 6-2 a favor del de Novi Sad, en concreto 4-1 durante el presente curso. De modo que aunque el resultado tiene tanto valor como haber ganado de un punto, y de hecho y con toda lógica es preferible ganar dos partidos en unas finales por un punto que ganar uno de 20 pero perder el siguiente, el equipo de Laso demuestra que no hay “bestia negra” que valga y dan un golpe encima de la mesa prolongando su actual gran estado de forma.



Tampoco llegaban los de Pesic en mal momento a estas finales, aunque con todos los respetos no es la misma exigencia a la que te obliga el Zaragoza que todo un campeón de la Eurocup como el Valencia. Pero ambas escuadras habían solventado las semifinales por la vía rápida, sin haber perdido todavía un partido en todos los playoffs y con algunos nombres propios (Campazzo, Causeur, Randolph, Ayon, Heurtel, Singleton, Claver...) brillando y realizando grandes actuaciones individuales. Uno de estos nombres propios, Anthony Randolph, fue el encargado de abrir el marcador con un triple desde la esquina acompañado de falta personal que convirtió en un punto más desde el tiro libre. Tomaría el relevo un sublime Campazzo con cinco puntos consecutivos. 9-0 en un suspiro. El Barcelona tardaría casi cuatro minutos en anotar, por medio de Pau Ribas, pero en un par de minutos logró cuatro canastas que unido al desacierto exterior del Madrid (sólo anota Campazzo en una penetración) ajustaba el marcador en 11-8. Los de Pesic debían endurecer el partido, y la hiperactividad de Hanga en ambos lados de la pista, llegando a encararse con Ayon en un ataque barcelonista, no tardó en hacer acto de presencia. Pero el Madrid no perdió el mando del partido. Llull, con 2 triples seguidos, demostraba que llega a las finales superando su mal momento de los últimos meses y los blancos cerraban el primer cuarto con un 22-17 y una evidente sensación de superioridad.


No podría tener mejor arranque el equipo de Laso en el segundo acto. Una canasta de Randolph y una recuperación de Rudy sobre Kuric finalizaba con un triple precisamente del mallorquín. Los blancos se iban de diez con un 5-0 en 64 segundos. Eran grandes momentos para Rudy, que aun ampliaría la ventaja a once con otro triple. Mediando este segundo cuarto las diferencias se movían en torno a la quincena de puntos, y aunque una pequeña reacción barcelonista les ponía a once, un nuevo triple de Campazzo ponía el 44-30 a 1.20 del descanso. Otra canasta de tres del argentino, a la pata coja y al filo de la posesión pondría un definitivo 47-32 en la primera parte, después de que Pangos desperdiciara el último ataque barcelonista agotando la posesión y finalmente perdiendo la bola. Quince puntos de diferencia en unos 20 minutos sin más color que el blanco.




Llull, buscando recuperar su mejor versión.



Quiso insinuar reacción el Barcelona tras el descanso, abriendo el marcador con un triple de Singleton, uno de los interiores con mejor mano de la ACB (se ha movido esta temporada en un tremendo 50% desde el triple) A diferencia de los dos cuartos anteriores, ahora el Barcelona era el primero en anotar. Pero la diferencia seguía siendo importante. Un intercambio de canastas hasta el primer tiempo del cuarto dejaba el marcador en 54-41. La reacción auzlgrana no llegaba y Tavares hundía la bola ante Singleton para poner una máxima diferencia de 16, 60-44. Los triples de Pangos y Oriola hicieron que los de Pesic no se fuesen definitivamente del partido. Se cerraba el tercer cuarto con 63-52. Pese a que el Barcelona no lograba bajar de esa barrera psicológica que se sitúa en la decena de puntos, una diferencia de once con todo un cuarto por delante significaba que aun había partido (sobre todo con el recuerdo de que en la última final de Copa del Rey los blancos mandaban 60-46 al comienzo del último cuarto)


Pero esta vez no hubo remontada azulgrana y el Madrid siguió con su seriedad defensiva y eficacia en ataque. Pese a que Kuric, por fin, bajaba la diferencia por debajo de los diez puntos (63-54), el nunca bien valorado Taylor (11 puntos con un solo fallo en el tiro libre) sofocaba la rebelión visitante con un triple desde la esquina. El propio Taylor anotaría de nuevo y un triple de Causeur (otra vez rentabilidad absoluta, 9 puntos en 15 minutos) estiraba la diferencia a una nueva máxima, 71-54, a poco más de 7 minutos. El bravo jugador bretón encendía las gradas del WiZink con una preciosa canasta a la media vuelta ante Kuric desde el 6.75. Tras el tiempo muerto azulgrana el propio Causeur castigaría el fallo barcelonista en una contra que valía 2+1 para poner 20 arriba a los de Laso. Quedaban 6.46 y el Barcelona intuía la posibilidad de sacar bandera blanca y rendirse. Su compatriota Heurtel no estaba por la labor. Cinco puntos seguidos para el mejor jugador azulgrana de la temporada ponían al campeón de Copa a 15. Apareció Hanga y con cuatro puntos más puso el 74-63 a 4.34. Llull, ya lo hemos comentado, ha experimentado una esperanzadora mejoría respecto a meses pasados, pero ante sus dos últimos fallos en el tiro Laso no espero más para volver a darle el mando del partido a Campazzo. El de la Córdoba argentina dejó claro que no hay jugador más en forma (con permiso de Heurtel, ayer de nuevo máximo anotador azulgrana con 14 puntos pese a las buenas defensas madridistas, especialmente de Taylor) en la ACB ahora mismo. Cuatro puntos desde el tiro libre, peleándose por dentro y por fuera (primero recibe de Taylor debajo de canasta tras atravesar la zona frenado por Pangos en falta, luego le saca personal a un Tomic mal en su ayuda exterior) vuelven a estirar la diferencia, para que Taylor, el otro hombre clave en el gran partido madridista de ayer ponga el 81-65 con un triple. Sentenciado. Quedaban menos de dos minutos que fueron un paseo en el que sólo Claver, desde el tiro libre, anotó por el Barcelona, mientras que el “Tortuga” Gabriel Deck cerraba el marcador desde el triple. Rotundo 87-67.


Laso habló en posterior rueda de prensa de “demostrar credenciales”. El 6-2 previo entre Pesic y el vitoriano, y el 4-1 de la temporada actual hecho añicos. El Real Madrid hacía uno de los mejores partidos de la temporada en nada menos que unas finales ACB. No hemos tenido esta temporada tanto tiempo como otros cursos para hablar de este Real Madrid de Pablo Laso, que sigue siendo una de nuestras grandes debilidades, pero es digno de admiración como ha planificado una durísima y larguísima temporada para llegar a estas alturas de campaña en este momento de forma. Ya exhibían un buen estado en la Final Four de Vitoria, pese a que no pudieran con un grandísimo CSKA, pero su final de temporada regular y comienzo de playoffs, especialmente semifinales ante Valencia dejaban claro que la planificación es irreprochable. Por otro lado no creemos que el Barcelona esté tan por debajo como indican los 20 puntos finales del partido de ayer. Desde luego si ambos equipos mantienen el nivel visto en el G1 no vamos a tener finales. El Madrid fue superior en todo y desde el minuto 1. Siempre estuvo por delante en el marcador y fue superior en todos los aspectos, excepto en el rebote (41 a 31 para los de Pesic, enorme Claver con 12), pero con los brutales 42% en triples y 58% en tiros de dos exhibidos por los de Laso poco importa. El Real Madrid fue superior además en prácticamente todos los duelos individuales, especialmente en los que se esperaban más significativos. La pareja Campazzo-Llull fue muy superior a Pangos-Heurtel, Tavares minimizó a Tomic, Rudy y Causeur se comieron a Ribas y Kuric, incluso el infravalorado Taylor hace un partido superior al de Hanga, quien recordemos ha sido uno de los, otro más, fichajes estrellas del Barcelona en los últimos años... sólo en los “forwards” abiertos, con Oriola, Singleton y Claver, frente a un Randolph discreto y un Thompkins inoperante (único jugador que valora en negativo para Laso) parecieron superiores los visitantes ayer. En las pizarras Laso también superó a Pesic. Aprendió de errores pasados y en ningún momento permitió una reacción azulgrana. En los constantes cambios defensivos, entre zona y individual, los blancos siempre superiores, con el habitual “diamante” de Laso con Taylor como punta de lanza neutralizando la dirección de juego azulgrana, y (no tan) pequeños detalles como la buena defensa inicial de Campazzo, en individual ante Pangos, dando una lección de como superar los bloqueos directos de todo un pívot de 2,18 como Ante Tomic.


El Madrid pone el 1-0 en las finales. Lo hubieran puesto tanto ganando de 20 como de 1. No vale de nada ganar de 20 si el Barcelona rompe el factor cancha en el G2. Será otra historia. Pero ya nadie va a recordarle a Laso su 6-2 ante Pesic. El Madrid da primero, no da dos veces. Simplemente ha dado muy fuerte.




Laso, compañero del Metal, no hay "bestia negra" que valga.







lunes, 28 de enero de 2019

AL CALOR DEL HOGAR



Decía mi padre, que en paz descanse, que “no hay millor sitio ca casa de un”. Eso parecen pensar los equipos ACB, que en el frío invierno encuentran su mayor fortaleza en sus partidos como locales. La jornada nos deja seis victorias caseras, y sólo Zaragoza, Manresa y Andorra consiguieron volver a sus lugares de origen con la victoria bajo el brazo.  


Los maños hunden todavía más a un Delteco GBC que pese a su voluntad no consigue salir del pozo de la última plaza. Lucharon los vascos para llevar el partido a la prórroga, donde el Zaragoza fue superior. Es ya la tercera derrota que sufren los de Valdeomillos en un tiempo extra en casa, señal de que la presión de los puestos de descenso está haciendo mella en el cuadro donostiarra. 


Había curiosidad por ver como respondía el Manresa tras la decepción de quedarse fuera de Copa, y más visitando una cancha como la del “matagigantes” Café Candelas Breogán de Lugo, y lo cierto es que los de Peñarroya arrancaron una trabaja victoria con un gran Corey Fisher (18 puntos, 5 rebotes, 7 asistencias y 3 robos) empeñado en hacer olvidar a Alex Renfroe, quien fuera jugador clave de los manresanos hasta su salida al Partizan de Belgrado. La temporada del Baxi, sobresaliente.  


Y precisamente el ex –equipo de Peñarroya, MoraBanc Andorra, fue el último equipo en ganar a domicilio en esta pasada jornada, superando a un UCAM Murcia en auténtica caída libre (seis derrotas consecutivas, situación que ha llevado a la directiva a cesar a Javi Juárez como técnico) Ojo a los andorranos que se han quedado fuera de Copa pero quieren volver a disputar los play offs por el título y siguen al acecho de la octava plaza, actualmente en posesión de Manresa.   


En el resto de partidos, como hemos dicho, victorias locales. Algunas tan emocionantes y ajustadas como la del Valencia ante San Pablo Burgos. Los castellanos estuvieron a punto de dar la campanada en uno de los partidos de la jornada, y de hecho Vítor Benite tuvo en sus manos llevar el partido a la prórroga, de haber anotado los dos tiros libres de los que dispuso en la última posesión visitante del partido. Rafa Martínez se convierte en historia taronja al superar a Brad Branson como máximo anotador histórico del club. También hubo emoción en Madrid en el partido que cerraba la jornada, con Movistar Estudiantes remontando ante el “gallito” Tenerife, llevando el partido a la prórroga e imponiéndose en el tiempo extra. Al núcleo Gentile-Brizuela-Caner-Medley se suma un Shayne Whittington que comienza a producir con su nueva camiseta. No es la primera vez que lo decimos, y lo volvemos a recordar. El Estudiantes de esta temporada tiene equipo para estar más arriba. Veremos su segunda vuelta. Horas antes en el mismo escenario el Real Madrid se imponía a Fuenlabrada en otra exhibición de coralidad sobreponiéndose a un mal primer cuarto que deja para la posteridad otro de los particulares tiempos muertos de Pablo Laso y su curiosa manera de arengar a sus jugadores. Llull parece que definitivamente vuelve a ser él mismo (21 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias) Felipe Reyes sigue destrozando registros y ya iguala al mítico “Chichi” Creus como máximo jugador con partidos disputados en ACB (778) A partir de ahora sólo le queda competir contra sí mismo. 


Joventut sigue de dulce. Los verdinegros suman cinco victorias en los últimos seis partidos (sólo perdieron de un punto ante Baskonia) y han encontrado en Nico Laprovittola a su auténtico líder espiritual. El argentino se fue hasta los 40 puntos, con 7 de 10 en triples. Es el tope anotador individual de la temporada, y desde Roy Fisher en 1995 nadie llegaba a esa cifra con la camiseta verdinegra. 


Por lo demás la vida sigue igual en la zona alta de la tabla. Además de la victoria del Real Madrid, también sumaron Baskonia ante Obradoiro, con un recital de asistencias de Marcelinho Huertas (9) Ya es el sexto máximo asistente de la historia ACB (una clasificación que sigue liderando el gran Pablo Laso, por cierto), sólo Albert Oliver le supera entre los jugadores en activo. El Barcelona por su parte sigue demostrando fortaleza en lo alto de la tabla clasificatoria. Su última víctima fue un Unicaja que aguantó hasta el descanso y echó de menos a su referencia este curso, Jaime Fernández, baja por una gastroenteritis. 




Laprovittola guía a la Penya.




EL QUINTETO DE LA JORNADA 18:

COREY FISHER (MANRESA): 18 pts, 5 rebts, 7 asists y 3 robos. 26 valoración.
SERGIO LLULL (REAL MADRID): 21 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias. 24 valor.
NICO LAPROVITTOLA (JOVENTUT) 2: 40 puntos (7 de 10 en T3) y 3 asists. 34 val.
DARIO BRIZUELA (ESTUDIANTES) 2: 21 pts, 2 rebs, 6 asists y 3 robos. 27 valorac.
NICK CANER-MEDLEY (ESTUDIANTES): 15 puntos, 13 rebts y 2 asists. 29 valor. 


ENTRENADOR:

JOAN PEÑARROYA (MANRESA)




EL QUINTETO DE LA TEMPORADA:

ALEX RENFROE (MANRESA) 11: 14.1 pts, 3.6 rebs y 6 asists por partido 18.5 valor.
JAVIER BEIRÁN (TENERIFE) 5: 12.6 pts, 5.3 rebts y 3.8 asists. 16.6 valoración.
TORNIKE SHENGELIA (BASKONIA) 17: 14.9 pts, 4.9 rebts y 2.5 asists. 19.5 valora.
COLTON IVERSON (TENERIFE) 2: 12.3 puntos y 7.1 asistencias. 16.2 valoración.
BOJAN DUBLJEVIC (VALENCIA) 11: 13.8 pts, 7.3 rebs y 1.8 asists. 18.1 valoración.


ENTRENADOR:

SVETISLAV PESIC (BARCELONA) 10




lunes, 24 de septiembre de 2018

EL NUEVO MADRID, EL MADRID DE SIEMPRE, SE ALZA CON LA SUPERCOPA




El "no parar" madridista.



El Real Madrid de Pablo Laso comienza la temporada oficial de la misma manera que finalizó la anterior, dominando el baloncesto nacional, y frente al mismo equipo que le disputó tal condición el pasado curso. Es el decimosexto título conquistado por el técnico vitoriano desde que está en el banquillo blanco. 16 de 30 posibles hasta la fecha. Es decir, Laso está ganando más de la mitad de los títulos que disputa. Un dato asombroso en el baloncesto actual. Recupera el cetro de la Supercopa, competición que dominó entre 2012 y 2014 pero llevaba tres años sin ganar.


Fue un fin de semana de gran baloncesto, con una apertura magnífica gracias al duelo entre Barcelona y Baskonia en el que los de Pedro Martínez llegaron a estar 20 arriba (40-60 en el minuto 24) El equipo azulgrana vivía su día de la marmota particular. Gran equipo, fichajes de talento, pero pésima imagen sobre la pista. Necesitaron tocar fondo y verse apalizados para despertar y tirar de orgullo, ejemplificado en Oriola, rodeado de jugadores exteriores (Blazic, Smits, Font…), quienes consiguieron recortar diferencias y llegar al último cuarto con opciones. El Barcelona tuvo que jugar sin red, cosa que dudo guste a Pesic, pero le dio resultados. Ya con el partido igualado el serbio volvió a apostar por quintetos altos (Claver, Singleton y Tomic juntos), contrarrestando un fallón juego interior baskonista (hasta el mismísimo Shengelia llega a fallar dos tiros libres seguidos a cuatro minutos del final con su equipo cuatro arriba, aunque seguiría siendo referente ofensivo de su equipo en los minutos decisivos) Granger ponía un 72-79 a poco más de minuto y medio, que parecía decisivo, pero los arreones de Pango y Kuric dieron de nuevo opciones a los blaugrana, e incluso el MVP de la Supercopa 2016 (cuando jugaba en Gran Canaria) tuvo un último lanzamiento triple que de acertar hubiera llevado el partido a la prórroga.


Acto seguido el anfitrión, Obradoiro, saltó a la cancha para medirse al campeón de Europa. Ilusión no les faltaba a los locales, y pueden decir que duraron dos asaltos al equipo de Laso, dando buenas sensaciones con algunos de sus nuevos fichajes, caso de Vasileiadis, que acabaría máximo anotador de su equipo con 15 puntos, o Stephens, con sus dos triples, o el trabajo en la pintura de Hlinason, además de la veteranía de un gran Albert Sabat (14 puntos y 3 rebotes) Pero tras el descanso los de Laso metieron un par de marchas más y un parcial de 8-28 tras el descanso dejó claro que equipo iba a disputar la final del sábado.


De modo que los dos finalistas de la pasada Liga Endesa se citaron para el sábado, con el mismo resultado que hace tan sólo unos meses: el Madrid levantando la copa. El Baskonia volvió a demostrar que a día de hoy parece el rival más cualificado para el equipo de Laso, pero le sigue faltando un punto. Sobre todo si su jugador estrella, Tornike Shengelia, no está a su mejor nivel (-18 con él en pista) Parte de la culpa hay que dársela a la buena defensa madridista, intensa y efectiva sobre todo en los momentos clave del partido.


Tras un comienzo igualado, en el que los blancos adquieren las primeras ventajas (una máxima de 7, con 13-6, mediando el primer cuarto) sin que los vascos pierdan comba en ningún momento (de hecho llegan a acabar el primer acto un punto arriba), uno de esos momento clave llegó mediando el segundo cuarto, cuando el equipo de Pedro Martínez amenazó con romper el partido (28-36) en los mejores momentos de Shengelia. A partir de ahí los madridistas se ataron los machos y en un parcial de 14-0 basado en un buen trabajo atrás y buscar y encontrar a Ayón en la pintura (quien por otro lado ejercía de punta de lanza de la defensa blanca, en ese estilo Laso de interior que presiona las líneas exteriores del rival), hicieron añicos la ventaja baskonista. Shengelia reaparecería con cinco puntos consecutivos, y un triple de Granger al filo del descanso ponía el marcador en 42-22 para los subcampeones ligueros. El choque se iba a los vestuarios dejando aroma a partidazo.


Volvió a estirar la diferencia el Baskonia comenzando el tercer cuarto (buenos minutos de Shavon Shields), pero la buena actuación de Klemen Prepelic (8 puntos en este periodo) impidió que los de Pedro Martínez, una vez más, rompieran el partido. El esloveno resultó decisivo con una carta de tiro magistral, 13 puntos con 5 de 6 en tiros de campo (3 de 4 en triples), y sin llegar a los 12 minutos de juego. Prepelic funcionó en esta ocasión como el microondas blanco, el revulsivo desde el banquillo por delante de un Carroll desdibujado (5 puntos en 10 minutos, jugador menos utilizado por Laso en la final)



Prepelic ejerció de revulsivo



Los blancos dejaron lo mejor para el final. Un parcial de 19-11 en el último cuarto, abierto con un triple de Campazzo (buen partido con 13 puntos, 3 de 6 en triples, y un +10 con él en pista) y 5 puntos más de un Prepelic desatado. El otro fichaje blanco, Gabriel Deck, ponía la máxima diferencia de nuevo, la que no tenían desde el primer cuarto, 7 puntos que serían los que finalmente se llevasen con el pitido final. El Baskonia resistió gracias a Shields y a un Poirier que estrechó el marcador a cuatro minutos del final. 76-73. Lo que Pedro Martínez no podía imaginar es que sus jugadores no volverían a anotar en lo que quedaba de partido. Las malas decisiones del joven Vildoza y la buena defensa de los Campazzo, Llull y Taylor dejarían sin opciones a los baskonistas.


El nuevo Real Madrid deja buenas sensaciones. Deck y Prepelic parecen encajar perfectamente en la filosofía Laso. Las señas de identidad permanecen intactas. Ritmo alto de juego, intensidad defensiva, presión sobre las líneas de pase rival, movilidad en todas las posiciones y jugadores, y sobre un todo un fondo de armario absolutamente clave para entender la forma física superior a la del rival con la que los de Laso han finalizado ambos partidos. Es el viejo Real Madrid, el de siempre, el de un Llull dispuesto a quitarse la espina de su casi inédita pasada temporada. Abrió el marcador madridista ante el Obradoiro, firmando los primeros puntos en la temporada oficial de su equipo. Justicia poética. El de Mahón se llevó otro galardón individual al proclamarse MVP del fin de semana después de dos partidos de precisión y regularidad ejemplares: 17 puntos y 6 asistencias ante Obradoiro (19 de valoración), 15+3 (además de 2 rebotes y 2 robos) en la final, alcanzando los 15 de valoración. Llull ha vuelto en un “como decíamos ayer” descomunal.


Descomunal también fue el concurso de triples de Matt Thomas. El valencianista se coronó nuevo rey de la distancia tras tres exhibiciones brutales en las que consiguió un total de 80 puntos sobre 90 posibles en una cancha que conoce bien (el año pasado jugó en el equipo compostelano) Estratosférico.



Thomas se lució ante su ex-público.





jueves, 26 de abril de 2018

LLULL EXTENDED PLAY




Llull volvió a rugir.




Ayer era un día marcado en rojo para el madridismo y el baloncesto español en general. Una importancia subrayada en la presencia de dos jugadores NBA, los hermanos Hernángomez, uno con pasado madridista y otro proveniente del vecino rival estudiantil. De modo que Willy Hernángomez acudió al Palacio de Los Deportes ataviado con la elástica blanca de Sergio Llull, quien fuera compañero suyo en el club madridista, mientras que su hermano Juancho dejaba claro su apoyo al menorquín con una camiseta roja homenaje al base-escolta internacional que la propia selección española, entre cuyos jugadores se encuentra el menor de los Hernángomez, realizó en su momento cuando el aeroplano de Mahón se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Las pantallas de vídeo del pabellón madrileño, mientras tanto, ofrecían imágenes en exclusiva de un reportaje realizado para Real Madrid TV sobre el proceso de recuperación de Sergio Llull, un documento audiovisual para la historia, porque Llull es historia del baloncesto español y madridista, y sus ocho meses y medio recuperándose de una de las lesiones más graves que puede sufrir un baloncestista forman parte de esa historia, en este caso en su sentido negativo. Llull,el jugón de la eterna sonrisa, ha vivido durante estos meses sus momentos más duros. Pero está de vuelta, y esa era la noticia, tanto o más que la posibilidad de romper el empate a uno con el que la bronca eliminatoria de cuartos de final de Euroliga ante Panathinaikos llegaba al WiZink Center.


No fue, en líneas generales, un buen partido de Llull (lo extraño hubiera sido lo contrario), pero si fue un buen retorno. Por la victoria y por las buenas sensaciones durante los 19 minutos y 31 segundos que estuvo en pista. Llull, que duda cabe, está muy lejos de su nivel, y la lógica dice que tardará en alcanzarlo, pero dejó dos minutos y medio mágicos en el último cuarto que parecieron engañar al tiempo, como si nunca se hubiera ido de las canchas. En esos dos minutos y medio el balear rompió el partido con una canasta a tabla altísima, tras penetración (de las pocas veces que le vimos irse a canasta), y dos triples para un parcial de 8-0 que amenazaba con sentenciar el choque. 70-63 a 3.28 del final. No fue así. Calathes y James aparecieron de nuevo desde el triple y el Madrid no acertó en sus posteriores ataques. Un triple lejano de un genial Mike James ponía el empate a 70 y hacía comenzar un nuevo partido con apenas dos minutos por disputarse. Toda la presión ahora recaía en el bando madridista, quien de haber visto volar el punto del Palacio quedaría en situación crítica pues los griegos habrían recuperado el factor cancha e incluso una victoria el viernes en el cuarto partido no les garantizaría su presencia en otra Final Four.


Dos minutos en los que sin embargo el Real Madrid, con toda esa presión de equipo local jugó algunos de los mejores momentos de la serie, recordando al tercer cuarto del segundo partido, y de nuevo con dos grandes protagonistas (o dos grandes protagonistas ofensivos, mientras Laso recurría a los habituales cambios de “balonmano” según su equipo estuviera en ataque o defensa), los mismos que la pasada semana en Atenas: Jaycee Carroll y Felipe Reyes. El escolta mormón anota seis puntos, con una gran penetración lateral a tablero y un triplazo con tiro libre adicional que posiblemente fue la canasta del partido. El gran capitán por su parte logró sus cinco puntos desde el tiro libre. Picando piedra una vez más. Enorme. Entre ambos anotaron los últimos once puntos del Real Madrid.


Fueron los dos mejores jugadores del equipo de Laso. Jaycee se fue a 17 puntos sin fallo en 16 minutos, y 13 de valoración (le penalizaron sus 4 faltas personales), mientras que Felipe vuelve a agotar calificativos. Fue el más valorado de su equipo (14), ¡y jugando sólo 9 minutos! Lo del capitán madridista es un caso digno de estudio.


Pero hasta llegar a ese explosivo final de partido, lógicamente, pasaron muchas cosas. Una salida muy seria del Madrid frente a un Panathinaikos que sorprendía con Rivers de titular por delante de Antetokounmpo, ¿reconocía Pascual que Doncic había logrado superar la defensa del guerrero griego? Eso parece. El rendimiento del esloveno en estos play offs camina muy parejo al de su equipo. Claramente de menos a más. Su primera parte en el partido de ayer es magnífica, culminada con uno de los “highlights” de la temporada como fue su mate sobre Gabriel tras rebasar a Payne. Una primera parte en la que Xavi Pascual ya había dejado claro el nivel de crispación instalado en el entorno del club griego, protestando unos pasos claros que le costaron una técnica que parecía más bien una provocación buscando un cambio de tendencia arbitral en la segunda parte (a los griegos sólo les señalan dos faltas personales en los primeros siete minutos del último cuarto... hasta que Felipe se pone a picar piedra)


El Panathinaikos cumplió con el guión previsto. Todo fiado a Calathes y James. El gran acierto de la defensa madridista fue negar el pase al genial base greco-americano, quien tuvo que mirar aro nada menos que en 19 ocasiones, mientras que no encontraba a los habituales Gist y Singleton. El Real Madrid, con Laso a la cabeza, está dando un ejemplo de coralidad y juego en equipo superior al de su rival. En un partido tan decisivo como el de ayer los números son elocuentes respecto al uso de las piezas por parte de ambos entrenadores. Calathes se tiene que ir a 36 minutos, Gist a 28, Singleton casi 26... sorprende los apenas 20 de James mientras que Lojeski, absolutamente inoperante excepto por un mayor aporte en el rebote que el americano, se va a 25. De hecho los griegos ganan el rebote (38 a 36) Poco le importa a un Laso que va ganando la serie 2-1 y ayer da otra lección de dosificación y confianza en todos sus jugadores. El recuperado Doncic es el más utilizado, casi 28 minutos, pero a partir de ahí ningún jugador se carga. Taylor (otra vez fundamental en defensa) 24, Ayón 22, Thompkins 21... el resto por debajo de 20 minutos... en uno de los partidos más importantes de la temporada. Impresionante. Es curioso como en una serie en la que se presuponía un exceso de minutaje de Doncic, al final el exprimido va a ser Calathes, pese a contar durante toda la serie con un “back up” de tantas garantías como Nikos Pappas, y por supuesto un Mike James que perfectamente puede ejercer de director de juego.


Y es que Laso vuelve a contar con una de sus piezas más queridas, el único jugador de la plantilla junto a Felipe Reyes y Jaycee Carroll con el que ha compartido sus siete años de entrenador madridista. Sergio Llull vuelve, de momento en pequeñas dosis. No estamos todavía ante un Llull en versión “long play”, pero recordando mi formato musical favorito, o al menos mi favorito para pinchar, el 7”, ayer nos dimos una pequeña alegría en formato reducido. Un Sergio Llull versión “extended play”.


sábado, 6 de enero de 2018

LOS MEJORES DE 2017: NACIONALES




San Emeterio y Llull rindieron a un gran nivel en play offs.



Como ya explicamos en nuestra anterior entrada, cada vez tenemos menos tiempo para dedicarle a este blog, pero eso no quiere decir que no mantengamos algunas de nuestras tradiciones, como por ejemplo repasar el año finalizado y homenajear a quienes a nuestro juicio han sido protagonistas más destacados, tanto a nivel nacional como internacional y tanto en la cancha como en los banquillos. A diferencia de otros años y dado el escaso ritmo con el que estamos actualizando en los últimos tiempos, vamos a condensar todo ello en una dos entradas y no en cuatro, distinguiendo sólo entre nacionales e internacionales.


Empecemos por jugadores nacionales. El primer lugar del podio lo encabezaría a nuestro juicio Fernando San Emeterio, liderando a un Valencia campeón ACB y subcampeón de Eurocup y Copa del Rey, además de colgarse al cuello un meritorio bronce continental en el último Eurobasket. Hay un dato revelador sobre el carácter diferencial del cántabro, y es que se trata del único jugador en activo que puede decir que ha ganado dos ligas en dos equipos diferentes sin que ninguno de esos dos equipos sea Real Madrid o Barcelona. Muy meritorio. Y pese a que Bojan Dubljevic se llevó un merecido MVP de las Finales ACB, lo cierto es que San Eme fue el hombre clave de los taronja en todas las eliminatorias por el título. Finalizó los play offs con un tremendo 17 de 35 en triples (49%), comenzando su exhibición con los 3 de 5 que le endosó al Barcelona en el partido que daba pase a semifinales. Ahí esperaba su ex –equipo, el Baskonia, al que destrozó con 54 puntos en los 4 partidos de la serie, alcanzando la perfección en el cuarto encuentro que supuso el pase a la final (19 puntos sin fallo en el tiro) Con la selección de Scariolo volvió a vivir un rol más secundario, pero jugando unos nada desdeñables 19.8 minutos por partido (de hecho es el quinto jugador más utilizado por Scariolo tras los hermanos Gasol, Ricky Rubio y Sergio Rodríguez) A sus 33 años (en realidad acaba de cumplir 34 el 1 de Enero) y en plena madurez, hay que reconocer que ha vivido un 2017 que no podrá olvidar.


No podemos olvidarnos de Sergio Llull, al que también metemos en el podio de los tres protagonistas nacionales del año, con el mérito añadido de que no hemos podido disfrutar de su juego durante prácticamente los últimos cinco meses de 2017 (se lesiona el 9 de Agosto en el amistoso de preparación para el Eurobasket ante Bélgica) tras su rotura de ligamentos cuando su baloncesto estaba alcanzando cotas mayestáticas. Y es que hablamos del MVP de la Copa 2017, quien destrozó al Andorra (la noche del famoso campo atrás que, seamos sinceros, nadie pudo reconocer en directo) con 22 puntos, 11 asistencias y 7 rebotes, al Baskonia con 23 puntos y 4 asistencias y en la gran final al Valencia con 22 puntos y 4 pases de canasta. Demoledor. Y pese a la decepción de perder las Finales ACB ante los de Pedro Martínez, fue el gran dominador de los play offs por el título siendo el máximo anotador (17,4 puntos por partido) y el más valorado (18,1 de media) Pero sus exhibiciones no se limitaron al ámbito doméstico, ya que en Mayo se coronaba como MVP de la liga regular continental después de dominar la fase de grupos llevando al Real Madrid a la primera plaza con sus 16.4 puntos y 5.9 asistencias por partido. De no haber sufrido esa maldita y grave lesión no cabe ninguna duda de que hablaríamos del jugador español del año.


Pau Gasol lleva años siendo un clásico en cualquier resumen que se haga sobre el baloncesto español, y 2017 no es una excepción. Con 37 años se ha vuelto a echar a la selección nacional sobre los hombros para darnos otra medalla, en un Eurobasket en el que fue el único jugador interior incluido en el Quinteto Ideal (le acompañaron Alexey Shved, Luka Doncic, Bogdan Bogdanovic y el MVP Goran Dragic), y es que las cifras de 17.4 puntos, 7.8 rebotes y 2.6 asistencias hablan por sí solas. Sin llegar a los apoteósicos niveles de 2015, nos dejó exhibiciones como sus 26 puntos, 10 rebotes, 3 asistencias y 3 tapones ante Rusia en el partido que nos daba el bronce. En la NBA, sin ser la perfecta máquina de hacer “dobles-dobles” de antaño ha encontrado acomodo al amparo de Gregg Popovich en unos San Antonio Spurs con los que sigue aspirando a su tercer anillo de campeón, y respondiendo en un arranque de temporada complicado con la ausencia de Kawhi Leonard. Sin ir más lejos hace unos días ante Sacramento le veíamos conseguir el décimo triple-doble de su dilatada carrera en la mejor liga de baloncesto del mundo. Eterno Pau.



SOY LEYENDA



Estos son a nuestro juicio los tres grandes nombres del basket español en la cancha en 2017. También han sido protagonistas jugadores como Ricky Rubio y Sergio Rodríguez, ambos liderando a la selección en el puesto de base y cambiando de camiseta finalizado el verano, con Ricky llegando a Utah y el Chacho volviendo a Europa, con un CSKA líder de Euroliga, o Pierre Oriola y Joan Sastre y sus saltos de calidad, debut con la selección absoluta incluido, o un Felipe Reyes que sigue batiendo records y cuya fecha de caducidad aún no se intuye.


Y vamos con los banquillos. Empezamos con un auténtico clásico en esta sección. Lucas Mondelo lo ha vuelto a hacer. Nos ha vuelto a hacer campeonas de Europa y nos ha erizado el vello sobre nuestra piel. Con una selección que se permitió el “lujo” de perder ante la anfitriona Chequía el último partido de la primera fase, y que después fue una apisonadora que destrozó respectivamente a Letonia, Bélgica y la gran favorita Francia en la final. Este verano no hizo falta recurrir a la épica o a canastas milagrosas. La fórmula Mondelo ya está a otro nivel. Y a nivel de clubes suma y sigue, campeón de Europa con el Dynamo Kursk con una de sus guerreras favoritas, Anna Cruz, y con un escalofriante balance de 18 partidos jugados saldados con 18 victorias. Ahí queda eso.




El Galactus del baloncesto femenino.



Pedro Martínez inscribe por fin su nombre en letras de oro en los banquillos españoles tras proclamarse campeón ACB con el Valencia. El mayor logro de su carrera, superior a la Korac ganada con el Joventut en 1990 frente al Scavolini de un joven Sergio Scariolo, cuando se hizo cargo del club verdinegro tras la salida de Herb Brown. Una ACB conquistada tras dos finales perdidas en 2017, en Copa ante Real Madrid y Eurocup frente a Unicaja. Tres finales y un título. Un gran año, que finaliza para Martínez tomando las riendas de otro habitual “outsider” del basket español como es el Baskonia, que endereza el rumbo de la mano del entrenador catalán.


Y un año más vuelve a colarse en el podio nuestro querido Pablo Laso. Esta vez nos ha costado, y es que con “sólo” la Copa del Rey en el zurrón de títulos parece que el año no ha sido demasiado brillante para el “coach” blanco, superado claramente por Obradovic en la Final Four de Euroliga y por Pedro Martínez en las Finales ACB, pero siendo justos, si recordamos quien es el entrenador que durante todo el 2017 más nos ha hecho disfrutar con su propuesta, ahí gana Laso con diferencia. Propuesta que siguió dando sus frutos con el liderazgo en temporada regular tanto en Euroliga como en ACB, y que se sigue plasmando en el comienzo del nuevo curso en el que lidiando contra adversidades de todo tipo y lesiones de sus hombres más importantes, tiene a su equipo vivo en Europa (cuarta posición, cuando escribimos estas líneas) y pasando el rodillo en Liga Endesa (balance 13-1)



Tampoco podemos olvidar el año de Joan Plaza, quien por fin le ha dado un título al Unicaja (Eurocup), los malagueños llevaban once años sin llevarse un trofeo a sus vitrinas (desde la liga de 2006), o sea que no es cuestión baladí. Otro triunfador ha sido Txus Vidorreta, ganador de la primera edición de la Basketball Champions League con el Tenerife, primer gran título para el cuadro insular, por otro lado.    



Pablo vs. Pedro, un duelo ya clásico en nuestro basket.




jueves, 10 de agosto de 2017

EN ESTADO DE SHOCK








Comenzaba la preparación de la selección absoluta esta semana en Tenerife, la España “A” (en las semanas anteriores otro combinado del que salieron Sebas Saiz, Diop u Oriola había disputado sendos partidos ante Israel), con 16 jugadores y la idea por parte de Sergio Scariolo de ir descartando algún nombre una vez abandonada la isla. Lo que no podía sospechar nuestro seleccionador es que los descartes no iban a ser producto de sus decisiones, si no del maldito azar. 


Primero conocíamos la noticia de que Ilimane Diop veía truncadas sus opciones (peleaba con Oriola por ocupar la plaza interior que deja libre Mirotic) de pasar el corte debido a una lesión en el cuádriceps. Al no tratarse de un peso pesado del equipo, sino de un jugador joven cuya aportación, de llegar al Europeo, posiblemente no pasase de ser testimonial, el cuerpo técnico decidió no correr riesgos. Hasta ahí todo normal. Entre varios jugadores luchando por uno o dos puestos hay que apostar por el que, dando por sentada la calidad del baloncestista, esté en mejor forma. 


Pero el cataclismo llegó en la jornada de ayer. Corría el ecuador del primer cuarto del partido que enfrentaba a nuestra selección frente a la Bélgica de Axel Hervelle cuando Sergio Llull intentaba un cambio de ritmo ante el exterior rival Lecomte. Un mal gesto en su pisada le llevaba al suelo profiriendo alarmantes de dolor. Las imágenes nos hacían recordar otras terribles infortunios que acabaron en gravísimas lesiones que en muchos casos han truncado las carreras de excepcionales baloncestistas. Personalmente se me vino a la cabeza la lesión de Ricky Rubio en Marzo de 2012 cuando defendía a Kobe Bryant, y en efecto el resultado ha sido el mismo: la tan temida rotura de ligamento cruzado anterior. Al menos seis meses de baja. 


Cuesta expresar con palabras lo que sentimos todos los aficionados al baloncesto anoche. Desde aquella lesión de Ricky ya comentada no me sobrecogía tanto una imagen, y es que tanto en el caso del base de El Masnou como en el del Aeroplano de Mahón hablo de dos de mis jugadores favoritos, de quienes más me hacen disfrutar a la hora de ver un partido de baloncesto. Fue una noche jodida. Algunos quizás piensen que exagero, pero imagínense que les dicen que durante un año no van a poder ver ni escuchar a su grupo musical favorito, por ejemplo, ni ver su serie de televisión favorita, ¿no sería un drama? Si hay un dramatismo del que procuro huir es el de los resultados. A mí lo que me importa de verdad es disfrutar. Si en mano estuviera, como madridista, firmaría que mi equipo no ganase un solo título la próxima temporada pero que Llull pudiese jugar todos estos meses que va a estar lesionado. Y es que no hablamos de una lesión cualquiera. Jugadores como Derrick Rose saben bien el impacto que una rotura de ligamentos tiene en tu carrera, física y psicológicamente. En el caso de Llull hablamos de un jugador en plena madurez, que llevaba dos años a un nivel escandaloso y posiblemente siendo el mejor jugador del baloncesto FIBA en la actualidad. En ese sentido la lesión no cortará su progresión, la cual ya parecía completa (aunque a veces hemos tenido la sensación de que Llull no conoce techo), pero este nivel superlativo alcanzado a sus 29 años, fácilmente pudiera haber sido prolongado hasta los 33 o 34 de no mediar lesiones de por medio. Es una incógnita que Sergio Llull veremos dentro de unos mesese, en su retorno a las canchas. Echando la vista atrás recuerdo el curioso caso de mi admirado Chechu Biriukov, lesionado de gravedad de la rodilla en 1990 y que a su regreso nos sorprendió siendo un jugador físicamente más fuerte, más metido en la zona y jugando al poste, y menos prolijo en aquel peculiar lanzamiento de tres que tanto nos enamoraba.   


Pensando en el futuro inmediato, el marrón para Scariolo es considerable. Una de sus piezas maestras fuera del Eurobasket. Aquel chaval que en 2009 recibía la total confianza del italiano en su primer verano con la selección, con aquel comentado final de partido ante Turquía, ocho después se presentaba como la gran estrella exterior de España. El palo fue tan gordo que el equipo español quedó, como el resto de los aficionados, tanto los presentes en el Santiago Martín como los espectadores de Teledeporte, en auténtico estado de shock. Un estado de shock aprovechado por Bélgica para pasar por encima de nuestros jugadores en un partido donde el resultado fue lo de menos. Ni siquiera hubo ganas para festejar la hazaña de Navarro, superando a Epi como jugador con más internacionalidades absolutas.


Poco tiene donde elegir ya nuestro seleccionador. Aún no hay lista oficial, pero todo parece indicar que nuestro roster definitivo será el de Vives, Ricky, Chacho, Navarro, San Emeterio, Sastre, Abrines, Pau, Marc, Willy, Juancho y Oriola. Aunque escuchando las preocupaciones defensivas de Scariolo, guardemos un voto de confianza a la posibilidad de que Rabaseda, jugador abnegado en tales tareas, pueda llegar al Eurobasket. 


Y pensando a medio plazo, la afición madridista se enfrenta al abismo. Sin su jugador estrella, su líder absoluto, su referente anímico y emocional, el hombre de las canastas imposibles y con quien mientras esté en pista no hay un partido perdido. Doncic y Campazzo (de quien todavía no se ha oficializado su presencia en el primer equipo el próximo curso, a la espera de que reciba su pasaporte español) no parecen suficientes para soportar el peso de toda una temporada tan cargada de partidos (y partidos exigentes) como la que le espera al Real Madrid. Urge fichar, pero no es tan fácil. La imposibilidad de pujar por Sergio Rodríguez demostró que el club blanco mide su presupuesto, por lo que una estrella de primerísimo nivel (que además no ocupe plaza de extracomunitario, salvo que se pretenda volver a dejar a Thompkins fuera de ACB) parece inviable. Bajo mi muy personal opinión creo que la mejor opción para el Madrid sería intentar hacerse con los servicios de algún joven base nacional que conozca la ACB, que no necesite disponer de “minutadas”, y que se adapte al estilo de Pablo Laso (¿Jaime Fernández?) 



Sea como fuere, y especulaciones al margen, sólo hay una realidad: los aficionados salimos perdiendo con la baja de un jugador que nos hacía levantarnos constantemente de la butaca.