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viernes, 20 de julio de 2012

LITUANIA: REVERDECER NO TAN VIEJOS LAURELES


Llegan los lituanos a un torneo que tradicionalmente se les ha dado bien para su corta historia como selección nacional (tres bronces consecutivos en el 92, 96 y 2000) con cierta indiferencia generalizada a su alrededor. Clasificados en el pre-olímpico sin demasiado brillo (cayeron contra Nigeria), y con la reciente baja de un puntal interior como Robertas Javtokas, parece que apenas cuenten para nadie en estos Juegos. Pero son Lituania. El país y la selección que dignificaron y recuperaron el baloncesto cuando estaba en sus peores momentos, en aquellos en los que el juego plomizo y la dictadura táctica se imponía sobre el talento de los jugadores. Después les siguieron Argentina y España, pero el resurgir de este deporte y el gran momento actual del mismo no se podría entender sin una selección que ya en Sydney 2000 estuvo a punto de protagonizar una hazaña hasta el momento sin precedentes (lo conseguiría Argentina dos años después), poniendo contra las cuerdas a los Estados Unidos de Ray Allen, Kevin Garnett, Alonzo Mourning, Vince Carter,  Jason Kidd o Lamar Odom. La exhibición (27 puntos) de un jugador que ya se intuía iba a dominar Europa en años venideros como Sarunas Jasikevicius estuvo a punto de dejar fuera de la final al Dream Team IV, teniendo incluso en sus manos el lanzamiento triple que hubiera significado la victoria lituana. Déjenme que les cuente una anécdota absolutamente fantástica y demoledora sobre este partido jugado hace 12 años. Estaba yo viendo esa semifinal aquella mañana (por diferencia horaria, aquí lo vimos a eso de las doce del mediodía) en el bar que por aquel entonces tenían mis padres, como de costumbre, echando una mano en el negocio, pero siguiendo la actualidad deportiva para que se me pasaran más rápidas las horas. En la barra, una cliente habitual (profesora de EGB, y ojo a este dato, profesora), tomaba su rutinario café con leche mientras ojeaba la prensa y esas cosas. Al verme tan emocionado frente al televisor (yo iba a tope con Lituania, como pueden imaginar, intuyendo que estaba ante algo histórico) me preguntó que partido era ese, por lo que le expliqué la situación. Una semifinal olímpica de baloncesto. Por un lado Estados Unidos, la gran dominadora absoluta histórica, el gran tirano del deporte de la canasta, y que desde la afrenta de Seul 88 (con un lituano de por medio, Arvydas Sabonis), había decidido llevar a sus estrellas NBA a los Juegos Olímpicos para poner las cosas en su sitio y no dejar lugar a dudas sobre a quien correspondía la supremacía mundial del baloncesto. Por otro un puñado de bravos jugadores de un pequeño país de la Europa del Este de poco más de tres millones de habitantes donde la religión mayoritaria y más practicada responde al nombre de baloncesto, una segunda patria para cualquier amante de este deporte. Bien, una vez puestos en contexto me dijo que le parecía bien que fuese con Lituania, bravo por ellos, y que ella también quería que ganasen. Dicho lo cual levantó la vista al televisor, miró la pantalla, observó a diez tipos en pantalones cortos correteando por una pista de basket, y sin inmutarse un solo músculo me preguntó: “¿y los lituanos quienes son, los blancos o los negros?” Juro que esto es absolutamente verídico. En fin, luego nos preguntamos como es posible que salgan los energúmenos que salen elegidos por el pueblo en nuestras elecciones.   

Aquel triple de Saras...


Volvamos al presente, Lituania vive un momento de esos que llaman “de transición”, una transición que no acaba de producirse y un relevo que no acaba de concretarse. El eterno Jasikevicius (cuartos Juegos Olímpicos), Songaila y Kaukenas representan la exitosa vieja guardia lituana, mientras el presente actual se sigue esperando que se asiente en la generación del 85-86 (Seibutis, Maciulis, Pocius, Kalnietis), sin perder de vista el futuro (Valanciunas) De hecho creo que Kemzura haría bien en otorgar mayor protagonismo a la joven perla lituana, más aún con la lesión de Javtokas.  

De modo que el joven seleccionador Kestutis Kemzura afronta su tercer gran torneo después de haber dado una de cal y otra de arena. Enormemente meritorio fue el bronce del 2010 en el Mundial de Turquía, sólo por detrás de Estados Unidos y los anfitriones, en un torneo en el que casi nadie contaba con ellos (como ahora) y decepcionante su papel en el pasado Eurobasket celebrado en las propias tierras lituanas, con la sorprendente eliminación en cuartos de final ante Macedonia. Aún así Lituania no me dejó malas sensaciones en ese torneo. Es muy difícil que las deje la selección del país que mejor ha honrado al baloncesto en Europa. Se puede decir, como observarán, que en El Tirador somos medio lituanos.  

BASES: Sin sorpresas, Kalnietis y Jasikevicius, Jasikevicius y Kalnietis. El primero titular, el segundo desde el banquillo. Mantas la sobriedad, Sarunas la genialidad. Jugarán prácticamente los mismos minutos, pero el ex -barcelonista será más decisivo. Si hay un jugador en esta Lituania capaz de cambiar el curso de un partido el solo, sigue siendo el genial jugador del Panathinaikos. 

ALEROS: Sin ser la peligrosa selección cañonera de antaño, Lituania busca en sus alas el equilibrio entre ataque y defensa, entre talento y músculo. Pocius, jugador muy completo e infravalorado ejemplifica ese tipo de jugador. Si hablamos de talento puramente específico su mejor hombre es Maciulis, uno de los líderes del equipo. Jasaitis, sin llegar a ser el jugador que apuntaba por potencial será el mayor peligro desde 6.75. El viejo zorro Kaukenas aportará experiencia, y de Seibutis no cabe esperar grandes cosas. 

PIVOTS: El talón de Aquiles de los últimos tiempos para la selección verde, sobre todo en el puesto del cinco puro, por lo que la apuesta por el espectacular y estelar Valanciunas se antoja prioritaria. La gran noticia es el regreso del alero reconvertido a cuatro en la selección Linas Kleiza, auténtico líder y estrella más rutilante del equipo. Songaila luce nombre y poco más, visto su último paso por la ACB en Valladolid y en el pre-olímpico. Jankunas puede aumentar sus prestaciones tras la baja de Javtokas como falso cinco, y Kavaliauskas, será una solución para momentos realmente desesperados. Todo pasa porque Kemzura apueste por formar un frontcourt “raptor” Kleiza-Valanciunas, es lo que todos los lituanos estamos esperando.     

El jefe ha vuelto


PLANTILLA: 

4
Rimantas Kaukenas
Escolta
192
1977
Montepaschi Siena (Italia)
5
Mantas Kalnietis
Base
195
1986
Zalgiris Kaunas (Lituania)
6
Jonas Maciulis
Alero
200
1985
Montepaschi Siena (Italia)
7
Martynas Pocius
Escolta
196
1986
Real Madrid (Liga Endesa)

Renaldas Seibutis
Escolta
196
1985
Lietuvos Rytas (Lituania)
9
Darius Songaila
Ala-pívot
206
1978
Blancos de Rueda Valladolid (Liga Endesa)

Simas Jasaitis
Alero
202
1982
Lokomotiv Kuban (Rusia)
11
Linas Kleiza
Ala-pívot
203
1985
Toronto Raptors (NBA)
12
Paulius Jankunas
Ala-pívot
205
1984
Zalgiris Kaunas (Lituania)
13
Sarunas Jasikevicius
Base
193
1976
Panathinaikos (Grecia)
14
Jonas Valanciunas
Pívot
210
1992
Toronto Raptors (NBA)

Antanas Kavaliauskas
Ala-pívot
207
1984
VEF Riga (Lituania)

Posible quinteto titular:                     Segunda unidad:

Kalnietis                                             Jasikevicius
Pocius                                                 Kaukenas
Maciulis                                              Jasaitis
Kleiza                                                 Songaila
Valanciunas                                        Jankunas 

Papel secundario:       Seibutis y Kavaliauskas

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