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miércoles, 7 de mayo de 2014

EL MEJOR VALENCIA DE LA HISTORIA


Doellman se consagra. Impresionante exhibición para levantar la Eurocup.


La categórica afirmación la habrán escuchado, sin duda, a lo largo de la magnífica temporada que está brindando el cuadro taronja dirigido por Velimir Perasovic. Una trayectoria ACB sobresaliente y un camino europeo que le llevaba a la final de la Eurocup a doble partido ante los rusos del Unics Kazan. Su andadura doméstica presenta unos números que hablan por si solos: 27 victorias y tan sólo 3 derrotas. Un balance que en el 99% de las temporadas les haría ser brillantes líderes de la tabla clasificatoria, si no fuera porque se han encontrado con un Real Madrid de ciencia-ficción. En Copa fueron apeados en semifinales por un Barcelona que, al estilo de Xavi Pascual, mostraba su mejor cara cuando llegaba el momento de pelear por los títulos. Con los dos trasatlánticos de nuestro baloncesto, Real Madrid y Barcelona, compitiendo en los torneos caseros, parecía por tanto la aventura continental la idónea para refrendar una temporada de ensueño con algo que no dejase a la afirmación con la que titulamos esta entrada como gratuita o exagerada, es decir, con un título.  

Y ese título ha llegado. El equipo naranja ha vencido y convencido en ambos partidos ante el Unics Kazan del entrenador italiano Andrea Trinchieri, el técnico que también es conocido por dirigir el banquillo de la selección griega, con un Justin Doellman sencillamente imperial. Una exhibición a doble partido que será recordada por todos los aficionados del baloncesto levantino. 27 puntos y 5.5 rebotes por partido. 34.5 de valoración. Demostrando porque es el actual jugador mejor valorado de la liga más fuerte del viejo continente. El ex-mosquetero vive el mejor momento de su carrera, y lleva tiempo situado en el punto de mira del Real Madrid en caso de que Nikola Mirotic emprenda finalmente el camino a la NBA. No puede haber relevo mejor.  

No es el primer título para el Valencia Basket, uno de los grandes de nuestro baloncesto. En 1998, el por entonces Pamesa Valencia, se coronaba campeón de la Copa del Rey en Valladolid liderados por uno de sus más grandes mitos, el base Nacho Rodilla (9 temporadas en el club), formando backcourt con otra leyenda valencianista como era el escolta Víctor Luengo (más de 15 temporadas de naranja, toda su carrera deportiva) y dirigidos por el maestro Miki Vukovic, quien venía de una exitosa experiencia como entrenador de femenino, la cual le había llevado a recalar en nuestro país precisamente para hacerse cargo del banquillo del desaparecido Dorna Godella, posteriormente Ros Casares. Enfrente, el Festina Joventut de Alfred Julbe, con jugadores de la talla de Andre Turner, Andy Toolson, Tanoka Beard, Dani García o Iván Corrales, mordía el polvo pese a parecer claro favorito.      


Rodilla y Luengo, mitos taronja.


En 2003 vendría el estreno europeo, en la competición que acaba de ganar por tercera vez en su historia. Seguían los líderes espirituales Rodilla y Luengo, y a su lado se construía un equipo sencillamente espectacular: Bernard Hopkins, Federico Kammerichs, José Antonio Paraíso, Fabricio Oberto, y sobre todo un Dejan Tomasevic gran dominador de aquella competición. Baste el dato de que, siendo pívot, fue el mejor pasador de aquella competición (por entonces ULEB Cup), con 4.78 asistencias por partido. Un jugador superdotado. Paco Olmos, entrenador de la casa, se convertía en profeta en su tierra guiando a aquel equipazo a su primer título continental. Repetían en 2010, bajo el patrocinio de Power Electronics y la dirección técnica de Neven Spahija. Un joven Víctor Claver, antes de dar el salto a la NBA, era el líder y capitán de un equipo en el que destacaban Thomas Kelati, Rafa Martínez o Matt Nielsen, entre otros.  

Y llegamos al Valencia actual, un proyecto ambicioso al que llegaban cinco fichajes de relumbrón: Van Rossom y Aguilar, tras su brillante temporada en Zaragoza, Triguero, consolidado como uno de los mejores cincos de nuestro basket tras su aventura en el Cajasol, un Oliver Lafayette que había brillado en Kaunas, y sobre todo uno de los mejores aleros de los últimos tiempos en baloncesto FIBA, un jugador de la experiencia y palmares de Romain Sato. Posteriormente se incorporarían Vladimir Lucic y Kystof Lavrinovic. Y por supuesto la continuidad de dos jugadores que habían llegado la pasada temporada como Pau Ribas y, como no, su actual gran estrella Justin Doellman. En el banquillo, un auténtico ganador como Velimir Perasovic. Dominador del baloncesto europeo con la inolvidable Jugoplastika de Split y posteriormente entrenador de éxito en Baskonia y Zagreb.  

Juzguen ustedes cual es el mejor Valencia de la historia. Aquel bisoño equipo que se desvirgaba como campeón con Rodilla y Luengo como referentes, el proyecto a golpe de talonario que unió aquella inolvidable pareja interior de Oberto y Tomasevic, el equipo que maravillaba con exteriores como Kelati y Martínez, o la actual constelación de estrellas al servicio de Perasovic. Un equipo donde todos suman y Doellman se consagra como el cuatro en mejor forma del universo FIBA.       



¡Campeones!

En definitiva, el baloncesto español está de enhorabuena. Esperemos poder anunciar pronto otro título, esta vez de Euroliga, para uno de nuestros dos representantes en la Final Four de Milán. Ganar los dos grandes títulos continentales a nivel de clubes sería una estupenda noticia en un año en el que muchas de nuestras miradas están centradas en el próximo mundial a celebrar en nuestro país. El baloncesto español sigue en buena forma, lo cual tiene su mérito si uno echa un vistazo a tanto agorero y apocalíptico que hay a nuestro alrededor empeñado en negar la grandeza del actual mundo de la canasta española.  





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