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jueves, 11 de septiembre de 2014

LA DEBACLE ESPAÑOLA Y EL RESTO DE LOS CUARTOS





Naufragio




Lituania tuvo el honor de convertirse en la primera selección semifinalista del Mundial 2014. Ejemplar una vez más lo del baloncesto lituano en lo referente a selecciones. Da igual las bajas, los percances, o las lesiones (su titularísimo base Kalnietis se fracturó la clavícula en vísperas de comenzar el campeonato), siempre están ahí y les vemos luchando por las medallas. Nos alegramos mucho por un país que reverencia y honra el baloncesto y por un entrenador veterano como Kazlaukas que nunca ha renunciado al buen juego a pesar de que veía como contemporáneos suyos obtenían más éxitos a base de anular más que crear. Siempre es bueno que Lituania esté ahí. Es cierto que su camino hasta semifinales no ha sido excesivamente duro (la diferencia de calidad y dureza entre el lado de cuadro de España y el de Estados Unidos es manifiesta), pero la realidad es que sólo han perdido un partido (contra Australia) y han contado los otros seis por convincentes victorias. Turquía sólo mandó en el primer cuarto (13-18), para asistir posteriormente a la exhibición de tiro lituana, con 10 triples de 19 intentos, destacando Seibutis (3 de 3), Pocius (3 de 5), y Darjus Lavrinovic (3 de 4) Si a eso le sumas a uno de los mejores pívots del torneo (12 puntos y 13 rebotes para Valanciunas), es fácil comprender que la selección cuya federación preside el gran Arvydas Sabonis sea una de las cuatro supervivientes a estas alturas del campeonato. El buen partido de los interiores turcos (entre Asik y Gonlum sumaron 24 puntos y 19 rebotes) no sirvió. Esta vez Preldzic no apareció con sus triples salvadores (0 de 4 desde la letal distancia) 

El rival lituano en semifinales será, como era previsible, Estados Unidos. La selección de Coach K suma y sigue y Eslovenia apenas inquietó hasta comenzado el tercer cuarto. En cuanto bajaron un poco los brazos y el cansancio comenzó a hacer mella fue coser y cantar para quienes siguen siendo los favoritos al oro. La superioridad en aspectos como el rebote o la velocidad para ejecutar transiciones a ambos lados de la cancha es tan brutal que los norteamericanos se pueden permitir el lujo de no comenzar atinados (llegaron a estar en un 22% en el tiro en el primer cuarto), gracias a su capacidad para tener segundas, terceras y hasta cuartas opciones en el partido. Son un rodillo y sólo una España en su mejor versión hubiera podido parecer capaz de tener opciones de arrebatarles el oro.  A falta de seis minutos para el final del partido frente a Eslovenia ya llevaban el centenar de puntos... y sin tener su mejor día en el tiro. La selección de Jure Zdvoc (quien fuera brillante base de larga carrera en la selección yugoslava entre finales de los 80 y los 90) se va dejando buena imagen, a pesar de la paliza final. Hay que recordar sus bajas en el juego interior (Erazem Lorbek, Mirza Begic) Sinceramente, creo que han dado un paso adelante respecto a la tediosa etapa de Bozidar Maljkovic.


Los States, lanzados.




 De menos a más. Así se escribe la historia de Serbia en este campeonato. Del equipo duditativo de la primera fase, que no sabía cerrar partidos ante Francia, competir ante España, o soportar la salida en tromba de Brasil, a la apisonadora actual que ha barrido de la pista a Grecia y Brasil media un abismo... y sólo ha pasado una semana. Sasha Djordjevic, quien lo fuera todo como jugador, aprende rápido como entrenador. Logró maniatar desde el comienzo a un equipo americano que jamás estuvo cómodo en la pista, alcanzando su mayor cota de frustración cuando 9 abajo Splitter y Viera se deshacían en protestas arbitrales. El resultado fueron dos técnicas que definitivamente dejaron a los brasileños, claros candidatos a medalla, fuera de las semifinales. Serbia se acabó paseando entre el delirio y el éxtasis para acabar dejando la diferencia en nada menos que 28 puntos. Sorpresa en el Palacio de Los Deportes para abrir la tarde… por desgracia no sería la única. 

Y aquí llegamos al punto del que no nos gustaría tener que hablar en este blog. La dolorosa derrota de nuestra selección frente a la Francia de Vincent Collet. Un tropiezo inesperado, de esos que pareces tentado a soltar el tópico “no me puedo explicar lo que ha pasado”, y sin embargo es muy fácil de explicar con sólo haber visto el partido. Los galos fueron muy superiores en aspectos cruciales del juego (especialmente el rebote, 50 por 28 para Francia), llevaron el partido a su terreno (cosa que podíamos esperar, pero ante la que no supimos reaccionar… incluyendo la agresión de Pietrus a Llull que nos enfrió en un momento en el que parecíamos encontrarnos por fin en el partido) y nos ganaron en justa medida. En un partido feo, bronco y embarullado, jamás atisbamos nuestro juego. Nunca hemos atacado a nuestro seleccionador, porque los seis partidos anteriores fueron extraordinarios, y hoy, sin querer ser ventajistas, tenemos que ser realistas. Anoche demostró su incapacidad para manejar un equipo de este calibre. Resulta incomprensible la ausencia de Felipe Reyes (ni un segundo en pista) en un partido en el que la sangría bajo tableros era espectacular. En un choque trabado que se había convertido en una guerra de guerrillas nadie sabe moverse mejor que el corajudo ala-pívot cordobés, como bien saben los aficionados madridistas que tantas veces han visto a su capitán salir al rescate desde el banquillo en los momentos más complicados (y precisamente por eso hablamos de un tipo que ayer hubiera incendiado las gradas del Palacio con su sola salida a pista… hasta en eso tuvo poca vista Orenga) En general asistimos a una selección española absolutamente irreconocible, con algunos de nuestros jugadores en la peor versión que podamos recordar. Especialmente un Marc Gasol totalmente ausente del partido y con la mente puesta en su reciente paternidad. Un desastre a ambos lados de la cancha, con la complacencia de su entrenador incapaz de atreverse a prescindir de sus servicios simplemente por ser uno de los pesos pesados del grupo. La selección de tiro de figuras como Rudy, Llull, o Sergio Rodríguez, no sólo fue mala, si no que dejó al descubierto el carácter individualista de estos jugadores en momentos en los que debíamos remar como un solo hombre. Incomprensible la actuación de Ibaka, quien se había cansado de pedir un papel más preponderante en esta selección y cuando necesitábamos de su paso adelante jugó atenazado por un miedo impropio de un jugador que ha sido finalista de la NBA. Un Ricky Rubio que estaba haciendo el mejor campeonato que le podíamos recordar con la camiseta nacional perdió inexplicablemente su agresividad habitual. Y al frente de todo esto un Orenga incapaz de cambiar la actitud de jugadores clave, o al menos intentar pulsar otras teclas. Con todo este nivel de despropósitos la selección recurrió a su argumento más clásico: Pau y Navarro. El primero, aún con sus problemas físicos, fue el bastión que permitió que tuviéramos opciones hasta prácticamente el último minuto. El segundo, realmente sin estar a su mejor nivel. Pero fueron nuestro único argumento válido. Para mañana se espera comparecencia del presidente de la FEB, José Luís Saez, en la que clarificará el futuro inmediato de la selección absoluta. Evidentemente todo parece indicar que Orenga no seguirá, y debería haber cierto toque de atención sobre el modelo de gestión del equipo. Sabido es que en este grupo de jugadores ha habido “autogestión”. No nos parece mal. Los resultados y los veranos plagados de éxitos están ahí. Son jugadores que necesitan cierta libertad y sentirse cómodos. No podemos ser tan hipócritas para cuando las cosas salen bien hablar del buen rollo de un grupo de colegas que juegan a la pocha, y cuando salen mal poner el grito en el cielo y pedir que les impongan mano dura y látigo. Equilibrio. Es bueno que sigan sintiéndose cómodos, como una pandilla de amigos que se reúnen todos los veranos para disfrutar con lo mejor que saben hacer, pero no pueden permitirse bochornos como el de ver a jugadores totalmente desconectados de lo que supone jugarse un pase a semifinales dilapidar minutos en cancha simplemente por ser vacas sagradas de este grupo. Afortunadamente en España hay una magnífica nómina de jóvenes (o no tan jóvenes) entrenadores que en ACB han demostrado su capacidad y que podrían llevar las riendas de la selección con éxito. No hay más que mirar al banquillo de España para ver a Sito Alonso, o pensar en Joan Plaza, quien con su descaro habitual nunca ha ocultado su lícito deseo de ser seleccionador nacional. Dejamos dos nombres como podríamos dar muchos otros (Laso, Pascual, Maldonado, Pedro Martínez, Moncho Fernández… o José Luís Abós, a quien aprovechamos para insuflarle toda la fuerza y ánimo posibles en estos momentos trascendentales de su vida) Para ello, evidentemente, la ACB debe cambiar su norma por la que impide a cualquiera de sus primeros entrenadores ser seleccionador nacional absoluto.  


Marc no estuvo.


No hay que perder el tiempo en lamentaciones, ni regodearse en la derrota (sólo diré que esta es una de las mayores tragedias baloncestísticas de nuestra selección que pueda recordar…más incluso que el “angolazo” del 92, ya que aquella selección iba cuesta abajo y apuntaba a estado de descomposición… mientras que en ésta las expectativas eran las máximas que nunca habíamos tenido), hay que empezar a pensar en el próximo Europeo que sólo otorga dos plazas directas para los Juegos Olímpicos. Hemos perdido todos, y no vamos a malgastar tinta ni fuerzas en más linchamientos cuando como digo hemos perdido absolutamente todos los que de alguna u otra manera nos sentimos ligados a este deporte. Y no sólo como aficionados españoles, ya que la victoria de una selección que plantea sus partidos a ganar metiendo 60 puntos siempre es una mala noticia para este deporte (pero por otro lado es totalmente lícito, y hay que reconocer el enorme mérito de Collet para con una Francia tan disminuida colarse en unas semifinales que muy pocos hubieran pronosticado para los “bleus”) 

El Mundial sigue, Estados Unidos-Lituania y Francia-Serbia lucharán por estar en la gran final. Tragaremos saliva y se lo contaremos. 


EL QUINTETO DE CUARTOS DE FINAL: 

THOMAS HEURTEL (FRANCIA) 13 puntos y 4 asistencias
MILOS TEODOSIC (SERBIA) 23 puntos, 3 rebotes y 4 asistencias.
KLAY THOMPSON (USA) 20 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias y 2 robos.
KENNETH FARIED (USA) 14 puntos y 10 rebotes.
JONAS VALANCIUNAS (LITUANIA) 12 puntos y 13 rebotes. 

ENTRENADOR: 

VINCENT COLLET (FRANCIA)


EL QUINTETO DEL MUNDIAL: 

GORAN DRAGIC (ESLOVENIA) 16 puntos, 2.9 rebotes y 4.3 asistencias por part.
JAMES HARDEN (USA) 12.7 puntos, 2.9 rebotes y 3.9 rebotes por partido.
KENNETH FARIED (USA) 13 puntos y 8.1 rebotes por partido.
PAU GASOL (ESPAÑA) 20 puntos, 5.9 rebotes y 1.4 asistencias por partido.
JONAS VALANCIUNAS (LITUANIA) 12.9 puntos, 8.6 rebotes y 2 asistencias p.p.

ENTRENADOR: 


VINCENT COLLET (FRANCIA)   

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