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viernes, 10 de junio de 2016

FIABILIDAD




Una, dos, tres, cuatro y... cinco, llevo cinco.





Sergio LLull sellaba ayer con dos tiros libres el pase del Real Madrid a la final de la presente edición de la Liga Endesa. Es la quinta vez, de manera consecutiva, que los blancos acceden al último escalón de la lucha por el título. Cinco veces consecutivas con un denominador común: Pablo Laso.


Baste recordar que antes de la llegada del vitoriano el conjunto blanco había estado nada menos que cuatro años sin jugar una final (eliminados en cuartos de final por Unicaja Málaga en 2008, los tres años siguientes caerían en semifinales, siendo sus verdugos Baskonia por dos veces, y Bilbao en el último curso de la etapa Messina/Molin) Echando aún más atrás la vista, vemos que en los diez años anteriores a la llegada de Laso, el Real Madrid sólo logró acceder a dos finales. Hay otro dato todavía más revelador de la importancia de la quinta final consecutiva de los blancos: es la primera vez en la historia que lo consiguen. Ni siquiera aquellas maravillosas escuadras que en su día manejaron Pedro Ferrandiz o Lolo Sainz lograron tal nivel de fiabilidad. 


Y es que desde que el vitoriano está en el banquillo madridista, de 21 títulos y competiciones posibles, los blancos han llegado a 16 finales. 16 veces en las que han llegado hasta el último partido de la competición en curso. Tan sólo en la Supercopa y Euroliga de las temporadas 2011-12 y 2015-16, y en la Copa del Rey de 2012-13, los de Laso no fueron capaces de seguir vivos hasta el último minuto de tales torneos. No es exagerado afirmar que Pablo Laso ha convertido al Real Madrid en el equipo más fiable y competitivo de nuestro baloncesto, y posiblemente de todo el continente, con una regularidad a la hora de luchar por los títulos que no aguanta la comparación con ningún otro equipo (excepción hecha quizás del Olympiakos de Spanoulis, equipo con un gen competitivo a la altura del Real Madrid actual) 


Y no ha sido fácil llegar a una nueva final para los blancos, que reeditaban las semifinales de la pasada temporada ante Baloncesto Valencia. No han sido unas series tan espectaculares como las del año pasado (aquel increíble tercer partido resuelto con triple de Llull), quizás algo más broncas, pero el Real Madrid confirma el buen momento con el que ha llegado a este final de temporada, siendo muy superior en los dos partidos del Palacio, e incluso pudiendo resolver en el tercero en el que mandó en el marcador durante gran parte del encuentro, encuentro resuelto en el tiempo extra con una canasta in extremis de Guillem Vives. “Le debíamos un “churro” al Madrid”, declaró Pedro Martínez después del encuentro, quien aún recuerda aquel inverosímil triple de Sergio Llull en liga regular en la Fonteta, y que admitía las dosis de fortuna de su equipo para ganar el tercer pinto de la serie y no dejar a cero su casillero de victorias, de igual modo que anoche admitió la superioridad de un equipo blanco que durante los 165 minutos de esta eliminatoria ha estado la mayor parte de ellos por delante en el marcador. Buen trabajo el de Pedro Martínez, un grande de nuestros banquillos, en su primer año con los taronja, compitiendo hasta el final pese a todos los infortunios que han asolado a su roster en este tramo final de liga (ayer sin Shurna, Sikma ni Rafa Martínez) 


Gustavo Ayón sigue siendo el mejor hombre para Laso (9.75 puntos, 6.25 rebotes y 3 tapones por partido ante el Valencia), pero en estas semifinales han brillado unos exuberantes Llull (14,75 puntos, 2,75 rebotes y 3,5 asistencias por partido) y Carroll (13,5 puntos por partido, y 11 de 13 en tiros libres, decisivos los de anoche en el carrusel final de lanzamientos desde la línea en otro final igualado) Dinamita exterior e interior para un Real Madrid que espera rival. Si como es presumible el Barcelona elimina el Baskonia (serie 2-1 para los azulgrana en estos momentos, con el cuarto partido a disputar esta noche en Vitoria), a Laso le espera el más difícil todavía: ganar la Liga con factor cancha en contra, es decir, luchar contra la estadística que dice que alrededor de un 70% son las veces en las que el equipo que tiene tres partidos en casa en estas finales a cinco se lleva el título. 



Sea como fuere lo que nadie puede negar es que Laso sigue haciendo historia y engrandeciendo la leyenda de su etapa al frente del baloncesto blanco. Sus detractores cada vez lo tienen más difícil cuando el club madridista no cesa de devorar records y registros con el vitoriano en el banquillo. La fiabilidad, por fin, tras tantos de años de travesías en distintos desiertos, parece haber llegado al club de Concha Espina en su sufrida sección de baloncesto.     





El bloque de jugadores nacionales, clave para entender el éxito madridista.







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