viernes, 17 de junio de 2016

NO SURRENDER






El mejor duelo del mundo.




Aquí no se rinde nadie. Es la conclusión que se extrae después de seis partidos de unas finales NBA que definitivamente si están siendo lo que esperábamos, e incluso superando las más altas expectativas. Quien nos lo iba a decir cuando tras los dos primeros partidos disputados en el Oakland la sensación de superioridad de los californianos era tan abrumadora que incluso la posibilidad del “sweep” se barruntaba entre los aficionados. Las dos victorias consecutivas de LeBron James y compañía nos llevan a un deseado séptimo partido pleno de interrogantes, y es que anímicamente Cleveland, el equipo que viene desde atrás, parece llegar en mejor forma a pesar de los minutajes en las piernas de LeBron e Irving y lo escaso de su banquillo, por otro lado la historia sigue jugando a favor de Golden State, con factor cancha y conscientes de que en toda la temporada nunca han perdido tres partidos seguidos (de hecho tampoco habían perdido dos seguidos hasta las respectivas finales de conferencia y por el anillo) Y, que caray, que hay que admitir que tienen mucho mejor equipo que los de Ohio. 


Pero Cleveland no se rinde. LeBron se convirtió en un equipo de demolición desarbolando de salida a unos Warriors erráticos y apáticos a pesar del mejor Curry (limitado por las faltas, Kerr pronto prescindió de él en el primer cuarto) Aunque si hablamos de faltas, peor es lo de Kevin Love. Con dos consecutivas en apenas los dos primeros minutos del partido, y una tercera (inexistente) sobre el reaparecido Green comenzando el segundo cuarto, una vez más estuvo ausente del cada vez menos Big Three. Ya no es lo que aporte o deje de aportar, es que además está totalmente gafado. No parece importarle a Tyronn Lue, de hecho como ya comentamos en el tercer partido, se diría que incluso la “ausencia” de Love en estas finales le ha venido bien a Cleveland, con un Tristan Thompson reivindicándose tanto o más que en las finales de 2015 (otro doble-doble, con 14 puntos y 16 rebotes) y Richard Jefferson quitándose años de encima. Los locales pasaron por encima de su rival merced a una brutal salida para cerrar un cuarto demoledor cuyo resultado lo dice todo: 11-31. Súmenle a esto que los Cavaliers dejaron a los Warriors en tan sólo 13 puntos en el último cuarto tras asaltar el Oracle en el quinto partido. Es decir, han conseguido dejar en 24 puntos en 24 minutos a la mayor maquinaria anotadora de baloncesto del planeta. 


A partir de esa diferencia de salida, Golden State se dedicó a sobrevivir, con el gran trabajo fundamentalmente de dos hombres: Draymond Green, atrás, y Curry, adelante, en su versión MVP (30 puntos… pero sólo una asistencia, señal de la escasa aportación colectiva anoche de los habitualmente corales Warriors) Incluso llegaron a ponerse a 8 puntos comenzando el último cuarto tras un triple, como no, de Curry. Cleveland no se rinde, pero Curry demostró esa manera de líder de quien tampoco da un partido nunca por partido. Estas finales están siendo una prueba de fuego para todos los jugadores, llevándolos a extremos emocionales en los que vimos incluso al dos veces MVP lanzar un protector bucal contra un espectador (no quiero imaginar si llega a ser LeBron) En honor a la verdad hay que reconocer que el genial base de Akron enseguida se dio cuenta de su error y pidió disculpas al aficionado. Gesto deportivo tras el calentón, y a buen seguro que el espectador del Q Arena quedó encantado de poder vivir una anécdota así con Curry. Límites emocionales de unas finales que van a pasar a la historia, seguro.     






Curry cabreado. Se confirma que es humano.



Sintiendo el aliento de Curry en el cogote, LeBron remató una actuación absolutamente descomunal durante todo el partido pero que directamente agotó los calificativos en el último cuarto. Canastas de todos los colores, asistencias a Tristan Thompson que el pívot Cavalier aprovechó para levantar al público de las gradas hundiendo el balón para abajo, y una extraordinaria actividad defensiva atrás que alcanzó su punto culminante con un tapón a Curry con miradita incluida. ¡Qué finales nos están regalando estos dos cracks! 


La leyenda de King James se sigue acrecentando, 41 puntos, 8 rebotes, 11 asistencias, 4 robos y 3 tapones. Domina todas las categorías estadísticas en estas finales. Es el jugador que más anota, rebotea, asiste, recupera y tapona de todos los jugadores de ambos equipos. ¿Han pensado alguna vez cómo sería el jugador perfecto, el jugador creado por un videojuego? LeBron James es la respuesta. No puede haber mayor injusticia que juzgarlo sólo por las finales perdidas, cuando le estamos viendo liderar una remontada en la que sólo él parecía creer. Si siguen teniendo dudas sobre el tipo de jugador del que estamos hablando quédense con este dato: tiene el mejor promedio anotador de la historia en partidos de play offs en los que su equipo está obligado a ganar para no caer eliminado.


Y es aquí nadie se rinde. Un LeBron superlativo que apaciguó la amenaza de remontada rival con otra actuación para la historia. Un Curry echándose el equipo a la espalda en los peores momentos, con Igoudala tocado (incluso hubo de retirarse varios minutos a los vestuarios) y Bogut definitivamente KO tras su lesión en el quinto partido.    


Nadie se rinde. Como Craig Sager, mítico periodista deportivo que lucha contra la leucemia desde 2014 y a quien le han dado seis meses de vida. Estuvo en el sexto partido invitado por la ESPN y se llevó las mayores ovaciones de la noche. El público de la NBA no olvida a quienes les transmiten lo que pasa en la cancha. Otro detalle del que posiblemente deberíamos aprender por aquí. Sager ha dicho que piensa destrozar todos los pronósticos sobre su esperanza de vida.


Enormes finales. Ya poco importa quien gane el séptimo partido. Lo hermoso de verdad es comprobar que nadie se rinde.  







Craig Sager, otro luchador.Su lucha particular es la más importante.





1 comentario:

  1. Acertadísima tu reflexión sobre las finales más que sobre este partido en particular. Evidentemente ganará quien gestione mejor y más templadamente, si es que esto es posible, las emociones de jugarse la gloria a un sólo partido. Por un lado los Cavs vienen, como tú dices, desde atrás remontando, lo que es un plus anímico importante. Del otro lado los Warriors vienen de haber perdido la mejor oportunidad en el partido en el que sancionaron a Green y muy dolidos del arbitraje del sexto partido, por lo que las ganas de revancha y reivindicarse (a estas alturas no creo que tengan nada que demostrar a nadie)les producirá una sobremotivación que, a priori, no se sabe bien si eso es bueno o malo. Por mi parte creo que ganarán los Warriors, creo que físicamente deben estar un peldaño por encima de los Cavs, si es que Iguodala se ha recuperado de sus problemas de espalda,además de contar con su público y que los arbitrajes han sido caseros en estas series. El Big Three de los Warriors, Curry, Thomson y Green todavía no ha aparecido en su máximo esplendor en estas series, mientras que el Big Two de los Cavs si ha aparecido y en dos ocasiones, así que.....ni idea de lo que va a pasar jajajaja, pero es evidente que estas series pasarán a la historia, ya no sólo la final Series sino las de Final de conferencia por lo que vimos entre los Warriors y los OCT que fue brutal también. Que gane el mejor, aunque el mejor ya ha ganado, y ha sido el baloncesto.

    ResponderEliminar