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miércoles, 19 de septiembre de 2018

LA SUPERCOPA ABRE EL TELÓN DE LA ACB





Un año más la Supercopa ACB sirve de apertura de telón de manera oficial a una temporada más del baloncesto de clubes español en su máxima categoría. Es el primer verano, ya casi otoño, en mucho tiempo, en el que no venimos de un campeonato internacional absoluto de selecciones, por lo que los equipos que habitualmente ceden jugadores a esos combinados han tenido más tiempo para preparar el torneo.  


No es el caso del anfitrión, un Obradoiro que continúa un año más bajo el patrocinio de Monbus en el baloncesto ACB. Habitualmente uno de los puntos fuertes del equipo de Moncho Fernández (desde 2010 en el banquillo compostelano, todo un ejemplo de supervivencia) es su dureza como equipo local. Veremos si la caldera del Fontes do Sar es suficiente aval para dar la campanada ante el vigente campeón de Europa y Liga Endesa. 


Comenzaron los gallegos de forma ilusionante la pretemporada, con una victoria ante Fuenlabrada en el Circuíto Movistar de Guadalajara, brillando Kostas Vasileiadis, uno de sus fichajes estrella, en plan pistolero anotando 24 puntos. No obstante al día siguiente el UCAM Murcia les pasaría por encima en el mismo escenario. Posteriormente dieron una de cal y otra de arena (victoria ante Alba Berlín, derrota de nuevo frente a los murcianos), y arrasaron al Ourense en la Copa Galicia. Balance 3-2 en pretemporada para un equipo nuevamente renovado cuya incorporación más reconocible es precisamente el veterano alero griego en otra aventura ACB, su segunda etapa en Santiago. El también ex –jugador de Unicaja o Bilbao entre otros equipos llega juntos a jóvenes apuestas como el escolta alemán Andreas Obst (22 años), el alero estadounidense Kendall Stephens (recién salido de la NCAA y con fama de gastar una muñeca de seda, como atestigua su 43,2% en triples durante su último curso en Nevada) o el pívot eslovaco Brodziansky, también llegado de la liga universitaria norteamericana. Otra joven apuesta para el juego interior es la perla islandesa Hlinason, quien llega cedido desde el Valencia, donde apenas tuvo minutos, pero a sus 20 años sigue siendo un jugador del que se espera una gran explosión a medio plazo. Completa el apartado de fichajes el belga De Zeeuw, trotamundos del basket europeo y jugador clave en su selección nacional, con un perfil ya clásico de cuatro abierto. 


Muchas caras nuevas en un equipo que ya no girará en torno a los nombres de Alberto Corbacho o Artem Pustovyi, pero que sigue manteniendo unas claras señas de identidad y apostando por jugadores recién salidos de la NCAA. Una apuesta que en el pasado reciente les ha dado magníficos frutos (recuerden los casos de Mike Muscala, Robbie Hummel, Rosco Allen o Matt Thomas) No obstante creo que puede ser un Obradoiro más letal en el juego exterior, con auténticas metralletas como los llegados Vasileaidis, Obst o Stephens, que sumarán sus fuerzas a Ben Simons o Martins Laksa, pero con más dudas por dentro tras la marcha de su fenomenal pareja interior Radovic-Pustovyi. 




Obradoiro y Real Madrid se miden en Santiago



Enfrente un Real Madrid más continuista que nunca. Si una de las señas de identidad (y claves del éxito) de la era Laso ha sido la apuesta por un bloque sólido sólo alterada por causas forzosas (la marcha de algunos de sus mejores jugadores a la NBA), en este verano se ha tocado tan poco la plantilla que casi la mayor novedad en el equipo blanco parece la barba que se ha dejado el bueno de Pablo durante estas vacaciones. No va a ser un curso fácil para los campeones de Europa. No hay recambio para Doncic (Pantzar intentará rascar los minutos que pueda por detrás de dos jugones como Llull y Campazzo), pero llegan dos buenos complementos como Deck y Prepelic. El argentino hará olvidar a Maciulis con su brega habitual y su facilidad para el rebote. El único pero a su llegada al club blanco es que es un jugador que se mueve mejor por dentro que por fuera, pero en la zona madridista hay ahora mismo un overbooking bestial (Tavares, Kuzmic, Ayón, Thompkins, Randolph y Felipe), de modo que tendrá que jugar de tres puro pese a sus limitaciones en el tiro exterior. Prepelic por su parte añade más dinamita al juego exterior blanco, intentando compensar con su ardor defensivo su irregularidad en el tiro. El esloveno viene de tirárselo todo en la liga francesa. Ahora tendrá que aprender a seleccionar mejor sus lanzamientos. Por lo demás un Real Madrid fiel a su estilo de juego de ritmo alto, pero capaz de combinar cada vez mejor juego exterior e interior y con un Laso magistral capaz de proponer combinaciones a priori insólitas y heterodoxas pero de pura riqueza táctica (recordemos que hace unos días le gana un amistoso al Olympicos rompiendo el partido con un quinteto formado por Causeur, Carroll, Prepelic, Usman Garuba y Felipe Reyes) Su pretemporada se ha saldado con tres victorias en tres partidos, pasando por encima de San Pablo Burgos, Olympiacos y Unicaja, haciendo lo que mejor saben hacer: meter muchos puntos (91.3 por partido)


El duelo estrella sin embargo lo veremos en la otra semifinal. El Barcelona vuelve a jugar este torneo después de levantar la Copa del Rey la pasada temporada poco después del retorno de Pesic al banquillo blaugrana. Queda por ver si en un curso completo el veterano técnico germano-serbio es capaz de devolver al club de la Ciudad Condal a la primera línea del baloncesto continental. Ello pasa por primeramente volver a dominar el estatal más allá del esporádico título copero del pasado Febrero. No es una temporada cualquiera para los azulgrana. Hablamos del Año I después de Navarro, el gran referente del baloncesto barcelonista durante todo el siglo XXI. Sin el escolta de Sant Feliu todas las miradas recaen sobre Ante Tomic, ya no sólo elemento gravitacional del juego de su equipo en los últimos años, si no ahora además alcanzando otro nivel de ascendencia en el vestuario al adquirir rango de capitán. Veremos cómo sale la jugada en un baloncesto moderno en el que por mucho “efecto Tavares” del que queramos hablar se impone el ritmo de juego alto y la movilidad en los hombres altos. En ese sentido el Barcelona no sólo sigue confiando en buscar al hombre alto como primera opción, cueste lo que cueste en el reloj de posesión (y en el éxito de la defensa rival, capaz de formarse mejor cuanta más largo sea el ataque contrario), si no que dobla la apuesta con el fichaje de otra torre como es Artem Pustovyi (2.18), quien debuta en competición oficial con su nuevo equipo en el que precisamente fue su pabellón durante las últimas tres temporadas. La jugada recuerda a lo sucedido en Can Barça durante el curso 2015-16, cuando juntaron a Tomic con un Tibor Pleiss que venía de maravillar en Vitoria. La apuesta no salió nada bien, y aunque curiosamente ganarían la Supercopa de aquel año, disputada en Málaga y arrasando a Gran Canaria y Unicaja, su temporada no daría los frutos deseados, y las derrotas ante Bilbao en el primer partido de la fase final de la Copa del Rey, la eliminación en cuartos de final de Euroliga ante el Lokomotiv Kuban de Bartzokas (precisamente sucesor de Xavi Pascual) y finalmente la derrota en la final ACB ante el Real Madrid pese a tener factor cancha a favor, supuso la destitución de Pascual y originó el actual periodo de sequía azulgrana, mitigado por la Copa conseguida en este 2018.  


El tema Navarro es capítulo aparte, pero todos tenemos la sensación de que el trato dado desde el club a la leyenda barcelonista no ha sido el mejor posible, así como el de un sector importante de la afición que llevaba años pidiendo la jubilación del escolta. Con el campeón del mundo fuera de escena ya no tendrán tan fácil en quien focalizar los males del equipo. Buenos mimbres no faltan en el nuevo proyecto de Pesic. De hecho el Barcelona es uno de los equipos que más ilustres nombres han reclutado este verano en Europa. Prácticamente lo mejor que se ponía a tiro en cada puesto. Kevin Pangos, ya conocido en ACB tras su paso por Las Palmas y que viene de hacer un temporadón impresionante con un Zalgiris al que metió en la Final Four de Belgrado; Kyle Kuric y Jaka Blazic para reforzar el perímetro, también con experiencia ACB; el ya citado Pustovyi;y sobre todo Chris Singleton, auténtico fichaje de relumbrón con amplia experiencia en Europa y Euroliga tras dos temporadas siendo uno de los pilares fundamentales del Panathinaikos. Además vuelve el “forward” letón Roland Smits tras su cesión en Fuenlabrada. Profunda renovación en una plantilla que acumula hasta once bajas respecto a una temporada pasada en la que volvió a acumular una vez más nombres sin ton ni son. 



Singleton lidera el apartado de fichajes de un Barça renovado.



Los de Pesic llegan a Santiago sin una línea definida hasta el momento, alternando partidos grises (derrota ante el Joventut, descalabro en la final de Lliga Catalana) con grandes actuaciones (paliza al Partizan Belgrado o al Arka Gdynia polaco) En total un balance 3-2 (ganaron también al Manresa) en una pretemporada bastante cargada de partidos.  


Mejor imagen ha dado Kirolbet Baskonia en la segunda temporada, primera completa (similitud que comparte con su rival este viernes, Pesic) de Pedro Martínez como técnico baskonista. Tres partidos saldados con tres victorias, entre ellas otra contundente al Partizan (otra similitud con Barcelona) Posteriormente dos solidos triunfos ante Breogán y Delteco CBG en el Circuíto Movistar confirman que los vitorianos seguirán dando guerra, pese a que la falta de continuidad de un bloque sólido, especialmente en el juego exterior (jugadores como Larkin o Mike James sólo les duraron un curso, Darius Adams uno y medio, Beaubois dos…) les ha impedido volver a ser el equipo temible de la época de los Prigioni, Scola y compañía. Las buenas noticias están por dentro, donde mantienen el juego interior de la pasada temporada, incluyendo, claro está, al deseado Tornike Shengelia, cuya renovación hasta 2022 ha sido tan celebrada en el club vasco como si de un fichaje de relumbrón se tratase, y ha festejado su continuidad en Vitoria con 17.7 puntos por partido en pretemporada. A su lado siguen las torres Poirier y Voigtmann, además de un Diop en plena progresión, y llega el joven bosnio Adjin Penava, una apuesta de futuro recién llegada de la NCAA con el cartel de, ojo, haber sido el mejor taponador de la última temporada en la liga universitaria (nada menos que 3.9 “gorros” por partido)  


Además de Penava, los otros dos fichajes baskonistas son los americanos Darrum Hilliard y Shavon Shields, que aportarán puntos desde las alas para intentar suplir las ausencias de jugadores como Janis Timma, y sobre todo Rodrigue Beaubois. Poca renovación por tanto en un equipo que intentará aprovechar las buenas sensaciones que dejaron al final de temporada los jóvenes argentinos Patricio Garino y sobre todo Luca Vildoza, quien parece capacitado para disputarle minutos de calidad a los timones Granger y Huertas. 


Partido muy imprevisible el que enfrentará a los de Pesic y Martínez, pero en el que personalmente yo le daría un ligero favoritismo a los vascos.  


En definitiva, un gran fin de semana el que se presenta con los aficionados al basket, con muchas caras nuevas por descubrir para la próxima ACB, un título en juego, y como no, el tradicional concurso de triples, donde Jaycee Carroll, ganador de dos ediciones, parte como gran favorito en otro intento de igualar a Louis Bullock como jugador que más veces ha ganado este evento. 




 Jaycee "Boom Boom" Carroll, a por su tercer concurso de triples.
 




viernes, 21 de septiembre de 2012

CINCUENTA NOMBRES PARA LA LIGA ENDESA: ESCOLTAS


RUDY FERNANDEZ (REAL MADRID/27 AÑOS/1.96) Quizás la estrella más reluciente de todo el universo ACB (con permiso, como no, del eterno Navarro) para esta temporada sea un Rudy cuya vuelta a nuestro baloncesto es una estupenda noticia que sirve de contrapeso a tanta fuga de algunos de nuestros mejores jugadores este verano. El mallorquín llega con hambre de títulos a un Madrid candidato a todo, liderado por un jugador llamado igualmente a la candidatura a todos los mvps y distinciones individuales posibles. No obstante creo que al actual Rudy debemos juzgarlo mucho más allá de los números, sus dos últimas actuaciones internacionales a las ordenes de Scariolo han sido sendas demostraciones de madurez baloncestística y aporte en todas las facetas del juego, por mucho que a quienes siguen pensando que este juego consiste simplemente en meter canastas les cueste reconocerlo.

Rudy can't fail



JUAN CARLOS NAVARRO (REGAL BARCELONA/32 AÑOS/1.91) El alpha y omega de un vigente campeón que rezará porque la dichosa fascitis plantar amen de otras molestias físicas permitan ver al mejor Navarro. Estará entre algodones en muchas fases de la temporada, pero siempre aparecerá en los momentos decisivos. Siempre resulta más bello verlo envuelto en salvajes duelos de talento contra alguna de las némesis que ha tenido a lo largo de la historia. Durante algunas temporadas fue Louis Bullock, en muchos momentos del pasado curso Jaycee Carroll. A partir de ahora el gran duelo puede ser con Rudy Fernandez, para deleite de los espectadores patrios.

Time bomb



JAYCEE CARROLL (REAL MADRID/29 AÑOS/1.88) El hombre de Laramie. Escolta y tirador clásico de la vieja escuela que demuestra que por debajo del 1.90 se puede seguir jugando en esa posición hoy día. La temporada pasada disipó de un plumazo todas las dudas que pudiera haber sobre su capacidad de adaptarse a un grande y si un mayor tiempo en el banquillo en diversas fases del juego pudiera enfriar su muñeca. Ni por asomo. Verle armar el brazo es sencillamente un goce estético.  

Are you crazy, Jaycee?



CARL ENGLISH (ASEFA ESTUDIANTES/31 AÑOS/1.96) Uno de los grandes problemas del conjunto colegial la pasada temporada, o quizás el gran problema, al menos en lo estrictamente deportivo, y que le acabó condenando a un descenso no consumado, fue la nula aportación de sus nuevas incorporaciones. Este año van sobre seguro (y ahí tiene mucho que ver la llegada de Himar Ojeda como director deportivo, descubridor para nuestro basket de jugadores como Jaycee Carroll o quien nos ocupa ahora), y prueba de ello es la contratación de un solvente anotador exterior y jugador contrastado en nuestra liga como el canadiense Carl English. Sexta temporada entre nosotros y ya quinta camiseta ACB que viste.  

En Serrano este año lo tienen claro: los experimentos con La Pitusa



ZORAN DRAGIC (UNICAJA/23 AÑOS/1.96) El hermano menor del talento NBA Goran Dragic recala en nuestro basket en un Unicaja que parece la España a la que aludía Alfonso Guerra. No lo conoce ni la madre que lo parió. Una decena de fichajes incluyendo al nuevo técnico Jasmin Repesa hacen que el equipo malagueño merezca un juicio nada precipitado y más bien sensato y prudente. Una de las caras nuevas es la del joven Dragic, quien tendrá dura competencia en su puesto (Sergi Vidal, Txemi Urtasun o Krunoslav Simon le pelearán minutos), pero a su favor cuenta con no pocas toneladas de talento, un gran físico, y buenas dosis de hambre y ambición. A mejorar en el tiro exterior, su polivalencia y buen empleo del cuerpo ya le han convertido en uno de los referentes de la selección eslovena.  

Zoran chequeando lo que El Tirador escribe sobre él.




RAFA MARTINEZ (VALENCIA BASKET/30 AÑOS/1.90) Auténtico santo y seña (sobre todo con la marcha de Víctor Claver) de un Valencia Basket que personalmente pienso puede ser la alternativa real a Madrid y Barcelona por delante de Caja Laboral o Unicaja. Que eso suceda dependerá en gran parte de que el lanzamiento exterior del tirador de Santpedor siga haciendo estragos en las defensas rivales, a pesar de su “discreto” 38% en triples la pasada temporada (53 de 141), una burrada, de ahí que entrecomillemos lo de discreto, que se puede comprender si vemos que las dos pasadas temporadas alcanzaba lo estratosférico (73 de 140 la 09-10 con un 52%, 75 de 155 la 10-11 con un 48%, amen de un 8 de 10 en play offs… escalofriante) Habitual en las preparaciones de la selección los últimos veranos sin llegar a pasar el corte, quien sabe si una hipotética renuncia de Navarro al próximo Eurobasket puede concederle su gran oportunidad internacional.



SAUL BLANCO (CB CANARIAS/27 AÑOS/1.96) Este asturiano con físico de negro es uno de esos jugadores que cuando irrumpió en el baloncesto español uno esperaba que llegase hasta lo más alto, es decir, a ser internacional absoluto. Y quizás hubiese sido así de no coincidir en la era de mayor talento en nuestro baloncesto, tanto interior como exterior, y en concreto con Juan Carlos Navarro y Rudy Fernández como obstáculos insalvables para cualquier joven alero que apareciese en lontananza. No logró despuntar en un Unicaja que debería ser su trampolín definitivo, y tras un paso fugaz por el Fuenlabrada en el que había realizado sus mejores años, ahora recala en un recién ascendido que puede sentarle como un guante. Si el Baloncesto Canarias sigue empeñado en jugar a ritmo de crucero como hizo en LEB el pasado curso, un jugador de la intensidad y energía de Blanco puede ser capital, y formar junto al base tirador Richotti (un doble de Carroll, por cierto) un backcourt ciertamente explosivo (aunque en principio el base titular canario ha de ser Ricardo Uriz)  

Rafa y Saul. Uno no se mueve, el otro vuela a Canarias.




RYAN TOOLSON (HERBALIFE GRAN CANARIA/27 AÑOS/1.93) Pese a que la sabiduría de Himar Ojeda ha emprendido rumbo a los despachos del Estudiantes, hay que seguir confiando en el buen ojo del Gran Canaria con los fichajes (y de hecho los contactos con el jugador del que hablamos se iniciaron con Ojeda aún en la isla). Para el puesto de escolta han apostado por el israelí Jon Scheyer, conocido por los seguidores de Euroliga pese a que su papel en el Maccabi era más bien testimonial, y por el jugador en el que nos detenemos. Su apellido es de sobra conocido, puesto que su primo Andy fue un alero relevante durante la segunda mitad de los 90 en ACB, y por si fuera poco es sobrino de nada menos que el mítico Danny Ainge. Como sus ilustres familiares, se trata de un "raza blanca tirador" de buena mano que llega avalado por excelentes números en ataque. En su etapa NCAA llegó a los 63 puntos en un encuentro (bien es cierto que después de 4 prórrogas) Suele andar por encima del 90% en tiros libres y el 40% en triples. Una metralleta al estilo Carroll, con quien comparte fe mormona. Ha sido recientemente intervenido de una hernia discal, por lo que quizás no llegue al pistoletazo de salida.  

Siguiendo los pasos de English y Carroll



MATT GATENS (UCAM MURCIA/23 AÑOS/1.96) Otro tirador blanco de poderoso físico dentro del numeroso grupo que esta temporada llegan a nuestra liga directamente desde la NCAA. En su última temporada en Iowa ha estado por encima de los 15 puntos por partido, con brillantes porcentajes por encima del 50% en tiros de campo (excelente para un exterior) y del 40% en triples. Veremos como se adapta al baloncesto europeo, pero hablamos de un talento puro que aunque tenga difícil, al menos a corto plazo, el sueño NBA, podría ser uno de esos americanos de hacer muy buena carrera en el baloncesto FIBA (de momento en Murcia ficha por una temporada)  

Liándola en Iowa.
  




BRAD OLESON (CAJA LABORAL/29 AÑOS/1.91) Quinta temporada entre nosotros, y cuarta consecutiva con la camiseta baskonsita para el tirador que no quiso Messina y ya apunta a convertirse en un clásico ACB. Después de ser uno de los jugadores revelación en su primer año en el baloncesto español en el Fuenlabrada y de su desencuentro con el Real Madrid (un fichaje que no llegó ni a vestirse de blanco), su periodo alavés no ha acabado de ser totalmente satisfactorio ni ha conseguido convertirse en uno de los referentes del equipo.  Pero si analizamos sus tres temporadas a las órdenes de Ivanovic observamos como ha ido ganando minutos año a año y su rol cada vez ha sido más importante. Su pasado curso fue bueno, y en este parece claro que la apuesta por su juego será aún mayor. Con Ribas rumbo a Valencia, y después de varios fichajes temporeros fallidos en esa posición, sólo el francés Fabien Causeur llega como nuevo rostro para disputarle minutos. Parece que por fín será su año. Para los que piensen que sólo es un tirador, les recomiendo que repasen su descomunal y axfisiante defensa sobre Jaycee Carroll en las pasadas semifinales por el título de la Liga Endesa. Nunca el hombre de Laramie las pasó tan canutas.    




¡Qué sí, Dusko, que este año me salgo!




miércoles, 30 de mayo de 2012

FRUSTRACIÓN, ESPECTÁCULO Y MAQUIAVELO

Estatua dedicada a Nicolas Maquiavelo en su Florencia natal.


Pasadas ya varias horas del espectacular tercer partido de la serie semifinal por el título entre Real Madrid y Caja Laboral, trato de desprenderme de la molesta sensación de frustración y cabreo que me poseyó, no sólo a la finalización del encuentro, si no durante todo el transcurso del mismo. No se asusten. Si han tenido la desgracia de seguir este blog creo que ya nos vamos conociendo y saben que trato de hacer de la mesura bandera, más que nada porque el mundo del deporte ya está lo bastante empozoñado como para seguir echando basura sobre un campo de la vida en el que soy incapaz de compartir la irracionalidad y el abrazo de las bajas pasiones. Se que hay gente que vive feliz y convencida de que está en lo correcto viendo las cosas distorsionadas a través del color del cristal que han elegido, o para quienes desear la muerte del rival es lo más sano y normal del mundo, y que incluso creen (y lo creen muy seriamente, algo realmente de psiquiátrico) que se es mejor o peor persona por ser de un determinado equipo y no de otro. Vamos al lío. Muy raramente me verán hablando de los árbitros, y esta va a ser una ocasión excepcional. Tampoco vamos a incidir demasiado sobre el asunto, la serie está siendo tan apasionante que sigo viendo el arbitraje en muy segundo plano. El 1-2 con el que domina el play off el Caja Laboral es justo, como también lo sería un 2-1 a favor del Madrid. 

El Madrid no está cómodo, Ivanovic le está ganando la partida a Laso, y se está jugando al ritmo que le conviene al Baskonia. En los momentos en los que el Madrid está encontrando su juego (segunda parte del segundo partido, último cuarto del tercero), los blancos si están siendo superiores. El equipo madridista realizó sus mejores minutos de baloncesto en el comienzo del último parcial de ayer, con un espectacular parcial de 2-15. Uno de esos parciales brutales en los que un equipo juega a velocidad de crucero en ambos lados de la cancha y tiene al rival noqueado. Un parcial y unas sensaciones que no veía posiblemente desde el Eurobasket 2009 con la selección española frente a Lituania (lo que significó el punto de inflexión para un equipo que viajaba plagado de dudas y acabó barriendo a sus rivales para colgarse el oro a partir de "encontrarse" en la pista en un momento concreto de aquel partido) Ese momento lo encontró ayer el equipo de Laso, y fue cortado de cuajo por una antideportiva de Begic que vuelve a meter en el partido a un rival que no sabía de donde le venían los golpes, con un entrenador que había arriesgado muchísimo gastando sus dos tiempos muertos (con el parcial de 0-6 y de 0-8) buscando en vano que el Madrid volviese a la incomidad habitual con la que se está encontrando en toda la serie. La jugada deja el mal sabor de haber visto tres días antes una acción similar con Sergio de Llull de protagonista recibiendo una falta igual de flagrante en un contrataque que no fue sancionada de la misma manera. La acción supone incomprensiblemente dos intencionadas para el pivot esloveno del Real Madrid tras recibir un empujón en el pecho de un inteligente Fernando San Emeterio que sabía que era el momento de "desconectar" al rival. No obstante el equipo se repuso y tuvo en su mano la victoria, el Caja Laboral llevó el partido a la prorroga por deméritos del rival que no podemos pasar por alto. Una prorroga, por otro lado, que el Madrid afronta sin "cincos" y con tres eliminados, misión casi imposible y que hizo que ni una jugada tan espectacular como el mate tras rebote ofensivo de Nemanja Bjelica (gran noticia su largamente esperada explosión, por fin producida) la pudiese ver con los mismos ojos que sin tener esta sensación de asistir a una prorroga tremendamente condicionada.   

¡Esa mano!


Pero como digo la frustración no vino sólo al final del partido, ni al comienzo de la prorroga, ni con la expulsión de Begic. Un triple anulado a Carlos Suárez en los primeros compases del partido, por mucho que estemos hablando de una jugada muy puntual y con 30 y pico minutos por delante, ya me hacía pensar que, en una eliminatoria ya de por si tremendamente complicada e incómoda, nos veíamos obligados en ese partido clave a tener que pelear y luchar el doble que el rival. ¡Y vaya si se peleó! Los 48 rebotes capturados, 15 de ellos en ataque, son una buena muestra del coraje con el que el equipo blanco se empleó en la pista a la hora de luchar por cada balón. Para "compensar" esta brutal superioridad a la hora de atrapar balones, el Caja Laboral encontró una vía de salvación doblando en tiros libres al Real Madrid, todo ello a pesar de ser el equipo madridista quien constantemente buscaba anotar dentro de la zona, donde el contacto es mucho más explicito, y ante la ausencia de la brillantez anotadora exterior que otras veces tan buenos resultados ha dado a los de Laso (en este aspecto hay que destacar la enorme eliminatoria que está realizando Brad Oleson, otro con "cuentas pendientes" frente a un Real Madrid en el que no pudo ni llegar a debutar gracias al "buen ojo" de Messina dentro de esa especie de "supermanager" al que jugó en su infame paso por este club... como decimos, muy destacable el papel de Oleson, no sólo martilleando sin piedad el aro rival en cuanto tiene ocasión, si no además facturando una antológica defensa sobre un Jaycee Carroll al que tiene totalmente desquiciado, recordando al completísimo escolta que fue en Fuenlabrada, y demostrando que es uno de los exteriores con mejores piernas de la Liga Endesa... si el baloncesto ha de jugarse en ambos lados de la cancha, Oleson está siendo el hombre clave del play off) 

Otro jugador especialmente motivado en esta eliminatoria es Maciej Lampe, quien esta misma semana se descuelga con unas declaraciones en las que la Casa Blanca no sale muy bien parada respecto al trato recibido por él y su familia cuando aún era un chaval menor de edad. El polaco de aquella apuntaba ya a ser un jugador muy apreciable, camino de convertirse en uno de esos 7 pies con capacidad para jugar por fuera. No ha llegado tan lejos de donde por potencial debiera, pero su caso es un ejemplo más de la poca paciencia del Real Madrid con jugadores jóvenes, canteranos, y proyectos de futuro.   

El chaval en quien no confiaron.


Sea como fuere, y obviando temas arbitrales, que como digo afortunadamente quedan en un segundo plano cuando con el espíritu ya calmado uno piensa exclusivamente en lo bueno y bello del juego, el play off entre Madrid y Baskonia está siendo de los que hacen afición, un empujón a la vertiente más espectacular del baloncesto, esa que en demasiadas ocasiones aparece en desuso, de modo que en ese sentido la eliminatoria es una gran noticia para todos los aficionados. 

De todas las derrotas siempre hay que procurar sacar algo positivo, independientemente del resultado, todo lo que se haga siempre tiene que valer para el futuro. Por eso siempre defendemos a los entrenadores que aún con un marcador decidido no permiten nunca bajar los brazos a sus jugadores, aunque ganen o pierdan por 40 puntos, todo lo que sigan haciendo en la cancha les puede valer para el partido siguiente. Pero, ¿cómo se gestiona una frustración?, después de haber luchado lo indecible contra todo y contra todos durante 45 minutos para verse ahora con dos macht balls en contra. El pensamiento madridista tiene que ser el mismo con el que llegaba a Vitoria, el de la obligación de ganar al menos uno de los dos partidos en cancha alavesa, de modo que borrón y cuenta nueva. 

Hemos hablado de la frustración, y también del espectáculo. Para finalizar vamos a hacerlo del maquiavelismo, un arte por desgracia muy extendido en el mundo del deporte. Pablo Laso a la finalización del partido anoche mostró una elegancia desafortunadamente no muy extendida en la alta competición. Ni un reproche a la actuación arbitral, merecidas felicitaciones al rival, y muy merecidas felicitaciones a sus jugadores que se dejaron la piel en la cancha. No he podido evitar recordar los mejores tiempos de Aíto García Reneses y la diferencia con la que se movía en estos asuntos. Vaya por delante que considero al madrileño como el históricamente mejor de todos nuestros entrenadores, por su capacidad para irse adaptando a todos los tipos de juego y baloncesto y ser capaz de mantenerse con brío en los banquillos durante varias décadas sin perder brillantez y frescura mental (hasta su última época en Málaga donde ya comenzó a dar síntomas de agotamiento), algo al alcance de muy pocos. Pero también es cierto que su maquiavelismo a la hora de cumplir sus objetivos no le impedía pasar por encima de cualquier consideración ética. Aíto era tan ducho en este arte que no sólo podía condicionar el partido siguiente de un play off, si no que era capaz de condicionar toda una temporada (la “liga de Petrovic”)   

Un Aíto jovial y florido, ya de aquella con lo de "ganar, ganar , ganar, y volver a ganar" metido entre ceja y ceja.


Maquiavélico ha sido Querejeta tras el segundo partido, para ahora vergonzosamente recurrir al “donde dije digo” y echar la culpa a la “manipulación” periodística (sobre todo si es periodismo madrileño, que siempre vende más ese victimismo) Maquiavelismo también ha intentado ahora Juan Carlos Sánchez, buscando que cambien las tornas para el partido de mañana, veremos si lo ha conseguido. 

En medio de todo ello, un magnífico espectáculo de baloncesto. 

Lástima de esta frustración que tengo desde anoche y no me logro quitar ni con una exposición continuada de videos de concursos de triples de Larry Bird.  

lunes, 20 de febrero de 2012

EL VALOR DE UNA VICTORIA

¿Qué es la victoria?, ¿qué significa el triunfo?, ¿a qué sabe?, ¿cómo se celebra? 

Llull, merecido MVP y consagración definitiva en la élite.


Escribo con las poderosas imágenes del extraordinario espectáculo baloncestístico que nos han brindado Barcelona y sobre todo Real Madrid perfectamente vivas todavía en mi retina. Un partido de los que pudiera marcar época y crear tendencia, y ojala sea así por el bien del baloncesto en general, y no sólo del madridismo. Escribo realmente emocionado como pocas veces lo he estado últimamente después de un espectáculo deportivo, quizás sólo a la altura de cuando he disfrutado con nuestra selección española. Desgraciadamente con el madridismo que milito me lleva costando cierto tiempo identificarme, como si no lo reconociera, embargado en angustiosas tribulaciones personales que evidentemente no pido que nadie comparta, pero si que se respete. Es un poco aquello que comenté en mi entrada "Blanco perfecto", que procuraba ser una defensa de nuestro gran capitán Felipe Reyes y que de un tiempo a esta parte es el habitual objeto de las críticas de ese madridismo que no me interesa. El madridismo impaciente, resultadista, empeñado en pedir cabezas y limpiezas de vestuario que ha obligado a este equipo ser un moderno Sísifo que una vez tras otra sube una ladera con la maldita culpa de su castigo a su espalda para una vez divisada la cima volver a empezar. Ese madridismo para el que nunca vale nada, y que encarna perfectamente Florentino Pérez, obsesionado en tocar teclas y comprar cromos billetera en mano buscando un éxito esquivo que sólo conoce unos ingredientes básicos: trabajo, paciencia, y fidelidad a un estilo. Ese estilo parece haberse encontrado ahora en la apuesta de Pablo Laso. No lo estropeemos, dejemos seguir creciendo este proyecto, no cometamos el error cometido con Joan Plaza, que supuso la desmembración de un equipo campeón de Liga y Copa Uleb. Siempre he pensado una cosa, y es que hay algo mucho peor que la derrota, y eso es la derrota que no te hace crecer. El empezar constantemente de cero.   

Había ganado Liga y Uleb, pero a Floren no le valía...




Sigo preguntándome a que sabe la victoria, porque al fin y al cabo, y aunque estemos hablando del club de baloncesto más laureado del continente, la realidad es que en los últimos años el Real Madrid ha perdido el status de club de primerísima fila en Europa. Sigue siendo un club grande, muy grande, pero que ha visto como con justicia otras franquicias le han adelantado sobradamente. No hay que hacer un drama de ello. Un nuevo signo de los tiempos en todo caso sólo debiera suponer más trabajo, más lucha, más sacrificio, pero siempre siendo fiel a unos principios, esos principios a los que a muchos momentos se les ha dado la espalda. Este club ha confiando más en el "nombre" que en el "hombre", ha dejado de confiar en hombres de la casa, y ha pensado que simplemente con dinero la victoria llegaría como integrada en alguna ecuación matemática.   


No fue un relevo, si no un paso atrás.



Sigo indagando en que sentido me debo de tomar el primer título obtenido por mi equipo en los últimos cinco años, y sólo encuentro que la victoria, como tal, no vale de nada. Es un simple resultado. Por eso tengo que escarbar debajo de los fríos números, detrás de ese imponente 74-91 que ha reflejado el marcador final, y ahí es donde encuentro los auténticos motivos para ser feliz con este deporte que me ha acompañado toda la vida y lo hará siempre, con las victorias y con las derrotas, ya que estas no son sino parte del juego, en realidad las dos caras de la misma moneda, y con esta moneda espero seguir jugando hasta el fin de mis días. 

Suárez, esta vez si pudo con Mickeal.


Es aventurado, demasiado, pensar que esta victoria del Madrid de Laso vaya a significar una tendencia en el baloncesto europeo. Ojala sea así y el aficionado saldría ganando. Es aventurado porque tampoco el triunfo del Zalgiris de Jonas Kazlaukas (actualmente triunfando de nuevo en el CSKA Moscú) lo supuso totalmente, aunque fue un soplo de aire fresco y un magnífico estallido de luz en medio de la oscuridad. No obstante la realidad de los años posteriores nos llevó nuevamente al baloncesto granítico, ultradefensivo y especulativo. Se ha impuesto tanto ese estilo en Europa que a muchos aficionados hoy día les cuesta reconocer otra apuesta de juego. Las críticas a Laso han sido constantes desde el principio. Puedo admitir cierta frialdad a su llegada, las dudas lógicas sobre quien en los banquillos aún no había tenido que llevar las riendas de un caballo que tuviese que salir a ganador, pero lo que me apena es que una vez vista su propuesta las críticas seguían llegando, todas en la misma dirección: “con este tipo de juego es imposible ganar títulos”. Poco importa que el equipo juegue de cine, que atraiga más espectadores que nunca, que jugadores a los que hace tan sólo unos meses veíamos mustios y cabizbajos sobre el parquet hayan recuperado la alegría y la sonrisa, con el mérito añadido de hacerlo en una temporada en la que el presupuesto para la sección se ha rebajado un 18% por cierto (por poner un ejemplo, Pablo Laso cobra menos como primer entrenador de lo que cobraba Molin como segundo) Todo eso no importa. La consigna era que con este estilo de juego no se podían ganar títulos. Este mantra erróneo y errático (como se ha demostrado en esta Copa) demuestra una incapacidad para ver el baloncesto más allá del resultado (una vez más el maldito resultadismo), una ignorancia sobre uno de los aspectos fundamentales de este deporte. La defensa. Y así se considera, sin ningún tipo de análisis ni razonamiento, que el equipo que quiere jugar "al ataque", el equipo que corre, no defiende. Falsedad. Cualquier entrenador, que, como Laso (excepto casos absolutamente extremos como Paul Westhead, cuya obsesión por el baloncesto ofensivo lo ha convertido en una especie de paranoico que llega a poner los conceptos más elementales del baloncesto en segundo plano), busca atacar el aro rival antes de que la defensa contraria esté formada, sabe de la importancia de su propia defensa. En el baloncesto había un axioma muy simple pero efectivo, el que decía "defensa, rebote y contraataque", hasta que llegaron unos señores que le quitaron la última palabra al enunciado. Se quedaron sólo en la defensa y en el rebote. La ignominia de estos planteamientos, que como digo se realizan con ligereza, mira simplemente el marcador y dice. "si ese equipo ha recibido 80 puntos, no sabe defender, por mucho que metan 90 puntos jamás ganarán títulos. Los títulos se ganan en defensa" ¿Alguien se atrevería a decir que el Madrid de Laso no ha defendido en esta final con el cuchillo entre los dientes como si les fuera la vida en ello, como si los jugadores no estuviesen disputando el último partido de sus carreras? Por otro lado, es hora de que digamos una verdad, un equipo que agota los 24 segundos de posesión (y benditos 24 segundos, que algunos aún suspiran por los 30) no es que defienda mejor, es que al consumir mayor posesión va a permitir que haya menos ataques conjuntos, entre ambos equipos. A menos ataques, menos puntos. Así de simple. Dicho de otro modo, cuando uno veía un Limoges-Panathinaikos de hace 10 o 15 años que concluyese con un 55-47, eso no quería decir que esos equipos defendiesen mejor que un partido como el de hoy con un 74-91. Cuando hay una paranoica obsesión por el control del balón y por agotar las posesiones al límite, evidentemente van a haber menos posesiones, a menos posesiones menos lanzamientos, a menos lanzamientos menos puntos. Pero jugar tus partidos a que el rival tenga menos posesiones, no significa que en tu defensa seas especialmente bueno. Miren los números esta temporada del Madrid en robos de balón, tapones y rebotes defensivos, y luego díganme que ese equipo no defiende.  

Así voçe me mata...


Y hablemos ya un poco de la final de anoche, gloriosa final. Tanto es así que desde que se juega con el actual formato de final a ocho desde aquella primera edición en Tenerife (Barcelona 110-Joventut 102) ningún equipo había sido capaz de llegar siquiera a los 90 puntos en tiempo reglamentario (Manresa, Barcelona, Baskonia y Unicaja lo lograron tras prorroga), valga este dato para darnos cuenta de las esencias “old school” que transmitió anoche el Real Madrid de Laso, frente a un Barcelona maniatado y desarbolado que ofreció su peor cara, pero aún así apenas le perdió la cara al partido hasta los minutos finales, tanta es la calidad de sus jugadores. La intensidad y dureza atrás del Real Madrid se complementó a la perfección con su habitual descaro ofensivo, demostrando que ambas filosofías, la de morder al rival y disfrutar jugando, son perfectamente compatibles. Ahí es donde se movió como pez en el agua Sergio Llull, siendo un perfecto perro de presa sobre un Marcelino Huertas que acabó abandonando el parquet absolutamente desquiciado, y quien ya en el primer cuarto en su primera sustitución lo vimos jurando en arameo en el banquillo azulgrana en vista del ritmo infernal que le estaba proponiendo su pareja de baile. Pero Llull además fue el madridista más clarividente en ataque, seleccionando bien un tiro exterior en el que ayer estaba especialmente dulce, y forzando con su físico ese tipo de penetraciones sólo permitidas a ese tipo de jugadores con esa exhuberancia anatómica. El base-escolta menorquín fue quien empezó a marcar el sendero sobre el que debía transitar el equipo, un camino al que poco a poco se fue sumando el resto del equipo, especialmente un Carlos Suárez a quien por fin vimos hacer eso que tantas veces se le ha reclamado: jugar al poste como el tres alto que es y no limitarse a tirar triples, y finalmente un Jayce Carroll que ofreció un recital ofensivo difícil de olvidar en prácticamente un cuarto y medio de partido. Sus últimos 13 minutos, con el partido en 51-52 y el Barcelona encontrando con facilidad el aro rival gracias al inconmensurable Erazem Lorbek, quedarán para el recuerdo imborrable en los buenos aficionados a este deporte. Primero un 2+1 con el que abrir el festival y posteriormente un triple para poner el 51-58 cuando el balón más quemaba. Con dos puntos más en tiros libres se ponía en ocho, en esos tres minutos de juego y cerrando el tercer cuarto. Comenzaba el último y decisivo cuarto con otro triplazo, así hasta once puntos más para cerrar su racha dejando el marcador en un 65-85 inapelable. Prácticamente fueron 22 puntos en unos 12 minutos. No quiero ni imaginar cuantos chavales pueden estar ahora mismo intentando emular al tirador de Laramie en los patios de sus colegios o sus canchas de entrenamiento. Así se hace afición. Gracias a jugadores como este americano impasible de gatillo fácil llegado con la difícil misión de hacer olvidar a nada menos que Louis Bullock después del estrambótico experimento Clay Tucker.   

El hombre de Laramie.


Por lo tanto la de ayer fue una gran jornada baloncestística colores y banderas al margen. Fue una final de las que dignifica este juego. 

Hay quien piensa que lo único importante en esta vida es el éxito a toda costa, y se olvida del camino que hay que recorrer. Esperemos que el Real Madrid no se olvide cual es el camino que le ha llevado hasta aquí, y que no lo abandone ni aún cuanto esté tentado a ello por las dudas o las derrotas. Joan Plaza pasó en muy poco tiempo de ser un héroe madridista a un paria inservible e un inútil integral que no valía para este banquillo. No cometamos el mismo error con Pablo Laso. En ese sentido, que la meta dorada hacia donde nos ha llevado este vitoriano que sigue siendo como jugador el máximo asistente histórico de la ACB, no nos haga olvidar que si hemos llegado hasta aquí es con la receta básica a la que aludía al principio de esta entrada: trabajo, paciencia y fidelidad a un estilo.    

Don Pablo Laso, trabajador, paciente, y fiel a un estilo.

lunes, 23 de enero de 2012

¡HABEMUS COPA!

Tras una apasionante última jornada de la primera vuelta de la Liga Endesa, esta mañana ha tenido lugar en Barcelona el sorteo que ha emparejado a los ocho elegidos para la conquista del torneo. Día de fiesta por lo tanto para nuestro baloncesto, que se ha vestido una vez más con sus mejores galas en una ceremonia breve y sencilla, sin alargamientos de tiempo innecesarios, y con nuestros jugadores demostrando su habitual saber estar, sin extrañas exhibiciones en busca del look más megaultrapijofashion tan querido por los (sigh) futbolistas actuales (les aseguro que hace décadas no era así, los futbolistas se vestían y comportaban como hombres)    

Los ocho representantes de los equipos clasificados.


Ya habrá tiempo de analizar los emparejamientos y hacer pronósticos, ya que será fundamental conocer el estado físico y anímico en el que lleguen los ocho equipos a la cita. Clave para el Unicaja saber si podrá contar con Joel Freeland, y que decir del Real Madrid y el concurso de Nikola Mirotic.   

Kaloyan Ivanov, impecable con un abrigo estilo crombie, y lástima que no se puedan apreciar los creepers  que llevaba de calzado, junto a Marcelinho Huertas. Fue el primer emparejamiento en salir y condicionó que el resto del sorteo provocase derbis.


Una vez más la Copa del Rey de la ACB convertirá nuestro país en el centro del baloncesto europeo, y casi mundial durante unos días, los que van del 16 al 19 de Febrero. Un torneo del KO en el que en el transcurso de 72 horas los equipos y jugadores han de dar lo mejor de si mismo para alcanzar la gloria. Una cita a la que se llega después de 17 jornadas apasionantes, con el broche final en la mañana de ayer, con la emoción a flor de piel en distintos escenarios. Un bravísimo Cai Zaragoza a punto de dar la campanada en el Palau, cuyos jugadores habrán pensado que maldito día escogió Navarro para volver de su lesión; un Valencia que consumó el desastre que se comenzaba a intuir hace semanas y se precipitó al abismo cayendo estrepitosamente en una cancha que a día de hoy debería resultarle asequible como la del Fiatc Joventut; un Fuenlabrada que cumplió su parte ganando en casa y esperó que la lógica de algún pinchazo le diera pasaporte copero; un Cajasol que certificó lo que tenía casi hecho… y por supuesto, ese Lagun Aro GBC que llega por primera vez en su historia a la fase final de este torneo en una temporada en la que ha empezado perdiendo sus cuatro primeros partidos, y en la que ha llegado a estar con un balance de 2-8. Increíble y admirable lo suyo.   

Quino Colom y Jayce Carroll, el derbi madrileño.


Por último, no queremos cerrar esta entrada sin mandar un fuerte abrazo y nuestros mejores deseos y mejor karma al gran Manel Comas, el sheriff de los banquillos, que ha anunciado el padecimiento del maldito cáncer. Muy mala noticia para todos lo que amamos esto, y las retransmisiones del fin de semana en Teledeporte se nos quedan muy cojas. ¡Animo sheriff!   

Fuenlabrada fue ayer una fiesta, ¡enhorabuena!


Emparejamientos y cuadro Copa del Rey 2012 

Real Madrid
Fuenlabrada

Unicaja
Cajasol

Barcelona
Lucentum Alicante

Caja Laboral
Lagun Aro GBC

jueves, 6 de octubre de 2011

CINCUENTA NOMBRES PARA LA LIGA ENDESA (II)

Vamos con la segunda entrega de nuestros jugadores a seguir para esta temporada en la Liga Endesa. Muchísima calidad en la posición de escolta, prácticamente todos los equipos cuentan en sus filas con algún asesino silencioso desde la larga distancia, algún killer que desatascar los ataques cuando las cosas se ponen feas, estos son nuestros favoritos… y notamos sobre todo  una gran ausencia, un nombre que ha dado lustre a nuestra liga durante los últimos años: Louis Bullock.

Juan Carlos Navarro (Barcelona, 31 años, 1.91) Aunque suene a tópico decirlo, es cierto, poco se puede decir de La Bomba que no se haya dicho ya. Sin ir más lejos le dedicamos no hace muchos días una entrada entera en exclusiva. Uno de los pocos jugadores de todo el mundo del que se puede decir, sin miedo a equivocarse, que está en la categoría de los genios, debido a un estilo de juego en el que abundan las pinceladas artísticas. En un Barcelona igual de poderoso que en las últimas temporadas, y tan sabiamente dosificado y gestionado por Xavi Pascual, sabrá estar en segundo plano en muchas ocasiones para, en las más importantes erigirse en el líder anotador del equipo.   

Rudy Fernández (Real Madrid, 26 años, 1.96) Les confesaré una cosa. Tenía dudas sobre colocar a Rudy en esta selección. Finalmente he apostado por la lógica de incluir al sin duda fichaje más mediático de toda la Liga Endesa esta temporada. El problema es que más allá de la foto para reclamar nuevos abonados y del impacto carismático para el club que lo usa como la imagen del nuevo Real Madrid, tengo dudas sobre el auténtico Rudy que veremos en nuestra liga esta temporada, empezando, lógicamente, por el número de meses que esté entre nosotros. Sinceramente no tengo la sensación de que a Rudy le vuelva especialmente loco jugar en el Real Madrid este curso, aunque lógicamente celebro su fichaje más pensando en el conjunto de los cuatro años que en su incorporación inmediata.   

Un duelo que vuelve.


Reggie Williams (Caja Laboral, 25 años, 1.98) Enorme el fichaje realizado por el club de Álava con este jugadorazo que parecía encajar como un guante en la filosofía “warrior” del equipo NBA ubicado en Oakland, a pesar de haber llegado con un contrato de temporero. Exterior zurdo con alma de killer y facilidad para la anotación compulsiva (llegó a ser máximo anotador de la NCAA con 28 puntos de media por partido) Sólo la falta de adaptación puede ser un impedimento para no hablar ya de uno de los grandes nombres de la Liga Endesa.  

De Nellie a Ivanovic, ¡vaya cambio Reggie!



Jayce Carroll (Real Madrid, 28 años, 1.88) Quien no debiera tener problemas de adaptación es este pistolero de Wyoming (concretamente de Laramie, como aquella película de Anthony Mann con James Stewart) quien en su tercera temporada consecutiva en nuestra liga acepta el reto de fichar por un grande. Máximo anotador de la ACB en sus dos temporadas canarias, “Boom Boom” ha de luchar contra esa sensación de que este tipo de jugadores no son capaces de adaptarse en equipos grandes y su rendimiento baja considerablemente (Oleson o Tucker pueden ser ejemplos) Se le va a exigir regularidad en su anotación, algo que teniendo quizás la mitad de tiros que la temporada pasada, va a ser más difícil y le va a requerir mayor concentración y selección.

Kirk Penney (Fuenlabrada, 30 años, 1.96) Mitiquísimo jugador neocelandés que sin duda ha de ser una de las atracciones de nuestra liga. Una auténtica metralleta. Conoce nuestra liga de jugar media temporada en el Gran Canaria hace siete años, cuando aún tenía mucho por recorrer. Fue el segundo máximo anotador del pasado mundial de Turquia, y es difícil que le veamos bajar de los 15 puntos en cada partido.  

La metralleta kiwi. Su obsesión es meterla.


Marquez Haynes (Gran Canaria, 24 años, 1.88) Ya hemos hablado de este jugador en varias ocasiones en nuestro blog, y de hecho apostamos por él como uno de los nombres a seguir en el Eurobasket, donde pasó bastante desapercibido. No obstante seguimos recomendando al aficionado que le eche un ojo a las evoluciones sobre la pista de este base-escolta espectacular que con Taurean Green puede formar un back-court explosivo si son capaces de correr y jugar a campo abierto.

Gerald Fitch (Unicaja, 29 años, 1.92) Otro “combo guard” prácticamente centrado en exclusiva en tareas ofensivas. Individualista y anárquico, es capaz de jugarse hasta las zapatillas de los compañeros, pero como tenga el día date por muerto. Siempre candidato a estar en los primeros puestos de las tablas de anotación.

Carl English (Cajasol, 30 años, 1.96) El canadiense se ha ganado con creces ser considerado uno de los grandes nombres de la Liga Endesa. A punto de disputar su quinta campaña en nuestro baloncesto, su nombre va unido al de una excelsa muñeca y facilidad anotadora. Suele cumplir allá por donde pasa, y en su nueva aventura en Sevilla espera llenar el vacío que deja nada menos que Louis Bullock.

Jimmy Baron (Lagun Aro GBC, 25 años, 1.91) Otra de las muñecas ilustres de nuestra competición es este espécimen de “raza blanca tirador” nacido en Rhode Island, con cuya Universidad ya mostró su facilidad para registros anotadores, quien cumple su segunda temporada en la ACB y que seguirá demostrando su pericia desde el 6.75.   

El cañonero de Rhode Island.


Rafa Martinez (Power Electronics Valencia, 29 años, 1.90) Los tiradores son como los buenos vinos. Envejecen muy bien y los años les sientan fenomenalmente. Es el caso de este paisano de Pep Guardiola que a medida que va alcanzando su madurez sus porcentajes de tiro son más terroríficos y su muñeca hace mayores estragos. En otras épocas de nuestro baloncesto ya llevaría unas cuantas internacionalidades a sus espaldas, pero el ser coetáneo de Navarro o Rudy Fernandez es lo que tiene.