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lunes, 14 de noviembre de 2011

BLANCO PERFECTO


“Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.”
(Walt Whitman, “Oh Capitán, mi Capitán”, “Canto a mi mismo”)


La entrada de hoy trata de analizar un tema que anda rondando mi cabeza desde hace tiempo. Una de esas cosas que el Tirador ve a su alrededor y no le gustan. Le hacen cabrearse, rebelarse, protestar, dar un puñetazo en la mesa, y escribir. 

Me refiero al linchamiento al que lleva siendo un tiempo sometido el capitán de la sección de baloncesto del Real Madrid, mi equipo. Linchamientos y críticas infundadas que vamos a tratar de echar por tierra, pero que duelen sobre todo viendo que son producidas por una gran parte de la propia afición madridista. Un madridismo cada vez más inidentificable, incapaz de reconocerse a si mismo, mediatizado, intoxicado, y que ha perdido cualquier tipo de capacidad de análisis, enfoque, y rigor. El linchamiento a Felipe Reyes es otro ejemplo, ya que como vamos a demostrar en esta entrada, apenas hay razones para criticar su rendimiento, lejos de eso, si analizamos seria y detenidamente el momento actual del capitán madridista, veremos que su concurso, hoy por hoy, se antoja casi imprescindible en este equipo.  

Sacando músculo frente a la estulticia.


Curiosamente esa opinión, poco fundamentada, de que Felipe debe salir del equipo, que es un estorbo, y un tapón para el crecimiento del equipo, comienza a hacerse fuerte con la llegada de Ettore Messina, un fantástico entrenador italiano cuyo palmarés habla por si solo, pero incapaz en ningún momento de encajar en la filosofía del club ni de dar con las teclas adecuadas, y eso que tocó muchas. Tuvo mayor poder de decisión y capacidad para fichar y despedir jugadores que ningún otro técnico haya tenido jamás en este equipo. El resultado fue una descomposición que el equipo todavía está pagando.

La llegada del siciliano, acompañado de un Maceiras que muchos nos seguimos preguntando si realmente no venía pagado por el Barcelona, visto el nivel de destrozo que llegó a causar dentro del club, produjo en primer lugar la desintegración de la última plantilla campeona que ha tenido este equipo. Así tuvieron que coger las maletas jugadores totalmente válidos y con mucho baloncesto aún en sus piernas y manos como Mumbrú, Raúl López o Hervelle. En el caso del belga además a pesar de una lucha enconada por demostrar su valía (valía ya reconocida por cualquiera que haya visto su trabajo con la camiseta blanca), empezando la temporada siendo condenado al ostracismo y denostado al verse sin ficha, para finalmente recalar en Bilbao, donde su impacto es inmediato, y el equipo vizcaíno, en puestos de descenso en el momento de recibir al ala-pivot belga, acaba la temporada a un paso de Play-Offs y en la Final Four de la Eurocup, para además, como todos recordarán, finalmente la pasada temporada ejecutar su “dulce venganza” al lado de Mumbrú cercenando el camino a la final del segundo proyecto Messina, entonces en manos de Lele Molin.   

Con las cabezas de Mumbrú, Raúl y Hervelle convenientemente cortadas, sólo Bullock y Felipe quedaban como exponentes de la vieja guardia del equipo de Plaza que había sido campeón dos años antes (Llull había llegado a finales de aquella temporada, pero no llegó a disputar ni un segundo), ese equipo al que muchos aficionados, hipnotizados por el glamour de Messina, ya comenzaban a despreciar, convencidos de que se avecinaba otra época gloriosa para el equipo blanco, simplemente por el poder casi mágico y místico del nombre del entrenador, a pesar de que la liga rusa no tenga ni punto de comparación con la española. Daba igual, había que rendirse ante el embrujo del nuevo mesías, quien debía encarnar el nuevo madridismo cestista al igual que un año más tarde Mourinho se autoproclamaría como el nuevo paladín del madridismo, de un club con más de cien años de historia, ¿cómo puede un recién llegado que jamás ha comprendido las particularidades y peculiaridades del Real Madrid demostrar tanta osadía?, en el nuevo madridismo todo es posible. Poco importaba por tanto cargarse a los viejos héroes, a aquellos que habían demostrado sentir la camiseta blanca, respeto al escudo, y quienes habían levantado los últimos títulos para la entidad. 

No feelings


Así pues el fino escolta de Washington y el corajudo ala-pivot cordobés parecían entonces dos obstáculos para una incierta progresión hacia ninguna parte, ya que de una temporada a otra Messina volvió a hacer una limpia considerable dentro del vestuario. De aquellos veteranos guerreros que había contratado porque no veía como suficientemente competitivos a quienes había a su llegada, ya no le parecía valer ninguno, ni Hansen, ni Lavrinovic, ni Jaric, ni Garbajosa… Kaukenas había tenido una “extraña” salida meses antes, y jugadores como Sergi Vidal cuya solvencia para la ACB no debería ofrecer dudas, seguían sometidos a un indigno papel de agitatoallas. Se renovó el equipo (y con acierto, he de decir), Sweet Lou salió camino a Sevilla, ya con 34 años y una buena hoja de servicios dentro del club blanco. Quedaba entonces sólo Felipe como ese elemento enquistado que se debería eliminar a toda costa para regenerar la plantilla y volver a saborear unas mieles del éxito que en los últimos tiempos sólo se han catado de una manera muy esporádica, precisamente por la habilidad de este club para destrozar bloques de jugadores una vez consolidados. Hay que recordar que a la llegada de Messina Reyes cuenta con unos espléndidos 29 años. Está en el mejor momento de su carrera. Había sido nada menos que MVP de la Liga Regular de la ACB ese mismo año. Increíblemente aquel líder y capitán irreprochable, orgullo de todo el madridismo, pasaba de ser nuestro jugador franquicia a un jugador que sobraba. Del capitán ideal que cualquier equipo quisiera tener a un cáncer del vestuario. Tan sólo en unos meses. El influjo del nuevo madridismo comenzaba a plasmarse. De 27’5 minutos por partido la temporada anterior, pasa a poco más de 20 con la llegada de Messina. 20 minutos que Felipe aprovechaba, como es habitual en él, para pelear sin tregua y partirse la cara por el rebote, mientras veía como Darjus Lavrinovic se tiraba hasta las zapatillas desde fuera con su habitual alergia a la zona. Nunca un MVP de la ACB fue tan denostado a la llegada de un nuevo entrenador. La sentencia por parte del nuevo espíritu madridista estaba clara. Felipe era un cáncer y había que eliminarlo a toda costa. Algún día habría que escribir sobre el desprecio y la prepotencia con la que se trata desde muchos técnicos extranjeros a nuestro baloncesto, un desprecio que permitimos, hipnotizados por cualquier apellido que acabe en –ic, y nos cuesta defender nuestra magnífica generación actual de jóvenes entrenadores, con Xavi Pascual y Joan Plaza a la cabeza. 

Felipe y Nikola, una convivencia natural que a algunos les cuesta entender.


Lo cierto es que pese al empeño de muchos por desprestigiar a Felipe Reyes, por intentar sepultarle a los 31 años (edad absolutamente ideal para un baloncestista), el rendimiento del cordobés sigue siendo bueno, y su conducta en la cancha ejemplar. Está siendo con diferencia el mejor jugador interior del equipo en este comienzo de temporada, como puede demostrarse simplemente con la comparativa entre los hombres altos del equipo blanco que hemos elaborado y que pueden leer más abajo (si la hacemos entre todo el equipo, exteriores e interiores, veremos que Felipe es el segundo jugador con mejor valoración media del equipo por partido, por detrás de Rudy, siendo el sexto jugador en minutos disputados). También es el segundo jugador con mejor índice +/- en liga, estadística que demuestra la incidencia de un jugador en el colectivo y en el marcador del partido. Sólo le supera Rudy con una marca de 10.1, pero Felipe está casi a la par con una media exacta de 10. Pero poco importa cuando la ignorancia y la intoxicación mediática, la ponzoña y el veneno están tan inoculados dentro de la afición. Esta mañana “debatía” dentro de los comentarios de la web de MARCA, después de un partido tan fantástico como el que nos brindó el equipo ayer en una cancha tan complicada como el Carpena, y lamentablemente me volvía a encontrar con lo de siempre: ataques a Laso, ya que no tiene “nombre” para entrenar este equipo, a Sergio Rodríguez, a pesar de que cada vez ofrece mejores sensaciones, y como no, al cáncer, al gran Satán de nuestro equipo, Felipe Reyes. El nivel de estulticia es tal que un usuario decía alegremente que Felipe, literalmente, “se hace pis ante equipos como el Maccabi”. Lo tremendo es que hace diez días el Madrid jugó en Tel Aviv, y Reyes fue de una manera bastante diáfana el mejor del equipo, junto a Carroll. Acabó con 18 de valoración en 21 minutos y volvió a ser el pívot que más miró de frente el partido, sin arrugarse en ningún momento, sin perder la cara. Pero no importa, porque de lo que yo estoy hablando ahora es de la REALIDAD, y la realidad ya no importa, no existe, la capacidad de falseamiento de la realidad de la que hablo es tal que alguien puede creerse a pies juntillas, autoconvencerse en su propia ignorancia escatológica, de que Felipe “se hace pis ante el Maccabi” a pesar de que diez días antes se haya marcado un partidazo contra los de David Blatt. Sé que es absurdo encabronarme por esto, el problema es que quien decía esto aseguraba llevar 24 años de socio madridista. Eso es lo que me duele. Que la intoxicación venga desde fuera, desde ese antimadridismo que siempre ha existido, se puede comprender. Pero que sea el propio madridismo el que se empeña en autodestruírse es realmente doloroso. No sé hasta que punto un entorno tan envenenado puede afectar a un equipo, pero que un grupo de jugadores venga de Málaga sabiendo que han realizado un partido de un nivel baloncestístico mayestático, con un nivel de acierto escalofriante para un equipo que juega a posesiones de 10-12 segundos y con la mínima circulación de balón posible, llegue a casa y se encuentre con aficionados pidiendo la cabeza del capitán, es un auténtico disparate. Por supuesto, no faltan las comparaciones con otro gran símbolo del madridismo, en este caso futbolístico, como Raúl González Blanco. El último gran mito madridista ha sido otro objeto de críticas furibundas y linchamiento por parte de su propia afición, a pesar de haber sido clave en las dos últimas ligas ganadas, y de que su actitud ha sido en todo momento irreprochable (¿montó Raúl algún incendio en el equipo cuando le llegó la hora de la suplencia la temporada de Pellegrini?) Así, dos grandes capitanes, deportistas respetados en todo momento por compañeros y rivales, admirados hasta por sus más acérrimos enemigos deportivos, son vistos por este nuevo madridismo de éxito fácil y resultadismo como dos tumores de cuya extirpación depende la supervivencia del club. 

El gran depredador blanco con otra de sus piezas.


Veía no hace mucho “United”, una notable producción de la BBC sobre el Manchester United de finales de los 50, los conocidos como “Busby babes”, haciendo referencia a su juventud y en honor a su entrenador, un gran hombre de fútbol como fue el escocés Matt Busby. Aquel equipo destinado a marcar una época que vivió uno de los acontecimientos más terribles de la historia del fútbol mundial con el accidente de aviación en Munich que costó la vida de ocho de sus mejores jugadores, entre ellos su estrella y quien muchos aseguran que hubiera sido el mejor futbolista inglés de todos los tiempos de no haber fallecido tras aquel accidente cuando aún no había cumplido siquiera 22 años, Duncan Edwards. En una escena de la película, Jimmy Murphy (convincentemente interpretado por David Tennant), brazo derecho de un Busby que se reponía de la tragedia en el hospital, intentaba convencer a los directivos y dueños del United de que no cerrasen el club tras el triste acontecimiento, como era su decisión, espetándoles una frase memorable: “De lo que hagamos ahora depende lo que será este club en el futuro”. Murphy logró convencer a los propietarios del club del norte de Inglaterra, el equipo de Old Trafford continuó jugando aquella temporada, rehaciéndose con canteranos, fichajes de circunstancias, y la recuperación de Bobby Charlton. Acabó el curso de una manera tan digna y ejemplar que incluso llegó a disputar la final de la FA Cup, que perdieron ante el Bolton. Efectivamente, y como dijo Murphy, la lección para el futuro estaba dada, para un club que jamás ha perdido de vista ni sus valores ni su identidad. El madridismo, por desgracia, en los últimos tiempos, cuando ha tenido figuras que pudieran recordar a los Bobby Charlton, Matt Busby o Alex Ferguson, como Del Bosque, o Raúl González, no ha mostrado un especial cariño ni la necesaria sensibilidad. Cuando hablamos de algo tan abstracto como los “valores”, mucha gente, en una enorme simpleza, asegura que para un club como el Real Madrid los únicos valores que importan son los de la victoria, sólo vale ganar. En definitiva se trata de haber perdido la perspectiva de lo que significan clubes como el United o el Real Madrid, instituciones para las que ganar no lo es todo. Al menos en el Madrid hubo un tiempo que fue así, era cuando los héroes que vestían de blanco no se habían convertido en el blanco perfecto para el linchamiento de su propia afición.



El día y la noche a la hora de entender el madridismo.


Comparativa pivots Real Madrid Liga Endesa 2011-12 (estadísticas sacadas de http://www.acb.com/stsacum.php?cod_equipo=MAD&cod_competicion=LACB&cod_edicion=56


minutos
puntos
rebotes
valoración
mas/menos
Ante Tomic
18
6,1
4,4
7,7
6,7
Nikola Mirotic
22
10,3
4,1
12,3
2,6
Nole Velickovic
14
4,7
3
1,7
3,3
Mirza Begic
14
4,7
3,7
7
-0,7
Serge Ibaka
14
3,7
2,7
4,7
3,3
Felipe Reyes
18
8,9
7,9
12,4
10

Comparativa pivots Real Madrid Euroliga 2011-12 (no ofrece índice +/- ; estadísticas sacadas de http://www.euroleague.net/competition/teams/showteamstats?clubcode=MAD


minutos
puntos
rebotes
valoración
Ante Tomic
11,47
4,3
3
4,8
Nikola Mirotic
21,18
5,8
2,3
4,5
Nole Velickovic
15,31
0
2
-1
Mirza Begic
14,36
5
5,8
8
Serge Ibaka
12,2
3,7
4
7,3
Felipe Reyes
18,27
9,3
5,3
10,8

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