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domingo, 6 de mayo de 2012

CUBAN Y WARHOL

"En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos" (Andy Warhol, 1987) 

Ya tenemos un primer equipo clasificado para la segunda ronda de los play offs por el título de la NBA. Se trata de los Oklahoma City Thunder, quienes alcanzan ese citado  honor de ser el primer equipo en pasar de ronda despedazando a su rival dejándolo en un vergonzante 4-0. Imagino que no pilla a nadie de sorpresa, el equipo de Westbrook y Durant está en todas las quinielas no sólo para ir pasando rondas, si no incluso para ya esta misma temporada alcanzar el anillo. No obstante, yo no puedo pasar por alto un dato, y admito que a partir de aquí esta entrada y lo que se diga en ella no gustará a mucha gente, incluso podría decir que se trata de una entrada "polémica"... si no fuera porque realmente quienes lean esta nueva actualización del blog posiblemente se cuenten con los dedos de una mano, y por otro lado, que así sea. El día que esto sea una cosa "de masas", sinceramente, no sabré donde meterme. A lo que iba, el caso es que este 4-0, Oklahoma se lo ha metido, les guste o no (y aquí me gustaría ver a todos los que jaleaban hace once meses a los Mavericks como paradigma de equipo íntegro, competitivo, y demás epítetos gratuítos, sólo porque se enfrentaban a los Miami Heat de "the hated one"), a los actuales campeones de la NBA. Precisamente el anterior equipo en sufrir la afrenta de caer 4-0 en primera ronda después de ser campeones fueron los Miami Heat, en el 2006, a manos de Chicago. Unos Miami que habían sido campeones el año anterior, adivinen contra quien en la final. Correcto, contra Dallas Mavericks. 

Pareciera así que Miami y Dallas han sido dos franquicias con vidas "paralelas" en las últimas temporadas de la mejor liga del mundo, pero sin embargo, la manera de caminar de una y otra franquicia a lo largo de estos años ha sido bien distinta, y aquí es donde, en mi opinión, entra la gran injusticia que cometió la temporada pasada la opinión pública en general posicionándose a favor de Dallas de una manera vehemente, casi chulesca. Sólo valía Dallas, era el equipo "de verdad", mientras Miami se presentaba como un conjunto de multimillonarias estrellas conjuradas por el anillo. Basta echar un vistazo a la historia reciente de la NBA para darse cuenta de que no hay nada más lejos de la realidad que ese argumento. Ya analizamos en este blog con detenimiento esas finales ganadas en buena lid por unos Mavericks muy brillantemente dirigidos desde el banquillo por un Rick Carlisle (ni rastro de su mano en esta eliminatoria, excepto por lo del balonazo a la grada) lleno de ases en la manga, y comandados en la pista por un estelar Nowitzki, un supersónico "Jet" Terry (el auténtico MVP de las finales, aunque se lo dieran al rubio alemán), un seguro Jason Kidd, un serio Tyson Chandler, mas secundarios inesperados como DeShawn Stevenson, JJ Barea, o incluso un tosco Brian Cardinal (lo cual no hace sino refrendar el mérito de Carlisle, sacando provecho de este tipo de jugadores de segunda fila), pero también pusimos sobre la mesa una realidad: si hay un equipo en la NBA hecho a golpe de talonario en los últimos tiempos esos han sido los Dallas Mavericks. En la final del pasado año se enfrentaba un equipo, los mencionados Dallas Mavericks, que pagaba más de 20 millones de dolares a sus jugadores que su rival Miami a los suyos. De hecho sólo Los Angeles Lakers (con dos anillos ganados recientemente, es decir, se podía entender que lo pagasen) superaba a Dallas Mavericks como los clubes con mayor presupuesto salarial de la liga, mientras la franquicia de Florida se movía por mitad de la tabla en ese aspecto. Poco importaba, había que vender la película (y bien que se vendió) de que Miami era un equipo "artificial", una conjunción estelar de egos que no se merecían ni el aire que respiraban, mientras que los multimillonarios Dallas Mavericks de Mark Cuban eran un club auténtico, genuíno, representante de los viejos valores y que habían creado un núcleo sólido a base de años de trabajo y confianza. Se obvió interesadamente que Cuban llevaba más de diez años detrás del anillo costase lo que costase. Se obvió todo lo que se pagaba por tener a los Michael Finley, Jerry Stackhouse, Jason Terry, Steve Nash, o cualquier otro capricho que pudiera tener el magnate de las telecomunicaciones judeo-ruso. Se obvió que sólo Dirk Nowitzki llevaba en esa batalla desde el principio, como jugador franquicia obtenido en un draft. El guión era muy claro, los Miami de LeBron eran los malos, representantes de un baloncesto moderno exento de valores, los Dallas Mavericks eran los chicos buenos a los que el destino (y no la billetera de Mark Cuban) les tenía reservada la oportunidad de resarcirse de las finales de 2006 cuando cayeron precisamente ante los Heat de Wade y Shaquille O'Neal. Y la gente tragó. La opinión pública compró esa película (a la que aquí hasta le pusimos título hollywoodense)  




Mark Cuban, uno de los mayores "chorras" de la NBA. Increíblemente hace once meses era jaleado, todo sea por odiar a LeBron.

Lo cierto es que los Mavericks ganaron el año pasado el anillo de manera muy brillante, y cualquier aficionado se alegraría, como hicimos en este blog, por grandes tipos de este deporte como Nowitzki o Jason Kidd. Pero el posicionamiento de la opinión pública con el equipo tejano evidenció dos cosas. Por un lado, una vez más, la injusta animadversión a LeBron James, y aquí nos vemos obligados a repetir algo que llevamos mucho tiempo diciendo: nunca en la historia de este deporte un jugador tan jodidamente bueno fue tan criticado. Y aquí no entramos en aspectos sobre su conducta o personalidad, diseccionando al sujeto bajo el microscopio cual Cristiano Ronaldo. No, es que de LeBron se han llegado a decir barbaridades como que no sabe jugar en estático o leer ataques (cuando desde Larry Bird ningún alero había llegado al nivel de repartir juego y asistencias por partido que ostenta LeBron), o que su juego se basa simplemente en su potencia física (los que dicen eso imagino que entonces un tal Michael Jordan les parecería simplemente un negro saltarín), personalmente sobre LeBron ya he hablado en este blog en profundidad, ¡ojala se empeñase en aprovechar su superioridad física y no querer ser un nuevo Oscar Robertson!  

Oscar Robertson, por cierto, jamás ganó un anillo... Nowitzki y Cuban sí. Pero tras las pasadas finales, insisto en que brillantemente ganadas por Dallas, creo que todos los aficionados nos dijimos lo mismo. Enhorabuena Dallas, pero es muy posible que no os volvamos a ver siquiera en una final de conferencia. A Miami sí. En este caso se puede decir que Cuban ha tenido esos 15 minutos de gloria que jamás volverá a repetir, y poco importa este 4-0, o los 10 años firmando grandes contratos, o que fueran el primer equipo en la historia en ser eliminados en primera ronda después de ser líderes en temporada regular en 2007 a manos de esos inolvidables "locos de la bahía" de Baron Davis y Stephen Jackson que bajo el lema "we believe" dejaron a Cuban con su habitual cara de poker, la de que el dinero no da la felicidad, ni el éxito como norma, esa misma cara que se le ha quedado viendo como le han pasado por encima estos Oklahoma City Thunder a quienes sólo la inexperiencia y no saber cerrar los partidos les llevó el año pasado a quedarse en puertas de disputar la gran final. El anillo de Cuban son esos "15 minutos de gloria", que en honor a la verdad no tienen que ver con la fama prometida por Warhol. Fama y gloria son cosas bien distintas, y Cuban, como buen multimillonario (es decir, y recurriendo a un tópico más grande que la vida, un tipo tan pobre que sólo tiene dinero), sabe bien lo que es la fama, pero la gloria le ha resultado efímera. Breve, muy breve reinado de los Mavericks. No quiero pecar de subjetivo, porque como el buen lector sabrá soy seguidor de la MoTown, pero si alguien me pregunta que es una franquicia dinástica en la NBA, podemos echar la vista no demasiado atrás a los Pistons del 2004. Sí, esos últimos y gloriosos Pistons que todos los aficionados nos sabíamos de memoria de Billups-Hamilton-Prince-Wallace-Wallace. Sólo ganaron un anillo, cierto, pero fueron seis años seguidos jugando una final de conferencia (hasta que Joe Dumars nos disparó un tiro en el pie con lo de Billups). Eso sí es un equipo ganador, señor Cuban, por mucho que el palmarés del siglo XXI contemple a los Mavericks como ganadores de un anillo al igual que los Pistons (porque si nos vamos al siglo XX y finales de los 80 y Chuck Daly, cualquier seguidor del brioso club de Detroit como yo no podrá por menos que esbozar una gran sonrisa) Y eso por no hablar de los Spurs de Gregg Popovich, claro, 15 años seguidos alrededor del 70% de victorias en la mejor liga de baloncesto del mundo. ¿Cómo se les queda el cuerpo a esos para quienes un equipo ganador se construye firmando cheques en blanco?  



Si hasta Carlisle pierde los papeles... 


A pesar de todo, gloria y respeto al campeón caído, pero como escribí hace varios parrafos y este era el "leitmotiv" de esta entrada, fue vergonzoso ver bailar sobre la tumba de LeBron y ensalzar tan rápidamente a un equipo que, desgraciadamente, no ha pasado de esos 15 minutos warholianos. 

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