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miércoles, 24 de abril de 2013

EL MURO



Not in my house!!!

Se confirmaron los rumores que comenzaron a circular con fuerza la noche del pasado lunes transformándose en una fantástica realidad para nuestro baloncesto. Marc Gasol obtiene el galardón de DPY. Es decir, es considerado el mejor jugador defensivo de la temporada. Casi nada. Un premio que en las últimas ediciones casi siempre ha sido obtenido por jugadores interiores (Tyson Chandler, Dwight Howard, Kevin Garnett, Marcus Camby, Ben Wallace…) y que viene a reconocer la magnífica temporada de nuestro pívot internacional, y su labor defensiva en el equipo del Oeste que mejores números atrás ha dejado durante este curso. La noticia como decimos es una nota muy positiva para nuestro baloncesto en una temporada NBA que quizás no ha parecido tan brillante como otras en cuanto a la participación de los nuestros, pero que acaba dejándonos finalmente grandes datos para el optimismo. Personalmente creo que es el reconocimiento individual más importante que ha logrado jugador español alguno en la NBA, por encima incluso del ROY con el que su hermano Pau fue nombrado mejor novato de la temporada en 2002, y me sorprende la poca importancia que le estamos dando por el momento en nuestros medios. Baste decir que es el primer europeo en obtener tal galardón. 

Hemos aludido en ocasiones desde este blog a la trayectoria de Pau Gasol como ejemplar profesional al que nadie ha regalado nada y ha tenido que trabajar muy duro para convencer al mundo del baloncesto de que aquel espigado y flaquísimo chaval de Sant Boi con natural predisposición a jugar por fuera más que a partirse la cara en la zona a pesar de sus centímetros, tenía un enorme potencial para llegar a ser uno de los mejores jugadores del mundo. Lo mismo podemos decir de su hermano Marc, cuya carrera ha sido un ejemplo constante de superación y progresión. Recordemos un poco los comienzos del mediano de los Gasol.   

Tras haber sido estrella de instituto en el Laussane Collegiate School de Memphis (donde también acabaría llegando su hermano menor Adriá) aprovechando, como no, la presencia de Pau en la ciudad de Graceland, Marc regresó a España para intentar hacerse un nombre en un país que ya empezaba a ser potencia mundial en este deporte. La imagen de aquel Marc Gasol de comienzos del siglo XXI no despertaba demasiado optimismo entre el aficionado, y el pívot comenzaba a recibir sintomáticos apodos en referencia a su voluminosa figura tales como “la tanqueta” o el menos favorecido “zampabollos”. Creo recordar que Moncho Monsalve (habitual formador de jóvenes talentos interiores) llegó a afirmar que vio a Marc en 147 kilos. En el Barcelona de Pesic y posteriormente de Ivanovic se le registraron 137, llegó a bajar hasta los 121. El peso, o más bien el sobrepeso, era un problema que amenazaba con lastrar la carrera del jugador hacia el estrellato. En verano de 2006 se produce un episodio crucial de cara a la evolución personal del jugador y su capacidad para generarse a si mismo confianza, así como un cambio en la visión general que el aficionado medio tenía de él. Pepu Hernández preparaba un grupo de jugadores de cara al Mundial de Japón con las máximas aspiraciones para al menos subirse al podio. Fran Vázquez, jugador mejor pagado de la ACB por aquel entonces gracias a su contrato con el millonario Akasvayu Girona parecía uno de nuestros más sólidos puntales de cara a la cita nipona, pero una inoportuna lesión trastocó los planes iniciales del seleccionador, quien ya contaba con el pívot gallego en la concentración. Había que reaccionar rápido y buscar a un cuarto jugador interior que acompañase a Pau Gasol, Felipe Reyes y Jorge Garbajosa para un evento que finalmente jamás olvidaríamos. Tres fueron los candidatos: Jordi Trias, compañero de Marc en el Barcelona y quien el curso siguiente sería proclamado MVP de la fase final de la Copa del Rey, Eduardo Hernández-Sonseca, por entonces prometedor jugador de rotación en el Real Madrid, y Marc Gasol, quien había jugado esa temporada poco más de 20 partidos con la elástica azulgrana promediando apenas unos pírricos 3 puntos y 3 rebotes por partido. En todas las quinielas el hermano de Pau partía como el último candidato a la plaza vacante. Pero Marc se ganó a Pepu a base de trabajo duro. El entrenador madrileño fue justo con el jugador, y también valiente, pues no fueron pocas las voces críticas que cuestionaron que un jugador tan residual en su club obtuviera billete para la cita mundialista, acusando la decisión de enchufe por parte de Pau (me gustaría saber donde se esconden esas voces ahora mismo, la historia de siempre, echando mierda sobre nuestro baloncesto y siendo incapaces de reconocer los méritos de los nuestros) Pepu no se equivocó, Marc cumplió con su papel de especialista defensivo apuntalando el juego interior y asegurando rebotes y efectividad de cara al aro con los pocos lanzamientos de los que dispuso (finalizó con un sobresaliente 17 de 22 en tiros de campo en el total del torneo) Su mejor partido lo realizó contra Japón, con 12 puntos y 7 rebotes en 16 minutos, y en la fiesta inolvidable que supuso la final contra Grecia, con su hermano lesionado, dispuso de 17 minutos en pista para firmar 2 puntos y 7 rechaces. Tenía 21 años y se colgaba un oro de campeón del mundo al cuello, y lo más importante, cerraba bocas, muchas bocas.   


La Tanqueta en el insti. Nunca olvidó los donuts.


A partir de ahí el resto es historia, y muy brillante, tan brillante como el oro que se trajo de Japón. Dos temporadas en el Akasvayu Girona, la primera buena, la segunda sublime (refrendada con el MVP de la fase regular en ACB) De su estancia en el club gerundense, aparte de la confirmación como uno de los grandes pívots FIBA por aquel entonces, se lleva un título de Euro Cup en 2007 y un subcampeonato de ULEB en 2008 (perdieron la final por 25 puntos frente a aquel impresionante Joventut de Ricky Rubio y Rudy Fernández) Terminada la temporada 2007-2008 no había dudas sobre Marc, era ya uno de los grandes nombres del baloncesto europeo y era cuestión de tiempo que diera el salto a la NBA. Cargado de confianza, decidió no esperar más. Los Angeles Lakers le habían drafteado en segunda ronda en 2007, pero sus derechos fueron a parar a Memphis dentro del traspaso que dio con su hermano mayor en el Staples Center, dentro de un “trade” que se llegó a calificar como “robo histórico” a favor de la franquicia de Jerry Buss. Una vez más Marc contra el prejuicio y la injusticia. El tiempo ha demostrado que aquel movimiento no sólo no fue ningún robo si no que incluso fortaleció el futuro, actual presente, de la joven franquicia de Memphis que con Marc Gasol en sus filas no ha dejado de crecer, siendo ya unos habituales de play offs, y regalando grandes momentos al aficionado como la eliminación de los San Antonio Spurs hace dos campañas. 

Este es Marc Gasol. Un tipo que no ha dejado de progresar y de crecer. Paradigma del nuevo modelo imperante de pívot basado sobre todo en un extraordinario IQ baloncestístico lo cual le hace poseer una visión de juego antaño reducida a unos pocos escogidos dentro de la posición de “cinco” (con Arvydas Sabonis como ejemplar más resplandenciente) Marc Gasol lidera el nuevo formato de pívot secundado por jugadores tan repletos de técnica y táctica como Nikola Pekovic, Nikola Vucevic o Greg Monroe. En definitiva, el pívot inteligente. Marc, el campeón del mundo, el campeón de Europa, el All Star… el muro.  

2 comentarios:

  1. Joder, esa foto del "insti" me ha impactado. Lo de zampabollos le venía al pelo, las cosas como son. Quien lo hubiera imaginado...
    Estoy pensando en los chascarrillos hirientes de los populares del "high school" en plan peli para adolescentes, ya sabes, la jefa de animadoras rodeada de "fashion victims" y en Quarterback guaperas riéndose del "comedonuts"...la cara que se les habrá puesto ahora..... BIG MARC

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  2. Un poco historia del "patito feo", sí.

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